Holaaaaaaaaaaa! aksjsldjlsak Aqui un capitulo nuevo *-*

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cebolleria es mía C:


Bella Pov

Okey, el día anterior había sido una mierda, lo admito. Me había golpeado fuerte la actitud de mi pequeña y, mucho más, la actitud de Edward. No podía culparlo, quizás estaba en completo shock por la actitud de Carlie pero me había sacado de su vida y eso me dolió mucho. Si había algún problema con Carlie, pues, yo quería ayudarlo, e incluso hablaría con mi pequeña… Y sabia porque estaba enojada, podía percibir en su tono frio que la cosa era conmigo…

Celos de una hija.

También los sentí en algún momento, son completamente normales, pueden ser con tu padre o con tu madre… Yo los sentí con mi madre, cuando se caso con Phil y es que ella estaba tan enamorada de ese hombre, que casi tenía mi edad, que varias veces me ignoro cuando necesitaba su ayuda. Pero nunca le reproche nada porque sabía que ella merecía ser feliz con la persona que amara… Esto, de alguna forma, era diferente. Carlie no tenía la edad que yo tenía cuando mama se caso con Phil, yo era mayor, mi pequeña solo tiene siete años y aunque se dé cuenta de algunas cosa y sea inteligente… pero esta vez, alguien tiene que guiarla… No me llevare a su padre, porque también la amo a ella, la quiero como si fuera mi hija, aunque yo sea joven la siento mía.

Con este pensamiento baje a mi departamento y entre, las chicas estaban ahí y al verme lo primero que hicieron fue pedir pizza y hablar del tema.

— ¿Y bien? —pregunto Alice mirándome fijamente con la boca llena de pizza. No tengo idea como pudo hablar.

—Cielo, no hables con la boca llena—le dijo Rose acariciando su cabeza como si fuera un perro. Sonreí ante eso, eran las únicas que podían hacerme sonreír en un momento así.

— ¡Hey! Déjame ser—dijo con un puchero demasiado tierno—Yo…—Oh, no. Ahí viene el gato de Shrek. En serio nunca debieron inventar esa película, esa mirada le salía a la perfección a Alice… nadie podía resistirse… excepto Rosalie Hale.

—Sigue, Bells—dijo Rose pasando de Alice, que infló sus mejillas enfurruñada.

—Vale, si dejan de hacer show quizás les pueda contar algo…—dije sonriendo.

Les conté todo el fin de semana, y le pedí nuevamente disculpa a Alice por no haber asistido a la cena donde anunciaría su matrimonio con Jasper. Luego les conté sobre lo que había pasado hace menos de tres horas en el departamento de Edward.

—Y bueno, fue muy fría conmigo, creo que el problema soy yo—baje la mirada.

— ¡Estas loca! —exclamo Alice—Carlie solo habla maravillas de ti, te ama… pero no se qué pasa con ella. Mama y papa me llamaron, cuando tu no llegabas aun, diciendo que la pequeña de había perdido en el parque por al menos media hora. Cuando apareció estaba llorando y mi papa la abrazo todo el tiempo, solo quería ver a Edward pero Esme no quería interrumpir su fin de semana contigo, un estupidez…—Rose y yo asentimos, era una estupidez pensar que podía interrumpir si lo único que hice con Edward, aparte de hacer el amor, fue hacer un amo de casa—Edward se enojo con ellos por no avisarle y Carlie no hablo con él, solo lo abrazo… de ahí no sé nada mas—termino su relato un poco confundida. Yo también lo estaba.

—Vale, eso es raro…solo hay que darle tiempo. Tiene que pasar más tiempo con Edward—musito Rose.

Nos comimos las dos cajas de pizza. Soy una glotona, lo sé. Menos mal que no engordo tan fácil, espero. Era bien entrada la noche cuando decidimos ir a dormir.

—Rose…—esta me miro alzando una ceja—Puedo… ¿Puedo dormir contigo? —mi amiga me sonrió cálidamente y tomo la mano.

—Claro que si, pequeña. Como siempre.

— ¡Yo también quiero! —salto Alice. Rodé los ojos. Esme debió sufrir con el embarazo, en serio.

Dormimos las tres en la cama de Rose abrazadas, como siempre que alguna tenía problemas. Éramos nuestro consuelo. Esa noche dormí demasiado bien, y las pesadillas que venían a mí siempre que estaba triste no llegaron, en cambio, soñé una diversidad de cosas lindas.

Me desperté con los rayos del sol infiltrándose por la ventana de Rose, molestaba un poco, pero no era tan intensa ya que el invierno se hacía notar cada vez mas. Aun no había nevado y eso que estábamos a 23 de diciembre… Según Alice, justo para navidad nevaría, y bueno, no hay que apostar contra Alice, ese duendecillo es mortal. Eso me recordaba que nuestro departamento no estaba decorado, pero seguramente Alice se daría cuenta hoy. El departamento de Edward tampoco estaba decorado, por lo que cuando fuera a la universidad compraría algunos adornos. El debería acordarse del árbol, espero.

Eran las 9.45 am, según el reloj en la mesita de noche. Me levante de la cama, arrastrando los pies y fui a ducharme a mi baño. Sentir el agua caliente en mi cuerpo relajo mis músculos, que estaban un poco tensos por la preocupación que tenia por Carlie. Aun recordaba cómo sus ojos tan hermosos como el agua se habían convertido en hielo. Sacudí mi cabeza alejando esa visión, hablaría con ella… Me lave el cabello con mi champú favorito, que dejaba un aroma a fresias en mi cabello, y enjabone mi cuerpo. Salí del baño envuelta en una corta toalla blanca y totalmente relajada.

Eche un vistazo a la habitación de Rose y la imagen era para morirse de la risa, pero me la aguante para no despertarlas; Alice ocupaba toda la cama y sus pequeños pies se escapaban de los cobertores mientras que Rose estaba con los pies en la cabecera y con un pie de Alice en la boca. Era digno de fotografiar, busque mi Iphone y les saque una foto. Chantaje… wuajajajajajaaj. Esa es mi risa malvada.

"Practica, cariño" escuche en algún recoveco de mi mente. Cherry. Sonreí.

"¡Cherry, te extrañe! Me hiciste falta, perra estreñida" suspiró.

"Edward dijo lo mismo… ¿Cuántas veces tengo que decir que sí, soy una perra pero estreñida, no?" Espera, ¿Edward?

"Vale, no he entendido del todo pero… te extrañe…"

"Yo no, así que quita esa estúpida sonrisa y come algo, que me muero de hambre" Rodé los ojos. Esta es Cherry.

Fui a la gran cocina y deje mi Iphone en la encimera. Saque los ingredientes y prepare unos deliciosos hot cakes. El olor fue más que suficiente para que Alice estuviera sentada en el taburete de madera del mesón. Me miraba con una sonrisa loca en la cara y miraba a los pobres hot cakes como si los fuera a matar en vez de comer… No es que los pudiera matar… pero… Um, okey no. Como sea, los miraba feo.

—Deja de mirarlos así, loca de patio. En serio das miedo—Alice me fulmino con la mirada—Uy, si las miradas mat…

— ¡Dame acá! Tengo hambre—le di su plato de hot cakes. Cogió una botellita de miel de maple y cubrió todo el plato. No miento, todo el maldito plato.

—Hey… ¿no crees que es mucho, Allie? —Movió su cabeza frenéticamente de lado a lado—Sabes que lo dulce te vuelve… un poco…

—Estúpida—me corto Rose entrando en la cocina con una cara de espanto… su cabello parecía paja. Se sentó al lado de Alice y cogió la miel de maple, creo que la guardo. Nota mental: No comprar miel de maple… o guardarla lejos de Alice.

—Exacto—dije asintiendo y sentando frente a las chicas— ¿Qué harán hoy? —pregunte cortando en pedazos mi comida.

—Me quedare aquí, si voy donde tu hermano seguro que no salgo en toda la noche, además creo que saldrá con Edward. No lo sé—dijo Rose tomando su café.

—Yo…me guftadia estaf en cafsa—dijo Alice con la noca llena. Reí— ¿Qué? —pregunto escupiendo migas de hot cakes.

—Cariño, por favor, no hable con la boca abierta—dijo Rosalie maternalmente—es… asqueroso. ¿Harás algo? —me pregunto.

— Tenía pensado ir a presentar los papeles para el curso—sonreí. Las chicas me miraron atentas—También para la universidad—sonreí más aun.

— ¡Eso es genial! ¡Volveremos a la universidad! —exclamo Alice.

—Chicas, gracias por estar conmigo, no debieron hacerlo—dije un poco culpable.

—Cállate y termina de comer. Somos tu amigas, no hay nada que agradecer—termino Rose.

Las chicas habían congelado sus estudios por mí, yo no podía pagarlos y me concentre en buscar un trabajo y ellas hicieron lo mismo. Yo no quería que mis padres se desvivieran pagando mi universidad. Esa era mi responsabilidad. Aunque ellos se ofrecieron a pagar la mitad igualmente no tenia como pagar la otra parte, por lo que me tuve que tomar un año. Ahora que había ganado dinero con Edward, podía pagar la mitad.

Si bien, estuve dos años en la universidad estudiando literatura tuve que congelar este. Ahora, me emociona el curso y bueno, entra a la universidad en marzo. Me hace feliz que ellas retomen sus estudios, pero para la próxima no dejare que los congelen por mi culpa.

Le mande un mensaje a Edward, no quería hablar con él, estaba un poco dolida por su actitud y no quería sentirme peor… Le dije que no me llamara, fui clara, así que creo que entendió el mensaje.

Terminamos de comer y me fui a mi habitación para cambiarme. El frio se estaba haciendo notar, por lo que me puse una polera blanca de manga larga que se ajustaba a mi cuerpo, un short de jean y unas medias negras transparentes. En vez de mis queridísimas Converse me puse unos botines café claro con cordones del mismo color y un tacón mortal, cortesía de Alice. Hermoso. Para abrigarme un poco me puse una chaqueta de cuero negra. Me maquille ligeramente; rímel, delineador y bálsamo labial… para tener mis labios besables… ¿Existe esa palabra? No sé.

Las chicas estaban viendo una película en el salón.

—Que cerdas…—murmure cuando las vi todas desparramadas en el sillón. Rose se veía un cerda normal con el bol de palomitas… Dios, recién habíamos terminado de desayunar… Pero Alice, dios mío— ¡Alice! ¡Suelta eso! —exclame.

— ¡DEJAME! —grito.

— ¡Suelta la miel de maple! —grite acercándome a ella. Rose siguió comiendo como cerdo en el sillón—Rose… ayúdame—dije con impaciencia.

—Eh…

—Eres de mucha ayuda…—mire a Alice, quien tenía la miel sujeta contra su pecho, tenia ojos de loca. En serio daba miedo—Devuélvemela…—me acerque poco a poco a ella—Mucha azúcar, Alice… Lo sabes.

— ¡No! ¡No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no! —movía la cabeza frenéticamente. Mierda esto era grave.

— ¡MIRA MALDITO DUEN…—Oh, que oportuno mi celular— ¡Ya veras, duende malvado! ¡Rose! Cuídala…—dije mirando a mi rubia amiga.

—Aja…—maldita cerda. Ni siquiera me prestó atención.

Mire la pantalla del Iphone. Era Edward… mierda. ¿Le contesto o no? Descolgué.

Oh, dios mío. ¡Ayuda! Carlie, Bella, mi hija. ¡Mierda! ¡Ven rápido, por favor! ¡ES DE VIDA O MUERTE! —grito dejándome muda. Apenas me dejo hablar. ¿Carlie estaba mal? ¿Le habrá pasado algo? No, mi niña, no.

Corrí hacia mi baño tropezándome con los botines mortales y tome mi botiquín, que siempre lo usaba en mí. Salí del departamento para ir al de Edward. Apenas llegue golpee la puerta, bueno, casi la saco pero es que estaba preocupada.

Edward Abrió la puerta y corrí hacia la habitación de Carlie. Ella estaba llorando. La agarre por los hombros y la abrace fuertemente.

— ¡Cariño! ¿Este bien? Carlie, contesta, mi vida… ¿Que te hizo tu padre? ¡Contesta!

—S-si me sol-soltaras t-te res-ponderia…—dijo con la voz entrecortada. Oh, que bruta.

—Perdón—dije sonriéndole— ¿Estas bien? Edward me llamo…

—Perdón por lo de ayer, Bella. Yo te amo... mama—mierda tocó mi fibra sensible.

—Yo también lo hago... hija—revolví su cabella mientras ella sonreía con lagrimas en los ojos.

Edward estaba en el umbral de la puerta desesperado. Estaba despeinado con la mirada loca y las aletas de la nariz dilatadas… no era una linda visión.

De pronto recordé que él me había llamado.

— ¿Qué mierda, Cullen? La niña no se está muriendo, no la pasa nada, hijo de la chingada. ¿Acaso no tenias con que jugar que me llamas a mí, hijo de puta?—dije sin cortarme con las palabrotas que decía. Estaba demasiado enojada, por poco creí que Carlie había tenido un accidente.

Edward me miro asustado.

— ¡Es una urgencia! ¡UN NIÑO LE HA TOMADO LA MANO A MI HIJA! —dijo agarrándose el cabello. Carlie se tapo la boca con una manita y se escondió detrás de mí. Mordí mi labio evitando reír por las estupideces que decía Edward—Esto es inaudito, mi niña, tan pequeña, dios mío. Eso es un abuso. Si, demandare al tal William, lo meteré en la cárcel y pagara por haber tocado a mi pedacito de cielo—seguía diciendo.

—No tiene ni puta gracia, Swan—Hey, que finito.

"La finita aquí eres tú" Rodé los ojos, Cherry siempre tan oportuna.

No pude evitar reír y me tire al piso para romper el silencio a carcajada limpia. Sentí como Carlie se tiraba encima mío riendo por lo que su estúpido padre decía.

—Hey, se te salió un pulmón con tanta risa—dijo enojado. ¿En serio esta tan celoso? Reí aun más.

Atraje a Carlie hacia mí para decirle algo a su oído.

—Carlie, a la cuenta de tres nos tiramos encima de tu papa ¿Vale? —Ella asintió sonriente— ¿Quieres decirle algo?

—Que lo amo—dijo ella mostrando sus dientes blancos. Asentí.

Edward se quedo callado y se sumió en sus pensamientos. Lo miramos por un rato mientras el fruncía el ceño y movía la boca como loco. En serio, no hay duda de que son hermanos…

—Uno, dos, ¡TRES! —nos tiramos encime de él. Su cara era de sorpresa pero luego la cambio por una hermosa sonrisa. Nos tomo de la cintura— ¡TE AMAMOS! —dijimos al mismo tiempo. Le di un beso en su mejilla izquierda mientras que Carlie le daba uno en la derecha. Nos miro un momento, analizando casa rasgo de nuestros rostros.

—También el amo—dijo abrazándonos contra su pecho. El reía de felicidad—Hey, Carlie, cariño, ¿Qué tanto anotabas en la libreta? —le pregunto a su hija. Los mire atento.

—Oh, sí me deben… cuatro dólares, pensé que sería más, pero me los deben igual—Carlie sonrió mostrando todos sus dientes. Claro, no me corte a la hora de decir palabrotas.

—Está la pagas tú, Cullen—le dije riendo. Era su culpa.

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Nos fuimos al salón a hablar un rato, teníamos que conversar sobre lo que había pasado pero por lo que veía estaba todo solucionado. Carlie se sentó en las piernas de Edward mientras descansaba su cabeza en el pecho de su padre.

Me contaron todo lo sucedido, incluso lo de un tal William Stanley. Dios que familia mas asquerosa…

—Carlie, mi niña. Yo nunca te alejare tu padre ¿está bien? El nunca te dejara sola, nunca, porque eres todo para el—le dije acariciando su mejilla.

—Ahora, lo sé, mami—mierda me tocaba el corazón cada vez que me decía mamá.

—Vale—le bese la frente y me levante—Bueno, los dejo. Diviértanse.

— ¿A dónde vas? —pregunto Edward.

—Te dije… a entregar papeles—le sonreí—Los veo más tarde.

Me despedí de ellos y me fui al curso de literatura. Tenía mis papeles en orden por lo que me aceptaron inmediatamente y me dijeron que pasado año nuevo empezaba mis clases.

Ahora la universidad.

Hace tiempo que no cruzaba el gran campus, lo extrañaba demasiado. Me dirigí a la secretaria donde había una señora regordeta que conocía muy bien. Al verme me sonrió cálidamente. Era la señora Cope.

—Bella, querida… tanto tiempo sin verte—me abrazo.

—Si, ahora vengo a presentar mis papeles para retomar mis estudios.

— ¡Claro! Qué alegría…—me dio a firmar miles de papeles. Fue fácil, porque ya había estado en esta universidad, solo había congelado este año. Rápido y fácil.

Pusimos todo en orden y me dio algunos folletos con clubs y hermandades. Esta última no era muy útil porque nosotras vivíamos cerca del campus, pero siempre era bueno pertenecer a una por los beneficios que obtenías.

Caminaba por el verde césped de la cancha cuando escuche su voz.

¡Bells! —grito una voz grave a mi espaldas. Me gire y ahí estaba el con su cabello negro y corto, su piel morena y sus ojos negros como el carbón. Me sonrió mostrando una hilera de dientes blancos mientras abría sus grandes y musculosos brazos para mí.

— ¡Jake! —exclame abalanzándome sobre él.

—Estas aquí…—susurro en mi oído.

—Claro… tonto—reí y bese su mejilla—vuelvo a estudiar—le sonreí.

—Me alegro. Ven, vamos a tomar algo—dijo emocionado. Tomo mi mano y nos condujo a un Starbucks fuera del campus.

—Jacob Black, no es bueno de abusar de los esteroides—dije mientras tocaba sus músculos. Era casi tan grande como Emmy. Este tío estaba cada vez más alto— ¿Qué no paras de crecer? —el negó divertido.

Nos quedamos un momento en silencio. Jacob me miro a los ojos intensamente.

—Bella… No he podido olvidarte—susurro. Sonreí tratando de alejar la incomodidad.

—Lo sé, soy inolvidable…—le dije riendo pero él no lo hizo. Clavo sus carbones en mis ojos.

—Sabes a que me refiero…—baje la mirada.

Si, lo sé…—musite.

Más silencio.

— ¿Entonces?

—Yo… Jacob, yo no puedo. Yo… me enamore—dije mirándolo a los ojos. Quería que el viera que estaba siendo sincera. Que no mentía con respecto a Edward… que solo lo vería como un amigo…


Alohaaaa xd *-* Espero que les guste.

IMPORTANTE: diganme si en otro capitulo nombre a Jacob, ya que soy tan cabeza de pollo que no me acuerdo mucho :S Espero que les guste el cap *-*

PD: Jake no es insistente *-* Pero de todas formas me da penita :s