Cápitulo 6: El escape improvisado (Parte I)

Una hermosa madrugada de primavera, el sol aun no daba indicios de aparecer mientras una joven de cabellos largos se despertaba con algo de incomodidad de lo que parecía una habitación muy desordenada y atestada de libros y apuntes.

Kitsu, con algo de molestia en sus suspiros y una vez vestida, comienza a limpiar lo que sería la habitación de Edward, tomándole no menos de veinte minutos en ordenar todos los libros en orden alfabético, al igual que sus apuntes. (N.A. Rina: Obsesiva compulsiva para un obsesivo compulsivo… la pareja perfecta. Kitsune: ¿lo dices por Alphonse y Kitsu?. Rina: ….¿por quién más? –Levantando la katana a modo de amenaza- Kitsune: ok… no dije nada…)

Una vez terminada esa habitación, tomó su boina, abrió la puerta, observó a ambos lados para que ver que no hubiera nadie, y comenzó a bajar las escaleras de caracol con cuidado, tratando de no despertar a nadie, notando a Edward en su décimo sueño, tirado con una pierna sobre el sofá y otra apoyándose en el suelo, mientras su rostro era cubierto por papeles y con un libro en sus manos, abierto y sobre la alfombra de la casa, donde extrañamente una gran cantidad de bollos de papel rodeaban al joven muchacho.

-uhm…creo que es mejor arreglar todo esto...- suspiró, la joven, con desgano, mientras comenzaba lentamente, y con sumo cuidado de no despertar a Edward, a tomar los bollos y basura recolectada en el living, mirando de reojo la cocina, la cual le daba entre miedo y ganas de volver a la cama de la gran cantidad de bolsas de basura, residuos y paquetes de comida para llevar que había en su interior. –Son dos personas, ¿Cómo dos personas pueden dejar semejante desastre?- pensaba la chica mientras metía toda la basura en bolsas y sacándolas con cuidado por la puerta de entrada.

-Voy a necesitar que me vacunen cuando salga de este nido de ratas…- mencionó, luego de unos minutos de limpiar el living, ya de pie, frente a la cocina, donde se podían notar a las ratas caminando entre las bolsas de basura, interactuando entre ellas. –Algo me dice que están planeando algo…- divisando a unas 4 sobre el lavado, mirándola con enojo, como si la estuviesen amenazando –Oigan… yo se que esto no les va a agradar, pero tengo que limpiar esta cocina… -hablaba con cuidado mientras se acercaba y tomaba unas bolsas, notando los chillidos de las ratas, acercándose a ella- oigan… si se portan bien, les voy a comprar queso a diario…- ese último comentario hizo reaccionar a todas las ratas de la cocina, escuchando, de repente, chillidos como de una charla entre todas las ratas allí dentro y luego una de estas se le acerca a Kitsu, chillando un poco más y luego alejándose junto a las otras, desapareciendo de la cocina. (N.A. Rina: Moraleja de la historia: hacer tratos con las ratas servirá para el futuro… cui cui cui cui! –Rina se mueve como una rata- Kitsune: …eh… ¡taxi!)

-Ok… creo que me entendieron, o yo estoy loca…- se hablaba a si misma mientras cargaba bolsas y bolsas de basura hacia la entrada, tomándole entre 10 y 15 minutos, pero aún con mucho trabajo por terminar.

En la cocina, notando que en cualquier momento amanecía, y aun con el patio a arreglar y la cocina a medio limpiar, la joven se toma la cabeza con desesperación y cansancio.

-¿Quién me manda a estos lugares, Dios mío? Si sigo así no voy a terminar más… Roy y la que te… - en ese instante, la lamparita de la idea golpea con fuerza la cabeza de la "idiota" (N.A. Rina: con amor se dice eh…) mirándose sus manos y luego la cocina, sonriendo pícaramente. –hm… no tiene porque enterarse nadie… además… supongo que ustedes no dirán nada…- refiriéndose a las ratas presentes, las cuales miraban, ocultas, a la joven, la cual frotaba sus manos enguantadas.

El sol ya comenzaba a dar sus primeros golpes por la ventana de Alphonse, el cual, con lentitud y cansancio, se puso de pie, vistiéndose con cuidado y abriendo la puerta de entrada, sin siquiera mirar hacia el living, dirigiéndose al baño.

Edward, gracias a los movimientos bruscos de su hermano llegando al baño, se levanta rápidamente, casi tirándose de palomita contra el suelo para buscarlo.

-¡Alphonse! ¿Estas bie…?- antes de que pudiera decir algo más, una vez que abriera la puerta del baño, es golpeado en la cabeza con una sopapa, junto con los gritos de Alphonse.

-¡Déjame ir al baño en paz, pervertido! Estoy enfermo pero aun no necesito que me acompañen!-

-¡Esta bien! Perdón… y yo que me preocupo por vos así me tratas- haciendo drama del otro lado la puerta, mientras Alphonse la abría y lo miraba con extrañes y cansancio.

-Si, hermano… y así te ganas el premio al mejor actor de drama… por favor… solo fui al baño… no necesito que vos ni la teniente me ayuden con eso…- mencionaba mientras caminaba por el pasillo junto a su hermano, llegando al living.

-¡No soy dramático! Yo me preocupo por vos y así me pa…- nuevamente, toda casa quedó en silencio, y los hermanos Elric miraron con asombro aquel living impecable, extraordinario y majestuoso.

-Ed… ¿es la fiebre o estas viendo lo mismo que yo?-

-no… yo también lo veo… ¿seguro que nos secuestraron y estamos en otra casa?- mencionaba Edward mientras miraba la mesada limpia, con todos sus apuntes ordenados y libros colocados en una biblioteca que desconocían que tenían en la sala.

-Oye… ¿Cuándo compramos esa biblioteca?- preguntó Alphonse al mirar el mueble y los libros ordenados tanto de él como los de Edward.

-Creo que… venía con la casa… no recuerdo ni que los pisos fueran de madera…- mirando el piso y notando lo limpio que estaba.

-¿Pasó un huracán o que demon…?- comentaba Alphonse pero quedándose boquiabierto al entrar a la cocina. –Ok… ¿enserio es nuestra casa?-

Cuando Edward se acercó también, ambos quedaron impactados ante la prolijidad y brillo de la cocina, se podía notar el refrigerador, las mesadas de mármol, (N.A. Rina: ¿¡Mesada de mármol! ¡Tienen mejor cocina que yo!) alacenas de madera barnizada, fotografías que desconocían, colgadas en las paredes, adornos que parecían ser de Winry, los cubiertos guardados en su respectivo lugar, al igual que la gran cantidad de vasos y platos de cerámica, algunos de porcelana que se encontraban guardados en otros gabinetes de la alacena y un horno que al principio se lo notaba lleno de hongos y restos quemados de comida, ahora limpio y reluciente.

-Edward… ¿esta es nuestra casa?- mirando las fotos y lo reluciente del lugar –Enserio… ¿Qué pasó acá?- tomando de los hombros a Edward y moviéndolo de adelante hacia atrás con cuidado debido a sus heridas.

-… ¿?... ¿?... no se… ni yo recordaba que teníamos cubiertos… -separándose y mirando las fotos, para luego abrir una de las alacenas, señalando como desconcertado- ¡Tenemos platos! ¡Y no son descartables!-

-¡Ya sé! ¿Qué pasó? ¡Te estoy preguntando eso hace media hora!- tomando un cuchillo de los cajones, con intención de apuñarlo.

-Lo único que se me viene a la mente es que sos sonámbulo... pero ni vos sos tan prolijo como lo esta ahora la cocina…- esquiva uno de los cuchillos que le lanza Alphonse por el comentario, mirando hacia todos lados. -En este momento no se me ocurre nada…- escuchando detrás de él unos chillidos, los cuales captan su atención, notando a las ratas saltando como si estuviesen felices.

-Bueno, tus mascotas siguen aquí… eso demuestra que es nuestra casa…-bromeaba Alphonse mientras esquivaba el cuchillo que anteriormente había lanzado.

-Estas ratas me salvaron la vida millones de veces, ¡más respeto!- gritaba Edward mientras señalaba a las ratas, las cuales parecían contentas con quesitos.

-¿De donde sacaron los quesos?- pregunta Alphonse mientras se acercaba un poco, notando que las ratas chillan mientras se alejaban.

-No tengo idea… oye… ¿Dónde estará la teniente?- mirando hacia todos lados, en especial a las ratas, las cuales parecían que bailaban de felicidad.

Luego de unos minutos, la puerta de entrada se abre, dejando ver a la teniente con una gran cantidad de bolsas del mercado, ya con su boina puesta.

-Ah, señores Elric, perdonen la demora, fui a hacer algunas compras para poder sobrevivir este mes- mencionaba la joven sonriente mientras caminaba hacia la cocina y dejaba las bolsas en el suelo.

-Al… pellízcame… -decía Edward al mirar a la joven, para luego soltar un fuerte quejido al notar que su hermano le daba un golpe al costado de su cuerpo –ahg, te dije un pellizco, no que rompas una costilla-

-Cállate que me dolió más a mí que a vos… -moviendo su mano con dolor- le pegue a un pedazo de tu automail…-

-Idiota tenías que ser… pero volviendo al tema…- agarrándolo del cuello de la camisa- ¡Comida!... ¡En casa!-

-¡Casera, lo importante!- se separaba mientras miraba a la teniente- ¿o es comida para calentar?-

-Oh, no joven Alphonse… al ser su custodia también tengo el deber de ver que usted se alimente de manera correcta para que su cuerpo se cure lo más rápido posible, así que a partir de hoy seré no solo su custodia, sino también su cocinera- comentaba con una dulce sonrisa mientras guardaba los alimentos, escuchando gritos de felicidad por parte de Edward y algunos chillidos en la cocina por parte de las ratas.

-¡Que felicidad! Por fin comeremos decentemente después de tanto tiempo- se seca la nariz moqueada en la camisa de su hermano, haciendo que este reaccione con asco, quitándose de él.

-¡Ash, que asco, Ed! ¡No soy tu pañuelo de bolsillo!- dando comienzo a una nueva pelea entre los hermanos Elric mientras la teniente reía divertida, notando que las ratas se acercaban a ella, lo cual la joven les sonríe y les muestra un buen pedazo de queso, logrando que las ratas saltarán de felicidad, menos una, la cual andaba revisando el cesto de basura, notando un papel, el cual saca del cesto y lo observa, notando que era el volante de "se busca" de Kitsu, haciéndose ver que pensaba y luego miraba a la teniente, luego mirando, nuevamente el volante, comenzando a chillar histéricamente frente a sus compañeras, moviendo sus patitas en señal de que observaran el papel y luego a la teniente.

-Traducción Rata-

-¡Chicas, Chicas!- chillaba la rata con el papel en mano –¡Observen, Observen!-

-¡No molestes!- chillaba otra de las ratas, la más grande del lugar- ¿no ves que hay quesito gratis?-

-Pero… pero… ¡miren!- le acerca el papel a la gran rata, mientras señalaba a la teniente- ¡Es la chica que buscan!-

-¡Nah! ¿Cómo va a ser ella?- tomando el papel y mirando a la chica- esta chica tiene ojos lindos, la que esta sobornándonos con queso tiene el típico perfil de los militares, ¿Cómo vas a confundirla?-

-¡Es ella, es ella! ¡Puedo probarlo!- chillaba la ratita chiquita mientras se lanzaba a trepar el cuerpo de la joven, la cual trataba de quitársela de encima, al momento en que siente que le quita la boina, dejándola con el cabello suelto, notándose así los ojos más brillosos y de igual manera que en la imagen del volate- ¿Lo ven? –chillaba a lo lejos-

En ese mismo instante la docena de "mascotas" de Edward comenzaron a chillar y saltar de un lado para el otro al chillido de "¡ES ELLA!".

Kitsu, asustada de que no la hayan visto, toma la boina con rapidez, colocándosela y pidiendo "disimuladamente" a las ratas que guardaran silencio.

-¡Cierren el hocico, por favor!- balbuceaba la chica mientras guardaba las cosas.

-¿Esta todo en orden?- preguntó Edward, acercándose a la cocina, notando mucho "alboroto".

-Ah, si… digo ¡no!... ¿sabe si tengo que dejar a las ratas aquí?- señalando al conjunto de ratas que saltaban histéricas.

-Eso es más que obvio, teniente, veo que falta alguna y se la verá conmigo…- señalaba con su mano derecha mientras un brillito en sus ojos se hacía presente, poniendo a la teniente un tanto nerviosa.

-Eh… ok… no pregunte na…- en ese momento, siente una vibración en su bolsillo derecho, suspirando un momento mientras en su cabeza resonaba el "salvada por el biper…", notando un llamado del cuartel general –Ah, señor Edward, debo ausentarme unos minutos, me llamó el Comandante…-

-Hm… ok… que la fuerza te acompañe, pero cuando vuelva hará el desayuno…- riéndose maliciosamente y agarrando una taza de café.

-Je je, no se preocupe señor… es mi trabajo ahora…- sonriendo divertida mientras caminaba a la puerta principal, mirando a Alphonse- ¡y a usted ni se le ocurra irse!-

-…no tenía pensado en irme con esta camisa…- quitándosela y gritándole a Edward- Edward, ¡Limpia tu mugre de mis cosas!-

-En los patios del Cuartel General-

Tomándole poco menos de unos minutos, la joven teniente aparece en uno de los patios del cuartel general, ya sin la boina, la cual estaba atada al cinturón de su uniforme, notando la figura de Mustang, posado de brazos cruzados sobre un árbol de los alrededores, con sus ojos cerrados.

-Lamento el retraso, comandante…- menciono la joven mientras se acercaba y ponía su respectiva pose formal ante un superior, el cual le es correspondido.

-Teniente…- se aclaraba la garganta mientras descansaba su saludo- …tenemos nueva información del caso del menor de los Elric…- vuelve a aclararse la garganta mientras observaba a la chica con firmeza- hemos encontrado una similitud en ciertos cristales que me han llamado MUCHO la atención…-aclarándose nuevamente la voz mientras caminaba al costado de la joven, para quedar espaldas a ella-

-¿A qué se refiere, señor?- preguntaba la joven con algo de nerviosismo, sintiendo un fuerte escalofrío recorriendo toda su espalda mientras que imaginaba la mirada asesina del comandante.

-…y me preguntaba ese día en que desapareciste "misteriosamente" del cuartel, si tiene alguna coincidencia o conexión entre los cristales y vos…- hablaba con tranquilidad mientras se podía notar como se colocaba con suma tranquilidad los guantes que usaba para usar su alquimia, llamando al pánico dentro del cuerpo de Kitsu.

-…ehm… lo dudo, señor… sabe perfectamente que ese día estuve ausente por mis caprichos de adolescente…- tratando de hablar con tranquilidad, pero con todo el nerviosismo encima.

-Comprendo…- miraba de reojo a la teniente- pensaba que tenías que buscar un autógrafo de alguien importante, no sabía que eso se llamara "capricho adolescente"- con su mano levantada en su mentón.

-…Ah… señor…-ya se le notaba la desesperación en su rostro y cuerpo, rascándose la cabeza.- Pues si… todos tienen caprichos extraños… he he he, y bueno, yo quise tener ese autógrafo sea como sea…-

Un silencio muy incomodo se topa en la escena, mientras Roy se ponía de frente a la joven, pero su rostro ya no aparentaba una persona tranquila o simplemente sarcástica, sino que representaba un enojo y seriedad a un grado que Kitsu conocía desde hace bastantes años, erizándole el vello de todo su cuerpo.

-Para mi eso no es un capricho, Rubirel…- caminando hacia la joven lentamente, levantando su mano izquierda, haciendo que Kitsu temblara y retrocediera un paso antes de recibir el grito de Mustang- ¡NI SE TE OCURRA MOVERTE!- parando en seco ante la orden –Espero… que solo sea un capricho… porque si me llego a enterar que tienes algo que ver… con aquellos cristales… soy capaz de asesinarte… -chasquea sus dedos, provocando una reacción de alquimia, saliendo de su guante una flama la cual explota en el árbol que estaba a metros de ella, sintiendo un leve calor en su mejilla- la mentira y la traición se paga con la muerte en este lugar… -acercándose al rostro de ella, agachándose y mirándola con una leve sonrisa- ¿Esta claro, Naga? -

-ah… si… si… si, Comandante…- mencionaba la pobre teniente, tratando de contenerse las ganas de salir huyendo mientras Mustang le palmeaba la cabeza como si fuese entre su niña pequeña y un perro que acaba de hacer algo bien.

-Buena chica, ya puedes retirarte…- mencionaba sonriente para luego soltar un grito a uno de los soldados que se encontraban custodiando las entradas de los cuarteles- ¡Soldado! ¡Apague el fuego de inmediato!- mientras se adentraba en el edificio, dejando a Kitsu temblando como si hubiese visto las puertas del infierno, arrodillándose en el césped de los cuarteles, mientras que una enorme figura observaba por una de la ventanas del tercer piso.

-Pobrecita… y pobre árbol…- suspiraba mientras hacía una de sus extravagantes poses- si seguimos así nos vamos a quedar sin árboles- mira para el costado- teniente Ross, haga una orden de que planten nuevos árboles en los patios, si Mustang sigue así, los próximos objetivos podemos ser nosotros-

-Si, General de Brigada…-

-Casa de los Elric-

Pocos minutos antes de que llegara la teniente, Alphonse estaba en habitación, acostado, mientras Edward se movía de un lado para otro, tomando rollos de papel y algunos libros.

-Al, se que debería vigilarte en lo que la teniente vuelve, pero voy a hacer unas cosas, solo tomará unos minutos, seguro que Naga llega antes de que esté y podamos comer todos juntos… ¿tendrías la voluntad de no irte?- mirándolo con seriedad desde la puerta de la habitación.

-…eh, si… estaré aquí en la cama, hermanito…- mirándolo con una sonrisa de ternura pero a la vez sospechosa, a lo que Edward solo observa con duda, entrecerrando los ojos un momento y poniendo dos de sus dedos frente a sus ojos y luego señalando a su hermano con estos.

-Tengo ojos en la espalda, Alphonse… me enteraré si te vas… y juro por nuestra madre que te dejo paralítico… ya regreso…- alejándose y cerrando la puerta principal, mientras Alphonse se ponía de pie lentamente y sonreía con algo de malicia.

-Hasta crees que te voy a hacer caso, Edward… ¡Por ella puedo y debo desobedecerte!- yendo hacia el armario para buscar su mejor ropa para salir, ignorando por completo que la puerta de entrada se abría, dejándose ver a una chica entre cansada, temerosa y con el corazón en la boca, cerrando y respirando hondo.

-…me va a matar cuando se entere… ¿Qué demonios voy a hacer?- tomándose la frente y quitándose el sudor frio. (N.A. Rina: desaparece, salva tu vida! – Kitsune: ehm… si se va nos quedamos sin protagonista… - Rina: ts… es fácil reemplazarla…)

Luego de un momento de silencio y tratando de tranquilizarse, logra escuchar unos ruidos extraños en la habitación de Alphonse, sacando su arma y dirigiéndose a la habitación, poniéndose en guardia y apuntando al momento de hacerse visible en la habitación.

-¡No se mueva!- gritando al no identificar de primera mano a la persona que salía por la ventana.

-…Diablos… pudiste venir 5 minutos después, ¿no?…- bufaba Alphonse al ver la expresión de su custodia, bajándose de la ventana y sentándose en la cama como nene regañado.

-¡Joven Alphonse! ¿Qué se supone que esta haciendo? Esta en recuperación y así solo conseguirá que se dañe más… ¿Acaso esta loco?- Guardando su arma y mirándolo entre seria y preocupada. (N.A. Rina: Esta loco… pero de amor… ¡Grr! – Kitsune: ….-mirando a Rina y luego abriendo la puerta de salida- mejor me voy… - Rina: ¡ven acá que vos sos la que escribe más rápido!)

-…Ya, entendí… ni mi madre me regañaba tanto… eres peor que Edward… y eso SI que no es un cumplido…- mirándola con desgano.

-Me imagino, joven Alphonse… pero dígame, ¿Qué es lo que intentaba hacer?-

-…Buscarla… dudo que lo que mi hermano haga sea suficiente…- suspirando y tirándose en la cama- …se que ha dejado bastante de sus cosas para buscarla y ayudarme, pero yo la necesito… y quiero encontrarla más que nadie...- sintiéndose una atmósfera románticamente incomoda en el ambiente.

En ese momento, Kitsu comprendía que delante suyo, estaba el Alphonse que había conocido antes de ser su custodia, ese ser amable y dulce que por primera vez se abría ante ella como soldado, sintiendo un nudo fuerte en su estomago de la culpa que tenía dentro.

-"tonto… si supieras que me tienes delante de ti las cosas serían más facil…"-pensaba la joven mientras bajaba un poco la mirada, suspirando y luego levantar la mirada para verlo- "…solo por esta vez, Kitsu… o te meterás en más problemas de los que ya estas…"

-Joven Alphonse… hagamos un trato…- mirándolo con seriedad mientras se acercaba a él, arrodillándose al lado de la cama- si me promete que comerá lo equivalente a una porción de comida y que esta resista dentro de su cuerpo, le prometo que lo sacaré de la casa para buscarla en el plazo de dos horas… ¿esta de acuerdo?-

Después de casi todo este tiempo, Alphonse sintió que volvía el alma a su cuerpo, sintiéndose esperanzado de que podría llegar a encontrarla, volver a tener ese momento de agrado con aquella chica de dulce sonrisa y brillantes pero hermosos ojos, y todo gracias a que la teniente, aquella chica que al principio deseaba tirar por la ventana, ahora se comportaba como si tuviera un corazón bondadoso, pero claro, todo tenía un precio, pero por aquella amada chica, haría todo el esfuerzo necesario.

-…esta bien…- suspiró mientras se sentaba en la cama nuevamente, quedando al lado de la teniente que aun permanecía arrodillada- …prometo comer una porción y luego iremos a buscarla…- mencionó sonriendo levemente.

Kitsu estaba encantada ante la actitud del chico, con ese deseo tan fuerte de buscarla, sabiendo perfectamente que podría quitarse la boina y dejarse ver y evitar todo este problema, pero sabía que si llegaba a hacer eso, no solo estaría ella en peligro, sino que podría meter tanto a Alphonse como a Edward en aprietos, de los cuales no deseaba.

Sin decir más, terminaron el trato en un apretón de manos, con una sonrisa y poniéndose de pie, se dirigió a la cocina para poder hacer el almuerzo, ya que no era más un horario para desayunar.

Pasada media hora, Edward vuelve entre gritos, insultos, dolores de espalda y demás quejas, Alphonse se encontraba en la sala tapándose uno de sus oídos y leyendo el libro que le regalo su hermano, y la teniente, con un delantal y sin la chaqueta de los militares, prepara lo que parecía pasta con salsa.

-¡Yo renuncio! ¡Con este pueblo no se puede trabajar!- Sentándose en la mesa todo quejoso mientras comía un poco de pan.

-Señor, la comida ya esta hecha, no se llene con pan…- regañaba con tranquilidad la teniente.

-Olvídelo teniente, este sujeto es un barril sin fondo…- sentándose en la mesa también.

-Aparte, viví la mayor parte de mi vida comiendo pan, y ¡observa lo musculoso que soy!- mostrando su brazo metálico.

-Parece que se te fue el mal humor al darte cuenta que es pan casero…- mirándolo con una sonrisa.

-¡Ay si! –Señalando a la teniente con uno de los panes- si haces tan buenos panes, quisiera saber como es tu estilo de comida en general- mencionaba sonriente e ilusionado.

-Ya tendrá tiempo de conocerlo, Señor Edward, ahora solo coma tranquilo…- sirviendo cada porción en un plato para cada uno, colocándole a Alphonse uno con un poco menos de pasta, guiñándole el ojo a modo de expresarle la ventaja que le daba para poder salir.

El almuerzo transcurrió con tranquilidad, entre charlas y alguna que otra discusión entre los hermanos, para luego, Edward se pone de pie y se sienta en uno de los sillones a "leer" sus papeles, pero quedándose dormido a penas apoyara la cabeza contra el cabezal del sillón.

Kitsu, al notarlo a Edward dormido, mira de reojo a Alphonse, quien ya había terminado sin problemas su comida, decidió dejar los platos para lavar más tarde, colocándose la chaqueta y en silencio, ayudando a Alphonse para salir de la casa con el menor ruido posible al cerrar la puerta.

Una vez ya fuera de la casa, Alphonse estaba más que emocionado, mirando para todos lados con desesperación, pero sin poder alejarse del brazo de la teniente, ya que aun estaba débil.

-Tranquilo joven Alphonse, todavía no salimos de la casa y puede despertar a su hermano- le mencionaba la teniente mientras él lo miraba con ingenuidad.

-Se nota que no lo conoce… si viniera una tormenta eléctrica o una guerra atómica va a seguir durmiendo sin importa que pase…- respondía con movimientos desesperados para que lo llevara más rápido al pueblo.

-Centro-

Central tenía sus movimientos cotidianos de un día de semana, la gente iba y venía de los trabajos o estudios, los militares también se movían en sus rondas matutinas, custodiando la gran ciudad, mientras se notaba como dos figuras aparecían por entre las zonas residenciales, notándose a Alphonse tomado del brazo de la teniente, quien se cubría con una boina en su cabello oscuro.

En ese momento, Alphonse recuerda uno de los tantos lugares donde fue con su "amada" y tironeando hacia uno de los costados de la ciudad.

-Joven Alphonse, ¿no es más fácil decirme donde vamos? Perdón la impertinencia, pero se comporta como un niño chiquito- Comentaba mientras el joven se quedaba quieto, señalando hacia una esquina.

-…Al vivero…- no dijo más, caminando con la joven hacia aquel vivero donde se había cruzado por primera vez.

Una vez dentro, el del vivero se hizo presente, pero esta vez con otro color de cabello al cual recordaba Alphonse.

-Disculpe… ¿no… había otro empleado?- preguntó con inocencia Alphonse al muchacho, el cual miraba con extrañes, pero sonriente.

-Ah, no… soy el de la otra vez, solo cambié el color de cabello… ¿necesitan algo?- Los dos jóvenes miraron con una cara de póker mientras que Alphonse se tomó la libertad de soltarse de la teniente, para hablar con el dueño.

-Estamos buscando a alguien, usted la vio conmigo hace unos días, era una chica de cabellos largos y ojos brillantes de un hermoso color marrón… la estoy buscando desesperadamente-

El del vivero se quedó observando un momento a Alphonse y luego fijó la mirada a la acompañante, para luego mirarlo nuevamente a Alphonse con una cara de extrañes extrema, pero antes de poder hablar, la teniente se coloca delante de Alphonse.

-Yo se que es extraño, lo sé, pero sabrá entender que el joven Alphonse está desesperado por encontrarla, creo que tengo aquí uno de los bocetos de esta chica…- pero antes de entregarlo, logra escribir un "no diga nada!" debajo del boceto, dándole a entender que se hiciera el idiota en ese momento.

-Ah si… esta joven, pues… -mirando a la chica y luego a Alphonse- Lamento decirle que no la volví a ver desde ese día, pero no se preocupe, colocaré el cartel por si alguien sabe algo, puede estar donde menos se lo espero, joven- mencionaba el joven con tanta tranquilidad, pero al mismo tiempo de hacerle entender a la teniente de lo que estaba haciendo.

-Le agradezco mucho, cualquier cosa que sepa, por favor, comuníquelo…- comentaba Alphonse mientras se retiraba del vivero, pero el encargado logra tomarle el brazo a la teniente, con la que se queda mirando un momento.

-No quiero ser descortés, pero… ¿es o se hace?- agarrando un ramo de flores que tenía por ahí.

-No, pero le suplico que no diga nada, solo quiero tratar de ayudarlo…- mirándolo con atención.

-No es una buena forma de ayudarlo, jovencita, tarde o temprano, las cosas se descubren…- mirándola por primera y última vez con seriedad, soltando su brazo.

-Lo se… pero de alguna forma, se solucionará… Buenas tardes, y gracias- haciendo una seña de respeto y saliendo del lugar, acompañando a Alphonse a que se sentara en una banca cerca de una fuente que había en el centro del pueblo.

Continuará….

Rina y Kitsune: Si loco, nos fuimos por las ramas y tenemos que dividir este capítulo en dos partes, Así que nos vemos al final del Capítulo 6. ¡Besitos!