Holaaaaa, aqui un capitulo nuevo C: Quiero agredecer por sus reviews *-* Casi llegamos a los 400, muchas gracias que emocion. Sigan opinando c:
Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cebolleria es mía C:
Edward Pov
Después de que Bella se fuera contorneando sus caderas como una diosa y vistiendo esos provocativos shorts, deje a mi hija viendo dibujos animado mientras yo cogía los platos del desayuno y ordenar un poco.
Decir que Bella cocino mucho era quedarse corto, de verdad estaba feliz de que Carlie regresara… "Tienes que hablar con Carlie… sobre tu y Bella" me recordó una voz en algún recoveco de mi mente. Vale, ahora me cagaba en mi miedo. Puta voz…
¿Cómo se lo decía? O sea, ahora tenía que tener un poco de tacto con ella… No quiero que piense que la dejare y me iré con Bella, no quiero que alejarme de ella… solo quería que sonriera.
Terminaba de lavar los platos del desayuno cuando mi celular vibró. Me seque las manos con el paño de cocina que estaba sobre la encimera y conteste sin fijarme en la pantalla.
—Hey, hermano—saludo Emmett al otro lado del teléfono.
—Hola, ¿A qué debo el honor de tu llamada? —pregunte sonriendo.
—Oh, Eddie. En serio, hieres mi corazoncito—Rodé los ojos… aunque no me podía ver.
—Bien, no heriré tu corazoncito… ¿Tienes algo planeado? Estoy con Carlie y creo que se está aburriendo—dije mientras echaba un vistazo al salón, donde mi hija veía los dibujos animados totalmente aburrida.
—Ehh… si. Veras…—dudo Emmett. Esperé a que dijera algo—Um, —dijo atropelladamente.
— ¿Eh? Emm, amigo, habla más despacio…
—No he comprado nada para navidad… se me olvido—suspiro resignado.
Navidad, navidad, navidad, navidad…
— ¡Mierda! Yo tampoco he comprado nada… ni siquiera tengo un árbol…—le dije—Lo peor de todo es que… queda un día. Bella me matara… ¡moriré!
—Vale, iré a buscarte para ir con Carlie, después pasaremos a comprar un puto árbol. Adiós.
—Adiós.
Iría con Emmett ¿Qué tan mal podía salir?...
Le dije a Carlie que se vistiera y abrigara para ir al centro comercial, cosa que la dejo feliz, y así esperar a Emm. Me fui a cambiar, ya que solo traía mi pijama, y después espere en el salón.
¿Necesitara ayuda con su ropa? Digo… ¿Tendría que ayudarla a vestir? Me pase una mano por el cabello, tirándolo más de lo normal. Diablos, necesitaba a Bells.
Pensaba en llamarla para preguntarle si Carlie sabe algo de su ropa cuando escuche un grito.
— ¡PAPA!
Corrí hacia su habitación para verla con los ojos llorosos. ¿Qué pasó?
— ¿Q-que? —le pregunte avanzando hacia ella. Cuando estuve frente a Carlie me agache y la mire a los ojos. Mierda, estaba enojada…— ¿Qué sucede, Carlie? ¿Por qué lloras? —Levanto su manos sosteniendo su… Ugh. Tenía razón para llorar…
— ¿Q-que le pa-pasó a mi vest-tido? —hipó como siempre lo hacía cuando iba a llorar. Su labio inferior temblaba mientras miraba su vestido con tristeza.
La escena me parecía completamente graciosa… Me mordí el labio para no reír y no se enojara conmigo. Su vestido favorito, que antes era blanco, tenía manchas rosadas y algunos colores de dudosa procedencia… Esto es culpa de Bella, pensé.
—Cariño, ¿Qué le pasó a tu vestido? —pregunte conteniendo mi risa… Que malo.
Acaricia su mejilla suavemente en pequeños círculos intentando calmarla para que los hipidos la dejaran hablar, cosa que no funciono ya que comenzó a llorar más fuerte. Saco su puchero e infló sus mejillas mientras su nariz se ponía rojita.
—N-no sé—dijo abrazándose a mi—Tía Alice se v-va a enoja-ar—mierda esto me daba tanta risa.
— ¿No te puedes poner otro?... Fue sin que querer—dije divertido contra su cabello.
—"Fue sin querer…"—repitió alejándose de mí. Estoy muerto…— ¡TU! ¡Fuiste tú! —me miro con odio. Siempre la cago. Sonreí nervioso— ¡Te vas a enterar!
Dicho esto salió con el vestido de la habitación y del departamento… Espera… ¿Salió del departamento? Oh, dios mío. Si me quieres, dime que no se lo mostrara a Alice.
"Oye…" carraspeo Cherry en mi mente.
"Vete" le gruñí. No estaba de humor. Mi hija había ido al departamento de Alice a contarlo que su estúpido padre había aniquilado su vestido favorito, que por cierto se lo habían regalado mi hermana y mamá.
"! Oye a mí nadie me echa, ¿Entendiste? Míralo, que echarme. ¡Pff! ¿Sabes? Te lo mereces y te aviso… Alice tiene una sobrecarga de miel de maple en el cuerpo gracias a Bella. Apenas vea ese maldito vestido, para mi suerte, te cogerá las bolas que tienes por testículos y los apretara con un martillo, para después patear a tu muy pequeño Eddie y dejarte sin más descendencia que el demonio que va a acusarte con tu querida y muy talentosa hermana"
Inmediatamente me lleve las manos a mi entrepierna, que se encogió hasta el punto de desaparecer, Eddie tenia miedito y yo también. Lo bueno era que eso no sucedería. Cherry no veía el futuro.
"Como si fuera a creerte… perra supermegahiperduper estreñida"
"¡Mira hijo de la...! tu madre no, es tan tierna…" suspiro "Ahora lo que no entiendo es… ¿QUE MIERDA HACES AQUÍ EN VEZ DE PERSEGUIR AL DEMONIO DE HIJA QUE TENIAS, QUE MAS ENCIMA AUN ESTA EN PIJAMA Y LE FALTA UN ZAPATO? Imbécil"
¿Qué hacia hablando yo con una perra como Cherry? Salí de mi letargo para darme cuenta que tenía un mensaje en mi celular. Era Bella.
"Hola, mi chico super sexy y guapo. Te aviso que tienes que comprar un árbol y preparar la cena para mañana en la noche. Todos vienen a cenar y cocinas tú, Cullen.
PD: No vayas a mi departamento, Alice esta frenética con la miel de maple y bueno, no la quiere soltar y se está convirtiendo en una guerra. Rose lo único que hace es comer como cerda y no la calma. Cerdas…
Te quiero. Bella"
Estoy muerto y...
Cherry era adivina. Joder, esto era para gritar.
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.
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Carlie Pov
¿Cómo pudo hacerme esto? ¿A mí, que soy su hija? Mal padre. Era mi vestido favorito, era tan sencillo y hermoso a la vez. Era blanco, era, tenia pequeños bordados dorados en la orilla, era ceñido al tronco y un poco corto… con razón papá lo echo a perder. Dios mío. Era un regalo de abuelita Esme y tía Alice.
Obtendré mi venganza…
Tome el ascensor y baje hacia el piso de mi tía. En el ascensor había una ancianita muy tierna, tenía los cachetes rosaditos, el cabello blanquito y unos lentecitos muy lindos. Se parecía a la abuelita de Caperucita roja.
— ¡Que niña más linda! —me dijo tomando mis dos mejillas para luego apretarlas hasta dejarlas rojas.
—Grafciad—logre decir. Ya no era tan tierna…
— ¿A dónde vas vestida así y tan enojada? —pregunto apuntando mis pies. No llevaba zapatos… ¡Recorcholis! Tenía mi pie desnudito, le faltaba un calcetín de esos de abejita que yo usaba.
—Mi papá estropeo mi vestido favorito—dije conteniendo las lagrimas. Sorbí mi nariz—Iré con mi tía para que lo regañe
—Oh, no llores—dijo ella acercándose a mí para secar la gotita de agua que cayó de mis ojos—Muéstramelo—le tendí el vestido, que estaba feito, y ella lo tomo analizándolo.
—Est-esta feo…—susurre. Ella me miro y me sonrió cálidamente haciendo que las arrugas de sus ojos se vieran más aun.
— ¿Sabes? Estoy segura que no lo hizo apropósito, linda. Además, la venganza...
—Nunca es buena mata el alma y la envenena—dije rodando mis ojos.
— ¡No, cariño! — Rio —la venganza es personal, no incluyas a más personas. No es divertido...
Para entonces nosotras ya estábamos en el piso de mi tía y fuera del ascensor. La abuelita aun sostenía mi vestido y me miraba de forma divertida, como lo hacía abuelita Esme cuando el abuelito Carlisle la besaba en el cuello.
¡Puaj!
— ¿Entonces? —pregunte confundida.
—Solo tienes que hacer tu propia venganza… Aun me acuerdo cuando vertí agua sobre mi viejo, el se lo busco no despertaba—rio. Saco un dulce de su cartera mágica y me lo dio—Has tu propia venganza, mi niña, se lo merece. Comete el dulce y vuelve a tu casa. Adiós.
Eso fue raro, pero si ella decía que… ¡No, iré con tía Alice!
Toque la puerta de su departamento y me abrió ella. La mire de arriba abajo, tenía una botellita pegada al pecho, la protegía como hueso santo. Su cabello, que antes estaba en puntitas en todas direcciones, estaba enredado y feo. La mire a los ojos y ahí me asuste, los tenia desorbitados y grandes. Parecía loca.
—Um… ¿Tía? —pregunte retrocediendo.
— ¡No! ¡No me la quitaran! —gritó.
Justo en ese momento, que iba a salir corriendo con mi vestido, sentí unas manos en mi cintura que me levantaron y me sacaron volando de ahí.
Edward Pov
Alice estaba loca. Mi hija no se movía, estaba asustada y paralizada. No era para menos, con la cara que traía mi hermana era totalmente comprensible.
Subí a nuestro departamento y la deje sentada en el sillón.
— ¿Estas bien? —pregunte acariciando sus manos. Estaba en shock—Perdón por tu vestido. No quise hacerlo apropósito, Bella me enseñaba a ocupar la lavadora—y cómo hacerlo en una lavadora…— y yo no supe como lavarla… lo siento, mi vida.
Ella parpadeo y busco mis ojos. Estaba nervioso, no quería que se enojara conmigo… igual era mi culpa…
—Si—susurro con una pequeña sonrisa en sus labios—Me salvaste… olvídate del vestido, esperemos a tío Emmy y me compras algo como recompensa—dijo sacando su labio interior y agrandando sus ojos.
—Si, pequeña. Ahora, ve a vestirte—revolví su cabello. Ella se fue dando saltitos mientras cantaba… ¿venganza? Nah, escuche mal.
Me sentaba en el sillón cuando tocaron el timbre.
—Hey, hermano. ¿Están listos? —dijo apenas entro con una sonrisa que marcaban sus hoyuelos haciéndolo parecer un niño.
—Si, esperemos a Carlie. ¿Has sabido algo de Jasper? —pregunte mientras nos sentábamos en el sillón.
— ¡Como no! —soltó una fuerte carcajada y se agarraba el estomago con sus manos— ¡Alice tuvo una crisis! —rio mas fuerte—Gracias a Bella no quiere soltar la puta miel y Jasper está luchando contra sus gritos y los saltitos que da la duende.
—Eso me dijo, deberían hacer guardado la maldita miel… ¿Pero vendrá?
—Si, no creo que quiera quedarse ahí—dijo sonriendo.
Emmett fue a la cocina por un poco de cerveza cuando Carlie apareció con una polera negra, unos jeans y unas pequeñas converse rojas. Apenas la vi cogí una chaqueta de cuera negra para ella. Alice insistió en que estuviera a la moda.
Jasper llego minutos después suspirando por su Alice que nunca soltó la miel… En serio que le tengo compasión.
Nos fuimos en el Jeep de Emmett que era más grande que mi Volvo y partimos hacia el centro comercial. Mi hija se sentó en el asiento trasero conmigo y Jasper y el oso en los delanteros.
Cuando llegamos Emmett fue directo a Victoria's Secret, donde por supuesto no lleve a Carlie… Ni pensar que cuando tenga más edad use esas tangas tan pequeñas y pijamas tan reveladores… Aunque, viendo desde la vitrina, ese Babydoll azul le quedaría perfecto a Bells. Mmm, me relamí los labios inconscientemente. Llame a Jasper pidiéndole por favor que comprara ese Babydoll y que se lo pagaba después.
Después de unas horas, varios helados y un perrito caliente para Emm, teníamos casi todo. Cuando digo casi todo es que me faltaba solo el regalo de mi Bells y eso era una mierda. No había encontrado nada especial que darle, lo que sabía era que tenía que ser significativo y único. A Carlie le había comprado un hermoso vestido corto blanco con puntos de colores en todas partes era muy lindo. También unas Converse de cuero café claro. Había que estar a la moda, como dice Alice.
Jasper ya había hecho sus malditas compras por lo que él me ayudaba a cargar el ligero –nótese el sarcasmo- árbol. Puto rubio.
—Solo me falta algo… ¿Edward me puedes acompañar? Puedes dejar a Carlie con Jasper—dijo Emm misteriosamente.
—Eh… déjame llevar las bolsas en el Jeep. ¿Jasper puedes cuidar a Carlie mientras? —le pregunte cuando Emmett ya se había dirigido al lugar diciendo: "Te llamo, perro" para decirme donde estaba la tienda.
—Aja—murmuro mirando el celular. Seguro tratando de comunicar con Alice. Suerte con eso.
—No… ¿Sabes? Mejor me la llevo. Ven, hija… no será que te pierdas con este estúpido—murmure tomando la mano o mejor dicho el dedo que me sobraba para que me siguiese.
— ¿Y tío Emmy? —pregunto mi pequeña cuando estábamos en el estacionamiento.
—No lo sé, déjame dejar las bolsas en el Jeep y buscamos a Emmett—le dije abriendo la puerta de mi auto y dejando las compras de navidad dentro de el.
Tome su manita para caminar hacia el centro comercial y buscar al oso. Buscamos por todas partes y Carlie ya se estaba cansando hasta que recibí un mensaje de Emmett.
"Hey, estoy en una tienda que es negra por fuera, no tiene ningún letrero"
Vale, una tienda negra… mire a mi alrededor, había una heladería, una joyería, una tienda de ropa interior masculina… una tienda negra… ¿Dónde está esa mierda? Seguí mirando cuando Carlie tomo la manga de mi polera y la tiro para llamar mi atención.
—Papi, ¿Qué buscamos? —dejo escapar un pequeño bostezo de sus labios. La mire fijamente y si, estaba cansada, sus parpados estaba caídos. Acaricie su cabello y mire hacia un lado… y ahí estaba. Era una tienda negra por fuera y tenía una tela negra que cubría su nombre. Lo único que había era un letrero de "Abierto" en la puerta.
—Eso—señale a la extraña tienda—Ven, vamos, mientras más rápido entremos a esa tienda más rápido podrás dormirte… ¿Está bien?—pregunte con dulzura.
Ella asintió con una mueca extraña, Carlie no quería entrar ahí. Nadie querría entrar a una tienda sin nombre, pero si Emmett ya estaba ahí, adelante.
Abrimos la puerta y deje que Carlie entrara primero, como todo caballero. Adentro todo era neón, luces oscuras y… Dios mío. ¿Por qué Emmett sostenía un consolador rosado? Mordía su labio y acariciaba el consolador con apremio. ¿Le gustan…?
— ¡Tío Emmy! ¿Qué es eso? —Señalo al juguete sexual— ¡Es lindo!
—Mierda…—masculle. Rápidamente le tape los ojos con mis manos, la tome en brazos, aunque pesaba bastante, y puse su cabeza en mi pecho. Ella no veía nada. Carlie se retorcía en mis brazos para que la dejara ver la tienda que tanto le había gustado. Si supiera para qué es y si fuera más grande, me daría un infarto… ¡Mi princesita en un sex-shop!
Emmett me miraba agarrando el consolador de forma pecaminosa, paralizado completamente y mirándome a mí y a mi hija alternadamente. Abría su boca y la cerraba sin saber que decir.
— ¡¿Por qué la trajiste al SEX-SHOP? —me gritó con tanta fuerza que Carlie comenzó a retorcerse más en mis brazos con mucha curiosidad. Emmett estaba rojo, las aletas de la nariz se dilataban con fuerza cada vez que respiraba y la vena Swan, de la que alguna vez me hablo Bella, apareció ahí, en su cuello, palpitando fuertemente. Qué asco…
Me quede mudo, no esperaba que Emmett dijera el nombre de la tienda. Y bueno, si estábamos en un sex-shop, consoladores por doquier, bolas chinas, disfraces y material sadomasoquista. Esto no era bueno para Carlie. Salí rápidamente de ahí, aun con el rostro de Carlie en mi pecho. Me pregunte "¿Por qué no saliste antes, Edward?" Claro, el problema es que nunca había traído a mi hija aun sex-shop por accidente así que no sabía qué hacer. Lo único que espera era que mi pequeña hija no preguntara que mierda era un sex-shop…
— ¿Qué es un sex-shop? —Pregunto mi hija mirándome fijamente con la inocencia marcada en el rostro— ¿Venden juguetes? —sexuales…Dios no me ama, nunca me quiso y por eso me castiga así… Como se entere Bella me deja castrado y no creo que me lleve a un hospital para hacerlo, sino que ella misma toma el cuchillo y me lo… ¡Ay! nonononononono.
—Eh, es una tienda… donde… ¡Si, es una tienda! —exclame haciendo que Carlie me mirara con cara de "No me digas". El problema es ¿Cómo decirle a tu hija de siete años que es una tienda donde venden juguetes sexuales para el placer de los adultos sin ser demasiado directo? —Um, si, una tienda muy divertida y… muy linda—le sonreí nervioso—Cariño, no lo sé—dije resignado—no preguntes mas ¿si?
Carlie asintió no muy sorprendida, pero no pregunto más. Al rato Emmett salió con algunas bolsas, no miro a Carlie en ningún momento, se notaba la vergüenza en su cara pero era su culpa. Cuando nos íbamos yendo vi una joyería. ¡El regalo de Bella! Rápidamente entre y compre su regalo, el problema era que lo había hecho a pedido y tendría que venir a buscarlo cerca de las nueve de la tarde.
Nos juntamos con Jasper y Carlie corrió saltando a sus brazos y besarle la mejilla. Mi amigo le sonrió tiernamente mientras Emmett se me acercaba y decía:
—Lo que paso ahí queda entre nosotros—dijo nervioso—¿Como pudiste traerla?
— ¿Tu crees que quiero que se entere todo el mundo? !Nunca me dijiste que estaríamos en un sex-shop! Imbécil.
—Lo siento. Ahora, pacto de amigos—y por si fuera más infantil me mostro su meñique para entrelazarlo con el mío. Rodé lo ojos. Ahora era un pacto de amigos.
— ¿Emmett? —pregunte cauteloso.
— ¿Si?
— ¿Te gustan los consoladores? —pregunte moviendo mis cejas sugestivamente y soltando pequeñas risitas.
Emmett, el fortachón y musculoso oso, se puso rojo con un sonrojo aun más fuerte de los que presentaba Bella. Negó con la cabeza y desvió la mirada.
—A Rose le gusta experimentar…y no sabes cuánto me pone que juegue con un consolador mientras me mira—dijo riendo y borrando la vergüenza de su rostro. Volvió a ser Emmett—Compre uno porque no nos gusta pedirle a Bella prestado el suyo—dijo riendo.
— ¿Bella tiene un consolador? —trague en seco, eso sí que no me lo esperaba.
— ¡Claro, es muy grande y largo! —rio más fuerte. Este maldito disfrutaba verme así—Ella juega mucho con él, cuando esta sola ella lo ocupa, según mi osita.
—Ah…—sentí como mi pantalón se hacía cada vez más pequeño. Ciertamente imaginar a Bella con un consolador en su boca y jugando frente a mí, era de lo más caliente. Pero no, me controle haciendo uso de todo mi cerebrito y logre baja al pequeño Eddie que quería hacer su saludo del día.
Emmett siguió caminando para encontrarse con Jasper y por arte de magia sonó mi celular avisándome que Bella llamaba. Sonreí.
—Hola—susurre cariñosamente.
—Hola, Edward—mi nombre sonó tan hermoso de sus labios. Era todo hermoso hasta que sentí gritos de fondo.
— ¿Dónde estás, chica guapa? —intente sonar relajado pero mi oído se negaba a dejar de prestar atención a la voz grave de fondo. Escuche un "Shhh, cállate" por parte de Bella muy a lo lejos.
—Estoy en un parque… ¿Compraste el árbol? Yo compre algunos adornos para que Carlie se divierta esta noche—dijo canturreando.
—Claro que lo hice…. —mi oído y yo no dejamos a la voz grave tranquila— ¿Estás sola? —pregunte interesadamente celoso.
—No, estoy con… ¡No! ¡No, Jake! No toques ahí… No, ese lugar está prohibido solo ciertas personas la pueden tocar. Tu no— ¿Qué mierda? ¿Se estaba riendo? Escuche un jadeo al otro lado del celular—Wow, Jake que grande… ¡Quiero probarlo! —mi mandíbula se tenso y colgó.
¿Quién mierda era Jake? ¿Bella quería probar su…? No, es una equivocación… Bella no haría esto. No, está todo bien…
… A la mierda. ¡No está todo bien! ¡Bella estaba con alguien X probando su cosa!
Holaaa, espero que les hayaaa gustado *-* Edward celosiño c: aslkjdlksjdlaijdlska Bueno c: Gracias por los reviews que respondere ahora C: Las amo:
IMPORTANTE: ADELANTO PROXIMO CAPITULO: CENA DE NAVIDAD
— ¿Lo pasaste bien con tu papá, Emm y Jasper, cariño? —le pregunto Esme a Carlie.
— ¡Si! ¡Papá me llevo a un Sex-shop! — Edward se atragantó con el vino que bebía. Tosía como nadie, creo que vi su pulmón salir corriendo.
— ¿Qué hiciste qué? —salte de mi asiento como si tuviera un puto resorte en el trasero.
—Es un lugar muy lindo y divertido —rio Carlie ajena a todo el caos y tensión. Volvimos a mirar a Edward, al pobre le temblaban las manos desperdiciando el vino que había en su copa.
¡Esto no se queda así!
