¡Holaaaa! aqui de nuevo con un cap *-* largo mas largo C:

Los personajes son de Stephenie Meyer, la trama y cebolleria es mia C:


Bella Pov

Después de dar latigazos aquí y allá, me senté en el cómodo sillón de nuestro departamento y las mire con una sonrisa arrogante en mi rostro.

Después de que Rosalie y Alice casi se mataran por ir al baño, cosa que no entiendo porque hay 4 baños en el departamento, me rogaron para que les contara mi historia. La historia de mi vida. Es que no lo olvidaría nunca, quizás este fue el peor día de mi vida pero de todas formas la cara de Edward lo arreglo todo.

Mire por la ventana, haciéndolas esperar. Note cuatro ojos impacientes clavándose en mi rostro. En serio daba miedo. No voltee pero me fije en la vista de la ventana, Seattle estaba en su mejor momento, edificios altos y arquitectónicos, luces por doquier, el cielo oscuro pero activo. Sip, adoraba esta ciudad.

"Um, la historia…"

"¿Ahora apareces? Nena, te necesitaba hace menos de 7 horas"

"Estaba con tu padre, lo siento" Wow, Cherry arrepentida. Esto había que grabarlo… "Como si pudieras grabar mi voz, estúpida"

Nop, volvió.

Un carraspeo llamo mi atención, Alice me miraba impaciente.

— ¿Qué quieren saber? —pregunte inocente.

—Mierda, Bella… ¡Dilo ya! ¿Qué paso con Edward? —mascullo Alice.

—Bueno, después de que Alex se fuera con sus "hijos", Aro…—Comencé…

Alex se fue con Jane en sus brazos y su hijo de la mano. Aro, la pareja de Alex, paso por mi lado guiñándome un ojo, enseguida me deje caer en mi asiento.

Intente disimular mi shock, pero Edward estaba ahí para recodármelo. Lo mire fijamente, aun miraba a la puta vaca comer pasto, pero vi en sus ojos la diversión. El lindo lo estaba pasando en grande. ¿Qué tenia de divertido mirar a una vaca comer con la boca abierta? Ah, sí, se burlaba de mí.

—Me gusta el pollo…—dijo Carlie, rompiendo el silencio. Aun miraba con el ceño fruncido su emparedado. Lo único que quería era que mi niña no hubiese prestado atención a nada, ella estaba en la edad en que ya se dan cuenta de lo que pasa a su alrededor. Carlie, de todas maneras, era diferente.

Cuando un bebe nace, este no tiene conciencia de lo que pasa a su alrededor solo quiere descubrir y saber que es. El bebe no recuerda si pateo o no a su mami durante el embarazo o como era todo por dentro. El bebe no tiene conciencia. Yo no me acuerdo si patee o no a Renee aunque con lo perra que está siendo respecto a mi virginidad no me interesa. ¡Te quiero mami!

Cuando crecemos nos acordamos poco de nuestra etapa de bebe y no sabemos mucho de la realidad del mundo. Esta este tipo de conciencia, la que se refiere a la realidad del mundo, como funciona, que es la educación, como pagar la comida, etc. Es cuando se te viene la realidad encima. Carlie, aun no tiene el peso de esta realidad, puede ser por la indiferencia de Edward que necesite tener una verdadera infancia.

La voz dulce y tierna de Edward me saco de mi genial pensamiento.

—Carlie, cariño ¿Qué tienes contra el pollo? —pregunto Edward acariciando su suave mejilla. ¡Aleluya dejo de mirar la vaca!

—Es que… ¿Le duele al pollito que yo lo muerda? —pregunto mirándome con preocupación. Mierda ¿Me pregunto a mí?

Edward la miro dulcemente y tomo su mano entre las suyas, acariciándola suavemente. Soltó una pequeña risita y le dijo:

—Pequeña, no, no le duele porque el pollo… un, ya esta…—me miro nerviosamente. Hice señas con las manos, ojala haya entendido mi: "Vete a la mierda Ed, tú te metiste solo en esto además me debes mucho". Sí, creo que lo entendió. Se veía tan tierno balbuceando estupideces a su hija que quise interrumpir.

—No, pequeña, no le duele porque el pollito nació para alimentarte y criarse en tu estomago—le sonreí. Ella hizo una "o" y me miro con asombro. Se comió todo el sándwich.

Edward me miro mientras Carlie comía. Nuestras miradas se atraparon la una a la otra. Sus verdes luceros hacían brillar a los míos, no podía ser que este hombre fuera tan hermoso y tan estúpido a la vez. Sé que no soy perfecta, quizás aun soy muy joven y el ha pasado por mucho, pero esta situación ya no me está gustando. Todo el juego de sacar celos y ponerse celoso me está molestando. El jueguito de limitarnos a decirnos un corto y fome "hola" no le hace bien a ninguno de los tres, porque sé que Carlie nos ponía atención y sentía el ambiente tenso. Aun seguíamos mirándonos cuando el artículo con sus labios sin pronunciar sonido alguno: "lo siento… necesitamos hablar" Lo mire tiernamente y asentí con una sonrisa. Quizás el pensaba lo mismo que yo respecto a esto. Yo no quería pasar la navidad mal, la quería pasar con ellos.

El se levanto del asiento para recoger las cosas de la mesa, yo ayude recogiendo la basura.

—Bien, nos vamos. Lo siento, hija, pero tengo que llegar al hospital para cuidar a más niños—le acaricio el cabello. Carlie asintió con una sonrisa y pidió que la levantara en brazos—Carlie, cariño pesas mucho—suspiro y la levanto en sus brazos.

—Si, lo sé—sonrió ladeando la cabeza—Bells, yo… yo escuche que mi papi dijo que tu eres mi mama ¿Es verdad?—se sonrojo y escondió su pequeña cabeza entre el cuello y hombro de su padre.

Abrí la boca para decir algo, pero luego la cerré sin nada para decir. ¿Qué podía decir? No quería herir a Carlie diciéndole que yo no era su madre, pero era complicado. Yo me había encariñado mucho con Carlie, la sentía como mía y la amaba como si hubiera salido de mí, aunque fuera virgen. No podía decirle que no, además estaba el hecho de que amaba al padre y bueno, admito que lo amo. Lo he amado desde que tenía 12 años pero en ese entonces no tenía la fuerza ni la belleza para competir con Tanya, ahora crecí y tengo mis curvas, pero eso no significaba que Edward me amara. Aun había algo que revoloteaba en mi cabeza. ¿Qué pasa si Edward decide irse de Seattle? ¿Qué pasaría si yo hubiera quedado como la madre de Carlie y Edward se la lleva? Sufriría yo y también ella. Quizás Ed también por el sufrimiento de su hija.

No, no creía que Edward hiciera algo así, a menos que no hubiera otra opción. Eso me haría mucho daño.

Salí de mis pensamientos para llegar a la realidad. Aun no respondía a su pregunta. Mire a Edward llena de miedo, pero lo que vi en sus ojos me dio fuerza para dar el sí a la pregunta. Sus ojos mostraban amor y ansiedad por la respuesta.

Nuestros ojos se conectaron para tener una discusión silenciosa, como cuando era pequeña. Le pregunte, internamente, que debía decir o si podía decir que sí. El solo asintió sonriendo y con sus mejillas manchadas con un tono rosado.

Toque la espalda de Carlie, toque su cabello, volví a acariciar su espalda. No respondía a mis caricias.

—Carlie—susurre— cariño, necesito que me mires.

Mi pequeña, se removió y me miro. Sus ojitos estaban nublados por lágrimas y sus labios formaban un pucherito. Me reí, era tan tierna.

—Cariño ¿Por qué lloras? —le sonreí y limpie sus lagrimas. Carlie me miro, sus ojos verde agua me mostraron lo que sentía. Tenía miedo. Miedo a ser rechazada por segunda vez— Carlie… ¿quieres que sea tu mama? —pregunte nerviosa.

Ella alzo su mano y toco mi mejilla. Asintió lentamente regalándome la sonrisa más hermosa que había visto. Cerré los ojos y dije:

—Yo seré tu madre, pequeña. Ahora eres mi hija.

Sentí una mano en mi otra mejilla. Esta era más grande y cálida, la mano de Edward. Abrí los ojos y lo vi sonriendo, con un brillo de felicidad que no veía desde que acepto a Carlie en su vida. Con mi hija aun en brazos, me abrazo. Nos abrazamos.

"Aww, que tierno. Me va a dar un coma diabético"

La ignore. Edward dejo a Carlie en mis brazos y mierda, si pesaba un montón, pero ella tenía que vivir su infancia perdida. El chico de ojos verdes metió su mano al bolsillo y saco una servilleta, con la cual le limpio mejilla a un Carlie inmensamente feliz.

Yo, Isabella Marie Swan, tenía una hija de 7 años con el hombre que amaba con solo 20 años.

—Son una pareja tan joven y llena de amor—susurro una ancianita de cabello corto y blanco. Estaba tomada de la mano de un ancianito de unos ojos azules impresionantes con ganas de vivir y felicidad— ¿Lo ves Allan? Es la pareja más hermosa que hemos visto…—nos miro con admiración. ¿Pareja? Reiría pero tengo que ir al baño.

—Si lo veo Lizzie, ¿Recuerdas como éramos cuando jóvenes? —pregunto Allan, mirando a su mujer con ternura.

—Claro, claro, pero fue hace mucho tiempo—nos sonrió Lizzie.

— ¿Cuánto llevan de casados? —pregunto Edward curioso. Se veía tierno.

—50 años—respondió Allan.

—Eso es mucho—dijo Carlie contando con sus dedos. No pudimos evitar reír.

Los abuelitos de fueron no sin antes darnos un consejo: "El amor nunca se acaba, es el orgullo el que domina al amor, pero luchen por que el orgullo no se interponga en ustedes" habían dicho Lizzie y Allan al unisonó.

—Eso fue…—dijo Edward.

—Especial—complete.

—Si, especial—asintió.

Carlie se bajo de ms brazos y se posiciono entre nosotros. Tome su mano y Edward tomo su otra mano.

Caminamos en silencio al estacionamiento cuando escuche un jadeo seguido de un gritito y un golpe sordo. Gire mi cabeza y vi a Edward tirado en el suelo, desmayado. ¿Qué mierda con Cullen?

Busque algo malo en el estacionamiento y bueno, lo vi…

— ¿Qué sucedió? —pregunto Rose muy metida en mi relato.

—Vamos, Bells—suplico Alice—Apura que nos juntaremos con los chicos—hizo un puchero.

—Pues…—sonreí recordando—el auto…

Edward Pov

Mi auto. Mi hermoso auto. Oh, dios mío. Aun no lo podía creer.

—Vamos Ed, cuéntanos—suplico Emmett haciendo un puchero. Rodé los ojos. Tan infantil.

—Es que n-no p-puedo…—se me quebró la voz al recordar su color plateado.

—Edward Cullen Masen—dijo Jasper con el ceño fruncido—Abrirás tu boca y nos dirás porque mierda te desmayas en un zoológico como marica, Bella te trae y nos llama.

Dios, me desmaye enfrente de Bella, incluso grite como niña. Eso es denigrante, humillante.

Recuerdo que Bella tuvo que pedir un taxi, mi auto no estaba en… condiciones para ser usado. ¿Quién habrá sido el… hijo de puta de la grandísima perra que daño a mi bebe?

"Modera tu vocabulario, bastardo"

Mierda, alguien me hablo.

— ¿Dijeron algo? —les pregunte a Emmett y Jasper, que estaban sentados en el sillón frente a mí. Yo estaba acostado en el sillón largo con una manta, esto parecía consulta psicológica.

—No—dijeron al unisono—pero cuéntanos…—susurro Jasper.

—Está bien—dije ignorando a la voz—Estábamos saliendo del zoo…

Estaba más que feliz. Bella le había dicho a Carlie que sería su mama y mi pequeña no tardaría en preguntar porque no estábamos juntos. Genial. Me sentía feliz por Carlie, yo sabía que la había herido demasiado y había soportado mucho en siete años, pero le daría la niñez que quisiera con tal que fuera feliz. Incluir a Bella solo se adelantaba a mis planes, ya que hoy en la noche hablaría con ella para resolver el problema que teníamos.

Este es el mejor día de mi vida, Bella me dio una esperanza al aceptar hablar conmigo después de la estupidez que dije frente a Alex, pero vamos, no me pude aguantar que un rubito me quitara lo que es mío y siempre me pertenecerá porque solo con ella soy un hombre completo. Después me agrado Alex pero lo único que quería hacer era reírme de la cara de Bella, tenía unas ganas de tirarme al suelo pero lo más interesante que encontré fue mirar a una vaca comer pasto. Lindo.

Amaba a Bella, me había dado cuenta el día en que la bese después de que el rubio lo había hecho. Me ahogaba si ella no estaba presente, necesitaba su presencia, su olor, su cabello, su piel, sus labios contra los míos, su calor abrazando mi frio… su amor por Carlie, todo lo necesitaba. El hecho de que otro hombre la besara me ardía en lo más profundo de mi alma y me mataba poco a poco, solo Bella podía sacar lo peor de mi, el ser impulsivo y posesivo.

Caminábamos como una verdadera familia, y eso lo había afirmado una pareja de ancianos muy amables, hacia el estacionamiento cuando a lo lejos vi mi Volvo…

Solté un grito y caí al suelo. Todo se volvió negro.

… Mi Volvo, Volvo…

— ¿Edward? —pregunto una suaves voz, Bella.

— ¿Papi? —pregunto Carlie con miedo.

Abrí lentamente los ojos. Aun estábamos en el estacionamiento y… ¡MI VOLVO! Me levante rápidamente y corrí hacia mi auto. Ya nada quedaba del plateado.

— ¿QUE MIERDA? ¡MI VOLVO! ¡NO! —grite sollozando. Era mi bebe.

— ¿Edward? —pregunto Bella mirándome divertida. Mordía su labio intensamente mientras contenía la risa.

—No es divertido, Swan—dije enojado. La mire feo, bien feo, para que no volviera reírse.

—Es un auto—dijo con voz ahogada por la risa—Oh, vamos Edward eso se puede reparar…

— ¡TIENES IDEA DE EL DOLOR QUE SINTIO! ¡ERES UNA INSENSIBLE PIEDRA! ¡VIBORA! FUISTE TU—la apunte con mi dedo índice, seguro que fue ella. Maldita perra arpía.

—No, no fui yo. Ese fue el karma, perro—se acerco a mí y palmeo mi mejilla—Vamos Edward, Carlie tiene mucho sueño se levanto temprano. Si quieres pedimos un taxi—dijo conteniendo la risa.

—Anda ríete—dije picado

—Va-vale—logro decir antes de convulsionar en el piso, perra. Carlie la miraba divertida y se reía. Cayó con ella al piso y comenzaron a revolcarse en el piso. Hija de su madre… lleva a la miseria a mi hija.

— ¡KARMA! ¡PUTO KARMA! ¡AMO AL KARMA, SOY SU FAN NUMERO UNO! RENDIRE TRIBUTO POR LA MIERDA—gritaba Bella sin cuidar los insultos, mi hija será igual que su nueva madre…

Las ignore y mire a mi auto. Tenía plumas en el techo, el capo tenía pintura roja y negra, tenia comida y basura. Mi bebe. Gemí. Estaba rayado, le sacaron la pintura. Y en el ventanal trasero escribieron: N.T.M.C.U.S ¿Qué mierda?

— ¡Bella! Mira esto…—esta se levanto y miro el ventanal trasero. Carlie trataba de leer pero no alcanzaba a ver por lo que la levante en mis brazos.

—No te metas con un Swan…—susurro Bella frunciendo el ceño y dejando escapar una sonrisa. Espera ¿Dijo Swan?

— ¿Swan? —pregunte confundido.

—Um, fue mi papa. Esto se lo hace a todos los chicos que… Um, me hacen algo—dijo inaudiblemente jugando con sus dedos nerviosa.

— ¿Charlie? Tu papa… ¿Qué mierda tu papa, Swan? —Pregunte enojado— ¿Qué te hice?

—No pensé que lo haría y se lo dije como hace un mes… es que rechazaste mis besos—dijo la ultima parte en un susurro.

—Bella—gemí—sabes que… No importa, el auto se arregla pero no quiero a tu papa a más de 5 metros de mi auto. Nunca. Pondré un orden de restricción para mi bebe—acaricie el espejo.

—Como quieras, si quieres puedes vengarte. Quería que él te pegara y te dejara cara nueva no que dejara así el Volvo, esto es una mierda…—dijo tranquilamente, negando con la cabeza.

—Bien—respondí—pero si hubiera quedado con cara nueva no querrías besarme…—dije con un puchero.

— ¿Quién te hace pensar que quiero besarte como estas ahora? —pregunto alzando una ceja.

Me pare frente a ella y acerque mis labios a los suyos. Sentía su aliento en mi boca, tan dulce y fresco. Se quedo inmóvil mirándome a los ojos y yo mirando los suyos. Carlie estaba en mis brazos mirándonos pero en ese momento solo quería besar sus labios.

Iba a besarla cuando Carlie pregunto:

— ¿Que es mierda? —pregunto frunciendo el ceño y poniendo una mano en mi mejilla. Suspire. Doble mierda. Bella se separo de mi y rio sacudiendo su cabeza.

—Eh, sí, eso… es… una mala… Um, palabra. Sí, eso es. —respondí.

— ¿Mala palabra? Oh, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda—comenzó a cantar. Tape su boca y ella me miro enojada. Me mordió la mano y siguió—mierda, mierda, mierda…

—Carlie, no—la corto Bella seria. Esta mujer es un pan de dios. Suspire, de nuevo.

— ¿Por qué no, mami? —pregunto Carlie inocentemente ladeando su cabeza. Espero que Bells no caiga en su…

—Aww, mi niña, me llamo mama—dijo emocionada—diga mierda no más.

…trampa.

—Te aplaudo—le dije a Bella.

—Calla—dijo amenazante—Carlie, te daré un dólar por cada maldición y en casa—me encanto la forma en la que dijo casa… como si fuera nuestra casa—pondremos un frasco para el dinero ¿Te parece?

—Sip— dijo tendiendo su mano hacia Bella.

— ¿Qué? —pregunto Bells

—Mama y papa han dicho más de 15 malas palabras, no crean que nos los escucho—dijo sonriendo.

Esa es mi hija. Que orgullo.

Bella se quedo sin que decir ni respirar. Se acerco a mí con la boca abierta.

—Cullen—susurro en mi oído, causándome un estremecimiento—necesito 15 dólares—dicho esto mordió el lóbulo de mi oreja— ¿No es divertido verdad? —sonrió.

—Esa es… la historia de Bella y el Volvo…—dije pegado en el techo blanco.


Ho-holaaa! xdd Aqui la historia II. ¿Saben? es curioso como me sente a las 17.30 de la tarde a escribir y termino a las 1.30 am sjhajshajshjahs y siemore que prometo el dia en que subire no lo hago xD Wow, bueno espero que les guste :'D diganme si les gusto eso de que los dos recordaran el dia en vez de narrarlo normalmente :'D Las amo *-* cuidense ;B DEJEN REVIEWS! xD

Me piro vampiro, muack... diganme que me quieren xdd