CAPITULO XI: EL PRINCIPIO DEL FIN (2da parte)


I. "Hogar"

El soñador y el vino.
Poeta sin una rima.
Un escritor viudo desgarrado por las cadenas del infierno.

Un último verso perfecto,
todavía es la misma vieja canción.
Oh Cristo, cómo odio en lo que me he convertido.

Llévame a casa.

Escapa, huye, vuela lejos.


Víspera del 28 de Octubre del 2008 00:00 PM. Buenos Aires.

Los relojes de todo el edificio marcaban las 12 de la noche, medianoche. En ese momento, esa niña que cumplía 17 años de removía inquieta aun conectada a todo ese aparataje, al parece, aun dormida se daba cuenta que sola no estaba.

La figura que observaba a la niña, sigilosamente se acerco a la camilla con una especie de ampolla de cristal que vacío sobre los labios pálidos y entreabiertos de la niña, quien digirió todo ese liquido plateado antes que aquel halo de luz azulado la iluminase.

-Bienvenido pequeño Ángel, gracias Lucía- A la habitación una brisa dulce entro por la ventana e inundo todo con una extraña fragancia a bosque…

Llévame por el mal camino hacia el escondite del soñador.
No puedo llorar porque el hombro llora más.
No puedo morir; yo, una puta para el frío mundo.
Perdóname,
tengo dos caras,
una para el mundo,
una para el Dios.
Sálvame;
no puedo llorar porque el hombro llora más,
no puedo morir; yo, una puta para el frío mundo.

Mi casa estaba allí y entonces;
estos prados del cielo
días llenos de aventuras
uno con cada cara sonriente.

Por favor, no más palabras,
pensamientos de una estricta cabeza.
No más elogios.
Dime una vez que mi corazón va por el buen camino.


Miércoles 25 de Febrero 2009 Buenos Aires

Carlisle POV

-Es un placer Dr. Cullen que haya aceptado el venir a trabajar a nuestro hospital, su prontuario impecable lo precede y las recomendaciones ni yo en mis mejores años las obtuve.- comento el hombre, un viejo canoso y risueño. Director de aquel establecimiento.

-El placer y el honor es mío, no creo tener los suficientes reconocimiento como para ser aceptado acá… aun no lo creo…- comente tratando de sonar lo más alegre posible fallando estrepitosamente. Ya no aguantaba más la espera de encontrarme con mi pequeña y poder besarla y abrazarla hasta que la eternidad se extinguiera, pero tenia que se fuerte, por ella y por todos, pero principalmente por ella. –Espero que no haya problemas con mi petición, me cedieron un puesto que venía buscando hace un poco de tiempo como profesor y no lo puedo desaprovechar…- comente mientras acompañaba al hombre por todas las instalaciones que me mostraba.

-No hay ningún problema, pero me gustaría que tomara un caso en particular, conozco su trabajo en oncología y nos vendrían como anillo al dedo en este caso en el que estamos perdidos…

-En todo lo que le pueda ser útil…- regresamos a su despacho y saco de entre sus papeles una carpeta bastante llena y la abrió sobre su escritorio mostrándola.

–Se llama Lucía…


11 de Marzo del 2009 Buenos Aires

Llévame a casa.

Escapa, huye, vuela lejos.
Llévame por el mal camino hacia el escondite del soñador.
No puedo llorar porque el hombro llora más.
No puedo morir; yo, una puta para el frío mundo.
Perdóname,
tengo dos caras,
una para el mundo,
una para el Dios.
Sálvame;
no puedo llorar porque el hombro llora más,
no puedo morir; yo, una puta para el frío mundo.

Una muchacha se contemplaba en el espejo de lo que parecía ser una especie de salón, pero que en realidad era una habitación. Se observaba con atención a medida que sus manos paseaban por su cuerpo colocando en cada lugar un arito particular.

Linda forma de compensar las cosas… pensó ella mientras terminaba de arreglarse, y es que, de algún modo, tenía razón. "Esa" forma, la única al parecer, que su familia había encontrado para recompensar todas las extrañas falencias que había dejado sin solventar a lo largo de su corta vida, una forma extraña, en demasía. Sus ojos marrones pasearon por su reflejo tras aquellos anteojos de grueso aumento, deteniéndose en el particular accesorio que llevaba en su cabeza, un pañuelo, de color verde claro… Suspiro cansada dejando que una solitaria lagrima paseara por su rostro pálido, a la que le siguieron muchas otras pero siempre en silencio.

¿Dónde quedo aquella chica gordita? ¿Dónde?

Desapareció, se esfumo y quedo reducida a un simple recuerdo.

Un recuerdo similar a los que revivía en sueños, igual de lejanos que estos.

¿Dónde había ido a parar? ¿Dónde había quedado olvidada?

Término donde empezó, en la nada.

Suspiro cansada, deseando olvidar todo lo acontecido en aquella pequeña margen de tiempo. Miro una vez más su reflejo en el espejo y su reflejo termino de destruir la poca cordura que le quedaba. Sonrío con cinismo.

¿Tanto había cambiado? Se pregunto. Dio un último vistazo más a su reflejo antes de girarse para ver algo de televisión, pero termino pasando los canales con aburrimiento, nada le llamaba la atención, ni la música ni los programas de autos, pero ni a eso le dio importancia y se decidió por salir de la casa sin ser detectada.

El camino al colegio fue corto y tranquilo, llego sin demoras, pero inmersa en sus propios pensamientos. ¿Tanto cambio? Se volvió a preguntar al pasar tan desapercibida. Suspiro, la respuesta era obvia, solo una persona sabía tu cambio.


Viernes 23 de Octubre 2009 Buenos Aires

La mañana amaneció algo diferente, horrores te costo levantarte, tu estupidez te estaba pasando factura, pero no ibas a dar el brazo a torcer, y menos por el fucking doctorcito ese. Ya un año y chirolas habían pasados…

Ducha, desayuno, tele, partimos al colegio, el tiempo pasaba y cada día te parecías menor a lo que fuiste.