La Era Oscura.

Capitulo 2: La espada de los mil kilos.

El camino fue un verdadero tormento para Finn y Jake. La enorme espada que llevaban arrastrando desde hace mas de media hora pesaba como si de levantar un gigante se tratara, ninguno de los había visto una espada tan exageradamente pesada en todo el tiempo que llevaban como aventureros. Finn había levantado espadas de enemigos enormes y los había derrotado con sus propias armas, pero el caso era que esas armas, a pesar de ser enormes, no se comparaban con el enorme peso que tenia el arma que ahora tenían en manos los héroes. Su objetivo era llegar al Dulce Reino y preguntarle a la Dulce Princesa si conocía el arma o a la persona que la porto en algún momento de su vida. Ya solo les faltaban unos cuantos metros para llegar, pero en verdad esperaban llegar de una vez. En el transcurso de su camino habían dejado un gran sendero de tierra que había sido obra de la punta de la espada y siguiendo ese rumbo cualquier criatura de Ooo podría llegar al lugar en el que el humano y el perro mágico encontraron el arma.

-¿Falta mucho, Finn?- Pregunto Jake y después le dio otro jalón al mango de la espada, intentando moverla un poco mas.

-Solo un poco mas y estaremos en la entrada del Dulce Reino- Respondio Finn y acto seguido imito a Jake.

-Eso no me ayuda en nada. Quiero llegar de una vez, ya no siento mis dedos.

-No seas llorón y sigue jalando- Y entonces el humano hizo otro movimiento, logrando arrastrar otro centímetro más la enorme arma.

Los minutos pasaron y pasaron y los aventureros apenas si habían podido llegar un poco más lejos de la entrada del Dulce Reino. La Dulce Gente les miraba extraño al verlos arrastrar la espada en suelo y es que, siendo de las personas mas fuertes en toda la Tierra de Ooo, a cualquiera le parecería extraño ver a esas personas cansadas por cargar una espada. Cuando los héroes llegaron a la entrada del castillo de la Dulce Princesa lo primero que hicieron fue tocar la puerta y al instante el mayordomo Mentita apareció detrás de esta.

-Finn, Jake. ¿En que puedo ayudarles, caballeros?- Saludo mentita con su inseparable tono formal de siempre.

-Mentita, queremos ver a la Dulce Princesa, es urgente- Dijo Finn.

-Oh, pero por supuesto que si. Pasen, por favor, la princesa esta en su laboratorio- Les dijo la menta haciéndose a un lado para darles el paso.

-Gracias, viejo- Le dijo Jake.

Al momento Finn y Jake entraron al castillo y, aun con la espada a rastras, pusieron marcha hasta el laboratorio de la Dulce Princesa, que seguramente debía estar trabajando en alguna nueva cosa científica en la que ni Finn ni Jake tenían la remota idea de lo que era. Una vez frente a la puerta Finn volvió a tocarla y recibieron un pase por parte de la persona que estaba dentro del laboratorio. El humano entonces abrió la puerta y, a duras penas, el y Jake entraron al laboratorio de la Dulce Princesa haciendo que la espada soltara un sonoro rechinido con cada paso que daban los héroes. Intrigada, la soberana del Dulce Reino avanzo hasta donde se escuchaba aquel rechinido tan espantoso y se fue a encontrar con sus dos aventureros preferidos arrastrando con dificultad una espada de gran tamaño.

-¿Qué los trae por aquí, Finn y Jake?- Pregunto la princesa concentrándose en los ya agotados rostros de los aventureros. El humano y el perro se miraron entre si y entonces al mismo tiempo empezaron a decir:

-Nolovaacreerperoencontramosu naespadadentrodeunacuevaconp asadisossecretosynosdiomiedo porquehabia unesqueletoenunapuertademeta lconcontraseñaperoJakepudoab rirlasincontraseñayentoncese ncontramos esto- Dijeron eso ultimo señalando la espada.

-Si, lo que él dijo, princesa- Comento el perro señalando a su hermano con el pulgar.

La Dulce Princesa no había entendido nada de nada de lo que habían dicho Finn y Jake, únicamente llegaron a sus oídos palabras sin sentido y tartamudeos por parte de los héroes. Asi que, confundida, la Dulce Princesa dijo:

-A ver chicos, mas despacio, no entendí nada- Les pidió Bonnibel.

-¡Que encontramos esta espada en una cueva con tecnología!- Exclamaron al mismo tiempo. La joven monarca se volvió a confundir mas cuando escucho las ultimas tres palabras que salieron de la boca de los chicos. No era posible que existieran las cuevas con computadoras dentro, ¿o si? Porque de todas las cosas fuera de lo común de la Tierra de Ooo, una cueva con tecnología no podía ser una de ellas.

-¿Qué dicen?- Fue lo único que logro atinar a decir.

-Dulce Princesa, lo que Finn y yo queremos decirle es que encontramos una habitación secreta en una cueva y luego encontramos una puerta y entonces encontramos esta espada- Termino por decir el perro.

-Una cueva con una habitación secreta, eh- Repitio la joven- Debe de ser una espada muy importante como para que estuviera dentro de una entrada secreta.

-Es lo que estábamos pensado- Dijo Finn- Y queríamos saber si usted sabia algo al respecto sobre ella, o por lo menos que supiera quien fue quien la porto.

La princesa poso su mirada en el arma que estaba detrás de Finn y Jake, pero como no podía verla bien le pidió a los aventureros que la dejaran en el suelo, aliviados, el humano y el perro obedecieron y dejaron caer el arma en el piso provocando que el suelo se agrietara y un ligero temblor se hiciera presente. Las botellas que estaban en el laboratorio de la princesa se sacudieron un poco y Ciencia, la rata de la Dulce Princesa, también se alteró un poco cuando el arma toco el suelo. Bonnibel se quedo impresionada al sentir la magnitud que la espada pudo crear al momento de tener contacto con la superficie plana del piso, por lo que al momento se arrodillo junto al arma y empezó a examinarla por todo lados, incluso intento levantarla para ponerla en su mesa, pero ni con todas las fuerzas que junto pudo mover ni un centímetro el arma, tampoco podía pedirle a Finn y a Jake que le hicieran el favor de ponerla en la mesa porque sabia que los héroes tardarían mucho en arrastrarla y subirla. La joven se fijo en cada parte del arma, desde al mango hasta la punta de la hoja, no había daños ni raspones en ninguna parte de la espada, lo que podía significar que nunca fue usada o que su portador se había preocupado mucho por la apariencia de esta. Tenia un escrito en lenguaje desconocido en una pequeña parte de la hoja, un poco arriba del mango, lo malo fue que Bonnibel no pudo desifrarlo.

Era oficial, nunca en su vida había visto una espada asi, y mucho menos al portador. ¡Bueno, ni siquiera sabia que existía! ¿Cómo esperaban que supiera quien la había portado sin siquiera saber que la espada existía?

-Lo siento, chicos, no la reconozco- Dijo, haciendo que Finn y Jake se desilucionaran al escuchar eso ultimo.

-¿Ni si quiera una inscripción o algo?- Pregunto Finn.

-Ahora que lo mencionas… si- La cara de Finn se ilumino cuando escucho la afirmación de la princesa- Me parece que encontré un tipo de lenguaje antiguo, pero lamentablemente no conozco esa lengua y no puedo decifrarlo para usted, chicos.

-Descuida, princesa, con eso me basta- Dijo emocionadamente el humano, pero entonces recordó que tenia que hacer algo- Dulce Princesa, ¿de casualidad no sabe que hora es?

-¿Hora de aventura?- Pregunto la princesa sonriéndole. Finn dejo escapar una risitas antes de decirle que no a Bonnibel, y es que el decir tantas veces su grito de pelea frente a tantas personas había hecho que nadie pensara en serio cuando Finn quería saber la hora.

-No, princesa, yo le preguntaba la hora del dia- Aclaro el humano.

-Pues son las…- Decia volteando su mirada hacia el reloj de su laboratorio, y entonces regreso su mirada a Finn-once de la mañana.

Los ojos del humano se abrieron como platos cuando a sus oídos llego el número de la hora que era. Glob, se suponía que debía estar con Marceline hace media hora para ayudarla a sacar unas cosas viejas de su casa, y no podía decirle que no a la hora de la hora, y mucho menos tratándose de la Reina de los Vampiros; se lo comería vivo si no llegaba a tiempo. Sin perder mas tiempo, Finn se despidió de Jake y de Bonnibel y salio corriendo en dirección a la casa de Marceline, ignorando por completo los gritos de Jake sobre quien lo ayudara a mover la espada cuando tuvieran que regresar a la casa del árbol, pero a Finn ni siquiera parecieron llegarle las palabras; palabra de héroe, era palabra de héroe. El joven humano estuvo corriendo por largo rato entre las praderas de Ooo para llegar a la cueva donde se encontraba la casa de Marceline, quien seguramente ya había empezado a mover todo. Y efectivamente, cuando Finn llego a la casa de la Reina Vampiro se encontro con que esta tenia unas cajas fuera de la puerta de su residencia. Avergonzado por haber llegado tarde, Finn se acercó a la casa de Marceline y cuando el humano puso un pie frente a la puerta de esta apareció Marceline con un monton de cajas frente a su cara, lo que no la dejaba ver el camino y como Finn tenia la mirada en el piso, ambos chocaron el uno con el otro y las cajas de Marceline fueron a dar al suelo junto con ella y Finn. La vampiresa estuvo a un pelo de gato de mandar a la Nocheosfera a quien sea que se hubiera metido en su camino, pero su mirada se suavizo cuando vio a Finn sobándose la parte de atrás de la cabeza.

-Llegas tarde, humano- Dijo la vampiresa de golpe. Finn levanto la mirada al momento de escuchar a Marceline.

-Lo siento mucho, Marceline- Se disculpo levantándose y tendiéndole una mano a la vampiro para que también se levantara, y entonces Marceline tomo la mano de Finn y con ayuda de este se volvió a poner de pie- Pero es que tenia que aclarar una duda con la Dulce Princesa.

-Tranquilo, Finn, no voy a ahorcarte y luego comerte si eso es lo que estas pensando que hare- Dijo Marceline en tono burlon- O quien sabe, tal vez si lo haga por dejarme esperando tanto.

-¿Y si mejor te ayudo a levantar tus cositas?- Dijo el humano nerviosamente. Marceline se rio antes de afirmarle a Finn que si y entonces ambos se arrodillaron en el suelo y empezaron a juntar las cosas que se habían caído de las cajas de Marceline.

Finn vio muchas cosas rotas y viejas en el rato en el que estuvo ayudándole a Marceline con sus cosas y, luego de terminar con las cajas que Finn había tirado accidentalmente, Marceline le pidió que la ayudara con otras cuantas cosas que tenia en su casa, y Finn, como siempre, accedió a hacerlo; la ayudo a separar las cosas que le servían, a tirar las que no y como por ultimo a limpiar un poco la casa. Para entonces los dos habían terminado con todo y solo faltaba sacar la tierra y el polvo que había quedado dentro de la casa de la vampiresa, y en una de las tantas movidas que le dio Finn a la escoba, golpeo algo con el palo de esta y el objeto llamo la atención de Finn cuando este callo al suelo. El chico humano volteo hacia abajo y en el piso vio un marco boca abajo, fue una suerte que no se hubiera roto porque si no Marceline ya le estuviera chupando la sangre. Tomo el marco entre sus manos y sus ojos se encontraron con la foto de alguien muy parecido a Marceline, a pesar de que este era un muchacho, pero se parecían un poco; cabello largo de color negro, dos marcas de mordeduras en su cuello, el Bajo-Hacha en su poder y dos colmillos que sobresalían de su labio superior. Finn no pudo contener toda su curiosidad y entonces fue hasta donde se encontraba Marceline para a continuación preguntarle:

-Marcy, ¿quién es este chico?- Dijo señalando la foto. La vampiresa tomo la foto en sus manos y al instante sus ojos reconocieron al joven de la foto.

-Se llama Marshall Lee, es mi primo y el Rey de los Vampiros.

-¿Tu primo? ¿Y porque nunca lo mencionaste?

-Por que nunca preguntaste- Contrataco ella volviendo a poner la foto en su lugar- Es una lastima que ya no este aquí.

Al escuchar eso Finn no pudo evitar preguntar:

-¿Esta muerto?- Marceline miro confundida a Finn con una sonrisa de medio lado.

-¿Muerto? Por supuesto que no, cabeza de chorlito, los vampiros no mueren.

-¿Y entonces porque dices que es una lastima que ya no este aquí?

-Es que él tiene bajo su poder la mitad de la Nocheosfera y yo tengo la otra mitad, y como ninguno de los dos quizo vivir con el otro, pues él se fue a las tierras de Aaa y yo me quede en Ooo.

El humano vio por segunda vez la foto del tal Marshall Lee, parecía tener la misma edad que Marceline y, no lo dudaba, seguramente era igual de hiperactivo y bromista como lo era Marceline, y si era asi no podría imaginar las miles de barbaridades y estupideces que podrían hacer los dos juntos. De repente Finn recibió el golpe de una escoba en su cabeza y volteo al instante encontrándose con Marceline apurándolo a terminar lo que habían empezado y Finn no pudo ni decir una sola palabra cuando Marceline ya le había entregado la escoba y el héroe se puso a trabajar. Por otra parte, Finn aun seguía preocupado por su presunto Sueño de Muerte, Jake ya le había dicho que probablemente había sido una pesadilla que el humano había tomado como Sueño de Muerte, pero Finn estaba completamente seguro que la aparición del Buho Cosmico tenia mucho que ver con que ese sueño fue en realidad la anunciación de su futura y trágica muerte. Dejo de barrer y miro a Marceline, quien yacía en el aire quitando las telarañas de su techo con un plumero gris, entonces al chico se le ocurrio que ella podría ayudarlo con el asunto de su Sueño de Muerte.

-Marceline- La vampiresa volteo cuando Finn hizo la mención de su nombre.

-¿Si? ¿Qué pasa, Finn?

El aventurero se arrepintió de haber hablado, ahora tendría que contrale su cruel destino a una de las personas a las que el mas quería y lo menos que quería hacer Finn era preocupar a las personas que eran importantes para el, ya tenia suficiente con que Jake lo estuviera, pero nunca permitiría que Marceline estuviera nerviosa por haberle dicho algo como que había tenido un Sueño de Muerte. Desde hace mucho tiempo Finn pasaba la mayoría del tiempo con la Reina de los Vampiros, y no porque no hubiera aventuras a las que acudir ni porque no tuviera nada que hacer cuando Jake se iba a sus citas románticas con su novia Arcoiris, era porque le gustaba estar con ella. Aun no estaba seguro sobre lo que era aquella atracción hacia la soberana de la Nocheosfera, pero, sinceramente, le gustaba sentirse asi. Ya hacia mucho tiempo que había cortado con la Princesa Flama porque… bueno, en primer lugar no podía ni acercarse a ella sin terminar tostado o con alguna quemadura en el cuerpo, y en segunda su relación no estaba funcionando para nada, no pasaba ni un dia en el que Flama no se enojara o perdiera el control sobre si misma y quemara todo a su alrededor, incluyendo a Finn, quien acababa por regresar a su casa como barbacoa recién hecha. Y la Dulce Princesa, la persona de la que Finn estuvo mas que enamorado, ya no era una opción, pues el héroe se había cansado de escuchar que era muy joven y todo ese rollo que Bonnibel siempre usaba con el. Sin embargo, con Marceline era diferente, con ella no se quemaba si la tocaba, tenían el mismo espíritu aventurero y lo apreciaba a pesar de ser muy joven, aunque ahora ya tenía la misma edad que ella cuando fue convertida en vampiresa. Finn no estaba muy seguro de si lo que sentía hacia la Reina de los Vampiros era amor u otra cosa que no comprendia, pero simplemente no quería que Marceline estuviera preocupada.

-Olvidalo, Marcy, no es nada importante- Dijo el humano y entonces siguió barriendo.

-Si tú lo dices- Dijo ella encogiéndose de hombros y acto seguido prosiguió limpiando las telarañas del techo con el plumero gris.

Muchas veces Finn quiso ser valiente y contarle a Marceline todo acerca de su Sueño de Muerte, pero nunca se atrevio a decirle nada a la vampiresa, que por cierto a Finn empezaba a parecerle atractiva. El humano no podía decir que no ante eso ultimo, y es que la Reina Vampiro era una joven muy hermosa como para que fuera hija de un demonio como Hunson Abadder y ninguno de los dos tenía el más remoto parecido, a pesar del apellido, lo que entonces significaba que se parecía a su madre, y gracias a Glob era asi. Luego de haber ayudado a la vampiresa con sus cosas Finn y Marceline se quedaron charlando un rato en el piso de la sala porque Finn no era capaz de soportar la incomodidad del sofá de Marceline, quien flotaba en al aire con las piernas cruzadas al lado del humano riendo por todas las cosas que Finn le contaba sobre sus aventuras con Jake y las miles de locuras que hacían ambos. Y fue entonces que al humano se le fue a ocurrir una idea; si en verdad quería a Marceline como algo mas que una amiga, entonces porque no invitarla a una aventura nocturna con el.

-¿Tienes algo que hacer esta noche, Marcy?- Pregunto el humano haciendo que Marceline parara sus risas.

-Yo nada, ¿y tu?

-Tampoco. Por eso pensé que tal vez quisieras salir de aventura conmigo.

-¿Cómo una cita?- Pregunto Marceline solo para hacer enojar al muchacho, a quien se le tornaron de rosa las mejillas.

-¡No! Es que pensé que como ni tú ni yo teníamos algo que hacer esta noche pues hay que salir a hacer algo.

La vampiro quedo pensando un rato en la propuesta de Finn, y al final dijo que si, después de todo no era para nada divertido estar tirada en medio de tu casa tocando canciones fúnebres en tu Bajo-Hacha, además no era algo nuevo que ella saliera de aventuras con Finn, ya lo había hecho varias veces en el pasado, ¿asi que porque no ahora? Ademas le agradaba estar con Finn, era como si la sola presencia del héroe fuera lo suficiente como para que Marceline se sintiera comoda con el. Y aunque fuera difícil de creer, la vampiresa estaba empezando a sentir una atracción hacia el aventurero. Normalmente ella y Finn pasaban mucho tiempo juntos y desde hace mucho ambos se habían acostumbrado a verse tan seguido.

-Si, no veo porque no. Suena divertido- Acepto por fin la vampiresa.

-Okey, entonces te veo en la noche, Marcy- Dijo el humano yendo hacia la puerta, pero antes de salir de la casa de la Reina vampiro, Finn regreso hacia ella y le dio un beso rápido en la mejilla haciendo que las mejillas de la vampiro se tornaran de rosa- Nos vemos luego, Marcy- Agrego el humano y entonces abrió la puerta de la casa y salio de esta sin decirle una palabra mas a la Reina Vampiro.

-Nos vemos luego, Finn- Susurro esta colocando una de sus manos en la mejilla en la que Finn la había besado.

El protector de Ooo estaba más que feliz, no solamente porque saldría de aventura esta noche, sino porque saldría de aventura con Marceline esta noche. Muy contento Finn tomo rumbo hacia la casa del árbol en la que el y Jake vivian y que, casualmente, resulto haber sido una de las casas de Marceline cuando esta se había mudado con su exnovio Ash, a quien le habían dado una buena golpiza hace unos cuantos años atrás. Ahora solo quedaba averiguar como decirle a todos que había tenido un Sueño de Muerte sin preocuparlos demasiado, no quería causar un escandalo en Ooo y que todos se asustaran, porque a parte de tener que decir que sus días estaban contados, tendría que decir que estaba por aproximarse una guerra contra quien sabe quien en toda la Tierra de Ooo y eso causaría todo un alboroto. Finn suspiro ante el último pensamiento y antes de volver a ser sumergido entre sus pensamientos, la voz de Jake lo llamo desde atrás.

-¡Hermanito, que bueno que te encuentro!- Decia Jake al tiempo en que se acercaba corriendo hacia Finn.

-¿Qué sucede ahora, Jake?- Pregunto el chico al ver la desesperación reflejada en el rostro.

-¡La espada, viejo! ¡La espada cobro vida y ahora quiere matar a la Dulce Princesa!- Solto el perro mágico.

-¿¡Pero que estas haciendo aquí!? Se supone que deberías estarla ayudando- Le regaño.

-Lo intente, pero su poder es muy alto.

Con el temor de que algo pudiera pasarle a la Dulce Princesa, Finn desenvaino su espada de Sangre de Demonio y para ir rumbo al castillo del Dulce Reino esperando no llegar muy tarde y como este quedaba lejos, Finn le dijo a Jake que aumentara su tamaño y al instante el perro mágico aumento cincuenta veces su tamaño y ambos aventureros tomaron camino hacia el Dulce Reino. Llegaron a la entrada del castillo en cuestión de minutos y sin esperar nada Finn atravesó la puerta que daba el paso hacia el castillo y entonces tomo la dirección en la que se encontraba el laboratorio de la Dulce Princesa. Con una patada abrió la puerta de este y sus ojos se encontraron con la enorme espada flotando en el aire y despidiendo un tipo de aura violeta a su alrededor, la princesa estaba acorralada en un rincón del laboratorio mirando con horror la hoja del arma, la cual se movia de un lado a otro como si estuviera buscando lo que estaba a punto de rebanar –en este caso la princesa-.

Sin pensarlo dos veces Finn dio un grito de batalla y corrió directamente hacia el arma flotante, la cual parecio haber escuchado al muchacho y al instante giro hacia el humano, quien estrello su espada contra la hoja de la otra, haciendo que esta retrocediera un poco de la Dulce Princesa. El humano esquivo con éxito cada uno de los ataques que el arma viviente daba contra el, los esquivaba, los bloqueaba e incluso se los regresaba. La verdad, pelear con una espada viviente era algo que Finn nunca antes había presenciado y sinceramente se sentía raro atacar un objeto que tenia vida propia y no era controlado por nada ni nadie. Sin embargo, por más fuerte que fuera el golpe que Finn le daba a la espada, esta nunca dejaba de atacar, solo se mantenía flotando en el aire y atacaba una y otra vez al aventurero, pero no tenía el más minimo rasguño.

De repente la espada viviente volvió a dar otro ataque directo contra la hoja de la espada de Finn y, en lugar de que la espada de Sangre de Demonio se destruyera, esta simplemente se callo de las manos del héroe gracias al peso y fuerza de la espada, y este quedo indefenso al momento. Una vez mas la espada volvió a prepararse para atacar al muchacho, quien simplemente cerro los ojos y se cubrió el rostro con las manos para no presenciar el momento en que el arma lo atravesara y acabara con su vida. Sin embargo el golpe de muerte nunca llego, Finn entonces aparto sus manos de su vista y se llevo la sorpresa de que Jake había "inmovilizado" a la espada aumentando de tamaño y colocando su enorme trasero encima de esta, el perro únicamente le sonrio y le alzo un pulgar a Finn dándole a entender a este que todo estaba bien. El chico suspiro aliviado al ver que aun seguía con vida y entonces se levanto del suelo y tomo su espada, la cual había terminado por estrellarse en una pared y caerse al suelo.

-¿Esta bien, Dulce Princesa?- Le pregunto Finn una vez que estuvo cerca dé la joven monarca.

-Creo que si. Gracias, Finn- Dijo la princesa y despues se levanto del suelo con la ayuda del aventurero.

-Oye Finn, ¿y que vamos a hacer con esto?- Pregunto Jake apuntando hacia la espada debajo de su trasero.

-No lo se, Jake. Princesa, ¿usted conoce algún lugar donde podamos meter esta cosa para que no nos mate?

-Creo que lo más razonable seria devolverla al lugar al que pertenece, Finn- Opino- La espada estaba dentro de esa cueva porque no querían que nadie se enterara de su existencia, asi que tú y Jake deben devolverla al lugar donde pertenece.

-Pero no podemos devolverla- Dijo el humano de golpe.

-Finn, ¿es que no viste que estuvo apunto de matarte?

-¡Es por eso que la quiero destruir, princesa! ¡Para que no me mate cuando…!

-Cuando vuelva a cobrar vida- Interrumpio Jake estirando un brazo hasta la boca de su hermano y callandolo al instante. Fue entonces cuando Finn se dio cuenta de que estuvo apunto de revelar todo sobre lo de su Sueño de Muerte, y gracias a Glob Jake lo había callado a tiempo- Vera, es que cuando la encontramos también intento matarnos y Finn y yo pensamos que seria mejor destruirla para asi no tener que poner a Ooo en peligro.

-¿En serio?- Finn y Jake asintieron al mismo tiempo- Bueno, supongo que seria la mejor opción.

-Si, verdad- Dijo el perro mágico- Ahora, con su permiso, princesa, nos gustaría que nos dejara a mi y a Finn con esta peligrosa arma. Ya sabe, por su seguridad.

-De acuerdo, Jake. Pero avísenme si tienen problemas, eh.

-Oh, pero por supuesto que si. Usted tranquila, princesa, déjeselo todo a los profesionales.

La Dulce Princesa asintió y salió del laboratorio dejando solos a Finn y a Jake. Este último soltó la boca de su hermano en el momento en que la princesa dejo la habitación, Finn entonces respiro una enorme bocanada de aire y volteo hacia donde se encontraba su hermano, quien lo miraba de brazos cruzados, reprochándole el hecho de que estuvo a punto de soltar la sopa sin si quiera pensarlo. El humano se froto la nuca completamente avergonzado y quiso decirle algo al perro, pero antes de decir una sola palabra Jake levanto una mano e impidió que Finn fuera a decir cualquier palabra. El perro entonces ya no sintió el movimiento de la espada debajo de él y se retiro de encima del arma para después mirar directamente a los ojos a su hermano.

-¿Te das cuenta de que por poco te delatas a ti solo?- Empezo el perro.

-Lo lamento, sé que no tengo que decir nada pero no se me ocurría nada más que poder decirle- Se excuso el chico humano.

-Mira, Finn, si le dices a la Dulce Princesa que tuviste un Sueño de Muerte va a querer saber de que se trataba, ¿y sabes lo que eso significa?

-¿Qué voy a tener que decirle lo de la guerra?

-Exacto. Y tú ya debes de saber como se pone Ooo cuando hay llamados de guerra. La paz ha prosperado desde que termino la Gran Guerra de los Champiñones y si le dices a alguien que habrá una guerra contra quien sabe quien y al final nunca hubo guerra, ¿sabes lo que va a pasar?- El chico negó con la cabeza- Te van a destrerrar, y no solo por mentiroso, sino por agitar a todo un continente por un simple juego.

-Pero yo sé que la guerra es real, Jake. Algo esta a punto de pasar y creo que todos tienen derecho a saberlo.

Dicho eso el humano salió del laboratorio y cerro la puerta tras de si dejando solamente a Jake, quien desvío la mirada hacia la espada y, solo porque si, la pateo con su pata derecha y al momento los ojos se le llenaron de lagrimas al perro, quien empezó a saltar en una sola pata mientras que con la otra se sostenía la pata lastimada al tiempo en que daba quejidos de perro.

Hola de nuevo mundo de fanfiction. He regresado con otro nuevo capitulo de La Era Oscura, espero que haya sido de su agrado. Como verán actualize mas rápido esta vez, ¿quieren saber porque? ¡Porque hoy no tuve clases! Oh, si señor, el destino no es tan cruel después de todo. Pero bueno, yéndonos al fic, ¿Qué va a pasar ahora que la espada ha cobrado vida propia? ¿Podra Finn evitar que su destino sea cumplido? ¿Cuándo va a empezar la guerra? Descubran esto y mucho mas en los siguientes capítulos de La Era Oscura. Mando muchos agradecimientos a Spartanjaller, 181 y a Brudark, que fueron los que me dejaron Review en el capi pasado. Bueno, esto ha sido todo por hoy. Nos vemos en el tercer capitulo. Adios.

Riux, Chaitooo.