A/N: ¡Hay un salto en el tiempo! Sin embargo, no es muy grande. Y, ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS por vuestros comentarios!


Cuando Kurt y Blaine tienen diez años, su amistad se encuentra con un pequeño vache en el camino.

"Pensé que siempre seríamos diferentes juntos" dice Kurt.

"Y podemos seguir siéndolo" le dice Blaine. "Sólo porque me guste jugar al fútbol y ver la tele no significa que ya no sea tu mejor amigo."

"El fútbol es sucio y peligroso" dice Kurt. "No me gusta que te guste."

"No tiene porqué gustarte que me guste. Pero eso no significa que tengas que ser mezquino en el asunto."

"No estoy siendo mezquino. Es estúpido."

"A tu padre le gusta el fúbol" le recuerda Blaine.

"Sí, pero él es viejo y siempre le ha gustado el fútbol. Desde, vamos, desde siempre."

Blaine suspira y se levanta, caminando hacia la salida de la habitación de Kurt.

"¿Adónde vas?" Kurt exige saber. "¡Se supone que íbamos a ver una peli!"

"No quiero ver una peli con alguien que está siendo antipático conmigo por algo que me gusta" contesta Blaine bruscamente. "Es sólo una cosa, y te pones... ugh. Me voy a casa."

"Blaine, no te-"

"No. Tú no deberías decir que eres mi mejor amigo y luego decir cosas malas así. Me gusta el fútbol. Es divertido y me gusta correr por ahí, y es guay cuando miras mientras juegan."

"No es guay" se impone Kurt. "Es aburrido."

Blaine mira a Kurt con una mueca en la cara y luego se gira hacia la puerta. "Te veré el lunes."

Y se va.

Kurt suspira enojado y golpea con el puño la almohada más cercana. ¿Porqué Blaine no puede ver que el fútbol es sólo otro estúpido deporte más con el que todos los chicos de su edad estaban obsesionados? Era como el fudbito o el béisbol, y cosas como esas, cosas en las que ni Blaine ni Kurt habían estado interesados nunca. Bueno, al menos hasta que Blaine de pronto empezó a ver el fútbol con su padre, y entonces justo ahora le acababa de contar a Kurt que quería jugar al fútbol con algunos chicos en el recreo del lunes si le dejaban.

No entiende porqué Blaine está siendo así.

Kurt se levanta, arrojando la almohada al suelo. Se aleja de su habitación con enojo, e irrumpe en la cocina, abriéndo la puerta del frigorífico. En realidad no está buscando nada en particular, es sólo que está enfadado y no se le ocurre nada más que hacer.

"¿Porqué se ha ido Blaine? Pensaba que teníais planeado ver una peli" comenta su padre desde su asiento en la mesa de la cocina, con un bol de cereales marca 'Lucky Charms' en frente de él.

"Nos hemos peleado" dice Kurt bruscamente, dejando que la puerta del frigorífico de cierre sola. "Así que se ha ido."

"¿Vosotros dos?" pregunta su padre incrédulo. "¿Sobre qué?"

"No es asunto tuyo" difiere Kurt.

"Eh," dice su padre abruptamente. "Cálmate. No tienes que ser así conmigo. Siéntate."

"No quie-"

"Kurt. Siéntate."

Kurt suspira profunda y lentamente y se sienta al otro lado de su padre en la mesa de la cocina. Ahora es mayor. No necesita que su padre meta las narices en sus cosas o sus problemas.

"Ahora, ¿sobre qué habéis discutido Blaine y tú?"

Kurt se encoje de hombros y baja la mirada a la mesa. Se siente como si estuviera en un lío.

"Cosas estúpidas" murmura.

"Si fuera estúpido, no estarías tan enfadado. Y él no se habría ido. Vosotros dos siempre resolvéis vuestras discusiones. Escúpelo."

Kurt se inclina hacia atrás en la silla y suspira. "Es por el fútbol."

Su padre arquea una ceja con curiosidad y se mete otra cucharada de cereales en la boca.

"¿Qué pasa con eso?"

"A Blaine le gusta. Y nunca antes le había gustado el fútbol. Pero ahora lo ve en la tele con su padre y quiere jugar al fútbol con los otros niños en el recreo y a mí no me gusta."

"¿Porqué no te gusta?" pregunta su padre. "O mejor, ¿porqué no te gusta que a él le guste el fútbol?"

"Porque a mí no me gusta el fútbol. Y siempre nos han gustado las mismas cosas. Desde... desde hace tanto tiempo que ni siquiera me acuerdo" dice Kurt tristemente.

"Ah. Bueno, ¿no hay cosas que a ti te gusten que a él no?"

"No" niega Kurt.

"¿Estás seguro?" insiste su padre.

Kurt se para a pensar en la pregunta porque al principio realmente no podía pensar en nada. Aún les gustaban las manualidades, y les gustaba ver las mismas películas, y siempre encontraban algo que hacer cuando se aburrían. Les gustaba construír fuertes y les gustaba correr por ahí y cantar canciones. Pero...

"Bueno, a mí me gusta más la ropa. Es que, me gusta vestir muy bien y dibujar ropa que quiero hacer algún día. Y a él le gusta ojear las revistas y todo eso conmigo, pero no le gusta tantísimo como a mí. Así que supongo que eso es diferente."

"Entonces, ya lo tienes" dice su padre. "A tí te gusta la ropa y a él le gusta el fútbol."

"Pero, ¿porqué?" quiere saber Kurt. "Pensé que como éramos mejores amigos, nos gustarían para siempre las mismas cosas."

"Así es como funcionan las cosas cuando creces, pequeño. Empiezas a mirar las cosas de otra forma, y te interesas en cosas nuevas de las que no tenías ni idea antes, incluso si a tu mejor amigo no le gusta lo mismo" explica su padre. "Es lo que pasa."

Kurt se queda paralizado y frunce el ceño.

"Pero no me gusta. No quiero que nos gusten cosas distintas."

"¿Acaso estás enfadado con Blaine porque no le guste la ropa tanto como a tí?" le pregunta su padre.

"Bueno... no. Simplemente no es lo que más le gusta. Así que, hablamos de otra cosa en vez de eso."

"Entonces, ¿crees que deberías enfadarte con Blaine sólo porque le gusta algo que a tí no te hace mucha gracia?" concluye su padre.

Kurt se encoje de hombros y apoya el codo en la mesa, sujetándose la cabeza con la mano. "Supongo que no."

"Porque no sería justo, ¿verdad?"

"Sí" gruñe Kurt. "Odio cuando los mayores tienen razón."

Su padre se ríe brevemente y se bebe el resto de la leche de su bol de cereales. "Creo que te lo habrías imaginado más adelante tú solo. Pero no me gusta veros pelear. Es raro."

"A mí tampoco me gusta pelearme con él" dice Kurt en voz baja. Levanta la cabeza y mira a su padre. "¿Crees que... debería ir a decirle que lo siento?"

Su padre asiente. "Creo que lo apreciaría."

Kurt farfulla para sí mismo y se levanta. "Volveré dentro de un rato, supongo" le dice a su padre. Luego, sale por la puerta principal de su casa y mira hacia los lados antes de cruzar la calle, como le han enseñado, y corre hacia la puerta frontal de la casa de Blaine. Toca el timbre y contesta la madre de Blaine, diciéndole a Kurt que Blaine corrió escaleras arriba y se encerró en su habitación hace un rato. Kurt le da las gracias y sube las escaleras, golpeando suavemente la puerta de la habitación de Blaine.

"No quiero hablar, mamá" oye a Blaine decir a través de la puerta.

Kurt abre la puerta un poquito y mete la cabeza dentro de la habitación. "Soy yo."

Blaine está sentado en su cama , apoyado contra el respaldo de la cama con un libro entre las piernas. Cuando oye la voz de Kurt , alza bruscamente la cabeza para observarle con ojos sorprendidos. Le mira, y luego vuelve la mirada al libro de nuevo.

"A lo mejor tampoco quiero hablar contigo" dice Blaine con desdén.

Kurt se muerde el labio, pensando en qué debería hacer y cómo se debería disculpar, y luego entra del todo en la habitación, cerrando la puerta tras él.

"Kurt, ahora mismo estoy muy enfadado contigo" le advierte Blaine, aún sin mirarle a la cara.

"Lo sé" dice Kurt, caminando por la habitación hasta sentarse en el borde de la cama de Blaine. "Es normal que estés enfadado, está bien."

Blaine aparta la mirada de la página del libro. "¿Qué?"

"He venido para decirte que lo siento" dice Kurt, sin poder cruzar la mirada con los preciosos ojos de Blaine. "Fui un mezquino y un antipático contigo, no... no lo sabía."

"...No sabías, ¿el qué?" pregunta Blaine.

"No sabía porqué era tan mezquino. Es porque no me gusta que a nosotros... que ya no nos gusten las mismas cosas. No me gusta pensar... como, en ti jugando al fútbol y esas cosas sin mí. Y tengo miedo de que te gustarán muchas otras cosas que a mí no me gustan. Y tengo... miedo de que hagas nuevos amigos a quienes les gusten todas esas cosas nuevas que te gustan a ti."

Blaine se queda callado durante un minuto, y alzando sus oscuras cejas muy alto en su frente mientras observa a Kurt.

"Así que siento mucho haber sido antipático contigo. Y siento todo lo que dije sobre el fútbol. No fue muy amable por mi parte y no creo que me hiciese mucha gracia que tú me dijeras cosas así sobre todo lo de la ropa y esas cosas que me gustan. Así que... sí. Lo siento mucho."

Finalmente busca con la mirada a Blaine, que está observándole con una mirada de intensa curiosidad, y entonces Blaine se acerca a él y da unos golpecitos a un sitio en la cama justo a su lado. Kurt se desplaza despacio y se sienta junto a Blaine, que le envuelve la espalda con sus brazos. Ambos han crecido, pero Blaine sigue sin ser tan alto como Kurt, y Kurt está empezando a pensar que Blaine siempre será un poco más pequeño. Pero los brazos de su mejor amigo están a su alrededor, y Kurt suelta un pequeño suspiro de felicidad cuando Blaine apoya la cabeza en su hombro, dejando el libro y cogiendo una de las manos de Kurt.

"No voy a encontrar amigos mejores" dice Blaine finalmente. "Creo que vamos a hacer muchos amigos mientras crecemos, pero tú siempre serás mi mejor amigo. Y, no importa lo que pase, siempre lo serás."

Kurt inclina la cabeza a un lado, y asiente contra el aún rizado cabello de Blaine. "Eso espero."

Se quedan callados un rato, simplemente disfrutando de ellos mismos, porque nunca han tenido una pelea como ésta y está bien saber que las cosas van a ir bien. Kurt está contento de que aún tenga a su mejor amigo, incluso aunque ya no les gusten las mismas cosas.

"Así que... ¿no te enfadarás si juego al fútbol con algunos chicos el lunes?" pregunta Blaine tentativamente.

"...No" dice Kurt concluyente. "No pasa nada si te miro, ¿verdad? ¿Como hacen todas las chicas...? Puedo animarte y todo eso."

"Eso me gustaría" dice Blaine con una sonrisa. "Y eh, si al final juego muchas veces, puedes hacerme una camiseta y decorarla con mi nombre y cosas así. Porque eres muy bueno diseñando cosas."

"Sí" dice Kurt con una risita. "Podría."


Ya no se pelean por cosas como esas nunca más. Simplemente comprenden que es una etapa de el crecimiento.

Y crecen muy rápido.

Pero siguen siendo Kurt y Baine. Siguen siendo mejores amigos que se quieren, y siguen haciendo fiestas de pijama.

Finalmente se dan cuenta de que su relacción amistosa es un poco distinta a las relacciones entres los otros chicos. Saben que cuando la mayoría de los chicos hacen fiestas de pijamas, todo el mundo se lleva un saco de dormir separado y duermen todos en el suelo. Pero de alguna manera, Blaine y Kurt siguen cabiendo en la misma cama, (Kurt piensa que es porque Blaine es una cosa muy pequeña).

Kurt no cree que ninguno de los otros chicos tengan amigos como Blaine, amigos que se abrazan y amigos que se reconfortan y se aferran los unos a los otros cuando tienen pesadillas. Porque Kurt sigue teniendo pesadillas, al menos desde que su madre murió. No las tiene todas las noches, pero a veces reaparecen, y Kurt realmente las odia. Kurt piensa que si fuera amigo de algunos de los otros chicos, pensarían que era estúpido por despertarse en medio de la noche con lágrimas en la cara. No le escucharían hablar de cómo a veces soñaba que su madre moría una y otra vez de nuevo, o que su padre también moría y ya se quedaba sin padres, o que todo el mundo a su alrededor moría y él se quedaba solo.

Pero Blaine lo hace. Blaine se sienta en la cama con él y escucha mientras Kurt susurra todos sus miedos. Blaine le cuenta que a veces, él también tiene pesadillas. Que tiene pesadillas sobre su verdadero padre encontrándole y haciéndole daño otra vez, y sueña con que su antigua madre viene y se lo lleva, alejándole de la nueva familia buena que tiene ahora. Kurt le escucha, al igual que Blaine le escucha a él. A veces lloran juntos; lloran por las personas que han perdido, lloran porque la gente en la escuela es muy mala con ellos, lloran porque a veces, tienen miedo de perderse a ellos mismos.

Kurt empieza a pensar que Blaine es el único amigo verdadero que tendrá nunca en este mundo.

Siguen llevando sus pulseras de la amistad, pero hay días en los que la goma se vuelve tan débil y fina que se rompen. Entonces, Kurt les hace unas nuevas con su estuche de cuentas que le regala su padre. Las llevan con orgullo, sin importarles lo que diga la gente.

Sin embargo, dejan de cogerse de la mano en la escuela.

Cuando eran más jóvenes, parecía que no pasaba nada si se cogían de la mano, porque eran mejores amigos. Pero ahora la gente les empieza a decir cosas malas y a llamarles nombre terribles, y Kurt no entiende porqué lo hacen. Los motes y los insultos acaban siendo demasiado para ellos, y dejan de cojerse de la mano. A veces, están caminando juntos el uno al lado del otro por los pasillos, y de pronto los dedos de sus manos se tocan, acariciándose lentamente, y en esos momentos Kurt sólo quiere coger a Blaine de la mano de todas formas, porque son mejores amigos, y ¿porqué no puede cogerse de la mano con su mejor amigo? Incluso algunos de los profesores les miran raro.

Kurt no lo entiende.

Pero se adaptan.


El día de San Valentín, en quinto grado, Kurt está sentado en un pupitre de su clase, haciendo una tarjeta de San Valentín para un trabajo de clase. Blaine y él no están en la misma clase, pero la clase de Blaine está sólo al otro lado del pasillo y se les está permitido intercambiar tarjetas de San Valentín con gente de otras clases, así que Kurt decide que dejará su tarjeta en la cesta de Blaine más tarde.

"Hola, Kurt" le saluda la profesora con una sonrisa, agachándose junto a su pupitre mientras él diseña la tarjeta. "¿A quién le vas a dar la tarjeta de San Valentín?"

"A Blaine" le dice Kurt, cortando con las tijeras pequeños corazones en un papel de color rojo. "Está en la clase al otro lado del pasillo."

Kurt no se da cuenta de la extraña mirada que adquiere su profesora, pues cuando alza la mirada, ella sonríe.

"Eso es muy bonito" dice. "Pero, ¿no hay ninguna chica a la que le quieras dar una tarjeta de San Valentín?"

Kurt se encoje de hombros y continúa recortando los corazones. "No, realmente. Quiero decir, les voy a dar a todos una, tengo más tarjetas en mi mochila." Se supone que tenían que darles a toda la clase una tarjeta de San Valentín general, porque los profesores no querían que nadie se sintiera marginado, pero podían hacer una tarjeta especial de San Valentín para la persona que más querían. "Pero ésta es para Blaine. Porque ha sido mi mejor amigo desde hace años."

"Ya veo" dice la profesora con una sonrisa. "Está genial."

"¡Gracias!"

Pero a la hora de intercambiar tarjetas de San Valentín, cuando todo el mundo está revoloteando por los pasillos y las clases, Kurt no llega a dejar su tarjeta en la cesta de Blaine porque literalmente, se da de morros con él.

"¡Oh, hola!" dice Blaine con una risita. "Estaba... iba a... ten" dice, dándole una tarjeta decorada con toneladas de purpurina. "Mi tarjeta especial es para ti. Y sé que te gusta la purpurina y las cosas brillantes, porque siempre las señalas en las revistas y eso. Así que... sí, toma."

Kurt coje la tarjeta llena de purpurina con la mano y sonríe al ver los torpes garabatos de Blaine en la portada.

Piensa que es perfecta.

"La mía también es para ti" dice Kurt con un poco de timidez, dándole la tarjeta que le ha hecho a Blaine. No es brillante, como la que ahora era de Kurt, pero estaba muy bien decorada.

"Vaya, es muy bonita" dice Blaine, mirando fascinado la tarjeta. "Está muy bien hecha. Eres muy bueno en estas cosas."

"Gracias" dice Kurt, sonrojándose sólo un poquito.

Blaine levanta la mirada y le dedica una gran sonrisa. "¡Feliz día de San Valentín!"

Entonces, envuelve a Kurt en un fuerte abrazo, casi tirando al suelo al chico, que es más alto que Blaine, pero Kurt mantiene el equilibrio y devuelve el abrazo igual de fuerte."

"Feliz día de San Valentín" dice Kurt suavemente en el oído de Blaine.

Blaine se aparta sólo un poco.

Se inclina hacia él y acaricia su nariz contra la de Kurt en un beso de Esquimal, justo ahí, en el pasillo, en medio de docenas de otros chicos de quinto grado.

Alguien les tira al suelo a ambos, pero hay tantos chicos a su alrededor que no saben quién lo ha hecho.

"Maricas."

La palabra corta el aire como un afilado cuchillo.

No tiene el efecto deseado, sin embargo, porque más de la mitad de los niños que hay ahí no saben lo que la palabra significa, incluyendo a Kurt y Blaine. Kurt simplemente se levanta y extiende una mano para ayudar a Blaine a levantarse.

Gracias a dios que las tarjetas de San Valentín no se han dañado en la caída. Sólo se han doblado un poco en las esquinas.

Comparten una larga mirada, porque realmente no saben lo que acaba de pasar; simplemente saben que acaban de ser acosados otra vez.


"¿Papá?" pregunta Kurt cuando él y su padre están sentados en la mesa del comedor.

"¿Sí?"

"¿Puedo preguntarte qué significa una cosa?"

"Claro."

"No... no sé si es una palabrota o no, así que no puedes enfadarte conmigo por decirla."

Su padre se queda quieto, con el tenedor casi dentro de su boca. "Vale."

"¿Qué son los maricas?"

El tenedor cae al plato con un ruido seco y su padre le mira de pronto con una mirada tan... tan extraña que Kurt empieza a sentirse un poco asustado.

"¿Te han- acaso alguien te ha llamado eso, Kurt?" le pregunta su padre.

"Em, sí. Nos llamaron eso a Blaine y a mí. Pero, ¿qué significa?"

Su padre asiente lentamente y hace un gesto con la cabeza al plato de Kurt. "Acaba de cenar. Hablaremos cuando hayas terminado."


Continuará.

Notas de la traductora: Muchas gracias por los comentorios! Os ha dejado con intriga, eh? Jeje, siento de nuevo el retraso, cada vez los capítulos son más largos. :) Hasta la próxima, no tendréis que esperar mucho, supongo. Gracias por leer! He escrito este capítulo sin corrector, porque aquí no funciona, así que si véis una falta muy grande de ortografía o una frase extraña, no dudéis en comentármelo, vale? XD