Los ojos de Kurt están rojos e hinchados cuando se apresura con determinación hacia la Academia Dalton. Ha preguntado a unos cuantos desconocidos dónde podía encontrar los dormitorios, así que, naturalmente, se dirige directamente ahí.

El dormitorio es un gran, antiguo y clásico edificio, muy parecido a los otros edificios del pequeño campus. Entra dentro, mirando a su alrededor al inmueble y a las vistosas alfombras.

"Perdona," murmura Kurt a un chico que está a punto de irse. "¿Me puedes decir dónde- dónde está la habitación de Blaine Anderson?"

El chico le lanza una mirada de preocupación y luego señala a unas escaleras. "Sube las escaleras, ve todo recto, y su habitación es la tercera puerta a la izquierda."

"Gracias" susurra Kurt.

El chico asiente y se le queda mirando mientras Kurt sube las escaleras. Kurt cuenta las puertas, una, dos, y tres, y se percata de que la puerta a la que le han dirigido ya está entreabierta, y de que hay voces de la habitación que se escuchan en el pasillo.

"… sólo un amigo de cuando yo vivía en Ohio. Quería visitarle. ¿Por qué te pones así?"

"¿Tal vez porque simplemente te fuiste y no me dijiste ni adónde ibas? ¡Te llamé cuatro veces, Blaine!"

"No soy de tu propiedad. Y no eres mi madre. Puedo hacer todo lo que quiera sin informarte antes."

"Maldita sea, no creo que me pertenezcas. Es que estaba preocupado porque vi que no estaba tu moto y que no contestabas al teléfono, y ¡dios sabe qué podría haber pasado! ¡Podrías haber estado muerto tirado en un lado de la carretera o algo!"

"Bueno, pues estoy bien. Sólo quería ver a Kurt."

"Ya. Kurt. De quien no has parado de hablar desde que desapareciste con él ayer sin decírmelo."

"Elliot, no voy a seguir con esto."

En cualquier otro momento, Kurt habría estado tal vez un poco contento de oír a Blaine discutir con su novio, pero no ahora mismo. Hoy no. Llama a la puerta con los nudillos. Kurt oye un suspiro de descontento y unos cuantos pasos amortiguados antes de que la puerta se abra del todo. Blaine se queda quieto al ver a Kurt, advirtiendo sus ojos rojos e hinchados y su postura incómoda.

"¿Kurt? ¿Qué estás haciendo aquí?"

"Yo-" Kurt atisba la mirada de enojo en el rostro de Elliot por encima del hombro de Blaine, así que sacude la cabeza. "Lo siento, no debería haber venido. Es que no- no tenía mi móvil, debería haber llamado. Lo siento."

Kurt se da media vuelta, pero Blaine le coge del hombro y tira de él hacia el interior de la habitación.

"No. ¿Qué va mal?"

Kurt sigue sacudiendo la cabeza, pero abre la boca para hablar, y la cierra abruptamente, deshaciéndose en lágrimas de nuevo.

"Elliot, tienes que irte" concluye Blaine mientras envuelve a Kurt en sus brazos.

"Pero estábamos-"

"Lar. Go."

Kurt oye a Elliot soltar un bufido y entonces oye la puerta cerrarse de un portazo.

"Ven aquí," dice Blaine, guiando a Kurt hacia la cama para que se puedan sentar. "¿Qué ha pasado?"

"Yo- él… ni siquiera…"

"Shhh, tranquilo," susurra Blaine, acercando a Kurt hasta que éste prácticamente está en su regazo, llorando sobre la camisa fresca y blanca del uniforme de Blaine. "Está bien. Tranquilo."

Kurt se coge a los hombros de Blaine en un agarre casi desesperado, como si le fuese la vida en ello, sollozando temblorosamente, y no puede evitar sentirse protegido, como si perteneciera a ese lugar. La fragancia de Blaine, dulce y casi tentadora le envuelve, y la sensación de su pecho bajo la mejilla de Kurt es sólida y cálida, y Kurt nunca, nunca, nunca quiere marcharse de ahí. Sus sollozos se calman finalmente, pero Blaine sigue frotándole la espalda firme y confortablemente con una mano, presionando su propia mejilla contra el pelo de Kurt.

"Me ha besado," dice Kurt finalmente.

La mano de Blaine cesa su movimiento repentinamente. "¿Quién?"

"Karofsky," le dice Kurt. "Él es... siempre me ha odiado. Va por ahí empujándome y le gusta burlarse de mi y aterrorizarme. Me empujó por las escaleras una vez, en cuarto curso. Siempre ha estado acosándome por ser gay."

"¿Y te ha besado?"

"Sí... dos veces. En los vestuarios."

"Tú- ¿premitiste que te besara otra vez?"

"¡No!" exclama Kurt con horror, alzando la cabeza del pecho de Blaine para mirarle a los ojos. "Intenté huir, pero me agarró y... tuve que pegarle en los huevos para que me soltara."

"Jesús" susurra Blaine en respuesta. "¿Conseguiste escaparte después de eso?"

"Yo... estaba muy asustado. Me caí sobre las taquillas y luego él... entonces él..." su voz se quiebra. "Me escupió."

"¿Que hizo qué?"

"Me escupió en la cara" le dice Kurt. "Y luego se fue corriendo. Algunos chicos vinieron un minuto después, así que yo... huí. Me dejé la mochila, me subí al coche y... y vine aquí."

Blaine aparta un mechón de pelo de los ojos lacrimosos de Kurt. "¿Viniste a mi?"

Kurt asiente. "Sí."

Blaine sonríe un poco con tristeza. "Me alegro de que vinieras a mí."

"No mentía cuando dije que confío en ti."

"Lo sé."

Los dos se sumen en un cómodo y profundo silencio, y Kurt sigue agarrado con sus manos a los hombros de Blaine. Blaine está acariciando la raíz del pelo de Kurt con un pulgar encallecido, buscando los preciosos ojos de Kurt con los suyos.

Pero entonces Kurt recuerda por qué está aquí, y se aleja de Blaine lentamente, poniéndose en pie.

"Necesito irme," susurra. "Me... me siento sucio y es que... necesito- necesito quitármelo de encima.

"Espera," Blaine se levanta también, dirigiéndose a su pequeño armario y abriendo uno de los cajones. Escarba en él en busca de algo, y entonces saca un par de viejos y descoloridos pantalones de chándal y una camiseta gris. "Ten. Te puedes duchar aquí." Blaine pone la ropa en las manos de Kurt.

"Yo- yo, debería simplemente irme a casa" dice Kurt, sintiendo el suave material de la ropa de Blaine a través de sus manos.

"No tienes por qué irte a casa y esconderte en tu habitación. Necesitas hablar con alguien," dice Blaine con resolución. "Dúchate. Cambiate de ropa. Los pantalones siempre me han venido demasiado largos, así que deberían quedarte bien."

"Blaine, yo-"

"No," Blaine guía a Kurt hacia una puerta que Kurt no había visto antes, a un pequeño aseo. "Usa mi ducha. Está limpia, lo prometo."

Blaine sale del baño, y justo antes de que cierre la puerta, Kurt se gira para encararle, con la mirada suavizada. "Blaine."

"¿Sí?" Blaine alza la mirada, con una mano en el picaporte.

"Gracias."

Blaine le sonríe y se sostienen la mirada unos segundos, hasta que Blaine habla de nuevo.

"Siempre."

Cierra la puerta.

Kurt deja escapar un suspiro y pone la ropa que le ha dejado en el borde del lavabo. Su mirada vaga por las pertenencias de Blaine. Advierte un cepillo de dientes rosa en un pequeño vaso, y una maquinilla eléctrica de afeitar colocada en una esquina. Hay una botella de colonia y una cadena de cuero de un collar conectada de alguna manera a una pequeña piedra de plata, y Kurt se pregunta de dónde lo ha sacado. Deja que sus dedos se paseen por la cuerda del collar y por una fracción de segundo, siente celos del collar, pues conoce el tacto de la piel del cuello de Blaine.

Kurt ignora por qué está tan fascinado por las cosas de Blaine.

Está siendo estúpido.


Veinte minutos después, Kurt sale del baño, secándose el pelo con una toalla que ha cogido de un cajón de debajo del lavabo.

Blaine no está ahí.

Pero hay una nota encima de su cama.

Tenía que ir a darle un trabajo a un profesor. Volveré pronto. Ponte cómodo.

Kurt sonríe a la nota, y la deja en el escritorio de Blaine, donde unas fotos enmarcadas captan su atención.

Hay una foto de Blaine con un montón de Warblers que ya vio en la sala común esa vez, y hay otra con unas cuantas personas que nunca ha visto, probablemente sus amigos de Maryland.

Hay otra de Blaine y Elliot, con las mejillas pegadas. Parece que están posando a la salida de un cine.

Pero hay otra foto en el fondo del escritorio, atrás, en una esquina, tapada por un montón de libros. Kurt aparta los libros con firmeza y se inclina hacia abajo, dejando caer la toalla sobre su brazo.

El marco es negro y plano, pero la foto...

Son ellos.

Están sentados en esos viejos columpios en el parque. Sus manos están unidas entre ellos, y sus narices se están tocando, y hay pequeñas sonrisas en sus jóvenes rostros.

Kurt no tiene ni idea de dónde ha sacado esa foto.

Se dispone a cogerla, pero cuando levanta el marco de la foto, algo cae de debajo de él.

Una antigua tarjeta de San Valentín. El material de papel rosa está desgastado y suave al tacto, de tanto tocarlo, y los pequeños corazoncitos rojos están descoloridos. Las esquinas están dobladas hacia arriba en las puntas, pero las palabras en negro y rojo siguen ahí.

Feliz día de San Valentín

Eres mi mejor amigo por siempre jamás

Te quiero un montón

Kurt.

Lágrimas se asoman en los ojos de Kurt mientras deja que su mano acaricie las palabras 'Te quiero un montón'.

"¿Qué estás haciendo?"

Kurt se gira bruscamente y casi se le cae el marco de la foto, que sigue en su mano. Blaine está ahí plantado, y parece un poco asustado mientras cierra la puerta tras él.

"Yo- lo siento, sólo estaba- estaba mirando tus fotografías y he visto esta, y he encontrado... tú... la conservaste."

Blaine asiente, caminando lentamente hacia Kurt.

"Claro que la conservé."

Blaine coge el marco con la foto de las manos de Kurt y lo coloca junto con la tarjeta de nuevo en la esquina apropiada.

"Yo también conservé la mía" le dice Kurt. "Creo que la mayoría de la purpurina se ha caído, sin embargo."

Blaine sonríe de oreja a oreja y se quita la chaqueta del uniforme, dejándola caer sobre el respaldo de la silla de su escritorio.

"Recuerdo... recuerdo que pensaba," dice Blaine mientras se quita la corbata y los zapatos, "que te encantaría. Recuerdo pensar que tenía que ponerle la mayor cantidad de purpurina posible, porque si no probablemente la tirarías a la basura y ya no serías más mi amigo."

"¿Pensabas que dejaría de ser tu amigo si no le ponías purpurina a una tarjeta de San Valentín?"

"Mi mente de quinto grado no era muy racional," se ríe Blaine, cogiendo la toalla de las manos de Kurt. "Perdóname."

"Sí que lo hice, ya sabes," le dice Kurt a Blaine mientras éste va a colgar la toalla al baño.

"¿Hiciste el qué?" pregunta Blaine al volver.

"Me encantó," dice Kurt suavemente. "Fue la mejor tarjeta de San Valentín que me ha dado nunca nadie."

La sonrisa de Blaine se vuelve triste, y Kurt desearía que no fuese así. Desearía que fuera el tipo de sonrisa que hace que a Blaine le salgan esas arruguitas en los lados de los ojos, pero no tiene tiempo de pensar más a fondo en ello, porque Blaine se tumba en la cama y empieza a desabrocharse los primeros botones de su camisa de uniforme.

"Túmbate conmigo" dice Blaine simplemente.

El latido del corazón de Kurt se dispara en su pecho, porque no debería, sabe que no debería. Elliot podría volver en cualquier momento. Pero Blaine está ahí, tumbado de lado sobre su pequeña cama de espaldas a la pared, la cabeza sobre su almohada y su brazo extendido hacia Kurt.

"¿Por qué?"exhala Kurt.

"Siempre te gustaba que te abrazaran cuando estabas triste" le recuerda Blaine.

Algo extraño le ocurre al estómago de Kurt entonces. Le da vueltas, se remueve, libera pequeñas mariposas, pues Blaine parece recordar todo y parece como si alguien estuviera estrujándole el corazón con un pequeño puño.

Se acerca a él y se deja caer en la cama, poniendo su cabeza en la única almohada que hay. Puede sentir el calor corporal de Blaine filtrándose en su propia piel. Aquí todo huele muy bien. El rostro de Blaine está tan cerca que Kurt puede ver las motas de luz dorada en sus preciosos ojos.

Blaine se acerca más aún y coloca una mano en la cintura de Kurt.

"Ven aquí" susurra Blaine.

Y aunque Kurt sabe que no debería, se acerca hasta que está pegado al cuerpo de Blaine, con la cabeza resguardada bajo su barbilla. Kurt suspira contra su camisa.

El mundo vuelve a estar bien. Todo está justo como debería.

Blaine desliza su mano por la cintura de Kurt, colocándola en la parte de abajo de su espalda, y su otro brazo, que está doblado entre sus dos cuerpos demasiado juntos, se desliza hasta poner la mano sobre la parte de atrás del cuello de Kurt.

"¿La ducha te ha hecho sentir mejor?" le pregunta Blaine en voz baja.

"Un poco," asiente Kurt, frotando el cuello de Blaine con su frente.

Ahora ya sabe cómo se siente la cadena de cuero del collar. Aquí se está perfectamente.

"¿Qué vas a hacer?" pregunta Blaine, trazando pequeños círculos por la espalda de Kurt, a través de su camiseta. "Con respecto al chico que te besó."

"No lo sé," admite Kurt. "Ni siquiera sé qué pensar sobre todo esto."

"Bueno, obviamente ha estado siendo tan horrible contigo porque tenía miedo de lo que es."

"Sí. Lo sé. Pero es que no puedo... descubrirlo ante todos. No puedo hacerle eso a una persona."

"No," coincide Blaine. "Pero si no le dices nada, tal vez intente hacerte algo más. O tal vez las cosas se pongan peor, con respecto a su rabia hacia ti."

"Pero, ¿qué se supone que tengo que decir?" pregunta Kurt, sacando la cabeza de debajo de la barbilla de Blaine para poder mirarle a los ojos. "No puedo simplemente ir hacia el en plan, a ver, sobre lo del beso. Me pegaría en toda la cara."

"¿Estás... le tienes miedo ahora mismo?" le pregunta Blaine con preocupación en los ojos.

¿Lo tiene? ¿Tiene miedo de él? Sólo ha sido un beso. No le ha violado ni nada parecido. Pero Kurt se sigue sintiendo muy, muy incómodo con todo este asunto.

"No lo sé," susurra Kurt. "A lo mejor. No estoy seguro. Estaba lo bastante asustado como para salir corriendo del instituto hoy."

Blaine asiente, quedándose en silencio y paseando su mano hacia arriba por la espalda de Kurt, sobre su hombro, descansando finalmente sobre el pálido cuello de Kurt, y los ojos de éste se cierran automáticamente. La mano de Blaine es suave, pero fuerte también, y siente cómo unos labios cálidos presionan contra su frente en un beso.

"Creo que había olvidado lo precioso que eras" susurra Blaine.

La respiración de Kurt se acelera en su pecho, y nunca antes en toda su vida ha deseado besar a Blaine tanto como ahora, pero sabe que no puede, sabe que no lo hará, y eso le rompe el corazón.

"No puedes decirme cosas como esa," se ríe Kurt con falta de humor. "No puedes hacer eso."

"Lo siento," dice Blaine suavemente, deslizando su mano sobre el cabello mojado de Kurt. "No puedo evitarlo. Tú... es que, simplemente no puedo."

Kurt se acurruca junto a él de nuevo, plantando un besito en la garganta de Blaine mientras se relaja en los brazos de su amigo.

"Iré contigo," dice Blaine de repente. "Cuando quieras ir a hablar con él. Iré contigo."

"¿De verdad?" pregunta Kurt, situando su mano en la cadera de Blaine.

"De verdad de la buena."

Kurt sonríe. "Ahora estoy cansado."

"Duérmete," dice Blaine, dándole un beso en la cabeza. "Te despertaré dentro de un poco, para que puedas irte a casa."

"Vale" suspira Kurt.

Y como confía en Blaine, como se siente tan, tan a salvo, y como está tan cómodo, y lleva la ropa de Blaine, y está tumbado en la cama de Blaine justo como solían hacer cuando eran pequeños, Kurt se permite quedarse dormido en sus brazos.


Continuará.

Notas de la traductora: Gracias por los comentarios! :) Hasta pronto!