La Era Oscura.

Capitulo 9: Y adiós a la paz…

Solo mil años habían pasado desde la trágica Guerra de los Champiñones, y ahora resultaba que empezaría otra y por culpa de los mismos desgraciados que le arrebataron la paz al mundo desde un principio. Y eso era algo que se debía evitar. El padre de Marceline ya les había dejado en claro que los continentes de Ooo y de Aaa se encontraban en sus manos y que por ser los Reyes Vampiro en ellos recaía la responsabilidad de que estuvieran a salvo. Seria difícil lidiar con eso porque tanto Marshall como Marceline vivieron en la misma guerra y ambos aun estaban traumados por todo lo que vieron en ella. El pobre Marshall aun recordaba como el, de pequeño, vio a un hombre correr como loco pidiendo ayuda mientras su cuerpo ardía en llamas. Y la pequeña e inocente Marceline, que todavía podía oler la sangre y la pólvora que no pudo faltar en esa masacre. Podía sonar difícil de creer, pero algunas veces el Rey y la Reina llegaban a tener pesadillas sobre eso. Ellos se mostraban como unos vampiros fuertes a los que nada les asustaba y nada les preocupaba pero… ¡POR AMOR DE GLOB, HASTA LOS VAMPIROS SIENTEN MIEDO! Además seria ridículo que no lo sintieran, pues todos los vampiros que conocían fueron humanos en algún tiempo y obviamente adoptaron todas las características comunes de uno, como lo era el miedo.

-¿Tienes alguna idea de como solucionar esto, Marcy?- Le pregunto su primo viendo a través de una ventana muy grande que estaba en la oficina de Hunson.

-Por ahora no tengo nada que podamos utilizar. ¿Y tú?

-Yo tampoco- Dijo y se apartó de la ventana para sentarse en uno de los sofá rojos frente a Marceline, los cuales estaban delante del escritorio de su padre- Que porquería, ¿no? Apuesto a que nunca te imaginaste volver a vivir una guerra.

-No- Respondió ella recargando su cabeza en el acolchonado respaldo del sofá con la mirada perdida en algún punto de la oficina de Abadder. El vampiro se dio cuenta del estado de bajo animó de su prima y se acercó a ella flotando.

-¿Estas bien, Marceline? Parece como si estuvieras enferma ¿Estas enferma?

-No, Marshall- Le respondió sin más.

-Si es por la guerra, te aseguro que de alguna forma saldremos de esto Marcy. No tienes porqué preocuparte.

-No es por la guerra… Es por la salud de un amigo.

-¿Es grave?- Quiso saber el Rey Vampiro.

-Muy grave. Tuvo un Sueño de Muerte hace unos días y se vio morir así mismo en la guerra. Esta preocupado y yo también- Explico mientras a la mente se le venia el recuerdo de Finn hablando con Jake sobre el Sueño de Muerte que el humano tuvo y Marceline se sintió terrible cuando recordó que había tenido una pelea con Finn por algo tan estúpido como que tan grande era la fuerza de Satnam.

-Ojala todo salga bien, ¿no? Digo, para que tu amigo no muera y que la guerra se desate.

Pero la vampiresa no dijo nada. Solo se quedaba con la cabeza recargada, la mirada perdida y callada, cosa que no era normal en ella y Marshall ya se estaba preocupando. Ver a Marceline así… era como ver a una niña alegre y feliz mientras le contaban que su padre había muerto en un accidente y que jamás lo volvería a ver. Marshall la entendía bien, si el perdiera a Fionna lo primero que haría seria esperar el amanecer y exponerse al sol o lo mas practico, clavarse una estaca en el pecho. Y si tanto le importaba ese sujeto a Marceline para que estuviera así Marshall por primera vez en su vida seria un buen primo y le haría un favor a su prima manteniendo a salvo a quien sea que fuera su amigo. Además debía estar estresada, su padre no debía dejarla dormir y ella no estaba acostumbrada a tratar con asuntos como esos, y Marshall tampoco, pero se notaba que la vampiro llevaba más peso en el hombro que él.

-Marceline…

De repente el portón de la oficina de Abadder se desplomo bruscamente en el suelo y dejo con las palabras en la boca a Marshall. El sonido llamo la atención de la Reina y esta giro su cabeza hacia la puerta para encontrarse con quien menos quiso hacerlo.

El General Dorian, el enemigo numero uno en la lista de Marceline estaba parado frente a ella con una sonrisa demente adornando su cara. Rey y Reina se pusieron de pie al ver a la mano derecha del Lich y de Satnam, la actitud de este no había cambiado mucho, porque claramente se notaba que el sujeto aun seguía siendo un loco sin remedio. Lo único que cambio del vampiro fue el brazo metálico que sustituyo al que le cortaron, y eso fue gracias a una pequeña cortesía de Marceline; la cicatriz que le dividía el rostro en diagonal también fue gracias a la buena puntería de la Reina de los Vampiros, quien miraba con gran cantidad de odio al imbécil que le hiso la vida imposible poco después de la Gran Guerra de los Champiñones.

-¡Pero miren nada mas lo que me fui a encontrar! parece que me eh sacado el premio gordo, eh. Satnam estará complacido cuando vea que eh encontrado a los Reyes Vampiro.

-¡De lo único que estará complacido será de la tremenda paliza que estoy a punto de darte!- Grito la vampiro a punto de lanzarse hacia Dorian para golpearlo hasta que no le quedara conciencia alguna, pero Marshall la tomo por la cintura e impidió que se acercara al vampiro.

-Cálmate, Marcy, no le hagas las cosas mas facies a este pedazo de idiota- Dijo Marshall.

-Oh, Marshall Lee, el Rey Vampiro. Mírate nada mas, la última vez que te vi estabas agonizando ¿Qué te paso? ¿Tu padre te convirtió en vampiro y te condeno a vivir una vida inmortal?- Se burlo soltando unas risitas apenas audibles.

-¡Cierra la boca, vampiro de mierda!- Grito. Por nada del mundo iba a permitir que alguien como Dorian fuera capaz de insultar la memoria de su padre en SU presencia. Marshall de ninguna manera dejaría que un maldito descarado como él se tomara la libertad de decir lo que se le antojara del padre de Marshall.

-Ay, ¿pero en donde habrán quedado los modales de los adolescentes de hoy?- Bufo Dorian- Como sea, no vine hasta aquí para perder el tiempo. Quiero el hacha de la familia de Marceline y más vale que me lo den.

-Ni loca te entrego mi Bajo ¿Y que te hace pensar que te lo daré, eh?- Le dijo logrando librarse del agarre de su primo y avanzando unos pasos hacia el vampiro.

-Imaginaba que dirías eso.

Acto seguido Dorian trono sus dedos y al momento varios vampiros y demonios entraron corriendo a la oficina de Hunson, algunos por las puertas y otros pocos entraron atravesando la ventana, pero todos estaban armados con largas lanzas con puntas afiladas. Los soberanos de la Nocheosfera retrocedieron hasta que sus espaldas se tocaron cuando las criaturas empezaron a rodearlos hasta formar un círculo en el que Marshall y Marceline terminaron en el centro. Dorian entonces les dio otra orden y automáticamente las criaturas pusieron sus armas frente a los cuellos de los Reyes Vampiros, quienes tuvieron que estirar sus cuellos hacia arriba para que las puntas no los atravesaran. Habían caído redonditos en el ataque de Dorian y ni siquiera se dieron cuenta cuando los reclutas del General ya los tenían acorralados.

-Esa no la vi venir- Comento Marshall viendo las afiladas puntas de metal tan cerca de su cuello. Valla Rey de los vampiros que era.

-Y tampoco vendrás venir el ataque que daremos en Ooo una vez que Satnam tenga el hacha de la familia- Dijo Dorian. Marceline lo fulmino con la mirada.

-¿Cómo para que quiere Satnam mi Bajo?- Pregunto bruscamente.

-No estoy seguro. Mi amo es mudo y se comunica por medio de fuego, pero debe ser por algo importante. Pero en fin, si tratan de escapar yo daré la orden de que les atraviesen los cuellos- Les dijo empezando a caminar por el alrededor del circulo buscando el Bajo-Hacha de Marceline.

-¡Eres un degenerado! ¿¡Te lo han dicho!?- Grito Marceline siguiendo con la mirada a Dorian. Este únicamente se limito a reír por lo bajo sin dejar de buscar su objetivo.

-Me han llamado traidor, imbécil, idiota, demente, loco, y un montón de insultos más, pero nunca degenerado. Me alagas, Marcy.

-Eres despreciable, en serio- Volvió a decir ella.

-Eso también ya me lo han dicho.

Y justo después de haber dicho eso Dorian tropezó con algo y estuvo apunto de caer boca abajo al suelo, pero gracias a sus reflejos y la habilidad de levitar, este se quedo flotando suspendido en los aires. Poco a poco el vampiro fue inclinándose hasta quedar nuevamente de pie en el piso, hubiera sido una vergüenza grave que un futuro dictador tan sanguinario como él se dejara humillar por algo tan inapropiado como tropezar con quien sabe que cosa. Volteo hacia atrás y en su rostro primero se mostro sorpresa pero luego una sonrisa típica de el General se formo en su rostro enseñando todos sus dientes y sus dos pares de colmillos afilados y listos para devorar lo que sea. Frente a él estaba la legendaria hacha de la familia de Marceline pero, al tomarla, Dorian se confundió un poco. El no recordaba que las hachas también contaran con cuerdas, cabezales, chips, perillas y afinadores ¿Tenia en sus manos el arma mas poderosa que había transcurrido de generación en generación con los Abadder, o simplemente el bajo de un adolescente? No supo interpretarlo, pero parecía una combinación de un hacha y un bajo, aunque debió esperar que con todos esos siglos estando en las manos de Marceline, no le sorprendía que hubiera convertido la reliquia mas apreciada de su familia en un bajo.

-¡Aleja tus sucias manos de mi Bajo, con un demonio!- Grito la Reina de los vampiros.

-Oblígame, niña- Se burlo Dorian acariciando el filo del hacha provocando así que aumentara la ira de Marceline.

-¡Marshall, sirve de algo y sácanos de este lio!- Grito ella.

-¿Qué quieres que haga? Estoy tan atrapado como tu, Marceline- Dijo Marshall.

De pronto se escucho como el vampiro tronaba una vez más sus dedos y sus reclutas acercaban más sus lanzas a los cuellos de ambos reyes, y al pensar que ese seria el golpe final, estos cerraron sus ojos y levantaron sus cuellos esperando el impacto de las lanzas. Pero al no sentir nada, ambos entreabrieron sus ojos un poco y notaron que las armas ya no estaban cerca de sus cuellos, las habían quitado, pero el circulo de los reclutas de Dorian aun seguía intacto y con los Reyes Vampiro en medio. Dorian se abrió paso entre las criaturas para entrar al círculo con el Bajo-Hacha de Marceline colgado en su hombro. La chica estuvo apunto de cortarle la cabeza de un zarpazo, pero ella jamás actuaba sin pensar y, aunque le tenía un gran odio a Dorian y quería aprovechar esa oportunidad para matarlo, sabia que eso era lo que el vampiro quería, que se dejara llevar por el odio y la sed de venganza para tenderle otra trampa y terminar con los mil años que Marceline había vivido. Si, la sonrisa del tipo le daban ganas de torcerle la cabeza, pero las consecuencias estaban en todas partes y eso le impedía que actuara.

-Les diré dos cosas "Reyes Vampiro"- Dijo haciendo énfasis y comillas con sus dedos- Una, ya no hagan ningún esfuerzo mas por salvar a sus hogares porque, digo, de igual modo iban a tener una guerra tarde o temprano. Y segundo… ustedes… y todos los que conocen en Ooo y Aaa, no serán recordados ni por el viento cuando Satnam tome control de todo. Incluso de la mismísima Nocheosfera.

-¡No si yo aun sigo aquí!- Grito Marceline. Marshall intento detenerla, pero la velocidad de la vampiro le gano.

Ahí estaba su oportunidad, solo tenía que quitarle su Bajo-Hacha y cortarle la cabeza para que toda esa locura terminara de una vez. Se veía tan fácil y Dorian ni siquiera movía un musculo al verla correr directamente hacia el mostrando sus colmillos y sacando fuego por los ojos nada mas por la ira, metafóricamente hablando. Pero cuando Marceline creyó que todo seria un helecho de rosas después de eliminar al General, uno de los reclutas de este golpeo el pie de su lanza con el suelo y la punta del arma se separo revelando una especie de esfera dorada. El soldado solo tuvo que tocar el costado de Marceline para que al momento el cuerpo de esta fuera recorrido por una fuerte descarga eléctrica que hiso gritar a la vampiresa como hace siglos no lo hacia. Y poco después de que la descarga terminara la Reina de los Vampiros se desplomo en el suelo de rodillas y luego se desplomo en el suelo boca abajo mientras una nube de humo proveniente de su cuerpo subía al techo.

Furioso por lo que acababan de hacerle a su prima, Marshall Lee intento hacer lo mismo que Marceline tenía planeado hacer con Dorian, pero el joven también termino por sufrir el mismo destino que ella y también fue a dar contra el suelo pero boca arriba, pues uno de los soldados lo ataco de frente. Dorian, por otra parte, no le importo absolutamente en nada que ambos jóvenes despertaran y fueran en su búsqueda, ellos podrían ser unas de las criaturas más poderosas, temidas y respetadas, pero tal como se dijo anteriormente, ellos una vez fueron humanos durante un tiempo y las descargas eléctricas les afectaban como si fueran uno.

-Vámonos, ya no tenemos nada importante que hacer aquí- Ordenó el vampiro.

Los reclutas lo siguieron hasta llegar al portón de la oficina, donde el Lich salió del lugar en el que estuvo oculto mientras Dorian se apoderaba del Bajo-Hacha y, al ver que no había fracasado, el Lich sonrió maléficamente y felicito al vampiro por no haber fallado en la misión que se le dio. Noto también que pudo reunir a algunos de los soldados que estuvieron de su lado cuando la Guerra de los Champiñones daba comienzo. Complacido, el Lich abrió un portal del tamaño del portón de la oficina y Dorian junto con sus reclutas lo atravesaron y uno a uno fueron desapareciendo al ser tragados por la luz azulada del portal. Pero el Lich no lo atravesó, no por el momento, pues se quedo mirando los cuerpos inconscientes de Marceline y Marshall tirados en el suelo sin hacer ningún movimiento. Río sonoramente y sus carcajadas hicieron eco por toda la oficina, para cuando los soberanos despertaran Ooo ya estaría bajo los pies suyos y de Satnam.

Y entonces la luz del portal se lo trago y al momento este desapareció dejando nada más que los cuerpos de los Reyes Vampiro tirados en medio de la gran oficina de Hunson Abadder.

-¡Marceline, ¿estas ahí?! ¡Abre la puerta, por favor!- Llamaba Finn mientras tocaba una y otra vez la puerta de la casa de Marceline en el intento porque lo oyera.

Jake estaba sentado en una de las muchas rocas que estaban en la cueva en la que Marceline vivía, mirando como su hermano hacia cientos de intentos porque la vampiresa le abriera la puerta. Finn se había levantado algo temprano esa mañana y despertó a Jake para que lo acompañara a hablar con ella, y al principio Jake se negó como cincuenta y que hubo veces, pero ni el mas sensato podía ganarle a la necedad de Finn, y el perro mágico al final acepto ir, con miedo, pero acepto. Y desde que llegaron él chico había estado gritando y tocando la puerta para que Marceline por lo menos se dejara ver, pero nada y es que todavía era temprano y ella aun debía estar dormida o algo así. El caso era que Finn no soporto estar peleado con su mejor amiga que llevaba conociendo desde que el tenia doce años y que, en silencio, amaba mas que a otra princesa de la que se pudo enamorar en otro tiempo.

-¡Marcy!- Grito una vez mas Finn, y nada.

-Hermanito, ¿Por qué no lo dejas ya, eh? Marcy aun debe estar dormida.

-Pero tengo que hablar con ella. Ella tenía razón y yo no, estaba subestimando a mi enemigo y no pensé en lo peligroso que podía ser.

-Ya, Finn, no te atormentes nada mas porque si. Puedes venir en otro momento, Marceline no duerme tanto- Le animo el perro.

-¿Seguro?- Pregunto el humano un poco dudoso y no era porque desconfiara de su hermano, era porque desde que despertó tenia el presentimiento de que algo le había ocurrido a la vampiro.

-Confía en mí. Soy perro viejo- Dijo Jake y Finn se rio al oír lo último que salió de la boca de su hermano a quien después le acaricio la cabeza.

-Ya vámonos, pues- Acepto Finn porque, por increíble que pareciera, por primera vez el perro estaba actuando como el hermano mayor que debería ser.

Contento de que Finn entendiera por las buenas Jake acompaño al humano hacia la salida de la cueva y, cuando pisaron el exterior notaron que el cielo se había tornado nublado y gris acompañado de algunos relámpagos que se veían a lo lejos. Los aventureros se confundieron, cuando iban llegando a la cueva de Marceline el cielo se encontraba como siempre, pero ese cambio tan drástico en el ambiente fue algo inexplicable y sobre todo porque el pronostico del tiempo –o sea Beemo- no anuncio lluvias para esa temporada. Sin embargo a los chicos les tomo poca importancia y tomaron rumbo hacia el Fuerte en el árbol. Mentita sabía que tuvieron que salir del castillo por cosas importantes, así que el seria el encargado de decirle a la Dulce Princesa la razón por la que ya no estaban.

-Que raro esta el clima, ¿verdad, Finn?- Comento Jake.

-Demasiado- Afirmo el aventurero con la vista posada en el cielo nublado y los relámpagos que se dejaban ver en estas- Creo que deberíamos preguntarle a la….

La caída de uno de los relámpagos interrumpió de golpe al joven y este y el perro mágico miraron hacia atrás en la dirección en la que el rayo cayo y sus ojos se abrieron de par en par al notar que fue directo en el castillo del Dulce Reino. Asustados y desesperados, Finn y Jake corrieron hacía el reino de Bonnibel con Finn montado en el lomo de un gigantesco Jake, que en poco tiempo llego al reino, en donde una gran variedad de ciudadanos de este mismo estaban frente al castillo observando el montón de pedazos de azúcar rotos que cayeron desde el punto mas alto del castillo, exactamente donde se encontraba la habitación de la Dulce Princesa. Finn se abrió paso entre la multitud y observo la punta del castillo, la cual tenía un gran agujero y se notaba que de este salía fuego, tal como Finn lo vio en su Sueño de Muerte.

Preocupado porque le hubiera sucedido algo a Bonnibell, Finn se adentro valientemente en el castillo seguido por Jake, quien tomo a Finn de los brazos y estiro sus piernas hasta que llegaron a la torre destruida en donde pudieron ver a la joven monarca tirada al lado de su cama con unos cuantos golpes en la cara, su vestido un poco quemado y un montón de escombros de azúcar quemada por toda la habitación. Los aventureros corrieron en auxilio de la princesa y Finn la coloco en su espalda para salir rápido en caso de que otro rayo pudiera volver a caer… y exactamente así fue. Cuando el perro y el humano se disponían a abandonar la habitación otro relámpago choco con la torre provocando que esta temblara y un enorme pedazo de la construcción fuera a dar frente a la entrada del castillo convirtiéndose en varias rocas de azúcar. La Dulce Gente que estaban siendo los espectadores de todo ese desastre estaban asustadas, no porque la torre les cayera encima, sino porque tenían miedo de que su princesa resultara lastimada y el Conde Limonagrio tuviera que ser el encargado de cuidarlos. Y ese miedo aumento cuando un relámpago mas colapso con la torre y esta se partió a la mitad para después caer directamente hacia el suelo.

Todos los presentes se apartaron lo más rápido que pudieron para no terminar aplastados por la torre, que en pocos instantes también terminó por destruirse. Cuando se dieron cuenta de que Finn, Jake y la princesa aun seguían entre los escombros por lo que varios Banana Guardias y algunos habitantes del Dulce Reino empezaron a retirar los escombros de la torre intentando encontrar a los atrapados entre estos. Y en cuestión de unos momentos uno de los Banana Guardias encontró una cosa amarilla y peluda, llamo a más de sus compañeros y uno a uno fueron quitando los pedazos de azúcar hasta encontrar una enorme y peluda bola amarilla. La cosa de repente fue disminuyendo de tamaño hasta tomar la forma de un perro bulldog y debajo de este estaban los cuerpos de Finn y Bonnibel.

El humano fue el primero en despertar y al ver todos los rostros preocupados a su alrededor este se sentó en el suelo automáticamente tratando de recordar como termino ahí. Y mientras recorría toda el área se encontró con el cuerpo de Bonnibel a su lado, también rodeado de pedazos de azúcar grandes y pequeños; entonces a su mente vino la imagen de él, Jake y una inconsciente princesa cayendo junto con la torre de azúcar y lo último que el chico pudo recordar fue que Jake se estiro como si fuera una carpa peluda y envolvió a Finn y Bonnibel antes de que la torre entera se despedazara y les diera un mal golpe a todos. El joven retiro al perro de entre sus piernas y se acercó a la Dulce Princesa temiendo que el impacto que sufrió con la explosión en su habitación o el impacto contra el piso la haya… Sacudió su cabeza al pensar en eso y se concentro en la monarca que, por buena obra del destino, aun seguía respirando. Instantáneamente Finn le ordeno a los Banana Guardias que la llevaran a la enfermería y la atendieran lo más rápido que pudieran y estos claramente entendieron lo que el joven les quiso decir, pues uno de ellos tomo a Bonnibel en brazos y se adentraron al castillo en dirección a la enfermería.

-Jake- Llamo Finn sacudiendo el cuerpo del animal, que al instante comenzó a quejarse- Vamos, viejo, despierta.

El perro abrió los ojos poco a poco y se inclino cuando a su espalda llego la incomoda sensación de estar encima de la dura azúcar hecha pedazos debajo de él. Se sobo la cabeza y puso su pata frente a sus ojos para asegurarse de que no hubiera sangre, y no, solo era una molesta sensación en su cráneo.

-Ay, jovencito, ¿Qué fue lo que paso?- Pregunto el can mirando a su hermano.

-La torre se cayó con nosotros dentro. Si no hubiera sido por ti ya estaríamos muertos, Jake- Explicó el joven extendiéndole la mano al perro para que se levantara. Este acepto el gesto y se levanto con un impulso por parte de Finn.

-¿Y la princesa donde esta?- Dijo al no ver a la monarca por ningún lado.

-La llevaron a la enfermería para ver si la explosión o la caída no le hiso daño- Respondió.

Fue entonces cuando se escucho un trueno cayendo a lo lejos. Todos los presentes se pusieron en alerta por si el rayo caía una vez más en el área donde estaban, pero cuando miraron al cielo se llevaron el susto de su vida pues desde el punto donde se encontraban vieron, a lo lejos, que todos los reinos cercanos también estaban siendo atacados violentamente por relámpagos. Entonces Finn comprendió que esa no era una tormenta a la que se le pudiera llamar normal, los rayos no atacaban reinos nada mas porque si, entonces eso debía ser una señal de Satnam. Si, sin duda era obra de él, aunque dudaba mucho que pudiera controlar tormentas, pero eso era lo de menos. Lo importante ahí era que la Dulce Gente debía refugiarse antes de que el reino fuera atacado por otro relámpago más fuerte.

-Jake, dile a los Banana Guardias que te ayuden a resguardar a todo el reino. No dejes que nadie salga de sus hogares- Ordeno el humano confundiendo un poco al perro.

-¿Y eso tu? ¿A dónde iras?

-Voy a buscar a Marceline. No creo que este en su casa, Jake; algo me lo dice.

-¿Qué estas ciego o que? Finn, no te voy a dejar ir a ningún lado. Mira nada mas como esta la tormenta- Dijo el bulldog señalando a donde caían los rayos, los cuales no dejaban de destruir los reinos y aldeas- Puede partirte un rayo, ¿y luego yo que hago?

-No me tardare mucho- Insistió el humano y Jake bufo. Marceline tenía razón, Finn era un necio de lo peor.

-Llégale, pues. Corre por tu amada- Lo último que salió de la boca de Jake hiso sonrojar hasta las orejas a Finn. En ningún momento el recordó decirle al perro que estaba enamorado de la Reina de los Vampiros, pero Jake era su hermano mayor y de alguna manera debió darse cuenta porque el chico era demasiado obvio a veces.

Sonrojado y sin poder decir nada para contradecir la palabra del perro Finn dio media vuelta y se hecho a correr fuera del Dulce Reino con su espada desenvainada y las palabras de Jake retumbándole en la mente "Corre por tu amada" Perfecto, ahora Finn se sentía como Romeo intentando encontrar a Julieta para escapar juntos y que nada ni nadie los molestara. Aunque ese no era exactamente el caso de Finn. Él quería encontrar a Marceline para que no le pasara nada malo, y esa también fue una razón por la cual despertó tan temprano a Jake e ir a la casa de Marceline. Desde muy temprano el héroe había tenido un mal presentimiento, y lo primero que se le vino a la mente fue la Reina de los Vampiros, saber como estaba, en donde estaba, si se sentía bien o mal por la pelea que tuvieron en el comedor de Bonnibel. En fin, de que el humano estaba enamorado de la vampiro más fuerte entre su raza, estaba enamorado.

Abrió de golpe la puerta del Fuerte en el árbol donde el y Jake vivían y no le importo en lo absoluto no hacer ruido para no despertar a Beemo, que aun debía seguir dormido. Entro a la cocina y del refrigerador saco un cartón con leche de insecto, con la punta de su espada dibujo una carita feliz en un pedazo del tronco del árbol y roció la leche de insecto tal y como le enseño Marceline la vez en que "accidentalmente" libero a su padre de la Nocheosfera y la "reunió con su familia"

-¡Maloso vobis com et cumm spiritum!- Conjuró el chico y al momento el dibujo comenzó a tomar un resplandor amarillo y en el tronco apareció un portal mostrando lo que parecía un pasillo.

Finn atravesó el portal y de repente se encontró en… ¡La mansión de Hunson Abadeer! Era el lugar perfecto para buscar a Marcy y eso Finn lo sabía porque ella en persona le dijo que su padre tenía que tratar asuntos de importancia con ella, y posiblemente esos asuntos tan importantes tenían algo que ver con la guerra. Corriendo, el muchacho busco por todos lados a la vampiro y abría cada puerta que se le atravesaba con la esperanza de encontrar a la Reina de los Vampiros detrás de esta, pero no encontraba nada, solo habitaciones vacías. Pero Finn no se dio por vencido y siguió corriendo por el pasillo gritando el nombre de Marceline sin preocuparse de que alguno de los sirvientes del Señor de la Oscuridad, o el en persona, lo vieran gritando y corriendo como loco sin remedio.

Corrió y corrió por la mansión buscando a la vampiresa por cada rincón de la casa de su padre, pero por más fuerte que gritara, Marceline no le respondía. Pero cuando creyó que todo había terminado allí, dio una vuelta más en otro pasillo y diviso un portón de gran tamaño con ambas puertas en el suelo. A paso lento el humano se acercó rogando que no hubiera pasado lo que le pasaba por la mente en ese entonces, moriría si a Marceline le sucediera algo por su culpa o no haber estado ahí para protegerla. Con los latidos de su corazón retumbándole en los oídos, Finn se armó de valor y miro a través del portón derribado encontrándose con algo que le dio el susto de su vida.

En medio de la enorme habitación se encontraban dos cuerpos abandonados, uno de ellos de Marceline, y el chico reconoció a su amada por el largo y hermoso cabello negro que ella poseía. Se acercó con miedo al cuerpo de la chica y su miedo aumento cuando en el costado de esta vio una herida sin duda de algún aparato eléctrico o de fuego pues la ropa que Marceline llevaba puesta estaba un poco quemada. No lo pensó dos veces antes de arrodillarse al lado de la vampiresa y tomarla en brazos intentando no tocar su herida. Le dolía verla a ella, una chica tan fuerte y capaz de vencer a un monstruo contando nada más que con sus colmillos, tan lastimada y con una expresión de molestia en su rostro, señal de que la herida la estaba molestando. Finn miro al lado del cuerpo de Marcy antes de intentar despertarla y se llevo la sorpresa de que el otro cuerpo le pertenecía a su primo. No estaba seguro de que el joven tirado fuera el tal Marshall Lee, pero era idéntico a la foto que vio del primo de Marceline el día en que la ayudo a limpiar su casa.

Se golpeo así mismo para concentrarse bien a lo que había ido. Miro el cuerpo de Marceline y se ruborizo hasta el punto en que la cabeza del humano pareció convertirse en un tomate gigante al tener el rostro de la joven tan cerca de su pecho. Estuvo mirándola como idiota durante unos momentos, y cuando pudo reaccionar el humano acerco su mano al hombro de Marceline y la sacudió despacio al tiempo en que susurraba su nombre para que despertara, pero nada.

-Marcy… Despierta- Llamaba Finn al tiempo en que sacudía el cuerpo de la vampiresa- ¡Marceline, reacciona!

Nada.

El asunto ya estaba asustándolo, y como sacudiéndola y gritándole que reaccionara no despertaría, Finn volvió a dejar el cuerpo de la Reina Vampiro en el suelo y busco algo en su mochila. Estuvo sacando varias cosas de ahí dentro como palos de manzana, alimentos para almas, un arco con su flecha, unos binoculares, las botas de Jake –ni idea de porque estaban ahí-, unos fideos, una cuerda, fruta seca y al fin dejo de buscar cuando encontró una botella con agua. Le quito la tapa y mojo el rostro de Marceline con la mitad de agua que contenía. Al momento la vampiresa abrió los ojos y se inclino de golpe mientras se quitaba el agua de los ojos para ver con claridad al idiota que quería morir en sus manos. Pero se arrepintió cuando vio el rostro de Finn mirándola con alegría.

-¡Marcy, estas bien!- Dijo y se lanzo a abrazarla- ¡Oh, Glob, no sabes lo feliz que estoy de que estés bien!- Decía mientras mecía a la chica entre sus brazos, y esta no estaba entendiendo nada.

-¿Qué estas haciendo aquí, Finn?- Pregunto separándose un poco del abrazo del humano, quien aun no podía contener su alegría de verla.

-Vine a buscarte. Estaba tan preocupado por saber en donde estabas que temí que te hubiera pasado algo. Pero ya te encontré y…- Hizo una pausa mirando el costado donde Marceline tenia la herida-… ¿Qué te paso?

Ella desvió su vista a su propio costado y miro la herida que le regalo el soldado de Dorian con la lanza eléctrica. Toco su costado con la yema de su dedo y el pequeño roce que le dio fue suficiente para que automáticamente Marceline se quejara y retirara la yema del dedo, pero afortunadamente sus habilidades de vampiro incluían la recuperación rápida, por lo que esa cosa no duraría mucho molestándola. Miro a un lado y encontró el cuerpo de su primo igual que el de ella cuando Finn apenas la encontró, pero al recordar que tenia que responder la pregunta de Finn, Marceline suspiro y miro por un momento el suelo para después decirle a Finn:

-El General Dorian estuvo aquí- A Finn se le ensancharon los ojos. ¿Ese baboso le hiso daño a Marcy? Porque si fue así el y Finn iban a tener una charla no muy decente que digamos.

-¿Él te hiso eso?- Dijo señalando el costado herido de la vampiro, que ya estaba empezando a sanar.

-Si, uno de sus reclutas me electrocuto con algo y a mi primo también. Ah, pero si sus lacayos no me hubieran acorralado a mi y a Marshall ese cerebro de mierda aun estaría llorando y suplicando por piedad- Renegaba al tiempo en que se ponía en pie con a ayuda de Finn. El humano nunca había visto tan enojada a la vampiro y lo que sea que Dorian le hubiera hecho en verdad debió ser muy malo como para que lo odiara tanto.

-Ay, ¿Qué paso?- Se oyó una voz a su lado. Ambos voltearon y encontraron a Marshall sobándose la cabeza con una mano y con la otra cubría la herida que le hicieron con la lanza eléctrica.

-Que bueno que despertarse, tonto. Por un momento pensé que tendría que llevarte cargando a tu casa- Se burlo ella, indignando por completo al Rey Vampiro.

-También me alegro de que estés bien- Dijo y entonces se percato de la presencia de Finn. Marshall volteo hacia el humano y este se asusto un poco al ver la mirada carmesí del Rey Vampiro- Tu debes ser Finn, ¿o te estoy confundiendo con alguien mas?

-Eh… no. Yo soy Finn, el humano. Y tú debes ser el primo de Marceline, ¿verdad? Marshall Lee.

-El único e inigualable- Dijo, orgulloso de si mismo- Te pareces un poco a mi novia, pero ella es mas guapa.

-¡Ja! Ya quisieras- Contradijo Finn.

-Oigan, lamento interrumpirlos, pero Ooo y Aaa están en problemas ahora, y con ustedes dos mitoteando no vamos a ayudar en nada, par de comadres- Les recordó ella- Marshall, creo que es hora de que regreses a Aaa y des el aviso de que posiblemente todo empiece ya.

-Como usted diga, mi general- Respondió sarcásticamente y luego se levanto- Bueno, tortolos, yo ya me voy a mis tierras. Marcy, cuídate. Y Finn…- El humano le puso atención-… tú también cuídala.

Dicho eso el vampiro aplaudió dos veces y apareció otro portal que seguramente iba hacia sus tierras. Cuando el joven lo atravesó y el portal se cerró Marceline miro a Finn con los ojos entrecerrados y los brazos cruzados. Finn la miro sin entender porque estaba tan molesta y o único que pudo decir fue:

-¿Qué?

Y eso fue todo por hoy, amigos. Nos vemos en el próximo capitulo y muchísimas gracias a quienes me han estado dejando Reviews. Adios.

Riux, Chaitooo.