La Era Oscura.

Capitulo 10: ¿Y tu porque odias al General Dorian, Marcy?

El portal apareció al frente del Fuerte en el Árbol que existía en Aaa y de este salió el ya conocido Marshall Lee, quien trataba de acomodar su ropa en un intento en vano porque no se viera tan destrozada y lucir presentable cuando su chica le abriera la puerta. El clima detrás de él era igual al que hacia en Ooo, la única diferencia era que los rayos que destruían reinos todavía no empezaban a caer, y en verdad fue un alivio para Marshall ver que su tierra aun no empezaba a ser atacada. Toco la puerta un par de veces y en lugar de que su linda y hermosa novia lo recibiera, lo recibió una gata gorda, blanca y con manchas marrones en la cara, espalda y punta de la cola. Marshall no tuvo tiempo ni para respirar cuando la gata gruño y le azoto la puerta justo en la nariz. Con la madera aun pegada en el rostro el vampiro volvió a tocar la puerta y esta vez si le abrió quien quería que lo hiciera; frente a él se encontraba la chica más hermosa que haya pisado la faz de la tierra. Y con una sonrisa en su bello rostro Fionna se lanzo a abrazar al chico y este, ignorando completamente el dolor que sintió cuando le toco la herida, le correspondió feliz de volver a verla.

-No sabes lo feliz que estoy de verte- Le dijo separándose un poco para verlo a los ojos.

-Yo también me alegro, Fi- Y entonces le planto un beso en los labios que Fionna con todo el gusto del mundo le correspondió al chico, pero por culpa del maldito oxigeno ambos tuvieron que separarse- Y… ¿Cómo ha estado mi aventurera favorita?

-Oh, ya sabes; ayudando a los aldeanos, a Gumball, peleando con monstruos, esperándote. Lo de siempre, diría yo… Oye, ¿Qué te paso en la cara?- Le dijo al notar el hilo de sangre que le salía a Marshall por la nariz.

-Tu gata loca me azoto la puerta en la cara- Dijo limpiándose la sangre con la manga de su camisa de cuadros rojos y negros. Cuando Marshall levanto el brazo Fionna noto que el vampiro tenia una herida de gran tamaño en su pecho y al momento se preocupo.

-¡Marshall, ¿pero que te paso?!- Exclamo.

-Acabo de decirte que tu gata loca me golpeo con la puerta- Respondió sin prestarle atención a lo que Fionna le quería decir y por eso misma la humana le dio un zape en la nuca.

-Eso no, vampiro tonto. Esto- Señalo la herida y Marshall también la miro.

-Ah, si. Un pequeño accidente con una lanza eléctrica- Dijo encogiéndose de hombros y restándole importancia, pero Fionna tuvo que meterlo a la casa para curarlo ahí.

Sentó al joven el sofá y le pidió que esperara hasta que ella regresara con el botiquín de emergencia. Siendo un vampiro Marshall podía regenerarse sin importar cuantas veces fuera herido, pero la herida que traía en esos momentos era bastante grande y apenas estaba cerrando. Fionna regreso más tarde con el botiquín en manos y lo abrió para sacar un pedazo de algodón y mojarlo con un poco de alcohol. Y sin previo aviso Fionna comenzó a frotar la herida mientras que su novio se quejaba al sentir el líquido por su herida pero conforme Fionna iba frotando, el dolor iba desapareciendo y Marshall dejaba de quejarse. Cuando la heroína terminó se sintió bien al ver que el espantoso pedazo de piel quemada de Marshall ya estaba sanando.

-¿Qué estabas haciendo con una lanza eléctrica, Marshall?- Le pregunto.

-Yo nada. Mejor pregúntale a los soldados de Dorian, ellos si que saben lo que hacían.

-¿Viste al General Dorian? ¿Al mismo Dorian del que me hablaste?- Marshall asintió- ¿Qué estaba haciendo en la Nocheosfera? Pensé que lo convertirían en cenizas si cruzaba.

-Parece que el Lich lo dejo entrar y con unos cuantos amigos de la Guerra de los Champiñones. Marceline y yo estábamos intentando crear una manera de evitar lo que esta pasando, pero para nuestra mala suerte, Dorian le robo el Bajo-Hacha a mi prima.

-¿¡Que!?- Grito Fionna, pero Marshall la cayo colocando con cuidado su mano en la boca de la humana.

-Sssh. No grites así, Cake va a pensar que te hice algo malo- Fionna retiro la mano de Marshall de su boca y un tanto molesta le dijo:

-Marshall, ¿Cómo quieres que no grite si acaban de robarle su arma a la Reina de los Vampiros? ¡Y quien sabe para que la quiera Dorian!

-En realidad la necesita Satnam, pero no estoy muy seguro de porque. Tal vez para sacar a todas sus tropas de la Nocheosfera, o que se yo. El punto aquí es que si no recuperamos el Bajo de Marceline, estaremos oficialmente jodidos.

-¡Mucho cuidado con ese lenguaje, jovencitos! ¡Los estoy escuchando!- Llego Cake con los brazos cruzados y con la mirada fija en Marshall. Fionna la saludo, pero la gata estaba muy ocupada intentando matar al vampiro con la mirada como para saludar a su hermana.

Desde hace varios días Fionna y Marshall por fin habían empezado a salir juntos y a todos, a excepción de Cake y tal vez del Príncipe Flama, les gustaba ver a la pareja juntos. Cake tenía sus razones, como el pavor que le tenía a la raza de Marshall y, siendo el Rey de los Vampiros, había muchas razones por las cuales Cake estaba en todo su derecho por tenerle miedo al chico. Y quería que Fionna fuera feliz, eso no lo podía negar, pero a la minina le preocupaba que un día Marshall terminara perdiendo el control e intentara matarla para satisfacer su sed de sangre, como lo hiso hace un par de años porque, resulta que el cuento de que Marshall Lee solo comía el color rojo de las cosas, era nada mas que una excusa para que nadie supiera quien era en realidad. Desde entonces Cake le tuvo un miedo mayor al vampiro y no le gustaba para nada que su hermanita a la que tanto quería fuera la novia de un monstruo como Marshall. Si el vampiro llegaba a hacerle algo malo a Fionna, juren que Cake no se cansaría hasta mandar a Lee al Mundo Muerto 50.

-Hola, Cake. Oye, gracias por haberme azotado la puerta en la cara, fue muy divertido- Dijo el burlándose de la gata.

-¿Quieres que lo vuelva a hacer?- Le pregunto, sin dejar de fulminarlo con sus ojos de gato.

-Cake, ya deja de mirar a Marshall así. Él no ha hecho nada malo- Trato de hacerla razonar Fionna, pero eso solo hizo que la gata se enojara más.

-¿¡Que no ha hecho nada malo!? ¡Fionna, intento matarnos! ¿Qué ya lo olvidaste?

-Gata, ¿Cuántas veces tengo que decirte que lo siento? Fionna y yo te hemos pedido disculpas millones de veces y tu no quieres aceptar que yo este con ella. No me puedo controlar, es cierto, pero jamás le haría daño a Fi- Dijo, levantándose del sofá.

-¿¡Y como estoy tan segura de que cumplirás con tu palabra, vampiro!?- Grito.

-¡Porque la amo! ¿¡Que eso no te dice nada!?- Contrataco dejando un molesto silencio en la sala y sin dejar con nada que decir a Cake- Por ella estaría dispuesto a todo.

-Marshall…- Alcanzo a murmurar Fionna y de repente la incomoda escena fue interrumpida por un toqueteo en la puerta.

-Yo abro- Se ofreció el chico y después se dirigió a la puerta, molesto por la discusión que tuvo con la hermana de Fionna. Por alguna razón los perros eran los mejores amigos del hombre.

A regañadientes Marshall floto hasta la puerta y la abrió encontrándose con quien menos quiso haberlo hecho, pues parado frente a él estaba un demonio esqueleto al que le faltaba un brazo. Marshall se quedo helado al ver al Lich frente a sus narices, y antes de que el saliera de su trance, el Lich puso su dedo índice en la frente del chico vampiro y este volvió a caer de rodillas para después estamparse en el suelo. Fionna y Cake vieron todo desde el ángulo en el que estaban sentadas y rápidamente se lanzaron contra el Lich, pero de alguna manera este inmovilizo tanto a la gata como a la humana y ambas se quedaron suspendidas en el aire. Fionna y Cake terminaron por sufrir lo mismo que Marshall y cuando el Lich las dejo inconscientes, Fionna cayo al lado de su novio y Cake de espaldas al piso. Y poco después entraron unos sujetos –obviamente soldados del ejército de Satnam- entraron a la casa y se llevaron a Marshall y Fionna como si fueran costales de papas, mientras que a Cake la llevaban arrastrando de la cola.

Complacido, el Lich llamo a uno de los hombres de Dorian a Ooo para que dieran el aviso de que el Rey Vampiro ya había sido eliminado del juego. El Lich supo desde un inicio que la presencia de Marceline y Marshall seria un problema para lo que querían lograr los tres, y personalmente se ofreció para borrar del mapa a los soberanos de la Nocheosfera y que las cosas fueran mas fáciles. El robo del Bajo-Hacha de Marceline también fue parte del plan porque si la Reina Vampiro aun lo empuñaba durante la guerra, el intento por conquistar los continentes hermanos no duraría ni para el arranque. No pasaba nada con que Marceline aun no fuera capturada porque mientras Satnam tuviera el arma en su poder, los que saldrían perdiendo en esta parte del cuento serian todos los habitantes de Ooo y Aaa. Todavía estaba el problema de Finn y que posiblemente destruyera sus planes, pero de eso se encargaría Dorian.

Un segundo después de que el Lich desapareciera con los reclutas del General Dorian, los rayos empezaron a destruir todo…

-¡Ya dije que lo sentía! ¡Te eh pedido perdón mil veces, Marceline! ¡Tú estabas bien y yo mal! ¿¡Que mas quieres de mi!?- Gritaba el humano siguiente a la vampiresa por detrás.

En todo el camino Marceline no le había dirigido la palabra a Finn, no porque no quisiera y estuviera enojada con el, sino porque aun le era urgente averiguar como salir de todo ese lio de la guerra, y con Finn gritándole por algo tan tonto como una disculpa que ya había sido aceptada, estaba cañón. Si creían que el humano era terco no tenían idea de como se la estaba pasando Marceline escuchando sus "perdóname" o sus "por favor" que ya estaban empezando a hartarla. Amaba al chico, eso lo juraba, pero a veces era tan insoportable que le daban ganas de callarlo de un golpe por mucho que le doliera hacerlo. Imaginen estar caminando por un bosque medio destruido, con el estrés picándole la cabeza por todos lados y al chico mas latoso que conocía a su lado. Una parodia, ¿no creen?

-¿Sigues enojada?- Marceline tuvo que parar en seco provocando que Finn también lo hiciera. Dio media vuelta hasta quedar frente al muchacho, quien ya esperaba impaciente una respuesta por parte de ella. Suspirando y pasando una mano por su frente, Marceline dijo:

-Mira, Finn, tu disculpa ya fue aceptada desde el primer momento en que empezaste a molestarme- Al humano se le llenaron los ojos de felicidad cuando escucho eso- Pero entiende que no estoy molesta, solo estresada.

-¿Nunca estuviste enchilada conmigo?- Pregunto Finn.

-¿Cómo me voy a enojar con mi héroe de pacotilla favorito?- Le dijo rodeándole el cuello con el brazo y sobando su cabeza- Pero ya en serio, Finn, necesito tiempo para pensar y no me estas ayudando mucho.

-No te preocupes, Marcy. Ni parecerá que estoy aquí- Prometió el aventurero.

-¿Palabra de héroe?- Pregunto.

-Palabra de héroe- Afirmo.

- Bueno, porque si quieres seguir conservando tu cuello, mas vale que lo hagas- Bromeo ella y entre carcajadas volvió a avanzar por el bosque. Pero a Finn no le causo mucha gracia el comentario.

-¿En serio?

El resto del camino los dos se la pasaron en silencio absoluto para respetar la petición de la Reina Vampiro. Finn tenía muchas preguntas que hacerle respecto a todo lo que estaba pasando, pero lo que mas quería saber era porque tanto odio hacia el General Dorian. El sujeto era despreciable pero para que alguien como Marceline lo odiara de esa manera significaba que la cosa era verdaderamente seria. Ya sabia que era aliado de Satnam y su mano derecha junto con el Lich, y aunque el problema mayor que tenían era el caballero del terror a Finn solo le interesaba saber que se traía la vampira con Dorian. Preguntas y más preguntas empujaban la curiosidad del humano y las ganas de preguntarle a Marceline todo un cuestionario acerca de eso. Sin embargo, ella lo obligo a no romper su promesa haciéndolo jurar con su palabra de héroe que no la molestaría hasta que estuviera más tranquila.

Suspiro y cerro los ojos tratando de concentrarse en sus pensamientos y tener una idea clara de lo que estaba pasando y lo que estaba por pasar. Sumido en sus pensamientos, Finn no noto que aun seguía caminando y por su torpeza choco con algo y cuando levanto la mirada se dio cuenta de que había chocado con la espalda de la vampiresa, lo raro fue que esta no le reprocho, solo se quedo parada mirando a quien sabe donde. Finn la rodeo hasta quedar a un costado de ella y mirar sus ojos dilatados y la expresión de pánico que era muy raro ver en ella. Le paso una mano por lo ojos de arriba hacia abajo intentando hacerla reaccionar, pero Marceline seguía con la mirada perdida al frente.

Confundido, Finn poso su mirada en el punto en la que estaba Marceline y el corazón casi se le sale por la boca cuando vio al Dulce Reino hecho añicos y en llamas. Por un momento el aventurero se sintió desfallecer porque pensó en toda la Dulce Gente que debió haber quedado atrapada entre las ruinas y… ¡Jake y la Dulce Princesa! Oh por Glob, su hermano y Bonnibel aun debían seguir debajo del montón de escombros en el que se convirtió el reino. Ahora veía porque Marceline estaba así, pero no podían quedarse sin hacer nada. Desesperado por saber que había pasado con su hermano, Finn tomo la muñeca de Marceline y la hizo reaccionar cuando tiro de su brazo para correr junto con ella. Y una vez que atravesaron la entrada retiraron todo lo que pudieron de azúcar intentando encontrar al perro o a Bonnibel y ya después de varios minutos de estar buscando, la chica encontró una bola de pelos amarillos, ¿y como no reconocerlo? Llamo a Finn para informarle que encontró al can y en un segundo este apareció al lado de Marceline. El perro estaba inconsciente y golpeado dando señales de que había peleado y que le ganaron.

No tenían tiempo para tratar de encontrar a los demás, así que rápidamente Marceline dio la orden de que Finn se quedara con Jake mientras ella iba a buscar a Bonnibel. Tardo buen rato en encontrarla, o por lo menos hallar la enfermería en donde Finn le conto que la estaban atendiendo. La enfermería era muy grande y Marceline tuvo que levantar, arrojar y mover montículos de azúcar, pero solo encontraba camillas rotas o cortinas igual de dañadas. No se llevaba bien con la Dulce Princesa y todo el mundo estaba enterado de eso, pero a pesar del mutuo odio que ambas se tenían, Marceline aun tomaba en cuenta los viejos momentos de amistad que ella y Bonnibel tuvieron años antes de haber conocido a Finn. Busco y busco hasta que por fortuna la muchacha vio un pedazo del cabello de la princesa sobresaliendo entre unas cuantas rocas. Floto hasta ahí y retiro todas las rocas que estaban alrededor del punto rosado para efectivamente encontrarse con la monarca inconsciente entre todas las rocas que estaban encima de ella. La tomo en brazos y la saco del castillo lo más rápido que pudo para salir del Dulce Reino antes de que Satnam o Dorian aparecieran por sorpresa. Al salir del castillo Marceline noto que Jake ya estaba levantado y hablando de algo con Finn, quien noto su presencia. Volteo a verla y el rostro del humano se preocupo cuando vio a la Dulce Princesa con los ojos cerrados en los brazos de Marceline, pero esta le hizo una señal con su cabeza informándole que todo estaba bien.

-¿Jake esta bien?- Pregunto ella mientras se acercaba a los aventureros con la princesa aun en brazos.

-Esta un poco confundido. Le pregunte porque el reino estaba así y me dijo que no recuerda nada.

-Debió golpearse la cabeza con algo. Tal vez recuerde todo después de un descanso- Dijo colgándose a la chica en el hombro como si fuera un costal de papas.

-¿Descansar? Pero no podemos estar aquí, Marceline ¿Y si los soldados de Dorian nos encuentran?

-No descansaremos aquí, Finn. Iremos al otro lado de Ooo, cruzando los dominios del Rey Helado. ¿Crees que podrás llevarnos, Jake?

-Mientras mas lejos estemos de esos locos, mejor- Comento y después su cuerpo se estiro hasta que Jake quedo convertido en un perro gigante.

-Vámonos- Ordeno Marceline y entonces rodeo a Finn de la cintura con su brazo y flotando lo subió a él y a la princesa inconsciente a lomo del perro gigante, quien empezó a correr cuando todos se subieron en el.

-¿Ya has ido al otro lado de Ooo, Marcy?- Le pregunto Finn. Marceline bajo a Bonnibel de su hombro y la puso entre el pelaje del perro cuidando de que no callera porque ahora si la cosa estaría fea.

-En algunas ocasiones- Respondió- La primera vez que fui fue poco antes de que acabara la Gran Guerra de los Champiñones. Fue ahí donde Dorian se gano todo mi odio.

-Hablando de él, ¿y tu porque razón odias tanto al General Dorian?- Marceline bajo la mirada. Recordar eso era muy doloroso y no quería tener más problemas con que tratar.

-No me gustaría hablar de eso. Es algo privado- Excuso.

-Creo que olvidaste que todo Ooo esta en guerra, Marcy, y si tu sabes algo entonces tienes que contarlo; toda información es necesaria para ganar.

La vampiresa lo reflexiono unos momentos. Si no estuvieran en el lio en el que se encontraban Marceline ya hubiera callado a Finn a golpes por insistirle tanto, pero el humano estaba en todo su derecho a saber de donde provenía el odio hacia el vampiro. No podía odiarlo nada mas porque si, lo odiaba porque él fue el culpable de que perdiera a una de las personas a las que mas quería y que aun seguía queriendo a pesar de que estuviera muerta. Respiro profundo tratando de hacer que el recuerdo no la afectara y la hiciera parecer débil frente a Finn y Jake. Ella siempre se mostraba como la chica vampiro fuerte y temeraria que siempre demostró ser, pero vivir durante mil años siendo atormentada por las escenas de muerte y cadáveres regados en el suelo a veces la hacían llorar sin que nadie se diera cuenta. Miro a Finn, el chico la miraba preocupado, pero ella intento hacer que se despreocupara mandándole una sonrisa, y es que todavía no le daba la respuesta que él quería, y sabia bien lo que sentía Finn al verla de esa manera.

Al final, Marceline se decidió a hablar.

-Fue antes de que las bombas explotaran y todo mutara. En ese tiempo yo era humana y mi madre aun vivía. Yo tenía dieciocho años y por órdenes de mi padre mi mamá yo tuvimos que escapar para que Satnam no pudiera hacernos daño... Pero el plan de mi padre no funcionó como el esperaba…

"Una mujer con no mas de treinta y cinco años corría a toda maquina al lado de su joven hija intentando huir de las tropas de Dorian y de Satnam. La mujer era muy parecida a Marceline, solo que con rasgos mayores y con la piel pálida y colmillos sobresalientes de su labio superior. Su cabello largo y negro se ondeaba con el viento con cada paso que daba, llevaba de la mano a Marceline para que ambas corrieran al ritmo de la otra y en su espalda yacía el que futuramente seria el Bajo-Hacha de la futura Reina de los Vampiros. Sin embargo la mujer era un vampiro y Marceline –en aquel entonces- era una humana mitad vampiro, por parte de su madre, y demonio, por parte de su padre, pero todavía no estaba convertida. Llevaban buen rato corriendo por Ooo intentando llegar a un lugar seguro y para eso tuvieron que cruzar unas montañas que mas tarde serian conocidas como las Montañas Heladas. El clima estaba nublado, y eso le permitía a la mujer moverse sin miedo a que los rayos del sol la desintegraran.

-Vamos, Marcy, ya casi llegamos- Le animaba su madre intentando que su hija siguiera corriendo, pero cuando menos se lo espero Marceline se soltó de su agarre y cayo rendida de rodillas al piso con la respiración agitada- ¡Marceline!

Preocupada, la madre de la joven se acercó hacia ella e intento levantarla para seguir su camino, pero su hija no tenia fuerza ni para levantarse. Ya les faltaba poco para llegar a ese presunto lugar seguro del que les hablo Hunson y al parecer el haber corrido en exceso hiso que a Marceline se le agotaran las energías. Estaban lejos de la ciudad y del peligro también, pero Dorian podía llegar en cualquier momento si no seguían corriendo.

-Marcy, tienes que levantarte. Dorian nos encontrara si no seguimos corriendo- Su hija, jadeando y con esfuerzo, la miro y le dijo:

-Mamá, ¿Por qué no me conviertes en vampiro? Así podre seguir corriendo y sin cansarme- La mujer le negó con la cabeza y después le acomodo unos cuantos cabellos que le caían al frente de la cara a Marceline.

-Aun no es tiempo, Marcy. Además no creo que quieras vivir para siempre y ver a todos tus amigos morir.

-Pero te tendré a ti y a papá. Ustedes son lo único que necesito para ser feliz.

-Lo haremos otro día, cuando estés mas lista. Por ahora…

-¡Miren lo que encontré!- Se oyó una voz a sus espaldas y Marceline y su madre voltearon encontrando a Dorian sonriendo- Que grata sorpresa encontrarme a la Reina de los Vampiros y a su hija aquí.

-¿Qué quieres, Dorian?- Exigió saber la esposa de Abadeer protegiendo a Marceline detrás de ella.

El General Dorian en algún tiempo fue el mejor amigo de la madre de Marceline, pero unos días atrás esta se entero que el tipo que conoció desde hace siglos los había traicionado uniéndose al bando de Satnam. Dorian todavía contaba con su brazo hecho de carne y su ojo derecho, no tenia cicatriz alguna que le partiera la cara en dos partes iguales, incluso se podía decir que estaba completo… bueno… físicamente hablando.

-Tranquila, yo solo quería pedirte un favor. Ya sabes, de amigo a amiga- Dijo el con toda seguridad.

-¡Dejaste de ser mi amigo en el momento en que nos traicionaste!- Le grito. Marceline estaba asustada, tenía miedo de que empezara una pelea entre los dos y que ella no pudiera hacer nada para detenerlos.

-Vaya, eso en verdad me dolió. Pero en fin, quiero pedirte que me des el Hacha de tú familia- Y le extendió la mano como si la mujer estuviera dispuesta a dárselo por las buenas.

-En tus mejores sueños, cucaracha traicionera- Y empuño el Hacha colocándose en posición de ataque- Marcy, quiero que te alejes lo mas que puedas. Si sigues corriendo derecho encontraras una cueva. Espérame ahí.

-Mamá, no te voy a dejar aquí- Se decidió.

Justo antes de que la mujer pudiera ordenarle a su hija que se fuera para que no corriera peligro esta recibió un golpe que terminó por derribarla al suelo y hacer que soltara su arma. Por otra parte, debemos recordar que estamos hablando de la madre de la mismísima Marceline. La Reina Vampiro empuño una vez más el arma y se levanto a atacar a Dorian, quien desenfundo su espada e instantáneamente bloqueo el ataque de la monarca para luego regresárselo, pero este también termino por ser bloqueado. Y Marceline, por su parte, únicamente podía retroceder intentando no estorbarle a su madre para que esta no terminara siendo recibida por un mal golpe. Sin embargo, su madre era la que llevaba el control en ese combate, pues cada ataque que Dorian daba con su espada era esquivado o desviado por ella y, hasta el momento su madre no tenía ningún rasguño, pero aunque las cosas parecían estar a su favor, Marceline presentía que algo no andaba bien.

Llego un momento en que la Reina Vampiro logro hacer que la espada de Dorian saliera volando de sus manos y terminara a una gran distancia. La reina aprovecho la distracción de su enemigo y en un santiamén puso el filo de la hoja en el cuello del que en algún momento fue su mejor amigo y aunque lo miraba con odio, en el fondo la destrozaba saber lo que estaba haciendo.

-Vamos, linda, es tu oportunidad- Dijo el vampiro incitando a la mujer para que hiciera algo que ella no quería hacer- ¿Qué pasa? ¿No quieres matar a tu amigo del alma?- Agrego con burla. La mujer, aceptando que no podía matar al sujeto con el que jugo en su infancia bajo su arma y miro fijamente al vampiro.

-No quiero hacerte daño, Dorian. Fuiste como un hermano para mi… y no quisiera que eso terminara- Dicho eso se dio media vuelta y se colgó el Hacha en la espalda- Vámonos, Marceline.

La joven obedeció la orden de su madre y empezó a caminar al lado de esta. Dorian apretó con fuerza los puños y dientes al haber sido vencido por la Reina de los Vampiros, ¡pero al diablo su amistad! Él tenía una misión con la que cumplir y no decepcionaría a sus mayores solo porque la soberana de la mitad de la Nocheosfera fue su linda amiguita cuando ambos apenas eran unos niños. Del interior de su traje Dorian saco una estaca de madera y del bolsillo de su pantalón saco una pequeña botella con agua dentro de ella, la destapo y el solo olor del ajo que desprendía el recipiente lo mareaba y le causaba dolor de cabeza. Pero el odio en Dorian fue mas fuerte que un simple dolor de cabeza por lo que sin avisar lanzo el frasco con jugo de ajo hacia la madre de Marceline y este se partió en pedazos justo en la espalda de la mujer. Esta no pudo hacer más que soltar un alarido e intentar tocarse la herida calmar el dolor y aunque Marceline intento ayudarla el General Dorian fue mas ágil y derribo a la hija de la Reina de los Vampiros mandándola rodando a una cierta distancia. Marceline hizo el esfuerzo por ayudar a su madre, pero cuando se disponía a levantarse una mano vieja y casi sin piel la tomo del pie y el agarre fue tan fuerte que le impidió a la joven levantarse.

Dorian se coloco frente a su vieja amiga apretando con fuerza la estaca de madera en sus manos. Ver a la mujer que en algún tiempo fue como su hermana en ese estado lo destruía horriblemente, lo destruía de una manera que nunca pensó que un vampiro podía sentir. Sentía ganas de llorar, desde muy pequeño Dorian había amado a la madre de Marceline, pero para su desgracia su verdadero amor termino por casarse con Hunson Abadeer, el Señor de la Oscuridad, y no podía creer que su hija, Marceline Abadeer, fuera el resultado de ese matrimonio. Pero ya el pasado era el pasado. Su deber era su deber y no permitiría que el amor le impidiera cumplir con su deber.

Puso la punta de la estaca justo en el lugar donde se encontraba el corazón de la Reina Vampiro, quien jadeaba y lo miraba con los ojos entrecerrados. El jugo de ajo en verdad le había hecho daño y si de por si Dorian dudaba de matarla o no matarla, verla de esa manera casi lo hacia llorar y ganas no le faltaban, pues una traicionera lagrima resbalo por su mejilla cuando preparo la estaca. A lo lejos se oían los gritos de Marceline rogando por que Dorian no le quitara a su madre, pero el General se hacia el sordo, y cuando decidió que ese sentimiento de culpabilidad y amor lo estaban debilitando… no pudo hacer nada mas que clavar la estaca en el corazón de su amada, quien ni tiempo de gritar pudo ya que el equilibrio le fallo y primero se abrazó de Dorian para luego caer a la dura tierra con una gran herida en el corazón, literal y metafóricamente hablando.

-¡MAMÁ!

Los sollozos de Marceline se hicieron presentes cuando la chica vio a su madre caer y a Dorian de espaldas a ella y con la estaca aun en manos. El General entonces ordeno que la mano la soltara y Marceline corrió hacia su madre con la esperanza de que esta aun pudiera seguir viva… pero ni eso. Tomo el cuerpo de su madre entre sus brazos y le llamo varias veces intentando hacer que despertara, pero era oficia: la Reina de los Vampiros había pasado a mejor vida. Entonces Marceline lloro como nunca había llorado ese día, aquel trágico día en el que perdió a su madre.

-Lo siento mucho, Marceline- Se disculpo Dorian, pero la joven estaba tan distraída con el cuerpo de su madre que ni caso le hizo al General Dorian- Espero que algún día me perdones.

-Cuando yo suba al trono- Empezó-… me asegurare de que te corten la cabeza.

Dorian no pareció tomarle importancia a lo dicho por Marceline. En esos momentos solo era una adolescente a quien le habían arrebatado a un ser querido muy importante deseando vengarse de quien se la quito, y Dorian, siendo su tío, la entendía, él también le hubiera dicho al asesino de su madre o padre hasta de lo que se iba a morir. Pudo haberla matado ahí, en medio de la nada y junto con su madre pero mejor esperaría a que la hija de la Reina Vampiro se convirtiera en la nueva soberana de Nocheosfera, no tendría ningún sentido matarla si era una humana aun. Dorian poco a poco se fue alejando escuchando las mil y un maldiciones que Marceline le gritaba a lo lejos mientras que el, sumido en la culpa, era traicionado por varias lagrimas que resbalaban por su piel pálida y muerta.

Luego de mucho esperar, una fuerte ventisca llego de la nada y se llevo a la mujer mientras esta era convertida en polvo mientras el viento tocaba su cuerpo. Marceline le rogo a Glob que su madre no la dejara e incluso cerro sus ojos haciéndose creer que estaba en un mal sueño, y cuando los abrió… su madre ya no estaba"

-… Dorian me quito a lo más importante que tenía en mi vida, Finn. Por eso es que lo odio tanto- Termino de relatar haciendo un esfuerzo por reprimir la variedad de lagrimas que amenazaban por salir de sus ojos carmesí.

-Lo lamento tanto, Marcy. Si hubiera sabido que era por eso que odiabas tanto a Dorian…

-Ya no digas nada, Finn; lo hecho, hecho esta- Dijo desviando su mirada hacia otro lado que no fuera la cara del humano.

Ahora Finn se sentía terrible, no solo había hecho llorar a su mejor amiga, había hecho llorar a la persona que más amaba y quería en todo el mundo y, como siempre, metió la pata haciéndola recordar algo que hasta a él le hubieran dado ganas de llorar.

¿Es que algún día dejaría de ser tan idiota?

Si quieren matarme por hacer este capitulo tan triste, están en todo su derecho a hacerlo. Yo también llore escribiéndolo, pero no estoy diciendo que esta sea la verdadera razón por la que la madre de Marceline no aparece en la serie, solo es un fic de Fan para Fans. Lamento muchísimo la tardanza, en serio, pero es que Sally (mi ordenador) se había estado reiniciando y pues tuve que volver a empezar el capitulo. Bueno, como sea, un saludo a Paqs y a Emperatriz30 por los Reviews que me dejaron en el capitulo pasado ¡LOS AMO!. Nos veremos en el capitulo siguiente. Adios.

Riux, Chaitooo.