La Era Oscura.

Capitulo 5: Dorian, el general de Satnam.

La Nocheosfera estaba igual que siempre, no había cambiado en nada definitivamente, seguía siendo el mismo lugar lleno de demonios y vampiros rodeados por grandes cantidades de fuego y cada uno de ellos controlados por las leyes del Señor de la Oscuridad, Hunson Abadder. Y a pesar de que la Nocheosfera era el Inframundo en persona, todos y cada uno de sus habitantes, tanto demonios como vampiros, se la llevaban tranquilos y en paz los unos con los otros, pero también existía otra parte de ese imperio que Abadder y su hija Marceline habían bautizado como la Tierra de los Desterrados, el hogar donde yacían todos los demonios y vampiros rebeldes de la Nocheosfera o, incluso, los que intentaron abandonarla y quebrantar la ley del Señor de la Oscuridad. Y, al igual que la primera parte de los gobiernos de Hunson, la Tierra de los Desterrados era un lugar lleno de rocas ardientes y fuego por todos lados, pero era peor que la Nocheosfera, pues algunos vampiros y demonios habían cometido acusaciones demasiado graves y Hunson Abadder había dado la orden de decapitarlos una semana después de su llegada a la Tierra de los Desterrados, y era por esto que esa parte de la Nocheosfera era tan conocida para sus demonios y vampiros. Y justamente ese día le tocaba morir a alguien bastante interesante.

Había una larga fila de demonios y vampiros subiendo por una montaña con las manos y pies encadenados haciendo ritmo con el sonido del metal con cada paso que daban. En la cima de la montaña se encontraba una gran guillotina con la hoja del metal horriblemente afilada y manchada en sangre por tantas cabezas que habían sido cortadas por milenios; a su lado estaba una criatura vestida de negro con un tipo de mascara medieval que le cubría la cabeza, el cuello y parte del pecho y solo dejaba ver sus muertos ojos blancos, nadie de los muchos que habitaban la Tierra de los Desterrados sabia que cosa era esa criatura, pero todos le tenían miedo ya que él era el encargado de acabar con sus asquerosas vidas. La Guillotina era el último lugar al que podían ir todos los Desterrados, y entre todos los condenados a los que les tocaba morir ese día se encontraba uno que muchas veces se había librado de perder su cabeza, era un vampiro que había participado al lado del caballero del terror y el Lich en la Gran Guerra de los Champiñones y algunos de los pocos afortunados que habían estado en la guerra lo conocían como el General Dorian.

Dorian, como ya se había dicho anteriormente, era de la especie de los vampiros y desde hace milenios fue uno de los condenados a la Guillotina por haber sido cómplice de Satnam y haber comandado al ejército que acabo con parte de la raza humana. Su apariencia era la de un vampiro como de unos treinta y tantos años, su cabeza estaba cubierta por una cabellera blanca y larga que le llegaba hasta la mitad de la espalda, su ojo izquierdo era, como el de todos los vampiros, rojo y no podía hacerse mención del derecho porque lo había perdido en la guerra. Vestía de ropas viejas y andrajosas que eran acompañadas por unos guaraches desgastados, y al parecer sufrió de violentos ataques en el tiempo en que duro la batalla, pues a parte de que carecía de su ojo derecho, uno de sus brazos había sido remplazado por uno hecho de metal y en su cara se podían apreciar una enorme cicatriz que le partía el rostro a la mitad. Y a pesar de estar con un pie en la tumba, Dorian mantenía un semblante tranquilo y calmado.

Entonces su turno llego. El antiguo general sonrió y avanzo hacia la Guillotina con la mirada baja arrastrando las cadenas de sus pies, las cuales resonaron dentro del sonido sepulcral que hacia en la montaña donde se encontraba la Guillotina. Pronto llego al lado del enmascarado y este lo empujo violentamente hacia adelante y Dorian callo al piso pero sin soltar una sola queja de dolor o alguna maldición para quien estaba por cortarle la cabeza, y antes de que pudiera inclinarse en el piso, el enmascarado lo tomo del cabello e hizo que Dorian se estrellara pero esta vez con la madera de la Guillotina. El general no tenia suficiente fuerza como para resistirse y no podía hacer nada más que esperar a que la afilada hoja de la Guillotina le cortara el cuello como Hunson Abadder ya lo había ordenado milenios atrás, y únicamente por eso fue que no mato al enmascarado cuando le tomo con brusquedad el cuello y lo puso en la madera justamente debajo de la enorme y horriblemente afilada hoja que le quitaría su ultimo aliento. Ni si quiera en el momento en que la criatura de negro tomo la cuerda que bajaba la hoja Dorian fue capaz de inmutarse a escapar, llorar, gritar o maldecir, solo se quedo con la vista clavada en la canasta donde yacían un centenar de cabezas muertas y esperando que su agonía terminara de una maldita vez. Le dieron la oportunidad de decir sus últimas palabras, pero el general solo negó con la cabeza dando por entendido que quería que su muerte fuera rápida; la razón por la que Dorian estaba ahí era por haber intentado burlar la seguridad de la Nocheosfera y escapar de esta, un crimen que, de acuerdo con la ley del Señor de la Oscuridad, se pagaba con la cabeza cercenada.

El enmascarado jalo con fuerza la cuerda y entonces la enorme hoja bajo a gran velocidad directamente hacia el cuello de Dorian, quien suspiro cuando sintió que la hoja estaba a unos cuantos centímetros de su cuello. Dorian cerro con fuerza su ojo cuando supo que su momento había llegado, pero en lugar de sentir un enorme dolor proveniente de su cuello y su cabeza cayendo en la canasta donde se encontraban las otras, lo único que pudo sentir fue una presión sobre su estomago y la sensación de estar flotando en el aire. Confundido, el general de Satnam abrió lentamente el único ojo que le quedaba y, en efecto, parecía estar flotando en el aire, pero eso no tenia ningún sentido porque sus fuerzas no le alcanzaban ni para levitar, y cuando intento moverse sintió que algo lo tomaba de la cintura y el general volteo hacia arriba, encontrándose con quien menos espero a que lo salvara.

-Señor Lich- Susurro el antiguo general al ver al viejo amigo de su antiguo rey.

-Hola de nuevo, Dorian- Le dijo el Lich y, antes de que el general pudiera decir algo más, este le soltó la cintura y el vampiro callo en el suelo sin poder hacer nada para detener su caída. Asombrado y confundido Dorian tuvo la fuerza necesaria para mirar una vez mal a la mano derecha de Satnam.

-¡Oye, ese sujeto esta condenado a morir en la Guillotina por ordenes de Hunson Abadder!- Grito la criatura de negro que estaba al lado de la Guillotina.

-Hágame el honorable favor de comunicarle al señor Abadder que el General Dorian no podrá morir este día- Le dijo la calavera haciendo que Dorian se confundiera mas de lo que ya estaba.

-¿¡Pero que demonios quieres decir con eso, Lich!? ¡El general Dorian ha estado condenado a muerte desde que la Gran Guerra de los Champiñones acabo! Además el Señor de la Oscuridad estará complacido al saber que uno de los Desterrados mas buscados ya murió- Dorian se tenso cuando escucho eso y entonces se atrevió a hacer algo que jamás había hecho en su inmortal vida.

-Mi señor, no me entregue a la Guillotina, por favor- Pidió, arrodillándose frente al Lich, quien miro con sorpresa a Dorian por humillarse de esa manera- Hare lo que usted me ordene, lo que usted deseé. Pero no me entregue.

-Cálmate, Dorian, no te entregare. Es mas, te necesito para un trabajo muy importante.

-¿Es que acaso no me escuchaste, Lich?- Exclamó el sujeto- ¡Dije que Dorian tenia que morir hoy y hoy será el día en que el infeliz ese muera!

Al momento de terminar esa ultima oración, la criatura de negro hizo que en sus manos apareciera un hacha de color negro que rápidamente lanzo directamente hacia el cuello del General Dorian, quien solo pudo ensanchar enormemente los ojo al ver el arma acercándose a una gran velocidad hacia él. Pero antes de que Dorian tuviera una muerte segura, el Lich tomo al vampiro del cuello de la mugrienta camisa que llevaba puesta y entonces los dos se convirtieron en una nube de humo negro que voló a gran velocidad hacia el enrojecido cielo de la Tierra de los Desterrados, en donde se abrió un portal que dejo que la nube de humo lo traspasara y al instante este se cerro una vez que el Lich y Dorian lo atravesaron. El enmascarado no pudo hacer más que ver como el portal se cerraba frente a sus ojos y lanzo un enorme alarido al no encontrar como desquitarse por el enojo que sintió al ver a su reo escaparse con el Lich. Frustrado, llamo a uno de los demonios de Abadder para que le informara que el General Dorian había escapado con el Lich y que tendrían que descartar el juicio de los otros Desterrados para otro día. El demonio entendió el mensaje y fue directamente a notificarle a Hunson Abadder, quien sin duda ardería en furia una vez que escuchara la noticia. Así, todos los Desterrados que habían sido condenados a morir en la Guillotina fueron nuevamente traspasados a sus celdas, pero aun con la preocupación de que serian nuevamente llamados para que sus cabezas fueran cercenadas de sus cuerpos muertos.

El portal se abrió en medio del Bosque Negro y de este salió el Lich cargando a Dorian con su único brazo y, una vez que pisaron tierra, la calavera dejo caer al vampiro en el piso y este empezó a vomitar debido al mareo que le causo el viaje por el portal. El Lich no lo podía culpar, ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que el vampiro no viajaba por portales y no muchos podían soportar el mareo que causaba el viaje dentro de estos. Una vez que Dorian dejo de vomitar, el Lich se le acerco y lo ayudo a reincorporarse; el estado del vampiro en verdad era para dar lastima, Dorian a penas si podía mantener abierto su único ojo y sus piernas temblaban. La calavera al instante supo que el vampiro necesitaba energía, y para fortuna del vampiro el Lich venia listo para un caso como ese. Le ordeno a Dorian que se sentara en el piso y, con algo de esfuerzo, este obedeció la orden y termino por sentarse en el piso, aun mareado por el viaje, y sin avisarle, la esqueletuda mano del Lich le ofreció una bolsa transparente llena de sangre y Dorian no dudo ningún minuto en tomarla para después hincarle el diente absorbiendo así el liquido rojo que contenía la bolsa.

-¿Ya te sientes mejor?- Le pregunto, sin mostrar algún gramo de preocupación. Dorian separo sus colmillos de la bolsa con sangre y encaro a su salvador para después decir:

-Si. Muchas gracias, señor Lich. De verdad le agradezco mucho que me haya salvado- Dijo y entonces volvió a absorber el liquidó rojo que contenía la bolsa.

-Fue un placer, Dorian. Pero supongo que quieres saber porque te salve- El vampiro miro de nuevo al Lich y le asintió con la cabeza.

-Tengo entendido que usted no salva vidas porque si, señor Lich. Usted siempre quiere algo a cambio y...- decía mientras se paraba-… en mi caso, ¿en que le puedo servir?

-Es sobre Satnam- Dorian no dudo en prestar mas atención cuando escucho el nombre de su rey- Quiero que el y tu ejército vuelvan a pisar tierra- El vampiro no respondió, estaba demasiado consternado como para decir algo- Se avecina una guerra, General Dorian, y quiero que tu y tus tropas estén presentes en ella, y claro, el gran caballero del terror también lo hará.

-Pero mi gente aun esta en la Tierra de los Desterrados y no se cuanto tiempo les quede para que los decapiten a todos.

-De eso no te preocupes, Dorian, yo me encargare de todo eso. Por ahora necesito que Satnam regrese a la vida.

-¿Cómo encontraremos la tumba?- Pregunto el vampiro.

-Ya la encontré. La armadura esta escondida pero me falta una pieza para completar el rompecabezas, y una muy importante, Dorian.

-¿La espada?- Trato de adivinar el antiguo general. El Lich asintió.

-Si. Pero resulta que tuve que hacer un pequeño sacrificio para lograr que la armadura de Satnam llegara a mis manos- Dijo señalando la mitad de su brazo cortado- La espada esta en el castillo del Dulce Reino y la espada esta en el laboratorio de la princesa, necesito que la traigas urgentemente ante mi.

-Sera sencillo- Dijo encogiéndose en hombros. El Lich estuvo complacido al ver que el vampiro había accedido a trabajar con el, pero debía advertirle que no seria fácil.

-Pero hay un pequeño e insignificante problema que se interpone en tu camino.

-No debe de ser tan grande si es insignificante- Simplifico el vampiro.

-Créame, General Dorian, Finn, el humano es mas que un insignificante problema.

-¿Humano?- Soltó el general de repente- Pensé que se habían extinguido con todo aquello de las bombas y las mutaciones.

-Lo hicieron, pero al parecer uno de ellos quedo vivo y esta aquí, en Ooo.

-¿Pero porque no lo mata usted? Es un simple humano, cualquiera puede con los de su raza.

El Lich no supo que decir ante eso, lo único que hizo fue desviar su penetrante mirada fija al suelo, como si la sola mención del aventurero y protector de la Tierra de Ooo lo enfermara. Dorian no supo interpretar el gesto de la calavera y le pregunto si le pasaba algo, sin embargo el Lich solo le dijo que lo acompañara al lugar donde se encontraba el escondite de la armadura, pero el intento de que Dorian se mantuviera callado fue en vano. El vampiro siguió insistiendo en saber si le había pasado algo con el humano, pero el Lich nunca le respondió a sus preguntas y eso desespero por completo al vampiro, quien entonces rompió la paciencia de el Lich cuando le pregunto si lo había derrotado en alguna batalla, y la calavera viviente le respondió estrellando al general contra el primer árbol que encontró, a pesar de que estaban en medio de un bosque lleno de arboles y, al parecer, aun seguía siendo de noche. Dorian era un excelente general y no por nada sus tropas habían acabado con casi la mitad de todos los humanos que existían en Ooo, y si el Lich quería al continente bajo sus pies no tenía otra opción más que trabajar junto con el vampiro, que ya estaba empezando a hartarlo. Cuando empezó a decirle que los humanos eran una raza inferior a todas las criaturas existentes en Ooo el Lich se sintió… débil porque, en efecto, las palabras del vampiro eran ciertas; los humano son seres insignificantes. Y era por eso que el Lich no podía creer que un humano, y siendo únicamente un niño, lo hubiera derrotado tan humilladoramente.

La calavera se detuvo en seco y el vampiro le imito sin entender porque el Lich había frenado repentinamente. Este empezó a examinar a Dorian de arriba hacia abajo; ropas andrajosas, cabello blanco polvoriento, mugre por todo su rostro, heridas y moretones; al Lich se le hizo muy difícil creer que el vampiro que tenia frente a él en esos momentos fuera el comandante del ejército mas poderoso que existía y eso se debía a que, el Dorian que tenia frente a sus ojos, no se veía como el fuerte, sanguinario, tirano y poderoso general que fue en el pasado.

-Mejor consíguete un atuendo respetable, Dorian. No iras a presentarte ante el caballero del terror con esos harapos puestos, ¿o me equivoco?

El general bajo su cabeza y miro la vestimenta que llevaba puesta. Era verdad, parecía un plebeyo pidiendo para comprar un triste pan. Paso su mano metálica por su rostro, después se lo tallo y al mirar su mano se dio cuenta de que estaba llena de mugre y sangre, y seguramente sus piernas y espalda debían estar peor porque en todo el tiempo que paso en la Tierra de los Desterrados lo trataron como a un animal y no pasaba un solo día en que no tropezara con algo y se raspara las rodillas o que el carcelero los azotara con el látigo lleno de vidrios, huesos y cualquier otra cosa que desgarrara la piel. Si, definitivamente Dorian no seria capaz de darle la cara a su rey vestido con esos trapos viejos; ya ni sus guaraches le servían ni para hacerse una sopa con ellos. Coloco su dedo en su ojo derecho y se sintió completamente miserable al ver que no había otra cosa más que vació dentro de la cuenca de este; un parche no le vendría nada mal.

-Creo que tendré que conseguirme algo un poco más presentable- Dijo el vampiro.

Finn despertó bostezando al tiempo en que se sentaba en los tendidos en los que había dormido anoche. Miro su cama y su rostro se entristeció al ver que esta estaba vacía y seguramente Marceline se había ido a mitad de la noche cuando el y Jake estaban dormidos para no correr riesgos de quemarse con el sol. Jake no estaba en el lugar en donde se encontraba su cama y eso al aventurero le bastaba para saber que su hermano ya estaba de pie. Suspiro y sin mas que hacer se levanto del suelo y se fue a cambiar con su ropa habitual para después bajar a desayunar y, ya en la mesa, se encontró otra vez con Jake y Beemo desayunando. De repente Jake desvío su mirada hacia Finn como si con esta quisiera hacerle la pregunta que desde que se despertó quiso hacerle. El aventurero volvió a pensarlo, aun no estaba seguro de querer poner en peligro a todos los reinos de Ooo por la culpa de su Sueño de Muerte, pero si Jake le aseguraba que no pasaría nada, pues debía confiar en la palabra de su hermano. Se sentó a comer y tuvo que soportar las mil y un preguntas que le hacia Jake para saber si estaba seguro de querer decirle a todos que se avecinaba una guerra en Ooo y sinceramente el perro mágico ya tenia a Finn hasta el copete y, sin querer, cuando Jake volvió a hacer la misma pregunta el humano se harto y le lanzo el café caliente en la cara del perro para que se callara, lo cual hizo a Beemo reír y a Finn disfrutar su desayuno.

-Finn, lo que estoy tratando de decirte es que si no estas seguro de decirle a la Dulce Princesa lo de la guerra, esta bien, puedes esperar hasta ese día- Decía Jake limpiándose el café de la cara con una servilleta.

-Anoche te dije que lo haría y yo siempre cumplo lo que digo- Dijo el héroe dándole un bocado a su desayuno.

-Eres muy noble, Finn. Pero recuerda que esa nobleza te puede llevar a muchos caminos, y entre ellos la muerte.

Harto de escuchar a su hermano hablar sobre todo aquello, Finn se levanto de su silla, tomo su mochila y su espada y salió de la casa del árbol rumbo a cualquier otro lugar en el que pudiera pensar en paz y, por ironía, el destino lo llevo hacia la cueva donde se encontraba la casa de Marceline. Al principio no quiso entrar y causarle problemas a la vampiro con los suyos, pero Marceline siempre le había aclarado sus problemas y una pregunta mas no iba a lastimar a nadie, ¿verdad? El héroe camino hasta adentrarse a la cueva y quedar al frente de la casa de la vampira y entonces toco unas cuantas veces la puerta y unos segundos después apareció Marceline sonriéndole.

-¿No es muy temprano para que me estén molestando?- Dijo la vampiro recargándose en el marco de la puerta.

-Lo siento, Marceline, pero quería preguntarte algo- Dijo el humano tallándose la nuca con su mano. La vampiro supuso que el aventurero tenía que decirle algo sobre su Sueño de Muerte. Lo había escuchado hablar con Jake respecto a eso la noche anterior, no estaba segura de si el humano ya le había contado todo a Bonnibel, pero debía prestarle atención para saber que necesitaba.

-¿En que te puedo ayudar?- Se ofreció.

-Bueno, sonara un poco raro pero quería saber si los Sueños de Muerte podían dar una… premonición falsa de la muerte- Al parecer no se había equivocado, pero Marceline tenia que hacer como si nada hubiera pasado. Por eso fue que tuvo que hacer la casual pregunta de:

-¿Por qué me preguntas eso, Finn?- El humano se tenso y Marceline pudo sentirlo. Finn en verdad estaba que se lo llevaba el tren con su Sueño de Muerte y la vampiro no lo culpaba, debía sentirse horrible saber que pronto tu vida se acabaría. Ella jamás tuvo un Sueño de Muerte y eso se debía a su inmortalidad como vampiro, y no era que no le gustara vivir, al contrario, adoraba hacerlo. Pero, al mismo tiempo, la inmortalidad era una maldición que se pagaba con ver morir a tus seres queridos y vivir el resto de la eternidad.

-Curiosidad- Se limito a decir el héroe. Marceline suspiro. No tenia idea de como responder esa pregunta.

-Los Sueños de Muerte son visiones que te muestran la forma o un ejemplo de como será tu muerte. Y no, nadie que haya tenido un Sueño de Muerte ha tenido una visión equivocada; aunque creo recordar que evitaste que el destino del pulgoso se cumpliera, pero eso es otra cosa. Eso es todo lo que te puedo decir al respecto.

El humano palideció por completo al escuchar que nadie en Ooo ha tenido un Sueño de Muerte que fallara y no exactamente a él le tenía que tocar uno defectuoso, ¿no? Finn miro a Marceline y entreabrió la boca tratando de decir algo, pero poco después lo pensó mejor y se arrepintió. Sus posibilidades de no morir no mejoraron con a respuesta que le dio Marceline, pero de igual modo fue agradable verla y, dejando por detrás que Finn era un despistado de primera, el aventurero pudo notar preocupación en la mirada de Marceline, y eso era algo poco común cuando se trataba de la Reina de los Vampiros. La vampiro tenía la mirada clavada en el suelo con el seño pensativo, como si lo que le pregunto Finn sobre los Sueños de Muerte le hubiera preocupado. Y por alguna razón que el aventurero no supo porque lo hizo, abrazo a la vampiresa, quien se quedo atónita cuando sintió los brazos del héroe rodear su cintura tan repentinamente. Finn por otra parte estaba disfrutando el abrazo que le dio a Marceline y, aunque ella no le correspondió, el chico se sintió feliz de tener a Marceline tan cerca de él y, como si fuera un sueño, la Reina Vampiro le devolvió el abrazo pero por unos cuantos segundos porque después aparto lentamente a Finn de ella. Y cuando el chico se dio cuenta de lo que acababa de hacer, Finn se sonrojo al punto en que su cabeza se convirtió en un tomate bien rojo, y Marceline estaba igual, solo que sus mejillas nada mas habían tornado de un ligero rubor rosado y no tan exagerado como el tomate viviente en el que se había convertido Finn. Avergonzado, Finn le pidió mil disculpas a la vampiro pero esta, aun confundida por lo que el humano acababa de hacer, le dijo que no importaba. Pero debía admitir… que en verdad le gusto.

-Gracias por ayudarme, Marcy- Dijo Finn aun con las mejillas ligeramente sonrojadas- Creo que te veré después.

-No hay de que, Finn. Sabes que puedes contar conmigo- Y esas palabras dolieron más que cualquier otra herida que pudieron haberle hecho al humano. Marceline le dijo que podía contar con ella y seguramente con eso se refería a que podía decirle todos sus problemas y él no era capaz de contarle su Sueño de Muerte, y eso lo hacía sentirse un completo idiota, y lo único que le decía en su conciencia que estaba haciendo las cosas bien, era el hecho de que no quería preocupar a la vampiro diciéndole que moriría.

-Gracias, Marceline- Dijo y después dio media vuelta y se encamino hacia la salida de la cueva en donde estaba ubicada la casa de Marceline. Y una vez que salió al sol, no pudo dejar de pensar en su amada reina.

El héroe tomo rumbo hacia el castillo del Dulce Reino para contarles a todos de una buena vez que una guerra estaba por llegar al continente de Ooo, y esta vez lo haría directamente, sin miedo, encararía a la Dulce Princesa y sin interrupciones le diría todo, lo de su Sueño de Muerte y la guerra. Decidido, el humano se encamino a paso seguro hacia el Dulce Reino. No pudo decírselo a Marceline por temor a que la vampiro se preocupara, pero a la Dulce Princesa podía decirle hasta que estaban apunto de asesinarla porque, después de todo, él siempre la terminaba por salvar. Y de paso, si es que podía, destruiría la espada que habían encontrado el y Jake porque el arma aquella ya empezaba a traerle mas problemas de los que necesitaba. Sin embargo, el héroe no pudo llegar al castillo como lo tenia planeado porque en el camino se encontró con varios monstros tratando de matarlo, atacando aldeas e incluso se encontró con vendedores bastante insistentes que no lo dejaron caminar y, a pesar de que les dijo millones de veces que no estaba interesado en aerosol para el cabello y trucos para bajar de peso, estos no dejaron de insistirle e insistirle hasta que Finn termino por golpearlos; ahí si se quedaron bien callados y dormidos. Ya después el aventurero pudo irse tranquilamente al Dulce Reino, pero no faltaba el que le llegara pidiendo ayuda por cualquier cosa que necesitaran en su aldea y Finn no podía decirles que no gracias a su bendito código de honor. Pero cuando termino con el ultimo pedido que le hicieron, Finn arranco al Dulce Reino a todo lo que le permitían dar las piernas hasta que al fin logro quedar frente al portón del castillo. Antes de entrar los guardias volvieron a hacerle las mismas preguntas que le hicieron cuando entro con Marceline y Jake, las contesto todas y al ver que el chico tenia buenas intenciones, los guardias lo dejaron entrar y Finn se adentro desesperado al castillo buscando por todos lados a la Dulce Princesa, a quien encontró en el comedor charlando con el Pan de Canela.

-Dulce Princesa- Le llamo el héroe y la joven acudió al llamado de su nombre. Sonrió al encontrarse con Finn y este corrió hacia la monarca hablándole desesperadamente- Tengo algo importante que decirle.

-¿Nos dejaría un momento a solas, Pan de Canela?- Le dijo la princesa.

-Oh, si, claro- Dijo el Pan, quien se levanto de su silla y después se retiro del comedor. La Dulce princesa volteo a ver al héroe y después dijo:

-¿Qué es tan importante, Finn?- Pregunto la monarca.

Y ese era el momento en el que Finn ya no supo que hacer. Debió haberle dicho a Jake que lo acompañara para que él le respondiera a la Dulce Princesa si se llegaba a quedar petrificado, pero al darse una bofetada así mismo el joven pudo reaccionar y entonces le dijo todo…

¡Hola mundo fanfictionero de ! Riux ha regresado y con el quinto capitulo de La Era Oscura, espero y lo hayan disfrutado. Bueno, como verán acabo de meter a un nuevo personaje llamado el General Dorian, es un vampiro que comando a todas las criaturas que eliminaron a parte de la raza humana, le era fiel al caballero del terror y al Lich, por lo que se convirtió en la mano derecha de los dos y cuando la Guerra de los Champiñones termino fue mandado a la Nocheosfera con todo su ejercito, pero termino en la Tierra de los Desterrados al tratar de escapar del gobierno de Hunson Abadder y de Marceline. Lo buscaron por siglos para matarlo en la Guillotina, pero nunca lo encontraron hasta este capitulo donde se puede ver que estaban por córtale la cabeza junto con los otros Desterrados. Dorian tendrá un papel importante a lo largo de la historia, que muy pronto contara con su sexto capitulo.

Quiero darle mil gracias a Hikariitopvocal, KevinKev18 y a Hunson Abadeer (OH, Glob, ME DEJO REVIEW EL PADRE DE MARCELINE) por sus Reviews. Nos vemos en el próximo capitulo. Adios.

Riux, Chaitooo.