Chicas, amores míos. Siento tardar :c En serio, casi me parto la cabeza escribiendo este capitulo... espero que les guste.

!No se que chucha me pasa pero aun no llego a la Cena de navidad! Me esta matando lo del Sex-shop D: Pero creo que conocer a William lo vale no?

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer - menos William y Cherry e.é-, la trama y cebolleria es mía C:


Edward Pov

Desperté con los rayos infiltrándose por la abertura de la cortina, me estaba molestando. Cambie de posición, pero recordé que mi hija y mi novia estaban al otro lado. Me incorpore y levanté. Carlie estaba abrazada fuertemente a Bella y esta tenía sus brazos rodeando a mi pequeña hija.

Me acerque a ella y las arrope bien. Bella se removió y abrió un ojo, sonriéndome.

—Hey…—dijo con voz pastosa, pero aun así su sonrisa no se borraba. Se la devolví y bese su frente—Me levantare—dijo, pero la detuve. Negué lentamente.

—Duerme un poco más y cuida de Carlie, no paso buena noche. Yo hare el desayuno—sonreí. Acaricie la mejilla de mi hija y fui a la cocina.

Prepare un desayuno normal, yo no era Bella. De todas formas se lo tendrías que comer, estaba haciendo mi mejor esfuerzo. Algo había aprendido de las clasecitas de la profesora Isabella aprieta culo Swan. Hice algunas tostadas jugo de naranja natural y puse mermelada de mora en la mesa.

Iba a despertar a mis princesas cuando sentí que hablaban.

Carlie, cariño, despierta…—decía Bella zarandeándola suavemente. Mi hija escondió su cabeza en el pecho de Bella… quien fuera mi hija, Dios.

Tengo hambre—murmuro mi pequeña, restregando sus ojos con su puños.

Papá te hizo el desayuno—sonrió Bella. Era un puto sicópata, viéndolas entre el espacio de la puerta entreabierta.

Se me quito el hambre—rio Carlie. Será… ¡No soy tan malo cocinando!

Le enseñé a cocinar—sonrió Bella, mostrando una hilera de perfectos dientes—Vamos, ve a ponerte tus pantuflas.

Vi como las dos venían cogidas de la mano y se dirigía a la cocina. Corrí tan rápido como pude y me senté en taburete mirando inocentemente una tostada.

Entraron mis dos princesas. Bella sentó a mi hija frente a mí, mientras ella se sentaba a su lado.

—Buenos días, mis amores—sonreí ladinamente. Carlie rio y cogió una tostada.

—Buenos días, Edward—dijo Bella sonrojada. ¡Adorable!

—Buenos días, papá—mi hija me dio un sonoro beso en la mejilla dejándome con mermelada de mora—Eres un gran cocinero, papá—dijo mirando a Bella, quien rio y bebió su jugo.

Levante una ceja— ¿Crees que no se cocinar, pequeña bruja? —pregunte.

Ellas dos se miraron. Bella gritó— ¡Corre!

Mi hija corrió por todo el depto., mientras yo la seguía riendo. Carlie daba grititos y se tropezaba con todo lo que había a su paso. La atrape cerca del sillón, le hice cosquillas, ella agarro mi cabello y comenzó a tirarlo demasiado fuerte.

Así nos pasamos dos horas.

.

.

.

.

Bella Pov

— ¿Carlie vamos a dar un paseo?

Estábamos un poco aburridas, ya que Edward estaba en la cocina preparando algunas cosas para la noche. Todos vendrían a cenar y era una ocasión especial, Jasper y Alice estaban comprometidos, pero nadie sabía cuando mierda se iban a casar.

Las dos estábamos tiradas en el piso sin nada que hacer. Carlie estaba un poco preocupada por su amigo… Sería buena idea visitarlo antes de la cena.

—Eh…—dudó.

— ¿Qué tal si le compramos un regalo a tu amigo? Después se lo llevamos y ves como esta ¿Qué te parece? —pregunte sonriendo. Su rostro se iba iluminando con cada palabra que salía de mi boca.

— ¡Si! Compremos una abeja para Will—exclamó saltando.

— ¡EDWARD VAMOS A SALIR! —grité poniéndole un abrigo a Carlie.

Se escucharon unos pasos fuertes desde la cocina. Pasotes. Edward venia con el ceño fruncido y una mueca en sus labios. Tenía el paño de cocina en el hombro, la boca abierta y mí un delantal con un estampado de un hombre desnudo.

— ¿Cómo que "vamos a salir"? —pregunto frunciendo aun más el ceño.

— ¿Estas sordo? Mi viejito…—Edward gruño. Ciertamente era seis años más viejo que yo y me encantaba joderlo—VAMOS A SALIR—modulé lentamente, mientras Carlie reía tapándose la boca con su mano.

—Isabella…—masculló. Puse mi mejor cara de cachorrito abandonado, se me llenaron los ojitos de lagrimas y saque mi labio inferior. A Edward no le hizo ni mierda mi carita— ¿Me dejaran solo? Tendré que preparar todo solo…—dijo un poco dolido.

Volví a poner mi carita con un poco mas de esfuerzo y al ver que me seguía mirando feo le di un pequeño golpe en el hombro a Carlie. Ella reaccionó y puso la carita que le había enseñado Alice. Mi novio nos miro alternadamente y suspiro, ablandando su mirada.

—Vale… Carlie, ve a buscar tu gorro y tus guantes—ordeno sonriendo maliciosamente. Iba a seguir a mi pequeña pero el brazo de Edward me detuvo— ¿A dónde crees que vas? —susurró con voz ronca.

Me abrazo por atrás y restregó su erección en mi trasero. Solté un gemido mientras el besaba mi cuello y lo mordía dejándome marcas.

—A ninguna parte…—gemí.

—Oh, bien. Has sido una chica mala, Swan—susurro en mi oído. Gemí nuevamente, cogí su mano y la puse cerca de mi parte baja—Ah, estas traviesa… ayer no pudimos terminar lo que empezamos—asentí jadeando—Mira como me tienes—me punteó.

—Esta Carlie, cálmate—el gruño.

—Te espera un castigo demasiado grande, Swan—me soltó y se fue riendo a la cocina.

— ¡CUIDA DE MI PEQUEÑO! —grité. El soltó una carcajada desde la cocina. Mi pequeña tiro de mi polera para llamar la atención— ¿Si, pequeña? —ella frunció el ceño.

—Vamos—sonrió.

Cogió mi mano y salimos hacia el frio. Afuera estaba todo cubierto por una fina capa de nieve, hacia mucho frio, pero la vista era agradable. Le acomode la bufanda y el gorrito de colores que traía y partimos hacia una tienda de regalos.

William siempre estaba en el parque cerca de la casa de Esme y Carlisle, según mi pequeña, pero si no lo encontrábamos iríamos a su casa.

Carlie se decidió por un bolso verde militar de jeans, tenía algunos ojales dorados y detalles en negro, muy a la moda. Era bastante bonita. Al principio quería elegir una mochila de una flor para hacer la combinación con la abeja… pobre William, por suerte atiné y le dije que no.

—El ya tiene diez años, mi vida. ¿Qué tal si le regalas la verde allá? Estoy segura de que el la llevara siempre, al colegio, al parque, a todas partes, e incluso no la abandonara porque se la regalaste tu—le di un toque cariñoso en su nariz y ella me sonrió cálidamente.

—Okidoki.

Al final nos llevamos la verde y ella, con su dinero, le compro unos chocolates exquisitos.

Caminamos un poco más. Me apuro al ver que sus mejillas estaban un poco rojas y quizás el frio le estuviera quemando la piel.

Cuando llegamos a la plaza no había nadie. Dimos algunas vueltas, pero no dimos con la banca en donde se conocieron.

—Carlie… ¿Cómo llegaste a esa banca, pequeña? No la veo.

—No me acuerdo—dijo a punto de llorar.

—No, no, no. La encontraremos…— sabía que era posible no encontrarlo en la banca pero de todas formas dimos una vuelta más.

De pronto Carlie se detuvo frente a unos arbustos, comenzó a atravesarlos y yo la seguí.

Un par de arbustos pisados, por mi parte, y unas cuantas maldiciones, por mi parte también, encontramos el lugar.

Carlie jadeó. La apreté contra mi costado, soltó el regalo y me miro. Le devolví la mirada y le dije en un susurro:

—Quédate ahí, pequeña—ella asintió con lagrimas en sus mejillas. Mierda… esto no debería haber pasado.

Me acerque a la banca, donde había un bulto tapado con una manda cuadrille. El bulto tiritaba y se podía ver un mechón castaño saliendo de él. Me acerque lo suficiente y me encontré con la carita de un niño con los ojos cerrados.

Joder, si estuviera en la primaria me haría su novia… El niño era precioso.

— ¿Hola? —murmuré. El niño se removió y me miro con los ojos vidriosos. Se aparto bruscamente—No, no, no te quiero hacer daño…—escuche un sollozo detrás de mí. Era Carlie.

— ¿W-william? —pregunto mi pequeña acercándose.

— ¿Eres William? —pregunte preocupada. El asintió confundido. Diablos, si lo era. Mi pequeña es toda una Alice—Oh, dios mío.

Me acerque a él y toque su cara.

—No te hare daño, soy la mamá de Carlie. Déjame que te vea—dije corriendo la manta para ver su rostro entero. El asintió y se destapo. Sus labios estaban morados, tenía sangre la comisura derecha de su boca y estaba demasiado pálido y frio—Estas demasiado frio, cariño—dije cariñosamente.

—Ho-hola—saludo sonriendo ligeramente.

—Hola, te llevare a nuestra casa ¿Okey? —el asintió. Aun tenía la manta en su regazo. Se la quite para arroparlo bien y así esperar a que Edward llegara, pero el alejo mi mano— ¿Qué pasa, Will?

—El… El p-perrito—susurro. Me dejo ver a un pequeño cachorro dorado, de unas semanas. Mierda… el estaba salvando a el perrito.

—Está bien, los llevaremos a nuestra casa ¿Está bien? Habrá chocolate caliente y abrigo…—sonreí.

—Gra-gracias—sonrió el. Me senté en la banca y lo abrace a mí.

— ¡Carlie, cariño, ven! —ella avanzo tímida. Cuando estuvo frente a él se tiro encima dándole un gran beso en la frente.

—Car-carlie—dijo el sonriéndole. Saco una mano de la manta en la que lo envolví y le acaricio la mejilla—No llores…—susurro Will. Dios, me siento tan intrusa…

—Está bien…—Carlie se sentó al otro costado de William, así las dos le dábamos un poco de calor.

Llame a Edward. Sonó tres veces y descolgó.

—Cariño—dijo apenas contesto.

—Edward, tenemos un problema—dije mirando a Carlie, que le pasaba su gorro a William y se lo ponía tiernamente.

— ¿Qué paso? —pregunto asustado.

—Estamos en un parque… Encontramos a William, no está bien—susurre—Esta golpeado en el labio, esta solo… Ven a buscarnos, por favor. Lo llevaremos a casa, amor—No recordaba si le había dicho "amor" alguna vez, espero que no lo tome como chantaje.

— ¿Qué parque? —pregunto. Le dije en donde estábamos y colgó.

Acurruque a William en mis brazos, el solo se dejo estar y dormito. Carlie se levanto con su carita triste y recogió el regalo que le había traído. Esta vez se sentó a mi lado. Los abrace a los dos, transmitiéndole calor a Will y tranquilidad a mi pequeña.

William despertó unos minutos después, pero mi pequeña se había quedado dormida. Le hice pregunte a Will todo lo que había querido preguntar desde que lo vi.

El pequeño estaba en su casa adornando el árbol, cuando se dio cuenta que faltaban algunas guirnaldas. Fue a comprar y encontró al cachorrito gimiendo y llorando en la nieve. No dudo en tomarlo llevarlo a su casa, donde su madre estaba drogada encima de la mesa, su hermana, la zorra Stanley, encerrada en su cuarto y su padrastro enojado, que al verlo con el perrito lo golpeo en el labio. El ya no aguantaba más… y lloro… lloro demasiado.

Este niño había soportado demasiado, ningún niño se merecía eso. Ninguno.

Le entregue el regalo mientras Carlie dormía.

— ¿Es para mí? —dijo emocionado y ya recuperado del frio. Asentí sonriendo.

—Carlie lo eligió para ti… ¡Ah! También te compro unos chocolates ¿Quieres? —pregunte. El asintió maravillado por la mochila. Le di los chocolates y comió feliz. Había un hermoso sonrojo en sus mejillas, tenía unas pecas tan claritas…— ¿Te gusta?

—Sí, están riquísimos—sonrió mostrando todo sus dientes. Era una sonrisa sincera, el había bajado todas sus barreras y dejo que lo cuidara.

Negué con la cabeza divertida.

—No me refiero a eso, Will—moví mis cejas sugestivamente. El abrió los ojos desmesuradamente y se sonrojo.

Ah… eh…—desvió la mirada. Reí.

—Entiendo—acaricie su cabello.

Cuando llego Edward se dirigió primero al pequeño y le acaricio la mejilla preocupado. Era un amor…

El cogió a William, no le importo la presencia del cachorro, solo lo tomo en brazos y le susurro que todo estaría bien y que él lo protegería. El niño asintió con los ojos vidriosos y sorbió su nariz. Escondió su cabeza en el cuello de Edward y yo tome a Carlie en mis brazos.

Estaba un poco pesadita, pero me las arregle con la mochila y los chocolates.

Llegamos al Volvo y coloque a Carlie atrás junto con William, que había caído rendido. Los dos se veían tan tiernos. La cabeza de mi pequeña descansaba sobre el regazo de William, cerca del cachorrito, que dormía plácidamente. La mano del niño trazaba pequeños círculos sobre la espalda de Carlie.

— ¿Qué paso? —susurro Edward preocupado. Me acomode en el asintió de copiloto y abroche el cinturón de seguridad. Espere a que el subiera al auto—Fuimos a comprar un regalo para William, quería tranquilizar a Carlie… pero cuando llegamos estaba hecho un ovillo y tiritando de frio—se me quebró la voz. Edward tomo mi mano y la beso—El… su familia es un asco, Edward… Yo no quiero que el vuelva.

—Bella, eso es complicado...

— ¡Su madre es drogadicta, su padrastro le maltrata y su hermana es una mierda! —casi grité—Perdón—me disculpe, bajando la mirada.

—Edward, pasara la navidad con nosotros—dije decidida. Edward iba a replicar pero no lo deje—No, cariño. No voy a permitir que el vuelva a esa mierda.

—Me encantas—sonrió. Reí.

—Conduce, Cullen.

.

.

.

.

.

Edward Pov

Llegamos a casa y deje a William en el sofá. Mire a Bella y dejo a Carlie en el otro sofá, trajo una manta y la tapo. Mis chicas…

Desperté a William, tenía que curarle el labio. Le di algunos toquecitos, aun estaba frio pero ya entraba en calor.

—Tengo que curarte el labio, campeón—sonreí ladinamente. El también lo hizo… a Carlie de verdad le gustaba este niño, aunque en mi interior este gritando por sacarlo de mi casa por profanar a mi bebé, no podía. Admiro a estos chicos que son capaces de aguantar hasta el final, él es uno de ellos. Lo admiro, pero yo tampoco dejaría que volviera a esa familia. El chico se mostraba tranquilo y sereno. Estaba acostumbrado a que lo golpearan, y también que lo ignoraran, pasando de él.

Cuando le preguntaba porque no hacía nada me daba una sonrisa amarga y decía: "La familia es la familia… aun así los odio"

Movería cualquier hilo, cualquiera… pero no lo dejare allá. Quizás en poco tiempo tenga un hijo más.

Media hora después el chico conversaba muy emocionado con nosotros, mientras Carlie aun dormía. Resulto ser que William era muy astuto e inteligente… y guapo, según Bella. Asalta cunas…

Se adapto a nosotros muy rápido, nos dio las gracias y confesó que no quería volver al infierno del cual había salido. Estaba cansado de esta en una familia tan deprimente y sin amor. Una vez más me prometí que no dejaría que volviera a ese hoyo negro, el chico me caía bien y sería un buen hermano para Carlie, la cuidaría y la amaría tanto como yo. Hablaría de esto con Carlisle hoy.

Cuando mi hija despertó los tres adornaron el árbol mientras yo cocinaba. De vez en cuando me escabullía de la cocina y los veía desde el pasillo. Parecíamos una familia completa… mi hija aceptaba a mi novia y si todo salía bien… en poco tiempo tendría un campeón en la familia.

Bella ayudo a vestir a mi hija y William me ayudo a poner la mesa y me pidió que le contara sobre la familia. Le hable de todos y los definí. El se asusto un poco pero le dije que lo aceptarían muy bien. Este niño en serio se estaba metiendo en mi corazón. Me agradaba demasiado.

Pusimos todos los regalos debajo del árbol, incluso los que Bella había traído hace unos días a casa.

Llame a cada invitado y les dije que teníamos una sorpresa… que trajeran un regalo para niño.

— ¡Hey! Comenzaran a llegar... ¿Está todo listo? —pregunte sonriendo.

— ¡Si! —respondieron los tres. Bella puso villancicos en el equipo y bailamos juntos, al igual que William saco a bailar a mi bebé.

Puse mi mano en la cintura de Bella y me acerque a su oído.

—Aun no se me olvida tu castigo, Isabella—se estremeció en mis brazos y beso mi pecho.

—A mi tampoco, señor— mordió su labio y me miro con un brillo maléfico en los ojos.

Estaba.

Durísimo.

¡Que empiece la navidad!


Holaa, soy una maldita :c Pero esque...no tengo excusas D: Pero aqui el cap y le aseguroo que en el proximo estara la cena! y año nuevo :3 y algunos meses despues, varios. *-* el tiempo avanza no? :')

¿Me merezco algun Review por la carita de cachorrito de Bella y William? Las amo c: