La Era Oscura.

Capitulo 3: Armadura de ultratumba.

Un oso caminaba por en medio de una de las ruinas mas antiguas que había en la Tierra de Ooo, en medio de la noche, sosteniendo el Enchiridion entre sus dientes. En la espalda del animal se podía ver a un caracol con una mirada diabólica en su rostro y no era nadie más que el Lich atrapado en el pequeño cuerpo del caracol. Desde hace mucho tiempo atrás el pero de los villanos de Ooo y de Aaa estuvo buscando como conseguir el legendario Enchiridion para ser libre del ridículo cuerpo de caracol en el que se encontraba atrapado y, a parte de todo eso, también había estado buscando como revivir a un viejo amigo que le hizo compañía en la Gran Guerra de los Champiñones, cuando todos los humanos se extinguieron o mutaron convirtiéndose en lo que se conoce como las criaturas de Ooo. El Lich nunca se imagino que solo necesitara de un animal tonto y sin cerebro para conseguir lo que quería, y valla que su plan tuvo éxito, pues ahora solo necesitaba regresar a su forma normal y regresar a la vida a la criatura de la que nadie se acordaba, a excepción de el claro esta.

De repente el oso se detuvo cuando al frente suyo se cruzo con una montaña, el Lich entonces se deslizo a la cabeza del oso y en su rostro se dibujo una sonrisa cuando vio la montaña al frente. El oso dejo el Enchiridion en el suelo y el caracol volvió a deslizarse pero esta vez por el hombro del animal hasta llegar a la pata de este y tocar el suelo. Conforme por su hallazgo, el Lich volteo hacia donde se encontraba el oso y le dijo:

-Gracias por ayudarme. Creo que te mereces tu libertad- Y luego de que el caracol hablara, los ojos del animal brillaron y entonces este cerro los ojos para después abrirlos mirando hacia todos lados, sin saber en donde o porque se encontraba en ese lugar- ¡Ahora largo!

Asustado, el animal soltó un gruñido y corrió despavorido por el camino en el que, inconsientemente, había llegado. El Lich, por otro lado, se acercó hacia el legendario manual de los héroes y empezó a hojearlo hasta que pareció haber llegado a la página que deseaba, entonces el caracol empezó a leer el capitulo entero del libro, el cual consistía en la separación de un cuerpo y otro, había que hacer un ritual y todo eso pero el Lich no tenia tiempo para hacer un ritual absurdo, entonces siguió leyendo y encontró que, en lugar de hacer el ritual, podía salir del cuerpo del caracol con simplemente decir la pequeña oración que se encontraba escrita ahí.

-Mutare… mentis.

Y entonces todo empezó. En un abrir y cerrar de ojos el cuerpo del caracol estaba rodeado de un remolino de tierra se hizo presente y poco a poco este se fue intensificando hasta que el pequeño cuerpo en el que el Lich estaba atrapado empezó a subir entre la arena y el polvo al tiempo en que giraba al ritmo del remolino. Luego de un segundo un resplandor amarillo se hizo presente en medio del remolino y este creo algo parecido a una explosión pequeña y, cuando el resplandor de esta desaparecio junto con la tierra, la mirada del caracol había dejado de ser intimidante y había vuelto a ser la misma cara amable del caracolito que seguía a Finn y a Jake en sus aventuras, saludando a la nada. Pero por otra parte, el villano más detestable en la historia de todos los tiempos había logrado salir y ahora los continentes de Ooo y Aaa estaban en peligro de guerra, solamente hacia falta que Satnam regresara y entonces el plan del Lich estaría completo. La calavera tomo al caracolito en una de sus esqueléticas manos y entonces dijo:

-Gracias a ti pude sobrevivir lo suficiente. Espere años para esto, ¿sabes?- El caracol no se inmutaba a decir ni una palabra, lo que hizo al Lich sonreír, si es que esa mueca se le podía llamar sonrisa- Eres agradable, criatura insignificante, pero no tanto como lo será Satnam cuando regrese de la muerte.

Dijo y entonces el Lich coloco de nuevo a la pequeña criatura en el suelo para después tomar el Echiridion en sus manos. Avanzo hacia la montaña que estaba frente a él, el Lich entonces puso su esqueletuda mano sin vida en la roca de la montaña y poco después esta comenzó a agrietarse hasta que las grietas formaron una enorme puerta que poco a poco empezó a temblar hasta el punto en que las rocas hicieron explosión y estas terminaron regadas por todos lados y, gracias a la explosión que hicieron estas, un tipo de túnel en forma de puerta se formo en la montaña. Sin más que decir o esperar creo una antorcha con un movimiento de manos y al momento el Lich se adentro en el túnel para encontrar lo que había ido a buscar.

El camino no fue muy largo, en poco tiempo la calavera había llegado a lo que para él era la tumba de su viejo amigo Satnam. Se le conocía como caballero del terror porque todo aquel que lo mira a los ojos se condena a sufrir de las más terribles pesadillas al momento de dormir, y también porque Satnam había peleado al lado del Lich en la Gran Guerra de los Champiñones con un ejército de demonios y vampiros comandados por el mismísimo Satnam. Pudieron haber ganado, según los pensamientos del Lich, pero un valiente guerrero, que murió gracias a su valentía, lo mato quitándole su casco y exponiéndolo a la luz del sol, Satnam no era ningun vampiro al que pudieras matar exponiéndolo a la luz solar, él era… otra cosa. Y cuando Satnam murió, todo su ejército fue mandado a la Nocheosfera por el anterior Rey de los Vampiros, al cual Marceline mato hace algún tiempo. Pero la historia no se repetiría; el Lich tenía un plan y sabía que iba a funcionar si en verdad el manual de los héroes le ayudaba con eso, pues con Satnam una vez mas a su lado, no habría nada que pudiera detener la destrucción y dominación de todo el continente de Ooo, y quien sabe, tal vez le darían una visita a Aaa luego de terminar con su continente hermano. Sin embargo aun había un insignificante pero gran problema tanto para el Lich como para Satnam: Finn, el humano.

Aquel chiquillo débil y tonto que, y aun no lo podía creer, había logrado vencerlo de la manera mas humillante que podía existir en el mundo. Quien iba a pensar que el Lich, el villano más malévolo y repugnantemente malo que pudo haber pisado la faz de lo que quedaba de la Tierra, había sido vencido por un niño de trece años que contaba únicamente con un sueter rosa. Mientras el Lich pensaba en la vergüenza que paso cuando el joven humano lo derroto, este no se dio cuenta pero ya había llegado al lugar donde yacia Satnam.

-Al fin te encuentro- Dijo la calavera y entonces dejo la antorcha flotando en aire para empezar a hojear de nuevo el libro. No necesito mas que hojear unas cuantas hojas después del extraño capitulo "Como besar a una princesa" y unas hojas después encontró el capitulo sobre como revivir a los muertos.

Sin mas retrasos el Lich trazo en la arena el nombre de la persona que quería que regresara de la muerte, pero la parte mas difícil que tuvo que hacer el villano fue deshacerse de su brazo izquierdo, pues el libro decía que para traer a alguien del Inframundo o del mundo de Glob se necesitaba un pequeño sacrificio de la persona que quería desafiar a la muerte resucitando a un familiar, amigo, etcétera. El brazo del Lich fue colocado arriba del nombre de Satnam y, ya para terminar el ritual y regresar a la vida a Satnam, la calavera tuvo que recitar lo siguiente:

-Orci infernus et mors vitam Cabellero Satnam revertar ad terrorem.

Al terminar de recitar el nombre de Satnam marcado en la tierra emitio un resplandor y un segundo después desaparecio junto con el brazo izquierdo del Lich. Al principio el Lich pensó que el ritual no había funcionado ya que no paso nada en los próximos diez segundos, pero de repente la tierra empezó a moverse y entonces de esta salieron todas y cada una de las partes de la armadura de Satnam, desde su casco hasta su capa y sus botas de metal negro. La calavera soltó una risa sonora al ver la armadura de su aliado flotando en el aire con la capa hondeando de arriba hacia abajo al ritmo del viento que había entrado al túnel en el mismo instante en el que la armadura de Satnam aparecio. Pero algo no andaba bien. De repente la armadura del caballero del terror se desplomo en el suelo como si nada y las risas del Lich cesaron cuando este vio que el atuendo de metal dejo de flotar, la calavera entonces tomo entre sus huesudas manos el casco de su aliado y, en medio de la ira y del enojo, no pudo hacer otra cosa mas que gritar, haciendo que su alarido hiciera eco en todo el túnel en el que se encontraba. No era posible que eso le estuviera pasando, se suponía que su plan debería estar dando resultado, pero no era asi. El Lich empezó a revisar desesperado toda la armadura, y todo estaba ahí, no hacia falta nada; estaba el casco, la capa, las botas, las rodilleras, lo guantes, el pechero, todo. ¿Pero que era lo que faltaba? Según tenia entendido, cuando el intento de que alguien no regresara de la muerte cuando otro lo quería, era porque faltaba alguna pieza de ese alguien, como un ojo, un brazo o algo.

-¿¡Qué es lo que me falta!?- Grito el Lich callendo arrodillado al piso y golpeando este con su mano convertida en puño. Una vez mas el Lich volvió a revisar la armadura de Satnam y ahora si sintió que faltaba algo entre ese monton de metal negro, y fue entonces cuando los ojos del Lich se abrieron de par en par. Ya sabía lo que le faltaba, y ese algo era la fuente del poder de Satnam- La espada.

Y el Lich sabia donde encontrar el arma del caballero del terror.

Finn toco tres veces la puerta de la casa de Marceline esperando a que esta abriera para irse de una aventura nocturna, como ella se lo había prometido. Finn estaba emocionado, desde la tarde no había podido sacarse de la cabeza que tendría una aventura con su mejor amiga, y ya le hacia falta porque desde hace tiempo el ultimo de los humanos y la Reina Vampiro no habían salido y, sinceramente, Finn ya la extrañaba a pesar de que la veía todos los días en su casa. De pronto la puerta se abrió y Marceline se asomo por detrás de esta y sonrió al ver al muchacho parado al frente de su puerta con su inseparable y gracioso gorrito blanco. El chico le sonrió por igual la sonrisa a Marceline y ambos partieron hacia la aventura. Los dos se divirtieron gran parte de la noche caminando y riéndose por las tonterías que llegaba a decir el otro, la mayor de ellas por parte de Finn, a quien no le importaba en lo absoluto actuar como un idiota delante de Marceline porque después de todo ella ya estaba acostumbrada a eso.

-¿Entonces Jake se comio toda esa mayonesa?- Pregunto la vampiresa aun sin creerse la historia que el chico le estaba contando.

-Si, el muy bruto tuvo diarrea por tres días, yo le dije que la mayonesa ya estaba caducada, ¿pero me escucha? No- Renegaba el humano mientras Marceline reia por las incoherencias que Finn le contaba sobre Jake.

-Hablando de Jake y de tus aventuras con el, Finn- Dijo la vampira volteando a ver al héroe.

-¿Si, Marcy?- Dijo el aventurero al notar que la vampiresa no había terminado su frase.

-¿Qué ha sido de sus aventuras, eh? ¿Han encontrado cosas nuevas?- Pregunto ella, claramente interesada por saber que era de la vida de sus héroes de pacotilla favoritos.

Finn no supo que decir para responder la pregunta de Marceline, si le decía que habían encontrado un arma que cobro vida e intento matarlos esa misma tarde no solo lo tacharía como loco, sino que con solo decirle eso Finn la llevaría directamente hasta su Sueño de Muerte. El muchacho no sabía que hacer. Por un lado creía que lo mejor seria decirle a Marceline lo que paso en su Sueño de Muerte para que lo ayudara y, de paso, para saber si Marceline sabía algo sobre el caballero de armadura negra que vio al lado del Lich. El humano suspiro y después miro directamente a la Reina Vampiro, quien esperaba una respuesta a la pregunta que acababa de hacer.

-Marceline, ¿tu crees que haya existido otro villano mas fuerte que el Lich?- La pregunta le cayo por sorpresa a la vampiro. Un villano mas fuerte que el mismísimo Lich, eso era algo que nadie podía confirmar.

-No, Finn. El Lich es y siempre será el peor de los villanos- Le dijo y entonces le dio un amigable golpecito en el brazo al chico- Pero resulta que un dia un chiquillo tonto con un ridículo suéter rosa apareció y lo derroto.

Finn no pudo evitar sonreír ante el comentario de Marceline. Él fue un chiquillo muy tonto en el pasado, pero ahora había crecido y su papel como el chico tonto al que tanto despreciaban los monstruos y villanos de Ooo ya se había acabado. Se había convertido en un adolescente que cientos de veces había sido acosado por la Princesa del Espacio Grumoso porque, a parte de haber crecido, se había convertido en todo un galanazo y eso nadie se lo podía negar, incluso la Dulce Princesa le había dicho que se había hecho muy guapo a lo largo del tiempo, cosa que hacia sonrojar al chico pero no porque le siguiera gustando, sino porque le daba pena que le dijeran algo como eso. Pero regresando al tema, Finn dijo:

-Es que pensaba que posiblemente haya tenido algún contacto con otra criatura o algo; alguien mas fuerte o con mejores poderes que él.

-Las únicas criaturas más maléficas que conozco son mi padre, el Lich y Ghunter, según la teoría de mi papá.

-¿Ghunter? ¿El pingüino del Rey Helado?- Marceline asintió- Pero si es un pequeño muy gracioso. ¿Cómo va a ser malo?

-Pues si mi padre dice que es la criatura más maléfica que ha visto en su inmortal vida, debe ser por algo, ¿no?

-Pos´ eso si- Acepto el humano- Pero también hay otra cosa que quiero decirte…

Antes de que el chico se atreviera a hablar un grito le robo las palabras de la boca y tanto el como Marceline dirigieron sus miradas hacia el lugar de donde provenia el grito. La vampiresa tomo los brazos del héroe y en pocos segundos ambos ya estaban flotando en los aires rumbo al lugar donde escucharon el grito y fue de la Aldea de los Duendes que este grito se origino. Un troll de pasto estaba aterrorizando a los aldeanos y estos no hacían mas que correr por sus vidas o refugiarse en sus hogares para no ser devorados o aplastados por el monstruo, el cual se estaba comiendo una carreta entera de fruta. Finn al momento le pidió a Marceline que lo soltara, la vampiro obedecio y soltó los brazos de Finn, quien callo de cuclillas en el piso y rápidamente volvió a levantarse al tiempo en que desenfundaba su espada de Sangre de Demonio. Cuando Finn menos se lo espero Marceline ya había llegado a la Aldea de los Duendes y estaba trepada encima de la espalda del monstruo con las manos puestas en los ojos de este burlándose de el por no poder quitársela de encima.

El héroe se quedo anonadado con la valentía de la vampiro, no lo había notado pero Marceline se veía bien peleando con ese troll de pasto, el cual intentaba quitarse a la chica de la espalda pero sus brazos era cortos y no podía alcanzar ni las piernas de Marceline, quien se dio cuenta de la ausencia de Finn y cuando encontró a este le hizo una señal con la mano para que fuera hacia alla y no le dejara toda la diversión a ella. El humano se salió de su trance cuando Marceline le hizo la señal y entonces corrió hacia el troll de pasto con la espada en manos. Al ver al aventurero acercándose a toda velocidad Marceline soltó los ojos del troll y se alejó flotando mientas el monstruo hecho de yerbas la buscaba con la mirada, pero en vez de encontrarse con la vampiro, lo único que la bestia pudo ver fue a la espada de Finn golpeándole el cráneo y derribándolo al suelo con un gran chichon en la frente. Rapidamente el troll se puso una vez mas en pie y corrió hacia a Finn gritando y con las manos convertidas en puños preparadas para golpear a Finn, quien preparo su espada para darle otro golpe al enorme monstruo, pero mucho antes de que la bestia se acercara al humano Marceline apareció de repente y le puso el pie al troll haciéndolo caer de cara al piso. La vampiresa rio cuando vio al monstruo estamparse en el suelo con uno de los trucos más viejos de comedia para humillar a una persona que existían en el mundo. Y Finn no pudo evitar quedar asombrado con cada cosa que la Reina Vampiro hacia para atacar al monstruo. Esa chica en verdad era increíble.

-Finn, ¿te vas a quedar ahí todo el dia o seguiremos con las aventuras?- Dijo ella mostrando una sonrisa audaz en su bello y pálido rostro.

-Eh…

Antes de que el humano pudiera contestarle a la vampiro el troll de pasto se levanto de golpe y con su brazo termino por darle una bofetada a Finn que lo mando hasta estrellarse contra el tronco de un árbol que estaba por ahí. La criatura rio sonoramente al ver al héroe haberse estrellado contra el árbol, pero sus risas fueron silenciadas cuando Marceline lo golpeo con su Bajo-Hacha en la cara dándole un moretón de por vida en el ojo a la bestia, la cual rugió poco después de que la vampiro retirara el bajo de su cara. El troll se disponía a atacar a la chica, pero antes de dar si quiera un respiro, la bestia dio otro rugido y entonces callo al suelo revelando a Finn con su espada de Sangre de Demonio incrustada en la espalda del monstruo, el cual no volvió a mover ni un dedo después de que el héroe sacara su espada de la espalda del troll.

-Bien hecho, héroe- Dijo Marceline dándole unas palmaditas en la espalda del muchacho.

-Tú también lo hiciste bien, Marcy- Respondio el chico algo sonrojado.

-No es por ser presumida pero creo que hasta lo hice mejor que tú- Dijo la vampiresa, dándose todo el crédito.

-Óyeme, óyeme, óyeme, dije que lo hiciste bien pero no mejor que yo.

-Ay si tu, lo hice mejor que yo. No me gustaría recordarte quien evito que te patearan el trasero.

-Pude haberlo derribado, Marceline.

-Y también te pudieron haber mandado al otro lado de Ooo- Le dijo y de repente Marceline le quito el gorrito blanco a Finn- ¿No es asi, héroe?

-¡Marceline, regrésame mi gorro!- Grito el muchacho al tiempo en que intentaba quitarle su gorro de oso a la chica, quien se reía de los intentos fallidos del héroe al intentar recuperar su pertenencia.

-¡Primero alcánzame si puedes!- Dijo y entonces comenzó a flotar en el aire alejándose del humano.

Finn no aguanto mas y corrió tras de Marceline mientras le gritaba que le devolviera el gorro, pero la vampiro solo se limitaba a reír mientras escuchaba los gritos del humano. Y como la vampiresa flotaba a pocos metros del piso, entonces Finn acelero su paso y tomo a Marceline del tobillo y jalo a la chica hacia abajo. Marceline no pudo evitar caer del aire y como Finn todavía corría cuando bajo a Marceline de los aires, pues esta termino por caerse encima de él, Finn no pudo soportar el peso de la vampiro y entonces tropezó y rodo en el suelo junto con Marceline. Cuando dejaron de rodar, Marceline terminó encima de Finn y este debajo de ella, pero ninguno de los dos se percataron de la situación porque ambos estaban que se morían de risa, y, cuando los dos dejaron de reír se dieron cuenta de que el rostro de uno estaba bastante cerca del otro.

Ninguno de los dos pudo evitar ver lo bien que se veía su compañero a la luz de la luna, pero fue Finn el que mas se sorprendió al ver a Marceline asi. El chico nunca se había dado cuenta pero la verdad era que la Reina Vampiro se veía bastante bien a la luz de la luna, pues si se miraba con atención a Marceline su cabello negro brillaba con el resplandor nocturno y sus ojos carmesí se veían cien veces mejor de lo que en realidad se tenían que ver. Y Marceline no se quedaba atrás en sus pensamientos, Finn tampoco lucia para nada mal a la luz de la luna porque, al igual que ella su cabello rubio y sus ojos azules brillaban con el resplandor de esta. No pudieron evitar que sus rostros se sintieran atraídos por el del otro y, poco a poco, fueron cerrando sus ojos y cuando sus labios estaban a punto de tocarse se escucho un enorme sonido que hizo que ambos se separaran y se inclinaran en la tierra.

-¿Qué fue eso?- Pregunto Finn posando su vista en el lugar en el que se escucho la explosión.

-Parece que vino del reino de la Cara de Chicle- Dijo Marceline.

-Vamos, Marceline- Dijo el chico y entonces tomo a Marceline de la mano y ambos corrieron parte del camino, el resto lo hicieron flotando en los aires gracias al poder de levitación de la Reina Vampiro.

Ninguno de los dos dijo nada en el camino, es mas, ni sabían lo que les había pasado. Estaban consientes de que estuvieron a una cosita de nada por besarse, eso si, pero no tenían ni la menor idea de porque lo habían hecho. Finn y Marceline eran amigos desde hace seis años atrás y ninguno de los dos nunca había sentido nada por el otro, mas que amistad y sed de aventura, pero lo que había pasado hace un rato… no tenia ni el mas minimo sentido, simplemente había estado apunto de pasar y ya. Finn no sabia si iba a poder darle la cara a la vampiresa otra vez y Marceline tampoco sabia si iba a volver a presentarse con el humano sin que ninguno de los dos recordara lo sucedido hace unos instantes, aunque ambos sabían que tenían una especie de atracción por el otro, y aun no estaban seguros de porque.

En poco tiempo ambos llegaron al Dulce Reino y Finn desenvaino su espada y se fue corriendo al castillo una vez que sus pies tocaron la tierra junto con Marceline, quien siguió al humano flotando en los aires al ritmo de la velocidad en la que corría el humano. En pocos segundos llegaron al castillo y el héroe ni siquiera se molesto en abrir la puerta, pues había un enorme agujero en donde se suponía que debía estar la enorme puerta que daba paso al castillo. Finn sintió que algo no andaba bien cuando vio el enorme agujero, no podía tratarse de un experimento fallido de la Dulce Princesa porque normalmente las explosiones en el castillo serian en el laboratorio de este mismo, pero ahora la explosión había sido en la entrada, lo que le daba mala espina al héroe. Finn y Marceline atravesaron el agujero y se encontraron con muchos de los guardias del castillo en el suelo, el héroe se preocupo al ver aquello y entonces corrió directamente hacia el laboratorio, donde debía estar la Dulce Princesa.

-Finn, el humano, hace tanto que no nos vemos- Dijo el Lich, quien tenia su mano puesta en una caja de vidrio en la que se encontraba la espada que Finn y Jake habían encontrado en la tarde.

-Lich- Susurro Finn al ver a su antiguo enemigo frente a él. ¿Pero de donde se supone que había salido?

-¡Finn!- Grito una voz a sus espaldas. Finn y Marceline voltearon al instante y se toparon con la Dulce Princesa, corriendo hacia ellos desesperadamente y con una mirada de pánico en su rostro- Finn, el Lich esta…

La joven no pudo terminar de hablar porque de repente sus ojos se desviaron hacia su laboratorio y encontró al Lich con una mano puesta en la caja de cristal donde yacia la espada que intento matarla en la tarde y que según Finn y Jake iban a destruir. Finn, sin pensarlo dos veces, corrió hacia el huesudo e hizo que apartara su mano de la caja casi cortándole esta con su espada y fue entonces cuando el héroe pudo ver que le hacia falta una parte de uno de sus brazos. Seguramente lo había perdido la última vez en la que el y el Lich se vieron las caras, pero Finn no recordaba haberle cortado la mitad del brazo. Pero mientras el chico pensaba en todos los acontecimientos pasados con el Lich, este invoco una especie de llamas verdes en su mano y le dio un golpe en la cara al humano, quien termino por estrellarse con uno de los muebles del laboratorio de Bonnibel y un segundo después le cayeron un montón de botellas, algunas se rompieron en el suelo y unas pocas en la cabeza de Finn, quien termino con una quemadura en la mejilla. La calavera se acercó al héroe con su mano aun envuelta en llamas y la puso frente a Finn, quien se tenso al ver la huesuda mano del Lich envuelta en llamas y a punto de darle el golpe de gracia, tal vez no moriría atravesado por una espada, pero eso era cien veces mejor que morir en las garras del Lich.

El humano cerro los ojos para no ver el momento en que el Lich lo matara, pero para fortuna del muchacho, el Lich nunca lo golpeo pues, cuando Finn abrió los ojos, no era el Lich quien estaba delante de él, sino Marceline, quien mantenía su mirada fija en la calavera viviente sosteniendo con fuerza su Bajo-Hacha. Aturdido por los múltiples golpes que había recibido de las botellas de cristal que se habían estrellado en su cabeza, Finn pudo levantarse y se puso al lado de la Reina Vampiro con su espada preparada y listo para volver a pelear mano a mano con Marceline. El Lich estaba tirado en el suelo del laboratorio de la Dulce Princesa y poco a poco este se fue levantando hasta quedar de pie en el piso, Finn y Marceline prepararon sus armas al ver al villano de pie, pero este únicamente se hizo polvo y este voló hacia la ventana, donde recupero su forma normal y entonces dijo:

-Tu destino esta escrito, humano- Le dijo a Finn, quien bajo su espada al escuchar las palabras de la calavera, la cual volvió a convertirse en polvo y este se fue en los aires hacia donde sea que el Lich tuviera planeado ir.

Confundida, Marceline se colgó el Bajo-Hacha en la espalda una vez que el Lich desapareció y acto seguido miro al humano, que estaba desconcertado y con la mirada distraída en la ventana por la que había salido el Lich. La vampiresa supo en ese instante que el muchacho sabia algo al respecto de lo que había dicho el Lich, y no pudo evitar preguntar:

-¿Qué quiso decir con Tu destino esta escrito, Finn?

El humano no dijo nada en los próximos diez segundos, solamente se quedo con la mirada fija en la ventana del laboratorio y después desvío esta hacia la caja de cristal donde se encontraba la espada que el Lich quería tomar, y esta empezaba a volver a emitir el aura violeta que tenia en la tarde. Como siguiente movimiento, Finn miro a Marceline, quien esperaba una respuesta por parte del humano, pero este solo se limito a decir:

-Es mejor que no lo sepas, Marcy.

Y la confusión, duda y misterio se hicieron presentes en la cara de la vampiresa. Ahora tendría que averiguar por si misma lo que le pasaba a Finn y nadie se lo iba a impedir, después de todo ella era la Reina Vampiro.

¡Hola mundo de fanfiction! ¡Eh regresado y con un nuevo capitulo de la Era Oscura, espero y ojala les haya gustado! No voy a dejar la nota de autor muy larga porque ando que me lleva la que me trajo porque estoy a punto de entrar a la Secundaria. Pronto tendrán en sus pantallas de computadora, celular o en lo que sea que tenga Internet el siguiente capitulo, hasta entonces nos vemos. Adios.

Riux, Chaitooo.