Capítulo 6. Culpa y pecado
Con un cansado suspiro empezó a ordenar en su cabeza la historia. Aquella historia que intentó por todos los medios no volver a contar, no es que fuera un secreto, simplemente no la quería recordar...
Se encontraban sentados en la acera, Reito la miraba atentamente, esperando a que comenzara.
-Verás...todo se remonta a nuestra familia, o más bien, nuestras separadas familias...Nuestros padres se divorciaron después de nacer nosotras, pero antes de eso eran felices.
Mi padre era un científico y mi madre una maestra. Tenían varias empresas que heredaron con la muerte de mi abuelo, pero… decidieron que seguirían con sus carreras y que dejarían la gestión de las empresas a otros. Por un tiempo vivieron en paz, mi madre estaba embarazada, tenían una buena economía y por supuesto se amaban el uno al otro ¿Qué más podían pedir?
Sin embargo, un día mi padre fue ascendido, lo eligieron para participar en un nuevo experimento que según contaban... era de suma importancia - Kuroko calló un momento, ordenando todos sus recuerdos para intentar narrarlos de la mejor forma.
-¿Qué pasó después?- Dijo incitándola a continuar.
Mi padre trabajaba cada vez más tiempo en ese experimento, ya no pasaba las noches en casa, era más frío con mi madre y su relación llegó a un punto en el que ninguna de las dos partes se hablaba. Los días separados se convirtieron en meses y para entonces nosotras ya habíamos nacido. Estuvimos cinco años sin saber sobre el paradero de nuestro padre, solamente recibíamos cartas de vez en cuando.
Keyko y yo por ese entonces éramos...inseparables... no podíamos estar alejadas la una de la otra, naturalmente como éramos gemelas, teníamos una unión más fuerte que los hermanos corrientes.
Cuando cumplimos los seis años nuestro padre volvió, parecía realmente arrepentido y mi madre decidió que le daría una segunda oportunidad. Para mí, nuestra familia por fin estaba completa, pero para Keyko, ese hombre destrozaba el cuadro ideal de "familia" que tenía. Comenzó a comportarse realmente recelosa ante su presencia e intentaba apartarme de él. Sin darme cuenta... comenzamos a alejarnos la una de la otra.
Un año más tarde keyko comenzó a desarrollar una fuerte habilidad psíquica, tan fuerte que ni ella misma podía controlarla, sufría varios ataques de personalidad y hería a la gente de su alrededor cuando sus emociones eran demasiado intensas.
-El nombre de esa habilidad era..."reality sound"...Dime... tú la viste utilizarla ¿no?¿Que notaste en ella?
- ¿Eh? pues...no sé, no hizo nada especial... ¿mirarlos quizás? -Dijo sin entender a donde quería llegar.
-No, para ese entonces ella ya utilizó su habilidad, solamente estaba esperando...
-¿Qué quieres decir?
-"Reality sound" es una habilidad la cual puede controlar las frecuencias y longitud de las ondas sonoras. Ella puede enviar ordenes al cerebro de cualquiera interfiriendo con sus nervios sonoros. Hasta llegar a mostrarles ilusiones y causarles daño interno -Explicó Kuroko.
- La canción...
-Exacto.
- Pero, para eso ella tiene que ser de un nivel cuatro como mínimo... No me digas que...
- keyko con solo ocho años ya era un nivel cuatro.- Contestó rápidamente a lo que suponía preguntaría
-imposible...tan pequeña...pero todavía no me lo cuentas todo ¿verdad? Por sí sola esa habilidad no puede hacer cortes como los que vi.
...Keyko desarrollo su habilidad, pero mis padres lo mantuvieron en secreto- Dijo ignorando la pregunta y continuando con la historia-no querían que nadie lo descubriese. Un día unos hombres de negro se la llevaron... me separaron de ella.... Pasaron dos años y yo seguía buscándola... pero, mis padres no querían que me acercara a la respuesta, parecía que ya la habían dado por muerta.
Me enfadé con ellos, no lo entendía¡yo también había desarrollado mi habilidad de teletransportación! y seguía con ellos. ¿Por qué mi hermana... mi gemela... ¡su hija!... no podía estar con nosotros?
Todo lo que me dijeron fue que ella ya no era la misma de antes...
- Pero tú... seguiste buscándola ¿verdad? -Comentó con cada vez más preguntas en su cabeza.
-Sí...y una noche por fin descubrí donde la retenían. Esos hombres, de tiempo en tiempo, visitaban la casa para ver a mi padre. Cuando se iban…
les seguía hasta sus oficinas del centro, una noche me colé en ellas... y robé unas llaves que, al parecer, abría la puerta en donde estaba Keyko. Salí esa misma noche...tenía que llegar a ella costara lo que costara.
La casa estaba a las afueras de la ciudad, cuando llegué ya habían pasado cuatro horas, seguramente me estarían buscando, tenía que darme prisa. Abrí la puerta principal y busqué por todas las habitaciones de la casa, pero no había rastro de ella...justo cuando pensaba que me había equivocado... abrí la puerta que daba al sótano... y la encontré.
Detrás de un cristal enorme...en una habitación completamente blanca, parecía una cámara insonorizada.
Estaba completamente sola, sentada en una esquina mientras se agarraba las rodillas. Sin esperar más tiempo abrí la puerta, pero seguía sin reaccionar, la llamé por su nombre con todo el cariño que pude y levantó lentamente la cabeza...
Parecía que su cuerpo era una cáscara sin vida, sus ojos por algún motivo se habían vuelto rojos. Se levantó, pronunció mi nombre y me abrazó, caímos las dos al suelo pero no me importó. Al fin había encontrado a mi hermana.
Ya estábamos por fuera de la casa... de pronto me acordé de que me había dejado la llave en el sótano. Le dije que me esperara, ella no quería soltarme pero le prometí que siempre estaríamos juntas. Entré, cogí la llave y corrí lo más rápido posible para llegar hasta ella...
Hubo silencio, a Kuroko se le hacía cada vez más difícil seguir la historia y Reito lo notó.
-Si no puedes seguir yo... lo entiendo-Le hizo saber con una mirada comprensiva.
- ...te lo contaré... solo... déjame calmarme un poco. -Contestó reteniendo las lágrimas y apretando los puños.
Cuando salí a su encuentro, ella estaba en el mismo sitio, de pie, esperándome. Me fijé en que su camisa, estaba completamente manchada de sangre.
Flash Back
- ¿Keyko-chan qué te pasa? ¿Por qué tienes-...-Pregunté confundida, pero fui interrumpida por ella.
-Kuroko-chan ahora podremos estar juntas-Dijo con una amplia sonrisa
-¿Qué quieres decir? Nosotras ya estamos juntas -Le contesté sin entender.
- Ven te enseñaré algo...-
Me agarró de la mano y me llevó al camino por el que había llegado hasta allí... delante de mis ojos vi... como todo lo que conocía desaparecía en menos de unos segundos. Los hombres de negro, muertos, todo lleno de sangre, armas en el suelo, y en medio de todo...mi madre, desangrándose justo en frente de mí.
Mis lágrimas no salían, mi corazón dolía como si alguien lo partiese a la mitad, pero estas no salían. Todo tenía que ser un sueño... esto no podía ser real, todo acabaría cuando pestañease y despertara en mi cama. Pero nada cambio, la muerte seguía a mi alrededor.
La realidad me cayó como un balde de agua fría y un grito desgarrador salió de mi garganta.
- ¡MADREEE! ¡noo! no no no no... - Las lágrimas empezaban a salir, acompañadas de tanto dolor… que en ese momento pensé que nunca se detendrían.
- Pero ¿por qué lloras Kuroko-chan? ahora nadie nos separará ¿no estás contenta? - Dijo con una sonrisa demente.
-¿Por qué?... ¡¿Por qué Keyko? - Solo quedó esa pregunta en mi cabeza y quería que le respondiera ya. El odio comenzó a apoderarse de mí, ya ni sabía quién era esa persona a mi lado, la cual tenía mi misma cara.
- ¿No es obvio? para poder estar juntas...- Dijo dándole un abrazo.
No tenía fuerzas para apartarla, solo me dejé hacer, sin siquiera poder sostenerme por sí misma, caí de rodillas al suelo.
-Kuroko chan espera aquí, quiero enseñarte algo que me dejé ¿vale? no te vayas - Dijo mientras se marchaba para adentrarse a aquella oscura casa.
Conseguí levantarme con las pocas fuerzas que me quedaban hasta llegar al lado de mi madre, con mi mano derecha logré cerrarle los ojos ,mientras,por su mejilla se deslizaban mis lágrimas. La observé durante un rato, con la esperanza de que abriera sus ojos castaños y me diera un cálido abrazo acompañado de su siempre amable sonrisa.
Sin darme cuenta, uno de los hombres que se hallaban en el piso pulsó un botón de un control remoto y... una explosión. La casa estaba destrozada, las llamas se elevaban lentamente hasta perderse en el oscuro cielo nocturno. Para mi sorpresa, no sentí nada, mi corazón ya se había quedado sin vida. Me levanté y me dediqué a contemplar las llamas. No supe cuanto tiempo estuve allí de pie, sin saber que hacer, pero ya había amanecido.
Me giré para irme de allí... no quería permanecer ni un minuto más en ese infierno y cuando lo hice... me encontré con la sorprendida cara de mi padre.
Su vista se desvió a mis pies, allí donde yacía el cuerpo sin vida de mi madre, luego a la casa, donde solo quedaban los escombros. Intenté dar un paso hacia él pero él retrocedió tropezándose con uno de los cadáveres.
-Padr-
- ¡NO TE ACERQUES!
Esas palabras la congelaron, él creía que ella había hecho eso.
- No, yo no fui, fue- Intentó acercarse pero él seguía retrocediendo
- MONSTRUO - Se paró en seco. él me odia
Pero pensándolo bien no podía reprocharle, hasta ella misma se odiaba. Si no hubiese abierto esa puerta… su madre y hermana seguirían con vida.
Fin del Flash Back
-Pero tú no hiciste nada, solo tratabas de buscar a tu hermana -La reconfortó el chico
- Sí, pero si no hubiese vuelto a por ella, si no hubiese olvidado la llave... Tuve parte de culpa por haberla liberado.
Reito no supo como reconfortarla, la chica le había dado la espalda y sospechaba que estaba intentando todo lo posible para no llorar delante de él.
Se quedaron en silencio, pero en su cabeza todavía quedaban algunas dudas sobre la historia.
- Shirai-san ¿Quienes eran los hombres que las separaron?
- Eran... los antiguos compañeros de trabajo de mi padre...
-¿Qu-?
- Ellos habían estado experimentando con nuestras habilidades, para desarrollar un nivel seis. Mi padre les ayudó. Mezclaron mi realidad personal con la de ella, para así aumentar su poder. Es por eso que puede crear cortes externos, su habilidad no es normal.
...Aún sabiendo todo esto... ¿Quieres ayudarme?
El chico se quedó en silencio, intentando aceptar toda la información. Pero recordó lo que se había propuesto.
-¡Te ayudaré! - Repitió lleno de determinación
- Realmente... eres un terco- Dijo alejándose por la calle que conducía hasta su dormitorio. Las lágrimas ya se deslizaban por sus ojos, pero se podía notar una ligera sonrisa en sus labios.
-jajaja sip, lo soy.
Buenas noches Kuroko- Susurró cuando su compañera ya se había ido.
Pov Misaka:
Mikoto estaba recostada en su cama, mirando al techo, como si este fuera la cosa más interesante del mundo. Pronto amanecería, solo faltaban un par de horas para poder oír el ruido de los pájaros anunciando la salida del sol. Volvió a abrir su móvil para comprobar la hora, las 04:50.
Desde hacía ya tres horas que se había despertado para ir al baño. Cual fue su sorpresa que al regresar, se dio cuenta de que faltaba algo, o más bien…alguien. Kuroko no había dormido en su habitación y estaba en quién sabe dónde.
Desde hacía unos días que se comportaba de manera extraña: ya no le hacía enfadar, no le robaba la ropa interior y no le salía un aura negra cada vez que hablaba con sus fans. A demás parecía que de algún modo la evitaba.
-En serio, ¿Dónde se habrá metido ese pequeño demonio…?
Se le hacía extraño no tener a su pervertida amiga a su lado. Desde el día en que entró en su cuarto sin permiso, no le había dejado ni un momento de tranquilidad. Todos los días, con su ruidosa voz llamándola "Onee-sama" y haciéndole perder los estribos con sus payasadas. En algún momento, sin darse cuenta, se convirtió en su compañera de cuarto. Ni siquiera sabía como pudo conseguir que le dejaran ocupar el sitio de su antigua compañera.
Aunque nunca lo reconocería delante de ella, kuroko fue su primera amiga desde que alcanzó el nivel 5. Tenía buena relación con sus compañeras pero, cada vez que conversaban... se sentía… como si no fuera ella a quien hablaran sino al As de Tokiwadai. Pero Kuroko consiguió entrar poco a poco en su corazón.
Después conoció a Uiharu y a Saten-san y con el tiempo, las cuatro formaron un grupo inseparable. Sin embargo, también se dio cuenta de que sus sentimientos por Kuroko…no eran de una simple amistad. No sabía como definirlo pero…eran más fuertes que los que tenía por sus otras amigas, eran más cálidos.
Simplemente se sentía bien el tenerla cerca y mal el tenerla lejos, eso era lo único que sabía. Por esa razón, le cabreaba tanto que estuviese evitándola de repente y que encima desapareciese todas las noches sin decir palabra. Le estaba ocultando algo y ella lo descubriría, aunque tuviera que electrocu-… Sus pensamientos fueron interrumpidos por el repentino crujido del parqué.
Cerró rápidamente los ojos y se hizo la dormida. Afinando sus oídos ,para escuchar los pasos de su compañera, percibió como estos se detenían a su lado, se notaban cansados y sin fuerzas. Durante unos segundos estuvo ahí de pie, sin moverse, seguramente contemplándola "dormir". Pasaron minutos y no oía ningún sonido en la habitación. Justo cuando iba a abrir los ojos para comprobar que no se había vuelto a tele transportar, sintió una suave caricia… Una mano temblorosa apartó unos mechones de su frente y los colocó tras su oreja, tan delicadamente…que dudó en si había imaginado su tacto o no. Esta simple acción provocó que su cuerpo se llenara de un agradable hormigueo. Se asombró de lo que su kohai podía provocar en ella con tan simple roce.
Volvió a oír los pasos de Kuroko que se dirigían a la cama. Por alguna razón sus mejillas se sentían realmente calientes, todavía podía percibir el tacto de la suave piel de la menor. Decidió que por hoy la dejaría tranquila, solo por esta vez, pero mañana… descubriría lo que sea que estuviese ocultando.
Lo juro...
