A/N: Estoy muy cansada, así que espero que esto no tenga muchas faltas de ortografía. Y, puede que los pañuelos sean necesarios, o puede que no. No estoy segura.

Notas de la traductora: Siento haber tardado tanto! El instituto ya ha empezado, por lo que me ha costado un poco más traducir. Pero no pasa nada; no pienso dejar de hacerlo, me encanta esta historia, así que gracias por leerla, de verdad. Bueno, allá va.


El pequeño Kurt tiene ocho años cuando recive una llamada de Blaine, un domingo por la mañana. Inmediatamente se extraña, porque Blaine nunca llama los domingos. Siempre pasan los domingos en familia en casa, (aunque a Blaine esto no le gusta).

"¿Sí?" contesta Kurt al teléfono.

"¿Kurt?"

"¿Blaine?"

"¿P- puedes venir con tu madre o tu padre a recogerme?"

"¿Qué pasa, Blaine?" pregunta Kurt, porque Blaine suena muy, muy preocupado.

"M- mi padre ha estado bebiendo toda- toda la noche, y ahora está gritando, y lanzando cosas, y él... él..."

"¿Él qué?" le exige Kurt. "¿Qué ha pasado?"

"No sé qué ha pasado, pero pegó muy fuerte a mi madre y no se despertará."

El corazón de Kurt se para. "Ella... ¿sigue respirando?"

"Sí" dice Blaine en voz baja, y Kurt inmediatamente suspira de alivio.

"¿Tu padre te ha pegado?" pregunta Kurt, pues está aterrorizado.

"Un- un poco. Pero estoy bien. Sólo... por favor, por favor, venid a recogerme. Por favor, Kurt, tengo mucho miedo..."

Y entonces oye cómo Blaine empieza a llorar desde la otra línea, y realmente odia cuando Blaine llora.

"Voy a decírselo a mis padres, ¿vale? Estaremos ahí muy pronto. Todo va a salir bien."

"Vale"

Kurt cuelga el teléfono y corre hacia el salón. "¡Tenemos que ir a recoger a Blaine, su padre le ha pegado!"

"¿Qué?" pregunta su padre en estado de shok. "¿Qué ha pasado?"

Sus padres están ya de pie y su padre coge las llaves del coche de la mesa de la cocina.

"Su padre ha bebido mucho y Blaine ha dicho... que ha pegado a su madre, y ha dicho que también le ha pegado a él, pero no ha dicho cómo."

"Kurt, tienes que quedarte aquí con tu madre" dice su padre.

"¡No! ¡Es mi amigo! Me dijo que tenía que-"

"Kurt, cielo, tu padre tiene razón" dice su madre, abrazándole.

"¡No! ¡Suéltame! ¡Quiero verle!" chilla Kurt, intentando quitarse de encima las manos de su madre. "¡Quiero ver a Blaine!"

"Y lo harás, cariño" dice su madre, intentando calmarle mientras su padre sale por la puerta principal.

"¡No! ¡No! ¡Blaine dijo que siempre sería mi amigo! ¡Quiero ir a ayudarle!"

"Kurt, esto no es algo de lo que tengas que tomar parte, esto es algo que requiere un adulto. Puede que Blaine tenga que ir al hospital."

"¡Mamá, por favor! ¡Déjame ir, por favor!"

Kurt está suplicando, está pidiendo ver a su amigo, ¿por qué no le dejan ir a ayudar? ¡Él puede ayudar, sí que puede! Está luchando contra el agarre de su madre, pero ella no le va a dejar salir.

"Por favor" gime Kurt, llorando tan fuerte que tiene problemas para respirar. "Por favor, mamá, necesito verle."

Pero Kurt no llega a ver a Blaine.


Su padre vuelve a casa más tarde, y Kurt está dormido en una punta del sofá, con la cabeza apoyada en el regazo de su madre. Su padre se agacha ante él y le sacude suavemente para que se despierte.

"Kurt" dice en voz baja.

"¿Papá?" dice Kurt soñoliento. "¿Dónde está Blaine? ¿No ha venido a casa contigo?"

"No" dice su padre, sacudiendo la cabeza. "Pequeño, a Blaine se lo han llevado los de la agencia de protección de menores."

Kurt se levanta de inmediato porque no sabe qué significa eso. Lo único que ha oído es 'se han llevado a Blaine'.

"¿Quiénes son esos? ¿Qué significa? ¿Dónde está Blaine?"

"Kurt, su padre era muy abusivo y su madre era negligente. No podía quedarse ahí por más tiempo" explica su padre.

"Entonces se puede venir a vivir con nosotros, ¿verdad?" pregunta Kurt esperanzado. "Siempre está aquí, de todas formas, y puedo compartir mi habitación. ¡Puede venir! Podemos ser como hermanos y-"

"No, cariño, no funciona así" dice su madre suavemente.

"No lo entiendo" gime Kurt. "No lo entiendo."

Ahora, lágrimas caen de su enrojecida cara, y se las enjuga con furia. Blaine es su amigo y, después de todo, ¿quién es esa gente que intenta llevárselo?

"Blaine va a vivir con una nueva familia" dice su padre. "Una familia mejor que la que tenía antes."

"Pero, ¿qué pasa si... qué pasa si se lo llevan de aquí y no vuelvo a verle jamás?"

"No te preocupes" dice su padre. "Me aseguraré de que sepamos dónde está la nueva familia de Blaine."

"Kurt... cielo, ¿tú sabías algo sobre lo del padre de Blaine?" le pregunta su madre. "Nosotros sabíamos que su familia no tenía mucho dinero, pero sabías algo más?"

Kurt se muerde el labio tan fuerte que casi empieza a sangrar, y su padre alza una mano para sacarlo de entre sus dientes.

"Kurt, contesta a tu madre" le dice su padre.

"Es un secreto, se supone que no debo contarlo" les cuenta Kurt. "Hice una promesa."

"A veces los secretos necesitan ser contados" dice su madre. "A veces, si cuentas un secreto, puede ayudar a otros."

"Pero- pero ya se lo han llevado" intenta razonar Kurt. No quiere traicionar la confianza de su amigo. Lo había jurado. "No va pasa nada si lo cuento."

"Exacto" dice rápidamente su padre. "Así que no pasa nada si nos lo cuentas ahora."

Oh. Bueno, ahora que su padre lo dice así, sí que parece tener sentido. Si ya se han llevado a Blaine, y ellos ya saben lo malos que fueron los padres de Blaine con él, entonces estaría bien contar el secreto. ¿No?

"Blaine me contó... fue hace mucho tiempo, pero me contó que su padre bebía mucha cerveza, y que una vez le lanzó una silla" confiesa Kurt en voz baja. "Pero él no quería que la gente pensase que era malo, porque respondió a su padre y se supone que no debes responder nunca. Pero él lo hizo, así que su padre hizo eso."

Los padres de Kurt comparten una larga mirada antes de volverse de nuevo a él. No sabe lo que significa esa mirada.

"Kurt, si alguien te cuenta algo como eso otra vez, sobre que sus padres le pegan, debes contárnoslo de inmediato."

"Tienes que prometerlo" añade su madre. "Tienes que prometérnoslo."

Kurt lo hace, pero mientras, piensa que las promesas parecen ser muy difíciles de cumplir ahora.


Kurt espera semanas.

Y semanas.

Y semanas.

Todas las noches antes de dormir, llora, durante por lo menos un mes, y su pequeño corazón de ocho años de vida prácticamente se le rompe en el pecho. Blaine dijo que nunca se iría. Dijo que siempre estaría a su lado, pero no lo está, y Kurt no sabe qué hacer. Está triste al despertar, triste en la escuela, y ahora ni siquiera grita a los chicos que le tiran cosas o le dicen cosas malas en el recreo. La escuela se acaba y empieza el verano, y él simplemente no cree que se lo pueda llegar a pasar bien de nuevo.

Hubo un día en el que incluso a Kurt se le permitió ir a visitar a Blaine, pero su padre le dijo que Blaine había dicho que estaba viviendo con unas personas (Kurt no recordaba el nombre de éstas) y que en ese momento no quería ver a Kurt.

Kurt se sintió desfallecer, y se arrancó la pulsera de la amistad que se había hecho él mismo. Su padre había tratado de decirle que Blaine no quería verle porque su cara probablemente seguía con heridas como lo había estado cuando su padre le encontró. Pero Kurt no se lo creía. Todo en lo que podía pensar era en que Blaine había mentido.

Había perdido a su mejor amigo.


Las cosas cambian, sin embargo, cuando oye unos golpes en la puerta delantera de su casa, unas cuantas semanas después. Su madre abre la puerta y oye una voz familiar.

"¿Está Kurt en casa?"

Kurt se precipita fuera de la cocina y se para a un lado de su madre.

"Hola, Kurt" dice Blaine con una pequeña sonrisa.

Kurt no puede ni hablar.

"Blaine, ¿porqué no pasas dentro?" pregunta amablemente la madre de Kurt, apartándose a un lado para dejar pasar a Blaine en su casa, y luego cerrando la puerta. "¿Quieres algo de beber?"

"No, gracias" contesta Blaine. "Sólo quiero hablar con Kurt."

"Bien. Kurt, puedes llevarle a tu habitación."

Kurt quiere fruncirle el ceño a su madre, porque ahora mismo está realmente enfadado, pero al final simplemente suspira y deja que Blaine le siga hasta su cuarto.

"Ahora vivo al otro lado de la calle" dice Blaine mientras Kurt se sienta en su cama. "Y así podemos jugar mucho más."

"¿Y porqué querrías tú jugar conmigo?" contesta Kurt bruscamente. "Sólo me abandonaste durante semanas y semanas y semanas."

"Lo siento" dice Blaine, agachando la cabeza. "No me... no me gustaba el sitio en el que estaba y no quería que tú estuvieras allí. No quería que tú vieras eso."

"Yo sólo quería verte a ti" responde Kurt. "No me importaba dónde estuvieses."

"Me hicieron hablar con un doctor" cuenta Blaine. "Hablaba con él todos los días desde que me fui. Me hizo pensar en ti... dijo que probablemente esólo estaba avergonzado."

"¿A qué te refieres?"

"No quería que me vieses herido. Me dijiste una vez que cuando me veías herido te hacía sentir mal, y yo no quería hacerte sentir mal. Y yo estaba... estaba mal. tenía heridas que duraron mucho tiempo, y tenía una costilla rota."

"Pero te eché de mucho de menos" admite Kurt libremente, apoyando la cabeza en las manos mientras empieza a llorar de nuevo. "Eras mi mejor amigo."

"Yo también te eché de menos" dice Blaine, sentándose al lado de Kurt y apartándole las manos de la cara. "Y sigues siendo mi mejor amigo. Pensaba en ti como, todos los días. Pero ahora vivo al otro lado de la calle con una familia nueva que es muy amable y que me da mucha ropa y comida y no me hacen daño en absoluto."

"¿Qué ha pasado con tu madre y tu padre?" solloza Kurt. ¿Adónde han ido?"

"Creo que han puesto a mi padre en la cárcel" dice Blaine en voz baja. "Y mi madre... ella ni siquiera me quiere a su lado. No se le está permitido verme, de todas formas, pero ni siquiera me... quiere."

"Pero... son tus padres" dice Kurt, porque los padres son padres, y él no sabe qué haría si su madre y su padre ya no le quisieran más. "No sabía que los padres pudieran simplemente... dejar de quererte así."

"Yo tampoco. Pero me alegro. Mi nueva familia es mucho mejor. Y, ¿a que no sabes qué?"

"¿Qué?"

"¡Voy a ir a la misma escuela a la que vas tú!"

"¿De verdad?" pregunta Kurt esperanzado.

"¡Sí! ¡Será muy divertido! ¡Podremos sentarnos juntos en el comedor, y jugar juntos en el recreo, y podemos ser mejores amigos en todas partes, ahora!" dice Blaine, entusiasmado.

"Eso está bien" asiente Kurt, sollozando un poco aún. "Te... te tengo que contar una cosa, sin embargo."

"¿Qué?"

"El día... en que te llevaron lejos de tu casa, mis padres me hicieron contarles el secreto. Sobre lo de tu padre lanzándote la silla. Ese secreto de hace tanto tiempo."

"Oh" asiente Blaine, un poco sagaz para tener ocho años. "Le hablé al doctor sobre eso. Y le conté que te hice prometerme que no lo contarías. Dijo que no estaba bien hacerte guardar un secreto como ese. Ahora deseo no haberlo hecho, porque me siento mal."

"No pasa nada." Kurt se encoje de hombros. "Los mejores amigos se cuentan todo. Pero mi madre y mi padre dijeron que si alguien me vuelve a contar cosas como esa, debo contárselo a ellos. Creo que si se lo hubiera contado antes... bueno... a lo mejor no habrías salido herido después por tu padre."

"No es culpa tuya" dice Blaine rápidamente. "Te hice prometérmelo. Nunca debería haberte hecho prometer nada. Debería habérselo dicho a alguien."

"Supongo" dice Kurt un poco de mala gana.

Entonces se callan, con la mirada puesta en los dedos entrelazados de los dos, cuando Blaine de pronto se da cuenta de que echa algo en falta en la muñeca de Kurt.

"¿Dónde- dónde está tu pulsera de la amistad?" pregunta Blaine tristemente. "Yo nunca me la quité, ni una vez."

Kurt se queda pasmado, y casi empieza a llorar otra vez, pero se enorgullece de sí mismo cuando no lo hace.

"La rompí" admite Kurt. "Pensé... pensé que me habías abandonado para siempre."

Blaine se queda callado por unos instantes, y luego abraza repentinamente a Kurt.

"Bueno, no pasa nada, porque ahora he vuelto, y siempre puedes hacerte otra."


Sus vidas cambian drásticamente después de eso. Se ven prácticamente todos y cada uno de los días del resto del verano, y Blaine parece estar mucho más contentos. Kurt y sus padres van a la nueva casa de Blaine a cenar con su nueva madre y padre, (aunque Blaine aún no les llama mamá y papá, sería demasiado raro, dice). Kurt piensa que son muy buenas personas. Sonríen mucho.

Van a la escuela juntos, y aunque no van a la misma clase, siguen viéndose en el comedor, y juegan a fingir ser otras personas en el recreo casi todos los días.

Pero ahora a los dos les molestan una banda de otros niños. No es divertido y no es agradable porque Kurt quiere defender a Blaine, pues es el niño nuevo y aún es muy pequeño para su edad. Blaine no dice nada sobre ello. Lo único que le dice a Kurt es que todos están celosos de no tener mejores amigos como son Kurt y Blaine.

Kurt piensa que es una buena observación.

Conforme pasa el tiempo, resulta que Blaine es verdaderamente, muy inteligente, y saca buenas notas en todo, incluso mejores que Kurt. Pero Kurt no está celoso, porque Kurt sabe que él ayudó a que Blaine fuera super listo, porque solían ir a la biblioteca los fines de semana y Kurt le enseñaba todo lo que sabía.

Salvo por los pocos acosadores en el parque, Kurt piensa que su vida no puede ser más perfecta de lo que ya es.

Hasta que la tragedia alcanza a la familia de los Hummel una tarde.


Kurt y Blaine estaban sentados en la habitación de Blaine, uno al lado del otro en el suelo, mientras coloreaban en uno de los nuevos libros de colorear de Blaine. La madre de Kurt estaba en el supermercado (había estado fuera durante bastante tiempo, piensa Kurt) y Blaine y él estaban comentando de qué color deberían pintar la bandera del castillo en el libro cuando, la nueva madre de Blaine toca a la puerta de la habitación.

"Kurt, cariño" empieza. "Tu padre está abajo."

"Pensaba que era mi madre la que iba a venir a recogerme" afirma Kurt mientras deja el rotulador que estaba utilizando en la caja.

"Yo… deberías… sólo ven abajo."

Kurt frunce su pequeño entrecejo con confusión, pero se encoje de hombros y todos bajan las escaleras. El padre de Kurt está sentado en el sofá del salón de Blaine. Su gorra de béisbol está apartada a un lado y tiene la cabeza apoyada en las palmas de sus manos.

"¿Papá?" pregunta Kurt, moviéndose de sitio hasta ponerse a su lado. "¿Qué pasa?"

Su padre alza la cabeza y… oh, no. Sus ojos están enrojecidos y está llorando.

"¿Qué… porqué lloras?"

Su padre traga audiblemente y se agarra a los hombros de Kurt. Le mueve hasta ponerle enfrente de él.

"Kurt" dice su padre. "Ha habido… un accidente. Un accidente de coche."

"Oh, eso no es bueno. ¿Estás bien? No pareces herido."

"No, no ha sido… Kurt, yo no estaba en el accidente. Estaba tu madre."

Kurt se queda congelado en su sitio, y por alguna razón, mira hacia la puerta principal, como si esperara que su madre entrara por ella en cualquier momento.

"¿D-dónde está?" pregunta Kurt casi dudosamente. "¿Está bien? ¿Está en el hospital? ¿Tenemos que ir a visitarla? ¿Qu-"

"Kurt" le interrumpe su padre. "Para."

"Pero, ¿Dónde está? No lo entiendo."

Su padre baja la cabeza durante un buen rato, y luego mira a Kurt directamente a los ojos.

"Kurt, tu madre... el accidente ha sido muy, muy malo. Ella... " su padre se para y toma una profunda y temblorosa bocanada de aire. "... ha muerto."

Kurt se queda ahí, pestañeando rápidamente. No se mueve. Ni si quiera está seguro de si realmente está respirando, porque se siente como si estuviera en una pesadilla horrible.

Y entonces empieza a temblar.

"¿Es- está muerta?" pregunta en el más leve de los susurros.

Su padre asiente lentamente.

"Así... ¿así como así?" Kurt necesita saber.

"Lo siento muchísimo, Kurt" dice su padre, fallándole la voz. "No había nada que ningún doctor pudiera hacer. Murió en el acto."

"¿Se ha ido?"

"Sí, pequeño. Se ha ido."

Kurt se derrumba en un montón de sollozos estrangulados.


Continuará.