ÚLTIMO CAPÍTULO

Cuando fue el momento la pareja de recién casados abordó un auto preparado previamente que los llevaría a su departamento para pasar su última noche ahí. Lo habían decidido por dos motivos: sabían que al término de la noche estarían demasiado cansados como para soportar un viaje de horas y también porque esa sería su última noche en ese lugar que fue escenario de tantas peleas, lágrimas, sonrojos, problemas, y amor.

Cuando entraron echaron una mirada con algo de melancolía por todo el lugar.

-creo que extrañaré todo esto-dijo ella abriendo sus brazos para abarcar todo el departamento.

-podríamos conservarlo-dijo él no muy convencido pero con el mismo sentimiento que ella

-no, no tiene caso que lo hagamos-respondió ella

-es nuestro hogar-replicó él

-nuestro hogar es donde estemos tú y yo, juntos-le explicó rodeando su cuello con sus finos y blancos brazos. Terry correspondió al gesto y la abrazó para después comenzar a besarla con ternura y pasión mezcladas hasta llegar al lecho que habían compartido por tanto tiempo y ahí pasaron su noche de bodas…

A la mañana siguiente ya descansados y con maletas en el brazo fueron directo al aeropuerto para tomar el avión que primero los llevaría a Francia donde una vez ahí visitarían bellos lugares no sólo en París, sino también en Blois, Orléans, y por último Lyon.

Después de un par de semanas llegaron a Inglaterra donde pasaron unos cuantos días para finalmente trasladarse a Escocia, a su nueva casa, nuevo trabajo y nueva vida. Cuando llegaron tomaron un taxi que los llevó hasta su casa donde los esperaba una agradable señora de nombre Diane Watson de unos cuarenta y cinco años, cabello y ojos obscuros.

-buenas tardes-saludaron ambos aunque Candy un poco extrañada ya que no esperaba ver a nadie

-buenas tardes señores Grandchester-respondió la mujer-bienvenidos a Escocia-los recibió cálidamente-mi nombre es Diane Watson-se presentó con Candy

-un placer-dijo la rubia estrechando la mano que la mujer le tendía

-la señora Watson nos ayudará con la casa-le explicó Terry-cuando venimos para comprar la casa solicité su ayuda-dijo señalándole al conductor del taxi dónde debía poner las maletas

-no me dijiste nada-le dijo Candy al oído cuando entraban

-es que hay una sorpresa-le sonrió y le señaló el camino al jardín. Candy lo miró sabiendo que algo se traía entre manos y siguió el juego hasta llegar al jardín

-¿es en serio?-preguntó con tierna voz al ver a un par de cachorros color miel que jugaban con una pelota acompañados de una niña de unos seis años

-dijiste que necesitábamos un perro-le dijo besando su mejilla y tomando su mano. Candy caminó hasta llegar a los cachorros. Se sentó y comenzó a jugar con ellos en compañía de la niña, nieta de la señora Watson llamada Sophie-¿te gustan?-preguntó Terry sentándose también

-son hermosos-respondió Candy acariciando a cada uno. Eran dos cachorros Cocker spaniel de seis meses de nacidos.

La primera semana que estuvieron es Escocia fue de adaptación al horario, clima y ritmo de la vida de las personas del lugar. Recibieron sus cosas desde América como el resto de sus ropas y algunas cosas especificas que ambos pidieron.

-¿dónde pondremos esto?-preguntó Terry sacando de una caja la fotografía de la portada de la revista en la que Candy había salido meses atrás

-¡en ningún lado! ¡Guárdalo!-se negó ella

-claro que no, lo pondremos…aquí-dijo llevándolo al lado de la chimenea

-por favor no-dijo ella

-Candy no es mala la foto, te ves hermosa-dijo acercándose a ella

-mejor ponemos esta-replicó avanzando hacia una caja de donde sacó un marco con una fotografía de Terry de universitario con la chamarra de la escuela

-¡nunca!-dijo él intentando quitárselo pero Candy había avanzado varios pasos para alejarse y, en medio de risas se libró una batalla sobre qué fotografías colocarían y lo que resolvieron fue poner ambas, pero no en la sala, sino en la planta alta y sobre la chimenea hicieron una fila de fotografías familiares. La primera era aquella cuando ellos eran pequeños y las últimas eran las de su boda y luna de miel.

Los meses fueron transcurriendo y todo marchaba de maravilla. Terry y Candy resultaron ser excelentes jefes para dirigir toda la planta. Cada mes enviaban un reporte general del estado de la compañía acompañado de noticias sobre ellos.

Los cachorros habían crecido rápidamente y cada vez eran más juguetones. Habían hecho ya amistad con algunos vecinos y siempre recibían la ayuda de la señora Watson con la casa aunque ninguno se libraba de sus tareas ya que los fines de semana solo estaban ellos en casa y se encargaban de cosas simples como las habitaciones e ir al supermercado que estaba algo retirado de su casa.

Una noche, después de una larga jornada de trabajo ambos estaban ya en su habitación hablando de todo y nada. Candy tenía una revista en las manos y el pijama puesta. Terry salía del cuarto de baño y bostezando como si llevara días sin dormir se recostó al lado de Candy.

-¿tenemos helado?-preguntó él

-¿helado?-dijo ella extrañada mirando el reloj-sí

-voy por un poco, ¿quieres?-ofreció levantándose de nuevo

-sí-respondió ella.

Terry bajó a la cocina, abrió la nevera y sacó el helado, lo sirvió y encontró un frasquito de cerezas, lo abrió y tomó dos que puso en la punto del helado, tomó un par de cucharas y servilletas y en el camino de regresó a su habitación se topó con Candy que había salido a cerrar una ventana de la habitación de al lado.

-¡cerezas!-exclamó ella tomando una metiéndola rápidamente a su boca

-había en la cocina-dijo Terry confundido

-seguramente la señora Watson las trajo-dijo entrando en la habitación seguida de Terry. Se sentaron en la cama y comenzaron a comer a las once de la noche helado.

-buenas noches-se dijeron al cabo de un rato y apagaron las luces.

Aproximadamente a las dos de la mañana Candy se despertó sin razón alguna, intentó no moverse mucho y se sentó en la cama pensando en varias cosas. Con los dedos de la mano y a obscuras hizo la misma cuenta una y mil veces, estuvo a punto de gritar pero contuvo la voz y las cerezas que ella odiaba, el helado en la noche y las ganas de vomitar que había tenido esa mañana que ella atribuyó al aromatizante que había llegaron a su mente. ¿Será posible? Se preguntó llevando una mano a su pecho. Sus ojos se habían acostumbrado a la obscuridad y pudo ver a Terry dormir tranquilamente y con una idea en la cabeza se recostó de nuevo y él instintivamente la abrazó.

-haré una cita con el médico-dijo durante el desayuno en presencia de la señora Watson

-¿te sientes mal?-preguntó Terry cambiando de colores

-mmm, no exactamente-respondió ella

-¿entonces?

-es que…creo…no estoy muy segura-tomó su mano y la señora Watson la miró esperando a que dijera algo-puede ser que esté embarazada-dijo bajando la mirada

-¡no! ¡Candy en verdad!-exclamó Terry sin dar crédito a lo que oía

-no estoy segura-repitió

-ahora mismo llamo al doctor y vamos-dijo Terry tomando el teléfono cuando se dio cuenta que no sabía el número se levantó y fue por la agenda que había en la sala dejando a Candy y la señora Watson solas

-¿usted qué cree?-preguntó Candy nerviosa

-si usted piensa que es posible lo más seguro es que esté en lo cierto-le dijo sirviendo más té

-y si no es así-

-tendrán más oportunidades, pero yo creo que sí, ayer tuvo nauseas y hoy también ¿no es así?

-sí, ¿cómo sabe?

-cuando se llega a mi edad se aprenden ciertas cosas-le respondió la mujer al momento en que entraba Terry

-nos reciben en una hora ¿vamos?-preguntó poniéndose la chaqueta

-¿puedo terminar de desayunar?-dijo Candy señalando su plato

-ah si-dijo con torpeza.

Una hora y media después tomados de la mano frente al escritorio del doctor recibían la mejor noticia de su vida.

-tiene dos meses de embarazo-dijo el médico-se encuentra en perfectas condiciones pero será necesario que se cuide lo máximo posible estos tres primeros meses

-claro que si doctor-dijo Candy a media voz con las lágrimas a punto de brotarle

-los dejaré un momento a solas-dijo el doctor saliendo de su propio consultorio

-¿puedes creerlo?-preguntó ya con las lágrimas en los ojos

-sí Candy, vamos a ser papás-dijo Terry emocionado abrazando con delicadeza a su esposa-te amo Candy, te amo-dijo besándola y abrazándola de nuevo

-y yo a ti Terry-correspondió de la misma manera-y a ti también-dijo tocando su vientre.

Una semana después por medio de una videoconferencia que se hacia cada mes con el reporte de la compañía, al finalizar este Terry pidió que se quedaran sus padres. Eleanor y Alice también estaban ahí ya que era el único medio por el cual podían ver a sus hijos a los que extrañaban tanto.

-tenemos una noticia que darles-dijo Terry tomando la mano de Candy viendo hacia la cámara

-¿qué sucede?-preguntaron del otro lado del mundo

-no se vayan a desmayar-bromeó Candy para crear más suspenso

-¡ya digan qué pasa!-exclamaron todos en América

-¡van a ser abuelos!-gritaron de la misma manera

-¡qué!-preguntaron unos que no habían escuchado bien

-¡en verdad!-exclamaron otros que entendieron al instante-¿están seguros?

-sí, el doctor lo confirmó la semana pasada-les explicó Terry

-¿cuánto tiempo tiene?

-dos meses-

Eleanor hizo las cuentas rápidamente-nacerá en febrero ¿no?

-lo más probable-contestó Candy emocionada…

Las fiestas de fin de año Candy y Terry recibieron la visita de sus padres en Escocia, todos estaban ansiosos por ver a Candy y hablar sobre el bebé que venía en camino. La Navidad, el año nuevo, el primer mes pasaron sin contratiempos. El bebé y la madre estaban en perfecto estado y, una madrugada a finales de febrero sucedió el momento más esperado por ambas familias.

Alice y Eleanor habían decidido ir ese mes a Escocia para ayudar en lo que necesitaran y con los deseos enormes de estar presentes en el nacimiento de su primer nieto así que con el apoyo de cuatro personas: Terry, Eleanor, Alice y la señora Watson Candy llegó esa noche al hospital en medio de una serie de contracciones con las que pensó que no resistiría pero una fuerza sobrehumana salió de su ser y después de un largo proceso pudo escuchar el llanto de su hijo, un varón, tal como lo había indicado el ultrasonido de meses anteriores.

-¿cómo está?-fue lo primero que preguntó a Terry que no tenía palabras

-está bien, es un niño muy sano-respondió el médico entregando al nuevo ser a sus padres.

Era un varón recién nacido que aun no podía notarse el parecido que tenía con la familia pero todos los presentes comenzaron a decir que era idéntico a Terry en los ojos y el cabello, tenía la fina nariz de Candy y uno que otro rizo que con el paso del tiempo se desarrollaron más todos sus rasgos y dejaron ver al niño hermoso que era hijo de Candy y Terry…

Cinco años después:

La alarma sonaba a la misma hora todos los días. El primero en levantarse era Terry y un par de minutos después lo hacía Candy.

-buenos días-lo saludó con un beso

-buenos días-respondió él-¿vas tú o voy yo?

-me toca a mí despertarlo, pero dejemos que duerma un poco más mientras me cambio-respondió levantándose de la cama. Sacó la ropa del armario y tomó un baño. Después de quince minutos salía arreglada de la habitación, caminaba despacio hasta la habitación contigua y con sumo cuidado abría la puerta, se acercaba casi de puntillas hasta una cama infantil y se inclinaba para ver como Matt dormía tranquilamente. Los cabellos rizados y castaños del pequeño se encontraban despeinados, su piel blanca y su pequeña nariz lo hacían parecer un ángel según Candy ya que era lo que pensaba cada mañana que lo levantaba o cada noche en que ella y su marido le daban las buenas noches.

-despierta tesoro-decía con ternura mientras hacia un leve movimiento para que el niño despertara y poco a poco Matt comenzaba a moverse entre las sábanas y abría sus ojos azules como los de su padre, o como los de su abuela Eleanor-hola-decía en voz baja

-hola-respondía el niño con una sonrisa

-¿listo para otra aventura?-preguntaba y el pequeño asentía con la cabeza tallándose los ojos para despertar bien

-¿hoy llegan?-preguntó Matt una vez despierto

-sí, en la tarde cuando sea la hora de comer ¿estas emocionado?

-sí, mi tía Chloe me traerá algo divertido y el tío Albert traerá otro recuerdo para mi colección de lugares-dijo mientras su madre lo ayudaba a vestirse.

Los dos bajaron a la cocina donde Terry estaba preparando ya el desayuno para los tres-¡papi!-gritó el niño bajando de dos en dos los escalones y era recibido por su padre entre sus brazos y elevado como un cohete

-¿cómo amaneciste astronauta?-preguntó Terry a su hijo

-listo para el despegue-respondió el niño con una sonrisa

-pero antes de eso vamos a desayunar- dijo llevándolo a la cocina donde una vez servido el desayuno los tres comieron y una hora después salían a dejar a Matt a la escuela

-te portas bien-dijo su padre

-vendré por ti temprano-dijo Candy besando al pequeño

-trabajan mucho-los despidió el niño con un ademán

El matrimonio después de dejar a su hijo en la escuela fue directo a la oficina como cada mañana. En medio de una plática amena llegaron hasta el estacionamiento, bajaron y entraron al edificio destinado a las oficinas.

-tengo una reunión con el líder del sindicato ¿pasas a recoger a Matt y los alcanzo en la casa?-preguntó Terry antes de separarse

-paso por él y regreso aquí, tengo algunas cosas que hacer antes de ir a recogerlos- se pusieron de acuerdo y cada uno fue a su oficina que ya no se encontraba tan lejos como en EE UU

-buenos días licenciada-saludó su secretaria

-buen día Laura-saludó Candy-¿qué tenemos hoy?

-tiene que firmar los documentos que revisó ayer y de acuerdo a lo que me dijo "revisar que todo estuviera en orden para la llegada de sus padres y suegros"-citó la mujer

-es cierto y ya está todo listo ¿algo más?

-tiene una visita esperándola en su oficina

-¿Quién?

-me dijo que no dijera su nombre

-¿en serio? ¿Quién será?-se preguntó mientras se acercaba a su puerta y lentamente abría para poder notar la presencia de un gran amigo-hola Anthony-saludó al reconocerlo

-¡Candy! ¿Cómo estás?-se acercó a ella y la abrazó

-muy bien y tú, qué haces por aquí, creí que llegarías mas tarde con todos los demás

-me enviaron antes para que fuera a Inglaterra-dijo encogiéndose de hombros

-ah ya veo. Pero siéntate, te ofrezco algo de tomar

-ya tengo café, gracias-señaló una taza que Laura le había dado

-cuéntame cómo estás, cómo está Ray

-de maravilla, está ejerciendo como abogada en la compañía, es la sucesora de su padre que desde que regresó con la madre de Ray parece un muchacho

-pero de eso hace tres años, no me digas que sigue igual-

-igual o peor-bromeó Anthony-¿sabes? Cuando vuelva le pediré a Ray que se case conmigo-dijo emocionado

-¿en serio? ¡Vaya que buena noticia! Estoy segura que te dará el sí inmediatamente

-también lo espero-sonrió él

-dime cómo están Patty, Stear, Ethan, en fin todos

-Stear y Patty siguen trabajando mucho, sabes que tu hermana ayuda a Stear con la ingeniería y el niño cada día crece más y nunca se le acaba la batería, deberías verlo pasearse por la empresa algunas veces

-como Matt-dijo Candy

-exacto, ¿cómo está él? ¿Y Terry? ¿Y tú?

-Matt ha cambiado de profesión seis veces esta semana, hoy aun es un astronauta y Terry lo alienta en todo. En una palabra estamos muy felices, aunque los extraño demasiado no me quejo, tengo una vida maravillosa

-me alegro mucho Candy.

Pasaron casi dos horas hablando de sus vidas personales y la gran diferencia entre Escocia y América. Sobre sus amigos, de cómo Annie se había comprometido con Archie desde un año atrás y aun no se casaban porque querían la boda perfecta y siempre había un detalle que lo impedía, de cómo Karen y Albert si lo habían hecho y de la manera menos convencional ya que un día sin más ni más habían pasado frente al registro civil y al día siguiente ya estaban casados y otras cosas más hasta que Terry se unió a la charla y a la una de la tarde el líder del sindicato con quien Terry tenia una reunión posponía la cita y así ambos fueron por su hijo al colegio para después tomar el camino hacia el aeropuerto donde esperaron por una hora a que sus familiares llegaran…

-¡mamá! ¡Papá!-dijeron ambos emocionados al verlos

-¡Candy!

-¡Terry! Exclamaron todos para unirse en un abrazo

-¡tía!-gritó el pequeño Matt al ver a Chloe con una mochila al hombro. Ella tenia ahora 21 años y como Anthony lo había dicho ella practicaba con Stear cosas de máquinas, inventos y más cosas que solo ellos entendían

-¡hola Matty!-lo recibió con un abrazo y el niño la besaba ya que amaba a su tía Chloe porque siempre que la veía lograba sorprenderlo con alguna cosa "fabulosa"

Albert y Karen se unieron también al grupo de saludos ya que ella seguía siendo la representante de Relaciones Públicas y Albert ahora era un socio de la compañía y, como amigo, socio, y esposo estaba más que invitado.

-hola Terry, hola Candy-saludó Karen a cada uno

-hola Karen-respondió Terry dándole un abrazo

-cuidado-bromeó Karen señalando su vientre-aplastas a tu…a tu… ¿sobrina?-dijo con una divertida cara

-no lo sabía, felicidades-les dijo a los dos

-gracias Terry-estrechó Albert su mano

El motivo de la visita familiar era también de trabajo ya que al día siguiente se celebraba un año más de la apertura de esa planta así que habría una celebración casi como la primera.

-¿segura que no irás?-preguntó por quinta vez Candy a su hermana

-segura, me quiero quedar con Matt, lo he extrañado mucho-respondió con una sonrisa traviesa

-no se duerman muy tarde-dijo Candy

-tranquila que yo lo cuido. Ustedes vayan, diviértanse y tarden lo que quieran.- se despidieron de su hijo y fueron a la recepción que esta vez ellos habían preparado donde hubo música, baile, comida, bebidas y un ambiente muy agradable.

-¿bailamos?-pidió Terry a su esposa y ella aceptaba la mano que le ofrecía-¿te dije que te ves hermosa?-preguntó cuando la música comenzaba

-seguramente no escuché-dijo coqueta

-pues te ves bellísima-le dijo al oído para después besar sus labios-¿te parece si hacemos que esta noche sea solo para nosotros?

-me encantaría, pero somos los anfitriones-

-yo me refería al final de la fiesta-dijo con una seductora sonrisa-¿Qué te parece si…?-acercó su rostro al de ella y le dijo varias cosas al oído que la hicieron reír y sonrojarse-¿aceptas?

-acepto-le respondió con un beso los labios que el respondió con el mismo amor de siempre…

FIN


Aquí termino esta historia esperando hayan disfrutado leerla tanto como yo escribiéndola; agradezco a todas su apoyo y paciencia ante mi demora con algunos capítulos.

Gracias a las personas que desde comencé estuvieron en esta aventura, a las que se sumaron en el camino y a las que le dieron una oportunidad aunque no lo hubiesen terminado.

GRACIAS A:

Abril 34

aby grandchester pattinson

akemyanngel

alejandra

alondra

amiga

Amparo de Grandchester

andrea

Annie de Madero

Annilina

Arual

Ascella star

bermone

Bliu Liz

brenda

candice1981

carito

carito bombom de granchester

carla

ChrisK

Conny de Grandchester

corner

Eleonor Alvarez

erika

flor

gaby

gabyselenator

Galaxylam84

gema Grandchester

Giomar

Goshy

grecialica

hellen franco

Janet

Jennifer Hernández

Jessy White

Julieta G.28

Karina Grandchester

KimberlyBrower

lachicaderosa

lita0411

lizethr

loca x Terry

lorena

lucero

lucy

Luisa

Luisa1113

Mia Londoño

Luz Rico

Yenhy Cordoba

*PARA LAS QUE SE PREGUNTAN QUÉ PASÓ CON LOS LEGGAN, COMO NO ME DECIDÍA QUÉ HACERLES LO DEJO A SU IMAGINACION, YA CADA UNA LES DARA EL CASTIGO QUE CREAN NECESARIO...

HASTA LA PRÓXIMA

luna

luna 2

Lunananne D´Grandchester

lupita1797

Luz Rico

LUZCLARITA DE GRANCHESTER

marycruz

Melizza Grandchester

MELODY GRAHAM GRANDCHESTER

Mia Londoño

nandumb

nela2307

Olgaliz

olicandita

Oligrandchester

PaolaCornwell-Burgess-Weasley

Pathya

raqhu

regina1077

rgrandchester

ROSEEWXW

Rosi White

rowelorena

Rubi

sayuri1707

sheila grandchester giz

talia

taliatitina

val Rod

violeta25

virgi

wendy

Yeyaho