DISCLAIMER: La autora de este fanfiction, no posee cualquier cosa referente a Harry Potter, ya que pertenece a JK Rowling y a las partes interesadas; no se obtiene ningún beneficio a partir de la redacción de este fanfiction.

Autora: TSURUSAKI EIRI

Resumen: Harry se escapa de la dura realidad de vivir la vida con la familia Dursley y propiciamente es inscrito en Midlothian, Escuela de Artes y Ciencias, donde se encuentra con un cascarrabias Draco Malfoy - el joven Lord de Caer Meadhan Lodainn (Castillo Midlothian). A la luz de las velas (By candlelight) cuenta la historia de lo peligroso que es vivir en un mundo de fantasía - y que el regreso de el espejo podría ser más difícil de lo que parece al principio.

ADVERTENCIAS: Slash (relación homoerótica) DMHP, AU / AR, criatura. M-PREG. Contenido no apto para menores de 17.

7b

VII

Cómo alumbraré esta vela

Los días de verano pasaron parpadeando como las páginas del álbum de dibujos de Harry, una colección de escenas para colmar el vacío de color con pastel oleoso, pegadas con una malla rígida, y llena de pinturas líricas de la soleada lluvia amarilla, azul para el ventoso tiempo norteño, besos secretos cada noche, música idiosincrásica, y el lustre brillante que era Draco.

No hubo un momento para ser tenido en la añoranza melancólica de Cedric, o incluso Hermione, o Lady Malfoy; que había decidido después del quinto día de que Draco y Harry emularan a los Sex Pistols y cantando 'God Save the Queen "todo alrededor de la residencia, que ya era hora que ella hiciera una visita a su hermana, que estaba esperando pronto un nieto - Harry con amabilidad le explicó que era parte de su aspiración conjunta para revivir la industria musical de Gran Bretaña. Lady Malfoy con ironía pensó que la conjetura más probable eran las intenciones astutas de Draco para vestir al niño petite en ropas de cuero, sombreros de copa, sus cosméticos y simplemente escuchar la voz de Harry llenar el espacio del Castillo Midlothian, exponiendo la ingenua exuberancia de ambos . Aún así, un poco de paz en mente estaba por tener la cansada esposa de Malfoy, aunque una parte de ella estaba en verdad muy feliz de ver a sus hijos con tan altos espíritus - y nunca podría imaginar el considerar a Harry como cualquier cosa menos que su querido bebé - sentía la necesidad, por fin, de una oyente consoladora cuando se mostraba inquieta por los problemas que la plagaban y algún día pronto tendría a su Draco envuelto en ellos. Dos semanas en el verano, Lady Malfoy fue a East-Anglia, y prometió a los chicos que le preguntaría al profesor Snape para mantener los dos ojos en ellos; con lo que se quejaron desdichados - Harry, con la idea de otra deuda acumulada en su larga lista relacionada con su administrador, y Draco, que su madre estaba contra suyo y no tendría piedad de la nueva pareja con algún tiempo en solitario sin supervisión. Sin embargo, no tenían de qué preocuparse mientras que el profesor se mantuviera dentro de los cuartos de enseñanza, fuera de la vista y fuera de su mente.

Un día de julio comenzó como cualquier otro; Harry despertó a Draco para desayunar en la cocina y comentó cuando vio a la niña de la pintura saludándolo con la mano, entonces tuvieron que guardar el plan de los Sex Pistols porque no era tan divertido hacer una tonelada de ruido, si no había nadie, excepto para irritarse entre sí.

En su lugar, se fueron a dar un paseo, con la mano de Harry metida en el bolsillo de los pantalones vaqueros de Draco. Irrumpieron en las salas comunes, lugares secretos que Harry no tenía autoridad para estar durante el año académico, el salón de enseñanza a lo largo de su viaje, aunque algunas instancias se pasaron en un silencio cómodo, hablaron de cosas que sólo ellos podían entender; viejos recuerdos que sólo ellos habían compartido nunca y su significado - su humor y la tristeza y pequeñas expresiones - conocidas sólo por Harry y Draco. A veces estuvieron los habitantes del Castillo Midlothian que se deslizaron a su alrededor y crujían para distraer al niño de cabello oscuro - los trajes en movimiento de las armaduras que le saludaron amablemente, las figuras de guirnaldas de granito a lo largo de los pilares y las entradas que revoloteaban tan ligeras como plumas mientras pasaban - y aunque Harry no quiso hablar demasiado de ellos, a Draco apenas le importaba.

"Esto es bueno», pensó Harry con un suspiro de satisfacción, mientras paseaba junto a Draco bajo la enramada que se extendía sobre el camino que conducía al otro lado del patio entre la escuela y la residencia. Cuán rápido las horas pasaron de largo para ellos. Harry se inclinó hacia el rubio, y se sintió la atención de Draco fluir hacia él. Sonriendo a la inclinación curiosa de la faz de Draco, Harry simplemente frotó su frente contra el calor en la piel del brazo de Draco, no en lo más mínimo infeliz que era toda una cabeza más corto que su compañero, ya que lo convirtió en un pilar humano perfectamente sosegado.

-¿Hecho polvo?- Preguntó Draco pero Harry negó con la cabeza mientras daba una ojeada para compartir lo que había en su mente. No llegó muy lejos con sus palabras aunque a partir del rabillo del ojo vio una cosa rara colgando entre las flores encima y por delante de ellos. Goteaba una sustancia repugnante líquida de la grieta fragmentada que podría haber sido una boca si no estuviera tan alta en su cara plana, circular, y su anillo de brillantes ojos que estaba alrededor del perímetro en un bucle. Por debajo de la boca chorreando estaba una fosa, y una vela rechoncha ubicada en el interior, con un fuego brillante verde-azul. Al principio, Harry pensó, que era una especie de linterna, ya que estaba colgada en el árbol por un fibroso, brazo delgado pero había muy abiertas faldas aleteando a su alrededor que se confundía con las otras, las normales, flores - como pétalos de una rosa. Por supuesto, Harry habría puesto cuantiosa, más atención a Draco, pero la extraña cosa tenía amigos con similares velas y bocas chorreantes, y sus ojos parpadearon escalofriantes al mismo tiempo en ondas por encima de los dos chicos, como un vertiginoso brillo de estrellas.

Totalmente en trance, Harry inquirió de vuelta.

No había nada para ser visto para su compañero sin embargo y Draco entendía suficiente los lapsos al azar de pérdida de reconocimiento de Harry para esperar las descripciones entusiastas. –Draco.- susurró Harry en el silencio, los ojos verdes intermitente muy anchos en las cosas que sólo él podía ver. Señaló hacia arriba, una mano que llegó como si fuera a tocar, pero después hizo un trompo en un círculo lento, mirando hacia arriba a su alrededor con asombro. -Son increíbles - las velas y las luces y - ¡oh! ¡Mira eso! Draco, mira - Pero Draco no podía, y al recordar las circunstancias de su situación, Harry vaciló y sus dulces rasgos entusiasmados cayeron con tristeza.

–Espera.- dijo Draco. -Espera aquí.- y Harry se quedó de pie, un poco confuso, en medio de la ruta mientras Draco se apuraba de nuevo a su casa con paso firme. Fuera lo que fuera el rubio se fue a hacer, tomó un poco más que unos minutos, y pronto Harry pudo ver correr a Draco que volvía con cuadernos de dibujo y lápices en la mano. Adaptándose a la idea, Harry olvidó su decepción al recibir uno de los cuadernos y lápices.

-Aunque no soy bueno.- Se sentaron sobre los adoquines, arrastrando los pies alrededor hasta que finalmente Draco se posicionó sobre su espalda con su jumper doblado en capas como una almohada y la cabeza de Harry sobre su pecho. -¿Qué vas a dibujar?- Harry entrometidamente preguntó con curiosidad encantada cuando Draco desairó su pregunta.

-Ya lo verás. Ahora manos a la obra, no voy a estar aquí todo el día para la comodidad de su Majestad.- Sonriendo, Harry asomó la punta del lápiz a lo largo de las costillas de Draco hasta que el rubio se retorció y se echó a reír al fin. Pronto se deslizaron en un silencio tranquilo, rodeado por la lenta luz mortecina, el susurro del viento de la tarde y el rascado de plomo contra el papel grueso de arte.

-¿Draco? -Harry sintió la resonancia por debajo de él cuando Draco tarareaba y el peso de agudos, ojos grises que le miraban de la forma más intuitiva. En suaves, cubridores movimientos, Harry dibujó la forma de los pétalos, la grieta abierta, los ojos y la boca y la vela. - ¿Crees que es extraño?

-¿Qué cosa?

-Las cosas. ¿Crees que es extraño? Quiero decir, nadie más parece a verlas.

Draco no dudó más de un latido del corazón. -Sí,-respondió. -Hasta que llegaste tú.

Con la esperanza de que debiera haber más de ello, Harry terminó su boceto y se volvió hacia Draco correctamente, cruzando los brazos sobre el fuerte rubio y apoyó su mejilla sobre su nido caliente de camisa y piel. -¿Y después?- Harry le pidió.

- Y entonces no importó.

-¿Eso es todo?-preguntó Harry, con la boca fruncida de duda.

-Sí. Ahora, ¿terminaste?

-Sip, ¡terminé!- él se levantó para recuperar el dibujo y lo pasó a lo largo de Draco - que había doblado su propio boceto con eficacia por lo que Harry no podía colar un vistazo a lo que el rubio había dibujado, que sin duda sería una imagen muy bonita, ya que sólo Draco podría tener un talento en todas las cosas como tal.

-Muy bien, vamos a echar un vistazo. Los ojos grises examinaron el título, La Flor que Ve, leyó, y allí estaba, una muy pobremente flor dibujada con una vela chorreante en el medio, pequeños círculos que Harry etiquetó con la palabra "ojos" alrededor del borde, y una línea caídos por encima del cual él escribió "boca" en la parte superior. -¿Supongo que podrías haberlo redactado mejor?

-Nope. Es perfecto de esta manera – lo habría hecho demasiado realista, y entonces ya no sería tan bonita. ¿Puedo ver tu dibujo?

-Todavía no. - Draco puso abajo el dibujo de Harry y empujó de nuevo a Harry en su posición anterior. -Trata de no moverte.- Volvió a su cuaderno y cada vez y luego también, miró hacia Harry, tratando de no sonreír a sabiendas, en el tinte rojizo que se elevaba sobre la superficie de las pálidas mejillas de Harry.

Hubo, en algunas partes, inquietud en la mente del muchacho de cabello oscuro el ser visto con tanta atención y, sin embargo un repiqueteo placentero para cada turno de ojos grises entre el papel y él mismo. Parecía imposible que Harry apartara la vista de Draco, aunque forzó la vista y estaba ligeramente incómodo cuando los marcos de las gafas se presionaron en sus pómulos. Aunque Draco –una reflexión de Hermione que comentó una vez, no era particularmente tan atractivo como los hombres brillantes en la pantalla de plata, o los anuncios de perfumes, o los modelos en las revistas de chicas - poseía una belleza para él, que Harry admiraba, tenía una ceja que podría ser demasiado amplia y orientada y que aún expresaba sus sentimientos en volúmenes, un rostro que parecía severo y estrecho cuando no lo era y rara vez sonreía, y era todo altura, de longitud atlética. Estaba esa nariz; delgada y su puente ligeramente abollado cuando Ron se lo había roto una vez en una pelea que Draco había comenzado, sin embargo, Harry se sintió tentado siempre, incluso en ese mismo momento, para recorrer sus dedos sobre ella. Draco era el ser físico que él, pensó Harry, nunca podría considerar en alcanzar en que se movía con seguridad y confianza, y a pesar de ello, él no quería. Ahora no, al menos, que Draco estaba a su lado.

-Ya estamos.- anunció Draco, que finalizó. Se le dio un codazo a Harry y se sentaron con Harry entre las piernas largas del rubio, mientras estudiaba el retrato colocado en sus manos. Un relámpago de decepción estalló; había imaginado que Draco pudo haber estado dibujándolo, pero esto era demasiado hermoso. No era nada como él. El dibujo era de un retrato natural, tan real como una foto en blanco y negro, de una persona que parecía muy joven y sin género para Harry dibujado en un ángulo. Cada rizo de pelo oscuro y brillante con el color de la mina de lápiz, sus características sonreían de buen humor, y los ojos estaban protegidos por unas pestañas recatadas y perfectamente en forma de fundas. Las manos extendidas hacia arriba, una oreja pequeña, finamente cincelada parecía capturar el enfoque de la imagen y Harry pronto se dio cuenta de que la persona estaba acostada y que Draco la obtuvo desde el mismo punto de vista exactamente en el que había estado. Podría haber sido un retrato de él, pero Harry estaba tan seguro de que no lo era.

-Es hermoso.- dijo Harry en voz baja, sin embargo, asombrado por el talento de Draco.

Draco hizo un sonido de exasperación, como si insultados por un pobre veredicto. -Eres tú, bebé llorón.- No había nada para qué, pero empezó a reír al ver la expresión sorprendida del muchacho más joven. -La verdad-suspiró Draco mientras se carcajeaba e inclinó en silencio sus cabezas juntas.- Me preguntaste por qué me molesto contigo, hace unas semanas, y aquí está.- Harry trazaba con los dedos el dibujo, los ojos señalaban a la persona que acababa de reconocer con envidia ser una belleza. La mano de Draco cazó la parte posterior de su cabeza, alisando el pelo entre las almohadillas de los dedos gruesos. -No, no el dibujo. Tú.- doblándose ligeramente y en un ángulo diminuto, Draco besó los labios dulcemente. -Quién eres, cómo eres. Todo lo que te define para mí.- y Harry podía pensar en nada más que la sensación de la boca de Draco en contra de la suya, la fortaleza enroscada junto a su cabeza y la nuca de su cuello.

Hubiera sido otro de sus momentos sin descanso en la respiración, la alimentación, el vivir era algo de lo que se olvidaron. Podría haber incluso escalar fuera del control de Harry al tiempo que las manos de Draco le recorrían debajo de su camisa y jugaban con su vientre nerviosamente hundido, contando sus costillas, la espina dorsal y se zambullían en la parte baja de la espalda; podría haber, si no fuera por la flagrante voz alta que los interrumpió.

–Draco.- dijo la intrusa indeseable y Harry trató de apartarse a toda prisa al reconocer a la otra estudiante que había hecho estallar de alguna manera a la existencia, elevándose allí mismo sobre ellos. Pansy, hija de la muy estimada familia Parkinson, de alguna manera mágica se materializó en todo su magnificencia; el pelo corto recortado en rizos negros, su forma delicada cubierta con un vestido Dorothy Perkins de brocado de oro apenas alcanzaba la mitad del camino de sus rodillas, y Harry estaba al tanto tan sólo porque era algo por lo que Hermione gemía y se quejaba ampliamente por ser demasiado caras. Ella no prestó atención a Harry - de hecho, era probable que Harry fuera tan invisible para ella como las criaturas que podía ver eran para Pansy. Haciendo caso omiso de todas las sutilezas cordiales, ella objetó a Draco. -¿Y bien? Estoy esperando.- exigió Pansy - una explicación, una disculpa, lo que fuera, Harry no podía saber que ella esperaba que Draco desechara a Harry como la mugre que ella pensaba que él era.

Draco no estaba en lo más mínimo atemorizado por encontrarse en tal situación comprometedora. Parecía sólo un poco sorprendido, sobre todo, él fruncía el ceño, y Pansy no estaba menos acostumbrado al veneno del heredero Malfoy. -¿Cómo llegaste hasta aquí?

- Marcus. - ella dijo.

-¿Hiciste que cortara su breve descanso sólo para poder volar desde Atenas hasta aquí?- El cejo de Draco se ladeó casi con admiración, como si la directiva de Pansy era algo para ser admirado. -Dice algo acerca de Flint, ¿no?- agregó sugestivamente. Las cosas se estaban poniendo un poco alarmantes, y así, en los esfuerzos de Harry para dispersar la explosión que estaba seguro de venir, él se acercó para atraer a Draco pero en ese preciso instante, una mano de piel suave lo sacudió para alejarlo. Harry, en reflejo, acunó su mano cerca suyo mientras miraba a la muchacha con ojos espantados, y era difícil imaginar que Pansy parecía verlo de vuelta de la misma manera. Si fuera que lamentara haber tocado a otra persona con tanta rudeza y vilmente como pensó Harry, Draco podría haberla perdonado, pero el blondo conocía mejor a Pansy y rara vez ibas a encontrarla en cualquier estado de disculpa. Bruscamente, se puso de pie y enganchó sus muñecas mientras él la llevó a rastras. – Vuelve adentro.- dijo Draco a Harry, que seguía sentado desolado en el empedrado. –Harry.- y esa suave pausa apremiante empujó al muchacho de cabello oscuro de su silencio: -No pasará mucho tiempo.

Ojos verdes contemplaron, por largos momentos, como su clara, luz principesca fue atraída, por la princesa proverbial y nada menos. La decencia y la confianza dictaban que debía quedarse y hacer lo que Draco le había pedido - ordenado a él - aunque ni la decencia ni la confianza tenían que ver con la curiosidad morbosa de Harry para enfrentarse y el miedo pavoroso de que Pansy le quitaría la única persona que Harry quizás nunca viviría con satisfacción sin que le diera la fuerza en sus piernas para seguirlo.

o

La pareja entró en una sala común y Harry podía oír el tono de voz indiferente de Draco por la puerta corpulenta. Nada más se oía, así eran sólo arrebatos y palabrerías que podía captar. -¡No tengo miedo de mi padre! -Draco dijo en un momento dado.-Tampoco tengo miedo de ti.- Hubo demasiadas pausas silenciosas para dar sentido a las cosas, pero entonces oyó el súbito grito del rubio.- La puta… ¡Cállate!- dijo Draco, y el ruido de los muebles de madera rasparon el piso.

"¡Lo está lastimando!"Pensó Harry, alarmado y casi prácticamente, arrancó la puerta abierta, pero los sonidos comenzaron confusamente a cambiar de una pelea a algo muy diferente. ¿Debería impulsarse todavía? Se preguntó en su indecisión, pero él no quería a tener Draco enojado con él, y por otra parte, ¿qué pasaba si Draco necesitara su ayuda? La elección fue arrancada de él cuando un olvidado profesor Snape caminó hacia él desde atrás y papeles se esparcieron a su alrededor.

-¡Potter!- el profesor le gritó con furia, echando humo a través de las hojas revoloteando hacia el muchacho más menudo ahora tirado en el suelo. -¿Qué diablos estás haciendo de pie en mi camino?- Los extraños sonidos de la sala común volvieron a cambiar a cosas ahora traqueteando ruidosamente en el interior, capturando la aireada atención del profesor Snape. Completamente convencido de que Harry estaba tramando algo enfurruñado fuera de lo que debería ser una habitación vacía, el profesor desencajó la puerta abierta, dispuesto a descargar su virulencia en los objetivos confiados. Él sin embargo, no hizo nada parecido. El hombre mayor estaba alarmantemente pálido un segundo - y Harry podía oír un gemido súbito estirando la palabra 'mierda' como una plegaria - entonces en el próximo segundo estaba un rojo inquietante contra la piel pálida. Harry se habría quedado, arraigado como estaba en el lío de papeles y ruidos confusos, hasta que oyó el inconfundible ruido de tragar y el tirar de piel contra piel húmeda.

No esperó mucho más, pero corrió ciegamente con todas sus fuerzas lejos del profesor, de Pansy y Draco.

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-¡Escúchame de una puta vez!

La noche se había deslizado por último y los muchachos estaban en su habitación compartida mientras Draco, más allá de la persuasiva etapa de suplicas, gritó al bulto que era Harry escondido bajo el edredón en el segundo nivel. -¡No quiero! -Harry gritó de vuelta al tiempo que hizo a un lado sus sábanas - o mejor dicho, las viejas sábanas de Draco - y miró al rubio en la tenue luz, arrojando a Draco a la vista de sus brillantes, ojos verdes. -¿Qué hay que explicar? No soy estúpido, ¿vale? ¡La estabas besando!

–No… bueno puedes llamarlo así, supongo.- murmuró Draco, acobardado por la - por todo lo que cruzó la cara de Harry; la ira y la incredulidad, y el puro auto-desprecio que se convirtió en una acusación contra Draco. -Por favor-intentó de nuevo.-Por favor, Harry.

– ¡No quiero! Y no puedes dormir aquí…

-Pero ésta -

-¡No puedes! Así que vete.- Harry rompió en un sollozo, amortiguándose así mismo con las sábanas de nuevo. Cuando no oyó moverse a Draco, casi gritó: -¡Fuera, tú mentiroso! - y fue interrumpido por el ruido de la puerta siendo cerrada. Oh, pero no debería - y de nuevo, ¿por qué no habría de hacerlo? Harry se sentía demasiado cansado para considerar apropiadamente las cosas. Durmió en su ira e inconsciente, agonizante autoestima ya que Draco podía haberle mentido. Todo ello - todo era una mentira. Todo, todo, todo…

o

Soñando otra vez, durmiendo - en los días apáticos que se colaron por delante de suyo, mientras él y Draco no hablaban ni se mantenían en la presencia del otro - Harry se apoyó contra la puerta de la antigua habitación de prefecto de Cedric -. El pesado y ridículo calor de la tarde le hizo desplomarse, su libro se cayó de sus manos de plomo y sudaba a través de sus pantalones cortos y camiseta, silbando palabras en su sueño; y lo rodearon, estos hombres sin rostro, soñaba en las pesadillas enrevesadas que le rondaban fuera de la protectora defensa de la compañía de Draco. –Mamar.- dijeron a coro, mientras se arrodillaba, ciego, en el centro de su carcelero círculo – Dilo, muchacho. ¡Dilo!

No podía. Sacudiendo la cabeza y llorando levemente, cansado y débil e inútil, Harry no podía decirlo; no cuando se sentía sucio para él. Se sentía incorrecto. -¡Dilo!- le gritaron al niño - aún con sólo quince en su edad física. Luego se apoderaron de su cabello en la parte posterior de su cabeza y lo empujaron hacia adelante, y hasta en sueños había dolor. -¡Dilo ahora!

– Ma-mamar.- Harry se rindió y su culpabilidad tumultuosa repentina le habría empujado a la vigilia, si no fuera por el Sr. Riddle, que se paseaba en sus sueños e hizo que la gente sin rostro desapareciera en una nube de colores brumosos. La mano del hombre adusto se envolvió alrededor de su muñeca y le ayudó a levantarse, el toque regresó la vista de Harry hacia él y Harry nunca se había sentido tan agradecido de ver al hombre que vivía en el espejo - en el resplandor de todas las llamas y las aguas.

-Señor Riddle.- Harry sollozó, cayendo en el abrazo de bienvenida. - Odio aquí.- confesó Harry.

-Por supuesto que sí, niño mío-respondió el señor Riddle de una manera reconfortante. Tiernas, amables palmaditas alisaron su pelo revuelto. -Ahora, ¿quieres venir conmigo?

-¿Dónde vamos?- Harry se encontró preguntando al tiempo que el señor Riddle le guiaba hacia al frente en su sueño.

- A algún lugar que te va a gustar.- Eso hizo sonreír a Harry y no pensó que algo podía ir mal en un sitio tan maravilloso. Enamorado con los sentimientos de felicidad repentina que irrumpían a través de él, Harry siguió al anciano caballero e hizo lo que le dijo. Caminaron en su mundo blanco, este claro de luminosa nada, y pescó un pequeño palo, del tamaño de su palma de cera del piso cuando lo cruzaron, y pronto, su viaje llegó a su fin porque allí había un muro de altos espejos - recordando a Harry de otros parecidos, en el estudio de baile del castillo. Se vio en la reflexión - el falso contraste entre su cabello oscuro, labios rojos vino y de los ojos resentidos contra la palidez de su piel - aunque, del Sr. Riddle, no había ni rastro sin embargo, el hombre estaba de pie junto a él. -Si enciendes la vela, entonces puedo llevarte allí.- dijo Riddle.

-Pero ¿cómo la alumbro, señor?

El Sr. Riddle parecía perplejo por la pregunta tanto como Harry estaba en la idea de comenzar un fuego sin fósforos. Se quedaron mirando al palo de cera - blanca como Harry – asida inocentemente en las manos del niño y si Harry hubiera echado un vistazo para arriba, él podría haber visto el grito de furia absoluta esperando a dar bandazos de los labios refunfuñones del Sr. Riddle.

Como si le dijeran, Harry simplemente levantó la vista para ver al profesor Snape examinándole de reojo. Él parpadeó, sorprendido, y se dio la vuelta para darse cuenta de que el mundo blanco había desaparecido y también lo era su sueño, y Harry se quedó con una vela en la mano, estúpidamente de pie delante de los espejos en la iluminación fluorescente del estudio de baile. " ¿Qué estoy haciendo aquí? 'Harry se preguntó en la confusión, señalando que estaba oscuro en el exterior por las ventanas y que tenía frío en sus ropas húmedas.

El Profesor Snape, que tenía la apariencia de un hombre atormentado, lucía dispuesto a punto de atacar a Harry en una serie de abusos verbales, o hundirse, en un ataque de apoplejía, pero otra voz lo cortó antes que él, solicitando preocupada.- Severus, ¿lo encontraste ? -Draco se precipitó al panorama - el pelo salvaje y los ojos grises desorbitados como dardos en todas direcciones hasta que aterrizó en Harry. -¡Gracias a Dios!- Ni una sola vez pensando en su altercado, Draco se tambaleó hacia delante y envolvió a Harry en un fuerte abrazo – la mano de Harry perdió su control sobre la vela de cera, e inhaló profundamente el aroma de Draco - familiar, añorado y extrañamente…

-Hueles a humo.- dijo Harry, finalmente se dio cuenta de las ropas chamuscadas, la tonalidad de la piel enrojecida de Draco, y el hollín que tiznaba sus rasgos.

-Sus habitaciones estaban en llamas.- enunció el Profesor Snape en su tono lacónico.

-Pensé… Estaba tan seguro…- Draco jadeó contra su garganta, su cara excavando en la nuca del cuello de Harry. Nunca había visto, ni sentido temblar tanto a Draco. -Estás a salvo. - dijo entre dientes en una letanía, meciendo el cuerpo de Harry mientras se balanceaba; reconfortándose así mismo tanto como trataba de consolar al muchacho espigado. - Ahora estás a salvo, s'todo lo que importa, que estés a salvo.

Harry no estaba seguro de lo que había sucedido realmente, pero no podía encogerse de hombros cuando era obvio que Draco lo necesitaba para tranquilizar al rubio en ese momento. Harry, que nunca había sido un niño sin sentimientos, se aferró a Draco tan firme como el chico más alto lo sostenía, ablandando el cuello tenso y torpemente frotando la espalda rígida inclinada tan compacta como una cuerda de arco. Todo se tornó demasiado cuando sintió el significativo goteo de lágrimas sobre su cuello y oyó las apenas perceptibles disculpas derramadas en su piel, del cuerpo inclinado de Draco, ¿y qué monstruoso sería de él retener su ira en contra del error de Draco?

Apretando los hombros que podía alcanzar y presionándose contra el rubio tembloroso, Harry compartió la disculpa de Draco, expresándolo en su contacto. Suspiró cuando sintió desenrollarse la tensión de Draco y cayeron en un montón literal en el piso, mientras Harry estaba demasiado cansado para soportar el peso de Draco, jadeando y expresando su alivio en una carcajada sin aliento.

El Profesor Snape, a su vez, pensaba en la vista de los muchachos en una maraña de piernas sudorosas como un momento de locura increíble. No iba a decir que él se había asustado casi de gravedad, cuando fu el primero en encontrar al chico de pelo oscuro mirando vidriosamente al espejo con una vela en la mano – un déjà vu sólo puede ir tan lejos como para volver a crear una memoria de hace tanto tiempo, recordando a una mujer con el pelo largo de color grana que se ensortijaba alrededor de su estampa, en avanzado estado de gestación - o la histeria en la que había estado su ahijado cuando el muchacho llegó gritando acerca de un incendio. -Pongan fin esta insubordinación.- insistió.-Ambos van a quedarse conmigo en mi casa, no sea que uno de ustedes muera bajo mi vigilancia.- El profesor nunca había estado más seguro de una mala decisión, sobre todo cuando el niño Potter le sonrió desde debajo de los brazos de su ahijado.

-¡Draco!- Harry dijo entusiasmado.- ¡Vamos a ver la casa del profesor Snape!

-¡Qué alegría!- y con esta respuesta sarcástica, Harry se alegró de saber que Draco estaba muy lentamente volviendo a su habitual personalidad- menos temerosa y ansiosa para su gusto. Draco nunca debería tener que ser de esa manera a causa suya, no otra vez, y para sí mismo, mientras Harry ganaba un abrazo de la masa de tendones por encima de él, prometió que nunca tendría una pelea con Draco de nuevo, o lo preocuparía, o heriría de cualquier manera. Tal ingenuidad sólo podía venir de los jóvenes, ya que todas las relaciones deben tener sus curvas cíclicas, pero Harry estaba tan seguro - y en verdad, se dio cuenta que así como Draco era su luz en la oscuridad, había partes de Draco que eran tan débiles y temerosas como él era, y por eso Harry comenzó a ver lo que Draco había pensado todo el tiempo; que el suyo era un sentimiento de igualdad;

Era, aprendió Harry, amor – el más bondadoso, comienzos profundos de sus raíces aferrándose y bordando sus corazones en un solo - y él lo protegería lo mejor que su diminuta existencia pudiera, en comparación con el buque que era Draco y la piscina de agua caliente de sus sentimientos, lo mejor que pudiera.

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NOTAS:

Pas de touché: No tocar, frase utilizada en esgrima para refutar los resultados del oponente.

Sex Pistols: Banda inglesa de punk-rock de los años 70, la canción que se menciona habla contra el conformismo social.