¡Estaba deseando que llegase este capítulo! ¡Por fin la verdad será revelada! Con total seguridad, puede que no guste mucho, pero estoy muy satisfecha con el resultado. No estoy diciendo que haya terminado la historia ni mucho menos, pero digamos que dará luz a muchos de los misterios de esta historia. Espero que os guste y no dudéis en hacerme reviews :)

CAPÍTULO 14

-Ah, cuánto tiempo he estado esperando esto… -Se dijo Ryo mientras quitaba su pie de la cara de Hikaru para propinarle patadas en el costado.

No puedo dejar que Ryo me pegue sin ofrecer resistencia Pensó Hikaru

-… El gran Uzumaki Hikaru por el suelo, suplicando clemencia… -Seguía regodeándose Ryo, mientras reía entre dientes.

Hikaru detuvo una de sus patadas agarrándole el tobillo.

-Yo… no… pido… clemencia. –Dijo Hikaru mientras apretaba con fuerza el tobillo de su enemigo. Ryo gritó cuando los músculos empezaron a resentirse ante el férreo agarre. Hikaru empezó a girar la mano, y Ryo intentó liberarse propinando patadas a la mano que lo tenía sujeto. Pero nada parecía despegar su mano del tobillo, hasta que el sonido de que algo se rompía hizo que aflojara la mano. Ryo gimió débilmente mientras se agarraba el tobillo, ahora roto.

Hikaru se levantó con una sonrisa triunfante. Por sus labios resbalaba sangre, su cara estaba cubierta de cardenales y la ceja derecha se le estaba hinchando. Pero el dolor parecía no afectarle.

Ryo miró a Hikaru con un nuevo respeto. Pero no se dejó avasallar, porque volvió a atacar. Esta vez el puñetazo fue directo a la cara, y Hikaru no hizo nada para esquivarlo. Le dio de lleno, y salió despedido hacia atrás, chocando contra una farola. Perdió el conocimiento al instante. Sin embargo antes de cerrar los ojos, vio como una figura se interponía entre ellos y decía con una voz firme:

-Ahora tendrás que luchar contra mí.


Hikaru despertó horas más tarde en el hospital de Konoha. Al principio tenía la vista nublada, pero poco a poco, se le fue enfocando y las figuras que reconoció le reconfortaron. Ahí estaban su madre, su hermana Meiko y su hermano Jiraiya, su padre y Gaara, el padre de Otani.

-Naruto-sama, solicito permiso para volver a la Aldea de la Arena –Dijo Gaara, omitiendo el "oculto" puesto que con el nuevo gobierno, las aldeas se habían unido, y no tenían por qué estar ocultas. –Entiendo que necesites asesoramiento, pero Matsuri desea ver a su familia, junto con Otani. En unos días volveremos. Además así averiguaremos las razones por las que se han tenido que posponer los exámenes Chuunin.

-Permiso concedido. –Dijo Naruto. –Te doy tres días. Pero vuelve sin dilación. Hay asuntos que requieren tu atención.

-Como digas, Naruto-sama. –Dijo Gaara antes de salir de la habitación.

-Así que te traes el trabajo al hospital, ¿Eh, papá? –Dijo débilmente Hikaru.

-¡Hikaru! –Dijo Naruto, abriendo los ojos al máximo y acercándose a la cama. – ¡Por fin has despertado! Te trajo un chico que también llevaba a Sayu, la hija de Shikamaru… Un chico un tanto extraño; hace un rato que se ha ido al baño…

-¡Sayu! ¿Cómo está ella? –Se incorporó rápidamente, a pesar del dolor. -¡Y Ryo! ¡¿Dónde está esa rata?

Todo el mundo guardó un silencio incómodo.

-¿Qué pasa? ¿No me vais a decir nada? –Dijo Hikaru examinando las caras de su madre, de sus hermanos y de su padre.

-Hinata. –Dijo Naruto mientras no dejaba de mirar a Hikaru. –Llévate a Meiko y a Jiraiya a la sala de espera. Necesito hablar con Hikaru asolas.

-¡Pero…! –Protestó Meiko al ver que de ninguna manera le iban dejar estar en la habitación. –Luego me lo cuentas, ¿No, Hikaru?

-Ni lo dudes. –Dijo él sonriendo.

Cuando abandonaron la habitación, Naruto miró fijamente los ojos de Hikaru, y su voz sonó con una seriedad que dejó perplejo a su hijo:

-¿Has estado viéndote con alguien con que no deberías, hijo?- Sus ojos observaban todos los gestos de Hikaru, así que advirtió cómo este desviaba la mirada, con cierta culpabilidad. –Antes de eso, quizás deberías saber algunas cosas de tu interés. –Dijo Naruto, viendo que la única forma de sonsacar la verdad a su hijo sería darle la información que necesitaba saber. –Ryo ha escapado de la Aldea. Derrotó al chico que te ayudó y te trajo aquí… como se llamaba, ya sabes, el hijo de Shino…

-¿Hayate? –Preguntó Hikaru incrédulo. -¿Ese palurdo me salvó? Pues casi mejor que no me lo hubieras dicho… -Miró fijamente a su padre. -Pero Ryo jamás habría sido capaz de hacerme daño de verdad… -Aunque dudó un tanto al recordar la saña con la que le había atacado.

-Hikaru, estás en un hospital. Te ha hecho daño. –Dijo Naruto. –Y de no ser por la intervención de tu amigo Hayate, puede que Ryo…

-Ese don nadie no podría derrotarme ni en sus sueños… -Empezó Hikaru, con un odio acerado.

-Pero lo hizo, hijo, lo hizo. Y, a propósito, no es un don nadie. –Dijo Naruto alzando los ojos al techo. –Hikaru, creo que ya es hora de que sepas toda la verdad, desde el principio. Te advierto que lo que voy a contarte es alto secreto y no debes, bajo ningún concepto contárselo a nadie. –Naruto lo miró seriamente. –He estado eludiendo este momento tanto tiempo, porque esta historia, mi historia, no es agradable. Es una historia llena de sufrimientos y de dolor, de odio y destrucción.

Hikaru abrió la boca pero no articuló ninguna palabra.

-Así pues, cuando era niño, nadie me tenía aprecio en esta aldea, puesto que un biju se escondía en mi interior, el zorro de las nueve colas. Pero conseguí hacer amigos, como Iruka-sensei. Más tarde, cuando me gradué, formé equipo con Uchiha Sasuke y Haruno Sakura. Éramos buenos amigos, pero Sasuke y yo no nos llevábamos bien. De hecho, al principio no me llevaba bien con ninguno de los dos. –Él sonrió al recordar viejos tiempos. –Pero luego nos fuimos haciendo amigos. Con Sasuke compartía una rivalidad que me hacía querer ser más fuerte. Sin embargo, él estaba cambiando y yo no quería verlo… él quería venganza, verás, el hermano mayor de Sasuke, Itatchi, mató a toda su familia excepto a él, así que Sasuke quería hacerse más fuerte para poder acabar con él. Y cómo quería hacerse fuerte a cualquier costa, recurrió a artes oscuras para conseguirlo, aliándose con Orochimaru… -Así continuó Naruto su relato, mientras las horas pasaban y Hikaru absorbía con voracidad todas las palabras pronunciadas por su padre hasta llegar a la parte más espeluznante de todas. –Entonces se decidió que se lucharía en una guerra, la llamada Gran Guerra, para hacer frente a Akatsuki. A todo esto, Sakura no dejaba de estar enamorada de Sasuke; ¡Pero Sasuke estaba sumido en las tinieblas! Me dije a mí mismo que lo salvaría de aquel insalvable agujero de odio, pero todos mis intentos se frustraban. De hecho, él empezó a hartarse de mi insistencia y decidió utilizar a Sakura para darme un escarmiento; o eso dijo él. Sedujo a Sakura sin ningún escrúpulo, haciéndole creer que había cambiado, que ahora lucharía por nuestra causa… y ella, ella,… -Los ojos de su padre comenzaban a empañarse.- ella había estado tanto tiempo deseando escuchar esas palabras que al principio no dio crédito, pero terminó creyéndolo. Sasuke le prometió un futuro juntos, le dijo palabras de amor que en realidad no sentía y luego la utilizó. La dejó embarazada y la abandonó. Y todo, ¿Para qué? Para darnos a conocer nuestras debilidades, para decirnos que si seguíamos intentando salvarle, perderíamos la guerra sin poder ofrecer resistencia, como la misma Sakura había perdido la cordura cuando supo lo que se tramaba Sasuke. –Naruto suspiró con fuerza. –Sakura dio a luz nueve meses más tarde, y nació un niño, al que llamaría Ryo. En japonés Ryo significa "excelente". Sakura decía que Ryo era lo más bueno que le había sucedido en su vida y que por eso se llamaría así. Pero una vez nació Ryo, Sasuke comenzó a mostrar interés por él. Probablemente había heredado el Sharingan, y eso le interesaba. Hizo varios intentos para conseguir a Ryo, y en el último de ellos estuvo a punto de conseguirlo. Estábamos en el Valle del Fin, el mismo lugar donde habíamos combatido de jóvenes, y donde Madara había luchado contra el Primero. Él llevaba al niño en sus brazos, y Sakura y yo íbamos tras él, y entonces él, en lo alto de la estatua de Madara, amenazó con lanzar el bebé al vacío. –Naruto se revolvió el cabello. –Lo lanzó y Sakura fue a su rescate, totalmente desprotegida, y entonces él… él la m-mató y y-yo… -Naruto comenzó a llorar. –Yo podía… haberlo evitado, p-pero todo fue muy rápido… y él, él la mató sin que le importase. Me dijo: "¿Ves, Naruto? Siempre has estado solo. Los lazos con la gente no te hacen fuerte, sino débil. Mírate. ¿Y tú quieres ser Hokage? Los sentimientos te hacen débil, hace confíes en tus amigos, pero ¿Cuándo éstos no están? ¿En qué basas tu fuerza? Naruto, siempre pensé que eras el chico más tonto de la Academia, y no me equivocaba. Ahora terminará todo, te mataré, destruiré Konoha y mataré a Madara, o al que esté detrás de todo esto. Y luego, cuando haya saciado mi sed de venganza, me mataré." –Naruto respiró profundamente. –Le derroté. Después de haber matado a Sakura si permitía que él escapase y quedase impune,… me dije que si lo dejaba vivir seguiría sembrando el mal, seguiría matando y destruyendo todo a su paso. Se había convertido en un monstruo y no había cura para eso. Estuve al borde de la muerte… pero sobreviví. Y luego vinisteis tú y Meiko. Y fue entonces, cuando os vi, que todavía veía esperanza para el amor y la paz. –Él sonrió, aunque tenía todavía lágrimas en las mejillas. –Pero mi hijo Hikaru era un chico bastante problemático y quería saber todo, a pesar de que, a veces uno no está preparado para saber la verdad. No supe manejarlo y empezó a frecuentar compañías indeseables. Compañías que debería revelarme, ¿No? Y ahora la historia se repite, Uchiha Ryo y Uzumaki Hikaru se pelean, Ryo se escapa de la Aldea mientras Hikaru está hospitalizado. ¿Pero qué planes tiene Ryo, yéndose? ¿Sabrá cuáles son sus orígenes? ¿Qué va a hacer ahora, seguirá los pasos de su padre?

Una voz femenina, bastante inoportuna, interrumpió la conversación:

-Perdone, Naruto-sama, pero, no sé si me recuerda… Soy la novia de Hikaru, Yurisa, y me gustaría saber cómo está Hikaru…

Al ver que Hikaru estaba despierto, ésta saltó de la emoción y fue a su encuentro. Le abrazó y le puso una cesta llena de panecillos en la mesilla.

-¡Ay, Hikaru! ¿Qué tal estás? Estás un poco magullado, pero pronto te recuperarás, ¡Lo sé! –Dijo ella sonriente, mientras le acariciaba la mano. -¡Ese Ryo! De verdad que cuando le vea… -Hizo un gesto violento. –No habré interrumpido algo importante, ¿No?

-No, en realidad, no, Yurisa-chan. –Naruto miró a Hikaru significativamente. –De hecho, ahora me iba.

-¿Ah, sí? Pues entonces diles a mis compañeros que pasen. –Dijo Yurisa sonriendo de oreja a oreja. –Ellos no se atrevían a entrar, porque estaba el Akage dentro, pero ahora que se va, estoy segura de que no será ningún problema.

-¿Y tú sí te atreves? –Preguntó Naruto, evidentemente divertido.

Yurisa sonrió aún más.

-Por Hikaru sí que me atrevo.

-Yurisa… -Empezó Hikaru.

-Ahora les aviso. –Dijo Naruto mientras salía de la habitación.

Fue entonces cuando un grupo de chicos entraba en la habitación con regalos y con una sonrisa en sus rostros. Akemi, Raiko, Meiko (que volvía a entrar con cara de curiosidad), Hayate, y por último Sayu, que, al parecer, se había curado rápidamente. (Otani estaba ausente, pues se iba a la Aldea de la Arena a visitar a su familia).

Todos comenzaron a hablar al mismo tiempo, le daban palmadas en la espalda o le daban alguna que otra colleja. La única que no hacía ningún comentario era Sayu, que estaba mirando todo aquello con ojos melancólicos. Hikaru recordó que habían estado a punto de besarse delante de Ryo, y que era esa la principal razón por la cual éste había entrado en cólera y había decidido marcharse de Konoha. Sin embargo, le resultaba inaudito que sus sentimientos por Sayu fueran tan fuertes.

Y Yurisa. De algún modo se sentía como si hubiese traicionado a Yurisa, que en aquellos momentos le partía un panecillo de la cesta y se lo daba a la boca. Le sonreía y le acariciaba la mejilla con ternura, pero los ojos de Hikaru sólo estaban fijos en Sayu, que tenía una expresión de culpabilidad en su rostro. Ninguno dijo nada, pues ambos eran culpables de sus actos; así que guardaron silencio mientras en la bulliciosa sala Hayate relataba con pelos y señales como salvó a Hikaru, y cómo después de eso, Hikaru y él serían amigos para siempre comenzando a divagar en las esperanzas infundadas que tenía él para que fueran juntos a hacer una recolecta de bichos todos los domingos y de paso, hablasen de la importancia de la amistad y del amor.


July-duendecillo, sólo espero que no estés muy indignada con la imagen que he dado de Sasuke! Acepto tomates y críticas xD