-¡¿Qué?- exploto haciéndome parar en medio de la vereda con la lluvia sobre nuestras cabezas que caía con más fuerza. –No ¡nono! Deja todo en mis manos, va a ser la mejor fiesta y todos la van a recordar…- la mire interrogante. –No te preocupes… ¿algún lugar que te guste?
-Alice…- empecé pero ella no me dejo continuar.
-Va a ser perfecto…
-Alice, no quiero una fiesta…- susurre, rogando que entendiera, sus ojos dorados se fijaron en los míos, vi entendimiento en ellos. Suspire frustrada, aun que entendiera nada la paraba, no quería fiesta, no quería nada… simplemente quería saber si llegaba.
"Juego de oscura pasión"
Segundo ladrón a la derecha de Cristo.
Cortar por la mitad – infanticidio.
El mundo se regocijará hoy
como los cuervos festejan en el putrefacto poeta.
Todo el mundo debe enterrar a los suyos
no hay paquete para enterrar el corazón de piedra
ahora él está en casa, en el infierno, le sirve bien.
Asesinado por la campana, tocada para su adiós.
La mañana amaneció sobre su altar
recuerdos del juego de oscura pasión
realizados por sus amigos sin vergüenza
escupiendo en su sepulcro mientras llegaban.
Escapa, huye, vuela lejos.
Llévame por el mal camino hacia el escondite del soñador.
No puedo llorar porque el hombro llora más.
No puedo morir; yo, una puta para el frío mundo.
Perdóname,
tengo dos caras,
una para el mundo,
una para el Dios.
Sálvame;
no puedo llorar porque el hombro llora más,
no puedo morir; yo, una puta para el frío mundo.
"Hoy, en el año del Señor, 2005,
Tuomas fue llamado por los cuidados del mundo.
Dejó de llorar al final de cada hermoso día.
La música que escribía había estado demasiado tiempo en silencio.
Fue encontrado desnudo y muerto,
con una sonrisa en la cara, un bolígrafo y 1000 páginas de texto borrado."
Sálvame.
Lucía POV
Observe como la lluvia caía copiosa, con simples golpes secos que borraban el silencio que buscaba, sobre la calle, sobre la vereda, contra la ventana del aula, caían con fuerza, como deseando entrar dentro e impactar, y en el proceso empapar, contra todos los habitantes de la ciudad, o tal vez solo con los de aquella pequeña habitación llena de bancos y sillas en la que varias almas residían temporalmente. Suspire cansada esperando que algo que implicara mi atención, fuera lo que fuera que necesitase de mi atención era bienvenido, por lo que la llegada del preceptor fue suficiente escusa para dejar de prestarle atención a Alice y su discurso de los mil y un motivos para hacer mi fiesta, por los que la debería festejas, pero no tenia ánimos.
¿Acaso no entiende que no quiero festejar algo que podría ser lo último?
Suspire terriblemente frustrada. Poco después, a modo de respuesta a mi plegaria llega el preceptor, lo cual fue suficiente motivo para desconectarme del monologo de la chica.
La profesora llego diez minutos más tarde, Alice por fin acepto callarse, aunque sabía que sería por escasos 80 minutos, el tiempo que duraba las dos horas cátedra de aquella monótona y aburrida materia llamada morfología, pero fue suficiente para mi, hacía tiempo que me había resignado a no pedir peras al olmo.
-Buenos días…- saludo la mujer llamándonos a todos la atención. –Hoy era la fecha de entrega ¿Alguien trajo algo?- todos asentimos por lo que bajamos a la biblioteca y ahí empezó la clase propiamente dicha.
-Bueno chicos, empecemos… ¿el grupo de prehistoria?- Jesica, Natalia, Karen y Carolina se pararon y tomaron el mando de la clase por diez minutos, tiempo que use, agradeciendo a dios que Alice estaba en otra mesa con sus hermanos y solamente se dedicaba a observar mis movimientos propiamente dichos, para ultimar algunos detalles con Luana, porque Lara no había hecho nada en el trabajo, nada de nada, solo "había" pintado, pero más bien fue acto de presencia. Mea Culpa.
Al primer grupo le siguió el segundo, valga la redundancia, en el que estaban Valeria y Elizabeth con Grecia y Roma. Tercer grupo, Melisa, Daiana, Erica y Sofía, gótico, Renacimiento y S XVII.
"-¿Estas enojada?-" Levante la vista para ver la cara de la creadora de la frase.
"-¿Importa? Mira, en serio, te lo agradezco de todo corazón, se que tenes buenas intenciones y en verdad te agradezco el gesto, pero… prefiero no hacer nada-" Alice leyó el papel antes de fijar su vista en mi, sus ojos dorados se empezaron a cristalizar y temí que se pusiera a llorar.
-Por favor…- rogué, ella se movió hasta mi mesa y me observo con cara de borrego a medio morir. –Por favor…- volví a rogar pero menos convencida que antes. – ¡Esta bien!- me resigne. –Pero algo chiquito…- ella sonrío antes de abrazarme, su piel, a pesar de la ropa se sintió ¿fría? No, estaba helada, la mire interrogante cuando ella se alejo un poco avergonzada.
-Después te explico…- susurro antes de volver a prestar atención a la clase.
Cuarto grupo, al que pertenecía con Lara y Luana, S XVIII, Rococó y Barroco, quinto y último, cuando solo faltaban 5 minutos para que diera la hora, Andrés, Belén y Anita, SXIX.
Suspire cansada observando la lluvia recargando mi espalda contra la pared.
-Hola…- no respondí, solo me limite a fijar mi vista en aquellas seis personas que había caído en mi vida de un día para el otro convirtiéndola en un juego de pasiones oscuras. Mi mente recordó la primera vez que los vi, la primera vez que lo vi a él, pero fuera de aquella bata de doctor, o de ese lugar de profesor, aquella vez que lo vi como un hombre y que había revolucionado mi vida.
Flash Back.
Una nueva reunión de consorcio se llevaba a cabo en el edificio, estaban todos los propietarios, hasta los nuevos, una familia que se había instalado en el 8 b.
-Bueno señores propietarios, la reunión de hoy es para presentar a los nuevos miembros de esta gran familia, los Cullen…- comento, levante mí vista del celular con el que jugaba para verlo con más atención, era… ¡Dios!... lástima que estaba casado… y feliz mente casado. Observe al hombre, aquel ángel caído del cielo de cabellos rubios y rostro perfecto, eso era un hombre. - el Dr. Cullen y su esposa compraron el departamento de van a vivir a partir de hoy…- todos empezaron a saludarlos y darle la bienvenida, cuando fue mi turno, deje de respirar, era… perfecto.
-Es un gusto tenerte como vecina…- comento el hombre besando mi mano ¿De dónde fucking viene este chavon por dios?
Fin The Flash Back
Desde aquella noche no hubo día que no me lo encontrara, después él se volvió mi médico, el padre de mis amigos… y un amor imposible.
-¡Lucia!- me gire para ver a Karen observarme con cara de ofendida. ¡Claro! pensé. -¿Qué tanto los miras? Te gusta la pendeja ¿no?- no pude evitar reírme de eso. –Son… son extraños, no te conviene estar con ellos.- Suspire cansada antes de responder.
-1, yo miro y presto atención a quien me da la reverenda gana, no le tengo que pasar factura a nadie, menos, a vos, 2, que tenga la mirada perdida al frente no significa que este mirándolos, aparte ¿Quién no los miraría? Son nuevos, llaman la atención, 3, no me interesa, "la pendeja" como vos le decís, "la pendeja" tiene nombre y ese es Alice, y te reitero no me interesa…- ella iba a replicar. -… ni ninguno de ellos…- le pare el carro. –Que sean diferentes no los hace malos, a veces la gente común es la más peligrosa…- mi vista regreso al frente.
-Son… son extraños- volvió a comentar, no voy a negar que tenga razón pero no por eso son malos, son diferentes, pero a su manera, y a parte son re buenas personas, ¿Qué se queja? Son los Cullen, son nuevos, y aparte ellos no son los únicos que se están revolcando en la lluvia, ta bien que ellos hacen la imagen mas de película que los otros, pero eso no tiene nada que ver… ¿Cómo sería que el dock Estuviera ahí? Todo mojadito…
-¿Y?- le pregunte alejando todos los pensamientos con respecto al doctor, la lluvia y su cuerpo todo mojado.
-¿Y?- pregunto molesta como si no me diera cuenta de algo muy obvio. –Son demasiado pálidos…- ¡Ah porque yo no! ¿No? -… tiene ojeras ¿No conocen los tapa ojeras? ¿No saben acaso lo que es dormir?... yo solo digo, nada más, no dan confianza, no entiendo como confías en ellos…- gracias a sus palabras recordé algo que Valeria me había dicho.
Flash Back
-Yo, sé de alguien que me dijo que le dabas asco…- comento mientras caminábamos rumbo a su casa.
- Micaela…- dije, pensando en cómo habían quedado las cosas con ella.
-No… bueno, sí, pero hay otra… Karen…-
Fin the Flash Back
-A veces, casi siempre, algunas veces, quienes menos confianza te dan son los que mejor te comprenden, porque ellos te enseñan y te sacan la venda de los ojos para que veas quienes te clavan en verdad el puñal… yo sé de alguien en la que tuve mucha confianza…- comente viéndola a los ojos. -… que dijo que le doy asco… en verdad Karen, aprende a no juzgar a las personas si no las conoces…- Hipócrita pensé antes de pararme, Alice vino saltando hasta nosotras dándole una mirada fea a Karen antes de sonreírme a mí.
-¡Veni!- comento tomándome de la mano, otra vez su tacto frío. ¿Será…? me reí de mi pensamiento afianzando mas el agarre de Alice Sean lo que sean, no los hace diferentes a mi persona, son amigos… son familia… es Alice, solo Alice y su familia, nada mas… le sonreí y las dos nos reunimos con su familia.
Edward POV
Me sorprendió lo poco que le preocupaba que pudiésemos llegar a ser diferentes, pero no puede evitar alegrarme ante aquel hecho. Respire profundamente abrazando a mi Bella mientras estábamos todos ahí bajo la lluvia, una dulce fragancia a bosque, tierra me llego, a todos nos llego, y venia de ella, quien sonreía y disfrutaba de todas las cosas que le decía Alice, era asombroso como nosotros, en especial Carlisle, le podía sacar una sonrisa. Hablando de él, al parecer nuestra tarea seria poca con respecto a ellos dos, la chica ya sentía algo por Carlisle, aunque lo niegue y lo recontra reniegue, estaban destinados, como bien había dicho Lilith y ella estaba a tan solo dos días de llegar al cenit de su poder.
Después del colegio regresamos al departamento, dejando de paso a la chica en su casa.
-¿Carlisle?- llamamos. Un mensaje en el escritorio nos dijo que aun no regresaba, por lo que con los demás empezamos a planear la forma en que, de una vez por todas, el péndulo y el poeta se reunieran.
Carlisle POV
Observe las diferentes fotos que traía consigo el paquete una por una, en todas salía Esme con Bastian, cada uno sin caber aun en su felicidad, en diferentes paisajes, playas, desiertos, ciudades, bares, bosques, montañas, sierras, en diferentes puntos del mapa, con diferentes climas, en cada una salía alguno de los dos o los dos sonriendo, parecía en verdad muy feliz, y me alegraba por ella, lo que yo daría por poder acercarme a ella sin tener que fingir, aun tenia presente las palabras de su madre, pero Lilith me dijo que fuera paciente.
Hola familia:
Ahí les mando fotos de todos los lugares que estamos visitando en una camioneta que conseguimos, los paisajes son hermosos, estoy segura que a todos les encantaría. Con Bastian hemos decidido quedarnos en un pequeño pueblo al norte de Hammerfest en Noruega, es bastante lindo, y el clima es perfecto para nosotros, no hay mucha gente en el pueblo, y hay un clan de licántropos que ya nos ha aceptado, les fascina nuestra historia y desean conocer al resto de los Cullen.
Noruega es precioso, muy bello, me recuerda a Fork, pero no llueve tanto como allá, bueno, si, llueve como en tres Fork juntos, el clima es ideal.
Espero que todos estén bien, Carlisle me imagino que estarás haciéndoles caso a los chicos ¿no? Bueno, eso espero, pero quiero saber de ustedes, espero que me respondan la carta, por eso ya les dejo nuestra dirección definitiva. Las cosas por acá están muy tranquilas, pero… tengo algo que contarles… pero no puedo decírselos así, por lo que espero un llamado o algo.
Saludos a todos.
Esme y Bastian.
Volví a pasar, una por una las fotos, en cada una de las fotos, a Esme parecía rodearla un aura diferente, como una estela que la hacía brillar, me recordó a cuando la conocí, hacía tiempo ya, cuando estaba…
Felicidades pensé, no estaba muy seguro, pero creo que se debía a ese pequeño milagro. Suspire cansado, sonriendo alegre por ella, cumpliría con lo que no pudo cumplir siendo humana, formaría su propia familia, pero ni aun con eso se olvidaba de nosotros.
Regrese las fotos a su sobre y lo guarde en el escritorio preparándome para ir al trabajo.
- Perdo…- empecé pero calle al ver quién era, era la madre de Lucía la que había parado el ascensor. Sonrío a modo de disculpas al igual que su acompañante, un muchacho alto, de cabello oscuro, piel trigueña y ojos oscuros.
-¿Baja?- me pregunto, asentí un poco extrañado, la mujer entro junto con el chico y presionaron el botón de planta baja. –Siro, el es el Doctor Cullen, el que está atendiendo a Lucía…- nos presento la mujer. –Doctor, el es Siro, un…
-Soy el novio de Lucía…- la mujer sonrío ante esto antes de darle un correctivo que causo la risa de ambos, pero a mí lo que menos me causo fue gracia.
Suspire candado dejando el auto en el estacionamiento del hospital, todo aquello, a pesar de que fuera imposible, me estaba agotando, y ahora tenía que aparecer ese payaso… ¿Quién se creía? No era nadie, nunca lo iba a ser… ¡Es un chiquilín! ¡Dios! Bufe cansado, enojado conmigo mismo, estaba viendo fantasmas donde no los había… era obvio que yo no tenía oportunidad, ese "chiquilín" era, 1ro humano, 2do tenía una edad más acorde a la de ella, 3ro la conocía de antes… ¡HOLA! Por si no lo notaste nosotros la conocemos desde mas antes… estamos destinados… El destino no siempre es lo que escogen para uno.
Después de una jornada larga de trabajo regrese al edificio.
-… en serio me alegra que estés bien chavon… gracias por pasar…- hablo una vos, a pesar de todos los ruidos de la calle distinguí a la perfección su vos, pero no estaba sola.
-No tenes que agradecer nada Luchy, sabes que podes contar conmigo…- comento otra vos, la vos de un hombre, la misma que había escuchado en el ascensor antes de salir al hospital, me hirvió la sangre al saber que ese enano de circo estaba cerca de ella por lo que acelere el paso y llegue a la entrada.
-Dock…- me saludo ella, sonriendo, pero de un modo diferente, con verdadera alegría de verme, aquello hizo que me enorgulleciera de haber hecho mi entrada en aquel momento.
-Lucía…- la salude lo más normal que pude a pesar de escuchar los murmullos del chico. No pude evitar acercarme y saludarla con un beso en la mejilla, se sonrojo bajo mi tacto, un punto para mí. –Veo que estas acompañada…- comente observándolo con ojo crítico y una sonrisa de suficiencia en mi rostro, los miedos que aquella misma mañana había sentido se habían desvanecido por el enojo que sentí al verlos junto, él, justamente él no iba a estar con ella mientras yo pudiera.
-Si…- comento un poco extrañada por mi tono, no le dio mucha importancia. –Siro, te presento…
-Ya tu mama nos presento…
-¿Mi vieja?- pregunto algo extrañada.
-Me di una vuelta a la mañana para arreglar ciertas cosas sobre ese emprendimiento que quiere hacer, le voy a ceder mi casa, mis viejos se fueron a la casa vieja y me quedo toda la casa de Mármol para mi, si te queres dar una vuelta… para recordar buenos tiempos…- ella se sonrojo y un gruñido bajo, casi un siseo se escapo de mis labios ante lo dicho por el chico pero quedo oculto por el ruido de la calle.
-No creo que sea conveniente que estés tomando frío Lucía…- le recordé, a pesar que no llovía la temperatura había descendido bastante, mis palabras la hicieron recordar que solo venia en unos pantalones cortos y una remera de manga cortas. Frunció su nariz en señal de descontento antes de pasarse una mano por el pelo, por mi parte seguí mi camino y entre al edificio, escogiendo el ascensor más lejos para poder quedarme a escuchar cómo se despedían.
Lucía POV
Observe como el dock entro antes de voltearme a Siro quien sonreía disfrutando del momento.
-Cualquiera diría que está detrás de vos Luchy… ándate con cuidado…- comento riéndose de sus propias palabras. –Bueno…- comento mirando la hora en su reloj. -… tengo que irme, saluda a tu hermano de mi parte…- nos saludamos y me quede en la puerta hasta que lo vi perderse en la calle, ahí entre para encontrarme con el mejor espectáculo de la noche, que de la noche, de la vida. El dichoso doctorcito estaba recostado contra la pared, se había sacado la campera de cuero para quedarse en pantalones y remera, la cual se ajustaba como guante sobre su pecho, tuve que recordarme respirar, pero no pude evitar el hecho de fantasear ¿Quién no quisiera que el doctorcito ese le hiciera cosas malas? Quien quisiera estar enfermo.
Acorte la distancia que nos separaba para tomar el ascensor que acababa de llegar, pero su mano, y la mía, parecieron tener el mismo mandato… no se que fue, pero no se parecía en nada a algo que me haya pasado, una corriente eléctrica, casi magnética, me invadió cuando mi mano rozo la suya por casualidad, duro segundos, pero esos segundos fueron como estar en el paraíso.
-Perdón…- me disculpe, el negó con la cabeza alejado su mano y permitiéndome abrir la puerta para subir al ascensor. El viaje fue terriblemente largo, a pesar de ser tres pisos para mí, pero creo que eso se debía a que no hablábamos y yo estaba terriblemente nerviosa por haber tenido "aquella fantasía" con el padre de mis amigos.
Cuando por fin pude salir, baje rápido, con un pequeño chau, que dudo que haya escuchado.
La mañana del martes 27 de octubre amaneció lluviosa, como ya venían siendo todas las mañanas de ese fucking mes, agradecí que al día siguiente y el jueves no hubiera clases por paro… Otro Cumple sin clases.
Me levante temprano, algo me decía que iba a ser un buen día. Me duche y me aliste para ir al hospital como hacia todos los martes de cada semana desde hacía dos años.
Como el día estaba algo frío me puse un pantalón largo negro y una remera, una de mis favoritas, la de After Forever. La vieja ya estaba despierta preparando un desayuno que compartimos, ella tenía que hacer un trámite y yo ir al hospital.
A las 6 salí de casa, con tiempo suficiente como para ir caminando y llegue al hospital justo a tiempo.
-Hola…- me saludo la recepcionista una vez que mi número salió. -¿Con quién te atendes hoy?- me pregunto mientras tomaba los papeles y el carnet.
-En oncología y con el Dr. Cullen…- los acontecimientos del día anterior se agolparon en mi mente y no pude evitar desear que en verdad hubiera ocurrido. Suspire derrotada, era obvio lo que me pasaba, con nadie antes había sentido algo así, o siquiera una necesidad que le llegara a los talones a esta, era un hecho, lo necesitaba… estaba enamorada del Dr. Cullen, del padre de una de mis amigas…
Alice POV
Sonreí ante la visión, todo iba viento en popa.
-¿Jazz?- llame mientras entraba en el baño, él estaba recién duchadito con una toalla alrededor de la cintura, no que nunca lo hubiera visto así, lo había visto así, y sin la toalla, pero nunca dejaba de asombrarme cuan lindo y monono era él. –Así nunca te voy a dejar salir…- le susurre antes de acercarme peligrosamente a él, sonrío mientras me alzaba en brazos, cuanto lo amaba, desde el primer día en que lo vi dentro de aquel café, sonreí al recordarlo.
-¿A qué se debe tanta felicidad?- me cuestiono besándome la cabeza.
-Es un hecho…- gorgojé alegre. –No pasa de hoy, suerte que salimos temprano…- comente.
-¿Qué es lo que planea esa maquiavélica cabecita?- me pregunto.
-No seas ansioso… como bien dice Lu, la paciencia es una virtud…
Salimos de casa a la hora justa, esta vez nos complotamos todos para ir en colectivo en vez de en el auto de Edward. Caminamos desde Rivadavia hasta la escuela justo a tiempo como para cruzarnos con nadie.
-¿Cómo puede hacer esto todos los días?- pregunto Bella una vez que llegamos a la cuadra del colegio, si no supiera que es imposible, aseguraría que estaba cansada, pero no era ese el punto, sino el hecho de toda la gente mirándonos.
-Lo soportara porque no hay tanta gente mirándola…- comento Rosalie como si fuera lo más obvio. –Hablando de soportar ¿tenes todo listo?- me pregunto.
-Tengo las invitaciones y voy a hablar con un par de chicas, las de siempre, Valeria, Eliana, Luana y Daiana para prepararle la sorpresa para mañana… lo del sábado está listo, y tenemos que ensayar la corografía en casa…- enumere todo.
-No se te escapa nada…- gruño. Entramos al colegio y formamos, no me extraño no ver a Lu, sabía que ella tenía cita hoy en el hospital, sonreí al recordar lo que pasaría ese día.
Aprovechando que la profesora no había llegado me dedique a repartir las invitaciones para la fiesta del sábado: Jesica, Lara, Carolina, Luana, Melisa, Eliana, Erica, Daiana, Micaela, Daniela y Pamela.
-¿Che Alice?- me gire para ver a Pamela. -¿La Soalle sabe?- me pregunto. –Ósea, se que siempre hace fiestas para su cumpleaños, pero ¿Sabe que le estas organizando una?- me pregunto.
-Ella misma me autorizo y me dijo a quienes invitar y a quienes no, por eso son tan pocos…- comente mientras guardaba las demacres invitaciones para seguir repartiéndolas. – Solo se entra disfrazado y nadie más puede entrar sin la entrada…- le recordé. La profesora llego, dos horas de matemáticas…
Lucia POV
El doctor Cortez me recibió como siempre en su despacho para hacer algunos estudios, volviendo a tocar el tema de la Quimioterapia, sonara medio boludo y tonto, pero no quería hacerlo ¿Para qué alargar algo que de por si va a terminar, más temprano o más tarde?
La vida es corta, y es una sola ¿Para qué volverla ciertamente incomoda?
Después, con carpeta en mano me fui al despacho del dock.
-Que bueno verte…- me saludo el hombre, aquella mañana estaba más bello que de costumbre, su cabello lo llevaba algo desordenado, sin la gomina de siempre, con la que se lo peinaba para atrás, la bata la levaba desabrochada en los primeros botones permitiendo apreciar la camisa negra que tenia bajo esta.
-Linda camisa…- comente, aun algo aturdida, y no era para menos, si Zeus existiera, el seria su hermano menor.
-Gracias… pensé que te gustaría…- ¡OMG! Pensé que te gustaría ¿Dijo eso o me lo imagine?
-¿Perdón?- le pregunte alzando una ceja, él sonrío avergonzado antes de suspirar derrotado.
-¿Crees en el destino?- me pregunto.
-Creo que el destino de todo ser viviente es nacer vivir, reproducirse y morir, si es que a eso justamente se refiere…- él sonrío antes de pararse y arrodillarse frente a mí.
-No me refiero a eso… me refiero a la posibilidad… del amor predestinado, a que dos personas que se conocen en un momento, estén predestinadas a conocerse… y a amarse, como pareja…- lo mire sin creerlo ¿Acaso…? ¡No! Ni en pedo, ósea, soy su paciente ¿Cómo se va a enamorar de su paciente? Eso solo pasa en las novelas.
-¿A qué quiere llegar con esto?- él suspiro con derrota.
-Después podes salir corriendo, gritando, también podes pedir que te cambien de doctor, lo que quieras, pero primero… necesito que me escuches…- lo mire alentando a continuar. -¿Crees en los cuentos de terror?
-Como creer, creer, si, pero tampoco soy una obsesionada… se que afuera hay cosas que escapan de lógica, que en algún lugar hay duendes, hadas y todos esos animales de fantasía…
-¿Crees que puedan existir los vampiros?- aquello me causo gracia y me decidí por hacerle una broma.
-Existen…- comente como si fuera la respuesta más lógica. –Vuelan, son salvajes, viven en la selva… son murciélagos…- solté riendo, él río conmigo pero pronto volvió a esta serio. –Como creer que existen no sé, puede que sí, si existen minas que hacen brujerías ¿Por qué no pueden existir los vampiros?- él asistió.
-¿Qué dirías si yo te dijera que soy un vampiro?- lo mire, había seriedad en todo su rostro, suspire cansada.
-Yo sabía que no eran gente común…- susurre. –No los podía ver los días que había sol… su piel helada… su hermosura abrumadora… pero ¿Qué tiene que ver?- él me miro alzando una ceja. – Ósea, por mi pueden ser monstruos todo lo que quieran, pero alguna vez fueron humanos y se puede ver aun conservan ese lado humano, aparte no dejan de ser humanos… a pesar que sus corazones no latan, ni que sus pulmones respiren… a mi no me importa…- susurre bajando la cabeza. –Aun si fueras un loco desquiciado asesino… yo… yo seguiría sintiendo lo que siento…
-¿Y qué sentís?- me pregunto sosteniéndome la mano y mirándome a los ojos, por primera vez en meses me deje hundir en aquellos orbes dorados.
-Esto…- susurre antes de unir mis labios con los de él, primero despacio, lento y parejo, sus manos tomaron mi rostro como si fuera de cristal y mis manos se sujetaron a su cuello, de un momento a otro estuve sobre su regazo, él con la espalda apoyada contra el escritorio, el beso seguía siendo lento y tierno, pero profundo, demostrando todos los sentimientos que sentíamos ambos. Nos separamos, pero dejamos nuestras frentes unidas. –No vale…- susurre.
-¿Qué no vale?- pregunto acariciando mi rostro con delicadeza. Suspire.
-Me estoy muriendo…
-No… no te voy a perder, lo hice antes, pero no lo voy a hacer ahora.
