La Era Oscura.

Capitulo 7: El odio entre la Reina y el General.

Todo el continente de Ooo ya había sido informado. La Dulce Princesa cumplió con lo que le prometió a Finn, y aunque el chico humano se arrepintió en el ultimo momento, de igual manera ya era demasiado tarde porque las palabras de Bonnibel ya habían llegado a los oídos de todos los soberanos de los reinos. Muchos no creyeron lo dicho e incluso inculparon a Finn y a la Dulce Princesa de mentirle a toda la Corte Real de Ooo, pero al final los demás los hicieron entrar en razón y se dieron cuenta de que Finn, y mucho menos una monarca como la Dulce Princesa, se atrevieran a jugar con algo tan serio como lo es una guerra o un ataque de el Lich. Fue por eso que los soberanos se vieron obligados a poner bajo protección cada pequeño rincón de sus pueblos, y en poco tiempo cada uno de estos fueron rodeados de los mejores guardias tanto por el exterior como por el interior. Finn nunca había visto a los reinos de Ooo tan agitados, y mucho menos por su causa. Nunca llego a imaginarse que a sus dieciocho años terminara sufriendo uno de los hechos más temidos por las criaturas de su hogar, un hecho bastante serio llamado guerra. Nadie sabia cuando y donde empezaría, pero de lo que todo el continente podía estar seguro, era de que en el momento en que empezara la guerra las muertes, tragedias, dolor y sangre no podrían tener un fin definitivo hasta que uno de los dos bandos ganara. Desconocían por completo a sus enemigos, no sabían como eran, no sabían que eran y mucho menos que tipo de armas, magia o monstruos usarían para combatir. Los reinos tenían un solo objetivo por cumplir, y era derrotar al Lich junto con la otra criatura que Finn vio en su Sueño de Muerte. De perder nadie podía hablar en esos momentos, todos pelearían, y aunque se estuvieran arriesgando vidas inocentes, mientras más fuera el número de soldados y guerreros de Ooo, más probable serian las posibilidades de ganarle a la muerte. Y el más preocupado era Finn. El chico no se había atrevido ni a hablar después de lo que sucedió con los monarcas, y ahora se encontraba en el castillo del Dulce Reino, sentado en una silla del comedor real de la Dulce Princesa. Se les invito a pasar la noche dentro del castillo porque se dieron las ordenes de apresar a cualquiera que estuviera merodeando en la noche o fuera acusado de tener información del bando enemigo, y por supuesto Bonnibel no quería que sus héroes favoritos y mejores amigos fueran vulgarmente acusados de algo que por seguro jamás pensarían en hacer.

-Anímate, hermanito, podremos ganar la guerra si creemos que si se puede- Trato de animarle Jake a Finn, pues el pobre humano había estado con cara de perro regañado el resto del dia.

-No me preocupa la guerra, Jake. Me preocupan las vidas de los aldeanos- Dijo Finn mirando a su hermano con notable preocupación. Entonces se tapo el rostro con las manos- No quiero que nadie muera.

-Finn, aunque yo intentara que tu deseo se hiciera realidad no puedo prometerte que no habrá muertes. Creo que ya debes tener una idea de la guerra con todo lo que te eh enseñado sobre ellas. Aun tratándose del mejor de los ejércitos…

-…Siempre muere por lo menos un soldado- Completo el chico con las manos aun en la cara.

-Exacto. Y todos sabemos que la muerte es inevitable- Finn levanto la mirada y miro a su hermano confundido.

-¿Me estas diciendo que, aunque lo intente, de igual modo moriré en la guerra?- Jake se arrepintió de haber abierto la boca. Ahora tendría que inventar algo para responder la pregunta de su hermano.

-Eh... Yo nunca dije que… ¡Oh, santo Glob, mira la hora!- Exclamo, fingiendo que en su muñeca tenia un reloj- Bueno, Finn, creo que ya es tiempo de que te vallas a dormir.

-Pero no me has…

-Jake tiene razón, Finn. Debes descansar, todo esto debe tenerte muy agotado, y según se eso no es bueno para un humano como tu ¿Por qué no te vas a descansar y mañana discutiremos esto de la guerra?- Dijo la princesa entrando por el portón que daba paso al comedor real.

-¿Verdad que si, Dulce Princesa?- Dijo el perro. Bonnibel asintió- Ya escuchaste a la princesa, Finn, ahora vete a tu habitación y descansa.

Como niño chiquito obligado a hacer lo que le ordenaban, Finn camino de brazos cruzados hacia el cuarto que la Dulce Princesa les dio para pasar la noche en el castillo, y aunque ya era un adolescente capaz de cuidarse así mismo, Jake aun lo trataba como el niño de doce, trece o catorce años que fue algunos años atrás. Pero Finn ya sabia que el perro lo hacia por el cariño que le tenia, además quería ayudarlo para que la visión que tuvo en su Sueño de Muerte no se cumpliera y el terminara muerto, cosa que Finn absolutamente quería evitar. El héroe estaba decidido y no iba a dejar a todos los que amaba por una visión sin sentido que tuvo en un sueño. Si todo Ooo daba por hecho que los Sueños de Muerte eran inevitables, él seria el primero en probar que podían darle burla al destino con solo querer hacerlo. Finn era un aventurero y un héroe; los aventureros viven el peligro a cada hora del dia y nunca se cansan; y los héroes pelean por el bienestar de todos, y esas eran otras dos razones para no dejarse morir tan fácil. Ni los héroes ni los aventureros dejaban que las trampas de la injusta vida y el cruel destino se atravesaran en sus caminos, siempre les daban la espalda y no les importaba lo que les pasara con tal de que las personas que amaban estuvieran a salvo. Lo mismo pasaba con el humano. El burlaría todos los caprichos del destino, desviaría la historia y borraría todo lo que estaba escrito en su futuro para que el fuera el responsable y el creador de su vida. Si en la guerra moría, al menos lo haría sabiendo que intento cambiar lo que tal vez seria un futuro horrendo y oscuro.

Abrió la puerta y se adentro en la habitación que Bonnibel ordeno preparar para Finn y Jake. Agotado, el chico se dejo caer en la cama y con algo de flojera logro acomodarse hasta que consiguió que su cabeza se acomodara en la almohada. Aceptaba que estaba cansado, pero dormir no era una opción que Finn quisiera tomar porque aun temía que la escena de su muerte se repitiera una vez más, aunque en las últimas noches no había soñado ni con el Lich ni con el otro sujeto que lo acompañaba en el primer sueño que tuvo unas noches atrás, pero la preocupación de volverlo a tener se apoderaban del humano al momento de estar en la cama. Y como no tenia ninguna pisca de sueño en aquel entonces, Finn se puso a pensar en todo lo que pasaría o podría pasar una vez que empezara la guerra. Su muerte ya había sido tomada en cuenta, pero no las vidas de los demás y en lo que se convertiría Ooo. Posiblemente el moriría, pero no sabría lo que pasaría después de su muerte y la guerra, pero si Ooo ganaba Finn se podría ir en paz al mundo de Glob y volvería a ver a Joshua y a Margaret; pero si la Tierra de Ooo perdía luego de que el muriera, Finn no podría descansar en paz y se lamentaría cada siglo por no haber estado ahí para ayudar ¿Y que seria de Jake y los demás? Todo el continente se convertiría en esclavo de el Lich y del otro, algunos tal vez se revelarían y los mandarían a matar, y la muerte era precisamente lo que Finn quería que fuera evitado, pero que la muerte dejara de existir era como decirle a al gran Glob que dejara de ser un dios y bajara a la Tierra de Ooo para convertirse en un mortal mas.

Y de repente una idea le cruzo por la cabeza a Finn ¿Qué pasaría con Marceline? No se había dado cuenta, pero cuando el muriera Marceline definitivamente ya no tendría nada que hacer y Finn lo sabia porque ella misma se lo dijo un día en que ambos estaban de aventura "Mi vida seria aburrida si no existieras, Finn" Esas palabras, esas simples palabras le dijeron de todo a Finn y, desde ese día, el chico humano se dio cuenta de que nadie mas que el en todo Ooo era capaz de ver a la vampiresa de frente sin asustarse y salir corriendo como su cobarde y fóbico hermano por el miedo que le tenia a Marceline. Pero ese no era el punto. El punto aquí era que cuando el muriera nadie, y seria un milagro que Jake lo hiciera, ni de chiste pondría un pie en la entrada de la cueva de la Reina Vampiro para arriesgar su pellejo y, ahora que lo reflexionaba, el, en algunas ocasiones la Dulce Princesa, y Jake, eran las únicas personas que conocían bien a la vampiresa. Los únicos que sabían que no les chuparía la sangre. Los que sabían que ella prefería tocar el Bajo-Hacha que pasársela inventando estrategias para que la Nocheosfera fuera un imperio colosal. Ellos tomaban en cuenta que Marceline prefería hacer bromas pesadas que causar pánico. Ella no era un vampiro mas entre los miles que existían en la Nocheosfera, era la Reina de los Vampiros y también era Marceline, la vampira más divertida que podía existir en la historia vampírica. Podía sonar tonto y estúpido, demasiado hasta para Finn, pero desde que casi se besan Finn ya había aclarado sus sentimientos hacia Marceline después de pensarlo durante un tiempo llego a la conclusión de que no quería a Marceline como una simple compañera de aventuras o una amiga. Sus sentimientos hacia la Reina Vampiro eran claros y Finn nunca estuvo mas seguro de algo; él amaba a Marceline.

-Mi linda Marceline- Susurro y cerro sus ojos, quedando oficialmente dormido.

…...

Por otra parte, Marceline estaba que se la llevaba el tren. Desde el momento en que dejo Nocheosfera se la paso pensando en la inutilidad de su padre al dejar que Dorian y el Lich escaparan tan fácil de la Guillotina y de la Tierra de los Desterrados. La incompetencia de su padre en verdad la volvía loca, se suponía que nadie debía ni podía abandonar la Nocheosfera, ¿Por qué Dorian y el Lich si? No sabia si la seguridad que tenia su padre era insuficiente o a Hunson le importaba un bledo saber lo que el Lich quería hacer con Dorian. Ella espero muchas incoherencias por parte de su padre, cualquier error o cualquier mal mandato, pero eso que acababa de pasar no tenia nombre. Marceline estaría eufórica por encontrar al General Dorian y al Lich en esos momentos, pero su padre estaba sentado en su cómodo sillón de terciopelo rojo, riéndose de lo que estaba pasando. Y aun no sabia si ya se le había informado al Rey Vampiro sobre lo ocurrido, pero de igual modo Marceline sabia que su primo tenia sus propios problemas en su parte de la Nocheosfera y no tendría tiempo de ayudarla.

-¿Qué esto podría ser peor?- Y Marceline tenia razón.

No solo por lo que paso la Reina de los Vampiros estaba así de desesperada, también estaba el hecho del Sueño de Muerte de Finn, la persona más importante de su vida. Personalmente le había dicho al humano en una de sus muchas aventuras que si no fuera por el, ella se la llevaría tirada en su casa, tocando su Bajo-Hacha hasta que callera la noche para poder salir a Ooo. Y también estaba la guerra de la que el mismo Finn había hablado en la premonición de su muerte y de guerras Marceline era una experta viviéndolas. Mil años viviendo y a la vez recordando las tragedias ocurridas en la Gran Guerra de los Champiñones era la peor de las maldiciones que se le podía dar a un mortal, porque ella fue humana en algún momento, y sabia lo que en verdad era sufrir. Cuando ella era niña la Guerra de los Champiñones ya se estaba dando a conocer por todo el continente se estaban perdiendo vidas por doquier. Sin embargo, ella era todavía una niña de unos seis años más o menos y su mente inocente no captaba lo que eran todos los gritos agonizantes y llantos melancólicos que se formaban en todo el ambiente. Y la guerra empezó precisamente gracias a un sujeto llamado Satnam -según le dijo su padre- al que también le hacían llamar el caballero del terror y que el Lich también participo al lado de el en todo el transcurso de la guerra junto con el General Dorian y un ejercito de vampiros y demonios traídos de la Nocheosfera.

-Satnam- Repitió Marceline con el seño fruncido.

Por culpa de el ella perdió a su madre, perdió su mortalidad al ser convertida por un vampiro de su ejército y también vio como la vida de muchos humanos fueron aniquiladas conforme paso el tiempo, pues la guerra duro muchos años, y no fue hasta que ella tenia dieciocho años cuando todo acabo. Doce años viviendo un desastre catastrófico, doce años sufriendo de muertes y tragedias, doce largos años soportando los gritos de millones de personas deseando que todo terminara de una vez. Fue la mayor de las torturas que Marceline había vivido, y junto con Marshall, pues su primo también se la paso muy mal los doce años que duro la guerra. Y exactamente por eso ella quería evitar que la guerra que Finn vio en su Sueño de Muerte se cumpliera y Ooo volviera a ser el continente infectado de muerte que fue muchos miles de años antes de que el humano llegara al mundo. La vampiro no permitiría que a Finn le tocara vivir un hecho tan horroroso como el que vivió ella, y no lo haría nada mas porque Finn era su mejor amigo, lo haría porque lo amaba.

-¿Por qué siento que algo malo va a pasar?- Pregunto, viendo a través de la ventana de su casa.

-¿Seguro que quiere empezar tan pronto con la operación, señor Lich?- Pregunto el vampiro.

-Mientras mas pronto sea, general, Ooo caerá más pronto a nuestros pies- Dijo el Lich, mirando con atención como el sol estaba por ocultarse detrás de las montañas.

-Tiene usted razón, pero sigo creyendo que es demasiado pronto. Aun no sabemos de que son capaces nuestros enemigos y ya sabe lo que dice ese antiguo dicho "Jamás subestimes a tu enemigo"

Cansado de la incompetencia de Dorian, el Lich aparto su vista de la ventana y le dirigió una mirada asesina al vampiro, quien se sintió pequeño e insignificante cuando sus ojos se toparon con las cuencas vacías del Lich y las diminutas flamas verdes que se encontraban a fondo de estos. Dorian se arrepintió brutalmente de haber dicho lo que dijo ¿Por qué no simplemente podía mantener su boca cerrada?

-Te salve de la Guillotina para que me ayudaras con esto, Dorian- Decía mientras se acercaba amenazantemente hacia el vampiro- ¡NO PARA QUE ME DIJERAS LO QUE DEBO HACER!

El enorme rugido de la calavera hizo que el cabello de Dorian se ondeara un poco y sus ojos se entrecerraran un poco para después caer sentado en el suelo sin apartar la mirada de su amo, quien parecía toro salvaje recién capturado y decidido a salir de su jaula. El general nunca había visto a la calavera tan enojada, pero después de tantos siglos de no servirle a sus amos, el vampiro ya no era el mismo.

-¿ME PUEDES DECIR QUE TE ESTA PASANDO? ¡YA NO ERES EL MISMO DORIAN DE SIEMPRE! ¿EN DONDE ESTA EL VAMPIRO SANGUINARIO QUE YO Y SATNAM CONOCIAMOS?

-L-lo lamento señor, no volveré a dudar de usted ni de sus planes- Tartamudeo el general, con miedo de que el Lich pudiera sacarle el otro ojo como castigo.

-Más te vale, a menos que quieras que consiga a alguien que sepa hacer su trabajo.

-Que fuera al Dulce Reino a recuperar la espada de Satnam dijo, ¿verdad?- Le dijo mientras intentaba ponerse en pie, pero el grito de el Lich lo había dejado tan aturdido que ni las piernas le respondían al vampiro.

-Si, y espero que no llegues con las manos vacías, porque si lo haces, me asegurare de dejarte ciego para toda tu vida- Advirtió, colocándole los dedos índice y pulgar arriba y debajo del único de los ojos que le quedaban. El vampiro comprendió lo que el Lich le quiso decir con eso y no pudo hacer más que tragar saliva fuertemente.

-Entiendo, señor- Dijo retrocediendo un par de pasos y con la vista clavada en el suelo.

-Me alegro- Bramo. El Lich regreso su mirada a la ventana del edificio en el que el y Dorian se encontraban para llevarse la sorpresa de que el sol ya se había ocultado por completo y entonces miro al general- Ya llego la hora.

Dorian desvió su vista hacia la ventana en la que el Lich estaba esperando que se metiera el sol, y la calavera no mintió cuando dijo que ya le tocaba cumplir con su tarea, pues efectivamente los rayos del sol ya no entraban por la ventana y tampoco este se encontraba en el cielo. La noche había caído ya y el momento de recuperar la espada del caballero del terror se hiso presente. Dorian aun no estaba muy seguro de querer robar la espada, no dudaba del plan del Lich, eso jamás, él también quería al continente de Ooo bajo sus pies, pero el vampiro tenia miedo que la espada lo evaporizara en el momento en que la tocara y quería estar presente cuando el poderoso caballero del terror renaciera y mandara a todo el continente de Ooo –y tal vez incluso a Aaa- hacia su perdición total. No dudaba que la Reina de los Vampiros ordenara que lo buscaran y apresaran, de igual manera a Dorian no le importaba en lo absoluto que los guardias de la Nocheosfera salieran a buscarlo, estaba protegido por el Lich y Satnam así que no tenia porque preocuparse. Lo mismo pasaría con el Rey de los Vampiros, pero Aaa era la copia exacta de Ooo, por lo que no habría mucha diferencia.

-¿Y bien, General Dorian? ¿Puedo saber en que esta pensando que no lo veo actuar?- Dijo Lich con tono severo.

El vampiro salió de sus pensamientos al escuchar la molesta voz de la calavera y a toda prisa fue por su espada samurái y sin decir ni una palabra partió hacia el que conocían como Dulce Reino con la única proposición de entregarle la espada de Satnam a su amo. Todo el camino Dorian estuvo flotando a muchos metros sobre el suelo con la vista posada en el enorme castillo del Dulce Reino volando a gran velocidad. Sin embargo, en el camino varias criaturas extrañas lo vieron flotar en los cielos y el Lich había especificado claramente que ningún error, ni siquiera el más insignificante, seria aceptado en el desarrollo de sus planes y entonces el vampiro pudo llegar al castillo sin que nadie lo viera debido a que se había hecho invisible. Cuando llego, en el portón de la puerta se encontraban dos tipos de bananas con armas, lo que fue extremadamente raro para Dorian, pues en sus tiempos no existían tales cosas como bananas guardianes. Sin quitarle la mirada de encima a los guardias, el vampiro toco un par de veces la puerta y esta poco a poco se fue abriendo, pero Dorian no vio a nadie cuando el portón fue abierto, entonces escucho una voz a sus pies y sus ojos se toparon con una enorme menta vestida de traje mirando a todos lados en busca de quien hubiera tocado. Pero a pesar de que Dorian no creía lo que veía, este pudo salir de su impresión y flotar por encima de la menta logrando así entrar al castillo.

-Pero que cosa más extraña- Pensó el general una vez que atravesó el portón, el cual fue cerrado por la misma menta que lo abrió y esta le pasó por debajo de los pies sin sospechar nada.

Ya dentro del castillo, el General Dorian se adentro por todos los pasillos de este encontrándose con nada más que puertas, puertas, puertas y más puertas, sin contar con las muchas criaturas extrañas con las que se topo en los pasillos. Pero lo que en realidad le pareció el colmo al vampiro fue ver a un perro bulldog amarillo hablando con un ser rosado al que parecían decirle la Dulce Princesa, pues el can se había referido a ella con ese nombre. Ahora si el mundo estaba de cabeza, la radiación que contenían las bombas en la Guerra de los Champiñones debió ser muy alta como para que todo ese desastre diera como resultado a animales que hablan y a personas hechas de dulce. Y si por eso se le hacia llamar Dulce Reino, Dorian no quería ni imaginarse que tipo de criaturas y monstruos pisaban Ooo cuando era de día. Cerró la puerta de la enorme habitación con la que se topo y siguió caminando abriendo y cerrando puertas sin ninguna señal de que la espada de Satnam estuviera en algún rincón del enorme castillo, y cuando ya estaba por darse por vencido, la última de las puertas que encontró y abrió lo llevo al laboratorio y lo primero que le cruzo por la cabeza al general fue que demonios hacia un laboratorio en un castillo. Sin embargo, luego de visualizar por completo el laboratorio Dorian al fin encontró lo que buscaba y estaba encerrado en una caja de cristal. Dorian entonces se adentro a la habitación y cerró la puerta detrás de el para después volverse a hacer visible e irse acercando a la caja donde se encontraba la espada y deleitarse con la majestuosa arma que tenia en frente. El arma más poderosa que existió en los tiempos, la única con el poder necesario para darle vida y muerte al caballero del terror y el objeto que más vidas a quitado.

-Nuestra victoria esta sellada- Dijo al tiempo en que acariciaba la espada y soltaba unas carcajadas dementes.

Sin pensarlo dos veces, Dorian quito la tapa de cristal de la caja, pero fue un error. Al momento de quitar la tapa de su lugar la alarma del laboratorio se activó y el vampiro no supo que hacer, así que improviso. Tomo el mango de la espada y con toda su fuerza vampírica intento levantar el arma, pero incluso para la espada podía pesar lo mismo que mil soles. Varios pasos se empezaron a escuchar detrás de la puerta y Dorian empezó a desesperarse mucho, por lo que tomo una vez el mango del arma y, con un poco de dificultad la saco del interior de la caja de cristal y la dejo caer en el piso provocando que este se agrietara. Pero para cuando Dorian estaba dispuesto a levantar de nuevo el arma, la puerta del laboratorio se abrió de golpe dejando entrar al perro bulldog y a la joven hecha de azúcar que Dorian vio en la habitación del comedor.

-¡Oye, deja eso donde estaba!- Ordeno el perro, quien no sospechaba que el General Dorian era un vampiro.

-¿Y porque habría de obedecerte, perro?- Le dijo este cruzándose de brazos y sonriendo despreocupadamente.

-Porque si no lo haces vas a tener que vértelas con el señor dolor y su esposa la señora golpe- Dijo el perro mostrando sus dos manos, las cuales habían aumentado de tamaño.

-Espera, Jake, no hay que adelantarnos- Lo hiso razonar Bonnibel- Hay que hablar con el primero.

-Pero quiere robarse la espada, princesa, y quien sabe para que la quiera- Objeto Jake haciendo que sus manos regresaran a su tamaño normal.

-Déjame hacerlo- Dijo la princesa y después volteo a mirar al vampiro- Disculpe, señor, pero le agradecería que dejara nuestra espada donde estaba y nadie en esta habitación saldrá herido.

-¿Me crees una especie de idiota o algo así? No se quien te creas, lindura, pero estas hablando con el General Dorian. Creo que ya habrán escuchado de mi- Dijo orgullosamente. Jake y Bonnibel cruzaron miradas y ambos se encogieron de hombros y miraron de nuevo a Dorian.

-No, yo la verdad ni siquiera sabia que existías- Comento el perro y el General Dorian se indigno. Pero de pronto el perro volvió a ponerse en guardia y aumento el tamaño de sus manos- ¡Pero mas te vale hacer hilo papalote, porque ni la princesa ni yo soportaremos a un intruso en este castillo!

-Oblígame, saco de pulgas- Dijo este con una sonrisa audaz.

-Esta bien, tu lo pediste- Dijo y se lanzo directamente contra el vampiro.

-¡Espera, Jake!- Quiso detenerlo la Dulce Princesa, pero el perro se adelanto.

Jake no analizo nada antes de lanzarse al ataque contra Dorian, y cuando el perro mágico estaba apunto de darle el primer golpe, los colmillos del vampiro también aumentaron de tamaño y de repente su forma humana se desfiguro hasta convertirse en una cobra gigante, la cual enseño su partida lengua e hiso que Jake detuviera si ataque al instante. El perro se quedo petrificado cuando vio al gigantesco reptil frente a él y el miedo que traía aumento más cuando la cobra le rugió fuertemente en el rostro enseñándole todo el interior de su boca. Jake no podía ni gritar y la Dulce Princesa estaba igual que el can, ahora sabia a lo que Finn se refería con que Jake nunca lo escuchaba. La serpiente, por otra parte, lanzo a Jake contra la pared más cercana golpeando al perro con la punta de su cola y este quedo inconsciente en el suelo del laboratorio. Bonnibel intento escapar del laboratorio para pedir ayuda, pero antes de dar el primer paso la cobra ya la había atrapado por la cintura y esta hiso varios intentos fallidos por escapar del agarre de la serpiente, quien la puso frente a sus enormes ojos de reptil para después decir:

-Generalmente no me gusssta el azúcar, pero debo admitir que te vez apetitosssa, querida- Ahora la voz del tal General Dorian sonaba mas aguda; tal vez se debía al estar convertido en una cobra.

-¡Déjame! ¡Suéltame!- Gritaba la princesa y al mismo tiempo desviaba la mirada y pataleaba para no ver a los ojos a la cobra.

-No, graciasss. Prefiero comerme a mi comida, que dejarla ir.

Al momento de haber terminado de decir eso, Dorian abrió completamente su boca y llevo su cola directo hacia esta decidido a comerse a la princesa, quien no dejaba de gritar por la desesperación y tratando de que alguno de sus guardias acudieran a su llamado de auxilio. Ver los peligrosamente afilados y enormes colmillos de Dorian hacia que la princesa aumentara sus gritos. Durante mucho tiempo estuvo en peligro, pero en cada momento de esos Finn y Jake estaban ahí para ayudarla, pero esta vez Finn estaba dormido y Jake inconsciente en el suelo. La cobra estuvo apunto de dejarla caer en su boca, pero para cuando la princesa ya esperaba terminar dentro de la serpiente, esta de repente soltó un alarido y automáticamente lanzo a la Dulce Princesa fuera de su boca y la joven monarca, pensando que quedaría igual que Jake cuando tocara el suelo, pero al final su caída pudo ser impedida gracias a que fue atrapada entre los brazos de alguien, y ese alguien resulto ser Finn, quien le había hecho una gran herida en el costado de la serpiente con su espada de Sangre de Demonio. Esta poco a poco fue disminuyendo de tamaño hasta que recupero la forma de Dorian, quien mantenía sus ojos cerrados y tomando insistentemente su costado, del cual estaba chorreando sangre.

-¿Esta usted bien, princesa?- Pregunto el humano colocando a Bonnibel en el piso.

-Eso creo- Respondió la monarca. El humano volteo hacia Dorian y la herida en el costado de este poco a poco se estaba cerrando por lo que el humano entendió que debía ser un vampiro.

-¡Oye, vampiro!- Grito y Dorian acudió al llamado- ¿Quién te crees para tratar a mis amigos de esa manera?

El general, una vez sanada su herida, inclino su torso hasta quedar derecho y analizo detalladamente a Finn. No pudo creer que un humano pudiera haberle hecho una herida de tal rango contando solo con una espada, y el Lich le advirtió que pelear con Finn no seria fácil, pero Dorian nunca se imagino que el humano fuera tan fuerte. Lo volvió a mirar de pies a cabeza y encontró muchas cosas curiosas dentro del humano como lo era honradez, heroísmo, fuerza y… amor. Para ser el último humano, Finn tenia ciertas características que lo hacían superior a lo que fue su raza antes de la Guerra de los Champiñones.

-Tú debes de ser Finn, el humano, ¿verdad?- Dijo Dorian.

-¡No me cambies la conversación y responde mi pregunta!- Contradijo Finn.

-Lo siento, niño, pero no tengo tiempo- Y entonces tomo el mago de la espada de Satnam y con dificultad logro levantarla. Finn se alteró cuando vio al vampiro tomar el arma y no lo pensó dos veces antes de correr contra este y taclearlo con el hombro derribando a Dorian en el suelo- ¿¡Como te atreves a hacer eso!?- Rugió Dorian.

-No voy a dejar que te lleves esta espada. No lo harás- Dijo Finn apuntándole con su espada.

-Que muchachito mas valiente e ingenuo, pero ningún insignificante ser humano como tu va impedir que Ooo se convierta en mis dominios.

Y dicho eso Dorian se transformo una vez mas en cobra gigante e intento morder a Finn con sus colmillos, pero el aventurero bloqueo el ataque interponiendo a su espada entre su rostro y el colmillo izquierdo de Dorian. La serpiente retiro su boca para nuevamente intentar atacar al chico, pero Dorian no conto con que Finn repitiera el mismo ataque y le cortara el estomago provocándole una herida igual a la anterior. Y aprovechando que la cobra estaba distraída, Finn enterró la punta de su espada en la cola de Dorian y este grito a todo lo que daban los pulmones cuando el dolor se le presento. Pero el vampiro no se quedo atrás, este de algún modo pudo librar su cola de la espada de Finn y atacar al aventurero con la punta de esta. El impacto con la cola del reptil mando a volar al humano hasta que su espalda impacto con una pared del laboratorio de Bonnibel. Aturdido, Finn pudo levantarse y tomar su espada para después correr de nuevo contra el reptil, y este rápidamente abrió su boca e intento tragarse al humano, pero este se retiro a tiempo y Dorian termino por morder el concreto del suelo y sus colmillos quedaron atrapados dentro de este. Finn entonces se coloco detrás del reptil preparo su espada para darle el golpe de gracia a Dorian, quien hacia el esfuerzo por desencajar sus colmillos del suelo.

Rápidamente Finn se apresuró a correr y antes de llegar a la cola de la cobra este salto y empuño su espada con ambas manos para que el ataque matara definitivamente al vampiro. Dorian percibió las intenciones del chico humano cuando escucho el grito de este acercándose hacia él y el general automáticamente regreso a su forma de vampiro, lo que hiso que Finn pasara muy por encima del vampiro y, al no haber nada con que detener su caída, Finn se estrello en el piso y su espada cayo a lado de él. Y cuando por fin el General Dorian pudo apartar sus colmillos del suelo este desenvaino su espada samurái y fue a donde el héroe, que apenas se ponía en pie. De una patada el vampiro volvió a derribar a Finn pero este se levanto una vez mas, encarando de frente al general sin ningún rastro de miedo en su rostro. Harto de ese juego de niños, el vampiro tomo con fuerza su arma y dirigió la hoja hacia el cuello de Finn, quien reacciono al momento y volvió a bloquear el ataque de su enemigo, el cual siguió atacando una y otra vez a lo tonto con la única proposición de que la hoja de su espada atravesara el cuerpo de Finn. En uno de los muchos ataques, Dorian esta vez no ataco con su espada, sino que el mismo se derribo al piso y pateo las manos del humano provocando que la espada de Finn terminara a varios metros alejado de él. Aprovechando que su contrincante estaba distraído, Dorian lo derribo atravesando su pie con el de Finn y el vampiro se levanto una vez mas para después colocar el pie encima de pecho de Finn, quien perdió un poco de aire cuando Dorian le presiono la suela de la bota.

Decidido a terminar con la vida de Finn, Dorian apunto al pecho del humano y cuando se disponía a enterrar la punta de esta dentro del muchacho –quien tenía los ojos cerrados para no ver el momento de su final- Dorian fue golpeado por algo que sin duda fue metal y el impacto en la cara del vampiro provoco que se le saliera uno de sus colmillos. Sin saber porque aun no recibía el golpe, Finn abrió los ojos y al principio solo podía ver una silueta borrosa, pero esta se fue aclarando hasta dejar ver el rostro enojado de Marceline. Finn se sorprendió ante la aparición tan repentina de la vampiresa, intento preguntarle que hacia ahí, pero por su expresión de fastidio y su mirada clavada en el General Dorian, debía ser algo por lo cual ella estaba en todo su derecho a tener esa mirada tan salvaje que a Finn tanto le gustaba.

-Pero miren lo que trajo el viento- Se burlo Dorian- Marceline, la Reina Vampiro. A sus ordenes, majestad- Dijo haciendo una burlona reverencia frente a la vampiro, quien tenia ganas de cortar en pedacitos al vampiro.

-¿Qué demonios estas haciendo aquí, Dorian?- Finn la miro confundido. ¿Ella conocía a ese sujeto?

-Solo vine por algo que le pertenece a un amigo, pero esta salamandra me impide que me lo lleve- Dijo y señalo a Finn cuando menciono salamandra.

-Sabes que eres un prófugo de la Guillotina, Dorian, y en mi presencia no te saldrás con la tuya otra vez.

-¿En serio? Porque justamente estaba pensando en eso.

Harta del maldito sarcasmo y semi-sentido del humor del General Dorian Marceline empuño su Bajo-Hacha y corrió a atacar al vampiro, quien también preparo su espada y la estrello contra la de Marceline haciendo que un estruendo resonara por todo el laboratorio. El sonido de metal contra metal era suficiente para que Finn se diera una idea de que la Reina vampiro y el llamado General Dorian no tenían una buena relación entre ambos y eso se notaba gracias a la fuerza con la que impactaban sus armas y el odio con el que se miraban los dos, como si la presencia de Dorian hiciera que Marceline despertara el verdadero sentido de vampiro que llevaba dentro; ese de odio y ver la sangre correr mientras su victima suplicaba por piedad. Y sinceramente Finn nunca había visto tan enojada a Marceline. La manera en que peleaba, la mirada fija y furica que le adornaba el rostro era completamente nuevo para el humano, incluso vio movimientos y ataques que Finn juraría que la vampiresa nunca había usado en algún momento en que el y ella salieran de aventura. No, señor, definitivamente la Reina de los Vampiros no peleaba en serio cuando de una aventura se trataba.

-Finn, ¿estas bien?- Le dijo la Dulce Princesa arrodillándose a su lado. El humano no respondió, estaba bastante concentrado en la pelea para poder articular algo.

El ataque entre el Bajo y la espada samurái de Dorian volvió a resonar en el interior del laboratorio y ambos vampiros quedaron de frente mientras mantenían sus espadas cruzadas y hacían fuerza porque el arma del otro se desprendiera de sus manos, pero la fuerza vampírica de ambos era mucha y las armas apenas y se movían. Y mientras Marceline se mantenía seria y decidida por acabar con Dorian, este únicamente mostraba una sonrisa arrogante dibujada en su rostro con la vista igual de clavada que la de Marceline. El general, como loco recién salido del manicomio, empezó a reírse sin debilitar ni un solo gramo de fuerza en sus manos. La vampiro no entendió porque tanta demencia por parte de Dorian.

-¿Qué te causa tanta gracia, escoria?- Le dijo en tono severo.

-Ay, Marceline, ya no eres la misma chica que conocí hace mas de quinientos años. ¿Qué le paso a la fuerte e incontrolable vampira que siempre me hace morder el polvo?- Lo dicho anteriormente fue como un insulto a su madre para Marceline. La vampiro no soporto mas a Dorian y en un rápido movimiento hiso que la espada del General Dorian se apartara de sus manos para después derribarlo al suelo con el filo de su Bajo-Hacha bastante cerca del cuello.

-¡Nada! ¡Esta aquí frente a ti! ¿¡Que no lo vez!?

-El pasar tanto tiempo con un humano te ha hecho débil, Marcy. Tú no perteneces a este mundo, y tú primo Marshall Lee tampoco. Ustedes son los Reyes Vampiro, no tienen que rebajarse ante estas criaturas- Y volteo hacia donde Finn y la Dulce princesa, quienes miraban con atención la escena.

Enojada, Marceline presiono un poco más el filo de su Bajo-Hacha contra el cuello de Dorian.

-Se lo dije a mi padre y te lo diré a ti, maldita escoria. Los negocios…- Dijo para levantar a Dorian y al instante este termino por ser lanzado cerca de la espada de Satnam-… no son lo mio.

-Bueno, la rebeldía ni Glob te la puede quitar- Le dijo y con dificultad tomo la espada de Satnam y la suya- Pero por ahora lamento informarles que me tengo que ir. El Lich y yo tenemos planes y, bueno, Ooo no puede quedar sin nadie que lo gobierne- Marceline ni se inmuto- Adios.

Luego de decir eso ultimo, Dorian se convirtió en humo y rápidamente salió del laboratorio del castillo por una ventana abierta. Finn y Bonnibel miraron impresionados a la vampira quien solo mantenía su mirada baja y los mechones negros que le caían al frente les impedía ver la expresión en el rostro de Marceline, pero por la forma en la que apretaba sus manos y el mango de su Bajo supusieron que seria mejor no hablar. Sin embargo, pronto la Reina Vampiro levanto sus ojos carmesí encendidos en odio y miro a la princesa y al héroe, y los cuerpos de ambos se tensaron al instante. Después de un incomodo minuto de silencio y la temible mirada de Marceline sobre ellos, Bonnibel se atrevió a hablar.

-M-marceline, no quisiera molestarte pero… creo que nos debes una explicación- Dijo la monarca midiendo con cuidado sus palabras. Tal vez no fue devorada por Dorian convertido en serpiente, pero si no tenia cuidado, la Reina de los Vampiros terminaría con su tarea.

-Si, yo también creo que… algo apesta aquí, ¿no crees?- Dijo Finn sobándose la nuca con timidez.

-Primero tu dime porque no me dijiste lo de tu Sueño de Muerte.

Y el silencio se hiso presente…

¡Hola mundo! Lamento mucho la tardanza en subir este capitulo, pero habia tenido problemas técnicos con Sally (nombre de mi computadora) y con su cargador, pero bueno, ya estoy de regreso. No dejare una nota muy larga porque estoy algo apurada, pero bueno, gracias a aquellos que me dejaron Review en el capitulo anterior. Nos vemos en la próxima. Adios.

Riux, Chaitooo.