- ¡empate! ¡es un chiste verdad! Gritó Terry arrojando palomitas al televisor y Candy comenzó a reír.

- Sabía que mi equipo no podría fallarme, adiós concierto. Rió al ponerse de pie

- ¡ah no! Fue empate así que dame los boletos y te doy la cena. Negoció Terry corriendo casi tras ella

- ¿qué dices?

- Sí, ni tú ni yo ganamos ni perdimos, que tal si pagamos la apuesta ¿eh? Enarcó una ceja dispuesto a no perderse ese concierto

- ¿en serio quieres ir verdad? Terry asintió emocionado. Está bien, iré a comprar los boletos mañana mismo.

- ¡gracias! ¡gracias! Dijo dándole un beso en la mejilla a lo que Candy no supo qué hacer más que reírse. Terry regresó a la sala y apagó la TV, recogió el bowl de palomitas y los puso en la cocina para después regresar a la habitación donde Candy ya se preparaba para dormir.

- ¿te doy una mala noticia? Preguntó él

- ¡Ay no! ¿cuál? Preguntó con el entrecejo fruncido

- Eliza va a trabajar en la empresa

- No me… ¿es en serio? Hizo una mueca de niña pequeña y Terry solo asintió

- ¿por qué?

- Porque se necesita personal en relaciones publicas y a mi padre se le botó un tornillo y la aceptó

- Habiendo tanta gente en el mundo, se le ocurre que sea ella, ¿en serio? Dijo con sarcasmo

- Así es

- Bueno, pues ahora seremos dos contra dos. ¿listo? Preguntó divertida

- Listo, yo los sostengo y tú los golpeas. Ambos comenzaron a reír y en una amena plática se fueron quedando dormidos.

- Buenas noches Terry

- Buenas noches Candy.

Una mañana, mientras Candy tomaba su café matutino y esperaba que Terry saliera de la recamara para poder irse de una vez su teléfono comenzó a timbrar.

- Diga. Contestó sin ver el quien era

- Hola Candy, ¿cómo estás?

- Hola Annie, qué milagro escucharte, estoy bien y tú. Dio un último trago a su café junto con una cara de molestia al sentir un ardor en el estómago

- ¡De maravilla! No sabes lo feliz que he hemos estado estos días Archie y yo

- Me alegro mucho por ti Annie. Pero. No me habrás llamado para presumirme de tu feliz relación ¿verdad? Bromeó Candy

- ¡no, claro que no! Llamaba para invitarte este sábado a ir de compras. Tenemos mucho que contarnos y que mejor manera que ir de compras. Dijo con alegría Annie al otro lado del teléfono

- ¿el sábado?

- Sí, o tienes algo que hacer. Preguntó esperando que no fuera así

- No, para nada. ¿dónde nos vemos?

- A las diez en mi departamento, ¿te parece?

- Muy bien, allá te veo. Se despidieron y cortaron la comunicación.

- Si la convenzo, que espero que sea así, estoy salvada. Pensó Annie cruzando los dedos para tener suerte.

Una hora después Candy y Terry ya estaban en la oficina. Él había regresado por algo que había olvidado en la cajuela y Candy se adelantó.

- Señorita, dígame por favor a qué hora lega el "señor Leggan" pidió un hombre mayor de cabello blanco, vestido de traje negro con portafolio en mano.

- ¿para qué lo necesita? Preguntó Candy acercándose al desconocido

- Para que me pague de una buena vez lo que me robo. Respondió molesto

- Lo que le robo. Repitió confundida

- Así es, usted podría decirme dónde está su oficina

- Por supuesto, pero primero me gustaría saber a qué robo se refiere usted. Por aquí por favor. Le señaló el camino al elevador

- No se ofenda pero esto es un negocio entre Leggan y yo

- Estoy segura de ello, pero verá Leggan como usted le dice es socio de esta empresa al igual que mi familia así que supongo que el problema en el que él esté nos concierne a todos

- En eso supongo que tiene razón. Entonces déjeme explicarle. Entraron al elevador y Candy llevó al señor hasta su oficina.

- Muy bien señor Wolf a ver si entendí. Neil le pidió cierta cantidad de dinero diciéndole que lo iba a invertir en una compañía y que en menos de unos dos meses su dinero se vería triplicado. Dijo Candy después de escuchar la historia

- Así es señorita, y hoy es la fecha que no he visto ese dinero en mis manos, así que creo que no me queda más que comenzar una demanda por fraude y estafa a su socio

- No es mi socio. Aclaró Candy. Dígame a cuánto asciende esa cantidad de dinero

- Millón y medio de dólares.

- Ok. Fue lo único que pudo decir con palabras ya que su expresión lo decía todo.

En la recepción Terry tomó el elevador y cuando las puertas se iban a cerrar escuchó una voz que pedía que detuvieran el elevador. La dueña de esa voz era Eliza y casi corriendo logró detener las puertas antes de que Terry pudiera hacerlo.

- Buenos días. Saludó sonriendo

- Buenos días. Dijo Terry serio

- ¿lindo día no?

- Si, supongo que sí. Sacó su teléfono de su bolsillo y se puso a no hacer nada fingiendo que lo hacía para evitar hablar.

- Hoy es mi primer día de trabajo. Rompió el silencio ella sin entender que no iba a lograr mucho.

- Lo sé, mi padre me lo dijo

- ¿y qué opinas?

- Que será una pérdida de tiempo el que estés aquí. Dijo con sinceridad siendo lo más grosero posible. Eliza no dijo más y continuaron en silencio hasta que ella bajó del ascensor hasta su piso, que era el que estaba abajo del de Candy. En ese momento Terry recibió un mensaje. "a mi oficina por favor" decía el mensaje y Terry fue hasta la oficina de su esposa.

- La licenciada lo espera. Le dijo Susana antes de cualquier pregunta cuando lo vio entrar

- Gracias. Terry abrió la puerta y vio a Candy revisar unos papeles en presencia de un desconocido para él. ¿qué pasa? Preguntó en el marco de la puerta

- ¡ah! Terry pasa por favor, necesito tu ayuda. Le dijo con una media sonrisa que lo desconcertó

- ¿qué sucede? Preguntó situándose al lado de Candy y esta y el desconocido personaje le explicaron la situación. ¡es un imbécil! pensó molesto. ¿sabe a cuántas personas estafó?

- La verdad es que no. Pero no dudo que pronto los vayan conociendo ya que lo que pedía no era poco.

- Nosotros nos encargaremos de que recupere su dinero lo más pronto posible sin necesidad de una demanda o un escándalo que afecte a esta compañía que nada tiene que ver con ese negocio. Expresó Terry después de analizar la situación.

- ¿ustedes? Dijo el hombre extrañado

- Así es señor, nosotros haremos que Neil le pague a usted y a todas las personas que estafó, solo le pido que me dé algún número de teléfono para que nos podamos comunicar.

- Por supuesto, aquí está mi tarjeta. Dijo sacando del interior de su saco una tarjeta de presentación. Gracias muchachos debo decir que fui un ingenuo al creer en Leggan y compañía, después de tantos años y caí redondito.

- ¿compañía? ¿alguien más está en esto? Preguntó Terry

- Sí, su socio… espere, no recuerdo el nombre. Dijo dudoso el señor cerrando los ojos intentando hacer memoria. Lo siento pero no recuerdo el nombre.

- No se preocupe, después nos lo dirá. Intervino Candy

- Así lo haré señorita…

- Candy. Le sonrió y el señor Wolf le devolvió el gesto saliendo de la oficina dejando a Terry y a ella solos.

- Tenemos trabajo que hacer. Dijo él

- Y mucho. Hay que investigar quién es la persona que lo ayudó y a las que estafó. Dijo ella

- De cuánto es la deuda y cuánto dinero tiene y si le alcanza para pagarla.

- Tal vez piense en las acciones que tiene y…

- Sería la excusa perfecta para comprarlas. Concluyó él

- ¡exacto!

- Bueno pues, a trabajar. Exclamó Terry sonriente chocando sus palmas. Te dejo. Dijo dando media vuelta para salir. Por cierto, no se te olviden mis entradas para el concierto.

- No se te olvide mi cena. Respondió ella enarcando una ceja

- Este viernes después del trabajo. Dijo guiñándole un ojo justo antes de cerrar la puerta. Candy vio ese gesto, recodó el beso en la mejilla de la noche anterior y el beso en la boca también. Su estómago dio un vuelco y se dibujó una sonrisa en su rostro y si hubiera tenido un espejo en frente habría visto sus mejillas rojas.

Eliza había salido del ascensor y llegó a la oficina de Karen que desde quince minutos antes ya la esperaba. Sin tocar la puerta entró y se plantó en frente de Karen.

- Antes que nada agradecería que llamara antes de entrar. Levantó la mirada y vio a la pelirroja con cara de pocos amigos. Y segunda que salude o al menos diga "ya vine"

- Buenos días, mi nombre es Eliza Leggan y…

- Si ya sé, será mi asistente. La interrumpió. Bueno, mi segunda asistente, repórtese con Lucy, la persona que está afuera y ella le dirá por dónde tiene que empezar, pero le diré yo también. Como sabe tenemos en puerta un evento muy importante en tres meses y es necesario que el evento vaya acorde al trabajo que ha venido haciendo la Lic. White y su esquipo, así que Lucy y yo nos estamos encargando de ello y lo que usted hará…

- Será organizar parte de ese evento que dice. Interrumpió Eliza

- No, usted se encargará de la próxima cena entre accionistas del mes que viene, por favor confirme la asistencia de todos los socios y del número de personas que los acompañan, así como de las reservaciones en los hoteles de cada uno ya que nos visitan de Italia, Francia y Alemania. ¿domina esos idiomas cierto?

- ¡Por supuesto! Contestó indignada.

- Muy bien eso será todo puede retirarse. La despidió con una sonrisa que en su interior era una carcajada ya que todo lo que le había pedido hacer estaba más que revisado.

Terry regresó a su oficina dándose un sermón. "pero ¿qué demonios te pasa? Ayer la besas sin más ni más, hoy le guiñas un ojo, le sonríes y hasta bromeas, mañana ¡qué! Le declararas tu amor o qué. Vamos Terrence, déjate de niñerías y recuerda que ella es solo… es mi esposa por Dios, es mi esposa" "pero no porque hayamos querido, se supone que ella me odia y a mí me molesta su forma de ser tan… tan…" "¿Por qué no la soportaba?" pensando esto llegó a su oficina afortunadamente sin ningún contratiempo ya que iba demasiado distraído como para fijarse que había más personas por donde él caminaba. Llegó a su oficina y le pidió a su asistente que le entregara los estados financieros de la empresa para revisarlos. La mujer lo hizo sin saber por qué pero diez minutos después le entregaba el archivo con toda la información requerida

A las once de la mañana, Candy salió de la oficina sin decir a dónde, solo le dijo a Susana que se encargara de todo mientras ella regresaba. Salió del edificio y tomó un taxi. ¿Su rumbo? Ir a comprar los boletos para pagar la apuesta que no había perdido, pero tampoco ganado.

Compró los boletos y decidió llamar a Albert para invitarlo a desayunar. Éste aceptó y en menos de una hora se encontraron en su restaurante favorito.

- ¿cómo te va con tu matrimonio? Preguntó Albert

- Mejor, creí que iba a ser un infierno pero intentamos llevarnos bien.

- ¿todavía lo odias?

- ¿odiarlo? No… nunca lo odié… me caía mal eso no lo niego pero nunca sentí odio

- ¿y todas esas veces que me llamabas diciendo que te daban ganas de ahorcarlo, ahogarlo en un lago y no sé qué tantas cosas más? ¿no era odio?

- Mmm, no… eran solo berrinches ahora que lo pienso. Dijo pensativa

- ¡ay Candy! Creo que… Albert se rió y se quedó callado

- Crees qué.

- Nada, nada. Olvídalo, mejor tómate tu café, anda. Le dio la taza y casi se la da a beber como a una niña pequeña. Oye y por qué no estás en la oficina, no decías que tenías mucho trabajo.

- ¡Ah sí! Pero tenía que comprar algo, unos boletos para un concierto.

- ¿en serio? Qué bien, cuándo vas a ir

- No son para mí. Son para Terry.

- ¿para Terry? ¿en serio?

- Sí, es que… fue una apuesta. Candy le contó la dichosa apuesta a su amigo y este no dudó más en lo que creía. "Candy se está enamorando. Si no es que ya lo está" pensó mientras Candy se reía por lo que le contaba.

Al día siguiente una batalla se libró en la compañía. Candy y Terry contra Neil en su oficina discutían.

- ¡lo que hice es algo que a ustedes no les importa! ¡es mi dinero! Exclamó golpeando el escritorio

- Nos importa porque sabemos que no tienes ese dinero para pagar y seguramente pensarás en sacarlo de la empresa. Gritó Terry también.

- ¡puedo hacerlo! Parte de la compañía es mía.

- Sí, claro. Y dime una cosa, cómo piensas hacerlo. Intervino Candy. ¿qué piensas hacer para obtener ese dinero de tu parte de la empresa?

- Venderé mis acciones. Respondió rápidamente y Candy y Terry rieron

- ¿ves? Te dije que si pensaba. Le dijo Candy a Terry con sarcasmo y éste solo sonrió

- De acuerdo, ¿sabes cuánto valen? Preguntó Terry a lo que Neil se quedó callado

- Hablé muy pronto. Dijo Candy negando con la cabeza. Neil, tus acciones valen más de diez millones, con eso puedes pagarle al señor Wolfe y te quedaría buena parte de tu fortuna, pero supongo que no fue al único con el que hiciste tu mágico negocio ¿cierto? Neil asintió

- ¿cuántas personas son? Preguntó Terry

- Seis. Respondió

- ¡vaya! Te gustan las emociones fuertes. Se burló Terry. Danos los nombres y te ayudaremos

- ¿qué?

- Lo que oíste, danos los nombres y todos los datos de esas personas que confiaron en ti y te ayudaremos a que con TU dinero les pagues

- Con qué dinero, ustedes ya dijeron que solo tengo las acciones y tendría que venderlas ¿no?

- Exacto. Dijo Candy. Neil, danos esos datos y mañana te tendremos un buen trato para que no vayas a la cárcel.

- ¡a la cárcel! Dijo alarmado

- Sí, eso es lo que pasa con los que hacen fraudes, ¿no sabías? Preguntó Terry. Anda, no lo pienses más, sabes que nosotros podemos ayudarte a que tu familia no se vea metida en un lio peor. Neil los miró por unos segundos que parecieron eternos. Buscó en un cajón de su escritorio una carpeta y se las dio

- Ahí está todo. Les extendió la carpeta y Terry la tomó

- Mañana hablaremos. Le dijo Terry poco antes de que él y Candy salieran.

- Iré por una información que necesito y te veo en tu oficina. Le dijo Terry a Candy en el ascensor.

- Bien. Asintió esta. Llegó a su oficina y con la mente en otra parte entró en ella. Minutos después salió a pedirle a Susana unas cosas cuando vio en el escritorio de su secretaria otro arreglo de flores. Sintió una rabia enorme ya que era el tercero que recibía sin nota alguna, más que frases sacadas de poemas. Levantó la vista y como el elevador estaba justo en frente de ella vio a un tipo de unos veinte años, no muy alto y delgado con uniforme de repartidor, sin duda era él quien había llevado las flores y era casi seguro que sabía quién las enviaba. ¡ey! ¡tú! Gritó caminando hacia él, pero las puertas se cerraron y no pudo alcanzar. Desesperada y molesta giro en dirección a las escaleras y bajó corriendo para ver, si con suerte lograba alcanzar al repartidor. Bajó los escalones de dos en dos maldiciendo y empujando a las pocas personas que se topaba y no se dio cuenta cuando empujó a Eliza que llevaba una taza de café en la mano. ¡estúpida! Gritó la pelirroja pero sin causar ningún efecto ya que Candy ni siquiera la escuchó.

Mientras esto sucedía Terry regresó de su oficina con información en la mano dispuesto a comenzar con su plan definitivamente y comenzar a redactar el contrato de compra de las acciones.

- Hola Susana, lindas flores. Saludó amablemente

- No son mías, licenciado. Son de su esposa

- ¿de Candy? Preguntó extrañado

- Sí, es la tercera vez que le llegan y no sabe de quién vienen. Está muy molesta con la situación. Informó Susana sintiendo que era inútil ya que Terry debería saber qué pasaba

- ¿está adentro? Preguntó

- No, salió corriendo detrás del muchacho que las trajo. Señaló el arreglo

- Pobre tipo. Pensó viendo las flores. -Tulipanes, solo una persona pudo enviarlas.- Dijo molesto arrancando una flor. – ese maldito me va a oír- murmuró. En ese momento Candy apareció jadeando por las escaleras.

- Susana, sabes qué hacer con esa basura. Señaló las flores

- En seguida. Dijo la secretaria tomando las flores para llevarlas a la basura, donde habían ido a parar los otros arreglos. Candy vio a Terry y se sintió extraña, como si… como si le estuviera mintiendo o engañando. Terry vio su expresión y no dijo nada y le señaló la puerta de su oficina invitándola a entrar.

Ya adentro.

- ¿lo alcanzaste? ¿al repartidor?

- No, cuando llegué a la recepción él ya se había subido a la camioneta en la que vino, pero pude ver el nombre así que llamará para preguntar quién es el que manda las flores.

- ¿por qué no me habías dicho? Le preguntó después de in silencio

- No creí que fuera importante…o que te importara- respondió encogiéndose de hombros sin verlo a la cara.

Una puñalada fue lo que Terry sintió en ese instante. Que no le importara la seguridad de Candy, claro que le importaba. En cierta forma ella se había convertido en su amiga y como lo dijo cuándo se casaron, en su socia. Pero, también era su esposa, y aunque fuera por un trato, por conveniencia o por lo que fuera, él debía cuidarla, después de todo era su esposa.- La próxima vez dime, por favor-

Candy levantó la mirada y lo vio a los ojos. Por qué Terry estaría interesado en lo que le pasara. Según ella Candy no era del agrado de él. Entonces por qué ese interés en ella. Un nuevo pinchazo sintió en el estómago y en el pecho. –Lo haré- dijo asintiendo con la cabeza.

Sin tocar más el tema comenzaron a revisar los contratos y a evaluar nuevamente las acciones que le correspondían a Neil. Llamaron a George para pedirle que les auxiliara con el contrato, éste llegó depués de media hora con ellos y los asesoró con todo lo que era necesario

- ¿están seguros que aceptara? Preguntó cuándo el contrato estaba impreso

- No le queda de otra, es vender solamente o la cárcel y vender de todas formas. Respondió Terry

- Y es demasiado cobarde como para hacer lo segundo y si ve una salida fácil no dudará en tomarla.

- Muy bien, me alegra que después de todo este tiempo hayan cumplido su objetivo. Dijo sinceramente el abogado

- No hasta que firme. Dijeron los dos a coro

- De acuerdo, pero no me golpeen. Bromeó George y los tres rieron. ¿sus padres ya saben de esto cierto?

- Sí, les hemos estado diciendo todo lo que hemos hecho y antes de que tú llegaras los llamamos y dijeron que si era lo mejor lo hiciéramos. Respondió Candy

- Me parece perfecto. Dijo George. Bueno, supongo que es todo lo que puedo hacer por ustedes por ahora, así que me voy y espero que su proyecto de buenos resultados. Se levantó y se dirigió a la puerta. Y hablando de proyectos, Candy, te felicito por lo de Escocia

- Gracias George. Sonrió Candy

- Nos vemos luego. Se despidió George y salió de la oficina

- Yo también me voy. Dijo Terry después de recoger sus papeles. Se levantó y llegó hasta la puerta

- Terry. Lo llamó su esposa y éste giró. Gracias por preocuparte

- Es mi trabajo. Expresó sin pensar. Recuerda la cena es este viernes. Cambió el tema

- De acuerdo, entonces el viernes te doy esto. Sacó de un folder las entradas

- ¿hasta el viernes? Preguntó emocionado

- Dando y dando. Bromeó la rubia

- Está bien. Aceptó Terry cerrando la puerta

Annie estaba en un restaurante de la ciudad en compañía de Archie.

- ¿solucionaste el problema? Preguntó su novio

- Casi. Dijo Annie. Tengo que convencerla de que me ayude, si no me matará mi editora. Saldré con ella el sábado

- ¿el sábado? ¿no crees que quiera estar con su esposo?

- Ella me dijo que no tenía nada planeado y si lo hubiera tenido me lo habría dicho

- En ese caso invitaré a Terry a un partido de baloncesto tiene mucho que no jugamos.

- Me parece bien, tú te lo llevas a él y yo a ella. Sonrió la joven dándole un beso

- Te amo Annie

- Y yo a ti. Sonrió de nuevo antes de ser besada por el castaño


GRACIAS A:

ChrisK, hola pues mas q celos es rabia lo que siente Terry :) veremos como frena a estos hermanitos

luna, hola y disculpa en serio la confusión no volverá a pasar, graacias por tus palabras =)

luna 2, hola, pues lo de las flores ya se le vino abajo mas o menos a ver cn qué nos sale despues, gracias por leer

Oligranchester, hola, me alegra q te gusten mis historias, cena=cita celos=¿amor? tú q crees con estos dos?

bermone, un empate eh pensamos igual para q los dos disfruten :)

luisa hola gracias por tus palabras me pondre las pilas cn las historias, ya veran

LUISA hola no me aguanto las ganas de decirles pero en la cena saldra algo a relucir sobre aquella noche en Lyon ;)

Amparo de Grandchester, hola! pues creo q no tengo nada para aclarar ya q ya hablamos de eso y lo demas está en este capitulo, muchas gracias como siempre por tu apoyo

gaby, hola, ya pronto se ira poniendo mas intensa la situacion creo q ya tardo demasiado pero pronto

Rosi White, hola pues conocemos a Karen y no se va a dejar de hecho ella se encargara de ponerla en su lugar y de bajarle los humos como se dice, el cap ya lo hice mas largo espero q el proximo tambien salga asi :)

Conny de Grandcheter, hola, pues a review largo respuesta larga jeje 1° si yo no fuera tan dormilona tampoco dormiria teniendo a Terry pero como no tengo ni una ni otra seguira durmiendo mucho jaja. 2° a mi tambien me choca Annie y por eso intento cambiarla en mis historias o la vdd no utilizar mucho su personaje 3° lo de cierto bar, cierta chica y ciertos objetos en la cena se verá en serio es promesa :) aver como reaccionan y por el final no te preocupes no teminara en q acpeten q se aman, todavia me faltan varias cosas 4° las niñerias de Eliza a ver q efecto tienen pero no les hara mucho daño...espero y de todo lo demas ya veremos q pasara en Escocia, en la cena, el concierto, "el secreto"q me guardas y en si en todo, te mando un abrazo y muchas gracias por tus palabras en esta historia

Talia, hola pues ya ves, fue empate para q los dos sean felices jaja y pues Karen no se va a dejar ya q tambien tiene su caracter y lo mejor es la jefa de la pelirroja

rgrandchester, hola este cap fue mas largo no lo nieguen por favor! q me tardé mucho en hacerlo por favor por favor di que si fue mas largo y estos dos cada vez se llevaran mejor

HASTA EL PRÓXIMO CAPITULO