A/N: Lo siento si parece que he pasado un poco de explicar la nueva situación de Blaine, pero lo hize porque se está instalando realmente bien en su nueva familia, así que no hay muchos detalles que fueran necesarios de poner ahí. Dicho eso, he aquí las consecuencias de la muerte de la Sra. Hummel.


Kurt no se acuerda de que su padre le llevara de vuelta a casa. No recuerda que su padre le quitase los zapatos. Y, no recuerda quedarse dormido en sus brazos.

Todo lo que sabe, cuando se despierta, es que se siente vacío.

Sigue esperando a que su madre entre por la puerta de la habitación y les traiga sopa, como hizo un otoño cuando su padre y él estaban enfermos. Mientras está mirando hacia la puerta, esperando a que entre, su padre se despierta.

"La echo de menos" dice Kurt suavemente, cuando su padre se sienta a su lado. "La echo mucho de menos."

"Y yo, pequeño."

"¿Qué se supone que vamos a hacer ahora?" pregunta Kurt.

"Tenemos que seguir con nuestras vidas."

Kurt no sabe si puede hacer eso cuando siente como si su corazón se acabara de romper unas mil veces seguidas.

Vuelve a tumbarse.

Lo único que quiere hacer es dormir y rezar para que esto sólo sea un sueño.


Al día siguiente, el padre de Kurt sale de casa diciendo que tiene que hacer los preparativos para el funeral. Kurt está sentado en la mesa de la cocina, pinchando de mala gana los fríos huevos fritos con su tenedor cuando aparece Blaine.

"Hola, Kurt" dice Blaine en voz baja, sentándose al lado de Kurt en la mesa.

"Hola."

"Yo... lo siento muchísimo por lo de tu madre. Siempre fue muy amable con migo."

"Me siento como si fuera a estar triste para el resto de mi vida" le dice Kurt a su amigo.

Blaine se muerde el labio inferior. "Me gustaría poder hacerte sentir mejor."

"No te preocupes" dice Kurt.

"¿Quieres que te coja de la mano?" pregunta Blaine. "Yo siempre me siento mejor cuando tú coges la mía."

Kurt asiente y deja el tenedor en el plato. De todas formas no tenía hambre. Blaine acerca su silla a Kurt y pone su mano sobre la de éste. Kurt suspira de alivio casi de inmediato. La mano de Blaine es como su ancla para las cosas buenas. Está tan feliz de que Blaine no se fuera para siempre...

Por que su madre lo hizo.

Y no sabe si podría soportar perder a dos personas prácticamente a la vez


El funeral es largo. El hombre que lo dirige está hablando de un montón de cosas a las que Kurt no está escuchando. Lo único a lo que presta atención es al ataúd. El cuerpo de su madre está ahí dentro.

Jamás había pensado en eso de esa manera.

Lo van a poner bajo tierra.

Y cuando eso pase, ya no quedará nada. Nada excepto las fotos que hay en casa y el olor de su perfume que tenía en el vestidor de su armario.

Quiere llorar. Pero ya ha llorado tanto en los pasados tres o cuatro días (ni siquiera puede recordar eso) que ya no cree que pueda llorar más.

Al rededor de la tumba, ve a Blaine y a su nueva familia. Los ojos de Blaine se encuentran con los de Kurt, pero ninguno de los dos saluda ni sonríe, porque es un funeral y eso no parece lo correcto en absoluto. Así que simplemente se miran, verde avellana en azul claro, hasta que el hombre deja de hablar y empiezan a bajar el ataúd hacia el fondo del agujero en la tierra. Kurt quiere dejar de mirar, no quiere ver esto, pero no puede apartar la mirada.

Hasta que Blaine se acerca y le abraza muy, muy fuerte. Luego, se aparta lo suficiente como para inclinar su rizada cabeza, y roza su nariz con la de Kurt.

Kurt sonríe muy levemente y mueve la suya también.

"Te veré pronto" dice Blaine cuando se apartan.

Kurt asiente y observa mientras Blaine y su familia se alejan. Él y su padre se quedan ahí en silencio, durante unos minutos más.

"Te quería más de lo que te puedes imaginar, Kurt" dice su padre.

"Todavía le quiero. Muchísimo."

"Lo sé. Yo también le quiero."

"¿Papá?"

"¿Sí?"

"Podemos- podemos irnos a casa?"

Su padre extiende la mano frente a Kurt, y éste la coge, inundándose de alivio cuando al fin se giran y se alejan. No quiere quedarse ahí mirando cómo echan tierra sobre el ataúd de su madre. No quiere quedarse ahí mirando la lápida. Se acabó. Se ha ido. Jamás volverá. Y Kurt Hummel, de ocho años, se siente como si tuviera mil y un años de vida en el transcurro de tres o cuatro días.


Los siguientes meses son difíciles y parecen alargarse más y más. Kurt a menudo acaba acostándose en la cama de su padre por la noche porque se siente muy solo sin la presencia de su madre en la casa.

La única persona que parece seguir tratándolo igual, el único que no le mira con demasiada pena o tristeza en los ojos, es Blaine, por supuesto. Blaine siempre está ahí, dispuesto a jugar a fingir ser otra persona, o a hacer una fiesta del té, o a ayudarle a hacer collares. Blaine siempre hace reír a Kurt, incluso cuando piensa que no debería estar riéndose tan pronto porque su madre se acaba de ir y sigue intacta bajo la lápida, bajo tierra.

Pero la mano de Blaine es cálida y segura en la suya, y los ojos de Blaine siguen siendo preciosos, y Kurt se siente prácticamente normal con él. No se siente como el niño de ocho años que ha perdido a su madre. Simplemente se siente como Kurt.

Una noche, Kurt se va a dormir a casa de Blaine.

Ya habían pasado dos noches así, ahora que Blaine tenía padres nuevos y amables, pero ésta era la primera noche que Kurt pasaba lejos de su casa desde que murió su madre. Su padre pensó que sería bueno para él hacer algo que solía gustarle tanto antes.

Están tumbados en la cama de Blaine porque éste sigue siendo pequeño, y Kurt sigue siendo muy delgado, así que caben perfectamente, aunque la cama esté hecha para una sola persona. Están tumbados el uno al lado del otro, con los ojos fijos en el brillo de las oscuras estrellas pegadas en el techo de Blaine.

"¿Blaine?" pregunta Kurt suavemente.

"¿Sí?"

"¿Tú crees... crees que está bien... p-para los amigos decir, eh, que los amigos se digan 'te quiero'?"

Kurt se preocupa un poco, pues Blaine se queda callado durante unos instantes más de lo normal, así que se gira para poder mirarle a la cara. Blaine gira la cabeza e incluso aunque la habitación esté oscura, hay una luz en una farola de afuera en la calle, y la luz de la luna entra por la ventana, así que Kurt puede ver los ojos de su amigo.

"Las chicas en la escuela se lo dicen todo el rato" razona Blaine. "Y son todas amigas."

"Pero nunca he oído a un chico decir eso."

"Bueno, ya" dice Blaine con un poco de desprecio. "Eso es porque son todos muy antipáticos y no tienen super mejores amigos como tú y yo."

"Ya" dice Kurt suavemente, apoyando la cabeza en su mano mientras que la otra juguetea con la punta de la sábana que envuelve el pecho de Blaine.

"¿Porqué lo preguntas?"

Kurt se encoje de hombros, bajando la cabeza para observar el movimiento de su mano en la sábana.

"Después... después de que mi madre... bueno, empecé a pensar en cosas como, lo mucho que la quería y todo eso. Y luego empecé a pensar en todas las otras personas que quería y en lo mucho que las echaría de menos si murieran. Pensé en mi padre, y en muchos de mis familiares, y luego pensé... pensé en ti. Pero entonces no sabía si era correcto decir, ya sabes, que te quiero, porque no eres de mi familia. Pero eres mi mejor amigo, y te echaría muchísimo de menos si te fueras. Así que... sí."

Blaine alarga una mano y cubre con ella los nerviosos dedos de Kurt situados en su pecho. Los ojos de Kurt se encuentran con los suyos una vez más. Kurt piensa que los ojos de Blaine son muy bonitos, incluso en la oscuridad.

"Creo que está bien que los amigos se digan que se quieren. Especialmente mejores amigos que se conocen desde hace tanto tiempo, como nosotros."

"¿Eso crees?"

"Sí." Blaine sonríe. "Lo creo."

Y, como Blaine siempre parece muy listo, Kurt asiente y dice:

"Vale."

La sonrisa de Blaine se ensancha en la oscuridad.

"¿Vale, que me quieres? ¿O vale, que no me quieres?"

Kurt agacha un poquito la cabeza e intenta refrenar la sonrisa que se le forma en los labios. "Vale, que te quiero"

Cuando Kurt levanta la mirada de nuevo, la sonrisa de Blaine es aún mayor; es tan grande que casi parece que ocupa toda su cara, y Kurt piensa que parece que está brillando.

"Yo también te quiero, Kurt."

Y entonces Blaine gira la cabeza y deja que sus narices se acaricien juntas en ese símbolo secreto de su amistad, y Kurt se pone un poco más contento que triste. Así que se deja caer de nuevo al lado de Blaine y encuentra su mano, bajo las sábanas, y la acaricia dulcemente.

"Me alegro de que sigas aquí, Blaine" susurra Kurt.

"Yo también me alegro" afirma Blaine.

"Buenas noches."

"...as noches" contesta Blaine entre un bostezo.

Se quedan dormidos rápidamente, como suelen hacer los niños cuando están muy cansados. Kurt duerme sin sueños durante unas cuantas horas, hasta que se despierta de repente, como ha estado haciendo últimamente en casa, y escruta toda la habitación.

De pronto, se da cuenta de que no está en casa, y entonces no puede irse a la cama de su padre ni dormir en sus brazos, así que se aleja de su amigo dormido, se acurruca en una bola, y empieza a llorar lo más silenciosamente posible.

"¿Kurt?" pregunta Blaine medio dormido, tras unos minutos.

Se gira para encarar a Kurt a su lado, quien está de espaldas, evitando mirarle. Sus pequeños hombros están temblando. Blaine se acerca y envuelve a su mejor amigo en sus brazos, enterrando su cara en el pelo de Kurt. "¿Estás bien?"

Kurt se sorbe la nariz y deja que el brazo de Blaine se deslice alrededor de su cintura hasta situarse en el pecho de Kurt, justo sobre su corazón, que palpita rápidamente. Kurt se aferra a la mano de Blaine con fuerza.

"E-echo mucho de menos a mi mamá" llora Kurt suavemente. "La echo de menos todos los días."

"Lo sé" dice Blaine mientras le abraza aún más fuerte. "Lo siento mucho."

"¿Alguna vez... alguna vez te sentiste así de triste cuando tuviste que abandonar a tu madre verdadera?"

Blaine se queda callado durante un minuto entero, simplemente abrazando a su amigo mientras éste llora en la noche, en su almohada.

"Algunas veces lo hacía. Algunos días aún lo hago" admite Blaine. "Pero entonces pienso en todas las cosas malas, en la manera en la que me miraba algunos días, y pienso en cuando no hacía nada para que mi padre parara de hacerme daño... y entonces recuerdo que las cosas están mejor ahora. Así que no tengo porqué ponerme muy triste."

Kurt desearía que fuera así de fácil para él, pero su madre nunca hizo nada malo. Su madre nunca le pegó, o dejó de alimentarle, o cosas como esas.

"Pero mi madre nunca hizo cosas así" susurra Kurt, con la respiración aún entrecortada por los sollozos. "Así que no puedo pensar en una sola razón para no echarla de menos."

"Lo sé" dice Blaine. "Creo que está bien que la eches de menos, sin embargo. Ella era tu madre, y te quería un montón. Era como, una de las madres más guapas y amables que he conocido nunca."

"Sí" admite Kurt, echándose para atrás hacia el calor y la seguridad de Blaine. "Ella era la mejor."

"Siento que se fuera" dice Blaine finalmente. "Me gustaría poder hacerte sentir mejor."

"Me haces sentir mejor todo el tiempo" dice Kurt, medio dormido. "Sólo siendo mi amigo."

Blaine le da un beso de esquimal a la parte trasera del cuello de Kurt, y luego se duermen otra vez.


Los meses pasan volando y él y su padre inician una nueva rutina. Kurt se despierta y su padre tiene preparado algo parecido cada día para desayunar en la mesa. Su padre se prepara para el trabajo, y Kurt se prepara para el colegio, pero él no tiene tiempo para llevar a Kurt a la escuela porque esos dos sitios están en partes opuestas de la ciudad. Así que acompaña a Kurt al otro lado de la calle, a la casa de Blaine, y la no-tan-nueva madre de Blaine les lleva al colegio en coche. Cuando la escuela termina, vuelve a casa con Blaine y juegan o hacen sus deberes de matemáticas, o trabajan en proyectos escolares, hasta que el padre de Kurt vuelve y le lleva a casa de nuevo, al otro lado de la calle. Siempre cenan juntos, y Kurt siempre le cuenta su día.

A veces hablan de la madre de Kurt. Sin embargo, la mayoría de veces no, porque es realmente duro para los dos. Pero poco a poco, muy despacio, las cosas empiezan a adquirir la forma de algo normal.

Y cuando eso ocurre, Kurt siente que ya no pasa nada por volver a reír.


Continuará

Notas de la traductora: Una vez más, siento el retraso! Gracias por leer, y gracias por comentar. Por cierto, habéis oído hablar sobre la página web llamada Scarves and Coffee? Es un sitio web dedicado únicamente a fanfics sobre Klaine. No voy a poner esto ahí, porque es sólo en inglés, pero está muy bien, y Jamie ya ha posteado ahí nuevas historias suyas que están muy bien. :) Hasta la próxima!