Chapter 5: "What about love?" by Heart.

Es invierno. La nieve cubría gran parte de la ciudad. Akane despertó suavemente aquella mañana, presintiendo sus próximos 18 años. Mientras abría los ojos despacio, comenzó a pensar (como hacía siempre al levantarse, casi de forma obsesiva) en el último tiempo transcurrido desde la boda arruinada. Se incorporó suavemente en la cama, suspirando. Un nuevo día comenzaba, y las dudas crecían a cada momento. No en vano habían pasado cerca de 6 meses desde aquel incidente.

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Flashback

Cuando Ranma fue a Jusenkyo junto con sus amigos para curar su maldición obteniendo el nannichuan, y rescatar de paso a Xian-Pu, Akane quedó en Japón, esperándolo. Antes de que su novio marchase, sin embargo, se reunieron secretamente en el techo, donde habían tenido algunas de sus conversaciones más importantes desde que se conocían

¿Irás a despedirme mañana, Akane?

Su… supongo…

No quisiera… irme sin verte… antes… – tabaleó los dedos. Volteó la cabeza, enfocándose en sus ojos – y también ver tu sonrisa… – pensó.

Perdóname, Ranma… – arregló su flequillo, nerviosa – me duele mucho que te vayas… pero…

Volveré, como un hombre completo, para ti. Sólo espérame.

Sí…

Era de noche. Akane estaba casi de lado, apoyando una mano en las tejas. La otra, nerviosa, jugueteaba con su vestido. Ranma, sentado, se giró completamente hacia ella, para verla bien. La encontró hermosa como siempre, con la piel pálida por el reflejo de la luna, las mejillas rojas de emoción y los labios sonrosados, húmedos, expectantes. Pensó que quería besarla… quizás cuánto tiempo pasaría antes que se volvieran a encontrar. La rodeó con un brazo por la cintura, sujetándola contra su cuerpo, y con la mano libre tomó la de Akane, atrayéndola hacia su pecho. Exhaló, mirándola con deseo. Se mojó los labios, y la besó, cerrando los ojos despacio, saboreándola a cada instante. A medida que pasaban los segundos, el beso se transformaba, de casi tímido a apasionado, las lenguas en caricias, los dedos explorando, nerviosos… Ranma volvió a su lugar favorito: los senos de su novia. Los acarició con su mano libre, olvidando el recato y deslizando la palma por dentro del brasier… ni siquiera se dio cuenta, no lo pensó, era la primera caricia directa a la piel que daba a los pechos de Akane, y ella lo notó, pero no quiso decir nada pues sentía la pasión fluir desde si misma también… una de sus manos pasó por el cuerpo masculino de su fiance, recorriendo el camino que solía hacer, deleitándose con la dureza y definición de sus hombros, sus pectorales, sus serratos marcados. Su respiración varió de nuevo, la agitación se apoderó de su ritmo, sus labios enrojecieron abruptamente, y bajo su vientre volvió aquella sensación que la acosaba a veces, cuando pensaba en él. En la escuela le habían enseñado sobre eso, era algo muy placentero y conocía su origen: era Ranma. Levantó la mirada, mordiendo su labio inferior, la lujuria escapaba de sus ojos. El chico esbozó una sonrisa, porque le gustaba saber que Akane disfrutaba de sus caricias. Decidió incursionar por debajo del vestido, subiendo por el interior del muslo hasta llegar al centro del placer. Era la segunda vez que palpaba esos rincones, simplemente porque no se había atrevido de nuevo. Ahora que se iba a China, había perdido un poco el miedo. Acarició suavemente, provocando gemidos que Akane no pudo reprimir. Era gozo puro. Y al escucharla, la sangre se agolpó con más fuerza en su propio centro de placer. Akane sintió su dureza y no se asustó, ya lo había visto reaccionar así. También le gustaba saber lo que provocaba en él. No aguantó más y lo abrazó, pegando su cuerpo al de él para que la sintiera completamente. Ranma le correspondió, apretándola hasta que la hizo creer que perdía el aliento. Se hundió en el cuello de la chica, donde su aroma dulce de verano lo esperaba.

Y de pronto, perdieron el equilibrio.

Ranma se aferró al techo, sujetando a Akane fuertemente por la cintura. La subió, acomodándola junto a él de nuevo. Se miraron, y no aguantaron la risa. Nerviosa, agitada, pero risa al fin.

¡No es posible! – rió la chica, secando una lágrima feliz de su mejilla.

¿Cómo es que siempre elegimos los peores lugares para esto? – carcajeó, mesándose el pelo nerviosamente.

Terminaron de festejar su anécdota, cuando recuperaron la seriedad inicial. Recordaron el motivo por el cual se habían juntado en el techo, sin decirle a nadie.

Ranma… vuelve pronto… – rogó.

Lo haré – dijo, mirándola a los ojos.

Te amo… – le costaba decirlo, pero ya que se iba…

Ranma quiso corresponder, pero no pudo. Se puso rojo, y balbuceó ininteligiblemente – mierda… ¿qué rayos está mal conmigo?, la estaba acariciando recién… ¿y ahora no puedo decir algo tan simple…? Le dije que la quiero una vez, pero no puedo decirle que la a… – y por mientras, seguía balbuceando incoherencias. Akane no dijo nada, sólo bajó la mirada y aceptó que a su novio le costaba muchísimo expresar lo que sentía, a pesar de haber descubierto que cuando le daba el pie era más fácil… algunas cosas aún le eran muy difíciles de decir. No iba a presionarlo, decidió intentar no hacerlo más desde el día que se reconciliaron detrás de la cafetería, bajo una lluvia suave de verano. Acercándose despacio, depositó un beso tierno en sus labios, para animarlo.

Debes irte… – le sonrió, con toda la alegría que fue capaz, para que no se fuera con su rostro triste en la memoria.

Tu sonrisa es lo que me traerá de vuelta a ti, Akane… – pensó, dedicándole una última caricia en respuesta.

Fin Flashback

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Akane se desperezó, bostezando ruidosamente. Saltó de la cama, vistiéndose para ir a trotar como todas las mañanas. Pensó si se encontraría con Ranma en el camino… y mientras se calzaba los pantalones, siguió recordando. Repasando… reviviendo… intentando, como ya era usual, comprender si tenía sentido seguir adelante o era mejor detenerse…

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Flashback

Una vez Ranma se fue definitivamente a China, las cosas no salieron como esperaban. Akane fue capturada y en una impresionante batalla, estuvo a punto de morir. Y ocurrió lo que tanto esperaba. La confesión de Ranma.

Akane yacía en sus brazos, sin fuerzas para moverse o para decirle que estaba consciente. Sentía que Ranma le hablaba, y de a poco comenzó a escucharlo completamente, y a comprender lo que le estaba diciendo.

– … pero siempre estás entrometiéndote… ¿por qué tenías que involucrarte?, maldición Akane, tonta… ¿por qué no me dejaste ir? – se quedó un rato, mudo. Luego, golpeó su rostro a puño cerrado, recriminándose – perdona, no me refiero a eso… lo que trato de decirte es… gracias. Lo siento tanto, Akane, soy un idiota con las palabras. Hay tantas cosas que siempre quise decirte… pero nunca pude sacar las palabras de mí. Una y otra vez, seguí tratando de decirte cómo me sentía de verdad, pero siempre lo hice mal. Terminaba molestándote y haciéndote enojar. Pero esa nunca fue mi intención… – le apartó el flequillo de la cara, tiernamente – despierta, Akane… hay algo que necesito hacerte saber. He esperado demasiado para decírtelo, pero ya no puedo más… ¿Akane, puedes oírme?, por favor… necesito que me escuches ahora… quería decirte… – sus lágrimas cayeron en el rostro de la chica – ¡QUERIA DECIRTE QUE TE AMO…! ¡AKANE! – gritó su nombre, desesperado. En ese momento, sintió que Akane lo llamaba suavemente. Comenzó a incorporarse con suavidad, acariciando su mejilla.

¡¿Akane?!

Hola, Ranma… – le sonrió.

¡Está viva… está sonriendo! – pensó, emocionado – Akane…

Perdona… pude escuchar todo, es sólo que no tenía fuerzas para responderte…

Eh... ¿EH?, ¿dijiste TODO?

¡Sí!, cada palabra – contestó, feliz.

¡Mierda!, ¿qué estaba diciendo?... ¡ni siquiera puedo recordar! – enrojeció violentamente, entrando en estado de pánico máximo.

Fin Flashback

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Luego de eso, vino el desastre de la boda. Pero hubo un detalle que Akane no pasó por alto… cuando Ranma le preguntó por qué quería casarse con él, ella le respondió (para darle el pie de repetir la confesión) – bueno… ¿tú me amas, no Ranma? – frase suficiente como para dejarlo en shock. Él le contestó, nervioso –¿qué te hace pensar eso? – A lo que ella respondió, molesta – te escuché, de alguna forma sé que te oí decirlo – entonces Ranma, al borde de un ataque, le replicó – no… ¡no hay forma de que lo dijera en voz alta! – discutieron, blah, blah, blah. Resultado: desastre conocido por todos.

¿El detalle?, Ranma no negó el hecho de amarla. Simplemente sus nervios lo atacaron, se puso nervioso como siempre, habló tonterías, lo típico.

Akane, una vez pasada la rabia de la boda fallida, repasó en detalle lo ocurrido y se concentró, específicamente, en la confesión. Digamos, se obsesionó con escucharle decir las palabras mágicas directamente a ella. No era que dudara de su amor, simplemente quería oírlo… – supongo que soy una chica romántica, después de todo… – concluyó, avergonzada.

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Flashback

Semanas después de lo ocurrido en la "casi boda", Akane y Ranma seguían viéndose en la escuela, aunque los primeros días el chico estaba tan avergonzado que no se atrevía a acercarse realmente. Eventualmente, volvieron a las andanzas en los cuartos de limpieza, a veces escondidos en la biblioteca, en algún salón vacío (con cuidado de que la profesora Hinako no los descubriera), otras ocasiones en la habitación de Akane, y una que otra vez en el techo, con cuidado de no perder el equilibrio de nuevo.

En una de esas sesiones de caricias, donde ambos perdían el aliento de tanto besarse y tocarse, Akane pensó que era momento de jalar un poco los hilos, por si resultaba esta vez.

¿Ranma…? – murmuró, suavemente.

¿Mmmm? – respondió, ocupado en saborear su cuello.

Yo…

Y no pudo seguir, porque Ranma se desplazó rápidamente a su boca, para besarla. No supo si lo hizo a propósito, o no, el caso es que tampoco pudo decir lo que quería… y se sintió algo extraña.

Cuando se acomodaban la ropa de nuevo, Akane lo miró. No pudo evitarlo, sus ojos desbordaban sus sentimientos. Ranma se dio vuelta de improviso y lo notó, los ojos de su chica brillaban de forma especial sólo cuando lo veían a él. Entendió su mirada y enrojeció, torpemente. Dejó de abotonarse la camisa, y se sentó en el suelo, frente a ella. Se pasó una mano por la frente, nervioso.

A… Akane…

¿Si, Ranma?

Yo te… eh… – carraspeó – te… yo… a ti…

Akane suspiró, resignada a que quizás no lo escucharía pronto. En vez de golpearlo, que era algo que quería hacer (y luchaba consigo para no caer en lo mismo de nuevo), le sonrió cálidamente, intentando calmarlo. Tampoco quería recibir una declaración a la fuerza, a pesar de sus ansias por escucharlo…

Está bien, Ranma, te esfuerzas demasiado – le dijo, con una amplia sonrisa que le iluminó el rostro.

De nuevo, de nuevo… – pensó el aludido, con el corazón desbordando pasión de nuevo… esa forma en que le mostraba su sonrisa era demasiado para él – eres tan hermosa, Akane… si tan sólo pudiera decirte cuánto te… te… como la vez que te creí muerta en Jusenkyo… ¿por qué no puedo?, son sólo dos simples palabras… me cuesta incluso decírmelo a mí mismo… ¿por qué…?

Quisiera saber lo que piensas… – murmuró la chica, alzando una mano para acariciar su mejilla.

A… Akane… – tartamudeó, resguardando la caricia en su rostro – yo… trato…

Luego de un silencio, Ranma se quejó en voz alta.

¡AAGHHH! – gritó, jalándose el cabello como un loco – ¡demonios, Akane, me cuesta mucho hablarte cuando me miras tan enamorada…!

¿Tan… enamorada? – repitió en su interior, retirando su mano y enrojeciendo gradualmente hasta brillar como un foco – yo… este… – balbuceó, tratando de responderle con su sarcasmo usual – tú… no… – frunció el ceño –… ¡idiota! ¿cómo quieres que te mire, entonces?

Akane… sé que me amas locamente, que no puedes vivir sin mí… lo entiendo, pero no es necesario que seas "taaan" demostrativa…

– …

Fin Flashback

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Akane sonrió con esa última frase de su recuerdo. Tan demostrativa… ¿así se había vuelto?, pensó que quizás había otro punto no tocado: él no decía nada. Después de unas semanas, no volvieron a tocar el asunto de la declaración, y todo quedó en… de nuevo, nada.

En clases, Ranma se giró para mirar a su chica. La vio distraída, casi sonriente y hermosa. Volvió la vista hacia su cuaderno y tragó saliva, pensando en algo que se había vuelto recurrente para él: Akane estaba un poco diferente. En el transcurso de esos 6 meses, mientras el invierno se instalaba definitivamente en Japón, la chica había cambiado un poco, y Ranma se dio cuenta. Ya no le gritaba como antes, no lo golpeaba, incluso no lo mandaba a volar de una patada como era usual, y le preocupaba su cambio. No sabía su origen, primero pensó que quizás estaba madurando… mal que mal, pronto cumpliría 18 años. Él ya los tenía (era un poco mayor) y cuando recibió su regalo, la mirada que le dio fue muy extraña. No dejaba de pensar en esos ojos… siempre expectantes, como esperando algo que no llegaba. Casi reflejaban decepción. Creía que a lo mejor ella se había cansado de batallar constantemente contra sus otras novias, o aún estaba enojada porque no se habían casado… – será que… ¿será que ya no me quiere? – el corazón se le congeló en el pecho – no… no puede ser… aunque… un momento – se alertó – ¿hace cuanto que no me dice "te amo"?

Un metro más allá, Akane no sabía que Ranma, como ella, estaba sumido en sus reflexiones. El día pasaba lento. Había estado toda la mañana casi sin prestar atención en clases. Mirando por la ventana, con la vista perdida en el horizonte. Pensaba, pensaba… dibujaba en su cuaderno, jugaba con el lápiz, fingía leer el libro de álgebra, nadie hubiera adivinado que en realidad, su mente estaba muy lejos de ahí. Nadie, excepto alguien.

No conseguía comprender por qué las cosas estaban así. Ellos seguían juntándose para sus sesiones de caricias, pero había algo raro, algo que no encajaba: la desilusión. Ése era el nombre perfecto para lo que su corazón sentía. Habían pasado más de 6 meses, y Ranma no había vuelto a decirle que la amaba, y era tanta su frustración, que comenzó a pensar que había imaginado todo… y con eso, empezó a dudar también si lo que él sentía era real…

En el almuerzo, Ranma se acercó.

– Akane…

– ¿Mmm?

– Esto… has estado en la luna hoy… ¿te sientes bien? – dijo, nervioso.

– Sí…

El chico se inclinó hacia ella, apoyando una mano en la mesa y con la otra tocando su mejilla. Akane enrojeció con la cercanía.

– No pareces tener fiebre… – dijo, mientras palpaba su frente.

– Me siento bien, te lo dije…

– ¡Ni-hao!

Era Xian-Pu y su entrada acostumbrada, aterrizando con la rueda delantera de la bicicleta en la cabeza de Ranma.

– ¡¿PERO POR QUE DEMONIOS TIENES QUE HACER ESO?! – gritó el joven, desconsolado.

– ¡Xian-Pu conversar urgente con airen! – respondió la amazona, abrazándolo.

Si quieres hablar con él, no es necesario que lo toques… – pensó Akane, silenciosamente enfurecida.

– ¿Qué pasa?

– ¡Xian-Pu conseguir nannichuan para airen!

– ¿QUÉ? ¿EN SERIO? – la tomó por los hombros – ¡pero se suponía que ya no había más…!

– Xian-Pu tener muchos problemas para…

– ¿DÓNDE?.. ¿DÓNDEEEE? – gritaba Ranma, revisando por los rincones.

– No decir… antes, Ranma hacer deseo de Xian-Pu.

– ¡Por supuesto!, sólo dime… ¿qué quieres que haga por ti?

Estúpido… – Akane mordió su labio inferior.

– Airen besar a Xian-Pu, y decir wo ai ni…

– ¡NI DE BROMA! – gritó Akane, parándose de la silla.

– ¿Sólo quieres eso? ¡De acuerdo!… – dijo Ranma, ignorando totalmente a su prometida.

– ¿Lo… lo harás?

– Akane, es sólo un beso… ¿no quieres que deshaga mi maldición, acaso? – respondió, volteándose hacia ella.

– ¡No digas que es sólo un beso!, además Xian-Pu-san siempre te mete en problemas cuando trae las supuestas curas, y nunca es verdad… ¿por qué vas a creerle esta vez?

Silenciosamente, sus compañeros de clases formaron un círculo, dejándolos al medio para poder apreciar mejor la discusión.

– Chica ruda equivocarse – dijo la amazona, pasando una mano por su cabello – Xian-Pu conseguir muy difícil nannichuan para airen…

– Manipuladora… – murmuró. Volviéndose a Ranma – ¿lo harás…?

– Este…

– Claro… vete ya, entonces…

– Hey… ¿qué haces?

– Ya sabes… – murmuró, poniéndose de pie – no me quedaré a ver esto. No me quedaré cerca tampoco – se encaminó a la puerta.

– ¿Cómo…? espera… – la retuvo por un brazo, obligándola a sostenerle la mirada – ¿cómo puedes ser tan necia?

– ¡No me llames necia!

– ¡Tonta!

– …

– ¡Eres absurdamente tonta, Akane!

– No sólo tienes que besarla – murmuró, bajando la mirada – además debes decirle que la amas…

– ¿Eh…?

– Cierto, olvidaba que no sabes nada de chino…

– …

– ¿Lo harás, Ranma?

– Akane… – pensó un momento, luego prosiguió – debo deshacerme de esta maldición como sea… aunque tenga que sacrificarme – pronunció la palabra muy bajo, para que Xian-Pu no lo escuchara – ¿lo sabes, no?

– Sí… lo sé… – respondió, encogiéndose de hombros, rendida ante la realidad – ojalá tu sacrificio no sea en vano…

– Son sólo palabras, Akane…

La chica sintió un duro bloque de hielo en su pecho. Sonrió tristemente para él, mientras sus ojos evitaban mirarlo para no revelar su dolor.

– Sí que lo son…

Ranma soltó suavemente su brazo y la dejó ir, con esa sensación de que algo no estaba bien. Le dio la impresión de que Akane estaba muy dolida por sus palabras, pero no comprendía el motivo. Bueno, podría pensar en eso después, una vez curara su maldición. Ranma tomó a Xian-Pu de un brazo y se alejaron.

Llegaron a un rincón escondido de la escuela.

– Haré lo que me pides. ¿Dónde está el nannichuan? – exigió el chico.

– Airen primero decir wo ai ni y besar a Xian-Pu – replicó la amazona – antes, Ranma tratar de escapar con nannichuan

– No lo haré. Sólo quiero saber si es verdad – insistió.

La chica sacó de su escote un estuche con una jeringa, se lo mostró y rápidamente lo guardó de nuevo.

– Cambiar ADN de airen, hombre siempre. Nannichuan modificado – dijo, en su precario japonés.

Lo único que faltaba… – pensó con ironía.

– Ahora, Ranma cumplir promesa… – se acercó ligeramente – airen cuando hombre de nuevo, querer a Xian-Pu y olvidar a chica ruda.

– Voy a cumplir – respondió.

– Ranma, no intentar trucos. Xian-Pu rompe cura si intentar trucos.

– No lo haré.

El joven acortó un poco más las distancias entre ellos. La tomó por los hombros para pronunciar aquella frase fatal: "te amo"

Su corazón se aceleró, porque cuando pensó en decirlo una imagen vino a su memoria, automáticamente. Era Akane.

"Y es que, Ranma… te amo demasiado, más de lo que pensaba… y eso me hace actuar como una idiota…"

"Ranma, vuelve pronto… te amo…"

Tragó saliva. ¿Por qué había dejado de decirle eso, que tanto le gustaba escuchar?... ¿sería que ya no lo amaba? – imposible… no puede ser eso, sí que me quiere… su mirada me lo dice cuando la acaricio… su mirada… dice… un momento – se detuvo. Xian-Pu lo miró confundida – esto… ¿será que se siente mal porque yo no se lo he dicho a ella?... es ridículo… pero… es Akane, todo puede ser… – miró a la chica amazona frente a él – si ése es el caso… ¿estoy yo dispuesto a pronunciar esa frase antes de poder decírsela a mi novia?

Soltó los hombros de Xian-Pu con suavidad, mientras apretaba los puños.

– Escúchame…

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La encontró escondida detrás de unas cajas, en uno de los cuartos de limpieza que solían visitar. Puso llave a la puerta, y se encaminó hacia ella. Se sentó despacio en el suelo, mirándola de lado. Tenía una expresión tan desolada, que le hizo sentir su tristeza como propia.

– Como no estás tirándote agua fría encima, supongo que esa cura era falsa… – murmuró Akane, rompiendo el silencio luego de un rato.

– Eh… aún no lo sé.

– ¿Por qué estás aquí, entonces?

– Hay algo que debo preguntarte antes de averiguarlo…

– ¿Qué es?

– Akane… ¿tú me amas…?

La chica se giró lentamente hacia él, asimilando la pregunta. Quedaron frente a frente. Pestañeó, con expresión casi confundida.

– ¿En serio eso quieres saber? – dijo cuando logró hablar.

– ¡Sólo responde!

– Ranma… en realidad, yo debería preguntártelo a ti…

– Eh…. ¿eh? – se echó ligeramente hacia atrás – ¿de qué hablas?

– A lo mejor… no mentías cuando te pregunté, realmente no me dijiste que me amabas cuando estábamos en jusenkyo… debí creerte cuando lo negaste…

– Espera un momento… ¿por qué crees eso?

– ¡No sé qué pensar…! – bajó la mirada, ocultando su tristeza.

– Responde mi pregunta, Akane… siempre me miras como si quisieras decirme algo, estás desanimada y con la cabeza en la luna… y también… dejaste de decir que me querías… las únicas oportunidades en que te siento auténtica es cuando nos juntamos para… bueno, tú sabes…

– Ranma… – se acercó suavemente, quedando a centímetros de su rostro – te amo, y lo sabes… de hecho, te amo más de lo que debería y eso me entristece… porque no veo que tú…

– Demonios, Akane… ¿otra vez piensas que no siento lo mismo por ti?

– Te dije que no sé qué pensar… – se alejó un poco, para quedar sentada frente a él de nuevo.

– ¿Por qué dejaste de decírmelo?

– Egocéntrico…

– Dime… ¿por qué crees que no te quiero?

– No es eso… es sólo… que… – tartamudeó, compungida – no… desde jusenkyo tú… hiciste como si lo que me dijiste nunca hubiera ocurrido…

– Pero… sí ocurrió… – ahora Ranma estaba rojo.

– Ya no lo sé… nunca volviste a mencionarlo…

– Espera… ¿crees que no te quiero porque no te he dicho que… te… te… tú sabes?

Akane asintió en silencio. Ranma suspiró, encogiéndose de hombros y rascándose la cabeza, avergonzado y ligeramente molesto.

– Diablos… ustedes las mujeres son muy complicadas…

– Sin embargo… ibas a decírselo a Xian-Pu-San recién…

– Era sólo para conseguir el nannichuan.

– Eh… pero… ¿por qué a ella sí…?

Ranma dejó de rascarse la cabeza. Se inclinó levemente hacia su chica, mirándola fijamente y repitiendo en su interior "debo ser un hombre, debo ser un hombre". Siempre le había resultado decirse eso para animarse.

– Está claro… no siento por ella lo que siento por ti

– Ranma… – su corazón latió rápidamente, cambiando su respiración. Sonrió, con esa forma que a su novio volvía loco.

Hermosa… – dijo para sí, embelesado – eres tan linda, Akane… – su mano subió, posándose en su mejilla para acariciarla. Ese gesto la hacía estremecer, y lo sabía.

– Yo…

– Shhh… ahora me toca a mí, así que escucha bien – carraspeó – mírame… te amo, Akane… y no sabía por qué me costaba tanto decirlo hasta que me di cuenta hoy… mis sentimientos por ti son verdaderos, por eso es… difícil…

– Ranma… – suspiró.

– Ahora, dime algo… Akane… ¿te parece… si nos casamos?

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Hola a todas! Y todos ;) primero que todo, gracias por seguirme y leerme :D esta vez estaba tan inspirada que escribí rapidito, y me encantó como quedó!

Gracias a Vale, Mille y Andrea por seguirme siempre! :D a mi gemelo Andrés por dedicarme los mejores comentarios :) a Rutabi, GenRubi88, allissha, JeSs W21, KagomeSakura18, mechitas123, psicomari, nymphadorapotweasmal, Barby, y a todas quienes me leen, eso ya es muy importante para mi :D

Qué puedo decir?, intenté "unir" los últimos hechos del manga con mi idea del amor que comparten ese parcito… no sé por qué, pero es como si fueran totalmente pasionales, pero a la hora de hablar de sus sentimientos se vuelven torpes, sobre todo Ranma. Y su imposibilidad de decir "te amo" xD

Espero con ansias sus reviews :D el próximo cap se viene pronto!

See ya!