Los personajes son de Stephenie Meyer, la trama y cebolleria es mia C:
Bella Pov
— ¡Vamos, Carlie! ¡Llegaremos tarde! —grite desde la cocina. Estaba haciendo algunos emparedados para nuestro paseo por el zoológico. Carlie había insistido durante toda la semana en ir a ver a las abejitas, era tan tierna.
— ¿Papa va a ir? —pregunto con un puchero al más puro estilo Alice. Edward tenía turno en el hospital y además tenía que cubrir a Carlisle, ya que este pidió vacaciones y se fue con Esme a Paris. Qué pena…
Aun seguía enojada con Edward y no le había dirigido la palabra más de lo necesario, pero frente de Carlie lo trataba como un ángel. Habían pasado 3 días y el lunes, ayer, apenas le había dirigido la palabra al entrar en su departamento, por supuesto el aun tenía un rastro de miedo en sus ojos al verme, quizás le dolió. Genial.
Edward no quería perderse el ir al zoológico, quería ver a los leones así que había alargado su hora de almuerzo. Yo quería ver a las ovejas, son lindas y esponjosas.
— ¡Claro! Tenemos que ir al hospital a buscarlo—sonreí mientras guardaba la comida en Abbie—Yo llevare a Abbie, está un poco pesada.
—Si, está bien—me tomo de la mano y me guio hacia la puerta.
Hoy el día era perfecto para salir, estábamos cerca de navidad y había muy poca nieve, no hacia tanto frio. En la puerta detuve a Carlie, le calce un gorro de lana café y una bufanda color crema.
El hospital no estaba muy lejos así que nos fuimos caminando. Era de esos días en los que caminar de hace aun mejor que ir en un auto. Se veía en las plantas y flores las pequeñas gotitas de agua a punto de caer, hermoso. Se sentía ese aroma característico del invierno, húmedo pero a la vez cálido. Siempre me ha gustado el invierno, siento que uno recupera los recuerdos más hermosos que tuvo en el pasado. Solo el invierno, y la nostalgia que traía consigo, hacia eso.
—Hola, ¿Podría llamar al Dr. Cullen? —pregunte a la secretaria del área de pediatría detrás del enorme escritorio. Carlie aun tomaba mi mano y miraba maravillada a su alrededor, ya que Edward nunca la había traído. Insensible.
—Lo siento, está ocupado—dijo con voz nasal. Era una rubia platinada, tez blanca y bien plástica. No dudaba que tuviera más de tres cirugías. Rodé los ojos. ¿Es que también le había echado el ojo a mi Edward? ¿Me acaba de mirar con superioridad? Rubia de cuarta.
"Pega duro, Bellita" me animo mi perra interna, es decir, Cherry.
—Llámelo, por favor—insistí lo más amable que pude.
— ¿Esta usted sorda? Esta ocupado—dijo lentamente—Además tiene que pedir una cita, no crea que semejante eminencia la atendería por devoción de dios—sonrió con suficiencia al mirar a Carlie. Oh, no, se mete con la niña logro que la despidan— Llévese a la mocosa a otro hospital.
Oh, despertó Bella-bestia.
"Ahora si Belly-Bells, destrózala" rio maléficamente, hasta a mi me dio miedo.
—Mira rubia sin neuronas…—busque su nombre en su uniforme—Jessica… seré amable porque esta mi hija, considérate con suerte que mi puño no haya chocado con tu nariz mal operada—sonreí al ver su cara deformarse en ira. Se levanto de su escritorio golpeando con su mano la superficie. Me hacia show mas encima. Típico.
La rubia plástica iba a hablar pero camine hacia la puerta blanca que decía "Dr. Cullen, pediatría". Carlie con sus piernitas me seguía el ritmo, pero lo disminuí al ver que se tropezaba con sus propios pies.
— ¿A dónde crees que vas? —grito la plástica.
— ¡A tus cachetes, plastirubia! —le devolví, entrando a la oficina de Edward de un portazo.
Edward se sobresalto al verme, soltó algunos papeles que revisaba y me miro fijamente. Puse a Carlie frente a mí para que la saludara. Se levanto y le dio un beso en la mejilla, dejándome a mí con un corto y fome "Hola". Rodé los ojos.
—Dr. Cullen, esta mujer entro con esa niña, les dije que estaba ocupado…—dijo Jessica al entrar en la oficina. Esta se removía nerviosa… ¿Es mi idea o le dijo a Edward que Carlie era mi hija? Mierda, quizás lo pensé, en realidad no lo dijo explícitamente. ¿Por qué se lo tenía que decir a Edward? Si le molesta…
— ¿Su hija...? —pregunto Edward confuso
—Le dije a la señora que no pasara con la mocosa…—arde Troya… Bien hecho plastirubia y pensé que tenía que hacer que te despidieran.
— ¿Mocosa? —Edward echaba humo por la nariz, si es que era posible… le advertí a Jessica, pero nadie me hace caso. No digo yo—Esa "mocosa" como tú dices Jessica, es mi hija—dijo con voz dura y fría—Vete antes de que te despida.
Jessica se fue rápido, muy rápido. Me fije en las paredes de la habitación y en los diplomas, todos de medicina. Sentía la mirada de Edward pero no quería mirarlo, había tomado a Carlie como mía…
— ¿Nos vamos? —pregunto tomando la mano de Carlie. La niña sonrió emocionada y tomo mi mano. Cuando llegáramos a su casa me diría: Tenemos que hablar Srta. Swan.
Nos dirigimos al estacionamiento, donde Edward nos indico su Volvo plateado, el orgullo de su vida... Antes, quizás. Ahora era la pequeña.
El viaje se hizo largo, una eternidad diría yo. Estar en constante tensión con Edward no ayudaba a mi estado de ánimo, pero debía fingir frente a mi pequeña.
— ¿Bells? —llamo Carlie.
—Dime, preciosa…—sonreí cariñosamente. La niña se removía inquieta desde el asiento trasero del Volvo—Vamos, Carlie. ¿Qué pasa? —Edward tenía la mirada fija en la calle, pero podía ver cómo me miraba de reojo.
—Es que… yo y Abbie… nos preguntábamos… Um, si… tú… podrías ser mi m…
— ¡Llegamos! —dijo Edward un tanto alterado. Más bien grito. Sudaba en frio y podía ver como se pasaba la mano nerviosamente por su cabello. Algo andaba mal, esquivaba mi mirada. La fijo en su ventana—Vamos, pequeña… Um, ¡Vamos a ver a las abejas! —exclamo mirando a su hija.
— ¡Si! —chillo entusiasmada, pego saltitos tratando de desabrocharse el cinturón de seguridad.
Baje rápidamente del auto y la ayude. Nos encaminamos a la boletería del Zoológico, era muy lindo, tenía figuritas de animales por todas partes y un mapa, el cual te mostraba todo el zoo. Edward pago rápidamente y cogió a Abbie de mi mano mientras yo sostenía a Carlie en mis brazos. Apenas me miro. Me estaba enojando, la que debería estar enojada era yo, este tipo era un completo bipolar, no me sorprendería que comenzara a gritarle a los animales.
Carlie estaba feliz, porque si había una exposición especial sobre el cuidado de abejas. Vimos de todo; leones, ovejas, llamas, tigres, orangutanes, delfines, peces, serpientes, etc.
"Podrías haber dicho ETC antes"
"Calla, que yo cuento la historia"
—Tengo hambre…—se quejo la niña. Habíamos caminado mucho y no habíamos tomado ni un respiro.
—Vale, cariño. Busquemos un lugar para comer—dije acariciando su mejilla.
—Si, consigamos un lugar techado… Me parece que lloverá—dijo Edward mirando hacia el cielo. Carlie asintió y tomo su mano, también tomo la mía, dejándola a ella entremedio de Edward y yo. Mejor ¿no?
Encontramos una cafetería y buscamos una mesa. Nos sentamos cerca de una chimenea blanca y muy gótica. Era una cabaña.
— ¿Qué tenemos? —pregunto Edward mirando fijamente mis ojos. Podía ver en sus esmeraldas un rastro de arrepentimiento, pero solo fue eso, un rastro. Lo ignore, pero seguí perdida en sus ojos. ¿Por qué tenía que cambiar tanto? ¿Por qué tuvo que irse con Tanya? ¿Por qué tuvo que dejarme? Me dolía el ver como nuestra relación de amigos se había deshecho poco a poco a través de los años. Se caía a pedazos como un cristal y nadie hacia nada por raparlo, ni siquiera yo, menos él. No lo podía culpar, estaba pasando un infierno con la zorra de Tanya.
— ¿Bella? —llamo Carlie.
— ¿Eh? … Oh, sí. Um, tenemos sándwich de pollo, carne y también un especial de jamón con huevo cocido—mi favorito. Sonreí evitando la mirada de Edward.
—Yo pido el de pollo—dijo Carlie. Asentí poniendo un plato de plástico frente a ella. Cogí unas servilletas y le tendí su emparedado. Comió con ganas y me felicito por la comida. Mire a Edward esperando su respuesta.
—Um, yo… —"lo siento" articulo con sus labios. Miro a Carlie, pero esta no se había dado cuenta de nada más que su comida—pido el de carne… Bella— mi nombre…
"Si, tu nombre. Así es como te puso Charlie al ver lo fea que eras, ese hombre no tiene compasión".
Le entregue su comida ignorando a Cherry y tocando sus níveos dedos. Me recorrió una corriente eléctrica, pensé que era imaginación mía, pero cuando el de orbes verdes me miro supe que también lo había sentido.
Quite mi mano y cogí mi comida. Comimos en silencio hasta que escuche una dulce voz, alegrándome el día…
— ¡Bella! —exclamo Alex a mi espalda. Me gire para buscar sus ojos y ahí estaba, toda su gloria. Tenía unos pitillos negros y unas Vans rojas. Su camisa a cuadros dejaba ver parte de su pecho. Unos vellos rubios se asomaban a tomar aire por su camisa. Sonreí.
Me levante rápidamente, corrí a abrazarlo, prácticamente me tire encima de él. Bese su mejilla. Este me sonrió mirando mis labios más de lo normal, mire los suyos y sentí como el efecto en cámara lenta si existía. Un carraspeo me saco de mi burbuja estilo peli Hollywood.
— ¡Lex! ¿Cómo has estado? —pregunte disimulando la tensión de mi cuerpo al escuchar como Edward bufaba.
—Muy bien, pero no me has llamado…—me hizo un puchero adorable.
—Oh, vamos. Tu tampoco llamaste—golpee su pecho con mi dedo índice.
—Bueno…—dijo sonriendo— ¿Qué haces por acá?
—Oh, bueno vengo de paseo. Te presentare a alguien—tome su mano y lo guie hacia nuestra mesa. Edward destilaba odio y Carlie… bueno, Carlie comía—Carlie, mira te quiero presentar a Lex—dije llamando su atención. La pequeña lo miro y sus mejillas se enrojecieron.
—Hola…—dijo tímidamente. ¿A qué venía eso?
—Eres muy bella, ¿Lo sabías, pequeña? —dijo Alex tomando su mano y besando su dorso. Carlie retiro su mano con delicadeza y volvió su atención a su comida.
—Bueno y el es…—Edward me corto.
—Yo soy su novio y la pequeña es nuestra hija—dijo con voz fría y calculadora.
¿Qué mierda?
IMPORTANTEEEE LEAAAN: *-*
Holaaaa! :B Como estan? espero que bien y que les gustee el cap. Ahora, perdon por lo corto pero les tengo un tratoo! SI HAY MAS DE 150 REVIEWS DEJARE LA VENGANZA DE CHARLIE CONTRA EDWARD :B
las amo y dejen sus opiniones. tambien dejen lo que les gustaria ver :D
Me ire a dormirrr *-*
