-me preocupaste mucho-dijo Terry cuando su beso terminó

-ya estoy bien. No te preocupes- sonrió Candy entrelazando su mano con la de él. -¿Cuánto tiempo pasó?- preguntó después.

-solo un par de días.

-menos que la última vez- murmuró

-¿La última vez? ¿Cuántas veces te han atropellado?-preguntó con una sonrisa

-esta es la primera. Me refiero al golpe. Cuando tenía siete años me caí de no sé dónde y me golpeé la cabeza. Según lo que me dijeron mis papás estuve muchos días inconsciente-dijo llevándose una mano a la nuca.

En ese momento entró en silencio Alice creyendo que su hija seguía dormida pero se llevó la misma sorpresa que Terry al ver que no era así.

-¡Candy!-exclamó con alegría-despertaste-se acercó a ella y con cuidado la abrazó-¿Cómo te sientes?-preguntó

-bien mamá. Algo adolorida y el cuerpo entumecido pero el doctor dijo que era natural por el golpe que recibí- respondió Candy ya con su voz habitual llena de jovialidad

-me alegra tanto que ya estés bien-dijo dándole otro beso en la frente-nos preocupaste mucho.

-eso me dijeron- respondió dirigiéndole una rápida mirada a Terry.

Alice estuvo ahí por varios minutos charlando con su hija y con Terry que estaba que tranquilo al ver a Candy despierta y con la energía al máximo ya que no dejaba de hacer bromas o de preguntar cómo estaban todos.

-Terry porque no vas a tu casa-dijo su suegra de pronto reconocido que Terry estaba demasiado cansado.

-luego- dijo sin hacerle mucho caso.

Candy llevó su mirada hasta Terry que estaba justo frente a su cama y luego la volvió a su madre pidiéndole que los dejara a solas.

Alice asintió y salió de la habitación en silencio y una vez afuera llamó a su esposo que ya estaba muy cerca del hospital junto con su hija menor.

-te ves muy cansado-dijo Candy una vez que estuvieron a solas.

-no lo estoy-respondió este tomando la silla y sentándose en ella cerca de la cabecera de la cama.

-ya estoy bien Terry ve a la casa. Descansa un rato que buena falta te hace- dijo pasando con cierto dolor su mano por la mejilla de Terry que se había inclinado hacia ella.

-no...No quiero dejarte sola-respondió besando la mano de Candy.

-no voy a estar sola. Mi madre ya está aquí y te aseguro que papá y Chloe no tardaran en llegar. No te preocupes. Anda, ve a casa- Terry dudó por varios segundos-hagamos esto, ¿Quién tiene mi celular?

-yo lo tengo-dijo sacándolo de su bolsillo

-bien, ve a casa y si pasa cualquier cosa yo misma te llamaré o en cuanto salgas de aquí te llamo y te acompaño en el camino hasta la casa- sonrió y Terry hizo una divertida mueca.

-volveré pronto, tengo algo que mostrarte-dijo después de ser convencido por Candy de ir a descansar.

Terry salió dejando sola a Candy, aunque no tardó mucho en recibir la visita de su hermana, que aliviada vio como Candy estaba mejor y el pálido tono de su rostro había desaparecido.

-aún tengo mucho sueño-dijo después de platicar con Chloe

-duérmete y yo me quedo contigo-dijo la joven sentándose en el sofá. Candy no se hizo de rogar y después de unos minutos volvió a quedarse dormida.

Chloe tenía su celular en la mano y se entretuvo con éste por largo rato, jugando, enviando mensajes y escuchando algo de música.-olvidé cargarlo-dijo, cuando el teléfono le avisaba la poca batería que le quedaba. Buscó en su bolsa y sonrió porque traía el cargador, solo hacía falta buscar un enchufe para conectarlo, con la vista recorrió toda la habitación y justo detrás del sofá había una conexión. Se inclinó para conectarlo cuando recibió un mensaje de una amiga y sentándose en el suelo leyó lo que éste decía en completo silencio…

Neil estaba en su departamento, en aquellas cuatro paredes que le quitaban el oxígeno aunque sabía que no era el apartamento, no era el aire, no era su cuerpo. Era su mente, su miedo y desilusión por lo que su propia hermana le había hecho a la mujer que él decía amar.

Su hermana, su propia sangre se había encargado de hacerle tanto daño a Candy, a esa mujer a la que él tanto admiraba y que de una vez por todas se había resignado a que nunca seria de él.

"Candy ama a Terry y eso no lo puedo cambiar. Ahora solo debo alejarme de ella e intentar sacarla de mi mente. Solo tengo que hacer dos cosas antes de alejarme. Debo firmar esos papeles y hacerles saber a todos aunque con ello mi hermana me odie, debo decirles que fue ella quien intentó matar a Candy. Mi madre me lo dijo. Nunca la había visto así, tan desilusionada de nosotros porque sé que también yo la decepcioné"

Eran las diez de la mañana, Neil salió de la compañía rumbo al hospital. No sabía cómo diría todo pero tenía que hacerlo. Manejó hasta el hospital y preguntando por la paciente Candice White llegó hasta la puerta de su habitación donde no había nadie. Ni los padres de ella. Ni Terry o algún amigo.

Al no ver a nadie sintió una gran confusión. La noche anterior estaba decidido a decirlo todo pero en ese momento su seguridad vaciló y solo pensó en ver a Candy.

Giró la perilla de la puerta y vio que no había nadie. Solo estaba Candy, dormida. Con cuidado de no hacer ruido se acercó hasta la cama y viendo la herida que la joven dormida tenía en la frente sintió verdaderas ganas de matar a su hermana. Pero él no lo haría, él no era como su hermana.

-lo siento Candy. Nunca quise que nada de esto pasara. Nunca quise que tú sufrieras por algo. Lamento todo lo que malo que he sido contigo, con Terry y con toda tu familia. Lamento que Elisa hiciera esto. Ella siempre ha estado celosa de ti, sé que eso no la justifica por esto pero si algo la llevó a hacerte este mal fue la envidia y el coraje que me tiene a mí por lo que voy a hacer.

Candy, Candy lo siento. Siento que Elisa intentara matarte, siento haber dejado que te hostigara con las flores todo este tiempo. Siento haber arreglado todo para que entrara a la compañía y tuviera más oportunidades de herirte. Lo siento" con las últimas palabras la voz de Neil se quebró y unas lágrimas rodaron por sus mejillas. Sentía que estaba traicionando a su propia sangre. A su única hermana, pero acaso ella no había hecho lo mismo. Acaso ella no había intentado acabar con persona que más le importaba. Si su hermana no había tenido consideraciones con él porque debía tenerlas él. "te amo" fueron las últimas palabras que dijo justo antes de salir de la habitación y dejar a Candy de una vez por todas.

Se aseguró que nadie lo había visto entrar y salió a prisa del hospital para regresar a la compañía y comenzar e sacar sus cosas de aquel edificio.

Tan pronto como se cerró la puerta Candy abrió los ojos y con la respiración acelerada llevándose una mano al pecho intentó calmarse creyendo que había sido un mal sueño. Cerró los ojos tranquila pero los volvió a abrir precipitadamente al escuchar la voz de su hermana.

-¿Estas bien?- preguntó Chloe ya junto de la cama

-sí. Es que creo que tuve un mal sueño es todo.

"-Lamento que Elisa hiciera esto. Ella siempre ha estado celosa de ti, sé que eso no la justifica por esto pero si algo la llevo a hacerte este mal fue la envidia y el coraje que me tiene a mí por lo que voy a hacer.

Candy, Candy lo siento."-creo que no soñaste nada a menos que tuviéramos el mismo sueño-dijo Chloe después de detener la grabación que oportunamente había hecho después de escuchar como Neil se lamentaba por algo.

-huebra sido mejor que fuera una pesadilla-dijo Candy llevándose una mano al rostro. Las dos rubias guardaron silencio por un largo minuto pensando en lo que acababan de escuchar-así que fue ella-dijo la mayor al fin-no lo puedo creer-dijo moviendo la cabeza como queriendo alejar esa noticia de su mente.

-yo tampoco...está completamente loca. Debemos decirle a todos y al detective que Anthony contrató-dijo tomando la mano de su hermana

-no. Todavía no-dijo Candy de inmediato ante lo dicho por Chloe- tememos que pensar bien-dijo más para sí misma que para la conversación con la adolescente.

-¿De qué hablas Candy? Les tenemos que decir para que metan a esa loca en la cárcel.

-no Chloe. Escuchaste lo que dijo Neil. Algo va a hacer que Elisa está molesta con él y lo único importante que Neil tiene que hacer es vender sus acciones. Así que, si no me equivoco Neil nos venderá sus acciones.

-¡Deja de pensar en eso y piensa en ti y en tu seguridad!-exclamó Chloe dando vueltas por el cuarto.

-Chloe esto es lo que Terry y yo hemos estado esperando todo este tiempo. Si denuncio a Elisa antes de que nos vendan su parte de la empresa se pueden arrepentir y de nada habrá servido que Terry y yo nos casáramos.

-se habrán enamorado y eso basta-respondió Chloe.

-Chloe por favor. Dame unos días. Guarda el secreto de lo que oímos y te juro que me voy a encargar de que Elisa no se acerque a nosotros.- dijo sin escuchar las palabras de su hermana.

Chloe la miró por unos segundos un poco dudosa pero confiaba en su hermana y terminó aceptando guardar el secreto.

-está bien-

-gracias-sonrió- y ahora, préstame tu celular-

Chloe se lo dio y Candy deslizando su mano por debajo de la almohada sacó su teléfono que Terry le había dado antes de irse. Envió la grabación a su teléfono y la borró del de su hermana.

-tenemos un arma sorpresa-dijo regresándole el celular.

-prométeme que te vas a cuidar. No sabemos lo loca que esté esa mujer.

-nada va a pasar-la reconfortó Candy extendiéndole la mano para que se acercara y le diera un abrazo-no te preocupes.

Terry regresó pronto al lado de Candy con la revista y las fotografías consigo para mostrárselas. La verdad era que a él le había encantado y justo esa mañana al salir del hospital y pasar por un puesto de periódicos y ver a su esposa en la portada de la revista lo hizo sentirse el hombre más dichoso de la Tierra.

Cuando entró a la habitación Candy estaba hablado con el doctor Gordon, también estaba Víctor que escuchaba atento lo que el medico decía.

-mañana podrá irse. No será necesario que permanezca aquí más tiempo. Pero debe guardar reposo y no hacer movimientos bruscos por unos días.

-no se preocupe doctor. Yo me encargaré de que mi hija siga sus instrucciones al pie de la letra-intervino Víctor antes de que su hija pudiera decir algo.

-por ahora descanse. En unos minutos vendrá una enfermera a traerle comida-dijo el doctor

-gracias-dijo Candy.

El medico salió y Terry entró por completo en la habitación. Vio como Víctor tomaba cariñosamente la punta de la nariz de Candy entre sus dedos y ella sonreía como siempre lo hacía ante este gesto.

Se aclaró la garganta y fue hasta el sofá que había ocupado todo ese tiempo. Iba a hablar pero llegó Alice con una enorme sonrisa en el rostro ante la noticia que el doctor le había dado en el pasillo.

-mañana saldrás Candy-dijo con la voz más cariñosa que poseía.

-llamaré a Esther para que prepare tu habitación-dijo Víctor

-papá yo...no creo que sea buena idea que vaya a la casa-dijo Candy viendo con el rabillo del ojo a Terry quien se había incorporado al escuchar lo que su suegro había dicho

-pero Candy en la casa tu mamá y yo podremos cuidarte mientras terminas de recuperarte.

-papá. Será mejor que regrese a mi casa. Me será fácil moverme ahí ya que no hay escaleras o algo que me dificulte el movimiento-alegó Candy no queriendo dejar su departamento y menos dejar a Terry tanto tiempo ahora que las cosas iban bien

-pero Candy...

-ella tiene razón-intervino Alice-en la casa hay muchas escaleras y no la vamos a obligar a subirlas y bajarlas todos los días con la pierna herida-la apoyó su madre viendo la reacción de ambos muchachos.

-si es lo que quieren-dijo no muy convencido ya que quería que su hija regresara a su lado porque pensaba que las cosas con Terry seguían igual a pesar de todas las atenciones que había tenido éste con su hija en esos días.-pero podremos ir verte para asegurarnos que estés bien

-claro que sí y verás que será mejor-dijo Candy con una sonrisa triunfal en el rostro; mientras Terry también tenía una discreta sonrisa que cubrió con su mano.

-cariño acompáñame a buscar a Chloe para que coma algo-dijo Alice tomando el brazo de su esposo para sacarlo de ahí y dejar a su hija y a Terry solos.

-te tengo una sorpresa-dijo acercándose a Candy con un sobre amarillo en la mano una vez que estuvieron solos

-¿Qué es?- preguntó ansiosa. Terry sacó la revista del sobre y la puso sobre las piernas de ella-¡Ay no! ¿Ya salió?-exclamó poniéndose roja tomando la revista.

-y hay más-dijo sacando las fotos una por una- Annie las envió ayer ¿Te gustan?-preguntó sentándose junto a ella.

-la verdad es que si-dijo viendo cada una-¿Y a ti?-Terry movió la cabeza de un lado a otro y puso una cara con la que se esperaba una respuesta negativa

-te ves hermosa-dijo después de su broma mirándola a los ojos. Con éste comentario Candy se puso más roja de lo que ya estaba y más nerviosa al tener a Terry tan cerca.

-en este momento me debo ver terrible-dijo dándose cuenta que no se había ni cepillado el cabello.

-no tanto-dijo Terry con ironía mientras con sus dedos Candy intentaba hacer algo con su cabello.

-¿qué trae la revista?-preguntó mientras se peinaba

-ya sabes, cosas de mujeres-respondió hojeándola una vez más

-oye, ¿ya la vieron mis papás?-

-no lo creo, no han dicho nada-respondió Terry cuando la puerta volvía a abrirse y entraba la familia de Candy con la revista en las manos

-creo que ya la vieron-le dijo casi al oído cuando entraron.

Candy y Terry les contaron casi todo lo que habían hecho el sábado en que Candy había aceptado ser la modelo de la revista de ese mes como un favor que le hizo a su amiga Annie.

-creí que les había dicho-jugó Candy con la memoria de su familia

-nunca comentaste nada-dijo su padre

-qué raro, creí que lo habíamos hecho-le dijo a Terry para que le siguiera el juego-

-tuvimos que haberles dicho el domingo después de la comida cuando Candy les dijo que había visto a Annie- argumentó basándose en ese comentario que Candy había hecho a su familia. Los dos sonrieron como un par de niños que dicen una mentira bien ensayada y que con suerte las personas la creen

-Alice ¿puedo pedirte un favor?-dijo Terry para cambiar el tema

-desde luego-dijo esta

-ya que Candy saldrá mañana del hospital ¿podrías traerle algo de ropa?-dijo sacando las llaves de su departamento-estoy seguro que tú mejor que nadie sabrás qué traerle

-iré hoy mismo-dijo Alice tomando las llaves- Víctor me llevará-tomó la mano de su esposo y éste asintió

-yo voy también, cerca de su casa hay una pastelería que según sé hacen los mejores postres-intervino Chloe poniéndose al lado de sus padres.

Media hora más tarde los tres White salieron del hospital. Primero irían a la oficina para que Víctor revisara unas cosas y después irían a la casa de Candy por la ropa que Terry había pedido

-no te ofendas pero creí que nunca se irían-dijo Terry estando ya solos. Ante esto Candy solo sonrió y estuvo de acuerdo con él

-¿por qué le diste las llaves a mi mamá? Irá a la casa y verá que seguimos en la misma habitación y pondrá el grito en el cielo, más si entra mi papá-dijo Candy

-no soy tan tonto. Cerré con llave "mi habitación" y en la otra parece que solo duermes tú-le guiñó un ojo- no sé qué pasó con los muebles que pedí para cambiar el despacho, nunca llegaron y en la mueblería no me contestan-dijo pensativo después de un rato

-ya no te preocupes por ello, puedes seguir en nuestra recamara-le dijo Candy ruborizada sin verlo a los ojos. Terry besó su mejilla y le dijo "gracias" al oído

Al día siguiente por la mañana Candy estaba lista para dejar el hospital. Con ayuda de su madre se vistió, se puso solo un pants que Alice le llevó. Tenía el cuerpo entumecido por no moverse durante tanto tiempo. La herida de la pierna le dolía y tenía en el brazo una pequeña molestia pero pronto pasaría según dijo el médico, con quien tenía una cita dos semanas después para revisarla.

En pocas horas Candy ya estaba en su departamento, su hogar en los últimos meses. Cuando entró se sintió tan bien que no pudo explicarle a Terry esa sensación de seguridad, tranquilidad y confianza que la embargó cuando puso un pie dentro.

-tomaré un baño-dijo quitándose despacio la chamarra del pants

-prepararé té-dijo él colocando la maleta que llevaba con las cosas de ella en el suelo para dirigirse a la cocina.

Candy fue a su habitación, cerró la puerta, tomó ropa limpia y entró al cuarto de baño donde tardó casi media hora relajándose con el agua tibia que caía sobre su cuerpo. Salió y se vistió con algo de lentitud por el dolor del brazo.

Mientras todo esto pasaba en la habitación Terry comenzó a calentar agua para el té. Supuso que Candy tendría hambre y preparó solo unos emparedados para ambos. Cuando terminó de poner la mesa su teléfono sonó y al ver de quien venía la llamada no creyó llevarse la mejor noticia.

-¿qué pasa Neil?-dijo al poner el teléfono el su oreja

-¿siguen en el hospital?-preguntó Neil

-no por qué-

-solo preguntaba.

-¿solo para eso llamas?

-no, era para decirte que el lunes firmaré los documentos para venderles de una vez por todas las acciones de mi familia-dijo con la voz más seria que Terry nunca había escuchado en Neil

-¿Seguro?-preguntó Terry pensando haber escuchado mal.

-el lunes a las once en la compañía estarán mi madre y mi hermana en la sala de juntas con tu padre y el señor White. Ustedes también deben estar presentes.

-muy bien ahí estaremos-contestó Terry

-hasta el lunes-se despidió Neil y cortó la llamada.

"parece que no me puede ir mejor a partir de hoy. Candy está bien, está aquí, conmigo" una sonrisa escapó de su rostro al ver la puerta de su habitación. "Los Leggan firmarán y no habrá ningún problema. Ahora solo me tengo que encargar de la total recuperación de Candy y en conquistarla por completo. Anthony se encarga de saber quién fue el culpable de esto y asunto arreglado" tomó la charola en la había puesto los sándwiches y los llevó a la mesa. "Candy se pondrá feliz con la noticia"

En ese momento Candy, salió de la habitación con otro pants puesto. Su cabello seguía mojado y caía sobre sus hombros.

-¿Mejor?-dijo Terry señalando la mesa invitándola a sentarse.

-mucho mejor. Ahora me siento más...yo-respondió mientras se sentaba en una silla con ayuda de su esposo. Terry hizo lo mismo, después tomó una taza y le sirvió el té.

-no es un manjar pero supuse que tendrías hambre-señaló la charola y tomó uno.

-gracias. Muero de hambre-repitió lo que hizo Terry y comieron en tranquilo silencio.

-adivina quién me acaba de llamar-

-el presidente de la nación- bromeó ella y Terry rió pero negó con la cabeza

-alguien menos importante. Mucho menos-aclaró

-entonces no sé. ¿Quién?

-Neil Leggan- contestó con voz clara a lo que Candy hizo una gran mueca de asombro recordando lo que ella y su hermana habían escuchado de la boca del mismo Neil

-¿Qué...qué quería?-se aclaró la garganta y tomó algo de té

-decirme que el lunes firmará el contrato para la venta de acciones. A las once en la sala de juntas. Deberán estar nuestros padres, nosotros y George por supuesto.

-¿Y de ellos? ¿Quiénes estarán?-preguntó con algo de temor

-los tres Leggan. Sara, Elisa y Neil.

-mmm. Entonces a las once estaremos ahí- dijo decidida

El resto del día la pasaron juntos en la sala del apartamento viendo algunas películas y conversando sobre varias cosas hasta que la noche fue cayendo y a las once de la noche se dirigieron a la habitación a descansar.

Terry se quedó unos minutos más en la sala para darle espacio a Candy de cambiarse tranquilamente y después de fondo minutos de espera entró también y vio a Candy que ya con una pijama púrpura puesta comenzaba a quitar los cojines de la cama. Terry la ayudó y en silencio fue a cambiarse.

Candy se acostó y se cubrió con las sábanas y el cobertor. Había extrañado tanto su cama.

-¿A dónde vas?-le preguntó a Terry cuando vio que se dirigía a la puerta.

-creo que será mejor que duermas sola estos días. No quiero lastimarte-respondió él.

-no creo que lo hagas-dijo ella mirándolo a los ojos con una súplica en la mirada para que se quedara.

-¿Segura?-preguntó y ella asintió.

Terry, como todas las noches anteriores se acostó junto a ella después de apagar la luz y decirle "buenas noches"

"estaba a punto de anochecer, la calle estaba casi desierta. Solo en la puerta de aquella casa había un auto negro estacionado y fuera de él había tres personas. Un hombre, una mujer y un niño pequeño de cabello castaño. No podía ver bien su rostro pero sabía que lo conocía por la pena que sentía en el corazón. El niño le dio un abrazo y ella dijo algo de verse otra vez. El pequeño se despidió de otras tres personas que tampoco pudo ver y con los ojos llorosos entró al auto negro seguido de la primera pareja que viera.

El auto arrancó y comenzó a avanzar despacio por la calle. El niño se asomaba por el cristal trasero del auto y con su mano derecha se despedía de ella que caminaba cerca del coche hasta que este tomó velocidad y se perdió entre la obscuridad que ya cubría todo el ambiente.

Ella lloraba sin parar sintiendo una gran tristeza en su interior. Sintió como unos brazos la abrazaban como dándole consuelo pero ella seguía llorando..."

-Candy, Candy ¿Qué tienes?-escuchó a lo lejos la voz de Terry que tocaba su brazo para despertarla-despierta Candy.

Ella abrió los ojos inundados de lágrimas que caían por sus mejillas. No podía dejar de llorar, sentía ese mismo dolor en el pecho que debió haber sentido esa persona al separarse de ese niño.

-¿Qué pasa?-preguntó una vez que encendió la luz y Candy despertaba por completo.

-no...No sé.

-¿Tuviste una pesadilla?

-algo así- dijo quitando las lágrimas de su rostro. -era más como un sueño triste. Como una despedida. Fue horrible-dijo estremeciéndose

-sea lo que sea ya pasó-dijo rodeándola con sus brazos. Ella apoyó su cabeza cerca de su pecho y minutos después más tranquila se quedó dormida.

El lunes sin haber perdido la costumbre ambos se levantaron a las seis de la mañana. Terry preparó té en lugar de café mientras Candy se arreglaba.

Ya se sentía mucho mejor. El dolor de su brazo se había ido. Solo su pierna le dolía un poco pero con el tiempo pasaría y solo quedaría una cicatriz en la pantorrilla.

Por órdenes de Terry y de los papás de Candy ella no se quedaría a trabajar ese día y solo iría a la oficina para ver la firma de documentos y regresaría a casa en compañía de su madre. Aun así salieron de su casa como un día normal.

-jefe puedo ir a mi oficina-preguntó Candy en tono burlón cuando llegaron a la recepción

-no. Iras a mi oficina y no harás nada-dijo Terry con voz autoritaria.

-pero ya estoy bien. Además no estoy mal del cerebro o las manos. - se quejó mientras subían por el ascensor

-no importa. Tu padre fue muy claro anoche y si te ve trabajar entonces se desquitará conmigo.

-está bien-dijo cruzándose de brazos.

-cuando te enojas arrugas la nariz y se te ven unas pecas-se burló Terry. Candy le enseñó la lengua como una niña pequeña que está enojada y Terry solo se rió fuertemente.

Llegaron a la oficina de Terry y éste se sentó en su escritorio para después prender su computadora.

Candy se sentó frente a él y tan inquieta como una niña recorrió con la mirada todo el lugar.

Terry no le hizo caso y la dejó sufrir de aburrimiento unos minutos hasta que se sintió culpable.

-ayúdame con estos papeles- le dio varias carpetas-tengo que enviarles una repuesta a esas personas de la planta y no he leído todos los documentos.

-yo lo hago-dijo sonriendo tomando las carpetas y, en la mitad del escritorio cada uno comenzó a trabajar hasta que el reloj marcó 10:45 y juntos salieron de ahí para ir a la sala de juntas donde ya estaban los padres de ambos, Karen y Cole que serían testigos y Neil que al ver a Candy entrar casi tomada del brazo de Terry se convenció al cien por ciento que ella estaba muy lejos de él.

Saludaron a todos los que estaban ahí y timaron sus lugares en la enorme mesa.

Diez minutos antes de la hora convenida entró George e hizo lo mismo que ellos al entrar.

Cinco minutos después entraron Elisa y Sara juntas repitiendo la actividad solo que al llevar la mirada a Candy, Sara sintió una gran pena y la rubia la notó entendiendo que ella sabía lo que su hija había hecho y aun así, no decía nada.

-bueno creo que entre más rápido hagamos esto será menos difícil-habló Sara y George sacó el contrato original que extendió a Sara ya que ella era la heredera legitima de las acciones y después venían las firmas de Neil y Elisa que dudó todavía al tener el bolígrafo en la mano.

Después firmaron Richard Grandchester y Víctor White.

-tendrán el deposito esta misma tarde-dijo Richard

-gracias-dijo Sara poniéndose de pie seguida de sus hijos. -adiós-dijo despidiéndose de todos.

-hasta pronto-le dijo Candy viendo a las dos Leggan cuando salieron de la sala.

-felicidades socia-dijo Terry sonriente-lo logramos.

-era nuestra meta-dijo ella de la misma forma estrechando la mano de su en ese momento socio.

-esto hay que celebrarlo-dijo Richard cuando entraban un grupo de meseros para transformar la sala de juntas en un comedor.

-¿Qué pasa George? ¿Por qué tan nervioso?-pregunto Terry ante el comportamiento del abogado que miraba su reloj a cada minuto.

-nada Terry solo que tengo cosas que hacer.

-pero te quedas a celebrar ¿No?- preguntó Candy.

-lo siento pero otro día será. Yo me tengo que ir- dicho esto de despidió de todos y salió del lugar.

Víctor lanzó una mirada interrogante a Richard y este le dijo en voz baja-Ray llega hoy-

-con razón- entendió Víctor.

Minutos después entraron Eleanor y Alice que a petición de sus esposos se unieron al triunfo de la empresa y más que nada al triunfo de Candy y Terry.

-propongo un brindis-dijo Richard levantando su copa de jugo- es muy temprano para tomar alcohol así que lo haremos con jugo- dijo esto y todos rieron. -por nuestros hijos Candy y Terry ya que sin ellos esto no habría sido posible.

Todos levantaron sus copas de jugo y brindaron por la pareja de empresarios.

George salió de la sala de juntas y tomó el elevador para bajar. Vio una vez más su reloj y creyó que estaba muerto. Tenía que recoger a alguien en el aeropuerto y lo más probable era que llagara tarde.

-disculpe señorita busco a George Johnson-decía una joven de unos veinte años. No muy alta, cabello obscuro que le llegaba hasta los hombros. Sus ojos eran de color café un tanto obscuros en ese momento. Era delgada, poseía un aire atractivo y su rostro a simple vista se veía tímido pero estaba llegando al borde de su paciencia al no obtener respuesta de ninguna de las dos recepcionistas que había en ese momento.

-¿La puedo ayudar en algo?-preguntó Anthony que iba entrando y se acercaba a la recepción por su identificación de la empresa que todos debían portar cuando vio a aquella joven esperando ser atendida por alguien.

-gracias. Busco a George Johnson me dijeron que sería probable que lo encontrara aquí.

-no creo que esté aquí. Solo viene los miércoles a hablar con los dueños de la compañía o en ocasiones de suma importancia.

-él me dijo que hoy iba a estar aquí y ya que no puedo llegar a y casa creí que sería mejor venir aquí ya que nunca apareció en el aeropuerto-se quejó la muchacha.

-disculpe pero quién es usted.-preguntó Anthony curioso ante la personalidad de la joven

-mi nombre es Ray Johnson-le tendió la mano y Anthony la estrechó- soy hija de George Johnson

-¡Su hija!- expresó asombrado- mi nombre es Anthony Brower trabajo aquí

-mucho gusto-sonrió Ray mirando con detenimiento a Anthony

Las puertas del elevador se abrieron y George salió con paso veloz caminando a la recepción a dejar su identificación. Al acercarse vio a Ray conversando con Anthony. Se acercó a ellos y su hija lo miró con alegría caminando hacia él para abrazarlo.

-Ray lamento no haber ido por ti al aeropuerto.-recibió a su hija con cariño y de disculpó

-descuida papá que ya estoy aquí. Legue antes porque mamá se equivocó al darte la hora en la que mi vuelo salía así que aun así no habrías estado ahí para ver aterrizar el avión.

-con que tu madre se equivocó eh-dijo sin creerlo

-vamos. No creerás que lo hizo a propósito-

-no claro que no. Veo que ya conociste al Lic. Brower

-así es. Iba a ayudarme a buscarte ya que las señoritas me ignoraban. -dijo señalando con la mirada a las dos recepcionistas.

-no sabía que tenía una hija-dijo Anthony

-mi papá es un hombre muy reservado ¿Verdad?- intervino Ray abrazando otra vez a su padre.

-si lo sé-respondió Anthony- bueno señorita ha sido in placer conocerla. Me tengo que ir

-adiós- se despidió la joven

-hasta luego-dijo George. - cuéntame cómo te fue en el viaje-tomó la mano de su hija con una mano y con la otra tomó su maleta para salir del edificio y llevarla a su casa.

Pisos arriba las personas disfrutaban de una amena charla y un buen desayuno.

-¿Cómo te has sentido Candy?-preguntó su madre cuando estuvo cerca de ella

-mejor mamá. -sonrió

-¿Sabes? Estaba pensando en prolongar nuestro viaje a Lakewood por un par de días más. Así podrán descansar más-se dirigió a ambos- porque espero que hayas invitado a Terry a nuestro viaje. -le lanzó una mirada a su hija interrogándole sobre eso

-no lo he hecho-dijo ella tranquila

-bueno. Pues es momento de hacerlo-la incitó con la mirada

-Terry ¿Te gustaría pasar unos días en Lakewood con mi familia? Es una propiedad de la familia de mi madre a las afueras de Chicago. Es un lugar hermoso-lo invitó Candy sintiéndose nerviosa. Y estúpida por hacer eso frente a su familia cuando estaba dispuesta a hacerlo esa tarde cuando estuvieran solos.

-me encantaría-respondió Terry seguro mirando a Alice primero y después a Candy.


Hola chicas, preparen sus maletas porque nos vamos a Lakewood

Gracias a

Paola Cornwell, hola pues ya viste qué pasó, un poco de todo

Amparo de Grandchester, ¡hola! Qué bueno que te gustara este Terry en el capítulo anterior. Estos muchachos ya se van queriendo cada vez más

Cito review: "ahi que hacerla de emoción Lakewood primero y que se vayan de Luna de miel a Escocia" gracias por comentar, nos vamos todos a Lakewood

Lorena: hola, prometo que la próxima vez que Terry declaré sus sentimientos será cuando ambos estén en sus cinco sentidos, sobrios y todo bien.

ROSEEWXW: hola, aquí el suspenso es lo mío y casi siempre dejo así los capítulos. Espero sigas en esta historia

Luisa: hola. Candy ya sabe quién fue la que hizo todo así que algo hará con Elisa

Rosi White: hola, gracias por comentar, que bueno que te haya gustado el capitulo

Cito review: "aca como fiel seguidora leyendo el siguiente capitulo y yo opino que si queremos un viaje relampago a lakewood, porque si mal no recuerdo ahi es donde hacian travesuras de pequeños y seria bueno que recordaran un poco. Y por supuesto despues a escocia sera, jejejejejejeje." Hola, gracias por comentar y seguir en esta historia, espero te siga gustando

Luna de Grandchester, hola gracias por votar

Kimberly Brower, hola, que gusto ver tu comentario, espero te siga gustando el fic

ChrisK: Elisa al manicomio o a la horca jaja un saludo

Oligranchester: hola, muchas gracias por tus palabras me alegra que gustaran esos detalles del capítulo anterior

Loca x Terry: hola, así yo también quiero un enfermero tu qué dices ¿nos enfermamos y que nos lo presten aunque sea un rato no?

Olgaliz; hola, gracias por comentar, primero Lakewood y después viaje directo a Escocia con una Candy ya recuperada y lista para todo

Annie de Madero, hola ya son dos votos para Elisa en el manicomio creo que lo consideraré J

Bermone, así es…lo dijo, la ama solo nos falta que ella lo acepte también. Y si, todo eso tiene Terry que atrae tanto J

Rgrandchester, hola, para allá vamos a que Candy también diga que ama a Terry para que den el gran paso en su matrimonio

Carla, hola, gracias por tu comentario, me has dejado muda con tus palabras y no tengo más que agradecerte. La verdad es que no tengo fecha exacta de publicación en estos días ya que estoy de vacaciones y escribo tanto entre semana como fines de semana aunque la mayoría de las actualizaciones son los sábados o viernes, y sí, tengo más fics en mente gracias por tus palabras. Te mando un saludo J

Hellen franco: hola, lo peor ya pasó así que los siguientes capítulos serán algo tranquilos sin nadie que los moleste con mala voluntad.

Wendy: hola, los capítulos serán como los esperas ya verás…o leerás mejor dicho. Un saludo =)

Giomar, hola, gracias por tus comentarios y tus bendiciones, me da gusto que les guste la historia y espero sigas leyendo

Sayuri1707, hola, jeje es que el suspenso es lo mio ;) espero sigas en esta historia

Goshy, hola. Mucas gracias por tu comentario, aun faltan varios capítulos pero serán felices lo prometo, gracias por dejar tu opinión.