Ray era la hija del abogado George, ella había vivido toda su vida en Europa con su madre manteniendo contacto con George.
La historia de él era como la de muchas otras personas. Joven, se había enamorado de una gran mujer. Había continuado su carrera y comenzado a trabajar sobresaliendo en su trabajo y convirtiéndose en la persona de más confianza de mucha gente, entre ellos las familias Grandchester y White.
Solo había un problema, su vida estaba en América mientras que la de la mujer que amaba estaba del otro lado del mundo.
Había sido padre y después de acordar con la madre de su hija que la niña viviría al lado de su madre aunque con eso él sacrificara el cariño que le podía dar.
La niña creció sabiendo quien era su padre, hablaba con él y lo veía más seguido de lo que se podía esperar. George siempre se las arreglaba para ver a su pequeña en las fechas más importantes de su vida aunque nunca estuvo con ella del modo que a él le hubiera gustado.
Todo eso cambió cuando Ray decidió vivir con su padre en América y comenzar a buscar la aventura de su vida que sabía muy bien al lado de su madre no encontraría ya que ella por el inmenso amor que le tenía la sobre protegía.
Después de un rato ya en su nueva habitación comenzó a desempacar todas sus cosas y después de una hora terminó con lo esencial.
Tomó un número de teléfono y marcó uno de los más frecuentes.

-¡Hola Albert!-exclamó emocionada al escuchar la voz de Albert Andley
-¡Ray! Hola cómo te va
-muy bien. Ya estoy aquí en la ciudad y bien instalada en casa con mi padre.

-me da mucho gusto, aunque adelantaste mucho tu viaje ¿no crees?

-sí, pero tú sabes que ya no aguantaba más y quería salir

-lo sé, te entiendo

-gracias, oye ¿estás en la ciudad cierto? ¿Podríamos salir? necesito que alguien me enseñe esta ciudad y no sé si tú podrías...

-claro que sí-escuchó la risa de Albert- ¿te parece si nos vemos el viernes en la tarde?

-perfecto, ¿dónde?

-paso a tu casa para que no te vayas a perder. Dame tu dirección-

-mmm, no la sé, pero te mando un mensaje ¿ok?

-de acuerdo

-gracias Albert, ahora te dejo, debes estar ocupado. Adiós

-Bye Ray- cortaron y la joven siguió haciendo lo suyo...


Esa tarde Anthony salió de su oficina y en elevador se topó con Karen, la chica lista de Relaciones Públicas.

-hola Anthony- saludó ella sonriendo

-¿qué tal Karen? ¿Ya de salida?

-sí, por fortuna hoy acabé temprano- las puertas se cerraron- ¿sabes? dicen que dos cabezas piensan mejor que una, pero la verdad es que ahora pienso lo contrario- dijo ella analizando en voz alta

-¿por qué?

-cuando comencé a trabajar y tenía solo una asistente mi trabajo era perfecto, en serio, y cuando me dejaron lo de Escocia y contrataron a Eliza todo se alentó- se quejó ella- trabaja bien, no lo niego pero hace lo que quiere y parece que quiere ser mi jefa. Sale cuando quiere, llega cuando quiere- Anthony comenzó a reír y Karen lo miró retadoramente pero después también comenzó a reír

-¿qué planes tienes para el viernes?-preguntó Anthony de pronto

-la verdad es que ninguno- contestó ella

-¿te gustaría salir a tomar algo?

-claro- aceptó ella sonriendo- ¿a qué hora?

-saliendo del trabajo ¿te parece bien?

-perfecto- Bajaron del ascensor y cada uno tomó su camino...


El fin de semana llegó y la familia White salió con dirección a Lakewood en compañía de Terry que por primera vez visitaba aquel mágico lugar del que Candy no había parado de hablar.

Cuando llegaron ya había caído la noche y el paisaje era espectacular, los árboles creaban sombras magnificas gracias a la luz de la luna, había algunos sonidos naturales que hacían sentir a los que pasaban por el camino que estaban en medio de un bosque o en una especie de Safari.

Llegaron a la casa minutos después de aquel paisaje para descubrir otro igual de bello pero de una manera diferente; la casa era enorme, de dos pisos, rodeada de un enorme campo. Aquel lugar era un rancho que estaba administrado por la madre de Candy y cada año iban a revisar que las cosas estuvieran en orden.

Bajaron de los autos que habían sido enviados para traerlos y entraron a la casa igualmente bella, la decoración era de un gusto exquisito. Después de diez minutos todos estaban en sus habitaciones preparándose para la cena. Alice y Víctor estaban en la habitación principal, Chloe y Candy en la suya y Terry, gracias al padre de Candy había sido llevado a otra de las habitaciones.

-Candy, la abuela llega mañana, quiere verlas-dijo la madre de Candy durante la cena

-¿en serio? qué alegría, tiene mucho que no la vemos-contestó ella

-llega en la tarde, así que espero que estén listas y se comporten, ya saben cómo es ella-dijo dando un fuerte suspiro ya que nadie mejor que ella conocía a su madre.

-descuida mami-dijeron las dos sonriendo.

La cena concluyó y después de una charla, todos decidieron ir a dormir, ya que al día siguiente la señora White tenía cosas qué hacer y su esposo la ayudaría, mientras Candy, Chloe y en ese caso Terry pasarían el resto del fin de semana descansando que bien merecido lo tenían los tres.

-¿quién es tu abuela?-preguntó Terry antes de subir las escaleras para ir a dormir

-una mujer encantadora pero algo imponente, mañana la verás-le respondió Candy con una sonrisa en el rostro-por cierto, ¿qué quieres hacer mañana?

-no sé, dime qué se puede hacer-

-salir a montar, perdernos por el bosque que hay a algunos kilómetros de aquí o ir al pueblo, es un pequeño lugar pero muy agradable

-de acuerdo, entonces vamos al pueblo y después a montar- besó su mejilla y comenzaron a subir las escaleras- buenas noches-dijo él dejándola en su habitación.

-buenas noches-se despidió ella.


Albert recogió a Ray el viernes por la tarde en su casa, donde reconoció a George al que había visto en un par de ocasiones. Él y la joven salieron del edificio y tomaron un rumbo indefinido entre una amena plática hasta llegar a un restaurant-bar al que entraron ya que según Albert era muy agradable.

Tomaron una mesa y ordenaron algo de tomar mientras conversaban.

-la última vez que te vi me dijiste que tu mamá no iba a dejarte venir a América, ¿qué cambió?-preguntó Albert

-no quería pero prácticamente mi papá y yo la obligamos, él por teléfono y yo en casa. Papá le dijo que si no me dejaban hacerlo y conociéndome como me conocen me iba a escapar, cosa que yo no había considerado pero era una buena idea, así que ella prefirió que hiciéramos las cosas bien y evitarse la angustia de no saber dónde estaba, a pesar de que sea mayor de edad dependo de ellos todavía así que les debo dar muchas explicaciones de lo que hago.

-y a tu papá le encantó la idea de tenerte aquí-

-sí. Un día antes de convencer a mamá hablé con él y le gustó la idea de que quisiera estar con él y ya que es un necio y yo también no paramos hasta convencer a mi madre y heme aquí- sonrió señalándose con aire triunfal.

-me alegra que estés aquí, en verdad. ¿Sabes el mundo es muy pequeño? tu padre trabaja con la familia de mi mejor amiga Candy-comentó Albert

-¿en serio? ¿Por eso lo conoces?-

-sí, aunque lo he visto pocas veces su rostro no se olvida- bromeó tomando su copa

Anthony salió el viernes de su oficina y pasó por Karen que ya tomaba sus cosas para salir también. Se saludaron como grandes amigos y salieron de la compañía. Anthony la llevó hasta un bar que le gustaba mucho, y era el mismo bar en que estaban Albert y Ray. Pidieron una mesa y fueron conducidos hasta una cerca de la que estaban Albert y compañía.

-¿ese es Albert?-preguntó Anthony aunque Karen no lo conocía

-¿quién?

-un amigo de Candy, sí...creo que es él.

-vamos a ver-dijo Karen tomando la iniciativa y él la siguió hasta detenerse en la mesa de Albert y Ray

-hola Albert-saludó Anthony comprobando que si era él

-¡Anthony!-exclamó sorprendido- ¿cómo te va?-dijo estrechando su mano

-nada mal y a ti-

-muy bien. ¡Ah! te presento a...

-Ray Johnson-lo interrumpió saludando a la joven que ya lo había reconocido

-¿se conocen?

-en la empresa-respondió Anthony y Karen se aclaró la garganta- Albert, ella es Karen Claise, trabaja en la compañía en relaciones públicas

-un gusto señorita-dijo Albert tomando su mano

-igualmente- Las presentaciones necesarias vinieron después y los cuatro convinieron en compartir la mesa y la velada pasando un rato agradable en el que la recién llegada Ray conoció a Anthony y a Karen los cuales le parecieron grandes personas...

-¡es un tonto! ¡Un completo tonto, necio, terco y orgulloso! si le dije que podía ayudar con la maldita camioneta es porque sé hacerlo y no solo porque al pararme frente al cofre comience a mover cosas al azar- Candy estaba realmente enojada; Terry había herido su orgullo diciéndole que ella no sabía lo que hacía.
Era extraño, no lo negaba que ella supiera algo de mecánica, pero cuántas veces no le había dicho que Albert y ella hacían todo juntos y eso incluía haberse metido a clases de mecánica y había aprendido.

En ese momento se había llenado tanto de rabia que dejó a Terry parado frente al auto y había comenzado a caminar hacia la casa, solo le había dicho que mandaría a alguien para que lo ayudara y se había ido, dejándolo solo en el camino, pero se lo merecía, ¿se creía superhéroe? ¿Superdotado? ¡Pues bien! que se las arreglara él solo.

Había llegado a la casa y encontró a uno de los trabajadores del rancho que iba a caballo. Lo detuvo y le pidió que fuera a buscar a Terry con algo de herramienta para echar a andar la vieja camioneta. El hombre obedeció y ella también le pidió el caballo que montaba para minutos después salir a galope por los campos del rancho hasta llegar al lago donde estaba en ese momento.

Había bajado del caballo y atado a una rama. Se quitó las botas y se sentó en la hierba fresca, tomó unas pequeñas piedras y las lanzó con furia hacia el agua haciendo que se formaran ondas. No supo cuánto tiempo estuvo haciendo eso, lo que sí supo es que el coraje había bajado un poco y pudo reflexionar.

Terry no estaba molesto por sentirse opacado por no saber cómo arreglar un auto y ella sí, estaba molesto por cierta persona que había encontrado en el pueblo hablando con su esposa cuando ella estaba sola y él en la tienda.

Se había acercado a ellos, a su esposa, y a un tipo que le hablaba de cerca y la hacía reír.
Esa persona era un tipo llamado Michael que curiosamente estaba ahí, en el lugar donde ellos por cosas de trabajo según dijo el mismo Michael.
Terry se había portado decente, pero al subir a la camioneta y escuchar por boca de Candy que Michael había sido su novio sintió una rabia enorme, eran celos, no por el pasado sino por esos minutos en que vio a Candy reír gracias a alguien que no era él.
Estaba consciente que era una reacción estúpida e inmadura pero no podía controlarla, todo había empeorado cuando la camioneta hizo un extraño sonido y de pronto se detuvo. Golpeó el volante con furia y bajó para ver de qué se trataba aunque no tenía ni la más mínima idea de qué ganaría con ver el interior del coche ya que no sabía gran cosa de mecánica y para colmo, Candy se había bajado también y amarrando su cabello y quitándose la chamarra estaba dispuesta a ver qué ocurría.

-sí, me comporté como un idiota, como un completo idiota- se decía mientras se lavaba las manos negras por haber metido mano donde no debía ni sabía. Salió de la recamara y tocó la puerta de la habitación de Candy donde suponía estaba, pero al no escuchar respuesta alguna se dio cuenta que no había nadie dentro, entonces pensó en salir de la casa, ella había dicho que le encantaba estar al aire libre cuando iba a Lakewood. Bajó las escaleras y fue al jardín donde no encontró a nadie, entonces fue a las caballerizas y preguntó a uno de los que estaban ahí por su esposa y el mismo que había ido a ayudarlo con la camioneta le dijo que Candy había ido a montar.
Pidió que le ensillaran un caballo y que le indicaran la dirección que había tomado, así lo hicieron y minutos después ya estaba en medio del campo en dirección al lago al que con trabajo llegaría ya que el camino no era seguro y menos si no lo conocía.
Tenía que disculparse, decirle que lo sentía y que si quería abofetearlo por su infantil conducta lo aceptaría y otro punto, la pierna de Candy aún no estaba del todo bien y saber que había montado de alguna manera lo preocupó, aunque sabía que ella no era tan imprudente como provocar que la herida de su pierna se abriera.

Con suerte llegó al lago que le indicaron sería el lugar más probable donde ella estaría ya que todos sabían que ese era su lugar favorito. Contempló el lugar y avanzó unos metros más a caballo hasta llegar al árbol donde estaba sujeto el que ella montaba e hizo lo mismo, ató al caballo y con cuidado se acercó.

Candy estaba con la cabeza apoyada en las rodillas, respiraba tranquila y dominaba su enojo. Terry se sentó a su lado, pero ella no sintió nada hasta que él habló.
-me dijeron que podrías estar aquí- al escuchar esto ella se sobresaltó y levantó su cabeza. Él tenía la respiración agitada
y manchas en la camisa blanca que llevaba puesta. Candy no dijo nada y solo asintió y llevó su mirada hacia el lago- lamento como me comporté hace un rato. Creo que fui un idiota
-sí, yo también dijo ella seria
-no Candy, tú no, solo querías ayudar...
-no, yo también creo que fuiste un idiota, un orgulloso y que tu enojo repentino era absurdo- respondió molesta
-lo sé, lo sé y me merezco todo lo que me digas, en serio, lo acepto, pero quiero pedirte una disculpa, no debí haberme comportado de esa manera, Michael fue tu novio, pero ahora es tu amigo y...
-un momento, todo esto es por Michael, ¿en serio?-dijo ella frunciendo el entrecejo- creí que fue porque herí tu orgullo de hombre al decirte que yo vería qué tenía la camioneta.
-no Candy, no fue por eso...o tal vez si me enojé un poco por eso pero no me importa si tú sabes mecánica y yo no, no me importa si tú eres mejor en cosas que "supuestamente" yo debería hacer, no me molesta si algún día tú arreglas la tubería de la casa porque yo no lo haga o por ese tipo de cosas es solo que...sentí celos- aceptó él terminando con su orgullo.
Candy lo miró por varios segundos sin expresión alguna. Sí que era un tonto y saber que estaba celoso por un antiguo novio si la molestó, pero después comenzó a reírse de él.
-¿sentiste celos de una persona que no había visto en años? ¿Sentiste celos de una persona que me dijo que está casada y que en pocos meses nacerá su primer hijo? ¿En serio? Es una tontería
-lo sé y te prometo que no volverá a pasar, así me presentes a todos tus ex novios no volveré a hacer la tontería que hice hace rato.

Candy se levantó y se acercó más al lago sin decir nada, Terry la imitó y se detuvo detrás de ella que esta vez sí sintió el movimiento que hizo él, se agachó para tomar algo y sonrió con malicia. Tomó un poco de agua y en cuestión de segundos ya había mojado la cara de Terry.
-más vale que nunca me vuelvas a hacer algo como lo de hoy, antes no te había dicho nada pero lo único que te pido es que confíes en mí.
Se agachó de nuevo e iba a volver a mojarle la cara pero esta vez Terry fue más rápido y con su mano la detuvo y con el otro brazo la rodeó teniéndola a pocos centímetros de distancia.
Acercó su rostro al de ella pero no la besó, solo lo recorrió respirando muy cerca de ella, a lo que Candy cerró los ojos y sintió que sus piernas no le respondían. Terry se inclinó un poco haciendo que ella hiciera lo mismo y con su mano libre tomó también un poco de agua y salpicó a Candy que al sentir el frío líquido abrió los ojos y se separó de él en busca de revancha.
Dio un paso hacia atrás y terminó de meter sus piernas en el agua y con más fuerza mojaba a Terry que como pudo se deshizo también de las
botas y se metió al agua.
-¡ven aquí!-dijo riendo al ver como ella poco a poco se adentraba más al agua y él la seguía.
-¿confiarás en mí?-preguntó ella sonriente también
-¡siempre! ahora ven- ella negó con la cabeza y siguió caminando hacia atrás y Terry con algo de trabajo corrió en el agua y mojándola la abrazó con fuerza y delicadeza y prácticamente la cargó para sacarla del lago pero ella no se dejó y arremetió mojándole aún más- ¿quieres jugar rudo?-dijo entonces con mirada retadora y ella sonrió-bien- sin soltarla intentó sumergirla en el agua, lo que consiguió pero él también terminó empapado.

Emergieron del agua y ella lo abrazaba mientras reía a carcajadas, él la sostenía por la cintura y en ese momento sí besó sus labios que le correspondieron aquel húmedo y un tanto dulce por el gua pero apasionado beso...
Sus ropas estaban empapadas, así que sin importarles se quitaron sus camisas y las arrojaron a la hierba mientras él la cargaba sin dejar de besarla y con cuidado la recostaba en la hierba.
Sus cuerpos estaban húmedos y fríos pero eso parecía no importarles. Él recorría con sus manos su cuerpo que se erizaba ante el contacto y eso volvía la situación más tentadora; ella también recorría con sus manos los brazos, espalda y pecho de él,
llegó a su corazón y sintió como latía rápidamente, sonrió mordiendo su labio inferior y dejó que Terry siguiera besándola de esa manera.
Bajó de sus labios hasta su cuello y regresó hasta ellos haciendo que ella dejara salir un gemido de placer. Él sonrió y siguió besándola y acariciándola por toda la parte de su cuerpo desnudo. Aunque esto resultaba placentero hubo un momento que ya no era suficiente, necesitaba hacerla suya, necesitaba sentir su cuerpo aún más cerca, necesitaba amarla como quería y para eso necesitaba escuchar solo una frase de ella. Necesitaba estar seguro que ella sentía lo mismo por él. No quería que por un momento de debilidad por así decirlo lo que habían construido en ese tiempo se viniera abajo solo por un impuso, por una necesidad...
Ella disfrutaba cada beso, cada caricia y una que otra palabra que él había dicho. Tenía deseos de llegar más allá de besos, más allá de caricias y sonrisas de complicidad, más allá de abrazos, más allá de bromas que hasta ese momento había disfrutado pero para ello necesitaba aclarar sus sentimientos. Qué sentía por Terry. Era amor. Era atracción o era solo la costumbre de tenerlo siempre cerca.
Hasta que no lo supiera no podían llegar más allá.
Pero cómo detener eso. Cómo detener esa pasión que se había formado en ese momento. Ninguno tenía la suficiente fuerza de voluntad para hacerlo y lo más absurdo sucedió; pasó que uno de los caballos relinchó y tal vez no había sido la primera vez que lo hiciera pero si la primera que ellos escucharan y al fin de detuvieron.
Terry miró al caballo y después volvió su mirada a Candy que había hecho lo mismo.
-será mejor que nos vayamos. Debe ser hora de comer-dijo ella y Terry se puso de pie para después ayudarla a ella.
Tomaron sus camisas y aun frías se las pusieron.
Subieron a los caballos y en una carrera regresaron a la casa. Dejaron a los animales en el establo y caminaron hasta la puerta principal pero al llegar a unos metros de esta recibieron el golpe de una piedra que caía haciéndolos levantar la vista.

-¿Por qué hiciste eso?-exclamó Candy a su hermana que estaba en el balcón de su recamara.
-¡La abuela llegó!-respondió ella
-¿A qué hora?
-hace cinco minutos. Le dije que estabas en tu habitación y que ya bajabas porque no te encontré por ningún lado.
-no puede verme así-dijo Candy señalando su ropa. -le dará un infarto después de regañarme-
-¿Qué hacemos?-preguntó Terry temiendo que la abuela de Candy en verdad fuera una mujer de hierro.
-¡Suban y cámbiense!-dijo Chloe sacando quien sabe de dónde una escalera hecha de una cuerda resistente y palos de madera.
Candy asintió y se acercó más al balcón para tomar la escalera y comenzar a subir.
Segundos después ya estaba dentro.
-sube-dijo a Terry sujetando la escalera.
Entraron en la habitación de Chloe y después fueron cada uno a la suya y después de diez minutos bajaron a la dala donde encontraron a la abuela de Candy. La señora Elroy. Una mujer de unos setenta años. Alta, fuerte a pesar de la edad. Su cabello cubierto de canas y su rostro con las naturales arrugas de quien ha vivido mucho.
Estaban en la sala ella, los padres de Candy y la recién llegada Chloe que después de ver que su hermana y cuñado estuvieran dentro bajó a la sala.
-hola abuela-saludó Candy entrando en la sala seguida de Terry.
-buenas tardes Candy. Tarde como siempre. Llevo esperando tu llegada mucho tiempo.
-fueron diez minutos-susurró Chloe y su madre la reprendió con la mirada
-lo siento-dijo ella acercándose a besar la mejilla de la mujer que al tenerla cerca la abrazó con cariño-déjame presentarte a Terry, mi esposo-lo señaló y Terry se acercó a la mujer para saludarla.
-un gusto conocerlo-sonrió Elroy estrechando la mano de Terry
-el gusto es mío señora-respondió con voz grave.
-¿Qué es ese olor?-cuestionó la mujer percibiendo un olor a humedad.
-¿Qué olor?-dijo Candy haciendo retroceder a Terry.
-huele a...humedad.
-no. Yo no huelo nada.-dieron tres pasos hacia atrás- ¿Por qué no pasamos al comedor de una vez?
-si vamos-dijeron todos y se encaminaron al comedor. Candy y Terry iban detrás de todos y se sonrieron con complicidad.

La comida pasó sin nada extraordinario que contar y la tarde fue cayendo.
-Candy acompáñame al jardín por favor-pidió Elroy levantándose de su asiento
-ya voy-dijo seria haciendo lo mismo que su abuela. Salieron al jardín y Elroy apoyó su brazo en Candy.
-dime hija. ¿Eres feliz?-preguntó una vez que estuvieron sentadas en la mesa que servía como desayunador
-si abuela. Lo soy-respondió de inmediato.
-¿Quieres mucho a Terry?-Candy la miro y sus mejillas se sonrojaron un poco y sus labios formaron una ligera sonrisa-he notado la manera en que se miran y como se hablan. Tu madre me contó cómo es que ustedes se casaron-hizo una pausa para respirar-y aunque en un principio no lo aprobé ahora que veo tu relación con ese muchacho me doy cuenta que tal vez mi consuegro no estaba tan loco. Dime algo Candy. ¿Amas a ese muchacho?
Candy la miró más sorprendida aun, ella se había hecho la misma pregunta horas antes cuando estaban en el lago y no supo que responderse y en ese momento...
-no me contestes ahora. Solo piénsalo-Elroy se levantó y comenzó a andar por el jardín dejando a Candy sola con sus pensamientos y sentimientos-¿Amo a Terry? ¿Qué pregunta es esa? Tan fácil de contestar y también tan difícil de saber. ¿Amo a Terry...?-estuvo sentada por varios minutos viendo el jardín y pensando hasta que la pregunta tuvo una repuesta-sí, estoy enamorada de Terry. Amo a Terrence Grandchester, mi esposo-se dijo más convencida que nunca.


GRACIAS A:

Kimberly Brower, hola ¿qué tal este capitulo?... aprovecha las vacaciones a mi ya casi se me acaban =(

Loca x Terry, hola, poco a poco todo, aunque ya dimos otro paso y ya aceptó que ama a Terry

bermone, hola, pues aver cómo salió este capitulo...espero les guste

ChrisK, hola, de la loca nos preocupamos luego ahora vamos ya para Escocia...¿qué pasará?

Carla, hola la verdad es q yo también noté eso en Neil, se dejaba manipular mucho por su hermana aunque me molestó que despues se quisera casar con Candy como si nada pero bueno...no pasó a mayores esa parte jeje gracias por tus palabras =)

Amparo de Grandcheter, hola. nooo! Ray con Neil no gracias primero la meto de monja en serio eso si que no jaja ya veremos que onda con ella, por lo mientras a disfrutar de esta parejita :)

Wendy, hola, espero te haya gustado este capítulo. =) si algo faltó intentaré compensarlo en el próximo

hellen franco, hola. una disculpa dirás que soy fresa o algo pero la verdad es q no uso facebook...es q ya no me gusta...en verdad lo siento =( espero te guste este capitulo y gracias por leer

Mia Londoño, hola. espero hayas llegado hasta este capitulo a ver q te parece

Olgaliz, hola, lo bueno es q ya dijo q quiere a terry o sea que vamos por buen camino y ya luego se acrodara de tooodo

rowelorena, hola. muchas gracias por tu coemtario, admito que Neil me cae mal pero no tanto como Elisa asi que no le irá tan mal al final de cuentas :)

rgrandchester, hola, si ese Terry es...que barbaro jaja ya en el otro capitulo directo a Escocia asi que toma el vestido de gala para la celebración =)

Oligranchester, hola, si, viene la etapa más "romantoica" del fic, espero les guste y de los malos hay que olvidarnos un rato de ellos

Conny de Grandchester, ya ves? me ibas a regañar por no agradecerte y ni me habias hablado jaja pero como siempre que buenos comentarios, la verdad es que me hiciste cambiar de opinion respecto a Albert y Karen, iba a meter a otro personaje pero ya serian demasiados muevos y se perderian los originales, asi que mejor veamos que pasa con esas dos parejtas. :) próxima parada Escocia al fin!

gabyselenator, hola, gracias por leer

PaolaCornweel, hola, gracias por comentar, aquí la continuación a ver qué tal.