Odio los domingos familiares de mi colegio, me mandaron a hacer una casa del terror y me han tenido fastidiada toda la semana y me duele la espalda horrible. Y bueno, aquí estoy otra vez para traerles el capitulo tres de éste pequeño fic que ya va a la mitad, ya estamos a punto de llegar al final. Les agradezco a: MyobiXHitachiin y Lay. Kirkland por dejar review; lCoffee por dejar la alerta. Sin más que decirles las dejo con… ah esperen, a la primera persona que le guste Kuroshitsuji y me deje un review le dedico mi próximo fic de Ciel X Alois. Ahora si los dejo con el capitulo.
Titanic: A Little Love Story
Capitulo tres: Paseando por el buque
El sol se asomaba por el horizonte y bañaba de luz dorada la cabina de mando del barco. El cielo estaba teñido de colores amarillos y rojizos, dando un espectáculo que te lograba arrancar las palabras de la boca. El Capitán Smith observaba desde lo alto la mar tranquila y despejada, no se veía ni un solo barco alrededor, el Titanic tenía aquella zona del océano sólo para él.
El grupo de garantía del barco se aseguraba de que todo estuviese en perfectas condiciones en el barco. En las calderas en calor era increíble y de vez en cuando aumentaba cuando agregaban más carbón a alguno de las veintinueve calderas que se encontraba en aquel recinto. La estela de vapor que dejaban las chimeneas de la nave mostraba el camino que había recorrido.
Arthur se levantó temprano aquella mañana, se duchó, se vistió y salió a observar el amanecer que hacía que el océano se viera dorado y brillara en la parte más lejana. Respiraba acompasadamente el fresco aire del inicio del día y disfrutaba de la silenciosa cubierta. Todo el mundo se encontraba durmiendo aun. Se abstrajo totalmente con el paisaje, no se dio cuenta de la persona que se le acercaba por detrás.
Unos brazos fuertes lo rodearon por los hombros y reconoció la chaqueta de cuero marrón.
-¡Buenos día, Arthy! -lo saludo alegremente mientras lo abrazaba.
-Eres muy ruidoso para tener cuatro años mas -comentó el británico.
-Te voy a decir algo: no importa la edad que tengas siempre debes mantener vivo a tu niño interno. Y siendo psicólogo me resulta difícil en muchas ocasiones -posó el mentón sobre la cabeza del menor. Lo estaba haciendo sentir enano.
El inglés lo invitó a tomar un té en el Café Verandah ya que todavía no se estaban preparando desayunos.
Salieron del café y Alfred agarró a Arthur de la muñeca y lo arrastró a la escalera de la proa. Arthur no había estado ahí antes porque no se había animado a bajar a los otros niveles del barco y se quedo sorprendido al ver la cúpula de cristal que se encontraba en la parte superior y que iluminaba con luz natural toda la escalinata.
Alfred lo volvió a arrastrar por la cubierta a y se lo llevó por un pasadizo donde abrió una de las puertas y lo hizo entrar tras él. La puerta se cerró.
Estaban en la sala común de la primera clase. Los muebles estaban dispersos hacia los lados, dejando la parte central vacía. El lado que daba hacia la cubierta tenía paneles de cristal, que daban hasta donde se encontraban los botes, cubiertos aun por las persianas.
Alfred lo llevó hasta el centro de la sala y se inclinó frente a él.
-Espero que me permita el atrevimiento -se enderezó y acercó el cuerpo de Arthur al suyo, tomándolo de la cintura con una mano y entrelazando los dedos de la otra con la del inglés desconcertado. La mano libre del de ojos esmeraldas termino posada en el hombro del mayor. Comenzaron a moverse al ritmo de un vals imaginario mientras, a través de las persianas, la luz del sol se iba haciendo más intensa.
La puerta de la sala se abrió y se volvieron a ver al intruso: una joven con el uniforme de la tripulación se hallaba en el quicio de la puerta.
-Disculpen -se excusó inclinando la cabeza-, no sabía que había alguien aquí, venía a abrir las persianas.
-No se preocupe, ya íbamos a salir -pronunció el americano un poco osco.
La joven entro en el salón a hacer sus labores cuando ambos rubios salieron del recinto.
Bajaron por la escalera de proa hasta la cubierta b, ahí estaba el camarote del inglés pero él solía subir por la escalera de la popa. Alfred caminaba hacia la proa y él lo seguía de cerca.
-Cierra los ojos Arthur -al inglés le pareció extraña la petición pero de todas formas obedeció. El americano lo tomó por las manos y lo guió más hacia la proa. Camino un largo trayecto con los ojos cerrados, sintiendo el viento en su rostro, hasta que Alfred le soltó las manos y se puso a su espalda-. Avanza otro par de pasos -frunció el ceño e hizo lo que le pedía ¿Qué planeaba Alfred? -. Ahora... Abre los ojos.
Abrió los parpados y se encontró en el extremo de la proa, viendo como el rompe olas quebraba la superficie del océano cuando el barco se movía; el cielo de un azul puro; la brisa fresca de antes del mediodía. Alfred estaba detrás suyo agarrándolo por la cintura, con el viento despeinándolo.
-Somos los dueños de este mundo -le susurró al oído, provocando que un temblor recorriera el cuerpo de Arthur.
El inglés se giró para quedar de frente al americano, le rodeo el cuello con los brazos e iba a acercar su rostro al suyo cuando... Vio algo por encima del hombro de Alfred: su familia iba en aquella dirección, seguramente para almorzar en el restaurant que se encontraba cerca de donde ellos estaban. Se separó del norteamericano para guardar las apariencias frente a sus progenitores que de seguro todavía no se habían fijado en él.
-¡Arthur! -Alice llegó corriendo hasta donde se encontraba él y se abrazó a su cintura- Arthur, me dejaste sola -dijo haciendo pucheros a su hermano mayor.
-Es que me desperté muy temprano y no quería levantarte my little princess -le acarició su largo cabellos rubio en lo que ella le sonreía.
El padre de Arthur llegó hasta donde se encontraba y le dio un abrazo a su hijo argumentando que no lo había visto desde que embarcaron. Le presentó a Alfred y, por extraño que pareciera, su padre lo invito a comer con ellos.
Habló durante el almuerzo con el señor Kirkland aunque se sentía un poco fuera de lugar entre los hermanos de Arthur que lo escrutaban de una forma que no lograba identificar. Estaba que se hundía en su asiento.
Al terminar el almuerzo todos los hombres de la mesa (sin contar a Alfred y Arthur) se levantaron. El señor Kirkland les preguntó si no irían con ellos a la sala de fumadores y ambos declinaron la oferta. No es que a Arthur no le gustara fumar y hablar con sus hermanos pero... Sí, era la parte de hablar con sus hermanos la que no lo entusiasmaba.
El y Alfred salieron del restaurant dejando a la señora Kirkland con Alice y algunas de sus amigas. Las horas habían pasado volando y ya casi estaba a punto de anochecer.
Habían terminado otra vez en la proa, viendo como el cielo se iba oscureciendo. Arthur se le acercó otra vez y estaba a escasos centímetros de besarlo y... Nada.
Liam y Cian se habían aparecido en ese preciso momento y se habían llevado a su hermano en contra de su voluntad. Arthur trataba de zafarse del agarre de sus hermanos pero le era imposible. Se disculpó con la mirada y dejó que se lo llevaran al camarote.
Alfred se quedó un rato apoyado en la baranda de la proa, sintiendo el viento en su cara. Luego se fue a su cuarto.
La noche estaba tranquila y la luna se reflejaba sobre la superficie del agua. Después de verificar que todo estaba en orden el Capitán Smith se retiró dejando al mando al segundo.
El ambiente iba enfriando más a medida que se acercaban a Terranova. Tal vez aquello debía haberles dado una señal.
To Be Continue…
Y así termina éste capítulo. Mis lectores, los amo muchísimo. Los veré el fin de semana que viene con el próximo capítulo. Dejen reviews.
Hibari-Yuuki01.
