Capítulo 2: Eres mi mejor amigo

A/N: Gracias por todos los comentarios. Éste es el primer kid!fic que he escrito, así que espero que me salga bien.


Al final, la fiesta del té no tuvo lugar hasta después de dos semanas más, para la decepción del pequeño Kurt. Habría estado entusiasmado por tener a otro chico con el que poder jugar, al que le gustaran esas fiestas, pero cuando él y su madre fueron al parque, Blaine no apareció. Kurt finalmente decide que Blaine debe de haber tenido problemas con algo, porque las únicas veces en las que Kurt no sale a jugar son cuando tiene problemas con algo.

Pero eso no quita que siga echando de menos a su amigo, no, ni pensarlo. Hace que su madre le lleve al parque todos los días esperando ver a Blaine.

Éste nunca aparece y Kurt regresa a su casa con una mueca de tristeza.


Finalmente, después de dos largas semanas, Kurt descubre a Blaine sentado en el columpio.

Parece diferente.

"¡Tienes ropa nueva!" exclama Kurt mientras se aproxima a su amigo.

Blaine ríe contento y salta inmediatamente del columpio en cuanto ve a Kurt.

"Mi abuela ha venido de visita" comenta Blaine. "Ella viene a veces a nuestra casa, y cuando lo hace siempre me regala ropa nueva y juguetes, y cosas. ¡Mira, y tengo zapatos nuevos!" dice mientras alza su pequeña y corta pierna.

"Me gustan mucho" dice Kurt con una sonrisa. "Estás muy elegante."

Blaine inclina la cabeza confuso. "¿Elegante? ¿Como elegante, elegante?"*

Kurt se encoje de hombros. "No lo se. Lo oí en la tele una vez. Creo que significa que tienes muy buen aspecto."

"¡Oh!" ríe Blaine, y Kurt sonríe porque no está seguro de haber oído a Blaine reír así.

Blaine tiene una risa agradable.

Kurt tiende su mano. Blaine la coge inmediatamente.

"¿Así que, vamos a hacer la fiesta del té?" pregunta Blaine. "Quería venir a jugar aquí, pero mi abuela me dijo que me quedara en casa mientras ella estaba allí. Pero se fue a su casa ayer, así que he venido.

"Me alegro de que hayas venido" admite Kurt. "Estaba triste sin ti."

"Yo también me pongo triste sin ti" le cuenta Blaine.

Kurt acaricia los dedos de Blaine. Le gusta que Blaine se ponga triste cuando Kurt no está. Nunca ha tenido un amigo que haga eso.

"Bueno, pues ya no tenemos que estar tristes porque estamos aquí. Y mi madre está esperando para llevarnos a jugar" dice Kurt, señalando hacia donde está su madre, hablando con otra madre.

"Vale."

Así que avanzan, mano en mano, hacia donde está la madre de Kurt. Ella se vuelve y les sonríe.

"¿Así que éste es Blaine?" pregunta su madre.

"Sí, éste es Blaine" asiente Kurt. "No venía al parque porque su abuela vino de visita."

"Es completamente comprensible" sonríe. "Vámonos, entonces. Tu papá os ha hecho sándwiches a los dos."

"¿Los ha cortado de forma triangular?" Kurt tiene que saberlo, porque cree que la forma cuadrangular no es ni la mitad de buena que la triangular, para los sándwiches.

"¿No lo hace siempre?" dice su madre, guiándolos mientras salen del parque.

Ellos siguen a la madre de Kurt fuera del parque, hasta el final de la calle, y sólo unos cuantos bloques hasta su casa. Cuando la madre de Kurt llena su tetera de agua y su padre les trae un plato de sándwiches, Blaine se queda callado y baja su pequeña cabeza hasta que finalmente vuelven dentro.

"Tus padres son súper majos" comenta Blaine mientras Kurt coge un triángulo de sándwich.

"Sí, suelen ser majos la mayoría de veces. Menos cuando me meto en un lío, ya sabes."

"No creo que ningún padre sea majo cuando te metes en líos."

Kurt sacude la cabeza y da un mordisco a su sándwich. Luego se percata de que Blaine simplemente está mirando al plato de sándwiches, mojándose los labios, pero no hace ningún movimiento para coger uno. Kurt simplemente piensa que ha Blaine le han enseñado modales, porque a él su madre le enseñó modales, y éstos dicen que no cojas las cosas hasta que alguien te diga que puedes cogerlas.

"Puedes cogerlos" dice Kurt educadamente. "Son para los dos. Y pareces hambriento."

"¿D-de verdad?" pregunta Blaine, con esperanza iluminada en sus grandes y redondeados ojos.

"De verdad de la buena."

"Gracias" dice Blaine, y sí, piensa Kurt, a Blaine le han enseñado modales.

Blaine coge un sándwich y lo mastica despacio.

No le cuenta a Kurt que no ha comido desde ayer, desde que su abuela se marchó.

"Así que, ¿quién quieres ser en la fiesta del té?" pregunta Kurt a su amigo. "¿Sigues queriendo ser Eric?"

"¿Y si los dos somos princesas?" se pregunta Blaine. "Y podemos hablar de nuestros príncipes y de nuestras malvadas madrastras, y cosas de esas."

"¡Sí!" asiente Kurt felizmente, sacudiéndose las migas de los dedos. "Espera aquí, ¡tengo coronas de princesa!"

Kurt se precipita a su habitación. Abre una bonita caja y saca dos de sus diademas favoritas. Le dejará llevar a Blaine su favorita, decide, porque eso es lo que hacen los amigos, ¿no? Comparten sus cosas favoritas. Después vuelve corriendo a afuera y le da la diadema a Blaine.

Kurt no lo ha notado, pero mientras él no estaba, Blaine ha cogido un sándwich y se lo ha guardado en el bolsillo para luego, cuando estuviera en casa.

La fiesta del té dura más de una hora, con Kurt fingiendo ser La Cenicienta y Blaine pretendiendo ser Ariel. Comparten té (que en realidad es agua, pero ellos fingen como nadie) y pequeñas galletas, y llevan diademas orgullosamente en sus cabezas. Incluso cantan canciones de La Sirenita y corretean por el jardín, jugando a escenas de las películas y riendo como sólo los niños felices pueden reír.

Finalmente, Blaine se tiene que ir a casa.

"Te puede llevar mi papá o mi mamá en coche" dice Kurt. "Y así no tienes que caminar tanto. Y a lo mejor te pierdes, como nunca has estado aquí…"

Blaine alza la mirada a la puesta de sol, mirando hacia los lados, y Kurt se percata de que Blaine se está dando cuenta de que no, realmente no sabe dónde está y que realmente se podría perder.

"No te preocupes" dice Kurt cuando Blaine empieza a parecer asustado. "Podemos llevarte a casa."

El pequeño pecho de Blaine tiembla con un nervioso suspiro de alivio, y asiente. Kurt corre dentro y le dice a sus padres que Blaine necesita volver a casa, pero que no quiere andar porque podría perderse muchísimo, y que Kurt preferiría que su nuevo amigo no se perdiera. Así que la madre de Kurt coge las llaves y ella, Kurt y Blaine se suben en el coche. Blaine murmura su dirección cuando ella le pregunta, y Kurt se percata de que su madre frunce el ceño.

"Eso está muy lejos" comenta. "¿Caminas desde allí al parque todos los días?"

"S-sí" le dice Blaine. "No está tan lejos. Mi padre trabaja mucho y mi madre también, así que no pueden llevarme."

"Ah."

Es todo lo que dice, y Kurt percibe a Blaine soltar un suspiro de alivio cuando ella no le pregunta más cosas. El viaje no les lleva mucho tiempo, advierte Kurt, pero tienen que pasar por otras dos urbanizaciones hasta llegar a la de Blaine. La casa es pequeña, piensa Kurt, pero su padre siempre le ha dicho que las cosas realmente buenas vienen en paquetes pequeños, y Kurt decide que debe ser cierto, porque Blaine es muy pequeño incluso aunque ellos descubrieran que eran de la misma edad, y Blaine un amigo muy bueno.

"Blaine, cariño"dice la madre de Kurt, sacando un boli y un papel de su bolso. Garabatea algo en el papel y se lo da. "Éste es nuestro número de teléfono. Si alguna vez necesitas que yo o el padre de Kurt te llevemos a algún sitio, incluso si es sólo al parque, puedes llamar y te recogeremos."

Blaine se vuelve completamente mudo, pero coge el papel de todas formas.

"Y así no tienes que caminar desde tan lejos" concluye Kurt. "Y podemos vernos mucho más"

Blaine asiente con su pequeña cabeza de pelo rizado y se desabrocha el cinturón. "G-gracias"

La madre de Kurt sonríe mientras él abre la puerta del coche.

"¿Vendrás a jugar mañana?" pregunta Kurt a su amigo.

"Eso espero" dice Blaine. "La escuela empezará pronto. Y no podremos vernos todos los días en el parque."

"Pero iremos a la misma escuela, ¿no?" pregunta Kurt, con un poco de repentino pánico. "¿Vendrás a la escuela?"

Los ojos de Blaine reflejan tristeza mientras niega con la cabeza. "Mi madre y mi padre me enseñan en casa."

"Pero dijiste que tus padres trabajan mucho" puntúa Kurt. "¿Cómo te pueden enseñar si están trabajando?"

"Es como lo hacemos siempre" Blaine se encoje de hombros. Luego mira arriba hacia el sol, que casi se ha escondido en el horizonte. "Me - me tengo que ir, mi padre volverá pronto. Intentaré verte mañana."

"Oh, vale" dice Kurt sin ganas. Luego alza la mano hacia él desde donde está sentado en el coche.

Blaine sonríe muy levemente, y se gira y estira hasta alcanzar a acariciar los dedos de Kurt suavemente. "Adiós, Kurt"

"Adiós, Blaine."

Blaine retira su mano y cierra la puerta del coche. Kurt le observa mientras corre hacia la puerta de su casa y desaparece dentro.

"A Blaine le gusta cogerme de la mano" explica Kurt mientras vuelven a casa. Kurt mira por la ventana.

"Ya lo he visto" dice su madre. "¿Te gusta coger de la mano a Blaine?"

Kurt asiente, descansando la frente contra el cristal de la ventana. "Sí. Me gusta cogerle de la mano. No creo que a mucha gente le guste cogerse de la mano."

"Eso es muy triste"

"Yo también lo creo" afirma Kurt, con toda la sabiduría que un niño de siete años puede ofrecer. "Creo que todo el mundo debería tener a alguien a quien coger de la mano. Además, nuestras manos encajan muy bien juntas."

Desde el asiento trasero, Kurt no ve la pequeña sonrisa en el rostro de su madre, ni la pequeña lágrima que cae sus ojos. Asiente.


Con el número de teléfono, cambian ligeramente sus rutinas. Blaine siempre llama a Kurt después de comer, y su madre y él siempre van a buscarlo a justo después. A veces juegan en el parque, pero la mayoría de veces juegan en el jardín delantero de Kurt, a fiestas del té, a fingir ser otras personas o a cantar. Kurt se da cuenta de que Blaine ya no lleva su ropa vieja, esa que es o demasiado grande o demasiado pequeña, y siempre lleva puestos sus zapatos. Él es feliz por Blaine, porque cree que todo el mundo debería llevar ropa que le quede bien.

Sin embargo, todas las cosas buenas llegan a su fin. El verano se acaba y empieza la escuela.

"¿Te lo has pasado bien en tu primer día de colegio?" le pregunta Blaine cuando están sentados en los columpios del parque.

"Ha estado bien" dice Kurt con un encogimiento de hombros.

"Pensé que te gustaba la escuela" dice Blaine. "Dijiste que te gustaba."

"Me gusta aprender cosas" asiente Kurt. "Pero en el colegio no tengo amigos como tú."

"¿A qué te refieres con amigos como yo?"

"Buenos amigos. Amigos que no se burlan de ti" explica Kurt.

"¿Porqué se burlan de ti?" se pregunta Blaine.

"Creo que es... porque soy diferente" admite Kurt. "Porque no me gustan el tipo de cosas que le gustan a los otros chicos. Dicen que me gustan las cosas de chicas. Como la fiesta del té."

"¿La fiesta del té es una cosa de chicas?" pregunta Blaine.

"Supongo."

"Bueno, pues a mí también me gustan las fiestas del té. Son muy divertidas. Así que... podemos ser diferentes juntos."

"¿Sí?" pregunta Kurt esperanzado.

"Sí" dice Blaine con una sonrisa.

Kurt también sonríe, y empiezan a columpiarse despacio, con las manos cogidas entre ellos. Kurt está muy contento de que a Blaine no le importe ser diferente. No hay nada peor que estar solo en el mundo. Y Kurt es feliz porque ya no está solo.

"¿Y tú?" pregunta Kurt. "¿Cómo te ha ido la escuela en casa?"

"Aburrida" le cuenta Blaine. "Lo único que hago son libros de ejercicios todo el día."

Kurt arruga la nariz. "Eso no suena nada divertido."

"No lo es. Me gusta mucho leer, pero no me gustan los libros de ejercicios."

"¡A mí también me gusta leer!" exclama Kurt. "¿Qué tipo de libros te gustan?"

"De todo tipo" dice Blaine entusiasmado, mientras su balanceo se detiene. "No tengo muchos libros, sin embargo. Pero los leo y releo..."

"¡Deberías ir a la biblioteca! La biblioteca tiene un montón de libros. Mi madre me lleva a veces. Deberías venir con nosotros la próxima vez. Nos pasamos el día en la biblioteca."

"Pero estás todos los días en la escuela" le recuerda Blaine.

"Podemos ir los fines de semana" dice Kurt. "Podemos ir y leer, y tú puedes contarme lo que has aprendido con los libros de ejercicios, y yo te puedo decirte lo que he aprendido en la escuela, y podemos ser como... ¡como profesores! ¡Podemos jugar a que estamos en la escuela!"

"¿Sí?"

"¡Sí!¡Será divertido!"

La sonrisa de Blaine es enorme, y por alguna razón, Kurt se da cuenta de que no puede evitar sonreír él también.


Y así transcurren sus vidas. Blaine se queda en casa, haciendo cuadernos de ejercicios. Kurt va a la escuela todos los días. Pero después del colegio juegan juntos y charlan sobre lo que han aprendido. Juegan a las casitas, juegan a estar en la escuela, juegan a papás y a mamás, juegan a ser hermanos, a ser profesores y alumnos, y Kurt enseña a Blaine a decir la hora de un reloj normal.

"¿No podemos ser dos papás?" pregunta Blaine un día, mientras Kurt coloca un oso de peluche en una silla en frente de su pequeña mesita. "Siempre tenemos una madre y un padre. En vez de eso, ¿no podríamos ser dos padres?"

Kurt se para a pensarlo, porque nunca ha visto a dos papás antes. Sólo ha visto una madre y un padre, y hay algunos niños en su escuela que sólo tienen una madre, y hay un niño en su clase que sólo tiene un padre.

"¿Eso pasa en la realidad?" pregunta Kurt.

"No sé" dice Blaine.

"Ah. Bueno, mi padre dice que cuando dos personas se quieren, se casan. Porque estar casado es como, la mejor manera de decir 'te quiero'."

"Y un padre y otro padre pueden casarse, ¿no?" Blaine intenta aclarar su dilema. "Pueden decirse 'te quiero'."

"Creo que sí." dice Kurt. "No veo porqué no. Sin embargo, no creo que puedan tener bebés juntos."

"...¿Porqué no?"

Las pequeñas cejas de Kurt se alzan, y decide que sí, sería apropiado que Blaine también supiera de dónde vienen los bebés. Así que le explica todo lo que su madre y su padre le contaron, y cuando ha acabado, Blaine tiene una mueca de asco en su cara.

"¡Qué asco!"

"¡Eso dije yo!"

"No creo que me gustara hacer eso."

"A mí tampoco" asiente Kurt decisivamente. "Pero si la madre lleva al bebé en su barriga, entonces los papás no pueden tener bebés juntos."

Blaine frunce sus pequeñas y oscuras cejas. "¿Y si piden prestada una mamá?"

"Oh. ¿Y ella podría llevar al bebé en su barriga y dárselo a los papás cuando fuera lo suficientemente grande?"

"Sí. Así."

"Eso suena bien" asiente Kurt. "Así que nuestro bebé," señala al osito de peluche. "viene de la barriga de una mamá, pero nosotros cuidamos de él."

"¡Sí! ¡Podemos ser los papás!"

A pesar de que Blaine no aprenda tanto como él en la escuela, Kurt piensa que Blaine es muy listo. Siempre tiene buenas ideas.


La mayoría de los fines de semana, la madre de Kurt llevaría a Kurt y a Blaine a la biblioteca y pasarían ahí toda la mañana del sábado. Se sentarían en una pequeña mesa y se leerían entre ellos algunas historias o párrafos de sus libros favoritos. Kurt tiene que ayudar a Blaine con algunas de las palabras largas, pero Kurt nunca, ni una sola vez ha pensado que Blaine sea tonto por ello. Solamente pensaba que los cuadernos de ejercicios no le ayudaban mucho a leer mejor, y Kurt se sentía feliz ayudándole.

Algunos sábados la madre de Kurt les llevaría a comer o a hacer un picnic.

Y así es como eran, Kurt y Blaine. Les gustaba fingir a ser otras personas, y les gustaba leer y enseñarse entre ellos. Les gustaba reír y dibujar sus propias conclusiones cuando se veían en un problema. Les gustaba cogerse de la mano y se divertían juntos. Los padres de Kurt nunca preguntaban sobre la vida de Blaine en casa, simplemente le recogían de ella cada vez que llamaba. Siempre se aseguraban de que tuviera comida en su estómago cada vez que le dejaban en casa. Se preocupaban por él igual que como se preocupaban por su propio hijo.

Los meses pasaron rápidamente.

Un día de noviembre, Kurt y Blaine estaban en el parque, sentados al final del tobogán, cadera contra pequeña cadera. Hacía mucho, mucho frío, y la chaqueta de Blaine no era muy cálida, que se dijera. Kurt no se da cuenta de que su padre les está mirando, con preocupación gravada en sus facciones.

"Parece que tienes mucho frío" dice Kurt, advirtiendo la nariz roja de su amigo, y que sus dientes castañean.

Blaine asiente bruscamente. "S-sí."

"¿No tienes una chaqueta más grande?" pregunta Kurt. "¿Una para cuando hace un frío suficiente para que nieve?"

"No" Blaine tiembla. "Ésta es la única que tengo."

Las comisuras de la boca de Kurt se doblan hacia abajo. "Puedo darte una de las mías" se ofrece. "Tengo muchas. Puedes quedarte una. Te la traeré mañana."

"Eso estaría b-bien" dice Blaine, rodeando su estómago con sus manos heladas.

"Eres mi mejor amigo" le dice Kurt. "Puedo darte todas las cosas que quiera."

La cabeza de Blaine se vuelve bruscamente, y mira a Kurt con los ojos muy abiertos y vidriosos. "¿Soy tu mejor amigo?"

"Bueno, pues claro" dice Kurt, pensando que debería ser obvio. Había jurado que se lo había dicho a Blaine antes. "¿Nunca te he dicho que eres mi mejor amigo?"

"No" susurra Blaine.

"Bueno, pues lo eres."

La respiración de Blaine parece dar un cambio brusco, y entonces sonríe en el aire helado de noviembre. "Tú también eres mi mejor amigo, Kurt."

"Mejores amigos" asiente Kurt. "Así que... como somos mejores amigos... y estas helado..."

"¿Qué?" pregunta Blaine, con los dientes castañeando todavía.

"Bueno, cuando tengo mucho frío, mi madre me abraza. O mi padre me abraza. Me hace entrar en calor muy rápidamente. Así que puedo abrazarte. Si quieres." dice Kurt, porque sabe que Blaine nunca ha estado implicado en mucho contacto físico, excepto cogerse de la mano. No quiere asustarlo. "Pero no tienes que hacerlo si no quieres."

"No, está... está bien." dice Blaine suavemente. "Puedes abrazarme si quieres."

Kurt sonríe porque, si es honesto con sigo mismo, ha estado queriendo abrazar a Blaine desde hace tiempo, especialmente cuando Blaine tiene los ojos particularmente tristes. Su madre le abraza cuando está triste, y cuando lo hace, se siente mucho más calmado, seguro, y un poco más feliz. Y él quiere que Blaine sea feliz.

Porque Blaine es su mejor amigo.

Así que alarga su pequeño brazo y lo coloca alrededor de los hombros temblorosos de Blaine, y le atrae hacia él hasta que la cabeza de pelo rizado de Blaine descansa sobre su hombro. Abraza a su amigo con fuerza, a la vez que coloca su otro brazo sobre los dedos congelados de Blaine.

"Se está mucho más cálido" susurra Blaine. "Gracias."

"Eres mi mejor amigo" dice Kurt simplemente, inclinando su cabeza a la de Blaine. "Los mejores amigos cuidan los unos de los otros."

"Espero que seas mi mejor amigo para siempre."

Kurt asiente contra la rizada mata de pelo de Blaine y empieza a balancear sus pies.

Desde la esquina del parque, el padre de Kurt les mira con curiosidad. Más tarde, en el coche, después de haber dejado a Blaine en su casa, Kurt le dice a su padre que le va a dar a Blaine uno de sus abrigos mañana.

"¿Blaine no tiene su propio abrigo?" pregunta su padre.

"No uno grande para cuando hace el frío suficiente para que nieve. Como hoy, que hacia muchísimo frío. Así que le abracé con fuerza" explica Kurt. "Como vosotros siempre hacéis cuando tengo frío, porque me mantiene caliente."

"Ya lo he visto" dice el padre de Kurt. "Fue muy amable por tu parte."

"Es mi mejor amigo" asiente Kurt, porque si no se lo había dicho a Blaine antes, otras personas a lo mejor tampoco lo sabían. Y Kurt quería que todo el mundo supiera quién era su mejor amigo. Blaine era una de las mejores personas que conocía. "Los mejores amigos son amables los unos con los otros."

Y los mejores amigos cuidan los unos de los otros, y se aseguran de que estén calientes, se aseguran de que sean felices. Eso es simplemente lo correcto a los ojos de Kurt.


A/N: Me gustaría indicar que no estoy criticando de ninguna forma a las escuelas en casa. Simplemente estoy indicando el hecho de que los padres de Blaine son unos negados hablando del tema de la educación (y otros muchos aspectos de la vida). Por favor, no os preocupéis mucho por eso.

¿NO SON SUPER ADORABLES?

Notas de la traductora: La verdad es que nunca había conocido a nadie que fuera particularmente homofóbico en mis 14 años de vida. Pero hoy mi tío ha hecho un comentario despectivo hacia los gays, y la verdad es que me he tenido que morder la lengua... Es injusto que aún hayan cientos de personas que piensen igual que él.

En fin, gracias por leer esto. El mérito, obviamente, no es mío, sino de Jamie, la prestigiosa escritora de esta historia. :)