La Era Oscura.
Capitulo 8: Satnam, el caballero del terror.
¿Por qué se sentía tan culpable? El solo intento no preocuparla mucho pero al final sus intentos fueron en vano, y Marceline no se veía para nada preocupada, mas bien se veía que la cabeza la explotaría con cualquier cosa que se atrevieran a decirle. Ahora todos estaban sentados en la mesa del comedor real de la Dulce Princesa con una vampira fulminándolos a todos con la mirada, una soberana sintiendo que hacia mal trio, el ultimo de los humanos buscando a fondo una respuesta a lo que le dijo Marceline y un perro mágico inconsciente. Marceline por supuesto que acababa de darle el regaño de su vida a Finn por no haberle dicho a tiempo que tuvo un Sueño de Muerte. Ella misma le dijo que podía contar con ella para lo que sea y Finn dudo de la palabra de Marceline sabiendo que la vampiro siempre cumplía lo que prometía. Y ahora por haberse mantenido callado uno de los vampiros mas odiados por la Reina estaba apunto de entregarle el arma mas peligrosa existente en Ooo al Lich.
-¿Tienes la menor idea de como nos has condenado a todos, Finn?- Dijo Marceline- Ese sujeto no es un vampiro cualquiera.
-Siento mucho no habértelo dicho antes, Marcy, pero es que no quería preocuparte- Intento disculparse.
-Y tu plan no funciono mucho, ¿verdad? No estoy preocupada, Finn ¡estoy aterrada!
-Marceline, creo que podemos hacer algo al respecto con este asunto de la espada ¿Qué tal si reunimos algunas tropas y las mandamos a buscarla?- Dijo Bonnibel, pero eso solo hiso que la vampiresa le mandara una mirada fulminante que hiso que la monarca se sintiera pequeña.
-¿Qué te hace creer que aun estaremos aquí para cuando tus tropas regresen?- La Dulce Princesa no encontró como responder a eso. Ahora si Marceline la había dejado completamente callada- Eso pensé.
Entonces regreso su mirada a Finn. A detalle se notaba que el humano estaba devastado por la culpa y cuando la vampiresa lo razono, tal vez había sido muy dura con el y la rosadita. Suspiro intentando calmarse, Marceline también sabía lo de la guerra y Finn y Bonnibel estaban enterados, también el humano sabía como se entero de su Sueño de Muerte, pero hasta ahora Marceline se había negado a decirles porque odiaba tanto a Dorian y que clase de papel tuvo en la Gran Guerra de los Champiñones. Sin embargo ella se estaba concentrando más en la espada del caballero del terror. Esa arma significaba la destrucción total de Ooo si llegaba una vez mas a las manos manchadas en sangre inocente de Satnam, y eso pasaría muy pronto si a nadie se le ocurría la manera de evitar que pasara. Y cuando le dijo a Finn que estaba aterrada era porque de verdad tenia miedo. Si, señores, aunque no lo crean Marceline Abadder, la Reina de los Vampiros y soberana de la Nocheosfera estaba aterrada; aterrada de volver a vivir en la guerra; aterrada de ver muertes y desgracias; aterrada de perder a los que mas quería; aterrada de ver a Finn morir. Apoyo ambos codos en la mesa y con los índices de sus manos empezó a sobarse los costados de la cabeza para intentar pensar con mas claridad, pero sus pensamientos de repente fueron interrumpidos por la voz de Finn.
-No es por molestarte, Marcy, pero…- La vampiro volteo a verlo. Finn sin duda estaba asustado- ¿Qué tan fuerte era el portador de la espada?
-¿Fuerte? Satnam no era fuerte, él era la misma muerte encarnada. No hay palabra que defina lo sanguinario que fue el caballero del terror cuando aun estaba vivo.
-¿Tu lo conociste?- Se atrevió a preguntar Bonnibel.
-No. Yo aun era muy pequeña cuando se inicio la guerra, pero cuando crecí mi padre me conto todos los males que hiso Satnam- Desvió su mirada a Finn- La destrucción de los humanos fue una de ellas.
-¿Satnam fue el que destruyo a mi raza?- Marceline asintió, lamentaba darle esa información a Finn, pero algún día tendría que saberlo- Pero si el esta muerto la espada no le sirve de nada. Aun tenemos oportunidad.
-Estas muy equivocado, Finn. Muerto o no, Satnam aun tiene poder estando su espada intacta.
-¿A que te refieres con eso, Marceline?- Pregunto la Dulce Princesa.
-No se mucho sobre Satnam, pero mi padre me ha contado que la fuente de poder del caballero del terror es su fiel arma. Por cierto, ¿en donde la encontraron?
-En una cueva un día en que Jake y yo estábamos de aventura- Respondió Finn- Era muy extraña, había mucha tecnología adentro, las paredes se deslizaban y encontramos una puerta que se abría con contraseña.
-Eso debe ser porque muchos aparatos tecnológicos humanos quedaron escondidos, ¿verdad Marceline?- Dijo Bonnibel.
-Si, me temo que si. No se quien haya escondido la espada ahí, pero debió ser muy ingenioso- Dijo y después se cruzo de brazos- En fin, una vez que llegue la espada a manos de Satnam, den por seguro que tendremos que vivir con la Princesa Grumosa.
-¡No, Marceline!- Grito Finn de golpe. Todos los presentes voltearon a verlo- ¿Te vas a dar por vencida así nada mas? ¡Esa no es la Marceline que conozco!
-¿¡Entonces como piensas que una guerra se no desate en Ooo sin que ninguno de nosotros muera!?- Le grito levantándose de golpe de la silla.
-¡No lo se, pero eso no significa que tengamos que darnos por vencidos!- Grito e imito a Marceline. Bonnibel los miro a ambos y como ella estaba en el medio decidió retirarse con la excusa de que tenía que atender algo con Mentita.
-¡Eres un necio, Finn! Si te digo que es peligroso enfrentar a Satnam, ¡es por esa misma razón que no lo harás!
-¿Ah si? ¡Pues este necio evitara que un continente entero sea destruido!- Decidió señalándose a si mismo con el pulgar.
-¡Necio!
-¡Gritona!
-¡Niño tonto!
-¡Mandona!
-¡Idiota!
-¡Dientona!
El ultimo insulto hiso que ambos se apartaran de la mesa y se fueran en direcciones contrarias susurrando cosas del otro. Ninguno se dio cuenta, pero acababan de gritarle a la persona que más querían en la Tierra y no seria muy fácil disculparse; uno, por el orgullo y honor así misma de Marceline; y dos, por la idiotez y estupidez de Finn al no saber como pedirle perdón a alguien tan importante.
Marceline salió del castillo y estampo el portón del castillo detrás de ella para luego irse flotando hacia su casa ignorando por completo las miradas de los guardias, que en ningún momento habían visto a la vampira si quiera acercarse a la puerta –valla guardias que eran-. La vampiro voló a gran velocidad a la cueva en la que estaba su hogar sin darse cuenta que había olvidado algo muy importante en el Dulce Reino. Ahora si Finn la había sacado de sus cabales y de la peor forma posible, ella solo intento protegerlo, pero la cabeza hueca de Finn de seguro no fue capaz de captar ni una palabra de lo que le dijo. Y definitivamente no seria ella la que tendría que pedir disculpas, ya suficiente hiso con aceptar que estaba asustada por la guerra. No, esta vez Finn seria quien seria el que se disculpara esta vez, aunque Marceline sabía que para cuando alguno de los dos quisiera pedir perdón la guerra ya habría empezado.
-Humanos- Soltó ella sin mas.
Finn cerró la puerta de la habitación que le asignaron de un portazo. Nunca en todos los años que llevaba de conocer a Marceline tuvo una discusión tan profunda con la vampiresa, y la primera incluso a él le habia dado miedo. Pero por otro lado Marceline tenía que entender que la palabra "imposible" no existía, no aparecía ni aparecería en su diccionario. Él era un héroe y los héroes no se rendían por mas grande que fueran todos sus problemas. Satnam no debía ser más que un pobre diablo como el Lich que solo pensaba en el dominio y en la destrucción de un lugar para convertirlo en su reinado y si Finn creía que podía vencerlo, era por lo mismo. Ni el Lich, el peor de los peores, fue un oponente digno de la presencia del humano, ¿entonces quien decía que un sujeto podía llegar de entre los muertos y echar al drenaje todo lo que había logrado? Podría morir en el intento y dejar solos y tristes a los demás, pero por lo menos vivirían en paz. Pero por ahora Finn necesitaba calmarse y olvidar la discusión que acababa de tener con Marceline, por lo que nuevamente se dejo caer en la cama.
-Vampiros- Soltó para después dormirse.
…
El Lich se estaba riendo como un demente y sus maléficas carcajadas hacían eco en todo el edificio en el que el y Dorian se encontraban. Todo funciono a la perfección, el objetivo se logro y la Tierra de Ooo ya no tenía ni la más mínima oportunidad de poder ganarles. Satnam renacería y solo era cuestión de reunir el arma con el resto de la armadura para que el caballero del terror se levantara.
-Por fin- Decía el Lich mientras acariciaba la hoja del arma- ¿Sabes de que esta hecha esta espada, Dorian?
-Metal, supongo- La respuesta hiso que el Lich se enfadara.
-¡No, idiota! El arma de Satnam no es solo metal, es oscuridad pura. La mayoría de las vidas que se perdieron en la Gran Guerra de los Champiñones permanecen dentro de la hoja de esta arma faltaran mas cuando recaiga en las manos de su portador.
-¿Y si no funciona?- Pregunto Dorian.
-Funcionara. Y si no es así, tendré que cortarte la cabeza
Dorian no supo contestar ante la afirmación de el Lich pero al querer hacerlo este volteo y le respondió con una mirada directa, como si con eso e Lich quisiera decirle que no se atreviera a hablar. El vampiro entonces contuvo su respuesta y dejo que el demonio siguiera con su trabajo.
En una esquina de la habitación estaba una bolsa de cuero muy grande y llena de polvo la cual el Lich tomo y, al hacerlo, se escucho el sonido de varias piezas de metal chocar unas con otras, lo que llamo bastante la atención de Dorian. El Lich se arrodillo al lado de la espada de Satnam y puso la bolsa de cuero al lado de la espada para después retirarse colocándose al lado de Dorian, quien mantenía su vista en la espada y la bolsa. Pero al ver que no pasaba nada y que el Lich empezaba a desesperarse el vampiro trago saliva en seco y le rogo a Glob que esa cosa funcionara… pero nada. Frustrado, el Lich tomo del cuello de la camisa a Dorian y le arrebato la espada que le regalo colocando el filo de esta en el cuello del vampiro, y cuando la hoja estaba por atravesarlo, de pronto un resplandor distrajo los ojos de ambos. El Lich y Dorian voltearon en dirección a los artefactos y se encontraron con que ambos tenían a su alrededor un tipo de luz negra y, al verla, el Lich soltó el cuello del vampiro dejando caer a este en el piso. El demonio se acercó lentamente a la espada, pero de repente está cobro vida y se elevo en el aire y al mismo tiempo las piezas de la armadura de Satnam salieron por si solas de la bolsa y rodearon la espada al tiempo en que unas se armaban y reunían formando brazos, piernas, tronco y todo de lo que estaba compuesto Satnam. El ritmo que llevaban las piezas era como de un ataque, pues cuando chocaban con otras una parte de la armadura tomaba forma y hacían un ruido ensordecedor dentro de la habitación.
Dorian miraba impresionado el ritmo que llevaban las piezas para formar las partes de la armadura y eran muy rápidas, pues hasta ahora habían acabado los pies, las piernas, el estomago y la mitad de los brazos, y el "baile" siguió y siguió hasta que las piezas terminaron de formar el casco de la armadura y, poco después, una cortina de fuego bajo de los hombros de Satnam hasta sus tobillos para luego apagarse y dejar ver una enorme capa de color rojo. El Lich sonrió, Ooo ya no tenia esperanza alguna. Sin embargo, Satnam no hacia ningún movimiento, parecía una especie de caparazón vacío bien parado y con la mirada fija en el horizonte, pero eso era algo que no se podría afirmar ya que los ojos no eran muy notables dentro de la armadura, pero para ser más claros, no parecía tener ojos.
-¿Y ahora que?- Pregunto Dorian al ver que la armadura no hacia ningún movimiento.
-Se paciente, Dorian- Le dijo su amo sin apartar los ojos de la majestuosa armadura frente a él.
La espada, que hasta el momento no se había movido, cobro vida una vez más y de golpe coloco su mago en la mano de la armadura a la cual le resplandecieron los ojos como a un robot recién activado. El ser enderezo su torso y los ojos rojos de este parecieron brillar más a causa de la careciente luz que había en la habitación. Tanto Dorian como el Lich estaban que casi le gritaban a Ooo que la perdición estaba por tocar la puerta de sus casas. El vampiro se inclino hacia adelante haciendo una reverencia y el Lich, por otra parte, camino unos pasos frente al causante de la extinción de los humanos.
-Satnam, viejo amigo, ¡pero cuanto tiempo ha pasado!- Exclamó el demonio calavera, pero Satnam no dijo ni una palabra- Oh, lo siento, olvide que eras mudo. Es increíble lo que se puede olvidar en millones de años, ¿no crees?
Satnam no respondió, ni parecía ponerle atención a lo que decía el Lich, el simplemente movía la cabeza de un lado a otro observando su alrededor. Le pareció muy extraño estar dentro de una habitación cuando en realidad debería de encontrarse en medio de una catástrofe, una guerra, un desastre, pero en lugar de eso estaba en quien sabe donde junto con su mano derecha y el General Dorian. Tratando de resolver sus dudas Satnam se acercó a la ventana más cercana y en lugar de observar un paisaje terrorífico, destruido y sin vida, sus ojos se toparon con el cielo nocturno, una gran cantidad de arboles de diferentes tamaños y formas raras, pero ni rastro de una guerra o un charco de sangre con un cadáver encima. ¿Qué había pasado? No estuvo tanto tiempo fuera del mundo real, ¿verdad? Satnam siguió observando todo el paisaje mientras intentaba encontrar en su mente una explicación razonable de porque el mundo estaba tan tranquilo cuando debería estar destruido, pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la mano sin vida del Lich se puso en su hombro. El caballero del terror volteo y dejo que su mano derecha hablara.
-Muchas cosas cambiaron, Satnam. Perdimos la guerra, y este fue el resultado.
Por carecer de la habilidad de hablar Satnam simplemente mantuvo la mirada posada en el Lich, quien retiro su mano del hombro de la criatura.
-Señor Satnam, ¿me permite tomar la palabra, mi señor?- Hablo Dorian. Satnam asintió- Gracias. Como usted ya tiene informado, hemos perdido la guerra, pero… siempre hay una segunda oportunidad.
-Dorian, al grano con todo esto- Dijo el Lich.
-Lo que quiero decir, es que lo hemos regresado al mundo de los vivos para poder sacar a nuestro ejercito de la Nocheosfera y, así, tomar al mundo- A Satnam pareció agradarle la idea, pues inclino ligeramente la cabeza sin dejar de mirar al General Dorian.
-Necesitamos que usted este presente ante su antiguo ejercito, señor. Solo usted tiene lo necesario para que nos escu…
Antes de terminar de hablar, Satnam lo interrumpió levantando una de sus metálicas manos callando de golpe al demonio. Con un movimiento de manos en las manos del caballero del terror apareció una diminuta llama azul que poco a poco fue deformándose hasta tomar la forma del Bajo-Hacha de Marceline. Al reconocer por competo el arma el Lich miro intrigado a Satnam, pero este solo se limito a mirarlo, tratando de comunicarse de alguna forma que el Lich entendiera lo que le quería decir. Y cuando lo entendió, el Lich asintió y miro a Dorian con una maléfica sonrisa dibujada en el rostro.
-General Dorian, necesito pedirle otro favor.
…
Jake abrió con lentitud los ojos al tiempo en que soltaba un quejido. Se inclino un poco en el piso y cuando su mente lo hiso recordar que un vampiro lo había dejado inconsciente, el perro mágico volteo desesperado hacia todos lados buscando a Dorian y a la Dulce Princesa, quien seguramente estaría metida en un lio, pero no hubo rastro de ninguno de los dos y el no recordaba haber tenido la pelea en el comedor real. Confundido, Jake se levanto y dio unos cuantos pasos al portón del comedor real para salir a buscar a Finn y a la Dulce Princesa, pero cuando ya estaba por tocar la perilla de este, una de las enormes puertas se abrió de golpe y se llevo al perro hasta estrellarse con la pared.
-¡Jake! ¿Jake, donde estas?- Decía la Dulce Princesa buscando al perro mágico por todos lados cuando entonces la puerta que había abierto de un portazo empezó a moverse hasta dejar ver a un Jake pegado como calcomanía en la pared- Oh ahí estas, Jake.
El perro no pudo ni contestarle, el golpe lo había mareado mucho y apenas si podía hacer sonidos audibles.
-Jake, tengo malas noticias ¡Se han robado la espada que matara a Finn!- Informo la monarca completamente exasperada.
-Pero mamá, aun no estoy vestido- Dijo Jake inconscientemente. Bonnibel no tuvo otra opción más que tomar un megáfono y con este gritarle en la oreja al perro.
-¡PONME ATENCION!- Y eso fue suficiente para que Jake saliera de su trance y regresara a la realidad.
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?- Decía el perro girando su cabeza a todos lados, pero entonces volteo a ver a Bonnibel- ¿Qué esta pasando, princesa?
-Jake, acaban de robar la espada del laboratorio- El rostro de Jake entro en pánico cuando escucho aquello y lo primero que le cruzo por la mente fue saber si su hermano estaba a salvo, por lo que empezó a hacerle todo un lio de preguntas a Bonnibel sin que esta pudiera responder a ninguna.
-¿En donde esta Finn? ¿Cómo esta? ¿Lo hirieron? ¿Sigue vivo?...
-Calma, Jake. Si, Finn aun esta vivo, no lo hirieron. Marceline lo salvo, pero ella y Finn tuvieron una pelea.
-¿Qué? ¿Por qué?- Pregunto el perro.
-No lo se. Empezaron a insultarse pero yo me fui con la excusa de que Mentita me necesitaba. Cuando vi a Finn caminando por el pasillo supuse que ya habían terminado de pelear, pero tu hermano estaba renegando y creo que no todo salió bien con Marceline.
-Nah, ya conoces a esos dos, en poco tiempo estarán como siempre. ¿Pero de donde salió Marceline cuando me dijiste que salvo a Finn?
-No lo se, ella simplemente llego de la nada y golpeo al General Dorian con su Bajo- Respondió Bonnibel.
-¿Marceline conocía al sujeto que robo la espada?- Dijo Jake.
-Parece que si. Digo, es verdad que Marceline es la Reina de los Vampiros, pero Dorian parece conocerla desde hace mucho tiempo antes de que ella subiera al trono. Y… creo que el tal Dorian hiso algo que no tiene muy contenta a Marceline.
-No, no lo hiso.
Una voz familiar tomo la palabra, el perro y la princesa dirigieron su atención a una de las ventanas y se llevaron la sorpresa de que la Reina de los Vampiros estaba sentada en el marco de esta. ¿Cómo le hacia esa chica para aparecer de la nada sin que nadie la escuchara? O Marceline era una experta haciendo eso, o era mitad ninja.
-¿Qué haces aquí, Marceline?- Pregunto Bonnibel.
-Olvide mi Bajo ¿Dónde esta?- Dijo empezando a caminar por la habitación del comedor hasta que vio su Bajo al lado de la silla en la que se sentó. Sin decir nada, Marceline lo tomo y volvió a irse hacia la ventana- Ya me voy.
-No, jovencita- Le dijo el perro estirando su brazo y enrollándolo alrededor de la cintura de Marceline sin que esta pudiera atravesar la ventana- Usted no se ira de aquí hasta que nos diga que relación tiene con el General Dorian.
-¿Y tu que sabes de eso, perro? Estabas inconsciente cuando todo pasó, y aunque no lo hubieras estado, no diré nada respecto a Dorian.
-¿Y exactamente porque?- Pregunto la Dulce Princesa.
-Ay, lo siento, Bonni, pero la Nocheosfera y yo impedimos que esa información caiga en manos de todos.
-Marceline, todos sabemos que la única ley que tienes en Nocheosfera es que no hay leyes- Ataco Bonnibel.
-Si, pero eso no cambia que yo sea la Reina de los Vampiros, ¿eh? ¿Cómo te quedo el ojo?- Pero a Marceline nadie le gana- Pero en serio, chicos, lo que hiso Dorian no es nada lindo.
-Hazlo por el bien de Ooo- Pidió Jake.
-No se como eso ayudaría a Ooo a no ser destruido. Ahora suéltame, Jake, tengo un compromiso con mi primo.
Aun con la tremenda fuerza que Marceline poseía, esta no fue capaz de hacer que el perro la soltara y dejara de insistir en que les dijera porque razón odiaba tanto a Dorian. La Reina de los Vampiros tenía prisa, su padre de alguna manera pudo convencer a Marshall de que se tratara el asunto de la guerra que se aproximaba y como la vida de Finn estaba en peligro, esta vez, y por mucho que le doliera, Marceline tendría que ser… puntual. El Rey Vampiro venia de tierras muy lejanas y además era su primo, el único que podía entenderla a parte de Finn, y no quería hacerlo esperar porque, según sabia, Marshall tenia novia y la quería a morir. Pero con Jake impidiéndole el paso y Bonnibel sin hacer nada nunca podría llegar a Nocheosfera a tiempo. No tenia opción, de verdad no quiso hacerlo pero la vampiro se vio obligada a morderle la pata a Jake, quien automáticamente retiro ambos brazos de la cintura de ella y reviso su mano para asegurarse de que la mordida no fue grave, y no lo fue.
-¡Oye!- Le reprocho el perro sobándose la mano.
-Saluden a Finn de mi parte, ¿si?- Les dijo y entonces se lanzo por la ventana para después irse flotando entre los aires.
-Esa chica no tiene remedio- Comento el perro sin dejar de frotarse la pata. Bonnibel entonces miro la ventana y apenas si pudo divisar una mancha negra flotando entre la oscuridad de la noche. Ella no tenia derecho a darle criticas a la Reina de los Vampiros y soberana de la Nocheosfera, pero si algo podía criticar de Marceline eran dos cosas; uno, ella siempre seria una reina despreocupada, vaga y desobligada; y dos, la muerte no era algo que le pudiera importar porque después de todo Marceline era inmortal.
-Marceline es Marceline, y ella nunca cambiara- Murmuro la Dulce Princesa.
…...
La joven descendió de los aires en medio de una pradera vacía y rápidamente tomo con fuerza el mango de su Bajo-Hacha y abrió el portal a la Nocheosfera. Entro en el y en un santiamén Marceline volvió a aparecer en medio de la oficina de su padre, y sentado en uno de los sillones de terciopelo rojo, estaba frente a sus ojos el gobernante del otro lado del Inframundo. El portal se cerró detrás de Marceline y esta sonrió ligeramente al ver a su primo otra vez, y este se levanto del sofá para ir a recibir a la persona que desde hace siglos no veía. Abrazo a su prima y esta le devolvió el abrazo para después separarse de Marshall y darle un amigable golpe en el brazo derecho, como ella acostumbraba a hacerlo.
-Pensé que nunca te volvería a ver, pedazo de animal- Le dijo ella- No has cambiado nada, viejo.
-Gracias. Pero no puedo decir lo mismo de ti. No te recordaba con tantas canas, Marceline- Le dijo el en tono de burla.
-¡Marshall!- Se indigno la joven.
-¿Apenas se acaban de encontrar y ya están peleando? Es un nuevo record, chicos- Les dijo Abadder entrando por el portón que daba el paso a su oficina.
-El empezó- Se defendió Marceline. Marshall simplemente rio.
-Ya descubrió como podemos evitar todo esto de la guerra, ¿verdad, tío?- Dijo Marshall.
-En parte si y en parte no, Marshall. Resulta que el Lich y el General Dorian ya están muy adelantados en todo esto y creo que no les va a gustar lo que van a oír- Dijo Hunson sentándose detrás del escritorio de su oficina.
La sola expresión en el rostro del Señor de la Oscuridad les dijo miles de cosas a los Reyes Vampiro, y aunque tanto Marshall como Marceline eran unos vagos sin remedio alguno, les preocupaba saber que harían el Lich y Dorian a continuación. Ni si quiera sabían donde estaban y eso le ponía los pelos de punta a Marceline, que ya de plano no soportaba saber que Finn estaba en peligro de muerte y que al mismo tiempo uno de los peores Desterrados de la Nocheosfera entera y el Lich estaban creando una conspiración para traer de la muerte al caballero de terror. Marshall también estaba igual que su prima. Le preocupaba que Aaa también fuera atacada por Satnam y que las criaturas murieran, pero obviamente le preocupaba millones de veces mas el bienestar de su querida Fionna; no soportaría perderla.
-¿Qué esta pasando, papá?- Quiso saber la vampiresa.
-Chicos, me acaban de informar que una poderosa energía oscura se libero en un bosque de Ooo- Los vampiros pusieron mas atención- Y lamento darles esta información, pero esa energía resulto ser Satnam.
-¿Qué?- Exclamaron los vampiros al mismo tiempo inclinando su torso hacia adelante.
-¿Tío, como es eso posible?- Pregunto Marshall- Aun no estamos preparados para esto y estoy seguro que el Lich no avisara cuando mande a atacar Ooo.
-Lo se, Marshall. Pero por ahora ustedes dos son los únicos que pueden mantener a salvos los continentes de Ooo y de Aaa. No conocen a Satnam, no saben cuales son sus tácticas, sus formas de atacar; nada. Sin embargo, son los Reyes Vampiros, los dos seres más poderosos que existen, y es por eso que confiare en los dos para que Ooo- Miro a Marceline- y Aaa – Miro a Marshall- estén protegidos.
-¿Y que quieres que hagamos si nos hacen un ataque sorpresivo?- Dijo Marceline.
-Satnam no podrá atacar si aun no tiene su ejercito, y ese ejercito esta en…- Hiso una pausa para que alguno de los dos respondiera, y fue Marshall quien tomo la palabra.
-La Tierra de los Desterrados- Completo el vampiro.
-¿Y eso en que nos ayuda? La Tierra de los Desterrados puede tener a tus mejores guardias, pero no quisiera recordarte que el General Dorian escapo frente a sus narices y ellos no hicieron nada- Comento Marceline- Y si todo el ejercito de Satnam esta aquí, en la Nocheosfera, ten por seguro que con la clase de guardias que tienes todos terminaremos por serviles de esclavos a Satnam.
-Marceline, creo que no has notado un pequeño pero importante punto en todo esto- Hablo Marshall. La Reina Vampiro lo miro.
-Habla- Le ordeno. Marshall reflexiono un momento porque, si su hipótesis no le fallaba, no existía forma de que el Lich pasara a la Nocheosfera y mucho menos Dorian o Satnam.
-No se si estoy en lo correcto, pero si no me equivoco, ni Satnam, ni el Lich y ni Dorian tienen la probabilidad de cruzar al Inframundo así nada mas. Creo saber que solo nosotros (y un amigo tuyo, Marceline) sabemos como abrir la Nocheosfera- Dijo Marshall victoriosamente- Así que las probabilidades de que los Desterrados salgan al mundo de los mortales son bajas.
Hubo silencio por unos cuantos instantes, pero ese silencio fue interrumpido cuando se oyó el sonoro golpe que Marceline le dio a su primo en la cabeza. El vampiro sin comprender el porqué de tanta violencia empezó una de sus muchas discusiones con Marceline.
-¿¡Como porque hiciste eso, Marceline!?- Grito.
-¡Es que en verdad no puedo creer que seas tan idiota, Marshall! ¡El Lich si puede entrar y salir de Nocheosfera cuando quiera! ¿¡Como piensas que saco al General Dorian entonces!?
-¡Pues perdóname, no soy perfecto!- Contrataco el vampiro.
-Ay, estos niños- Murmuro Hunson recargándose en su silla mientras veía la infantil discusión entre los Reyes Vampiros.
Algunas veces a Hunson Abadder le costaba ver a Marshall Lee y a su hija Marceline Abadder como los vampiros más importantes de toda la Nocheosfera. Todo el poder recaía en ellos, de eso no había duda, pero era difícil creer que dos simples adolescentes fueran los soberanos del Inframundo de Ooo y de Aaa. Ni adolescentes parecían a veces, más bien parecían niños de cinco años peleando el uno contra el otro, ¿pero que se les podía reprochar? Ellos eran y serán siempre los hijos de los anteriores gobernantes después de todo. Una vez fueron príncipe y princesa, los honorables e intachables hijos de los Reyes, pero ahora Marceline Abadder y Marshall Lee habían subido al trono y el que fue el reinado de sus padres quedo atrás. Hunson rio, de verdad el destino era demasiado inesperado…
¡HOLA MUNDO DE FANFICTION! Eh regresado y con un nuevo capi de la Era Oscura que sinceramente espero y les haya gustado. Un enorme abrazo a Paqs y a Gumball Lee por sus Reviews en el capitulo anterior, la verdad me sirvieron mucho para seguir con esta historia. Bueno, ojala hayan disfrutado el capi, nos veremos en el siguiente. Adios.
Riux, Chaitooo.
