Disclaimer: Los personajes son creación única y exclusiva de la gran Rumiko Takahashi, yo sólo los tomé para hacer algo a mi gusto, cuidando de mantener el espíritu y algunos hechos de su creación, pero sin ella nada de esto sería posible :)
Los * en la carta de Ranma son porque cuando lo escribí en word estaban tarjados, como los borrones que él hizo cuando la escribió pero aquí no se mantiene ese efecto, por lo cual tuve que reemplazarlo de alguna forma :P
Chapter 6 "Cover my eyes (pain and heaven)" by Marillion.
"¿Te parece... si nos casamos?"
Wow. Qué pregunta, la única que jamás hubiera esperado. Soñó muchos meses con la declaración de Ranma, que por fin llegó, pero nunca hubiera pensado que, además, le pediría que se casaran.
– Ranma…
– Sólo dime qué piensas…
– ¿Por qué… cambiaste de opinión?
– ¿Cómo…?
– Digo… hace tiempo tocamos el tema y dijiste que aún era pronto…
– Lo era… lo es, quizás, aún.
– ¿Entonc…?
– Verás – interrumpió – yo… ya tengo 18 años, tú los cumplirás en breve… estamos por terminar la escuela… – enrojeció de golpe – y… ya… bueno, cuando nos juntamos… aún no hemos hecho… tú sabes…
– ¿Eh…? – levantó una ceja – ¿esas son tus razones?
– No… bueno, en parte…
Ranma sudaba copiosamente, como cada vez que trataba de decirle algo importante. Akane comprendió y sonrió sin pensarlo. Le gustaba verlo nervioso, era un buen indicador. Parece que comenzaba a acostumbrarse a los problemas comunicativos de su chico.
– ¿Qué es, Ranma? – dijo dulcemente, mirándolo a los ojos y tomando una de sus manos.
– No, no, no… – se agitó visiblemente – no hagas eso… me dejas indefenso con esa sonrisa… – pensó, tratando de calmarse.
– Disculpa… había olvidado que cuando te veo con estos ojos enamorados te pongo muy nervioso… – rió, mirando a otro lado y soltando su mano suavemente.
– Tu sonrisa también… – murmuró sin pensar.
Akane se volvió a él, de nuevo. Era primera vez que le escuchaba decir eso de su sonrisa. Bueno, en realidad no. Es sólo que nunca lo había creído realmente. Y ahora…
– Gracias… – dijo emocionada.
– Akane… verás… – aclaró su voz – yo… me… ¡me voy a volver loco si no nos casamos luego!
Lo gritó, prácticamente. Acezando, intentó retomar el aliento, contento de haber podido decírselo.
– Ranma…
– Estos meses han sido horribles… sólo nos vemos en la escuela, o los lugares donde siempre… tú sabes… te extraño mucho, todo el tiempo… tenemos una relación bastante estable… creo que es el momento… legalmente ya podemos… me amas, y yo a ti… ¿necesitas más motivos? – la miró de reojo, con la cara encendida.
– No…
Akane sonrió delicadamente. Acomodó sus cortos cabellos, viéndolo a los ojos.
– No sería sencillo. Tus noviecitas se portarían peor que ahora…
– Y nuestra familia se entrometería en cada uno de nuestros pasos…
– Probablemente tendremos momentos difíciles lidiando con ellos…
– Lo sé, además debemos hacernos cargo del Dojo…
– Tenemos grandes problemas comunicativos… a veces… mi carácter es un problema…
– Yo tampoco soy un santo, pero… podemos aprender a manejarlo juntos…
– Y a pesar de todo eso… ¿quieres estar conmigo para siempre, Ranma?
– Sí… – sonrió sin mirarla, sintiendo que su rostro ardía de emoción y timidez.
Esa era la respuesta que Akane quería escuchar. Feliz, se abalanzó sobre él, colgándose de su cuello y escondiendo la cara. Ranma la estrechó por la cintura, acariciando esa parte de sus caderas que le volvía loco.
– ¿Entonces, nos casamos?
– Sí, Ranma…
Se tomaron de la mano por primera vez para volver a casa. Aunque ya lo habían hecho en alguna oportunidad, siempre les daba mucha timidez hacerlo en público, pero en esta ocasión no andaba nadie cerca y… entraron en un estado de "éxtasis" ante el futuro que les esperaba, para nada exento de problemas, pero era suyo. De ambos.
– Ranma… ¿irás a ver lo de la cura que te ofreció Xian-Pu?
– Iré luego.
La mirada de Akane se oscureció. Mordió su labio inferior y apretó ligeramente la mano de Ranma. Él giró la cabeza y la vio con expresión sombría.
– Confía en mí, Akane.
– Lo hago, siempre, es sólo que… – vaciló – bueno… odio cuando Xian-Pu se aprovecha de la situación para besarte… o tocarte… – gruñó por lo bajo, pero perfectamente audible.
– Necia… – rió abiertamente – ¿cómo puedes estar celosa de ella?
– …
Comenzó lentamente a nevar. Ranma sacó el paraguas que llevaba por si llovía, y acercó a su chica, apegándola contra su cuerpo mientras seguían su camino.
– ¿Le dirás a Xian-Pu sobre nosotros?
– Eh… sí, lo haré… – asintió – pero después de comprobar si la cura funciona…
– ¿Ukyo?
– Lo entenderá… somos amigos de la infancia…
– ¿Kodachi?
– Esa mujer está loca, como su hermano…
Uh-oh. Cierto, habían olvidado totalmente el detalle de los hermanitos Kuno… ¿cómo era posible que no hubieran vuelto a pensar en ello durante más de medio año?
– Lo olvidamos, Ranma…
– Es… ha pasado mucho tiempo…
– ¿Crees que Kuno-senpai aún lo recuerde?
– No lo sé… probablemente haya tapizado su habitación con fotos de aquello…
– Recuerda que Nabiki onee-chan consiguió imágenes…
– Lo había olvidado…
Tragaron saliva.
– Rayos…
– Mierda…
El día que Shinnosuke estuvo de visita en Nerima, y que Ranma y Akane solucionaron sus diferencias, fue la primera vez que se besaron siendo ambos chicas. Después, por diferentes circunstancias, continuaron haciéndolo si la ocasión lo requería. Ranma no siempre podía conseguir agua caliente de inmediato…
Pero ese día, esa primera vez en específico, pudo ser un desastre.
Las cosas se habían puesto bastante cálidas bajo esa lluvia de verano, entre las cajas de madera y el lavadero de los trastos en la parte trasera de la cafetería. Se besaban, apasionadamente y con sabor a lluvia, y aunque lo intentaron no pudieron detenerse, eran imanes. Una vez comenzaban, no podían separarse. Su ley de atracción era demasiado fuerte.
Acariciar a Ranma-chan por primera vez se sentía, primero, muy diferente, pero luego de pensarlo un momento, sintió que era como tocarse a sí misma… y cuando asimiló eso, ya no se sintió raro. Además, aunque fuera un cuerpo diferente, olía a él, sabía a él… no había confusión. Ranma, por su lado, se encontraba extraño siendo un poco más bajo que su prometida… sus manos, más pequeñas, se deslizaban bastante bien por las curvas de Akane, y aunque ahora le tocaba a él colgarse de su cuello, lo hacía casi con gusto.
Y entonces ocurrió lo inesperado.
Llevaban unos 15 minutos en eso, cuando una sombra los alertó. Boquiabierto, pálido, con mirada desorbitada, Tatewaki Kuno las observaba en silencio. La mano de Ranma-chan entre las piernas de Akane, la mano de Akane en los pechos de Ranma-chan… ni hablar del resto de sus extremidades. Eran un nudo. Habían olvidado donde se encontraban. Se miraron los tres, en silencio, nadie sabía por dónde empezar.
– Chica de la trenza… Akane Tendo… – musitó, casi con emoción.
– Rayos… ¿qué hacemos ahora? – murmuró Ranma, ayudando a su chica a pararse.
– No puede ser…
– Pero… por qué… ¿Ranma Saotome por fin te liberó, oh princesa de mi corazón?
– ¿Eh? – un escalofrío recorría su espalda cada vez que le oía hablar así de él.
– ¿De qué hablas?
– Yo, el trueno azul de la Preparatoria Furinkan, aprovecharé y rescataré a mi princesa de las garras de su captor – anunció, gallardamente, apuntando el cielo – Akane Tendo, gracias por cuidar a mi chica de la trenza, me aseguraré de que puedas tener un lugar privilegiado junto a ella en mi hogar.
– Voy a vomitar…
– Está loco…
– Pueden continuar lo que hacían… me sentaré aquí a vigilar que nadie las interrumpa.
– ¿QUÉ? – gritaron a coro.
– Yo entiendo que la imagen de Tatewaki Kuno despierte sus sentidos más dormidos… sus pasiones más ocultas…
– Ahora sí que voy a vomitar…
– ¿Por qué no te vas?... ¿cuántas veces te he dicho que soy hombre?
– No traten de ocultarlo… ¡SUS CUERPOS TIENEN SED DE MI!
Tatewaki Kuno se lanzó estilo kamikaze a abrazar a las dos "chicas", que superado el medio segundo de espanto, alzaron los puños al mismo tiempo y lo mandaron a volar con un grito de guerra en la garganta: ¡ASQUEROSO!
Repentinamente cansados, se dejaron caer al suelo nuevamente.
– Esto es demasiado… – murmuró Ranma, jadeando.
– Lo último que hubiera imaginado…
– Akane… – la miró a los ojos – no más lugares públicos…
– Sí… por favor…
Después de eso, se enteraron que Nabiki (quién sabe cómo) se consiguió el video de la cámara de seguridad, y a partir de eso hizo fotos bastante interesantes que vendió a sumas altísimas. Obviamente, el primer comprador fue Kuno, que se ganó un descuento especial por ser el informante de la existencia de aquella situación.
Por lo menos en dos semanas, Akane y Ranma no pudieron conversar sin ser vistos con ojos lujuriosos de sus compañeros. Ni hablar de cuando Ranma-chan aparecía. Claro que luego él se fue a China, por lo de Jusenkyo… historia conocida.
Kuno desde ése día andaba en la luna, y cuando consiguió fotos, fue peor.
Pero pasó el tiempo, y ni Ranma ni Akane volvieron a tocar el tema, como tampoco se descuidaron de nuevo en los lugares que elegían para sus encuentros.
Hoy, sin embargo, poco más de ocho meses saliendo juntos, se tomaron de la mano para caminar por la calle, aprovechando que no iba nadie cerca.
– Tengo una idea… – dijo Ranma, luego de la pausa en la que recordaron lo sucedido con Tatewaki Kuno.
– ¿Si?
– Verás… ¿y si nos casamos en secreto, mejor?, ya sabes… no dejarán de molestarnos, no podremos estar tranquilos… sólo recuerda el desastre de la vez anterior…
– Oh… buen punto…
Se detuvieron. Akane, concentrada pensando, analizando, dio unos pasos distraída. Estaban frente a la plaza donde comenzaron su relación formalmente. Siempre pasaban por ahí, pero nunca reparaban en ese hecho. Excepto ahora.
– Mira esa banca, Ranma… ¿lo recuerdas? – se volteó, señalando alegremente el lugar.
– Sí…
– ¿En serio? – lo miró escéptica.
– Aunque no lo creas, recuerdo todo lo que hemos hecho… juntos… – las últimas palabras casi se perdieron, porque enrojeció, con el corazón alborotándose de nuevo.
– Ranma… – sonrió.
– No te alejes mucho… hace frío, te puedes resfriar…
– Tranquilo… es una linda época… pero la nieve… – su rostro empezó a nublarse – no deja de caer, es…
La nieve era para ella… melancolía… el recuerdo de su madre… invierno…¿por qué no se terminaba luego esta hermosa y triste estación?
Ranma notó que una perla brillaba en la mejilla de su prometida. Se extrañó, pues no conocía el motivo. ¿Le dolería algo?, ¿se estaría resfriando?, ¿o quizás estaba en esos días donde lloraba, reía, comía chocolate todo el día y le gritaba por absolutamente cualquier motivo?, no… haciendo cálculos, faltaba harto para eso. ¿Qué sería, entonces?
– ¿Akane? – le habló, inquieto. Antes que contestara, se puso a su lado, tomándola por la mejilla con su mano libre – ¿qué ocurre?
– Nada… no te preocupes… – sonrió sin ganas.
– Hey… – la miró, serio – te recuerdo que dentro de muy poco nos casaremos… – se puso nervioso, pero intentó disimularlo pues, tal como decía, iban a desposarse en breve… ¿qué caso tenía su timidez? – si quieres hablar, no lo dudes…
Akane lo vio a los ojos, mientras la mano de su novio acariciaba su mejilla. Lo sintió tierno, que estuviera sonrojado y que fuera tan tímido en su toque… sonrió, de esa forma que tanto le gustaba. La tristeza se iba más fácil cuando estaban juntos, lo sabía, y lo sintió con fuerza en ese momento. Se paró de puntillas, apoyando las manos en su pecho para no perder el equilibrio y juntó sus labios con los de él, presionando con suavidad, mordiendo con tanta delicadeza que era una caricia, repasando la piel de su rostro con las yemas de los dedos, sintiendo la ligera aspereza de una barba que fue afeitada en la mañana… despacio, abrió la boca, besándolo completamente hasta que sus lenguas se buscaron, uniéndose. Ranma la rodeó por la cintura con su mano libre, apretándola hasta que Akane creyó desfallecer, su corazón bailaba en el pecho, las mejillas encendidas de pasión, los labios carmesí, la respiración alborotada… abrió los ojos para ver a su hombre, estaba tan o más agitado que ella… la contemplaba intensamente, como si las palabras sobraran y no fuera necesario utilizarlas. Todo se podía decir a través de la mirada. Era mucho más fácil así, sin el riesgo de arruinar todo con sus nervios, o su habitual "torpeza comunicativa"…
Recuperaron el aliento de a poco, mientras se observaban. No dijeron nada. Sabían que no era necesario.
Ranma retomó sus caricias a la mejilla de Akane, de tal forma que el cuerpo de la chica vibró al contacto, como siempre que la tocaba… cerró los ojos y se abandonó. Su mano sujetó la de su novio, y llevándola a su boca, la besó con suavidad. La ternura se esparcía por su ser, la sentía poderosa, adueñándose de sus acciones. No sólo la pasión podía dominarla.
Ranma enrojeció con el gesto. Acercó la cabeza de Akane a su pecho y la dejó descansar, abrazándola fuertemente. La besó en el pelo, quedándose inmóvil, respirando el tenue aroma a champú de sus cortos cabellos. La chica había hundido la cara en su pecho, pasando los brazos por su cintura, sujetándolo contra su cuerpo menudo. A Ranma el agarre le pareció fuerte, como si quisiera impedir que se fuera alguna vez de su lado.
La nieve seguía cayendo copiosamente, a pesar de eso el paraguas se le hizo incómodo. Lo soltó, abrazando ahora completamente a Akane, levantándola del suelo por la cintura, mientras ella subía los brazos a su cuello, escondiendo la cara de la nieve.
Los minutos pasaron, y ellos no se dieron cuenta.
De pronto, Akane sintió que el suelo volvía a sus pies. El cuerpo que abrazaba era el de Ranma-chan, pero estaba tan absorta, disfrutando el contacto físico y emocional, que sólo notó el cambio luego de pisar tierra. No lo soltó, lo abrazó con más fuerza aún.
– Akane… no me iré nunca… – murmuró Ranma-chan acariciando su espalda, sintiendo que los abrigos estorbaban más que nunca.
La aludida dio un respingo, sin responder.
– … ¿Akane…? – insistió, algo preocupado.
– Te amo, Ranma… – fue su respuesta.
– Tonta… – sonrió – yo también, mucho. Pero no por eso me vas a estrangular…
Con cuidado, la soltó un poco, permitiendo que Akane quedara a su altura… hace tiempo que ya no se sentía raro ser más bajo que ella. Unieron sus frentes, para poder apreciarse mejor. Akane escrutó los ojos femeninos, grandes y de pestañas lindas y espesas que la observaban atentamente. Cerró los suyos con suavidad y lo besó, mientras la nieve seguía cayendo con vehemencia.
Lo besó de nuevo. Y no se detuvo. Tal como la nieve.
Luego de un rato, sin embargo, estaban empezando a congelarse. Y sólo por eso, se separaron un poco… apenas unos milímetros, para tomar un poco de aire.
– Deberíamos continuar esto en otro lugar… – susurró Ranma-chan, aún con la boca de su novia a su alcance.
– Yo puedo calentar el agua… – murmuró Akane, con una sonrisa traviesa.
De pronto, y al mismo tiempo, ambos miraron a su alrededor, nerviosamente. Al comprobar que seguían solos, suspiraron aliviados.
– ¿Buscabas a…?
– ¿…Kuno-senpai?
Sonrieron al mismo tiempo. Ranma recogió el paraguas, empapado ya, y se lo puso en la espalda. Tomó la mano de Akane, y continuaron su camino.
– Hablaré con ofukuro, sé que ella nos ayudará para casarnos lo más en secreto posible… trataré de que no grite demasiado – dijo Ranma-chan, algo avergonzado.
– Se va a entusiasmar enormemente…
– Dime, Akane… ¿cómo quieres que sea la boda?
– Eh… bueno, la primera vez que intentaron casarnos fue tradicional… la segunda, occidental… ahora no habrá ceremonia pero… me gustaría vestirme de novia igual… – dijo, con los ojos brillantes.
– Si te parece, luego de firmar los papeles podemos vestirnos como quieras, para la luna de miel…
Ambos enrojecieron violentamente. La luna de miel. Miraron cada uno para otro lado, sin soltarse.
– No sé por qué me pongo tan nerviosa… ya nos conocemos bastante bien… hemos hecho varias cosas juntos… pero será la primera vez que lleguemos tan lejos… – pensaba Akane, brillando como un foco.
– Tengo que ser muy cuidadoso… sé dónde le gusta que la toque, pero esa noche será muy diferente a todos nuestros encuentros… – pensaba Ranma-chan, con la cara encendida.
Rieron, nerviosos. Continuaron caminando hasta el lugar donde debían tomar caminos separados a sus hogares.
– Voy a darme un baño y luego iré a ver a Xian-Pu, comprobaré si la cura funciona…
– Que te vaya bien, Ranma…
– No te pongas celosa ¿de acuerdo? – dijo, tomándola por la barbilla.
– Sólo… no permitas que te bese… que no te abrace, que no te toque… que no te mire… – refunfuñó, como niña enojada.
– ¡Necia… lunática…! – rió, dándole un beso para acallarla.
Ranma se fue, por lo cual a Akane le quedaba un tramo de caminata sola hacia su hogar. La nieve ya no caía como hace rato, estaba muy suave. Tenía frío, y decidió pensar en el baño calientito que se iba a dar apenas llegara a la casa. Sólo faltaba enfermarse antes de casarse con Ranma.
– Casarme… – suspiró, ruborizada. Pensar que, ya hace más de dos años, no quería saber nada de hombres.
La vida estaba dando un buen giro, y le gustaba mucho hacia donde se dirigía.
Ranma estaba más suave en su trato… eso la hacía muy feliz, la ayudaba a mantener su carácter, también. Pensando en eso, su caminata a casa fue de lo más agradable.
Muy entrada la noche, Akane sintió pequeños golpes en su puerta corredera. Asustada, sacó su bate de béisbol y abrió la cortina cuidadosamente. Cuando vio que era Ranma, lo soltó y abrió rápidamente. El joven entró, cerrando a su paso.
– ¿Cómo estás, Ranma…? – preguntó con delicadeza.
– Eh… lo de Xian-Pu… menos mal que no me lo inyecté… cuando lo probé en Mousse, se volvió su esclavo… fue horrible… – un escalofrío apoyó su relato.
– ¡Esa mujer…! – fue lo único que atinó a decir, mientras su aura se manifestaba, oscura, llenando a su novio de miedo.
– Akane… hablé con ofukuro, para nuestra boda… ella nos ayudará…
– Lo sabía… – respondió, olvidando su furia de golpe e imaginando su vestido blanco, con vuelos, al estilo occidental y un poco diferente al que usó meses atrás, en la famosa "boda fallida". No quería ponerse el mismo traje de esa ocasión, para no atraer la mala suerte.
– Verás… te… te traje algo… – tartamudeó Ranma, nervioso.
– ¿Qué es?
Tembloroso, el joven le entregó una hoja de papel arrugada y llena de borrones. Akane pensó que quizás sería una lista de lugares donde podrían ir de luna de miel… cuando notó, gracias a la luz de la luna que se colaba por la cortina, el encabezado. Y supo que realmente era una carta.
– En las bodas occidentales se hace esto… te lo traje ahora, no pude esperar… me estoy poniendo demasiado impaciente… – Akane, sonrojada, empezó a abrir el papel – ¡no!, espera… léelo cuando me vaya…
– De acuerdo… – contestó la chica, apretando la carta contra su pecho.
– Buenas noches… – murmuró, abrazándola.
Ranma le dio un beso breve, y se fue corriendo. Akane cerró las cortinas, prendió la lámpara del velador y se sentó en la cama, mirando fijamente el papel arrugado y lleno de borrones. Inspiró un par de veces, profundamente, para oxigenar bien su sangre e impedir que el sueño la abatiera a medio camino. Quería memorizar cada letra, cada emoción, cada intención plasmada en la hoja de papel. No quería perder detalle, porque era la primera carta de amor que recibía de él.
"*Querida adorada amada* Akane,
Cuando ofukuro hoy mencionó que esto se hace en las bodas occidentales, no pude evitar pensar en hacerte una carta *a ti*. Aunque soy un *estúpido inútil* idiota con las palabras y siempre entiendes todo al revés, *lo cual sí es tu culpa*, estos son mis sentimientos por ti.
Te amo, más que a nada en el mundo. Eres la mujer ideal para mí. Siempre leal, siempre apoyándome, siempre al lado mío *sin dejarme solo*. En cada estupidez que cometo, cada viaje que emprendo tratando de deshacerme de mi maldición *y siempre fallando hasta ahora*, cada batalla contra estos seres extraños que nos rodean *y de los cuales ojalá podamos arrancar en algún momento, si no vamos a terminar muertos*, siempre estás ahí, con tu sonrisa que tanto me gusta,* y tu cuerpo que me vuelve loco… creo que ya lo sabes*.
Cuando me golpeas, o te enojas, o me insultas, incluso cuando me mandas a volar *y me dejas todo adolorido por días*, te sigo queriendo. Cuando digo "eres fea" en realidad digo "eres hermosa", *cuando digo "marimacho" yo* cuando digo "poco sexy" no tienes idea de cuánto me vuelves loco, *en las noches*. Si te digo "torpe" es porque *lo eres pero* en realidad soy yo quien quiere protegerte… quiero estar contigo para siempre. Quiero ser el soporte principal de tu vida. Porque eso es lo que eres en la mía.
Ranma"
Akane terminó la lectura con los ojos llenos de lágrimas. Abrazó el papel, llorando a mares. Era pura felicidad. Le había tocado el corazón, fue un flechazo directo a su alma… se enamoró de nuevo del mismo hombre.
Ranma llegó temprano a buscar a su novia, para ir a la escuela juntos. Había dejado de nevar la noche anterior, el cielo estaba despejado y no hacía tanto frío.
– ¿Estás bien? – preguntó, cuando la vio salir de la casa con la cara roja y los ojos hinchados.
– Sí, gracias… sólo me duele la cabeza – respondió, y no era mentira. Sólo omitió que la causa era su llanto melodramático luego de leer la carta.
– Ofukuro me dijo en la mañana que tenemos fecha en una semana más… para casarnos… – murmuró, mientras caminaban.
– Sí…
– …
Estaban llegando a la escuela.
– Akane… necesito que veas dónde iremos de… de luna de miel… sé que no tenemos dinero, pero ofukuro dijo que tenía ahorros para esa ocasión… podemos ir a unas termas… un lugar donde no nos encuentren…
– Sí, Ranma… – sus ojos brillaron.
Antes de entrar, Akane deslizó su carta en el bolsillo del joven.
– Léelo cuando estés solo… nos vemos luego… – le sonrió, mientras corría dentro de la escuela.
Ranma se escondió en unos árboles, donde nadie pudiera verlo. Estaba impaciente.
"Ranma,
Al igual que tú, no sabía qué encabezado usar. Decidí llamarte de otra forma luego de que nos casemos, te lo diré yo misma.
Te amo, como a nadie. Eres lo máximo. Siempre me cuidas, aunque yo me rehúse a aceptarlo. Me proteges incluso de mí misma, reconozco que a veces soy bastante torpe...
Amo que seas tan valiente, que no temas pelear por lo que crees. Hasta tu egocentrismo me cautiva. Odio que otras mujeres se te acerquen, eso ya lo sabes. Aunque me desquite contigo, no es mi intención. No sé actuar de otra forma. Te amo con todo mi corazón. En algún momento creí que yo te quiero más que tú a mí, pero sé que estamos en el mismo peldaño.
No quiero separarme nunca de ti. Ya eres mi soporte principal.
Akane"
– Tontita… – suspiró, sonriendo con ternura mientras guardaba la carta dentro de su abrigo.
Hola! como siempre, primero que todo gracias por leerme :D tenía ganas de hacer un capítulo que les diera diabetes xD creo que me quedó lindo
Quería agradecer especialmente a Ely por su crítica, me sirvió mucho y espero que le guste ^^
Gracias a Vale, Mille, Andrea y Andrés por seguirme siempre! :) a Rutabi, Nadioshi, GenRubi88, allissha, JeSs W21, KagomeSakura18, mechitas123, psicomari, nymphadorapotweasmal, Barby, y a todas quienes me leen, eso ya es muy importante para mi :D
Sobre este capítulo, como mencioné antes, quería hacer un cap empalagoso como chicle que se estira, es buena una dosis de azúcar a la vena a veces :3
Nos leemos pronto!, muchas gracias por leerme! ^^
