Los personajes son de Stephenie Meyer, la trama y la cebolleria es mia C:

Importante: Edward y Alice no son mellizos, como dije en el 1er capitulo. Alice tiene 20 años y Edward 26.


Bella Pov

Cuando Carlie termino su chocolate caliente, fuimos a un parque cerca del centro comercial, no quería perdernos de los Cullen. Caminamos tomadas de la mano y en silencio cómodo, escuchando los sonidos naturales del ambiente. Pajaritos, niños jugando, padres gritando, etc. Me preocupe un poco por el ultimo pero al mirar al Carlie vi que estaba cómoda y feliz por aquellas que si disfrutan de sus padres.

El sol se estaba poniendo, el cielo estaba de un color anaranjado, haciendo que el follaje de los arboles provocara sombras en el pavimento y el césped del parque.

Carlie llevaba en su espalda una mochila con forma de abejita, con ojos saltones, que cubría su pequeña espalda. Nos detuvimos en una banca y nos sentamos muy cerca de la otra.

—Carlie ¿Qué llevas en la abejita? —pregunte acariciando su suave mejilla.

—Se llama Abbie, Bella—me miro ofendida, tenía sus cachetes inflados, al más puro estilo Alice. Era genético.

—Oh, perdóneme, señorita y ¿Qué carga Abbie?

— ¡Hojas y crayolas! —exclamo alzando su manitas.

Hora del plan…

—Carlie, saca tus crayones y… ¡manos a la obra! —aplaudí como Alice. En serio, paso mucho tiempo con ella—Tu papa jugara contigo, esa es la misión ¿no Abbie?

— ¡Abbie no habla!... solo hace zumbidos… así sszzzsszszsss—sonrio.

—Está bien, empecemos con la operación "papi Edward"

Edward Pov

Estábamos en el aeropuerto de Seattle, por fin habíamos llegado. Carlie estaba sentada a mi lado, coloreando un libro de dibujos, mientras yo esperaba a mis padres. Mi auto aun no lo enviaban y no soportaba ni un segundo más con la niña. Era un recuerdo innecesario.

Apenas y habíamos hablado, pero a mí no me importaba, el silencio era mucho mejor que escucharla llamarme "padre".

Después de 30 minutos sentados en unos sillones verdaderamente incómodos, divise a Esme, mi madre, y Carlisle, mi padre.

— ¡Edward! Cariño—me abrazo mi madre y beso mi mejilla. Apreté mi agarre en ella… como la necesitaba pero no podía demostrarlo, no se merecía sufrir más.

—Madre—me limite a decir.

Esme no presto mayor atención a mi frio saludo, ya que se dirigió a la niña de cabellos cobrizos llenándola de besos y caricias que no se merecía.

—Edward—me abrazo Carlisle y palmeo mi espalda suavemente.

—Padre—asentí a modo de saludo.

—Carlie, hermosa—sonrió mi padre.

— ¡Abuelito! —chillo la niña abrazándose a la pierda de mi padre. Repulsivo.

—Vámonos, estoy cansado— masculle.

Carlisle nos guio, fuera del aeropuerto, a un Mercedes Benz negro y tomo nuestro equipaje para meterlo en el maletero.

Esme y la niña se adentraron a los asientos traseros riendo. Mi madre acurruco a una niña adormilada en sus brazos. El viaje paso en silencio ya que Carlie se durmió a los 5 minutos del recorrido. Mis padres no me hablaron y la verdad, es que yo tampoco lo quise.

Mi padre nos llevo a lo que sería nuestro hogar, un departamento de lujo, 4 habitaciones y cada una con un baño privado.

—Es una ventaja que vivas aquí— murmuro Carlisle, bajando algunas maletas del auto.

— ¿Por qué?

—Alice vive un piso más abajo que tú—sonrió el hombre de cabellos rubios y ojos verdes.

Asentí y escuche un suspiro proveniente de mi padre.

Esme y la niña ya se encontraban en la sala del departamento cuando subimos con las maletas. El piso estaba amueblado modernamente. Muy elegante, la verdad.

En la sala había un gran sillón de terciopelo negro de cuatro cuerpos y dos sillones individuales, uno a cada lado del grande. En el centro, una mesita de café de cristal, que hacia juego con la gran alfombra de pelos blanca. Frente a todo, había una gran televisión pantalla planta, una Xbox y un dvd.

Todo era muy moderno y minimalista. La cocina era una isla decorada en blanco, negro y rojo.

En la sala había un gran estante con algunas fotos familiares y adornos acorde a la decoración. También había un gran ventanal, con un visillo blanco y cortinas de color rojo apagado, que daba vista a Seattle. De noche seria hermoso.

Mi madre había decorado cada rincón del lugar con amor y cariño, se sentía en el aire. Aún no olvidaba el amor hacia mi familia, siempre seria lo primero.

—Gran trabajo, mama—sonreí levemente.

—Gracias, hijo—estaba sentada en el sillón grande con la niña en su regazo.

—Carlie—dije fríamente— ven aquí, coge tu mochila y a tu cuarto.

—Sí, pa…pa — agacho su cabeza y salto del regazo de mi madre. Camino hacia a paso lento y sin mirarme cogió la mochila, desapareciendo por el gran pasillo a su cuarto.

—Edward…—comenzó Carlisle.

—Llevaremos de paseo a la niña—Sonrió mi madre, débilmente.

Sabía que le hacía daño a mi familia pero esa niña me resultaba una asesina. No podía quererla.

Asentí y camine a mi despacho. Este era aun más grande que la sala, en cada pared había un librero empotrado, lleno de mis libros médicos y una gran variedad de literatura.

Un gran ventanal le daba vida al lugar oscuro con unos pequeños y finos rayos de sol.

En el centro de la habitación había un gran escritorio color cerezo, al igual que los libreros. En una esquina había un mini bar con Whisky. Delicioso.

Me senté en la silla de cuero negro frente al escritorio. Recorrí la vista por este y algo llamo mi atención. Un cuadro mediano, el que contenía la foto de una niña sonriendo sentada en un columpio. Era hermosa, pero no era mi hija. Tome el cuadro y lo bote a la papelera que estaba junto a mí.

Odiaba hacerle daño a la pequeña pero el dolor me ganaba y estaba seguro que sufría más yo que ella de su frágil y pequeño corazón.

Pase las horas siguientes, sentado, mirando un punto fijo en la pared de color olivo. Salí de mi trance cuando tocaron el timbre. Me levante y mire el reloj, ya eran las 22.00 pm, era tarde. El sol ya se había escondido y yo seguía en plena oscuridad.

Al dirigirme a la puerta fui encendiendo de a poco la luz, ya que seguro serian mis padres con la niña y no quería que se asustara por la oscuridad.

Abrí la gran puerta de roble… ¿Quién era ella?

Había una chica de piel pálida, delgada y cabello largo que caía en ondas en la parte baja de su espalda. Sus ojos eran grandes y expresivos, de color chocolate y unas pestañas largas y enroscadas naturalmente. Vestía una polera de tirantes azul y un chaleco de tejido delgado blanco. Llevaba unos pitillos negros apretados a sus largas piernas y unas Converse negras, ya desgastadas.

Era simplemente hermosa.

— ¿Edward?... Edward… ¡Edward! — la chica chasqueaba sus dedos preocupada. Era obvio, me había quedado como estúpido mirándola. ¿Quién no lo haría? Tenia unos ojos tan profundos que al segundo de mirarlo te encontrabas nadando en ellos…

—Eh… si, si. ¿Quién eres? — pregunte confundido. Quizás se equivoco de puerta.

—Oh, Edward ¿No te acuerdas de mí? — Pregunto divertida— ¡Pfft! Tu memoria es una mierda, querido— dijo ofendida, sacándome la lengua.

Seeeh… — dije hurgando en mi memoria. Espera ¿Cabello y ojos achocolatados? ¡Bella! Mi Bells. Sonreí— ¡Ya se! ¿Cómo olvidarte, Cherry?

Su sonrisa cayó en picada. Esto era un gran reencuentro.

¿Cherry? ¿En serio? — Oh,oh. Se enojo. Dio media vuelta para irse, la tome de la muñeca y la atraje hacia a mí en un fuerte abrazo, fundiéndonos el uno con el otro.

—Tonta Bella—reí—nunca te podría olvidar, te extrañe mucho, Bells, me hacías falta.

—Cambiaste, Edward—dijo mirándome con una sonrisa triste. ¿A qué se debía eso?

— ¿Bella? —murmuro una niña. Carlie.

Bella se deshizo de mi abrazo y camino hasta la pequeña de verdes ojos, beso su mejilla y la cargo en sus brazos.

— ¿Qué haces con ella? —apreté los dientes. ¿Por qué la niña me tenía que quitar todo?

—Oh—Bella se giro y me miro con la niña en sus brazos. Carlie escondía su rostro en el cuello de la castaña— Nos encontramos con Carlisle y Esme en el centro comercial, dimos un paseo y la traje a casa.

Niña—dije fríamente— a tu cuarto ¡ahora! —esta levanto su cabeza y se removió en los brazos de Bella.

—Buenas noches, Bella—le dio un pequeño beso en la mejilla y la castaña le susurro algo.

La niña desapareció por la gran puerta. Bella y yo no miramos pero en sus ojos había… ¿ira?

—Cambiaste—dijo con una mueca de dolor.

—Si, crecí. Creo que tu también—la mire de arriba abajo. Estaba hermosa.

—No, eres repulsivo. Tratar a tu hija así…

— ¿Qué? —sisee, acercándome a ella. Estábamos a solo 2 cm, desafiándonos—¿Qué sabes tú de mi?

—No lo sé, Edward. Ya no lo sé—sentí su cálido halito en mi boca, pero duro solo unos segundos ya que comenzó a alejarse, dirigiéndose al ascensor. A mitad de camino se detuvo y se giro—Oh, por cierto, soy la niñera de Carlie y no permitiré que le hables nunca mas así, Cullen. Considérate mi enemigo—Sonrió como el gato Cheshire, dicho esto se adentro al ascensor dejándome totalmente en blanco.

¿Ella es mi Bells?


¡Holaa! Aqui el 4to cap.

El gato Cheshire (no se si se escribe asi xD) es ese gatito taaaaan tierno de Alicia en el pais de las maravillas *-*

Bueno dejen sus Reviews con sus opiniones y sigan leyendome!.Besos ;*

Importante: Edward y Alice no son mellizos ;B