By Candlelight Luz de las velas

DISCLAIMER: La autora de este fanfiction, no posee cualquier cosa referente a Harry Potter, ya que pertenece a JK Rowling y a las partes interesadas; no se obtiene ningún beneficio a partir de la redacción de este fanfiction.

Autora: TSURUSAKI EIRI

Resumen: Harry se escapa de la dura realidad de vivir la vida con la familia Dursley y propiciamente es inscrito en Midlothian, Escuela de Artes y Ciencias, donde se encuentra con un cascarrabias Draco Malfoy - el joven Lord de Caer Meadhan Lodainn (Castillo Midlothian). A la luz de las velas (By candlelight) cuenta la historia de lo peligroso que es vivir en un mundo de fantasía - y que el regreso de el espejo podría ser más difícil de lo que parece al principio.

ADVERTENCIAS: Slash( relación homoerótica) DMHP, AU / AR, criatura. M-PREG. Contenido no apto para menores de 17. ATENCIÓN: Intento de violación.

Segundo prefacio:

Pido al Wyrm por compañía;

aunque su forma engendre espanto

donde escamas y-

dientes

miran hacia a mí;

dice él, "Ven al Aquí a Luz de las velas."

Paso yo, al Aquí a la fantasía;

un mundo tan efímero como la luz de las velas

- En donde el Wyrm y-

Yo

Por compañia

tenemos travesuras para jugar esta noche.

Siete años más tarde

Salvajes aullidos resonaron en la noche, perturbando el silencio, al tiempo que la celtica luna llena colgaba velada en el cielo. Una sombra oscura, maligna, como una madeja de criaturas aladas, se arrastraba por los riscos lunares y si Harry estuviera despierto para contemplar la luna desde la ventana de su sala y de Draco, Harry habría visto el rostro de Strife tristemente descender al Castillo Midlothian.

Casi inadvertido, años habían pasado, siendo la más importante, los años de aventuras infantiles y disputas compartidas entre Harry y Draco, de los cambios no deseados de Vernon Dursley y su pequeña familia, y de una paz en reposo en la Residencia Sur, aunque los tiempos estaban sin dificultades . Sin embargo, todas las cosas que no tardaron en llegar a su cenit a continuación, deben comenzar su descenso, y así, ya que estos raros encantos tantas veces se escurren, comenzó con un sueño;

Un sueño raro que se hallaba dentro de - donde lo que no estaba destinado a ser, había llegado a ser – y había un Sr. Riddle vigilante, de nuevo, voyeur en la pesadilla de un niño.

By Candlelight

V

En los siete años más o menos en que Harry había vivido y crecido al abrigo de la atención de Lady Malfoy y la compañía de su hijo, Draco, muy poco ha cambiado sobre el niño una vez demasiado curioso. Aunque Harry estaba ahora en una edad que desalienta a los jóvenes con alteraciones a sus estructuras físicas y estaba levantada la cubierta del inconsciente debido a la cuestión de la sexualidad y la sensualidad, el joven, el muchacho moreno era todavía en gran medida el mismo - exasperante curioso - ' a niveles peligrosos ", como Draco a menudo aclaraba la diferencia - y todavía se asombraba con las maravillas del castillo de Draco.

Harry amaba a su escuela y las lecciones, incluso cuando tenía problemas ocupándose de sus ciencias, incluso con los movimientos inusuales de los trajes de armadura ya que aún pretendía hablar con ellos, las pinturas que cambiaron a su antojo y las criaturas extrañas que atravesaban los pisos del castillo, distrayéndole en el día. A menudo se encontraba garabateando en los cuadernos, compartiendo sus hallazgos con el Sr. Riddle en las noches mientras se cepillaba los dientes y también con Draco, susurrando en el silencio de sus habitaciones, pero parece que Draco se había alejado de esas cosas.

Cuando se puede decir que en algún lugar a lo largo de la línea ,Draco se había convertido en un hombre antes que sus compañeros, la prueba se manifiesta en su alargada y atlética forma, la misma estuvo lejos de llegar a Harry. "Petite" era la mejor manera de describir a Harry y fue su cuerpo muy pequeño que ahora daba vueltas y peleaba en su cama blanca. -Déjame salir.-se oía.-Déjame salir, déjame salir.-Harry murmuró como su rostro durmiente aún afligido se enfrentaba de lado a lado. En sus sueños, Harry estaba acurrucado en su armario - un espacio oscuro que era demasiado minúsculo para su cuerpo adolescente.

Entonces el rumor familiar, el clic-clic de los dedos en movimiento sobre el cemento frío hizo que el soñador gimiera aterrorizado al tiempo que su piel pálida se volvió fría y húmeda. Harry se puso tenso, preparado para luchar, pero la embestida repentina explotó en helado toque y agarre de muchas manos cortadas aprisionándolo al suelo que hizo que el valor de Harry fallara en la cara del miedo, temores que se le habían enredado solo con una nueva conciencia. Una mano carnosa sellada por los labios y que presionaba la cabeza hacia abajo tanto así sus dedos con manchas de color verde se metieron en la boca para sofocarlo. Un par luchaba por sus delgados brazos, más apartaban sus rodillas, y como siempre, a la altura de su terror febril, la más grande y gorda mano esperaba entre las piernas separadas, enrollándose y desplegándose como un corazón latiendo. Harry quería gritar. Odiaba este lugar, odiaba las garras del miedo que metían la mano en su pecho y sollozaba en su conciencia, desde el principio tales terrores nocturnos sólo le sirvieron a Harry para recordar a donde iba a regresar y lo había estado durante los últimos dos veranos, Surrey.

La mano más grande la cual se sentaba latiendo como un órgano corpulento se deslizó un poco hacia delante, provocando la lucha enloquecida de Harry, dedos alcanzaron la manga de su pantalón corto y el pulgar parecía espesarse, ampliarse y endurecerse.

Harry gritaría con todas sus fuerzas si no hubiera dedos amortiguándolos en la boca - con la esperanza de asustar a los monstruos, desesperadamente queriendo despertar y pedir una luz en la oscuridad, por Draco. Llegó el sonido de un pestillo deslizándose libre y el repentino estallido de luz fluorescente cegó a Harry durante el tiempo suficiente para preguntarse si eso - la luz – era Draco que venía a rescatarlo. Sintió que las manos se derretían en la nada, pero su agonizante terror agonía no se calmaba.

-¿Dra-co? Harry gritó con voz trémula, trayendo el brazo libre para protegerse los ojos hasta que la intensidad de la luz disminuyó y una familiar, inesperada, persona estaba junto a la puerta de un armario abierto, desde luego, no era su compañero blondo del que había esperado. -¡Sr. Riddle!

El hombre adusto - vestido como de costumbre estaba en un descolorido, traje oscuro, como Harry ahora entiende como el traje formal que usa en ocasiones sombrías - le tendió la mano y esperó a que el niño que puede cambiarse para llegar a él. -Creo que, podríamos decir, que la costa está libre.-Sin embargo, Harry se quedó donde estaba, incierto.

"¿Ha sucedido esto antes? "Su subconsciente más profundo se preguntó. Si lo hubiera hecho, Harry no podía recordar y así, con confianza, aceptó la ayuda del Sr. Riddle. -Gracias, señor-dijo Harry al hombre agachado. Siente profundamente la suave textura de la mano del señor Riddle enroscada alrededor de él y quería nada más que alejarse pero el hombre mayor lo agarraba.

-Hay algo que debes ver.- dijo el señor Ryddle enigmáticamente, tentando la curiosidad de Harry. El hombre mayor lo llevó como un niño dócil por el pasillo hacia los escalones, pasando la sala de estar extrañamente vacía. No hubo sonidos de la televisión, pero parpadeaba con ruido blanco, y el juego de té estaba servido pero nadie lo tomaba. -Por este lado, Harry.-. Entonces luego de uno, dos, tres pasos por la escalera tuvieron que parar en su camino debido a que fue bloqueado por alguien.

Harry miró alrededor de la espalda del Sr. Riddle y vio a otro sí mismo conducido de nuevo por otro Señor Riddle. Sobresaltado, Harry gritó. Esto llamó la atención del hombre mayor al instante, y el Sr. Riddle, miró hacia atrás, una débil, sonrisa tenue en los labios estirados. -¿Puedes verlos?

-S- sí.- fue la respuesta de mórbida fascinación de Harry. Sintió que alguien se acercaba más a sus espaldas y vio otro conjunto de sí mismo y el señor Ryddle. Harry podría decir que el Harry detrás de él era más joven que él ahora, por lo que era más alto que él.

-He estado tratando de traerte a el Aquí- explicó el Sr. Riddle. Todos los hombres mayores hicieron una pausa, cabezas inclinadas hacia él.

-¿Adónde?- Harry preguntó nerviosamente, desconcertado por la sincronía de sus movimientos.

-El Aquí, donde vivo. Encontrarás que es un lugar más divertido para visitar. Ven Harry, ¿seguramente no quieres quedarte con tus familiares? Sé lo solo y asustado que te hacen sentir.

-Pero yo…- tentador como era, Harry sacudió la cabeza al tiempo que intentaba de nuevo sacudirse de la firme mano del Sr. Riddle.- Le prometí a tía Petunia que yo la ayudaría.

–Que niño tan bueno-canturreó el Sr. Riddle. – Se agachó mientras no hacía caso de la actitud de Harry; acariciaba la mejilla juvenil con el dorso de la mano libre y esto hizo eco de algo vagamente familiar a Harry: -Eres un buen chico, Harry. Un niño muy querido.- pero luego los movimientos suaves apretaron dolorosamente y Harry chilló, sorprendido por el destello de ira ardiente en los ojos rojos del Señor Riddle.

Harry jadeaba sin aliento mientras la masa considerable que era Draco cayó encima de él, saliendo por casualidad del segundo nivel, sorprendiendo a ambos en su estado de vigilia. El heredero Malfoy murmuró una disculpa desorientado, sonando muy sincero en su sueño, y comenzó a levantar su cuerpo fuera del muchacho más ligero. Apenas se alejó Draco, Harry se enlazó arriba de sus hombros más amplios, manteniendo el peso inmóvil abajo con la fuerza no observada de su toque y la desesperación, ojos verdes rogando en la oscuridad.

Sin perder el ritmo, Draco dejó escapar un suspiro en la cara pálida de Harry y se acomodó por debajo, cambiando su peso hasta que estuvieron a la vez cómodos y dormidos. Fue un caso raro, ya que tenían más edad, pero la costumbre y la naturaleza separada de sus afectos hizo una conexión perfecta. El amanecer en el horizonte, sus cuerpos enroscados alrededor del otro compartiendo calor, sin darse cuenta de la luna doliente.

o

-Me gustaría que volaras a Londres conmigo. -Harry le dio a la estudiante a su lado, una niña de pelo espeso que había hablado con nostalgia, su sonrisa tímida. Ellos hicieron un buen par, los dos de ellos, jóvenes amigos sentados en los escalones anchos al frente de un colosal y antiguo castillo que era, durante mucho tiempo, su escuela. Ellos tenían una bolsa cada uno - aunque la de la niña era más grande y con ruedas - y estaban vestidos a la ligera para el verano escocés. -O por lo menos compartir un taxi...-

-Si compartimos un taxi, haría que llegaras tarde para tu vuelo.-Harry se inclinó en contra de su compañera - alguien que había llegado a conocer al inicio de sus años de escuela secundaria - contento de que ella tenía tantas ganas de quedarse todo el tiempo que pudiera con él antes de tener que abandonar el castillo. - Y sabes cómo es el Profesor Snape, no gasta en mí un centavo más de lo que él piensa que es esencial.

-Cabrón. - Susurró la niña a sí misma.

-¡Hermione! - Harry exclamó, tomado por sorpresa y aturdido hacia su amiga medio avergonzada y, sin embargo, del todo satisfecha. Ella lucía un rubor acalorado, pero tenía una mirada de ajusticiamiento que Harry admirada mucho. Hermione no sería Hermione si no decía lo que pensaba.

-El hombre es un hijo de puta total, Harry. No tiene sentido negarlo. Si él te dijera acerca del dinero, y sus padres, y - ¡ay! ¡Sólo me – pone de los pelos! La manera en que te trata! Honestamente! Es como si nos confundiera con simios.- Riendo, Harry frotó su cabeza contra su hombro cariñosamente mientras envolvía su brazo contra el pecho de ella. Hermione, por supuesto, tenía más que decir sobre el asunto. -Lo que, no estaría lejos de la verdad para algunos - ¡Uf!, yo todavía no puedo creer que Ron, literalmente, lamió las babosas sólo porque Malfoy lo retó. Pero eso no viene al caso.

-El profesor Snape preferiría comer una lata de gusanos que hacer algo agradable, por nadie. Así que por lo menos, no podemos decir que no es justo.- Hermione hizo un ruido desinteresado, apartó su mirada detrás de ella cuando se enteró de alguien acercándose a ellos, al igual que Harry oyó el ruido de un motor a lo largo de las bajas curvas de tierra.

-Oh, mira, aquí viene Lord Malfoy-dijo Hermione con un tinte venenoso mientras ella arrastraba las palabras en el título. Eso hizo saltar a Harry, corrigiéndose a sí mismo y alisando la ropa prolijamente casi por instinto. Se apartó de su amigo, pero se detuvo en seco cuando se dio cuenta de que ella estaba tratando de no reírse. Ella señaló con la mano libre por la puerta abierta y Harry apenas podía distinguir sobre otro estudiante a pie por su camino; alto y recto, con cabello claro hecho en un moderno acabado, con un par de pantalones vaqueros y una camisa de moda - algo que el patriarca Malfoy nunca se dignaría a sí mismo en trajearse.

-¡Sigo esperando al padre de Draco cuando dices eso!

-Entonces es perfecto para cuando Draco crezca para parecerse exactamente al hombre horrible. -Un taxi negro por fin entraba en el compuesto al tiempo que Hagrid y su ayudante abrieron las puertas para ello. Al ver que Hermione tenía que irse ahora, sus rostros decayeron, pero Harry le dio una cálida sonrisa y la abrazó con fuerza antes de que pudiera decir mucho más que un adiós rápido. Las puertas se cerraron cerca y Hermione saludó a través de la ventana, hasta que fue demasiado lejos para ser vista.

-¿Esa es Granger la que se va, entonces?-Harry inclinó hacia atrás la cabeza para captar los ojos del rubio. Le dolía un poco que Draco hubiera crecido al parecer como una mala hierba en los pocos meses antes del final de su cuarto año y él no. Tener un calambre en el cuello todo el tiempo simplemente para capturar las expresiones de Draco era espantosamente fatigoso. Sin embargo, Draco no parecía querer decir cualquier grosería solapada hacia la mejor amiga de Harry, - es posible que el heredero Malfoy la necesitara a su alrededor para catalizar su aversión mutua, pero en verdad, Harry había tenido una mala noche y Draco por lo general se contentó con facilitar el cese de cualquier insta argumentativa. Sabiendo exactamente lo que el muchacho más pequeño escudriñaba, Draco puso los ojos, pretendiendo estar molesto. En cambio, dijo en su reciente engrosada voz, lo que hizo mucho más difícil para Harry decir la diferencia entre los dos hombres Malfoy.- Severus me pidió que te diera esto.- Le pasó un libro de tapa dura a Harry.

-¿Qué es?-Harry se preguntó mientras miraba con escepticismo el libro en sus manos, haciendo caso omiso al incrédulo "Uf" que Draco le dio. -Obviamente, es un libro - pero - dijiste el profesor Snape, ¿no?-La tapa dura pesada era de un, color azul grisáceo de ensueño con un título en relieve en la tapa, "El hombre Eterno" se leía. Moviendo de un tirón las primeras páginas, llegaron a un, críptico garabato limpio y los chicos en voz alta, leyeron juntos:"Para Potter, para el viaje. '

-Ahí lo tienes entonces.-dijo Draco, ligeramente con la más leve burla al niño.-Los esquemas astutos de tu tutor nefasto - aburriendo a su cargo a una muerte prematura. Espero que vayas a sobrevivir. ¿Quién más estará allí para amortiguar mi caída en la noche?

-Sabes, realmente deberíamos hacer algo al respecto de ello. Creo que me está haciendo más corto.

-Razón de más para no. Eres mucho más adorable de esta manera. -Se dijo tan en serio que Harry tuvo que reírse aunque se perdió la curva de la frente de Draco. -Y te voy a extrañar.-dijo el rubio en voz baja y Harry apenas lo oyó. Se miraron el uno al otro entonces, mientras Harry miraba a su compañero de clase, maravillado por la profundidad de expresión indescifrable extrañamente complicada de Draco. -De todos modos, tengo que encontrarme con Pansy. El momento finalizó y Draco se apartó, volteándose para dejarlo.

-¿Draco?- la voz de Harry dio en una pausa, inconscientemente deseando que el otro estudiante se disponga a esperarlo más tiempo. Pero Draco había dicho que tenía que reunirse con su novia ¿y qué fue Harry para él, sino un compañero de clase y, en ocasiones, un amigo? -¿Puedo llamar si te necesito, ¿ puedo? ¿Siempre?-. Para Harry, sin embargo, Draco era su luz en la oscuridad.

-En cualquier momento.

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El subdirector de gestión en Grunnings, sentado en su pequeño escritorio con el ventilador portátil zumbando a distancia a todo volumen, era un vejete sucio, viejo, pero blando como uno. -Estamos jodidos.- exclamó un día de agosto, y cada dos días, lamentando las pérdidas de sus accionistas e inversores. Principalmente, lo hizo para expresar su sentido de preocupación económica y para que Harry le hiciera una taza de té y trajera su "lindo trasero ' a un asiento junto a la mesa del viejo. -¡Ah!- dijo, refrescado una vez que había tomado un trago grande, nunca preocupándose de la temperatura.-Estaríamos perdidos sin ti, Harry. Porque, si no fuera por ti, habríamos cerrado hace siglos esta empresa, ¡y yo me quedaría sin trabajo!

-No hice nada.- las mejillas de Harry enrojecieron.-Sólo la contabilidad y la presentación.-

-Harry. Eres es un ángel. No dejes que nadie te diga lo contrario.- Luego le dio a Harry un dulce de cereza y volvió a quejarse sobre los stocks. Los días de verano se pasaba por mucho en el mismo sentido en cierto modo como los dos últimos años había sido para Harry. Dado a que la mayoría de los empleados de su tío habían huido del hombre de mala reputación, el joven estudiante de Midlothian tomó sobre sí la responsabilidad de un contador modesto y asistente de presentación.

Cuando a Harry se le había preguntado en primer lugar por su tía para regresar a Surrey - al menos para las vacaciones escolares - el entonces, chico de trece años se había mostrado renuente. Pero las cosas habían empezado a lucir tristes para sus familiares y tía Petunia se había enfermado, terriblemente también. Los médicos le habían explicado a su esposo e hijo que no era inesperado, que había estado trabajando muy duro cuando trató de ayudar para mantener la familia a flote, estaba estresada e infeliz. Cuando Harry oyó lo mal que sonaba a través del teléfono, accedió a volver a casa - si casa fue lo que uno llamaría ese tortuoso lugar.

-Eso es todo.- suspiró el subdirector de gestión.-Me llevo un kip a la trastienda. Déjame saber cuándo vuelve Dursley, ¿eh?- Se tambaleó a una habitación en la parte trasera, donde la tetera y microondas estaban, murmurando airadamente en voz baja mientras lo hacía. - Dursley, el maldito imbécil. Probablemente poniéndose en pedo en el pub.

Ni dos minutos más tarde, el tío de Harry horrorosamente borracho se metió en la oficina - las manchas de cerveza en su camisa blanca y corbata aflojada caóticamente. El pobre muchacho, que nunca había superado su miedo al tío Vernon, estaba aún más angustiados por el estado de embriaguez del hombre, al sentirse atrapado como un ciervo en los faros. Sus manos sosteniendo un fajo de papeles comenzó a temblar al momento que los pequeños y brillantes ojos indagadores recorrían de la oficina, buscando algo para arremeter contra el - y en verdad, en busca de Harry. Atrapado en su cobarde lloriqueo, Harry llamó al asistente de su tío, casi estridente cuando tuvo que repetirlo. -¡Señor Davis! Mi tío le gustaría hablar con usted.- Era, de manera impresionante, una mentira, pero hizo el truco y el vejete llegó quejándose desde el fondo de la habitación, teniendo una pelea con el tío de Harry puso los ojos encima. Seguridad garantizada, ahora que no estaba solo, Harry se sentó derecho y se inclinó sobre su trabajo – ignorando los desacuerdos de los adultos.

Bueno, después de la cinco, Harry se excusó por el día y tomó el autobús a casa. Se dejó entrar - consciente de que su primo estaba aterrorizando a los niños en el parque y de que su tía se encontraba descansando en su habitación a esta hora - a continuación, se coló a la cocina por unas galletas. Una de las pocas cosas que han cambiado desde el regreso a casa fue que su tía lo mantuvo alimentado, aunque parecía ser una tarea molesta, y a Harry se le permitió dormir en la habitación de invitados. Feliz con su mermelada y galletas, y ausentemente lamiendo las migajas de sus dedos, Harry se preguntó si podía darle una llamada a Draco. Estaba empezando a extrañar la voz del rubio- cambiado y pendenciero como lo era - a pesar de que habían pasado sólo unos pocos días desde su última conversación.

Harry no tuvo la oportunidad de pensar por mucho más cuando de la nada una palma enardecida lo empujó hacia la habitación de invitados, hasta que, cayó sobre la alfombra. El lado de su cabeza golpeó dolorosamente en el suelo, haciendo girar su visión. Con un gemido desorientado, Harry trató de levantarse, arrastrando su cuerpo más cerca de la cama cuando las manos detrás de él se clavaron alrededor de los hombros y empujó a la mitad de su cuerpo sobre el colchón. Su camisa cabalgó hasta el pecho y al instante, la piel de Harry se levantó con carne de gallina. Entonces, el insulto y el hedor del whisky susurró al oído, perforando su conciencia palpitante.-Me estás volviendo loco, muchacho.

-¿Ti-tío Vernon? - Una pesada carga presionó sobre la espalda inestable de Harry - más pesado que Draco, más pesado que la plataforma en las que se habían caído una vez ambos, y más pesado que el sentimiento de soledad. Sintió la suavidad de las manos grasas de su tío frotando arriba y abajo de sus lados expuestos, llegando a la parte frontal para apretar su pecho palpitante y presionando los dedos en el vientre hundido. Harry sintió los muslos macizos que enjaularon sus piernas y el calor insoportable – lo sentía todo y quería gritar. "¡No es real! - no es real – ¡no es real!-¿Qué estás haciendo Tío Vernon? ¡Suéltame!

Pero el tío de Harry estaba loco y embriagado con las cosas y anhelos secretos que Harry no entendía. -Siempre estás ahí, cada segundo sangriento-murmuró su tío húmedamente en su cuello.-Siempre un puto provocador... -y luego su tío lamió el lado de la oreja de Harry y lo llevó hasta el nacimiento del pelo, chupó la piel y el sudor en un frenesí enloquecido.

Asustado más allá de la comprensión, Harry, en vano, luchó en el inmóvil peso del hombre, mendigando.- ¡Tío, por favor! ¡Déjame ir! ¡DEJAME IR!

En el silencio que siguió al grito entrecortado de Harry en busca de ayuda, se oyó el ruido que se extendía de una bisagra chirriante - una puerta que se abría.

-¿Vernon?

Su tío dio un salto hacia atrás, mirando la forma de Harry como si Harry fuera una enfermedad que infectaba por el mero pensamiento, y él se puso sobrio por la voz baja perturbadoramente tranquila de la tía Petunia cuando ella volvió a llamar a su marido desde la puerta abierta de la habitación de huéspedes. Los ojos verdes de Harry atraparon su expresión cerrada. Vio su cuerpo de caña vestido con su vieja bata de color rosa pero estaba demasiado lleno de terror para ver más; la visión de su tío, el temblor de los labios de su tía, su salida. Cuando los sonidos de una esposa gritando desgarradoramente había terminado, y las puertas habían dejado de golpear, y los neumáticos del automóvil dejaron de chillar, Harry se levantó a sí mismo de su expansión torpe y apretó el candado a su puerta con, pequeños, pequeños movimientos. Él se deslizó por su lado y se quedó allí, pensando: '¿Dónde está mi celular? Sólo sus ojos eran los que se movían y parpadeó lentamente, en busca del delgado, celular rojo. Cuando lo encontró por el rabillo del ojo, allí estaba en su escritorio - miserablemente lejos - y él no tenía la voluntad para conseguirlo, así que lloró.

Más tarde esa noche, la tía Petunia golpeó la puerta. No quiso responder, pero ella le habló con las más amables palabras que le había dicho a él, allá en su casa miserable.-Vete.- le dijo.-No quiero que vengas nunca más.- No fue especialmente reconfortante, pero a Harry le dio una extraña sensación de ardor en el pecho; un fuego caliente y blanco que quemó todos sus recuerdos recurrentes burlándose de él en cenizas. Quemaba, el frío calmo y silencioso encadenándolo al suelo y se filtró en su mente un sentido de dirección.-Draco.- necesitaba a Draco. Necesitaba su luz en la oscuridad.

Alzó las rodillas y los pies, Harry se tambaleó a su escritorio y agarró el delgado teléfono en sus dedos rígidos. Conocía al número como para recitarlo de memoria - tan arraigado en su memoria física - a pesar del ruido blanco en su cabeza. A continuación, la espalda se inclinó sobre su escritorio, sosteniendo el teléfono en la oreja con las dos manos mientras esperaba.

Sonó una vez, dos y tres veces; "Draco, te necesito", su corazón le susurró - avergonzado de que había llorado tanto, que no podía entender el enojo de su tío hacia él, de que no se había dado cuenta.

Luego cuatro, cinco, y luego - "Draco, por favor, por favor atiende - gracias a Dios, la línea se conectó, y Harry lloró de alivio cuando comenzó a gemir a cabo la petición de su corazón.-Draco, yo…

Pero Harry oyó un extraño ruido sordo del extremo de Draco, como risa, pero sin aliento y ahogado. Se oyó el ruido rítmico suave de golpecitos como si alguien estuviera sufriendo un forcejeo juguetón, pero era como un deslizamiento húmedo. A continuación, por último, una voz habló, femeninamente alta y penetrante.- Ho-holaaa Dra-co-o.

-¿Charlando con tus compinches cuando mi verga está en tu coño?- Harry se volvió para mirar al dispositivo delgado.−Eres- tan-traviesa…- no podía ser Draco, sin duda.- Pansy, ¿qué estás haciendo? ¿Es ese mi…? -Pero Harry conocía ese tono de incredulidad y reconoció la nota enojada más que nada.- ¡Maldita puta! – el ensordecedor rugido de Draco a través de la línea dejó a Harry aún más agitado. Sus dedos se aflojaron y su teléfono cayó ruidosamente sobre el escritorio mientras lo observaba, horrorizado por lo que había oído.

-¿Harry? ¡Harry! ¿Estás ahí? …

Había un sentimiento de impotencia que trataba de invadirlo y en el fondo, aunque él no lo entendía, Harry se sintió traicionado. Por un momento frenético, torpemente Harry alzó el teléfono y pensó en contestar: era Draco, el chico que lo había encontrado en la oscuridad. Pero, ¿qué haría Draco - el novio, la estrella del deporte y el estudiante, y heredero Malfoy – con Harry Donnadie? "Soy un estúpido." Con todos los sentimientos confusos y temores tronando en su cabeza y aplastándose en su pecho, Harry lanzó su teléfono móvil por la ventana y lo vio romperse en pedazos sobre el asfalto granulado.

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Harry no había esperado hasta el amanecer antes de irse. Él empacó sus cosas escasas en su bolsa, hundió la añeja foto de su madre en el bolsillo de la parka, y envolvió su bufanda de lana al cuello a pesar de la temporada ridículamente caliente. Luego se escabulló por la escalera y llamó a Hermione del teléfono de la casa. Parecía dormida al principio, pero al oír su voz, y lo triste que sonaba probablemente, Hermione se despertó al instante y le dijo sin preámbulos que bajara en Kensington, si podía, o la esperara en la estación de ferrocarril. Harry se mordió el labio indeciso por un momento, pero Hermione no sería su mejor amiga-si no ya sabía lo que Harry realmente quería.

En el tiempo que tomó a Hermione en llegar a Surrey en tren, Harry se acercaba a la Estación de Ferrocarriles de Surrey, acurrucado en los bancos pensando en lo que debía hacer ahora. Él tenía su boleto de regreso a Edimburgo reservado a punto para una semana antes del término iniciado, un puñado de monedas para la tarifa del autobús, pero nada más, ¿y podría ir de regreso al castillo, si Draco estaba allí? Harry rehuyó del pensamiento. Él no era consciente de por qué no podía ver a Draco todavía; sólo sabía que él no podía en absoluto.

-Oh, Harry. - Hermione frunció el ceño con preocupación cuando lo vio sentado con sus brazos alrededor de sí mismo y con las rodillas dobladas para protegerse. Harry casi se echó a reír a través de sus lágrimas cuando se dio cuenta de que estaba todavía en pijama, con sandalias y un suéter ligero.

-Hermione, lo siento mucho. -No estaba seguro de lo que se disculpaba pero ella se sentó junto a él y lo abrazó fuertemente, acariciando su cabello alborotado. Eso le hizo llorar mucho peor y Harry estaba empezando a preocuparse de que él nunca dejaría de hacerlo. -¿Dónde están tus padres? -preguntó Harry cuando por fin se calmó lo suficiente como para mirar a su alrededor. El Sr. y la Sra. Granger fueron muy ligeramente sobre protectores de su hija y si Hermione tenía que atravesar el metro de Londres por la noche, desde luego ella no lo haría sola.

-Dormidos en casa, supongo. No me mires de esa manera, ellos van a entender cuando te vean. Venga, te vas a quedar conmigo y voy pedirle a papá para que solvente un billete de avión para ti, ¿está bien Harry?- Ella no estaba tomando «no» por respuesta, pero lo mantuvo cerca a su lado mientras él le daba las gracias profusamente, y juntos esperaron un tren para regresar, dos estudiantes extrañamente vestidos, como fugitivos, murmurando entre sí en la estación de vacía.

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El verano restante fue pasando sin ningún incidente. Los padres de Hermione le habían dado más que la bienvenida, aunque castigaron a su hija por no dejarles una nota por lo menos. Harry no habló sobre lo que pasó en casa de sus parientes, sino que simplemente dijo que su tía le había dicho que se fuera. Tal vez, a la luz del día y después de un profundo sueño, Harry había pensado demasiado las cosas y actuado impulsivamente pero los padres de Hermione estaban de acuerdo con su hija que Petunia Dursley había estado mal, incluso si ella había dado a entender solamente que Harry ya no era querido en su casa. Harry era su sobrino y lo que fuera que le había disgustado, ella debe haber visto que Harry era todavía un niño y la necesitaba para ser más que un adulto incomprensivo idiota.

Harry no estaba muy seguro de eso pero mantuvo los labios sellados y se entretuvo el resto de su verano leyendo "El hombre Eterno" escribiendo en sus cuadernos, y ayudando a la señora Granger en su casa. De vez en cuando, Hermione trataba de sacarlo de la habitación que compartía con ella – para ver los escaparates en Kensington High Street, ver una película, caminar en Hyde Park, todo tipo de cosas que normalmente emocionaría y saciaría la curiosidad de Harry - y aunque fue con ella, el corazón de Harry no estaba en ello. Él sonrió débilmente a su amiga decepcionada y se disculpó donde podía sin parecer demasiado patético, pero él simplemente no podía resignarse a olvidar lo que su tío había tratado de hacer, o las emociones mixtas encadenadas juntas cuando había tratado de llamar a Draco.

En el día de su vuelo de regreso a Edimburgo, Harry había prometido al señor Granger que él hablaría con el profesor Snape sobre la devolución del dinero al amable hombre, pero el padre de Hermione renunció a los gastos y dijo: -Cuida de ti mismo, Harry.- . Esto golpeó a Harry como cosas presagiadas por venir, y tal vez, mirando hacia atrás, lo hizo.

De regreso a Edimburgo, por fin, se rompió la reticencia de Harry, lo cual que alumbró una sonrisa en el rostro de Hermione. Nunca había estado en un avión antes o incluso entró en el umbral del aeropuerto de Heathrow. Era un tipo de presuroso y el bullicioso lugar-y el gran número de personas diferentes en sus propios asuntos sacaron a Harry de su concha al tiempo que él animadamente-preguntó a Hermione todo tipo de técnicas, así como algunas preguntas ridículas. Sus ojos verdes se dilataron hasta lo imposible cuando la aeronave levantó hacia el cielo y por la hora que les tomó llegar al aeropuerto de Edimburgo, Harry estaba, literalmente, en las nubes.

-Eres tan tontito.- se rió Hermione mientras ella lo arrastró por la aduana y lo puso en un taxi.

-¡Eso fue simplemente brillante!

-Puedo ver por qué a Snape no le gustaría que viajaras en avión. Sabía que te gustaría demasiado.

-Tal vez.- Harry se recostó en su asiento, ya no puede ver el aeropuerto. "Pero no voy a estar viajando de regreso a Surrey nunca más», pensó Harry. Lo dejó sin decir, viendo las expresiones de sondeo de Hermione que todavía le daba. El viaje a Midlothian llegó a su fin, rodando el paso de las colinas y valles y la vida agrícola dispersa. Al llegar al castillo, Hagrid estaba allí alegre para darles la bienvenida, gritando un "¡contento de tenerlos de vuelta!" y el par fue a la oficina de la profesora McGonagall, en el registro de su llegada a la lista de quinto año, y la lista de dormitorio para Hermione. La vida podría asentarse de nuevo, pensó Harry, "No tengo que volver. Nunca. "

Aún quedaban unos días antes de que el semestre comenzara y era obvio para Harry que Lord y Lady Malfoy aún no había regresado de su viaje a Dordogne y tampoco había Draco, donde sea que pasara su verano. Tenía el dormitorio que compartía con el heredero Malfoy, todo para sí y en su mayoría, Harry pasaba su tiempo terminando su libro y caminando sin rumbo por el castillo. Vio a unas nuevas pocas rarezas itinerantes a su alrededor, a veces arrastrándose tras él con curiosidad, otras veces muy ocupados haciendo cosas que no tiene sentido en absoluto, pero que llevó la mente de Harry fuera de todo y sus días transcurrieron tranquilamente.

Tarde en la noche del domingo, Harry se encorvó por la puerta del dormitorio, las rodillas temblorosas y un bate de cricket de Draco en sus manos. Había oído un ruido sordo y el golpeteo sordo de los pies sonaban terriblemente como los torpes pasos de su tío. Tuvo perfecto sentido para Harry entonces, que su tío lo atormentaría a través de toda Gran Bretaña para terminar lo que había iniciado y que iría a toda potencia y cuando la puerta se entreabrió, y el ceño fruncido de Draco se inclinó sobre él, Harry casi desploma el bate de madera sobre la cabeza del rubio.

Draco juró en voz alta en estado de shock, sosteniendo la punta de su propio bate de cricket y mirando al muchacho con los ojos desorbitados. -¿Te volviste loco? ¿Qué carajo te pasa?

-Yo - lo siento, yo no …- Harry se tambaleó hacia atrás, soltando la pieza de madera y mirando a cualquier parte, menos a Draco. Se arrastró de vuelta en la cama y levantó las sábanas sobre su cabeza. -Pensé que eras un ladrón.

-Un ladrón.- Había una nota familiar de incredulidad, y Harry tuvo ganas de llorar por el alivio no deseado que sentía al oír la voz de Draco. -Está bien. Bueno, más importante aún, ¿has estado aquí todo este tiempo? Traté de volverte a llamar pero no pude comunicarme. Entonces estuve en lo de Severus, pero él no quiso decirme tu dirección en Surrey y –¿ siquiera me escuchas?

Harry se volvió hacia su lado, una masa silenciosa en medio de la cama blanca. Podía oír la tiesa respiración de Draco y sentir la dura mirada de aquellos ojos penetrantes de color gris. Fueron minutos antes de que el rubio decidió un "a la mierda", según sus propias palabras, y se cambió de ropa agresivamente para la cama. Subió al segundo piso y para la mayoría de la noche, los dos se quedaron dolorosamente despiertos escuchando respirar a la otra persona.

Sin duda, en algún momento muy agotado, cayeron en un sueño inquieto y muy cerca de la madrugada, la forma demasiado grande Draco salió de su cama y cayó abruptamente en la delgada espalda de Harry, despertándolos a ambos de repente. Fueron dadas profundas disculpas en sus medio despiertos sentidos, Draco rápidamente se apartó del cuerpo de Harry, su rostro surcado en preocupación cuando el chico más ligero simplemente se rizó alejándose a la esquina.