Capitulo 5º
La residencia de los Elric
Una nueva mañana en central. Los rayos del sol iluminaban las calles, sobre todo en la parte de las residencias. En una parte importante de este lugar, una figura de la milicia salía de una sencilla casa de dos pisos, moviendo su uniforme en señal de calor, mientras miraba una lista.
-Creo que esta todo, pero sé que será un motivo de guerra entre el comandante y Acero-Dijo para sí mismo el joven teniente de cabellos marrones, mientras se prendía un cigarrillo, rascándose la nuca y caminando hacia el hospital, pensando un poco en camino -¿Qué estará haciendo mi princesa? ¿Cómo puede ser que la hayan dejado con este par? ¿Y si se enamora o la seducen? No, acero solo piensa en la alquimia, y su hermano pasa más tiempo en las nubes que otra cosa… ah! ¡Cuidado con lo que dices Havoc! Podrían colgarte por hablar mal de ellos, más acero…- Moviendo su cuerpo de manera extraña mientras caminaba rumbo al hospital.
En la entrada de dicho lugar, dos figuras se dejaban ver, caminando lentamente por una de las veredas. Estas figuras eran Alphonse, el cual caminaba con sumo cuidado y con mala gana, apoyándose en uno de los brazos de la otra figura, que era la teniente Naga.
-Señor Alphonse, ¿se encuentra bien? ¿No desea ir en auto hacia su casa?- preguntaba la teniente con toda humildad, a la cara de indiferencia y un tanto molesta de Alphonse, quien ni se dignaba a verla a los ojos.
-No, prefiero el aire fresco…-respondiendo en seco a la propuesta.
-Bueno, entonces sigamos, solo evite soltarse para no caerse…- menciono la teniente, acomodándose la boina con su mano libre, y tratando de cortar el ambiente tenso de la caminata.-Linda zona… ¿no le parece?-
-Pues, no… ya estoy acostumbrado a vivir aquí, ya nada me parece lindo...-mencionaba con tan poco animo en su voz, mientras miraba hacia otro lado, tratando de ignorarla.
-A mi me parece un lindo barrio, muy diferente a otros lugares que he visto- comentaba la joven, aun decidida a que el ambiente cambiara. (N.A. Rina: kitsu, kitsu, mira como corto el ambiente como si fuese mantequilla! –cortaba con su katana a la nada- Kitsune: ¬¬U loca…)
-Son las residencias militares, es uno de los mejores barrios que se pueden conocer…- le contesto Alphonse de igual manera cortante y molesta, era muy obvio que la conversación era imposible de mantenerla, pasando unos cuantos minutos en silencio incomodo, escuchándose a lo lejos, una voz familiar para el par.
-¡Princesita! - Gritaba el Teniente segundo Havoc, levantando de repente a la jovencita, la cual evita hacer movimientos bruscos y apartar el brazo del de Alphonse, el cual miraba entre sorprendido y de igual manera, molesto. –Pensé que aun se encontraban en el hospital, me alegra encontrarlos aquí, ya hice las compras y esta todo guardado en su lugar, Alphonse… Apropósito, ¿Cómo se encuentra?- Preguntaba mientras aun tenía a Kitsu en brazos.
-…no me quejo… puedo respirar solo…- enviando una indirecta hacia su custodia, la cual aun no podía moverse.
-¡Que bueno! Espero sepa entender que es por su bien, todos en Central estamos pendientes de su salud, y la teniente Naga en una de las mejores en su trabajo- Sonreía mientras comenzaba a abrazar y refregar a la joven que no había dicho palabra alguna desde que la tenían agarrada.-Pero cuídenmela mucho que es mi preciada princesita, ¿O no?
-Ugh…- la teniente no decía nada, más sin embargo, se podía notar un ligero tono azul en su piel, a lo que Havoc la suelta de repente.
-Discúlpeme Teniente, ¡no fue mi intención!- Gritaba preocupado Havoc, mirando que la joven que tomaba bocanadas de aire, pero siempre pendiente de que no se le cayera la boina.
-ugh… no… no hay problema Teniente Segundo… solo, tenga cuidado la próxima, puede lastimar al Señor Alphonse-
Ese comentario final molestó demasiado a Alphonse, el cual hizo un suspiro de molestia, mientras comenzaba a caminar de una manera sorprendente lenta para un humano común.
-Alphonse, sería mejor que no camine solo, puede caerse y después nos meteremos en problemas con Acero…- Comentaba Havoc, caminando a un costado de Alphonse, mientras la teniente se acercaba para volver a colocar el brazo para que él se apoyara, cosa que hizo de muy mala gana.
-No hay problema teniente Havoc-Dijo Alphonse con un tono serio y cortante, llegando a lo que sería la casa de los Elric.
Aquel hogar parecía sencillo, las paredes limpias y con un lindo tono blanco, a la vista se podía notar que tenía dos pisos, habían un total de 6 ventanas, dos en el frente y 4 en uno de los costados, haciendo pensar que habría más en las otras paredes. El tejado era de un color rojizo, al igual que las rejas de entrada, con un pasillo de piedras que conectaba a la entrada principal y al costado unos campitos de césped no muy bien cuidados pero se podía notar algo de verde.
-Es una muy linda casa, Señor Alphonse…- miraba la joven de ojos marrones, mientras Alphonse la observaba de reojo y se podía notar una leve sonrisita irónica en su rostro un tanto avergonzado u asustado.
-Aun no vio nada, Teniente…- mencionó Havoc mientras abría la reja y metía las llaves de la puerta principal.
Al abrirse la puerta, se podía notar un living con 3 grandes sillones de cuero rojo y detalles en negro; en el medio de ellos, una hermosa y simpática mesita ratona de vidrio, la cual estaba llena de papeles y vasos usados.
A la izquierda de estos sillones, se veía la puerta de uno de los baños, en un pasillo con tres puertas y a mitad este, una escalera de caracol de metal negro. Una de las puertas era una habitación, la de Alphonse para ser directos, y otra una para huéspedes, la cual estaba convertida en biblioteca de tantos libros y escritos de Edward y por último, la puerta de una biblioteca, o eso intentaba ser, perteneciente también a Edward, debido a los tantos libros de alquimia.
Por el medio del living, hacia el fondo, se notaba una gran cocina, no muy bien cuidada y se podría llegar a decir que alguna que otra rata se movía por ahí, mientras que en un costado estaba el comedor con la gran mesa, la cual tenía entre platos de plástico, vasos del mismo material y muchas, muchas pilas de porquería de comida para llevar, en resumen, una de las peores zonas de la casa.
Del lado derecho de la planta baja se encontraba otro pasillo con otras dos puertas, en las cuales una de ellas se podía notar un estudio abandonado y sin ningún tipo de libro o movimiento, salvo las telarañas y arañas que había por ahí entre los estantes y escritorios. Allí debería ser el estudio de Alphonse, según mencionaba él, pero no le interesaba utilizarlo y por último, una gran puerta que conectaba un patio amplio pero al igual que el estudio, estaba de por si abandonado.
Para finalizar, el piso superior no era la gran cosa, como se notaba por fuera, ya que era solamente la habitación, o lo que debería llamarse habitación de Edward, y a su costado un estudio que estaba hasta el tope de libros, que a penas y se pudo cerrar, un baño, del mismo tamaño que los de planta baja y por un camino rodeado de libros, una ventana que conectaba a un balcón, lleno de hojas y algún que otro libro, este balcón, si estuviese en condiciones de usarse, daba la vista de aquel patio del fondo completamente inhabitable.
-Como verás, por dentro la cosa es diferente…-Decía Havoc a la teniente, la cual miraba entre sorprendida, asustada y un tanto decepcionada.
-Si, este es el lado oscuro de Edward Elric…- Mencionaba Alphonse mientras se sentaba en uno de los sillones, moviendo algunos papeles al suelo –Puro desorden, es prácticamente su firma…-
-Vas a tener un gran trabajo, princesita…- apoyando su mano en el hombro de la joven, negando la cabeza y actuando un poco –Solo espero que sepas resistir todo esto…- con lagrimas en los ojos mientras la miraba y abrazaba, una escena un tanto molesta para Alphonse.
-Ehem, esta bien Teniente segundo… no tiene porque preocuparse tanto, no es algo que ya no haya visto en los cuarteles…- Mirando a Havoc de forma indirecta para que entendiera que el comentario iba para él –Ya estoy acostumbrada a ser la mucama de los superiores al mando…-
-Esta bien… no tienes que ser tan directa conmigo, ya entendí…-mirándola con tristeza mientras la seguía abrazando con fuerza. – ¡Ahora solo ten fuerza para soportar todo esto!-
-¿Nos cree unos monstruos o algo así, Havoc?- miraba Alphonse algo enojado por el comentario… pero antes de alguien pudiera decir algo o expresar algo, Alphonse comenzó a sentir ligeras nauseas y un fuerte dolor de cabeza, tomándosela como podía y extrañamente comenzando a toser, escupiendo algo de sangre, cayendo en el suelo, eso hizo reaccionar tanto a Naga como a Havoc, acercándose enseguida para recostarlo en el sofá.
-Ne... necesito ir a la… habita…- antes de que pudiera mencionar algo más, suelta un vómito que mancha todo su pantalón y parte de su camisa, dejándolo debil.
-¡Señor Alphonse!- gritaba preocupada la teniente, tomando del cuello a Havoc de la desesperación. –Busca algo de ropa en su habitación… ¡AHORA!-
-Eh… Si… ¡Si, Señor, digo Teniente!- Respondió un tanto confundido Havoc, ya que aquella actitud de Kitsu no era de notarse en los cuarteles y sonaba más a la del Comandante Mustang, simplemente se separó y salió corriendo hacia el cuarto de Alphonse, quedándose por un momento impresionado.
En la sala, la teniente había logrado sacarle la camisa, pero al momento de querer sacarle los pantalones, Alphonse, con lo que podía de fuerza, la detiene en seco.
-¿Qué es lo que hace?- mirándola por primera vez a la cara.
-Señor Alphonse, necesito cambiarlo enseguida y llevarlo a la habitación, le guste o no, ¡tengo que quitarle el pantalón!- tironeando de una de las piernas de dicha prenda, mientras que Alphonse trataba de que no se la quitara, con una expresión mezclada de vergüenza, molestia, y dolor.
Durante la batalla por quitarle dicho pantalón, se escucha la puerta principal abrirse, notando a Edward con una expresión de cansancio, mientras se quitaba el abrigo y dejaba a un costado algunos papeles y los volantes de Kitsu.
-…me siento escritor de novelas, puras histéricas había en ese lugar… Seguro que solo compran el libro para babearse por las fotos… no puedo esperar para descan…- Su monologo se vio interrumpido a la escena que notaba delante de él. Su hermano casi desnudo y su "custodia" agarrándole el pantalón, ya casi notándose los calzoncillos de Alphonse, ambos mirando a Edward como si los hubieran agarrado in fraganti.
-¿¡QUE DEMONIOS PASA ACA!- Gritó el mayor de los Elric, acercándose al par. –Jamás pensé que eras un picaflor, hermano, primero gritando a los cuatro vientos y hacerme volverme loco por una chica desconocida y ahora estas tratando de ligarte a tu propia custodia, ¿hay algo de lo que me perdí en este día? Sean sinceros, yo note puro odio entre ustedes pero jamás imagine que había alguna clase de relación prohibida o algo, a mi no me molesta, pero sabes que sería mejor en una habitación así no me entero de nada…- Mencionaba Edward con tanta tranquilidad al ver el momento, notándose el rojo tanto de Alphonse como de Kitsu, la cual por reflejo suelta el pantalón del menor de los Elric, dejándolo con los pantalones por la rodilla.
-¡SE EQUIVOCA SEÑOR EDWARD!- gritaba la jovencita toda apenada y moviendo las manos de un lado para el otro, tratando de controlarse y explicar la situación.-¡El Señor Alphonse comenzó a sentirse mal y vomito, por lo que lo mejor era cambiarlo y llevarlo a su habitación para que descansara!
-Si, si… "descansara"…- decía Edward con los dedos índice y mayor, moviéndolos a modo de comillas.- No necesita ocultarlo, señorita… pero recuerde que esta enfermo y que le gusta otra chica… -mira por un momento a Alphonse- ¿Te sigue gustando, no?
-¡EDWARD!- gritaba con fuerza Alphonse mientras se colocaba el pantalón como podía, poniéndose de pie y señalando a la teniente.-¡Dije mil y un veces que no necesito que me traten como un bebito, mucho menos tener que recibir ordenes de una mocosa como esta!-
-¡Señor Alphonse, no quiero tratarlo de bebito, pero son ordenes del cuartel general y mi deber es que este bien y que recupere su salud hasta que pueda moverse por si solo, y si eso implica tener que cambiarle de ropa y/o verlo desnudo, entonces tendré la obligación de hacerlo!-
-¡No! No voy a dejar que una acosadora que se haga pasar por militar me venga a tener que quitar la ropa, ¡Se cuidarme perfectamente solo!-
La discusión se había, nuevamente, concretado, a lo que Edward solo suspiro y se sentó en uno de los sillones, mirando atentamente la pelea de "enamorados", o eso era lo que se notaba en la mente del mayor Elric.
-Ya, enserio… parecen recién casados… ni con Winry tengo estos problemas…- pensaba un momento al decir eso, negando con la cabeza- ok, no… ese no es un buen ejemplo, pero ya enserio, Alphonse, es su obligación, o lo haces por las buenas, o tendré que hacerlas yo mismo por las malas…- mencionaba eso último con una sonrisa medio diabólica, dándole un extraño escalofrío en la espalda a Alphonse, el cual se sienta nuevamente en el sofá.
-Ok… ok…-bufó molesto Alphonse, mientras miraba hacia otro costado, eso hizo que Edward se pusiera nuevamente de pie y se acercara a la teniente.
-Teniente Naga… yo me encargaré de esta parte por el momento, mientras tanto, ¿podría ver si encuentra algo para limpiar este desastre que dejó este chico?- señalando el vomito que había caído en el suelo.
-¡Si, Señor! ¡Un momento!- Dijo educadamente la joven mientras se acercaba a la zona peligrosa de la cocina, tratando de no resbalarse de la gran cantidad de basura que había por ahí. (N.A.: Rina/Kitsune: que la fuerza te acompañe! –moviendo una bandera blanca como forma de despedida-)
Cuando Edward se estaba encargando de ayudar a Alphonse, el cual estaba aun completamente avergonzado por la escena, Havoc aparece por el pasillo con uno de los pijamas que encontró en la habitación, pero extrañamente, con una mirada de asombro que hizo que los hermanos se quedarán observándolo, hasta que Edward solamente se ríe.
-Hola Havoc, tal parece que te encontraste con la dimensión desconocida…- Diciéndolo por la habitación de Alphonse.
-Ah, sepa disculpar, Acero, pero es la única habitación de la casa que esta impecable…- hablaba aun con la sorpresa.
-¿Te pensaste que los dos somos iguales?- mencionaba Alphonse un poco cansado y molesto por el comentario de Edward, el cual comenzó a reírse a carcajadas.
-¿Acaso piensas que yo soy igual a este? –Señalando a su hermano menor- Por favor… es prácticamente un insulto para mi… además… el hermano mayor siempre va a llevar la ventaja en muchas cosas… como por ejemplo en la alquimia y …cofcoflaschicascofcof…- fingía una leve tos, sabiendo que eso molestaba mucho a Alphonse, pero aun continuando con sus burlas –Por ese mismo motivo yo me quede con Winry…-
-¡Bueno ya!- le decía Alphonse ya demasiado molesto, tratando de ponerse en pie. –Comparado con vos, la teniente es un ángel… mejor me voy a acostar…- balbuceaba mientras agarraba el pijama que llevaba Havoc, yendo hacia su habitación, no sin antes escuchar los comentarios de Edward, el cual sonreía maliciosamente.
-Yo te dije, o era por las buenas, o por las malas… al final solo entiendes por las malas…-
-Quizás…- decía Alphonse, colocándose la parte de arriba de la pijama, mientras miraba por sobre su hombro a Edward -… en eso, se puede decir que somos idénticos…- sonriendo de la misma manera que Edward.
-Mira quien habla, fanático de la limpieza- Reprocha Edward a regañadientes.
-Creador del desorden- Le levantaba la voz Alphonse, mirándolo molesto.
-Impoluto- decía Edward.
-Criador de ratas…- Mencionaba Alphonse.
-Te salvas que estas en ese estado, sino arreglaríamos las cosas a la vieja manera!- moviendo el puño como amenaza.
-Pf, te gano con los ojos vendados…- hablando de manera más presumida.
-¿¡QUERES INTENTARLO!- Posición de pelea de Edward.
-¡CUANDO QUIERAS ENANO DE BOLSILLO!- gritaba Alphonse también en posición.
-¡ESO LO VAS A PAGAR!- miraba a Alphonse, a punto de querer tirársele encima, pero luego lo mira más detalladamente, calmándose y señalándole los pantalones…- creo que acá ya gané yo… no creo que soportes todo ese desorden en tus pertenencias…-
En ese momento, Alphonse nota el vomito, poniéndose nervioso y olvidándose por completo de la pelea, cambiando su expresión.
En ese momento, de repente, la voz de Naga se hizo escuchar desde la cocina.
-Ay, ¡no puede ser!-
-¿Que sucede teniente?- Pregunta Edward –¿Acaso una de las ratas le habló?
-¿Les enseñaste a hablar? Después no vengas a ponerte histérico cuando te llamo mugriento…- Le reprochaba Alphonse.
-¡Sh, Silencio vos y anda a vestirte!- Le grito mientras notaba a la teniente salir de entre las bolsas de basura con un trapo húmedo y con lo que parecía un beeper en la otra mano.
-Hoy era la firma de uno de mis autores preferidos, y una compañera no pudo asistir, por lo que tampoco pude obtener el autógrafo- Contesto Naga, con un poco de tristeza acumulada en su voz, arrodillándose para limpiar, suspirando.
-¡Jah!... Y ahora seguro me va a echar la culpa de que no pudo ir…– dijo Alphonse muy por lo bajo, solo Edward pudo oírlo, riéndose por el comentario.
-Ya cállate, que vos me haces ir por todos lados a buscar a una desconocida que anda a saber si existe…- miraba a Alphonse el cual mueve su rostro hacia otro lado, ignorándolo, luego dirigiendo su rostro hacia la joven –Dígame donde era la firma y veré si puedo conseguirle el autógrafo…-
-¿Enserio, Señor?- comentaba emocionada la joven mientras terminaba de limpiar el vómito del suelo, colocando el trapo en un balde que anda a saber cuando lo sacó de la cocina –Pues, era en la librería "Los Siete Elementos".
En ese instante, la cara de Havoc quedó completamente en blanco, mirando a la teniente y haciendo gestos de que se callara, a lo que ella solo pudo cubrirse la boca por el error que acababa de cometer, sabía tenía prohibido hablar de Alquimia.
-Hermano, ¿no es la misma librería donde presentas tu nuevo libro?- preguntó Alphonse a medio esconderse para cambiarse de pantalón.
-Si, es raro, no sabía que había otro autor firmando autógra…- se detuvo en secó, pensando por un momento lo que estaba diciendo… Pero… él era el único que hacía firmas ahí, ya nadie escribe sobre alquimia, es más… el lugar era pura y exclusivamente sobre temas de alquimia, fue en ese entonces cuando analizó un poco las cosas.-Disculpa que te pregunte, pero… ¿Cuál es el autor que estaba haciendo las firmas?- Ante la pregunta, Havoc comenzó a ponerse más pálido que antes, tratando de hacerle señas, nuevamente, con sus manos "disimuladamente" a la chica, pero ya sabía que era tarde cuando ella habló.
-¡Edward Elric, Señor!- Dijo con alegría e inocencia, para luego sonrojarse de la pena al saber que lo tenía en frente, rascándose la mejilla derecha, mirando a Edward.-Disculpe… quise decir a usted, Señor-
-Vaya… ¿así que te interesa la alquimia? No tenía idea…- miraba el mayor de los Elric con una sonrisa pícara en el rostro, mientras Havoc hacía todo lo posible de que ella inventara alguna excusa, haciéndose el idiota y disimulando cuando Alphonse lo miraba con extrañes.
-…Pues… si, un poco… -tratando de buscarle una excusa para que no preguntara más- es que me gusta mucho su forma de escribir, lo hace con tanta seriedad y al mismo tiempo con tanta emoción, no se como explicárselo…-
-wow, me halagas, niña…-respondía con tanta confianza, poniéndose en pose ególatra como si estuviese delante de una fan más para que ella se derritiera, cosa que no se logró como esperaba al notar que ella seguía en la misma posición.
-Hermano, que tu ego no te ciegue, a ella parece gustarle lo que escribes, no tu persona como las otras locas que te atacan cada tanto…- decía Alphonse mientras se sentaba, ya vestido, en el sofá debido al cansancio.
-Gracias por romperme la ilusión, idiota… pero bueno… antes de que esta conversación vuelva a tomar el camino de los insultos…- comentaba Edward, mirando a su hermano- quería avisarte que ya hay bastantes volantes colocados, así que tarde o temprano, alguien nos dará información de la chica esta… a ver si eso te calma un poco…-
Alphonse solo dibujó una leve sonrisa y se recostó en el sillón, mientras que la conversación de los libros de Edward volvía a retomarse.
-Creo que por acá tengo no solo uno, sino dos ejemplares… a ver…- mencionaba al ponerse de pie, buscando entre sus cosas, dos libros de igual solapa, dejando uno en la mesa y otro en la mano, sacando una lapicera y acercándose a la teniente, la cual comenzó a ponerse sumamente nerviosa y emocionada al tenerlo tan de cerca a Edward, se podía hasta notar un poco de sonrojo en sus mejillas.
En ese momento, Edward comenzó a escribir en la primer hoja del libro, con suma tranquilidad y luego entregándoselo a Naga.
-Sepa entender que el fan numero uno es mi propio hermano, así que no se ofenda si no puedo considerarla la primera en admiración- Mencionó sonriendo, mientras ella miraba el escrito en el libro:
La alquimia de la vida.
Por
Edward Elric
Para la señorita Naga:
Espero que les guste este
Libro como los demás.
Con mucho cariño…
EdwardElric
-¡Muchas gracias Señor!- mencionaba la chica completamente emocionada, abrazando el libro con mucho recelo.
Luego de eso, tomó el otro libro y comenzó a escribir algo, acercándose a su hermano, el cual aun estaba recostado en el sillón, sorprendiéndose un poco al recibir el libro.
-Toma, luego no me digas que no te doy nada…- regañándolo como burla a su hermano, notando también que tenía un escrito.
La alquimia de la vida.
Por
Edward Elric
Para Al:
Espero que leas este también y
que tus críticas sigan siendo
las más sinceras.
Con cariño y amor, tú hermano Ed.
P.D.: Trátala mejor a tu custodia,
Hay algo oculto en ella, algo interesante.
(N.A.: Rina: ¡Quiero libro, quiero libro, quiero libro! –levantando las manos como loca- / Kitsune: pero si vos no lees alquimia… / Rina: ¡pero quiero, quiero, quiero! –Como nena chiquita-)
Alphonse sonrió levemente ante el escrito, mirando de reojo a su hermano mayor, para luego tratar de ponerse de pie, sintiéndose muy cansado.
-Creo que es mejor que vaya a descansar…-
En ese momento, la teniente se acerca a Alphonse con una sonrisa y otorgando su brazo para que se sostuviera, al igual que Havoc, quien también se puso al lado de Alphonse y tomándolo para llevarlo a la habitación.
Alphonse en ese momento se encontraba muy cansado como para discutir, así que se dejó llevar por ambos tenientes hacia su cuarto, el cual dejó lo bastante sorprendida a la teniente, dándose cuenta que era verdad lo que mencionaba Havoc, esa habitación era sumamente ordenada, con una cama grande, un escritorio, un armario y una pequeña biblioteca, todo en orden y limpio, completamente diferente a lo que había visto en otras partes de la casa.
Mientras tanto, Edward comenzó a caminar entre la basura de la cocina, tratando de llegar a la heladera, encontrándose con un escenario que lo hizo ponerse rojo de furia.
-¡MUSTANG!... –Gritó Edward y a continuación, el ruido de la puerta de entrada cerrándose con fuerza.
-¿Que paso?- pregunto la teniente, escuchando el ruido. Alphonse no tenía la menor idea, pero Havoc tenía un presentimiento, a lo que comenzó a alejarse de la habitación.
-Bueno, este es el pie para retirarme… cualquier cosa, princesa, nos avisas, yo por ahora, ¡me voy volando!- abrazo a Naga y dándole un pequeño saludo a Alphonse, salió echando humo por la puerta de entrada.
En ese momento, hubo un silencio un tanto incomodo, ya que Alphonse no soltaba palabras y la teniente solo se encargaba de acomodar la cama y ver que todo estuviese en orden, hasta que escucho la voz de Alphonse rompiendo el silencio.
-Quisiera… disculparme por… la mala forma en como la traté…- hablaba por lo bajo- creo que… no me acostumbro a esto de tener que ser cuidado…-
-No se preocupe, Señor Alphonse…- sorprendiéndose un poco por el comentario de Alphonse, pero sonriendo contenta al escucharlo- …Yo también me disculpo si le falté el respeto de alguna forma… aparte de cumplir mis ordenes, realmente quiero proteger su vida, aun cuando ya esté mejor, prometo ayudarlo en todo lo que sea posible, señor, solo debe pedírmelo…- mencionó eso último con una sonrisa tan agradable y llena de vida, la cual Alphonse no pudo evitar observar, sintiéndose un tanto extraño, mirando hacia otro lado de la pena.
-Pues… entonces, quisiera pedirle un favor, teniente…- mirándola de reojo, mientras ella lo observaba de pie, esperando respuesta- Si no es mucha molestia… quisiera que dejaras de llamarme Señor… nos llevamos pocos años y me haces sentir viejo…- Masajeándose la nuca luego de comentar algo que quería decir desde hace un buen rato.
-Sepa disculpar si lo incomodé, Se… no… Joven Alphonse, le diré así, pero no puedo hablar con mayor confianza, son ordenes…- mencionaba la joven de cabellos oscuros y a la vista "cortos", mientras Alphonse solo se dignó a suspirar, sonriendo muy levemente, mientras se acomodaba en la cama.
-Esta bien… aceptaré con pesadez el "Joven"… se que son sus ordenes…- Sin mucho más que decir, comenzó a cerrar sus ojos y a quedarse levemente dormido.
-Con su permiso…- Dijo por lo bajo, haciendo una reverencia y saliendo de la habitación, pero sin cerrar la puerta, en caso de alguna emergencia, terminando de limpiar algunas cosas del living, sobre todo la mesita ratona y levantando los papeles inservibles, hasta que escucho las llaves de la puerta de entrada y de ahí una figura entrando triunfadora.
-¡La cena esta servida!- dejando su abrigo en el perchero, dejando una bolsa con recipientes de plásticos lleno de comida, lo que parecía pasta, en la mesa ratona, la cual era, momentáneamente, el lugar más limpio de esa casa, a diferencia de la habitación de Alphonse.
-Si no le molesta, guardaré la porción del joven Alphonse ya que se encuentra durmiendo…- dijo la teniente mientras sacaba la comida de la bolsa, mientras Edward iba a buscar unos platos y cubiertos, extrañamente limpios.
-Bueno, es mejor que descanse, estos días estuvo muy alterado…- sentándose en uno de los sillones, comenzando a comer lentamente -¿Le gusta la pasta, teniente?-
-Si, pero es más rica con salsa blanca…- sonrió la joven al mencionarlo, cosa que Edward sufrió como una arcada debido al comentario, haciendo que la joven lo mire con extrañeza -¿No le gusta la salsa blanca, señor?-
-No soporto nada que tenga leche…- mencionó el rubio con asco, mientras tomaba algo de jugo –Espero que lo tengas presentes y no hagas los mismos chistes que hace el Comandante…-
-¿Por qué lo dice, Señor?- mirándolo confundida.
-Solo a Mustang se le ocurre llenarme toda la heladera de leche, ¡TODA!- gritando molesto, a punto de tirar algunos papeles que había recientemente sacado, que parecían del cuartel general, esa reacción de Edward solo provocó en la teniente una ligera risa, ya que conocía las actitudes del Comandante y sabía que él era capaz de cualquier cosa con total de hacer enojar a sus compañeros de trabajo o "amigos" cercanos, por asi decirlo. (N.A.: Mustang anda estornudando por ahí…/ Rina: yo le doy un pañuelo –Cara con brillitos- /Kitsune: ooook ._.U)
Luego de un rato, el silencio se hizo muy presente en el lugar, Edward estaba pendiente de los apuntes que le habían entregado de central, por lo que casi ni había tocado su comida, cosa que la teniente ya había terminado desde hacía unos minutos.
-Señor, ¿ya terminó?- preguntó cortésmente mientras se ponía de pie, a lo que Edward solo movió la cabeza, asintiendo sin dejar de leer y anotar algunas cosas. –Perdón lo interrumpa, pero ¿puedo preguntarle que es lo tiene tan concentrado?-
-este… si… aha, entendí… así es…- balbuceaba mientras escribía, ignorando completamente a la teniente, la cual solo suspiró y se dirigió la cocina para preparar algo caliente, notando entre los escombros de basura y demás, algunas ratas que parecían "charlar", o algo así, eso hizo que la teniente se quedara mirando un momento y luego masajearse los ojos.
-Ok, creo que estoy demasiado cansada, juraría haber visto que las ratas hablaban de mi…- pensaba un momento mientras servía en una taza limpia un poco de café y en otra taza un poco de agua para un te con leche, dejándolo en la mesita ratona, haciendo que Edward se masajeara los ojos y dejara los escritos en un costado.
-ah, café… como necesitaba esto, te agradezco mucho…- tomando algo de café, acomodándose un poco.
-Señor, vuelvo a preguntarle y espero que no se moleste, pero ¿esos papeles pertenecen a Central?-
-eh… si, ¿no se nota?- hablaba con algo de ingenuidad al mostrarle uno de los papeles que tenía los sellos de Central arriba, ella solo sonrió un tanto nerviosa por la obvia pregunta que había dado, eso hizo que Edward se riera un poco y continuara mirando los papeles, pero aun hablándole –Es por lo del tema de Al, lo del ataque y la llamada misteriosa, aparte de la gran cantidad de piedras rojizas en el lugar del accidente-
-Pie… ¿Piedras rojas?- dijo algo nerviosa la teniente, tomando con fuerza la taza que casi tira al piso.
-Si, se encontraron una gran cantidad de piedras filosas de color rojizo, muy parecidas a la piedra filosofal, pero se pudo notar que estaban hechas con alquimia, quería llevarme algo del material para analizar, pero el "comandante…- Alegando con sus dedos en forma de comilla- …no me permitió llevarme nada, así que tengo pensar por mi cuenta, me hubiese sido de gran ayuda…-
El rostro de la teniente por momentos se ponía pálido, debido a que se había olvidado por completo de eliminar toda evidencia de su alquimia el día del ataque, pero ahora no era el miedo a que la descubrieran, sino a que alguien que conocía la iba a terminar colgando de los pulgares y dejarla sin comer o dormir por días.
-Oye… ¿estas bien?- preguntaba Edward ante el rostro de la teniente.
-Ah… si, ¡Si! Solo pensaba… ¿Cómo una persona puede tener tanta repulsión a la alquimia como para querer matar a los que la practican?- preguntándole con tranquilidad a lo que Edward solo suspira, dejando el café en la mesa. (N.A. Rina: Café, dame, dame!)
-No crea que en el mundo de la alquimia, esta misma es una bendición para muchos, como para otros una maldición- eso último, hizo que se mirara la mano derecha con seriedad en su rostro, cerrando el puño por un momento, mientras que la teniente solo observaba sin comprender, tomando su te con leche, haciendo que la cara de Edward cambiara, mirándola confundido.
-¿acaso no toma café, teniente?-
-No, el café no me gusta, muy amargo…- mencionaba tranquila.
-Haces bien, el café es malo, es una adicción… la de cantidad de tazas y recipientes que compro cuando me llama Central, creo que hasta las ratas de la casa son adictivas…- mirando hacia la cocina, imaginándose a "sus" ratas, tomando como si fuese una charla de viejas chismosas, aunque ese comentario hizo que la teniente lo mirara con extrañes.
-Señor, creo que sería mejor que vaya a descansar, anda como delirando…-
-Si… ya es bastante tarde…- estirándose un poco, mirando la hora y luego a la teniente, pensando por unos momentos y luego poniéndose de pie –Un momento, no se vaya de acá…- entrando a la cocina y sacando una bolsa de residuos grande y luego subiendo a la habitación.
Durante unos minutos, solo hubo silencio, la teniente se mantenía en la misma posición mientras esperaba, a lo que de la nada, comenzaron a escucharse como cosas cayéndose y un "Estoy bien" de parte de Edward, a lo que la hizo ponerse de pie, yendo hacia las escaleras de caracol para subir, pero el mayor de los Elric ya había bajado con la misma bolsa de residuos sumamente cargada y de la otra mano una almohada y una frazada.
-Bueno, vos vas a dormir en mi habitación, ya la limpie lo más que pude para que descanses bien, yo dormiré aquí en el sofá…- mencionaba mientras iba a dejar la bolsa de residuos afuera de la casa.
-Pero señor, no es necesario…-
-Nada de peros, es una orden, a la cama…- señalándole como si fuese una especie de padre regañando a la hija, mientras dejaba la bolsa y luego cerraba todo con llave, tirando las cosas en el sofá.
-Ahm… esta bien señor, espero que pueda descansar…- mirándolo con algo de confusión en su rostro, mientras se acercaba a las escaleras.
-…créeme que eh dormido en lugares inexplicables… el sofá, para mi, es un paraíso… buenas noches…- sentándose en el sofá, tomando uno de los apuntes que anteriormente estaba leyendo, pero esta vez usándolo para cubrirse los ojos y quedarse dormido en el acto.
Kitsu, después de acomodarle la frazada a Edward, subió las escaleras y abrio la puerta de la habitación de Edward, notando que ya no estaba tan desorganizada, pero aun habia algunos libros tirados debajo de la cama y en lo que parecía una mesita de luz, ya que se encontraba llena de papeles, entre otras cosas, pero si se podía notar unos portarretratos, donde en uno estaba Edward con Alphonse, en otro estaba una chica rubia de ojos azules, sonriente y lo que parecía una llave inglesa, y por último, una foto grupal de lo que parecían ser Edward y Alphonse ya más chiquito y con una mujer de cabello castaño, atado a una coleta semi suelta a un costado.
Luego de unos minutos de investigar la habitación, se quitó la boina, acomodándose el cabello y quitándose el uniforme, quedándose solamente con una musculosa y una calza oscura, recostándose primeramente en la cama, mirando hacia el techo y luego pensando un poco para si misma.
-"Ya pasé la primera noche y nadie se dio cuenta… pero ahora que sé que Mustang esta analizando las piedras encontradas, se que me las voy a ver feas… ¡me va a hacer puré! ¡Debí haber borrado cualquier tipo de evidencia! ¡Diablos!- retorciéndose de un lado para el otro, hasta comenzar a tener sueño, bostezando un poco –…no… no tengo que dejarme ver… no ahora… por Alphonse…"- quedándose dormida profundamente, sinsaber de las cosas que podrían llegar a pasar de aquí a unos cuantos días.
Fin del capitulo 5 – Residencia de los Elric. – FINALIZADO
Próximo Capitulo: El escape improvisado
Rina: Por fiiiiiin, feliiiiz… siiiii –En estado de éxtasis con su taza de café recién preparado-
Kitsune: A partir del capitulo 6 van a notar unas cuantas cosas MUY fuera de lugar, ya que tenemos pensado meter en la vida del trio a las ratas que tanto aparecen en la cocina xD Ahora solo espero que sepan esperar al próximo capitulo que en pocos meses estará en la página, ¡NADA DE PRENDER FUEGO LAS CASAS!
Rina: eso! Bueno yo los saludo, debo volar de aquí! Adeus! –se va por la ventana-
Kitsuna: también yo los dejo, y nos vemos en el próximo capitulo de ACR, Chau! –Les cierra la puerta en la cara- (¿?)
Fullmetal Alchemist no nos pertenece, todos sus derechos son de Hiromu Arakawa.
Esto es puro delirio de dos fanaticas compulsivas (¿?)
