Chapter 3: "I drove all night" by Cyndi Lauper

Un mes y medio. Es el tiempo que ha transcurrido desde que la relación Akane / Ranma dio un paso adelante. Durante este lapso, el chico por fin había logrado juntarse de verdad con su madre, Nodoka. Ella ya sabía que Ranma y Ranko son la misma persona, y no realizó el seppuku pues se dio cuenta que aún en su forma femenina, Ranma sigue siendo un hombre. Lo que Akane no esperaba era que, una vez ocurrido el reencuentro, Nodoka decidiera llevarse a su marido y su hijo a vivir juntos.

– Qué tonta soy… – murmuraba en la soledad de su habitación – por supuesto que se irá… es su madre, debe estar con ella… y es afortunado…

Repasó mentalmente lo ocurrido en este último mes y medio. Peleas, reencuentros, discusiones, reconciliaciones, besos, caricias en el límite de lo permitido.

Tú realmente tienes un problema con mis pechos – le dijo Akane una tarde en que lograron escapar de las novias de Ranma, sus pretendientes y molestias varias.

¿Por qué?

Pues… dices que son pequeños, que cómo es posible que tú como mujer tengas más que yo… y sin embargo, no dejas de tocarme…

Bueno… eres mujer al fin y al cabo.

¿Eh? – se alejó un poco para mirarlo bien – ¿debo sentirme halagada por ese comentario?

No lo puedo evitar… además, si no te tocara, te enojarías igualmente.

Eres un imbécil…

Ehmm… este… –balbuceó, sonrojándose torpemente – si te digo que me gustan… ¿se te pasa el enojo?

– …

Peleas, reencuentros, discusiones, reconciliaciones, besos, caricias en el límite de lo permitido.

Alguien va a terminar sospechando algo – dijo Ranma, una noche que se escondieron en el entretecho porque no tuvieron ningún momento de tranquilidad durante el día.

Y no dejarán de meterse en nuestra relación…

Tu padre sería capaz de casarnos de inmediato.

¿Eso te molesta?

¿Ah? – enrojeció de golpe.

Digo… ¿me quieres, no? – sonrió.

Cla… claro… – respondió, con la cara hirviendo de rubor – pero… casarnos…

Mmmm – frunció el ceño – cierto, finalmente sigo siendo una chica sin busto y nada sexy, ¿no?

Tonta… no me refiero a eso…

¿O sea, que sí lo soy?

¿Por qué siempre entiendes todo mal?

¡Porque siempre explicas todo mal!

Akane… – puso una mano en su hombro –entiendo que estés ansiosa por casarnos dado que estás loca por mí, pero no deberías apresurarte tanto…

– …

Unos golpecitos en la puerta corredera interrumpieron sus recuerdos. Se paró de su escritorio y caminó a abrir. Sabía que era él.

– Ranma… – murmuró.

– Hola, Akane…

No habían conversado desde que la chica se enteró que su novio se iría a vivir aparte con sus padres. Y no sabía cómo empezar la conversación, estaba muy nerviosa. Carraspeó.

– Me alegro mucho de que vayas a vivir con okaasan– trató de sonreír lo más natural posible.

– ¿En serio…?

– Debes compartir con ella, se ha perdido muchos años de tu vida…

– Emm, Akane…

– Debe haber sido muy duro aceptar que otousan te llevara lejos para entrenar…

– Akane…

– Pero claro, como esposa de un artista marcial sabía que…

– ¡Akane!

– … tú…

– ¡Deja de hablar, mujer!, vine porque Nabiki me dijo que estabas triste pero…

No pudo terminar la frase. Una segunda mirada al rostro de Akane le indicó que, efectivamente, la chica estaba muy acongojada. Pero claro, el orgullo era más poderoso que la pena.

– No lo estoy – declaró, dibujando una sonrisa extraña.

– Estás mintiendo.

– No es cierto…

– Nos veremos en la escuela…

– Claro…

Se sentaron en el suelo sin seguir conversando. Akane levantó timidamente la mirada, escrutándolo en silencio.

– ¿Por qué me miras así?

– Por nada…

Ranma perdió la paciencia. Golpeó el suelo con el puño, tratando de amedrentarla con su furia.

– ¿Qué demonios te pasa, Akane?, vengo aquí, esperando encontrarte llorando por mi causa y…

– ¿Llorando… por ti? – replicó, enojándose – ¿has estado viendo doramas últimamente?

– ¿Qué…?… me largo de aquí… ¡y pensar que creí que por fin harías algo lindo!

Se levantó de golpe, caminando rápidamente a la puerta corredera. La abrió, y giró la cabeza hacia la chica, que permanecía impávida en el suelo.

– ¡ERES FEA, NADA SEXY, TORPE Y NO TIENES PECHOS DECENTES QUE TOCAR!

– ¿Eh…? – no logró reaccionar hasta medio segundo después – ¡tú… TRASVESTI ESTUPIDO…! – gritó de vuelta, arrojándole una mesa – ¡qué bueno que no tendré que soportarte más!

Cerró de un golpazo y se sintió repentinamente agotada. Cayó de rodillas, jadeando de rabia y por el esfuerzo – maldito egocéntrico… ¡todo gira a tu alrededor! – murmuró, sintiendo lágrimas de humillación correr por su rostro – ¡egocéntrico, egocéntrico! – repetía sin parar, agitando los brazos enérgicamente, sintiendo que la rabia le devolvía toda su fuerza… hasta el punto en que no pudo detenerse – ¡TE ODIO, RANMA! – gritó, ignorando que toda la casa se había enterado de su discusión.

La mañana siguiente era el día fijado para que Los Saotome se fueran a vivir juntos, aparte de los Tendo. Y Akane no se presentó para despedirse.

– Muchas gracias por cuidar tan bien de mi marido y mi hijo – dijo Nodoka, haciendo una profunda reverencia al patriarca Tendo.

– No fue nada, por favor, vuelvan cuando gusten, ésta siempre será su casa – respondió el aludido.

– ¿Eh?, ¿Akane no está aquí? – observó Kasumi.

– Probablemente no quiera ver a su novio dejar el lugar que compartieron durante meses… debe estar destrozada… – dijo Nabiki, agregando el melodrama faltante.

Tsk!, debería estar llorando en un rincón… – pensó Ranma, infinitamente furioso – ¿ni siquiera hoy podías hacer algo lindo por mi?, ¡eres tan tonta, Akane…! – dirigió su mirada a la ventana de la chica, sin esperanza de encontrarla.

Pero allí estaba. Con una expresión tan desolada que le congeló el corazón. Tragó saliva – lo sabía, te mueres de tristeza por mi partida… – levantando una mano levemente, le hizo un gesto de despedida – Akane… si tan sólo no fueras así de torpe… me dejarías decirte que yo… también te extrañaré…– murmuró para si.

Akane contestó al gesto posando su mano en la ventana. Mirándolo fijamente, escribió una palabra en el vidrio… "IMBECIL"

Ranma enmudeció, furioso de nuevo. Articuló una palabra para que la chica pudiera leerle los labios… "MARIMACHO"

– ¡POR QUE NO TE VAS AHORA, PERVERTIDO ESTUPIDO! – gritó Akane, abriendo la ventana violentamente.

– ¡AHORA MISMO ME VOY, ASI NO TENGO QUE VERTE TODO EL TIEMPO, MUJER FEA Y RETORCIDA! – gritó Ranma, marchándose enrabiado y a paso militar.

– ¡Demonios! – masculló, dándose la vuelta para no verlo marchar – ¿es que nunca entenderás nada?

Se encontraron en la escuela un par de días después. Akane lo evitó una y otra vez, para disgusto de Ranma. Obviamente, Ukyo, Xian-Pu y Kodachi aprovecharon la ocasión para intentar conseguir el amor del chico, provocando que Akane hirviera en rabia constantemente… pero en silencio.

Durante el inicio de la clase de gimnasia, una vez que se había cambiado de ropa, la chica caminaba hacia el gimnasio tranquilamente cuando una mano la atrapó por la cintura y otra acalló su grito, viéndose caóticamente arrastrada hacia uno de los cuartos del aseo. Cuando pudo por fin liberarse, se dio cuenta que, como sospechaba, Ranma la había secuestrado.

– Eres un… ¿por qué no me pediste que nos encontráramos aquí? – jadeó.

– ¡Hubieras dicho que no!

– ¿Me lees la mente?

– Bueno… ¡ya está hecho!, ¿conversamos o no?

– De… de acuerdo… – carraspeó – ¿qué quieres?

– Bueno… desde que me fui, estás rara…

– No es cierto…

– Sí lo es…

– ¡Que no! – gritó – y si así fuera, ¿qué tanto te importa?

– Maldición, Akane… ¿no me extrañas, acaso?

La aludida se sonrojó, bajando los brazos y la mirada. Se sentó en el suelo.

– Sí… mucho…

– ¿Eso era tan difícil de reconocer?

– Es inútil que te lo diga… porque a ti eso no te importa…

– ¿Quién dice que no?

– Ese día que fuiste a despedirte de mí, lo único que te interesaba era verme destrozada en un rincón, llorando por tu partida.

– No es verdad… además, tú te encargaste de dejarme bien en claro que te importa un carajo si vivimos en la misma casa o no.

– ¿Qué querías que hiciera, Ranma?, ¿que te dijera "por favor, no te vayas, me encantaría que siguiera todo como está" siendo que okaasan te necesita?

– Podrías haber sido linda conmigo… y haberme dicho algo como eso…

– Ahhh – suspiró, rendida – ¿por qué haces esto…?

– ¿Qué cosa?

– Obligarme a decirte lo que siento sólo para acariciar tu ego…

– Tonta – murmuró, acercándose despacio – no es así…

Se sentó también en el suelo, de frente a ella. Mirándola en silencio, sintió el color abordar su rostro, con el corazón a mil por hora y la adrenalina corriendo por su sangre – demonios, no de nuevo… – masculló dentro de sí – ya la he abrazado varias veces… ¿por qué siempre me cuesta tanto?, debo ser un hombre, debo ser un hombre… – se recriminaba. Movió una mano, sujetándola y atrayéndola hacia él torpemente. Akane prácticamente cayó en sus brazos, y decidió no seguir enojada. Cerró los ojos, apoyando la cabeza en su pecho y rodeándolo con suavidad. Los latidos de sus corazones comenzaron a sincronizarse violentamente.

– Te extraño, Ranma…

– Yo también…

Akane levantó la cabeza, mirándolo directamente a los ojos, haciendo que el chico se sonrojara más aún.

– Te quiero mucho… no me importa lo egocéntrico que seas…

– …

Despacio, Ranma cerró los ojos y juntó sus labios con los de ella, besando de a poco. Concentrado en su labor, acarició suavemente con su lengua los contornos de la boca de Akane, logrando que la abriera para, ahora, besarse completamente y sin pudor. Pasó una mano por su pequeña cintura, acariciando y subiendo gradualmente el erotismo entre ellos, al mismo tiempo que subía físicamente por las curvas de la chica. Llegó a los senos, amasándolos despacio, y luego apasionadamente. Una de sus manos subió más, llegando a la nuca y sujetándola con firmeza.

– Dijiste que no tengo pechos decentes que puedas tocar… – susurró Akane, en medio de un beso húmedo.

– Shhh… tonta…

Sin poder contenerse, sujetó sus muñecas y se abalanzó ligeramente sobre ella, haciendo que chocara contra unas cajas apiladas.

– Ranma…

– ¿Te asusté?

– No…

Con una mano la despojó de la camiseta de gimnasia, quitándosela sin romperla. La otra mano bajó lentamente a una zona no explorada. Palpó despacio, agradeciendo lo único bueno que le ha dado la maldición de Jusenkyo: un gran conocimiento del cuerpo femenino y las zonas erógenas correspondientes. Sin dejar de besarla, recorrió con cuidado, y el repentino cambio en la respiración de Akane le indicó que iba por buen camino. Cambió un poco el rumbo y deslizó la palma por el muslo, levantándole la pierna ligeramente. Continuó explorando por el glúteo, volviendo luego al centro del placer. La acarició con calma, sin pensar en lo que hacía, porque sabía que analizar sus acciones significaría enrojecer y volverse torpe como siempre. Siguió besando y deslizó sus labios húmedos por el contorno de la piel de Akane, suave y blanca. Llegó al cuello, donde su aroma dulce de verano lo esperaba.

La chica por su lado, al sentir el contacto tibio en su zona sur se agitó, enterrando inconscientemente sus uñas en la espalda de Ranma. Se movió un poco, porque una de las cajas le hería la espalda y al hacerlo, una lluvia de implementos de aseo cayó alrededor de ellos. Pero estaban tan concentrados en sus cuerpos que casi no se dieron cuenta. Sus respiraciones estaban tan agitadas y sincronizadas, que se detuvieron un momento para recuperar el aliento. Se miraron, jadeando y ligeramente sudorosos. Ranma posó su mano en el seno izquierdo de Akane, presionando suavemente para sentir los latidos de su corazón. Le gustaba hacer eso…

¡PAM PAM PAM!

– ¿HAY ALGUIEN DENTRO DEL CUARTO DE LIMPIEZA? – gritó alguien desde fuera.

– Diablos… – masculló entre dientes.

– Ven, Ranma… si entra, aquí no nos verá – dijo Akane, conduciéndolo rápidamente a un rincón, escondidos entre otro montón de cajas.

El profesor entró usando la llave y revisó, encontrando desordenado el lugar pero sin rastro de alumnos dentro. Salió poniendo el seguro de nuevo.

– Si este cuarto tiene llave… ¿cómo lograste abrirlo?

– Le robé una copia al director – sonrió, mostrándola orgulloso.

– ¡Eres increíble!

– Akane… quiero preguntarte algo…

– ¿Si?

– Este… ¿has… subido un poco de peso en estos días que me fui?

– ¿¡EH!?

– Digo… tus pechos… están un poco más grandes…

– ¡Oh!, ¿lo dices en serio, Ranma? – lo miró con ojos extra brillantes.

– Sí…

– Ahhh… qué feliz soy…

Si le digo que sus caderas también, me va a matar – pensó, usando por primera vez un poco de inteligencia emocional

Se levantaron, sacudiendo sus ropas. Akane se puso la camiseta de nuevo, y mientras lo hacía Ranma notó que tenía un ligero corte en la espalda. La detuvo.

– Espera… ¿cómo te heriste aquí?

– ¿Eh? – se giró, intentando ver – no me di cuenta… había una caja que me molestaba… pero… no es nada.

– Creo que debemos buscar otro lugar para encontrarnos…

– Bueno, ya que lo mencionas… – balbuceó – en mi habitación, más tarde…

– Cla… claro…

– Sólo si quieres…

– Sí quiero…

Se quedaron mudos, con la cara encendida y mirando el suelo, sin recordar que, segundos antes, se besaban y acariciaban sin ningún miedo. Finalmente, Akane dio un paso adelante y lo besó, rodeándolo por el cuello. Ranma correspondió, sujetándola firmemente por la cintura. Un rato después se separaron.

– Nos vemos en la noche… – le sonrió Akane, abriendo la puerta con cuidado antes de salir.

El chico enmudeció, porque la frase de despedida le quedó dando vueltas sin control – en la noche… – repitió, sintiendo que estaba a punto de tener un ataque al corazón. Empezó a sudar copiosamente – ¿quiso decir lo que creo que quiso decir cuando me invitó a su habitación en la noche? – pensó, aceleradamente – maldición… de nuevo, no me puedo acobardar. Debo ser un hombre, debo comportarme como un hombre… – se decía a si mismo.

Durante la cena, Ranma estuvo mudo. Nodoka lo notó, y cuando su marido no estaba cerca, decidió hablar con su hijo.

– Ranma, ¿estás bien?

– Sí, ofukuro, no te preocupes.

– ¿Has visto a Akane-chan?, no ha venido a visitarnos…

– Ella está bien…

– Debe extrañarte mucho, ¿por qué no vas a visitarla?

– Lo haré.

Más tarde, Nodoka se dio cuenta que Ranma salía silenciosamente de la casa, e intuyó hacia donde se dirigía – eso, hijo mío, te estás comportando como todo un hombre… ¡me haces tan feliz! – y secó lágrimas de emoción con la manga de su kimono.

Akane lo esperaba en el balcón de su habitación. Llevaba una falda corta y una polera ceñida al cuerpo. Pensaba en lo ocurrido durante esos días de separación y llegó a una conclusión: su ausencia le dolía más de lo que esperaba. Suspiró, sujetando su frente con la mano, apoyándose en el barandal – diablos… me duele más que nunca cuando lo veo con Xian-Pu-san colgada de su cuello… ¿qué puedo hacer con mi carácter? – murmuró, sin darse cuenta que Ranma estaba al lado suyo.

– ¿Akane?

– ¡Ranma!, ¿desde cuándo estás ahí? – gritó, asustada.

– Llegué recién, pero te vi tan concentrada en tus pensamientos…

– Maldición…

– Akane… dime una cosa… – y tabaleó los dedos, nervioso – ¿estás… segura de… que lo hagamos?

-o-

Hola a todas mis seguidoras! :D gracias primero que todo por hacer que este, originalmente "One-Shot" se convirtiera en un fanfic normal :D

Agradecer primero a Vale, Mille y Andrea por animarme a continuar :D

También a quienes me han dejado sus reviews: JeSs W21, KagomeSakura18, mechitas123, psicomari, allissha, gracias por leerme ^^

Qué puedo decir de este cap?, bueno, mi inspiración aquí fue la canción de Cyndi Lauper, la escuché constantemente mientras escribía xD ahora la interrogante es… bueno, son dos: cual será la próxima canción?, Akane aceptará a Ranma en sus sábanas? xD

Espero inspirarme luego para terminar mi fanfic de Inuyasha xDD

Nos vemos pronto en el próximo cap! ;)