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Capítulo 02:
El milagro que salvó a mi hermano.
—¿Quién eres tú? —La pregunta principal que adornaba la cabeza del menor, porque de ninguna manera podía conformarse con el silencio, y aquel misterio que iba incrementando conforme el mutismo se prolongaba.
—Yo soy aquel con quien querías hablar. —Respondió el rubio en un susurró que terminó en los labios del niño. Sasuke abrió los ojos sorprendido, sintiendo los labios suaves de aquel que lo acompañaba en esa noche, como un soplo fresco del viento. Su pequeño cuerpo se sintió cansado y con sueño, sus pies y piernas temblaban, parecía que en cualquier momento le iban a fallar, sus ojos se cerraban poco a poco, empezó a ver borroso y las imágenes se duplicaban. Algo era extraño, mientras los labios ajenos seguían sobre los suyos parecía que su conciencia se perdía en lo más recóndito de su ser, como si cayera al fondo de un abismo, cada vez más oscuro, cada vez más profundo, cada vez más lejos de la realidad y de lo que estaba pasando.
—Si sigues así ese niño morirá. —Enunció una voz ajena, con palabras frías y vacías de cualquier sentimiento o expresión. Para Sasuke fue lejano, convirtiendo eso en un susurro que apenas y podía entender.
El rubio abrió por fin sus ojos azules, mirando a los entrecerrados del pequeño. De un minuto a otro se separó del menor, quien inconsciente se dejó caer, y el chico le sujetó entre sus brazos, levantándose de ahí y cargándolo en modo nupcial. —Es este niño. —Dijo con una voz muy suave.
—Es un Uchiha. —Añadió la segunda voz que pertenecía a una persona sentado en el marco de la ventana, una silueta oscura acompañada de sombras que ocultaban su rostro.
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Cuando despertó fue gracias a los rayos solares que entraron a la habitación, eso ya le parecía un dejavú. El blanco del lugar sólo aumentaba la luminosidad. Un día de éstos Itachi quedaría ciego de todo eso. Ya estaba siendo costumbre despertar de la misma forma por la enfermera, voltear y no ver a Sasuke en su cama, intentar levantarse para ir por él y por último ser sermoneado por Sakura-san, pero cuando el joven volteó a ver la cama vecina, listo para su rutina diaria y monótona, se encontró con que su hermanito seguía acostado, respirando tranquilamente abrazado de su almohada, teniendo la cabeza apoyada también en la misma. Al parecer la observación de ayer había servido y Sasuke había entendido que no debía desaparecer de la nada.
—Sasuke, Sasuke. —Llamó el muchacho, pero el niño estaba sumido en un sueño profundo que no parecía escuchar voces ajenas. En sus labios había una pequeña sonrisa, y su hermano se preguntó que sueño agradable estaría teniendo. Admiraba aquella capacidad de seguir durmiendo a pesar de que la habitación se encontraba bien iluminada.
—Déjalo descansar un poco más, Itachi-kun. —Dijo la enfermera, acercándose al menor y acariciando sus cabellos. —Se ve tan tierno durmiendo. —Expresó, mirando al pequeño con ternura, y ésta vez el Uchiha mayor le dio la razón, su hermanito parecía un angelito de esa forma. Sakura se dirigió a la puerta y dedicó una última mirada al muchacho antes de salir. —Si necesitas algo, llámame.
—Sí, gracias. —Respondió el chico y la joven le sonrió, abandonado la habitación para cumplir un día más de trabajo.
Cuando de nuevo el lugar se sumió en un silencio sepulcral, Itachi estiró la mano derecha y se acercó un libro que Deidara le había traído el día anterior, según para matar el tiempo. Al menos gracias a él podía pasar entretenido unas cuantas horas, porque Itachi era rápido en leer libros. Siempre él, todo un prodigio. Resultaba extraño verlo en un hospital, pero sin duda, no hubiera deseado un final distinto. Con los ojos puestos sobre el título del tomo, el chico recordó el accidente y miró de soslayo a su hermano menor. Había sido un milagro que Sasuke hubiera terminado con solo rasguños y heridas de primer grado que no eran graves. Por supuesto que Itachi lo agradecía, pero era imposible dejarlo pasar como una cosa simple.
Estuvo en su mente la misma escena, recuerdos frescos que incluso podía describirlos con total exactitud. Su padre, él y Sasuke viajando en el auto en camino a la casa de campo que estaban por conocer, y que Fugaku había comprado en regalo de aniversario para su mujer, necesitaba ojos críticos y que mejor que la opinión de sus hijos, más de la de Itachi pues Sasuke seguía siendo un niño. Había una aglomeración tediosa de vehículos, y los Uchiha se detuvieron cerca de una curva, haciendo fila, al parecer había un conflicto en medio, por lo que Fubaku (siendo jefe de policía de Konoha) salió del auto para verificar y quizás resolver el asunto, Itachi lo siguió después de 14 minutos, ya eran bastantes estando atascados en ese punto de la carretera, por lo que le dijo a un pequeño Sasuke que no saliera del automóvil y que esperara paciente; él esperó.
Lejos, desde la línea de conflicto, los ojos del muchacho lo habían visto con claridad, el momento en que una camioneta de la vía contraria chocó y obligó a dos automóviles retroceder, él último se precipitó al barranco, dando vueltas, destrozándose cuando impactó con el enorme árbol que estaba casi al fondo, Sasuke hubiera sido aplastado y no habría manera de que alguien sobreviviera a eso, y sin embargo, Sasuke vivió.
Itachi recordaba perfectamente haber corrido con desesperación barranco abajo, tropezando con algunas raíces duras y salidas que tiraron de su brazo izquierdo en un resbalón, en ese instante no había hecho caso al dolor y había llegado al automóvil tan rápido como pudo, gritando el nombre de su hermano, que para sorpresa no se encontraba dentro, de haber saltado en el movimiento hubiera obtenido iguales o peores lesiones, pero lo había encontrado a un lado, recostado e inconsciente sobre la hierva mullida, con pequeños rasguños insignificantes.
El joven suspiró, apoyándose en las almohadas, mirando al techo, entrecerrando los ojos y dejando el libro sobre su regazo. No, no había manera de que pensara que eso había sido suerte o un milagro, era un joven racional, siempre lo había sido, pero ahora no encontraba explicación lógica para todo eso. Preguntar a Sasuke sobre lo sucedido sólo traía una respuesta; "No lo recuerdo".
—¡No te vayas!
Un grito que interrumpió sus pensamientos de golpe, el azabache abrió los ojos, incorporándose de nuevo sobre el colchón. Sasuke tenía la mano estirada, se había levantado precipitadamente que las sabanas habían caído al suelo. Al parecer el sueño que había tenido terminó mal.
—¿Sasuke? —Llamó el muchacho y los ojos abiertos del menor lo miraron, el rostro del niño tenía una expresión consternada. Pero Sasuke parpadeó, mirando a todos lados, asomándose debajo de su cama.
—¿Qué hago aquí? —Preguntó, cómo si fuera extraño despertar en esa habitación.
—¿..? Es nuestra habitación. —Afirmó Itachi, mirando a su pequeño hermano bajar de la cama y caminar por todos lados en busca de algo.
—Eso lo sé, niisan. —Dijo Sasuke como si no estuviera satisfecho de la respuesta, y viendo algo brillar sobre su cama saltó a ella, cogiendo un collar con una piedra azul y brillante, la misma que había encontrado en la habitación del niño durmiente. —¡Sabía que no era un sueño! —Y sin muchas explicaciones salió de la habitación descalzo, corriendo a toda prisa, olvidando sus sandalias y dejando a su hermano extrañado.
—¡Sasuke! —Se escuchó y la puerta se cerró. El Uchiha mayor suspiró y se llevó una mano a la frente. —Ese niño… —Musitó.
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Esquivando pacientes y enfermeras el menor de los Uchiha había llegado a la habitación 099, se paró frente a la puerta, respirando aceleradamente por haber corrido de esa manera, llevó su mano a la perilla y la giró lentamente, un rechinido se escuchó mientras la puerta se abría poco a poco, el niño se asomó y la luz le caló en los ojos que tuvo que cubrirlos mientras se acostumbraba. El bonito jardín de flores seguía intacto, y el niño durmiente se encontraba en el mismo lugar. Sasuke entró a la habitación, mirando a todas partes, dirigiéndose a la ventana.
—¿Hola? —Habló, esperando que alguien le respondiera, mientras apretaba en su puño el pendiente azul. —Soy yo otra vez… olvide… olvide entregarte… —Suspiró. No estaba, no había nadie ahí más que el otro niño. El azabache se acercó, tocando el borde de la cama y observando al pequeño de cabello dorado, alzó la mano y picó la frente ajena, acariciando hasta llegar a la punta de su nariz, observó las mejillas con esas tres marquitas tan curiosas, ladeó la cabeza y la yema de sus dedos tocaron los labios del opuesto. Sasuke había recordado el beso de ayer; un beso era… una muestra de afecto. ¿No?
En el cuento de la bella durmiente, ella despertaba con el beso de un príncipe, y si tal vez él… Los ojos oscuros del niño quedaron fijos en la boca del otro. ¡Tonterías! Eso era un cuento infantil, su padre le había dicho que cosas así no pasaban en la vida real, sin embargo, no perdía nada con intentarlo. ¿Verdad? El Uchiha se subió un poco a la cama, apoyando una mano al lado de la cabeza del rubio y se quedo apreciando el rostro ajeno, sintiendo la respiración que le hacía cosquillas en la cara, entonces procedió a acercarse, los cabellos dorados chocaron con su frente y cuando estuvo por pegar sus labios con los otros, se abrió la puerta, asustándolo, obligándolo a incorporándose de golpe, y siendo objeto de la gravedad su peso lo obligó a caerse de la cama, quedando en el suelo.
—Ita ta ta… —Se quejó, con un ojo cerrado y con las manos estiradas a los lados. Todo su mundo había sido movido, como si fuera un grillo en una botella que fue agitada fuertemente.
—¡¿Sasu-chan?! —La enfermera se acercó enseguida, ayudando a levantar al menor. —¿Qué haces aquí? —Preguntó, revisando su cabeza. —¿Estás bien? ¿Sientes dolor? —Cuestionó preocupada.
Ella era la enfermera dedicada al cuidado de su hermano, aquella mujer de cabello rosado y corto, de ojos verde aguamarina y de actitud amable, demasiado amable para con ellos, quizás así era siempre. —Sakura-san… estoy bien. —Dijo el chiquillo mientras se dejaba revisar. Ella si que le había pegado el susto de su vida.
—Menos mal. —La chica suspiró aliviada. —No debes estar aquí, este lugar no es para jugar. —Y con la mano, la pelirrosa peinó los cabellos rebeldes del menor y le jaló suavemente la mejilla, de igual manera que lo hacía la abuela de la familia Uchiha. El menor recordaba que a cada visita de ella terminaba con las mejillas rojas de tanto jaloneo.
El niño se alejó un poco, regresando a la cama donde se encontraba el rubio. —Estaba esperando a que despertara. —Dijo parte de su verdad, mientras observaba con atención el rostro de quien descansaba plácidamente. —¿Por qué duerme tanto? ¿Por qué no despierta? —Cuestionó, levantando la mano y acariciando las hebras doradas.
—Porque no puede. —Respondió Sakura, con total paciencia, comprendiendo la curiosidad de un menor. Ella se acercó a la cama donde el otro pequeño se encontraba recostado y comenzó a revisar que todo estuviera en orden.
Los pensamientos de Sasuke quedaron atados a esas palabras: "Por qué no puede." Un eco con esa frase retumbo en las paredes de su mente. ¿No podía despertar? ¿Qué era exactamente lo que significaba eso? ¿En realidad era como la bella durmiente? Sasuke observó como la enfermera acomodaba la almohada, las sabanas, todo lo que respectaba al rubio que al parecer había sido atacado por una maldición.
—¿Por qué no puede despertar? —Cuestionó el pequeño Uchiha, sin reprimir su curiosidad.
La pelirosada seguía en sus labores y sin mirarlo le respondió: —Éste pequeño sufrió un accidente hace dos meses. —Dijo y con su mano quitó los flequillos rubios que colgaban en la frente del niño. —Inevitablemente entró en coma y así ha estado. —Los ojos verdes de la chica miraban al rubio con lástima, porque era una gran pena que un pequeño como él terminara de esa forma. No había vivido lo suficiente y sin embargo un destino cruel le arrebató la oportunidad de disfrutar una niñez divertida.
—¿En coma? —El azabache se consternó más, eso sonaba horrible, peor que una maldición.
—Sí. —Un instante y Sakura pensó que no era correcto hablar de eso con un niño, pero continuó. —Quiere decir que no se sabe cuando despertará. —Explicó con más claridad, terminando la rutina diaria. De soslayo miró al pequeño observa al rubio con insistencia, y como no escuchó más preguntas por parte del menor, ella le tocó el hombro. —Vamos, salgamos de aquí. —Dijo, sonriente. —Pescarás un resfriado si sigues descalzo.
Sasuke entrecerró los ojos y agachó la cabeza, mientras asentía. Pensó que era cruel no poder despertar, y con aquella idea salió de esa habitación y regresó donde su hermano, quien nuevamente le dio un sermón sobre la imprudencia de ir corriendo por los pasillos de un hospital. Pero Sasuke estaba sumido en otros pensamientos, su mente estaba con ese niño, y con la persona misteriosa que encontró en esa habitación la noche anterior.
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Era algo extraño, pero últimamente Sasuke se encontraba constantemente cansado, por lo que la mayor parte del tiempo se la pasaba durmiendo acurrucado en su cama, abrazando la almohada. Sakura decía que era normal, pues era un niño, pero Itachi conocía a su hermano menor, y estaba acostumbrado a sus movimientos constantes. Los ojos del muchacho lo custodiaban de vez en cuando mientras seguía su lectura, además, había algo que lo tenía intranquilo, una sombra que no abandonaba su ventana.
Las horas pasaron y el cielo comenzaba a oscurecerse, pronto la enfermera vendría a cerrar las ventanas. —Sí sigues ahí pretendiendo no ser descubierto, éstas perdiendo el tiempo, tu presencia es muy pesada. —Dijo el muchacho, sin quitar de vista la lectura de su libro.
—¿Puedes verme? —Cuestionó el ser sobre la ventana. Las cortinas se movían a causa del viento, y sólo dejaban ver una silueta oscura detrás.
—No tan fácilmente, mis ojos no están acostumbrados a esto, pero no necesito verte para saber que estás ahí. —Siguió Itachi, con un tono de voz tranquilo y correcto.
—Sólo un Uchiha podría. —Musitó la voz y dejó el silencio.
—Fuiste tú. ¿No es así? —Cuestionó el pelinegro después de poco, sin negar ni afirmar lo último escuchado. —Fuiste el milagro que salvó a mi hermano. —Y a pesar de haber indagado, no hubo respuesta audible, fue el silencio que le afirmó las dudas del joven sobre la cama. —Déjalo, aléjate de él, tu presencia sólo logrará que Sasuke quede en coma al paso que va. —Firme, el Uchiha mayor cerró el libro y miró hacia la ventana, donde las cortinas seguían ondeándose por un viento que parecía salir de la nada. —No perteneces a este mundo, no tienes necesidad de interactuar con los seres humanos.
—Lo sé. —Se escuchó en un enunciado que tenía cierta voz desilusionada, pero afirmando eso, no podía existir verdad más correcta.
—¿Niisan? ¿Con quién hablas? —El menor había despertado, tallándose los ojos y mirando hacia la ventana. Parecía haber mucho viento, porque las cortinas se ondeaban con frenesí.
La sombra se alejó de la ventana, acercándose un poco más, pero no parecía ser percibido por el menor de los Uchiha. Itachi observó al niño bostezar y volvió a abrir su libro. —Con nadie. Recuerda esto, Sasuke, si no lo vez, no existe.
—¿Eh? —El niño ladeó la cabeza, sin comprender del todo. —Hum… sí. —Asintió de todas formas, y la ventana se cerró de pronto. Itachi miró de soslayo y suspiró, volviendo a la lectura.
Porque en este mundo, lo único que importaba era lo que se podía ver, oler, tocar y escuchar; sólo la realidad. Sí algo carecía de esas cuatro características no era más que un engaño de la mente. Aquí, y para un Uchiha, no había lugar a las fantasías.
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- NOTAS -
Yo espero no sea tedioso de leer G_G, acepto sugerencias de como llevar una narración fluida uvu.
