Capítulo 3 busqueda
Después del incidente de la bomba, Kuroko no hizo otra cosa más que buscar…buscar a aquella persona que protagonizaba sus peores pesadillas. Utilizando su influencia como miembro del Judgement se metió en la base de datos de Ciudad Académica, comprobó las entradas y salidas, hasta intentó hackear los archivos de los Antiskill pero…
Nadie había entrado o salido con esas características… ¿Cómo sabía ese chico sobre ella?
¿Lo habrá dicho por decir? NO demasiadas coincidencias, tal vez…
Sentada delante de su ordenador, miraba perdidamente a la pantalla, pensando en todas sus opciones. Estiró su cuerpo adolorido y cansado por la falta de sueño y se recostó de nuevo el su silla.
De pronto se le ocurrió una idea descabellada, un tanto peligrosa pero si daba resultado…
Como último recurso tendría que adentrarse en la parte oscura de la ciudad, en los bajos fondos, aquella en la que se esconden los espers problemáticos.
Si no recuerdo mal, aquel tipo dijo que pertenecía a una banda…
-¿Cómo era el nombre? Recuerdo que era algo así… un nombre estúpido… ¡Ah! Ya me acuerdo…los Winners.
De verdad, ponerse ese nombre a ellos mismos es lamentable y para nada elegante-Pensó con un suspiro
Era demasiado arriesgado ir como miembro del Judgement…mucha gente de allí abajo le guardaba rencor y no podría hacer nada si toda una banda decidía atacarla. Tendría que ir de noche, de incognito, también haría algo con su uniforme.
Cuando cayó la noche, con sumo sigilo salió de su cama, se cambió de ropa y calculó en su mente la distancia que había entre la entrada y su habitación
Cada cinco segundos las cámaras cambiaban de posición, dejando un punto ciego durante treinta milésimas de segundo.
Suficiente tiempo para una teleporter de nivel 4.- Pensó mostrando su orgullo.
Miró por última vez a su compañera, estaba totalmente destapada y casi se había girado por completo en la cama,volvió sobre sus pasos para taparla, no podía dejar que su Onee-sama cogiera un resfriado. Cuando estaba a punto de teletransportarse escuchó algo, un suave susurro, que la hizo pararse en seco.
-Kuroko…-
- O-onee-sama…tú- Se acercó más para escuchar mejor. No puede ser… ¡está soñando conmigo! ¿Qué estará soñando?
-Si vuelves…- y volvió a acercase más- a cogerme…- más cerca- la ropa interior… te mato- Y por poco no se cae al suelo… no se esperaba eso.
Reteniendo la risa que pujaba por salir de su garganta…decidió que mejor se teletransportaba ya, si no quería despertar a su compañera.
Por primera vez en días que tenía ganas de volver a reír y la causante de esto ni siquiera lo había hecho a propósito, su Onee-sama de verdad era increíble…
En otro lado de la ciudad:
En un callejón oscuro y estrecho una misteriosa chica se encontraba jugando alegremente con su pelota, su aterciopelada voz acompañaba los rebotes con una pegadiza aunque extraña canción, al parecer inventada por ella.
Las nubes que tapaban los rayos de luz lunar impedían ver nada más que su pequeña y delgada silueta.
Por ambos extremos del frío callejón empezaron a venir hombres encapuchados, todos con una sonrisa pegada en sus caras. Se colocaron alrededor de ella, acorralándola, mirándola como si fuera solamente lo que aparentaba… una niña indefensa en un callejón oscuro .Para ellos su nuevo entretenimiento.
Pero ella no les dedicó ni una mirada, siguió cantando, sin alterarse por sus nuevos invitados.
- Hey ¿no eres ya bastante grande para jugar con pelotas? ¿Por qué no vienes a jugar con nosotros?- Todos a su alrededor se rieron.
- Venga te enseñaremos algo increíble ¿que te parece? – Dijo otro entrando al juego.
- Oye ¿nos estás escuchando?-El que parecía ser el líder se cansó de su falta de reacción.
Pegó una patada al balón y este se pinchó al impactar contra unos cristales que habían en el suelo.
-¡Ups! jajajajaja eso te enseñará a escuchar a tus mayores niñ- Paró en seco cuando los ojos color fuego de la chica lo enfrentaron directamente. Ojos que con el odio que había solamente en sus pupilas podrían llevarte hasta el mismísimo infierno. Sintió escalofríos con esa simple mirada… Pero aún así no podía dejarse amedrentar por eso, solo era una niña y ellos eran diez, no tenía de que temer.
-¿Q-qué vas a llorar o algo?- Dijo recuperando su confianza, la chica solo se dedicó a mirar a los ojos de cada uno de los que estaban detrás de él.-¿Vas a gritar llamando a mamá y papá? Jajajaja
- AAAAAAGGHH
Su única respuesta fue el lamento de sus compañeros que por alguna razón estaban en el suelo, llenos de cortes, algunos muy feos que no dejaban de sangrar.
-¿Pero cuándo…? ¡¿Qué les has hecho?- Volvió a dirigirse a la niña.
-Nada, solo he jugado un poquito con sus mentes, ya que ustedes rompieron mi pelota… es justo que ocupen su lugar ¿no?- Respondió su una sonrisa escalofriantemente inocente.
- ¿J-jugar con sus mentes? ¿Q-qué quieres decir?- El miedo y el olor a sangre ya era palpable en ese callejón.
- ¡Oh! tranquilo ahora lo averiguaras… contigo jugaré… mucho más que con los demás ¿vale?
-N-no detente, por favor…no lo hagas
-Demasiado tardeee – Dijo con una expresión aniñada.
¡AAAAAGh!
Durante unos minutos lo único que se escuchó por esa calle fueron unos gritos llenos de agonía, tan desgarradores… que cualquiera que hubiese pasado por allí habría sentido un poco del dolor que transmitían.
Con una amplia sonrisa la chica salió de ese oscuro callejón, dando saltitos de alegría, como un niño que ha pasado el dia en un parque de atracciones.
Apoyado en una de las paredes del edificio un chico con pelo plateado y una larga cicatriz en su ojo izquierdo la esperaba en la salida, suspirando ante su llegada.
-¿No crees que te pasaste un poco Keyko? Tu misma dijiste que no deberíamos llamar la atención ¿recuerdas?
-Perooo… ellos rompieron mi pelota…-Dijo con un puchero- Además, ya me estaba aburriendo de esperarte, Kai.
-Entiendo, gracias por ser paciente- Le sonrió tiernamente.
-Entonces… ¿la encontraste? – Dijo con una repentina seriedad
-Sí y comprobé que le hubiese llegado tu mensaje… al parecer, te ha estado buscando.
- jejeje Así que Kuroko-chan se ha vuelto un poco más valiente ¿eeh?
Era tan mona cuando nos vimos por última vez… recuerdo que su cuerpo temblaba tanto como un gatito asustado… y de sus ojos solamente salían lágrimas…era tan tierna aterrada jajajaja
-Vaya, en verdad la odias…
Su risa paró de golpe provocando que el peliplateado se asustara, temiendo haber dicho algo que enfadara a su inestable acompañante.
-no la odio… ella me odia a mí, pero pronto… volverá a quererme… solo a mí …después de todo somos hermanas.
