BY CANDLELIGHT Luz de las velas
DISCLAIMER: La autora de este fanfiction, no posee cualquier cosa referente a Harry Potter, ya que pertenece a JK Rowling y a las partes interesadas; no se obtiene ningún beneficio a partir de la redacción de este fanfiction.
Autora: TSURUSAKI EIRI
Resumen: Harry se escapa de la dura realidad de vivir la vida con la familia Dursley y propiciamente es inscrito en Midlothian, Escuela de Artes y Ciencias, donde se encuentra con un cascarrabias Draco Malfoy - el joven Lord de Caer Meadhan Lodainn (Castillo Midlothian). A la luz de las velas (By candlelight) cuenta la historia de lo peligroso que es vivir en un mundo de fantasía - y que el regreso de el espejo podría ser más difícil de lo que parece al principio.
ADVERTENCIAS: Slash( relación homoerótica) DMHP, AU / AR, criatura. M-PREG. Contenido no apto para menores de 17.
VI
Oposición celebrada
Un momento que fue de Harry y Draco en el comienzo de todo - la prisa vertiginosa, incorrupto frenetismo de labios antes de la fosa en espiral hacia la locura, para el Sr. Riddle, voyeur en el espejo, con sus vigilantes ojos rojos contó los momentos que se sostenían perfectamente la joven pareja y sabía que al final de su beso incauto, Harry pertenecería a nadie más que a él. El Sr. Riddle, se encargaría de ello y por así decirlo, él mismo se estaba quedando sin tiempo.
-Ten cuidado, mi muchacho-susurró el señor Riddle, sin ser oído y pensó que su espera había sido suficiente. -No escaparás de mí. No como tu madre. Entonces la imagen vacilante parpadeó lejos desapercibida.
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Sin aliento, Harry se separó de Draco, deslizando su mejilla enrojecida por la amplia extensión en el pecho del rubio al tiempo que jadeaba pesadamente, inconscientemente, revoloteando sus pestañas sus ardientes pupilas verde-anillado. Su pilar de sosiego fue un acto benevolente de caballerosidad del aristócrata, aunque él no tuvo conocimiento de cuanto Draco quería dibujar su rostro para guardarlo a beso y beso hasta que el tiempo se fundiera en un momento eterno. Harry, que nunca había sido besado y de hecho nunca había pensado en esa intimidad, se preguntó si el mundo estaba destinado a girar así de tanto, o que sus rodillas tendrían que temblar de ese modo, o que debería haber una bruma que le impedía pensar en su mente.
-¿Estás bien? - La voz gutural de Draco habló con preocupación enviando un ataque de escalofríos en la columna ósea de la espalda delgada de Harry y él se aferró a la impecable camisa blanca a su alcance. Movió los labios para hablar, pero se sentían demasiado resecos y sin embargo también fervientemente húmedos. En su lugar, Harry asintió contra Draco. -¿Esto - quiero decir … - Sentía los músculos tensos bajo su mejilla y se revolvió a medida que los brazos vinculante lo tenían apretado. Draco, que nunca estaba, sin una respuesta suave parecía vacilante en dar voz a los pensamientos que parpadeaban pasando como muecas inestables e inseguridades; el carrete de las emociones recolectadas en todo su frente finamente surcada se reflejó en el monolito de vidrio intercalado con el poema de Harry y el joven inmerso en los brazos de Draco podía ver la manera en que Draco con cautela movió una mano que flotó sobre el pelo con gel. "Deseo trazarte" la boca de Draco parecía incierta en decir, ojos grises aguerridos descendieron a Harry y sus espejos de reflexión estuvieron a su vista para admirarlo, "Para abrazarte, acariciarte y ya nunca dejarte ir", y, sin embargo, hubo un definitivo "sin embargo" en el gesto como si algo pesado mantenía al rubio de vuelta.
-¿Draco? ¿Qué es? -preguntó Harry, empezando a preocuparse mientras la expresión de Draco se balanceaba entre emociones complejas. ¿Había estado Harry equivocado en querer esto? Tal vez, Draco realmente no tenía la intención de darle un beso en el hospital hace tantos meses, y no tenido intención de hacerlo ahora. "¿Qué pasa con Pansy? Se burló una voz sin piedad en la parte posterior de la mente de Harry.
"Pensé que me quería..." y la captura inflexible de Harry en la camisa de algodón se estremeció. Había errado - por supuesto, que sí, que idiota era por escuchar los consejos de Cedric - y Draco no podía decir que Harry era la única presencia en la mente del blondo todo este tiempo mientras Draco había estado con él simplemente a causa de una obra de arte dedicada. Draco tenía una novia, una fortuna, ¿y qué estaba allí por Harry para ofrecer al heredero principesco?
Fragmentados y tímidos como sus pensamientos eran, Harry perdió el razonamiento obvio de que a Draco le debió haber tomado meses para crear la obra maestra de cristal- meces con su dedicación cuidadosa en mente - y si no fuera por eso, en efecto, el trazo suave de una palma contra la parte posterior de su cabeza debería ser suficiente para darle seguridad de los afectos en reposo de Draco. Pero Harry era una criatura de palabras y matices vocales. Añoraba- siempre había esperado - declaraciones verbales que tan fácilmente pasaron entre la familia y amigos, que subían y bajaban en oleadas a su alrededor, pero rara vez lo incluían.
No hubo declaraciones, no hay susurros de anhelo de fantasía, ningún "Te amo, Harry "como estaba escrito en libros, ningún "eres todo en lo que siempre pensé" en música y películas y los sueños y así, en ese silencio aplastante que siguieron a sus propias dudas, sólo vio a Draco como una luz en la oscuridad -
-Deberías haber sabido.- susurró Draco casi demasiado bajo para ser oído, frenando los pensamientos venenosos al tiempo que su nariz afilada se sumergía en el hueco del cuello de Harry. -Deberías haber sabido lo mucho que siempre he cuidado de ti.- Draco dijo un poco más y simplemente se apoyó en Harry para mantenerlos en posición vertical, como si fuese impotente en su confesión, y Harry se curvó, no por el peso que descansaba sobre sus hombros, pero por la ascendencia repentina de sus tumultuosas dudas, el alza de su corazón y la respuesta a sus oraciones en silencio. Con esas mismas palabras, tenía más que un amigo, más que una familia – tenía a Draco.
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Velas rosas oscuras, pilares fusionados de tonos dorados y ceras plateadas derramaban un brillo bastante caliente para hacer brillar las joyas decorativas que colgaban alrededor de la pequeña terraza interior. Fue tal vez lo más acogedor que la Residencia del Sur se había sentido nunca y Harry amaba el aire de magia que en lo que había logrado convertir la habitación; había una mesa de jardín de hierro forjado blanco colmado de dulces y una torta celestial, guirnaldas de flores para saludarlos en la noche en las afueras de las paredes con paneles de vidrio, y un par de paquetes envueltos finamente la espera de ser abiertos en las reposeras que Draco había ayudado lo suficiente para organizar.
Su reina-por-la ocasión-tenía los ojos cubiertos por las manos de Draco mientras Harry cuidadosamente la llevó a través de la puerta. - ¡Sorpresa! - dijo Harry, sonriendo al ver su expresión impresionada una vez que Draco se apartó de ella y galantemente le tendió el brazo a su madre para que lo tomara. -Feliz cumpleaños, Lady Malfoy.
-Por siempre joven.- deseó Draco, tomando las palabras de costumbre de su padre de alabanza en el momento en el que se inclinó a picotear un lado de su boca. Lady Malfoy parecía demasiado aturdida para ofrecer una respuesta, pero ella sonrió muy bien y contuvo el aliento en el aspecto encantado de su hijo - demasiado raro en estos días para ser visto, y cuando se volvió para atrapar a su querido Harry con su habitual rubor acalorado y hoyuelos, Lady Malfoy se sintió reventar de gozo. Llegó a Harry y le dio un piquito maternal a un lado de su boca también, algo que nunca había hecho antes.
Harry, quien había estado mirando los labios de Draco en ese momento, se sorprendió, con los dedos señalando un lado de su boca con asombro. Pero Lady Malfoy comprensivamente consciente de la timidez tonta de Harry empujó a sus dos niños a la mesa y comenzaron su pequeña celebración. Comieron pastel y bocadillos pequeños, alabando las habilidades culinarias de Harry con su ansia por segundos y Lady Malfoy comentó encantadoramente la consideración de sus regalos, y a los niños por recordar su cumpleaños a pesar de que era, le pareció a ella, innecesario. Las fiestas privadas eran poco frecuentes en su hogar ya que Lord Malfoy estaba más a menudo lejos y, por desgracia, Draco se parecía a su padre en su disgusto por las frivolidades sin sentido. Se le ocurrió entonces, que aunque siempre había compartido estas ocasiones pequeñas con Harry, la atención de su hijo era la joya en sus prósperos momentos atesorados y fue ilícitamente, sin duda, gracias al precioso muchacho de cabello oscuro sentado cariñosamente a su lado en el diván. Su aguda mirada atrapó las miradas entre ellos y el abrazo de posesivo que se extendía sobre sus hombros y se acurrucó en la parte posterior del cuello de Harry.
Tal vez, Lady Malfoy debería haber estado ofendida por tal gesto valiente de su hijo - su ansiedad repentina en la naturaleza del cambio de Draco trató de arruinar la fiesta - pero la docilidad de Harry y su resplandor omnipresente humedecieron sus buenas intenciones. Por mucho que se había extrañado la consideración de Draco, echaba de menos aún más la dulce sonrisa del muchacho más joven y en verdad, la autenticidad de la jovialidad de Harry no se había visto desde que regresó de Surrey el pasado verano. Fuera lo que fuese que Draco había hecho para extraer a Harry de su caparazón sólo podía ser una bendición y Lady Malfoy esperaba, aunque temía que no sería así, que su marido no diera voz a sus objeciones muy excesivamente.
Harry, él mismo, no había pensado en esas cosas. Su mente era un laberinto preocupado de asombro y pasaba el día rondando y rondando como un carrusel- vertiginosamente caprichosas imágenes llenas de Draco y no simplemente pensamientos inconexos de antes, pero unidas con una visión de sí mismo cerca del imponente rubio. Habían bajado los escalones de la torre norte juntos y Harry había logrado con facilidad conseguir ayuda de Draco para la torta de Lady Malfoy.
Toda la tarde, las horas se fundieron en una reluciente cubierta de familiaridad – la habitual actitud de Draco prepotente hizo su camino en peleas ridículas - y, sin embargo, hubo una nueva torpeza en el aire, para Harry, por lo menos. Simplemente no podía alejar sus pensamientos de los besos en la torre del campanario, ni silenciosamente secuestrar las apreciadas palabras en la parte posterior de su conciencia. Ahora era, en sí mismo, un ser consciente sólo de los labios de Draco y los toques, y su universo central había cambiado de manera tan exclusiva para gravitar en torno al heredero Malfoy. ¿Con qué rapidez sus emociones se transformaron y se manifestaron y, sin embargo no había Harry sido alumbrado por el muchacho que lo había encontrado en el armario oscuro en un halo de impecabilidad inalcanzable? Especialmente, además, que Draco siempre había sido tan reservado con sus propios pensamientos y emociones - Siempre ocultando sus sentimientos si fueran toques de decepción o destellos de compasión - y haberse convertido en el centro de la atención de Draco allá de su vínculo infantil era una revelación.
Dedos gruesos levantaron el vello en la parte posterior de su cuello y Harry luchó en el temblor involuntario, abrazándose al costado de Lady Malfoy como sí se estableciera en terreno de su elevación en su felicidad exquisita.
-Gracias-dijo Lady Malfoy, haciéndose eco de la alegría de Harry mientras acunaba sus manos en su regazo. -Gracias a ambos.
-No, en absoluto, madre. Es, después de todo, un día de gran ocasión.
-¿Y qué ocasión puede ser? Siento como si fuera más que simplemente el cumpleaños de una anciana.
Harry se incorporó bruscamente, mirando a su encantadora tutora con ojos incrédulos, preguntándose cómo diablos podía verse a sí misma tan vieja o que el día que vino a nacer como nada más que otro momento para nada importante.
Chasqueando la lengua de forma desagradable, Draco reprendió a su madre mientras la mano que se mantuvo en el cuello de Harry dio un calmante y firme toque. -No hay razón para menospreciarte. "Por siempre joven," ¿te acuerdas?
La risa cantarina de Lady Malfoy levantó el aire soñoliento. - Querido, estás empezando a sonar demasiado a Lucius … Los he echado de menos-dijo la dama al mismo tiempo ella, a su vez acariciaba las mejillas de Harry y se apoyaba en el lado de Draco.- Ambos, y me pregunto si todos esos años que fueron niños y se asentaban dependientes en mí nunca más van a volver. Harry nunca podría esperar hablar con tal elegancia de los miembros de la familia Malfoy, pero él devolvió los sentimientos en naturaleza, dándole a la mano a Lady Malfoy un suave apretón. Es un buen presagio de forma extraña a él, sus palabras, como si les estuviera dejando a ambos para fueran a tierras desconocidas y él no podía entender sus matices pero eso era exactamente lo que ella había previsto. -¿Qué tal si esta noche compartimos un baño, como solíamos hacerlo? -ella los tentó con un destello en sus ojos.
-Eso es completamente inapropiado.- respondió Draco en serio, la risa meliflua se dibujó, así como un pequeño resoplido de Harry que a su vez planteó una peculiaridad a sus labios. Draco realmente les hizo recordar al esposo de Lady Malfoy. Luego se sumergió hacia adelante detrás de su madre con el pretexto de alcanzar un plato de dulces, mientras resbalaba un susurro al oído de Harry-Y sin embargo, yo deseo .- dejo la frase ahogándose, corrigiéndose con seguridad al tiempo que Harry se ruborizaba profundamente.
-Ahora que ha me recordaste a tu padre.- comentó Lady Malfoy.- Lucius solicitó tus planes para el verano de este año. ¿Te unirás a tus amigos en Atenas?
-Padre no se limita a preguntar sin causa.- el tono ligero de conversación se volvió agrio en el momento que Draco frunció el ceño, se separó de su madre y Harry. - Insinúa un resultado para su propio cumplimiento. Déjame adivinar, él quiere que me quede en Dordogne? ¿Le dio una razón?
-Sólo que quiere hablar contigo. Te echa de menos.
-¡Ah! Yo no lo creo, me echa de menos? ¡Il est salaud un salaud! - La rapidez del francés séptico de Draco sorprendió a Harry y sintió tensarse a Lady Malfoy a su lado como Draco quejumbrosamente llamaba al patriarca Malfoy un bastardo. -¿Qué es lo que quiere en verdad, madre?
–Draco. - entonó en advertencia, pero su hijo no iba a ser disuadido, ensartó una línea verdadera de groserías que Harry conocía lo suficiente para entender su uso común, al menos en la intimidad de sus habitaciones. -Lucius se preocupa por ti.- infringió.- Y si no otra cosa, ten en cuenta tus circunstancias ahora.- aquí hizo una pausa y miró pensativa a un perplejo Harry, el tiempo suficiente para silenciar letanía de Draco de abuso. -No soy yo a la que tienes que notificar tus asociaciones, Draco. Ni tu padre ha tenido a bien en intervenir, pero sé que esta vez, si él se entera de esto, no se lo tomará a la ligera. Yo, principalmente, no me quedaré quieta para verte llevar las cosas a la ruina.
- Je ne vais pas lui faire de mal.- Draco tuvo la modestia de mirar hacia abajo al decir esto pero Harry no pudo discernir su significado. Él por casualidad dio un vistazo a Lady Malfoy y notó que sus características se suavizaron justo como seguramente entendió las palabras de su hijo " No voy a hacerle daño" Draco había prometido aunque, por cierto, Harry no comprendía todo lo que recién había ocurrido.
-Mira, no lo hagas.
Con la esperanza de difundir la tensión entre madre e hijo, Harry se puso de pie y se ofreció a preparar tetera de chocolate caliente.- No tenemos que preocuparnos del verano todavía.- dijo Harry con una débil sonrisa. -Puede siempre embarcarlo a Francia, mientras está durmiendo, si él va a ser obstinado en ello. Draco duerme como un tronco por lo que nunca se dará cuenta.
Señora Malfoy dio unas palmaditas en el brazo de Harry. -Cuánta razón tienes. ¿Y qué de sus planes, Harry? ¿Te quedarás con tus familiares de nuevo este año?
Pero Harry ya estaba sacudiendo su cabeza antes de que pudiera terminar la frase, vacilante en su respuesta y perdiendo paso al tiempo que llegaba al marco de la puerta. -No … me quedo aquí.
-Entonces me quedaré contigo. -la mano de Draco salió disparado para agarrar su camisa, tirando de él hacia el diván de nuevo y ubicándolo entre los dos. No se le permitía salir y el heredero Malfoy bruscamente llamó a Dobby para llevar a Harry una taza alta de su bebida favorita y luego rápidamente condujo la conversación a otra parte - a los regalos de Lady Malfoy, su GSCEs y cualquier cosa que no tuviera nada que ver con Lord Malfoy, Surrey o la manera en la que Harry se sacudió débilmente en sus brazos.
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El fin de semana de Harry voló en un miasma de feliz compañía. Pasó la mañana del domingo visitando a su madre con Draco, que tan gallardamente se disculpó por su presentación anterior con la lectura de uno de los cuentos de Harry que él mismo había traducido al francés, y aunque Harry no estaba seguro de si su madre lo entendía más que él, fue suficiente para simplemente encresparse a su lado y escuchar la voz profunda de Draco pacíficamente en su lenguaje lírico. Por la noche, jugaron una partida de cartas con Lady Malfoy, en el recuento de sus actividades escolares en el cuarto de sol y era como si la lucha breve de ayer no se había producido.
Las clases se reanudaron a la mañana siguiente y aunque Harry había estado ansioso acerca de cómo su relación podría parecer cambiado delante de sus amigos y así más preocupante, frente a Draco, nada parecía fuera de lo común. Ellos se ocuparon de las clases de la forma en que normalmente lo harían y si Draco estaba un poco más atento para con él, llegando incluso a sentarse con él durante el almuerzo, nadie hizo gran escándalo. Se podría decir que Hermione miraba con recelo al heredero Malfoy cuando se encerraba entre Harry y ella, y se podría decir que Cedric podría haber estado un poco molesto de que Draco siempre daría Harry ligeros toques a lo largo de su brazo, como para dirigir siempre su atención hacia el rubio de sangre noble en lugar de alguien más, pero Harry no se daba cuenta de estas cosas. Sólo vio a Draco - sentía que tenía a su compañero de sus años anteriores en el Castillo Midlothian - y cuando Draco se fue separado por Pansy y su grupo de seguidores, Harry cayó en una apatía que oscilaba entre alegría por el amor de sus amigos y la envidia mientras sus ojos recorrieron de nuevo a la antigua novia de Draco.
La idea sin embargo, escindió el apetito de Harry. "¿Qué es ella para él ahora?" Se preguntó Harry, un golpe mudo por la mano delicada que descansaba sobre el brazo de Draco. Harry dejó la cuchara de jarabe de melaza y miró a sus propias manos – marcas de lapiceras y corrector líquido, el endurecimiento de la piel en la punta de su índice donde presionó demasiado duro con la punta de su lápiz, había una protuberancia ligera, la fragilidad de la sus muñecas - y ¿cómo se iba a comparar con la hermosura de Pansy Parkinson cuando se regocijaba a lo largo de todo su figura desde la punta de sus dedos de los pies a las raíces de su oscuro, pelo corto a la moda? "¿Qué soy para Draco?" La repentina pregunta lo puso ansioso pero no habían intercambiado ningún tipo de garantías - aunque parecía casi materialista y desapasionado ser calificados como novios. Sin embargo, habían sido sólo unos pocos días desde que Harry vio la obra de arte de Draco en la galería. Ingenuamente, se preguntó si este tipo de cosas no tienen que ser expresadas y él simplemente debería seguir la orientación de Draco. "Tal vez le pregunte a Cedric lo que piensa después."
Satisfecho con su razonamiento, Harry siguió con su día y puso atención a su tarta de melaza, perdiendo lo que sus amigos no, que era, el beso rápido Draco dio a Pansy en el borde de sus labios.
El pedir un consejo a Cedric más tarde nunca se produjo; Harry había estado esperando fuera del laboratorio de química de sexto mientras él hablaba con una inactiva estatua Godivan - que parpadeaban sus ojos de mármol hacia él desde su posición elevada - cuando Draco caminó hacia él desde la vuelta de la esquina . Por poco se estrelló contra el suelo si no fuera por la estatua que extendió sus brazos y enganchó la camisa de Harry, dejando a su suerte a Draco. -¡Mierda! - Draco puteó mientras perdía el equilibrio y apenas logró caer sobre sus manos y rodillas a tiempo.
-¡Draco! ¿Estás bien? - Agradeciendo a la estatua profusamente, luego se inclinó para ayudar a levantarse al rubio.
-Sí, estoy bien. ¿Y tú? ¿Todos los miembros intactos?
-Todos los miembros intactos.- respondió Harry descaradamente. Acarició el polvo invisible de las piernas del pantalón de Draco, sus mejillas se calentaron inconscientemente por su proximidad.
- No estabas hablándote a ti mismo, ¿verdad?- Harry trató de leer si Draco se estaba burlando de él de algún modo por el acento de la cadencia suave pero Draco parecía estar tan curioso y Harry hizo un gesto hacia la estatua detrás de ellos aunque debe parecer poco notable para el blondo. Draco tarareó pensativo pasó entonces a estrechar la mano de Harry. Había muy poca muestra de irritación o desinterés. -Bueno-dijo Draco agradable.- Me puedes decir todo sobre ello en casa.
Parecía demasiado que esperar pero Draco mantuvo su palabra y una vez que habían tenido su cena y terminaron sus tareas escolares en una zona tranquila relativamente fácil, Harry marcó alentadoramente una conversación acerca de la estatua con la que había estado conversando esa noche - no es que ella podía hablar mucho. Estaban en su habitación con Draco ya tendido de espaldas en el nivel más bajo en un par de pijamas de su padre. Hizo recordar a Harry distraídamente cuan rápido y cuan alto Draco había crecido hasta el punto de que Lady Malfoy se negó a comprar a su hijo toda ropa nueva hasta que dejara de 'dispararse hacia el techo ", como ella había dicho.
Harry estaba usando su camisón favorito y un par de pantalones cortos para dormir cuando se encontraba ante su espejo de aumento, cepillando el desastre que era su ondulada cabellera salvaje. Él no se preocupó en realidad acerca de cuan desordenado su pelo era antes, pero su nueva conciencia en cuanto a Draco puso a Harry nervioso y emocionado aún por estar completamente solo y compartiendo la habitación con el hombre más alto. -No te estoy aburriendo, ¿verdad?- Harry preguntó de pronto, bajando el cepillo y, volviéndose hacia Draco. Había estado charlando, entusiasmado de tener finalmente a Draco de nuevo para hablar, pero desde que Draco ya no podía ver las cosas de las que él conversaba, ¿tal vez era esperanzarse un poco más para el interés de Draco?
-No, por supuesto que no. No seas bobo. -El leve reproche hizo que Harry casi zumbara de alegría. Una parte de él estaba empezando a sentirse un poco estúpida que incluso la voz irritada de Draco podía hacerle tan feliz pero junto con el hecho incuestionable de que Harry se había en verdad y profundamente extrañado a Draco. -Estaba pensando que debe ser algo - triste para ellos.
-¿Cómo es eso? -preguntó Harry con curiosidad, subiendo a la cama blanca que había sido suya. Él se acurrucó audazmente en el lado del rubio- un poco más valiente que ayer, cuando había necesitado la invitación expresa de Draco.
-Nunca los hemos visto después de la puesta del sol, y nunca hasta el amanecer.- Las cejas finas de Draco se inclinaron en el pensamiento, con el brazo amortiguando la cabeza de Harry y su mano casualmente cepillando arriba y abajo la cadera de Harry. -Y nunca podían hablar con nosotros. ¿A dónde van cuando no están ahí para ser vistos? ¿Me pregunto si incluso pueden hablar, siquiera uno a otro?
-El señor Ryddle puede hablar.
-Nunca he visto a este señor Ryddle.
-Oh. Y supongo que nunca tendrás la oportunidad ahora, lo que está bien, supongo. Parece que está actuando un poco extraño en estos días.
-Perdona si encuentro eso un poco menos tranquilizador de lo que deseas, un hombre que tú sólo puedes ver, que vive en el espejo, y parece estar fuera de su temperamento en los últimos tiempos. - Draco arrastró las palabras y la ultrajada expresión en las características aristocráticas hicieron a Harry reír en voz alta. Se sumieron acurrucados, cálidamente, cavilando sus pensamientos por separado hasta que Harry solicitó algo que había tenido la intención de conocer hace un tiempo.
-¿Por qué no puedes verlos nunca más? - Preguntó Harry, levantándose a sí mismo por el codo.
- ¿Ver qué exactamente? - Draco evadió, mirando lejos.
-Tú sabes lo que quiero decir… las cosas. Podías, pero entonces…
Hubo una pesada pausa antes de que Draco terminara la frase de Harry. -Paré.
Harry no entendía por qué no podía dejarlo ir. Él seguía obstinadamente con el tema pesar de la resistencia obvia de Draco. Estaba claro que Draco tenía una idea de por qué ya no podía ver a los habitantes curiosos que se escabullían a lo largo de los pasillos del castillo de Midlothian. -¿Tu…Caelum… alguna vez? - Mordiéndose el labio inferior, Harry dejó la interrogante pender en la incertidumbre. No era lo que realmente quería saber, pero Draco tenía que contestar algo - se sintió menos desolado de esta manera, menos como si Harry fuera el único en notar estas cosas, y menos como si estuviera simplemente imaginándolos.
-No me acuerdo, a lo mejor pudo.- pero entonces Draco se estaba levantando por los codos también de modo que sus ojos grises agudos estuvieron nivelados con los de lechuza de Harry. Parecía desalentado a tener que admitir sus pensamientos sin embargo, cuando tomó nota de la mirada suplicante en las características entrañables de Harry, Draco cedió. -Ocurrió después de la primera vez que me acosté con alguien - Supongo que, de alguna manera dudosa, me obligó a madurar. No digo que es infantil, para empezar… Sólo…me di cuenta de que ya no podía ver cualquiera de las cosas que decías que estaban allí.
-Oh. - Esa fue una dura respuesta para tragar, pero ¿cómo podía haber olvidado Harry que Draco ya había tenido sexo? Otras cuestiones hicieron cola detrás de él en la oscuridad de su mente, haberse acostado con alguien, ¿quería decir que Draco necesitaba tener sexo? ¿Era como beber chocolate caliente esa primera vez y siempre tendría ganas de más? Harry no podía saber que los ojos anchos se cayeron y se agitaron cerrados con tristeza mientras se preguntaba si tal vez Draco todavía dormía con Pansy hasta el fin de semana en la galería de arte. "¿Y si aún duerme con ella ahora?" Porque sin duda, ¿cómo Draco lo haría con él? Harry rehuyó del pensamiento - su mente deslizándose en diferentes direcciones y peligrosas en una memoria impresa de muslos calientes frenándolo, suaves, manos vacunas frotando la parte delantera de su pecho, un órgano húmedo deslizándose por el costado de su cuello hacia la línea de su cabello -
-¿Harry? - La cálida, voz de dormitorio Draco marcó sus pensamientos hacia el presente. Unos suaves, atléticos y recios dedos frotaron el lado de su mejilla. Parpadeado en la expresión ansiosa de Draco, Harry ofreció una débil sonrisa mientras se inclinaba hacia delante para un rápido beso. "Buenas noches, Draco," sus labios parecían decir y el rubio respondió en especie, apretando a Harry junto a él mientras trataba de profundizar en su abrazo. Besar a Draco dejaba sin aliento y era estimulante como lo fue la primera vez en el hospital y la galería de arte. Parecía empezar siempre castamente pero luego se montaba en necesidad sin restricciones al tiempo que Draco trataba de barrer la lengua a través del sello de los labios de Harry, en búsqueda de un camino "Más, por favor más", dijeron los ojos de Draco, reducidos en ranuras hambrientas, y los dedos de Harry al mismo tiempo que agarraba la parte delantera de la camisa de Draco.
"Pero no esta noche". Medio renuente, pero sobre todo con el recuerdo del miedo, Harry se apartó, jadeando mientras se apoyaba en Draco por un momento mientras se esforzaba por recuperar el aliento.
-Respira por la nariz.
-¿Qué?-preguntó Harry un poco aturdido.
-La próxima vez.- Draco picoteó la rumiante cabeza de pelo suave, oscuro, riéndose en silencio por la desesperada e impotente la expresión admirándolo.- Respira por la nariz.
-Está-ta bien- . Era claro como el día que Harry no había comprendido lo suficiente de lo que Draco quería decir, pero estaba bien con el rubio. Él observó la floreciente sonrisa de Harry más genuina y se dejó caer de nuevo poco elegante a tiempo para observar a escondidas el ascenso de las piernas suaves y ágiles hasta el segundo nivel. -Buenas noches, Draco-susurró Harry y Draco cayó en un sueño profundo y reparador - contento sin medida.
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Las semanas de Junio ya estaban en marcha y los días de Harry florecían tan radiantes como el clima primaveral. "Lluvias de abril traen las flores de mayo," Harry sabiamente cantó mientras corría un dedo por un suave tulipán en ciernes. Él y Hermione se encontraban en su camino hacia el campo de atletismo, donde un partido de rugby amistoso entre los estudiantes Midlothian y una escuela vecina se iba a celebrar como un evento final del año. Naturalmente, las flores que decoraban los jardines del castillo lo distrajeron. Se detuvo a sacar unas fotos de las flores de color amarillo rojizo y azul y soleado, descaradamente sacando la lengua a su impaciente amiga periodista.
-¡En serio Harry! - Hermione gritó, exasperada. -A este paso, tendremos que conformarnos con tus fotos de primavera en lugar del artículo deportivo. Es como si honestamente quieres que nos perdamos el partido.
-Oh, que ingenuo de mí.-Harry intervino, adquiriendo otro plano. Giró en torno de pronto para tomar una foto de una desprevenida Hermione, muy divertido por lo avergonzada que estaba de cómo sus propias fotos eran tomadas. Hermione era realmente algo atractiva en la forma en que Pansy y sus amigos de alto mantenimiento eran, una vez que se tomara el tiempo para poner abajo sus libros y dejar de enojarse con exasperación, pero pronto se dio cuenta Harry de que Hermione simplemente no sería Hermione de esa manera. Ella gritó en una especie maraña interconectada de risa y molestia, persiguiéndolo y a su cámara a través de los puestos de los espectadores. Un poco por delante, él notó que los alumnos estaban en su mayoría ya están sentados y que los jugadores de rugby ya estaban congregados en el campo. Incluso a través de la distancia, Harry podría detectar la cabeza de pelo fino, rubio que pertenecía a Draco, y así - inconscientemente, impulsado por su propia felicidad, que había ganado confianza en las semanas desde que tenía a Draco a su lado otra vez - Harry gritó al heredero Malfoy, y le deseó buena suerte.
No fue tanto el grito de Harry, que llamó la atención de un número de personas - los ojos de Cedric, que era el capitán del equipo de la escuela, el antagonismo efervescente de Pansy tranquilamente observando desde las gradas, los profesores y el personal y el director y Hermione que tropezó detrás de Harry al final- sino la sonrisa de Draco respondiendo, les golpeó hasta la médula. Naturalmente, sus ojos se habían adaptado a los jugadores de rugby y ahora, se encendieron de nuevo hacia la fuente de la voz que había llamado al heredero Malfoy. Draco Malfoy, el problemático propietario de Caer Meadhan Lodainn, infame, beligerante estudiante la mitad del tiempo y cínico descendiente de Lord Lucius Malfoy, sonreía ampliamente y saludaba.
Midlothian ganó por un deslizamiento de tierra - y en secreto, los que conocían, que eran, todo el mundo, menos Harry, sospecharon que los jugadores en conflicto estaban demasiados aturdidos por la imagen de un sonriente Malfoy para dar un partido tan bueno como el que tenían que dar. Sin embargo, los jugadores de Midlothian barrieron el campo con sus proezas y por el final del juego, los aficionados estaban animando a sus pies y las pancartas volaron a lo alto en el viento mientras el año académico oficialmente llegó a su fin.
La multitud comenzó a adelgazar y pronto sólo Hagrid estaba y su ayudante para arreglar el campo. Con impaciencia, Harry bajó por las gradas, ausentemente agitando un hola a Hagrid, y fue a esperar a las duchas adjuntas y el almacén de equipos, Hermione cerca de sus talones. - ¡Eso fue brillante! Nunca había visto un juego tan sobresaliente. Tan táctico. Excelente. ¡Perfecto!
-Harry-dijo Hermione, preocupación evidente en su tono- Pero odias el rugby.
-Lo sé, pero Draco fue genial, sin embargo, ¿no?
-Eso está bien, Harry, ahora ¿qué hay de mí?- Cedric, al parecer, se había terminado de asearse después del juego. Abrió la puerta con su bolsa de deporte que llevaba al hombro, vestido con su pantalón caqui y camisa sin mangas de fin de semana, el agua seguía goteando desde los extremos de su pelo ondulado. Su figura alta y el hermoso rostro parecieron arquearse con una fingida melancolía mientras miraba hacia abajo en el rostro radiante de Harry. - Soy el capitán del equipo… Creo que merezco algunos elogios también. ¿Quién fue el que llevó a su Draco a la victoria?
-Estuviste genial, también.- dijo Harry, ruborizándose ligeramente.
-Oh, Harry, ¡no! - Hermione gimió, rompiendo el estado de ánimo alegre. -Por favor dime que esto no es lo que yo pienso que es.- pero sólo Harry podía mirarla en confusión mientras ella se aferraba a su brazo y lo sacudía un poco en su ánimo sumamente nervioso. -¿Tu Draco?
-¿Qué? … ¿Qué tiene de malo?
-Hermione.- murmuró Cedric en advertencia, instando la mano de ella del brazo de Harry. -No lo hagas.
-Sabes acerca de esto. Por supuesto, tú lo sabrías, ¡es probable que lo animaras en primer lugar! -Los ojos marrones de Hermione se alejaron del prefecto a graduarse en sufrimiento, fijando a Harry donde estaba. Su semblante interrogatorio cortaba justo en el centro.- ¿Están Malfoy y tú en una relación, Harry? - Se quedaron en un silencio pesado mientras brillantes mejillas carmesíes de Harry lo superaron. Si Hermione no fuera su mejor y más querida amiga, Harry no habría sido capaz de escuchar al resto de lo que tenía que decir, pero se quedó clavado en el suelo, ya sea por el razonamiento de que Hermione no discutiría sus opiniones a menos que ella estuviera segura de ello, o por el temor que había ido progresando en la espera de alguien al acecho en acuerdo con su pesimismo. - Siempre pensé que era un hermano para ti… un hermano molesto, arrogante. No te… te hizo hacer nada todavía, ¿verdad? - Para entonces, Harry estaba sacudiendo la cabeza - en desacuerdo o incredulidad, nadie podía decir bien.
Cedric en cambio estaba empezando a sentir desagrado por Hermione en ese momento. -¿De dónde sacas el pedir explicaciones a Harry por su relación con Malfoy? Ellos saben, mejor que nadie, lo que verdaderamente significan el uno al otro.
-Pero Harry no ve que Malfoy confunde familiaridad por enamoramiento, su lujuria por amor. Sabemos lo que a ese hijo de puta le gusta cuando se trata de relaciones - ¡todavía está viendo a Pansy por el amor de Dios!
–Detente ya.- gruñó Cedric en voz baja, retorciéndola hasta que pudo ver cómo sus duras palabras estaban afectando a Harry. El muchacho de cabello oscuro tropezó hacia atrás, los ojos perdidos y desorientados mientras lanzaba su mirada entre sus dos mejores amigos.
-Harry y Draco apenas están comenzando a salir. ¿No es suficiente que se gusten para empezar? ¿No sabes lo mucho que deseo …- el ceño de Cedric se rasgueó con un dejo de amargura.–Tienen una suerte sangrienta. Pero viendo que no está escrito en un libro de texto, no lo puedes entender, ¿no?
–Eres tú y Malfoy los que no pueden entender. Ninguno de los dos sabe lo que Harry tuvo que atravesar…lo que sus familiares le hicieron a él… y lo que está arriesgando al ceder a Malfoy-se arrancó de las enojadas garras de Cedric .Tal vez si no hubiera sido tan insensata, o si Harry suavemente la hubiera sentado y explicado las cosas semanas antes, o si Draco la habría más claramente tranquilizado al mostrar la forma en que estaba con Harry en privado fuera de sus habitaciones , Hermione no podría haber visto razón para martillar en las semillas de la duda. -Él no ha cambiado.- susurró casi a regañadientes, su agitada mano buscando la retirada figura de Harry.- ¿No te das cuenta de que Malfoy no va a cambiar quién es él por ti?
Oh, cuanto Harry quería correr, dar la espalda y no mirar atrás en la garantía establecida de la plegaria de Hermione. Pero su mejor amiga estaba justamente temerosa por él y no podía echarle la culpa, no después de que ella había visto el estado en que había estado el verano pasado. Él nunca le había dicho a Hermione lo que había sucedido, pero Hermione no era la estudiante más brillante en su apariencia por nada. Ella lo sabía, ella lo podría decir, por lo que Harry se inclinó hacia delante en sus brazos extendidos y débilmente se aferró a ella.
Hermione sabía que Draco querría cosas que Harry no creía podría dar; comprendió que había cosas que Draco necesitaba, pero Harry no era dueño para regalar; y Harry tenía ganas de llorar con la certeza de que a pesar de todo, él no podía dejar a Draco. Él no quería, no podía imaginar estar con nadie más. Después de tanto tiempo sin nada, todo lo que podía esperar estaba en Draco, incluso a considerando que podría ser arrancado- Harry apretó su control sobre los brazos tranquilizadores de Hermione, ocultando su rostro en el hueco de su cuello. Cuán rápido unas pocas palabras se habían arreglado para influir en su dominio sobre este sueño bonito que había construido y Harry se tambaleó con la inclinación repentina en su eje, su sacudida creencia en Draco. "¡Ya basta!" Quería gritar a Hermione, y los susurros venenosos en su mente. "No es cierto - ¡Draco no es nada de eso! … Él nunca…"Pero la garganta de Harry se cerró y había un poco de valor guardado en él escondido en el refugio del abrazo de Hermione.
Los tres amigos, después de un rato, se sentaron en silencio acurrucados en el puesto de los espectadores, sin darse cuenta cuando un destello rubio que había estado observando, finalmente salió de la sombra de las taquillas y se volvió hacia el castillo, la bolsa deportiva colgada sobre un hombro ancho.
N/T: JA. No creían que me verían tan temprano. Suelo dar sorpresas.
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