Holaaaaa, perdon la tardanza ayer me retaron por dormirme tarde xdd En fin este es mi primer lemmon y perdon si no es muy bueno, pero con el tiempo ire mejorando.

Los personajes son de Stephenie Meyer, la trama y cebolleria es mia C:


Break of dawn- Michael Jackson

Edward Pov

Después de que los chicos casi mueren de la risa, los saque a patadas de mi departamento, no quería que mi hija viera este escándalo, ya tenía mucho con lo del zoológico y su nueva "madre mala influencia".

— ¡Carlie! —Grite. Estaba en la cocina preparando fideos, la especialidad del día— ¡Ven a comer!

"Si, claro del día… ¡Los fideos son la especialidad de tu vida, chico!" mierda. Alguien me hablo, pero estaba solo en la cocina…

Me volví loco.

"Todos piensan lo mismo, querido. Pero no te preocupes, me terminaras amando" Rio malévolamente.

"¿Quién eres?" pensé. Si la voz estaba en mi cabeza entonces hablaría con mi cabeza. ¡Mi conciencia! Mierda, estoy cayendo bajo…

"Cherry y no, no soy tu conciencia pedazo de estúpido. No te alcanza el cerebro…"

Perra. La ignore, por lo menos sabia su nombre. Diablos, eso no quita que esté hablando con mi cabeza.

— ¿Papa? —pregunto mi hija sacándome de mi cabeza. Estaba en la entrada de la cocina con una muñeca que le había regalado Esme, muy linda.

—Hey, ven a sentarte—le dije mientras revolvía los fideos. Carlie se sentó en la barra, apague el fuego y le serví fideos con salsa blanca. También me serví yo. Estábamos frente a frente, mi hija me miraba directamente a la pupila, algo quería— ¿Qué pasa, Carlie? —acaricie su mejilla.

—Yo… es que…—miro hacia abajo—Yo te amo y… estoy feliz—Levanto su pequeño rostro, sus ojos brillaban y una sonrisa me deslumbro por completo. Ahora tenía un papa y una mama, esa era la razón de su felicidad.

Le sonreí con todo lo que mis músculos pudieron y sentí como las lágrimas mojaban mis mejillas. Carlie se subió en la barra, dejando a un lado nuestros platos. Se planto frente a mí con una mirada confundida. Sus ojos verde agua buscaban algo por mi rostro.

— ¿Por qué lloras? ¿No te gusto lo que dije? —pregunto triste.

—Pequeña… solo estoy feliz de que tú puedas ser feliz—ella ladeo su cabeza y abrió con curiosidad esos grandes ojos—Te hice mucho daño… y bueno, te mereces a Bella y mucho mas. Te mereces cada segundo de mi vida, hasta mi último segundo en este mundo.

Sabía que Carlie no comprendería todo, pero a sus 7 años de edad era bastante inteligente y rápida.

Carlie comenzó a llorar. La atraje a mi pecho, sentándola en mi regazo, mientras cantaba una nana que había compuesto a piano cuando conocí a Bella. Años que no tocaba, pero resolviendo mi vida podría tocar para mis mujeres. Volvería a tocar para Esme, quería verla feliz.

Entre lágrimas comimos, lleve a Carlie a su habitación para vestirla y preguntarle que ropa quería llevar. Era igual que Alice, se demoro dos malditas horas en escoger tres vestidos, 2 pantalones y cuatro poleras. Ella acabara con mi fondo en el banco, mi ejecutivo bancario llorara. Qué pena mi vida.

Sus abuelos reclamaban a su nieta y este era el día perfecto ya que los chicos habían organizado una cena. Mi niña se iría por el fin de semana, sus abuelos la consentirían y quizás el lunes le tendría una sorpresa. De todas formas la extrañaría.

La deje en casa de mi padre con un gran beso en su mejilla y un fuerte abrazo, Carlisle me aviso que mis vacaciones comenzaban el lunes y no tendría que volver hasta enero. El ya había pedido sus vacaciones y solo tenía libre Noche buena, por eso pedían a Carlie ahora.

Cuando llegue a mi departamento me bañe y me vestí con unos jeans negros y un sweater corte V.

Jasper se había ido temprano para comprar algunas cosas con Emmett. Rose, Alice y Bella preparaban el ambiente y la cena. Hoy comeríamos Lasaña.

Mi celular comenzó a sonar. Mire la pantalla. Bells.

— Hey, Bells— dije apenas descolgué. Escuche una risita al otro lado del teléfono, tan era mi sonido preferido junto con la risa de Carlie.

— Hola, hola padre de mi hija— canturreo feliz. Sonreí— llamaba para ver como tratas a mi hija— dijo seriamente.

— Oh, sí bueno, la niña gritaba mucho por lo que la amarre a una silla y le metí un calcetín que tenia debajo de mi cama, creo que estaba sucio— dije tranquilamente. Me mordía el labio para no reír, sabía que Bella me creería.

—…— se escucho el golpe de una puerta y se corto la llamada.

Comencé a reírme como imbécil, me retorcía en el sillón y mordía una almohada. Era tan ingenua.

"Wow, los hombres sí que son estúpidos, se ríen como tarados, cero clase" murmuro Cherry

"Wow no sabía que las perras pensaban" le devolví.

"Ojala venga una tormenta y te caiga un rayo encima, después te atropelle un camión de basura, cuando el camión avance, retrocederá para pasar por última vez su rueda sobre el pequeño Eddie y por si fuera poco, te caerá otro rayo en la entrepierna, la idea es que tu cosa no se vuelva a levantar" me lleve rápidamente la mano a mi pequeño y lo cubrí con celo.

"Auch…"

El puerto comenzó a temblar, gire mi cabeza y mire con curiosidad. ¡El rayo!

Mierda mi pequeño, maldita bruja, ¿Como hare el amor con Bella? Me escondí detrás del sillón. Sentí como la puerta volaba por encima de mi cabeza. Mierda, diablos. Este es mi castigo, dios mío.

La puerta choco con el estante y boto todos mis libros. Mire cautelosamente la entrada y vi a Bella con un vestido rojo, pegado a su cuerpo y muy corto… demasiado corto.

Hola, Eddie. Tanto tiempo ¿no? ¿Cómo estás? Te hace falta ejercicio, amigo.

Bella traia un extintor en su hombro. Esta mujer era peligrosa. En su mano derecha traía un cuchillo.

— ¿Qué mierda, Swan? Casi me matas del susto— me levante y camine hasta quedar frente a ella. Iba a besarla en la mejilla cuando aparto la cara y puso el gran cuchillo frente a mí. Enarque una ceja, ¿Estaba loca? ¿Qué le dio Renee?

— ¿Dónde la tienes? — dijo fulminándome con la mirada. Si las miradas matasen…

Comencé a reírme como estúpido, de nuevo.

— ¿Qué te pasa, perro? — mascullo.

— Pareces un Poder ranger en decadencia— reí mas fuerte. Ya me dolía el estomago. Bella comenzó a reírse conmigo.

— Este bien. ¿Dónde está Carlie? — pregunto más tranquila.

— Esta con Carlisle y Esme— sonreí.

— Oh, bueno ya que estoy aquí, hablemos— me levante y tome su mano para levantarme. El nuevo estilo de Bella la hacía más sexy y apetecible. Mis pantalones se hacían pequeños cuando la miraba, por eso ahora mismo me imaginaba a Esme besándose con el chico de la pizza.

Aww, un gusto Eddie. Adiós.

La senté en el sillón, nos miramos fijamente. Nadie sabía que decir. Quizás si sabíamos pero no teníamos como.

— Bella— comencé tomando sus manos— Yo… bueno, tú sabes que estuve enamorado de ti cuando nos conocimos… y bueno, esos sentimientos nunca me dejaron. Me siento solo cuando no estás a mi lado, no me siento capaz de criar a mi hija, no me siento capaz de sonreír y no soy capaz de pensar con claridad. Me gusta tu sonrisa, tu belleza natural, tus ojos, la forma en la que te ríes, me encanta lo infantil que puedes ser y como esa niña interior nunca te dejo. Tu sonrisa es mi mundo, la tuya y la de Carlie. Solo quiero cuidarte, pero no quiero arrastrarte a la mierda que es mi cabeza ahora… no quiero verte mal. Yo te amo desde el primer momento, cuando te vi con Alice. Tus mejillas rosáceas, tus ojos marrones me llamaban y tus labios me obligaban a besarlos y sentir su dulzura.

La mire fijamente y vi como la lagrimas le corrían por las mejillas, mordía su labio con intensidad. Se tiro encima de mí en cuanto sonreí. Me abrazo con fuerza y refugio su cabeza en mi pecho, sollozando.

— Yo… yo fui una estúpida… creí que me habías olvidado…q-que no me amabas y-y eso me m-mato, me dolió m-mu-mucho, yo también te amo, nunca te deje de amar— la separe de mi pecho y acune su rostro entre mis manos.

— Dilo de nuevo— le dije. Ella me miro confundida— di que me amas, cuando lo dijiste no me miraste a los ojos— ella asintió y tomo una bocanada de aire.

— Te amo, Edward. Me cuesta concentrarme si no estás, me encanta cuando sales de la ducha— reí sonoramente y ella se ruborizo— amo a tu hija, amor tu sonrisa, amo tus ojos, me gusta cómo me abrazas, tus brazos son lo más importante porque ahí es a donde pertenezco.

La bese con hambre apenas termino de hablar. Ella era todo lo que me faltaba para ser feliz. Moví suavemente mis labios sobre los suyos sintiendo el roce y disfrutando del tiempo. Delinee con mi lengua sus labios, ella abrió su boca y me dio paso a una batalla campal. Los dos peleábamos por dominar, pero necesitábamos respirar.

Bella se separo de mí, la recosté en el sillón y me puse arriba de ella recargando mi peso en mis codos, alrededor de ella. Bella levanto su cadera haciendo que chocara con mi entrepierna, gemí en su boca.

Bella Pov

Edward gimió y lo calle con un beso. Era lo más caliente que había sentido en mi vida. Su erección se aplastaba en mi vientre haciendo que una bola de fuego se posara en mi parte baja.

Edward comenzó a tocar mi espalda, buscando el cierre del vestido, mientras mi mano derecha de aferraba a su cuello y cabello. Bajo el cierre y me saco el vestido.

— Hermosa…— susurro. Me sonroje y reí. Era tan tierno y sexy a la vez.

— Solo tócame— pedí.

Me beso en el cuello, dejando un camino de besos húmedos por mi clavícula dirigiéndose a mis pechos. Me saco el sujetador superhipersexy y lo tiro por alguna parte del salón. Comenzó a lamer mi pezón mientras que su otra mano acariciaba el otro. Gemí y arquee mi espalda.

Tome el sweater de Edward y lo desgarre, tirándolo al suelo. Tome su rostro, busque sus labios y comencé a besarlo con fiereza. Solo necesitaba sus labios y grandes manos cerca de mí.

Edward se retiro y gemí por la falta de tacto. Lo mire suplicante y con un puchero en la boca. El solo rio y tomo mi mano levantándome del sillón. Se pego a mí y pude sentir lo ansioso que estaba por hacerme el amor. Comencé a tocar sus abdominales, siguiendo un camino hacia abajo en pequeño círculos. El gimió y se apretó mas a mí, haciendo que su miembro palpitara en mi vientre mientras me besaba el cuello.

—Edward…—gemí. Esto era lo más caliente que había sentido en mi vida, ni mi puto consolador me hacía sentir tan caliente y apunto de venirme con un solo roce.

—Vamos, quiero estar dentro de ti—murmuro en mi oído, para luego morder mi lóbulo.

Ya estábamos bañados en sudor, Edward lucia extremadamente sexy, un dios.

El agarro mi trasero apretándome más contra él, los dos gemimos por la fricción pero esto fueron acallados en un beso profundo. Salte y enrolle mis piernas en su cadera, el me sujeto y me llevo a su habitación sin romper el beso.

Pronto sentí como me recostaba sobre su gran cama y se posicionaba sobre mí.

—Tienes… mucha ropa—jadee, luchando con el botón de su jean. Mis manos estaban malditamente temblorosas por lo que Edward alejo mis manos y se despojo del molesto jean. Puto pantalón, mira que ponerse a pelear conmigo.

—Tu no—sonrió de lado.

—Oh, bueno si quieres me pongo mas ropa ¿te parece? —dije seriamente.

—No—gruño, volviendo a tomar mis labios para luego lamer y morder mis pezones. Baje mi mano hacia sus bóxers rojos y apreté su erección. Edward dio un respingo y gimió. Sonrió e hizo lo mismo conmigo. Llevo su mano a mi parte baja y comenzó a acariciar por encima de mis pantaletas—Estas húmeda—afirmo. Asentí, dejándome llevar por la sensación.

Rápidamente me dejo desnuda, sacándome las pantaletas azules. Abrió mis piernas y acaricio mi clítoris. El me miraba intensamente mientras gemía.

Quise arrancar su bóxers pero algo duro los apretaba. Su miembro. Hoy era una total inútil, Edward se saco los bóxers. Tome su miembro sin mirarlo mientras el aun acariciaba mi parte baja. Mi mano iba de arriba a abajo, el cerro sus ojos y echo su cabeza hacia atrás. Su cara estaba deformada por el placer. Cerré mis ojos.

Yo aun no abría mis ojos, por lo que estaba masajeando su pene sin conocerlo aun.

— ¿Estas segura? —dijo posicionándose en mi entrada. Solo pude asentir—mírame—ordeno suavemente. Lo hice. Abrí mis ojos— ¿Estas segura? —toco mi mejilla con dulzura—No hare nada que no quieras, lo sabes.

Claro que lo sabía pero es que no quería parar, pero tenía miedo, era mi primera vez y no quería arruinarlo todo.

—Si…solo hazme el amor.

Edward de a poco metió su cabeza, el sabía que era virgen. Gemí.

— ¡Edward! —grite. El se aparto rápidamente y me miro con miedo.

— ¿Q-Que pasa?

— ¡Esa cosa no va entrarme! —grite viendo por primera vez su larga longitud. Era grande.

Me miro asombrado y luego comenzó a reírse hasta que cayó de la cama. Aun seguía riéndose pero cuando miro a Eddie, gimió.

—Bella, mira lo que has hecho—apunto a su miembro, ya no estaba duro. Qué pena. Estaba flácido. Qué asco.

"Seguro…Eres estúpida lo teníamos ahí. Me has fallado, pequeña saltamontes" murmuro Cherry.

"Mierda. ¿Qué hago?"

"Tócalo"

Bien. Estire mi mano y levante a Edward, quien se recostó en la cama, me puse encima de él y comencé a besarlo desde el cuello, bajando a sus pectorales y luego abdominales. Pase mi lengua por su pelvis mientras el jadeaba y apretaba las sabanas con su manos.

Tome su miembro y comencé a masajearlo.

—Perdóname, Eddie—dicho esto introduje su cabeza en mi boca y el cuerpo de Edward se tenso. Cada vez se ponía más duro, toque con mis manos la parte que mi boca no alcanzaba, mientras Edward gemía y maldecía.

—M-me ven-g-go—logro decir. El me aparto e hizo que yo quedara recostada en la cama y el encima de mí. Se posiciono en mi entrada y entro lentamente. Rompió mi himen y gemí de dolor, cerré mis ojos y Edward se quedo quieto—Perdón—susurro— ¿te duele? —una lagrima se escapo de mi ojo y el la atrapo con sus labios. Abrí mis ojos y en los suyos había arrepentimiento.

Nos quedamos quietos unos minutos y el dolor, disminuyo. Lo que me preocupara era que sangrara, pero no fue así.

Pronto busque fricción moviendo mis caderas. Eddie se sentía también en mí. Tan cálido y caliente. Edward comprendió, entro y salió lentamente para adecuarme a su longitud. Me abrace a su espalda, clavando mis uñas.

Edward aumento la rapidez y pronto me encontré gimiendo de gusto. Una bola de fuego comenzó a formarse en mi vientre y crecía con cada embestida. Busque los labios de Edward y los bese suavemente, introduciendo mi lengua en su boca.

—Estas… tan… apretada—logro decir. Di un gritito cuando su mano comenzó a tocar mi clítoris. Estaba a punto de explotar.

— ¡Ah! Ed-dward… me vengo—jadee. Clave aun mas mis uñas en su espalda, el gruño y comencé a apretarme a su alrededor.

—Yo también… ¡Ah! B-bella—mascullo. De pronto esa bola de fuego en mi vientre exploto, grite y me estremecí debajo del. Después de una profunda embestida por parte de Edward se vino duro sobre mí, gruñendo y maldiciendo como camionero.

Descanso encima de mí para después rodar y abrazarme. Puse mi cabeza en su pecho mientras él nos tapaba con la sabana.

—Eso fue…—comenzó, pero lo corte.

—Perfecto—complete cerrando mis ojos. Estuvimos un rato en silencio, yo acariciaba su pecho mientras él hacia pequeños círculos en mi espalda.

Solo el silencio y nosotros, era lo más relajante del mundo. Se supone que teníamos una cena pero ¿A quién mierda le importa? A mí no.

—Cásate conmigo—soltó Edward de repente, dejándome helada.

—Nop—dije rápidamente. El se separo de mí para mirarme. Sus brillantes ojos estaban opacos y ya no tenía su sonrisa de lado. Se veía triste. Trago saliva y pregunto:

— ¿Por qué?

—Por que aun no soy tu novia—sonreí ampliamente. El se relajo y toco mi mejilla.

— ¿Quieres ser mi novia? —asentí rápidamente y él me beso con dulzura—Ahora, ¿Quieres casarte conmigo? —volvió a preguntar.

Me volví a acostar en su pecho acariciándolo de nuevo.

—Ya veremos, Sr. Cullen— el solo suspiro.

"Por fin…"dijo Cherry feliz.

"¿Qué?"

"Ya no eres virgen y Eddie es mío…" canto en mi mente.

"A la mierda, Cherry. Eddie es mío"

"No"

"Si"

Rodé los ojos, mire a Edward y sonreí. Dormía tranquilo mientras yo me aferraba a él y peleaba con Cherry.

"Sabes que me amas…"

"Ego"


Holaaaa espero que les haya gustado :S Eso c: Escuchen la cancion de mike y gracias por la oportunidad con el fic "En busca de un rayo de sol"