La Era Oscura.
Capitulo 11: De camino a la perdición.
Jake seguía caminando por las praderas siguiendo las ordenes directas de Marceline sobre que rumbo era el que debía llevar. Ya casi llegaban al Reino Helado y, para su sorpresa, el hogar del loco viejo gruñón que vivía allí también termino por ser destruido, pues su castillo estaba destruido, no había señales de sus pingüinos, el frio no era el mismo y la nieve y algunas de las montañas estaban derretidas; al parecer Satnam no se andaba con pequeñeces. A Marceline le preocupo que le hubiera pasado al Rey Helado y aunque ese viejo era un loco de lo peor y era capaz de defenderse solo con sus poderes aun así su bienestar era importante para la vampiresa. Fue Simon Petrikov, actualmente el Rey Helado, quien le regalo a Hambo, su posesión mas importante, y también fue el quien la ayudo a encontrar a sus padres cuando aun era pequeña, y humana.
Cuando cruzaron el Reino Helado a Marceline casi la traiciona el llanto, ya estaban entrando al lugar donde el General Dorian mato a su madre, pero ni modo, cruzando esas praderas vacías se encontraba el lugar seguro al que se suponía que ella y su madre llegarían… cosa que nunca paso porque ni siquiera Marceline pudo llegar. Se sacudió la cabeza intentando que ese mal recuerdo se fuera de su mente, por ahora debían concentrarse en como sobrevivir. No tenían agua ni comida, prácticamente ni les importo empacar ni su ropa interior, se habían apresurado mucho en escapar de Ooo para no terminar como los ciudadanos del Dulce Reino o de los demás reinos. Algunos debieron escapar de las fuerzas armadas de Dorian, pero los demás… a ellos solo les podían desear suerte, y mucha.
-Oye, Marceline, ¿y de aquí a donde?- Le pregunto el can.
-Sigue derecho, pulgoso. No debemos detenernos hasta ver una cueva- Le dijo y el perro no volvió a decir nada más. Se sentía raro viajar en un perro de muchos metros de alto porque, estando acostumbrada a levitar, ni los demonios transportadores que había en la Nocheosfera le servían a Marceline para llegar a donde quería.
-¿Tu ya has estado en ese supuesto lugar seguro, Marcy?- Pregunto Finn.
-Nunca eh estado ahí, Finn- Respondió.
-Pero me dijiste que ya habías venido antes a este lugar.
-Si, eh venido muchas veces, pero nunca eh ido mas lejos que al lugar donde esta la tumba de mi madre- Y Finn sintió ganas de golpearse la cara. Ahí estaba otra vez el maldito sentimiento de culpa, no podía ser más idiota de lo que era nada más porque Glob no se lo permitía. Demonios, ya suficiente tenia con haber hecho sentir mal a Marceline obligándola a recordar el momento más traumático de toda su vida.
Esos eran de los momentos que Finn más odiaba. Un ambiente triste, historia dramática, un intento de escape, un rumbo hacia la dirección exacta donde se origino la historia, una compañera inconsciente y un perro enorme que hasta el momento no había dicho nada más que preguntar que dirección se debía tomar. Naturalmente Finn hubiera gritado por el incomodo silencio que hacia en el lugar, pero de alguna manera desconocida el humano pudo contenerse a hacerlo; uno, por respeto a Marceline; y dos, porque la situación estaba tan mal que ni de gritar le daban ganas. Marceline no debía tener muchas ganas de mantener una platica en esos momentos por lo que Finn se arrastró por la espalda de su hermano, con cuidado de no caerse, hasta que se detuvo entre el enorme par de orejas de Jake, quien se percato de la presencia del humano.
-¿Qué sucede, Finn?- Le pregunto el can.
-Jake, ¿tu como te enamoraste de Arcoiris?- La pregunta tomo por sorpresa al perro y este río nerviosamente. No había tenido una charla como esa con Finn desde que le platico lo de la "llegada de los bebes al mundo"
-Ah, que niño este, de veraz ¿A que viene esa pregunta, picaron?- Finn se encogió de hombros algo sonrojado y dijo:
-Curiosidad. La verdad es que nunca me has dicho donde la conociste- Jake suspiro. Bueno, Finn era su hermano y como tal tenía todo el derecho a saber desde cuando tenía relación con su novia.
-La conocí hace algunos años, tú eras muy joven todavía, pero tiempo después te enteraste, ¿verdad?- El chico río; jamás olvidaría la primera vez que Jake le presento a su novia- Como te decía, la conocí cerca de un rio, yo estaba tocando mi viola y ella se sintió atraída por mi música, yo seguí tocando, nos divertimos un rato y al final ambos terminamos por enamorarnos. Todo se lo debo al poderoso poder de la música- Termino por relatar el can, pero a continuación agrego:- Ya en serio, Finn, ¿para que querías saber, viejo?
Sonrojado, el humano volteo a ver a Marceline, esta todavía tenía su mirada perdida en la nada, tal vez estaba recordando los buenos momentos que paso con su madre o, y era lo mas probable, aun se lamentaba por la muerte de esta misma. A Finn le dio lastima verla así y quería que volviera a sonreír, a ser la vampira audaz, sin miedo, temeraria y valiente que todos conocían. Estaba decidido, haría que Marceline fuera feliz otra vez, que el recuerdo de la muerte de su madre fuera noticia vieja, que a Dorian lo mandara al diablo y que su vida como la Reina de los Vampiros y el vivir para siempre no le afectaran en lo absoluto.
-Me gusta Marceline, Jake. Y quiero hacerla feliz tal y como ella se lo merece- Sorprendido, el perro miro a su hermano, pero en lugar de reprocharle, lo apoyo. Su miedo a la vampiresa aun estaba al cien por ciento, pero su miedo a la Reina de los Vampiros no significaba que su hermano no pudiera ser feliz con ella.
-Está bien, Finn. Pero tienes que ser cuidadoso, no confundirla, ya sabes como son las mujeres.
Finn asintió y después volvió a arrastrarse desde la cabeza del perro hasta su espalda y detenerse justo en el lado donde estaba Marceline, quien se mantenía abrazada a sus piernas con la mitad del rostro escondido entre sus rodillas. Finn no sabia que hacer para mantener una platica con ella sin hacer que recordara momentos de su vida humana que hasta a él le hacían llorar. Y poco antes de que Finn dijera la primera palabra, la chica alzo su rostro y se acercó un poco mas al costado de Jake asegurándose bien a la piel de este para no caer, aunque no era posible porque ella podría flotar si eso llegaba a pasar. El aventurero también se acercó junto con ella al costado del can queriendo saber que había visto que le resulto tan interesante, y espero de todo, desde una manada de lobos hambrientos queriéndoselos comer hasta a todo el ejercito del General Dorian o a este mismo persiguiéndolos, pero jamás lo que sucedió a continuación.
A lo lejos se podía ver un pequeño punto gris en medio de toda la nada de la pradera; un punto gris perdido, olvidado, abandonado, o eso fue lo que Finn creyó. Mientras Jake más se acercaba el punto gris que Finn miro se hacia cada vez más claro y tomaba más forma, y lo que vio le cayo por sorpresa. No era una figura cualquiera la que Finn y Marceline vieron a lo lejos. Por alguna razón la vampiro reacciono de esa manera cuando llegaron a ese punto en especifico, y fue exactamente porque al frente de ellos se encontraba una lapida, pero no una lapida cualquiera, era un pedazo ovalado de concreto que marcaba el punto exacto del lugar donde murió su madre. En otras palabras, a tumba de la Reina Vampiro.
Preocupado, Finn miro a Marceline y, en efecto, la vampiresa estaba llorando. Y aunque intentaba contener sus lágrimas y el llanto, los sollozos empezaron a traicionarla a tal grado que algunas lágrimas se deslizaron por sus ojos, aunque esta los mantuviera fuertemente cerrados, al igual que sus dientes. Glob, si leguas se notaba que estaba sufriendo, y mucho, pero no quería que la vieran llorar. Cuando pasaron más cerca de la tumba, ahí si la chica no pudo contenerse. Cubrió su rostro con sus manos y en silencio comenzó a sollozar dejando que de sus ojos brotaran varias gotas de lágrimas. Finn se sentía morir de solo verla a ella en ese estado y no lo pensó dos veces antes de abrazarla y dejar que se desahogara en su pecho sintiendo sus convulsiones por el llanto. Había que entenderla, perdió a la persona que mas quería y no pudo hacer nada para salvarla. ¿Quién la iba a culpar? Finn también estaría devastado si se encontrara la tumba de Jake en medio de la nada y ser consumido por un recuerdo que a cada rato lo culpaba por no haber ayudado a su hermano cuando mas lo necesitaba. Lo mismo pasaba con Marceline, ella no lloraba por el odio que le tenía a Dorian ni por el deseo de venganza que a varias personas podía consumir hasta no dejarles nada. Nada de eso. Ella lloraba porque sentía que la muerte de su madre fue por su culpa; lloraba porque no pudo hacer nada para evitar su muerte; lloraba porque su vida como humana fue un asco. Y regresamos a lo mismo, ¿Quién podía culparla?
-Gracias, Finn- Le dijo, calmando un poco su llanto.
…...
Fionna empezó a abrir sus ojos poco a poco, aun estaba mareada por lo que sea que el Lich le hubiera hecho y su mente aun estaba afectada. Miro borroso al principio y luego de unos instantes su vista se aclaró dejándola ver una habitación gris y al frente de esta estaba una reja de metal con picos filosos debajo. Intento levantarse, pero algo la volvió a hacer caer sentada en piso, Fionna entonces poso su vista en sus manos y noto que sus muñecas estaban aprisionadas con cadenas conectadas al suelo, y su pierna derecha igual, pero al final de esta cadena había una pesada bola de metal que no la dejaba moverse con libertad. La humana se empezó a asustar y busco con la mirada a Cake y a Marshall por toda la celda para asegurarse de que estaban bien y a salvo. Dio primero con su hermana; la gata estaba encerrada en una jaula de hierro que colgaba del techo y Fionna suspiro aliviada al ver que por lo menos Cake estaba bien. Pero no vio a Marshall por ningún lado, y su miedo aumento. Había un poco de sangre cerca de unas cadenas iguales a las que tenía ella en sus muñecas y supuso que a su novio lo debieron aprisionar igual que ella, ¿pero en donde estaba?
De pronto unos sonidos de pasos y algo arrastrándose llego a los oídos de Fionna, quien miro atenta a la reja del calabozo curiosa de saber de donde provenía ese sonido. Un par de sombras se hicieron presentes en la pared que estaba al frente de la habitación y la joven entrecerró los ojos al tiempo en que escuchaba palabras como "¡Muévete!" o "¡Camina!" seguidas de otro sonido un poco mas débil pero fuerte, como si de un golpe se tratara. Al momento aparecieron un par de demonios con cuernos y ojos de reptil vestidos como militares y en medio de ellos intentaban levantar a la fuerza un cuerpo con el rostro cubierto por una bolsa de tela negra. El cuerpo parecía estar mal herido, pues a pesar de la poca luz que había dentro de la habitación, Fionna noto una cierta cantidad de heridas, moretones y sangre en el cuerpo que traían los demonios.
Uno de ellos abrió la reja del calabozo y bruscamente el otro retiro de la cabeza del prisionero la bolsa de tela negra, y Fionna palideció completamente al darse cuenta de quien era. Los demonios lanzaron a Marshall como si fuera un costal de papas dentro del calabozo y el vampiro se quejo un poco cuando su cuerpo impacto con el concreto del suelo. Fionna quiso ayudarlo, pero las cadenas en sus muñecas no se lo permitían y Fionna miro horrorizada la forma en la que trataban a su novio porque no les basto con arrojarlo con brusquedad a la celda. Poco después de eso lo tomaron del cabello y lo arrastraron por el calabozo hasta arrojarlo contra la pared y volver a ponerle las esposas y la bola metálica gigante en el pie. Y por si fuera poco, cuando acabaron de ponerle las esposas al vampiro, el otro demonio lo pateo en la cara haciendo que su cabeza girara hasta golpear el otro lado de su cara contra la pared. Los demonios se fueron riendo cuando terminaron de torturar al Rey Vampiro y volvieron a cerrar la reja de metal cuando salieron. Fionna volteo a ver a Marshall y se le encogió el corazón al ver a su novio tan herido y débil. Nunca en su vida lo había visto así porque generalmente Marshall era capaz de defenderse a si mismo, ¡pero por Glob! Parecía que lo había atacado una manada de osos rabiosos.
-Marshall- Le llamo ella, pero el chico no pareció oírla- Marshall, ¿estas bien?
-¿Fionna?- Pudo articular el vampiro girando su cabeza hacia la chica, quien estuvo apunto de llorar al verlo a él en ese estado- ¿Estas bien? ¿No te hicieron daño?
-Mejor tú dime que te paso- Dijo, casi regañándolo, pero la humana no podía pelear con él en esos momentos y mucho menos encontrándose en el estado en el que estaba- ¿Por qué estas así? ¿Qué paso?
-El Lich les ordeno a sus soldados que les diera información sobre los movimientos de Aaa… Y me negué y esto gane- Explico apenas manteniendo sus ojos abiertos- Me golpearon mucho, perdí la cuenta después de que me empezaron a azotar con un látigo.
En efecto, aparte de los golpes, moretones, heridas y partes sangrantes en el cuerpo de Marshall, la ropa de esté estaba hecha trizas y no había área en todo el cuerpo del muchacho que no tuviera una desgarre o una herida de gravedad. Fionna no supo como su novio pudo aguantar tantos golpes y azotes, a ese grado ella ya estaría muerta, y le agradecía una infinidad de veces a Glob que Marshall no lo estuviera, su mundo caería si eso pasara. A como pudo, Fionna se arrastró por el suelo intentando llegar con el vampiro, que para su fortuna solo estaba como a un metro y medio alejado de ella y las cadenas que le sostenían las muñecas eran lo bastante largas para llegar al lado del chico, quien con esfuerzo pudo levantar una mano para tocarle la mejilla a su novia, y esta levanto su mano hasta tocar la de Marshall derramando algunas lagrimas. Esas heridas definitivamente no sanarían tan rápido como cualquier otra.
-¿Cuanto tiempo estuvieron haciéndote esto?- Le pregunto.
-No lo se. Me sacaron del calabozo poco después de que desperté- Dijo, empezando a cerrar los ojos- Dijeron que el Lich quería que le diera la información de todo y, como ya te había dicho, me negué a responderles y me agarraron a coscorrones para que respondiera. Creo que estuve sufriendo dos o tres horas.
-¿Qué?- Soltó ella incrédula- ¿Estuviste soportando esto tres horas?
-Valió la pena. Mejor yo que tu, ¿no?- Y luego de decir eso, el Rey Vampiro empezó a cerrar los ojos. Fionna se dio cuenta de eso y el miedo de perder a Marshall la consumió.
-¿Marshall? ¿¡Marshall, que tienes!? ¡No cierres los ojos, por favor!
-Tranquila, Fi, no voy a morir. Solo estoy… un poco… cansado…
Entonces cerró los ojos. El vampiro no mentía, aun seguía respirando, solo quería dormir y descansar un poco porque sus heridas lo estaban matando. La tortura que los aliados del Lich le hicieron pasar fue agotadora y ya ni los dedos de las manos era capaz de mover, incluso parpadear le dolía, y es que ser azotado hasta el cansancio por dos demonios al mismo tiempo con látigos con un sinfín de cosas filosas como pedazos rotos de vidrio, metal bañado en jugo de ajo y colmillos de quien sabe que animal, era verdaderamente un martirio. Las tres horas que paso bañándose en su propia sangre y aturdido por sus gritos no fueron nada en comparación con lo que seria ver a Fionna morir o sufrir lo mismo que el sufrió. Marshall, agotado y deseando consolar el sueño, se recostó lentamente en el piso deseando poder dormir tranquilo sin la preocupación de que Fionna fuera sacada a la fuerza del calabozo y la torturaran como a él, o peor.
Cuando el vampiro se recostó en el suelo del calabozo, unos pocos instantes después sintió como alguien se acomodaba a su lado, Fionna sin duda alguna. A pesar del dolor que le consumía todo el cuerpo, el Rey Vampiro tuvo la fuerza necesaria para levantar su brazo y acercar la cabeza de Fionna hasta que la frente de esta tocara la suya.
-Te mejoraras, ¿verdad?- Pregunto la humana.
-Claro que si ¿Qué no confías en mí?- Fionna se carcajeo un poco y después beso la mejilla de Marshall- Auch.
-Oh, lo siento ¿Te dolió?- Y Marshall Lee fue el siguiente en besarla, pero en los labios.
-Claro que no.
Luego de unos minutos de estar recostados el uno cerca del otro ambos se quedaron dormidos dentro de la oscuridad del calabozo.
…
El perro mágico se detuvo al frente de un montón de árboles derrumbados encima del otro haciéndolo parecer un bosque recién cortado, pero sin haber recogido los arboles. La vampiro y el humano bajaron del lomo de Jake con la Dulce Princesa en la espalda de Finn, quien no entendía que tenía de especial o de seguro una cantidad de árboles cortados. Marceline estaba igual y por curiosidad se acercó hasta tocar uno de los muchos troncos que estaban presentes ahí, era solido, por un momento pensó que debía de tratarse de un holograma o una ilusión para que nadie encontrara el supuesto lugar seguro al que su madre intento llevarla cuando la Guerra de los Champiñones ya estaba dando resultados catastróficos. No, eso no podía ser cierto. No habían viajado tanto para encontrar una pila de árboles tapándoles el paso. Enojada, Marceline se dirigió a Jake, quien al ver los ojos encendidos en llamas de Marceline no supo como reaccionar, fue como si lo hubiera petrificado.
-Escúchame, perro, quiero que quites de mi vista ese montón de madera que esta ahí. Porque si no…
-¡Ya entendí!- Grito el perro y entendiendo lo que quería decir la vampiro se fue corriendo hacia los arboles y agrando sus patas para luego empezar a quitar cada uno de ellos.
-¿Por qué le gritaste así? Bastaba con pedírselo- Le dijo Finn, quien aun cargaba a Bonnibel en la espalda.
-Para que se apresurara. Si se lo pedía amablemente todo esto avanzaría muy lento.
-Buen punto.
En cuestión de unos tres minutos Jake ya había retirado todos los arboles que Marceline le ordeno retirar y se llevo una buena sorpresa al ver que debajo de toda esa pila de madera sin modificar se encontraba un enorme agujero en la tierra. Este parecía tener escaleras hechas de la misma roca que había dentro y estaba muy oscuro como para considerarse un lugar seguro. Los demás se acercaron corriendo y también quedaron igual que Jake y lo primero que se les vino a la mente fue que le vieron Hunson Abadeer o la madre de Marceline a ese lugar para llegar a pensar que podría refugiarlos.
Pero Marceline no dudaba de la palabra de su madre, ella jamás le mintió cuando era humana y todavía seguía confiando en ella, aunque ahora solo fuera brisa. Sin miedo la chica piso el primer escalón, luego el siguiente y luego el siguiente hasta que por fin se la trago la oscuridad que había ahí dentro. Finn y Jake estuvieron mirando el punto de partida de la vampiresa esperando a que esta subiera y les dijera si había o no un lugar seguro en ese lugar, o esperando un grito por parte de la misma anunciándoles que no era mas que una trampa lo que se encontraba haya abajo. Y sin embargo ninguna de las opciones anteriores fue lo que sucedió, pues en lugar de eso, Marceline volvió a subir a la superficie con una sonrisa en su rostro, lo que hizo que Finn y Jake empezaran a prepararse para recibir la noticia.
-Entren. Les gustara a donde nos llevara esta cosa- Les dijo ella.
Finn fue el valiente en dar el primer paso junto con la princesa colgando en su espalda, y aunque Jake intento detenerlo, el humano, con la simple mirada le dijo a su hermano que todo estaría bien, que confiara por una sola vez en Marceline. No muy seguro de lo que estaba pasando Jake dejo que Finn bajara los escalones de roca siendo guiado por la chica vampiro, y ya después de que todos entraron Jake se animo a entrar también. Y como por arte de magia cuando el perro llego al lado de Finn y Marceline, la entrada al agujero se cerró sin explicación alguna y, al ver que ya no había marcha atrás, Jake se vio obligado a seguir caminando.
-Mantengan sus manos pegadas a la pared. Así ninguno de ustedes se perderá- Dijo Marceline, quien arrastraba su mano en la superficie rocosa y rasposa conforme avanzaba.
Los chicos hicieron lo mismo y al principio el contacto con la piedra no fue nada agradable ya que les dejaba un ardor espantoso y diminutos raspones en las manos, el cual se fue haciendo menos notable el paso del tiempo y conforme su piel se acostumbraba a lo rasposo de la piedra. Habían entrado a una especie de túnel bajo tierra y quien sabe a donde los llevaría porque Marceline ya dejo en claro que nunca había cruzado los dominios del Rey Helado mas allá del punto en el que se encontraba la tumba de su madre, y por alguna razón desconocida, ella tampoco pudo llegar al refugio cuando era humana.
El pasado de Marceline ocultaba muchos secretos, secretos buenos y malos, algunos peores que otros, y otros mejores pero, al parecer, la mayoría de la vida humana e inmortal de la chica estaban íntimamente relacionadas con la Guerra de los Champiñones. Según le conto Marceline, la guerra duro un total de dieciocho años, justo la edad en la que ella se quedo cuando "murió" y termino por ser convertida en vampira. Y como eso paso mil años atrás nadie podía poner en duda que Marceline Abadeer sabía lo que paso con los humanos, como eran, que hacían, si se parecían o no a Finn, si eran iguales o no. Muchas preguntas zumbaban en la mente del chico como un panal de abejas molestas, o como un espectáculo de luces porque cuando una pregunta apenas iba llegando a su mente, otra saltaba de la nada. Entonces Finn llego a la conclusión de que la vida humana de la Reina de los Vampiros fue un fracaso, y o supo porque empezó a reflexionar los seis años que convivio con ella.
En primer lugar estaba la vez en la que los echó a él y a Jake de su propia casa y tuvieron que salir a buscar una nueva, ella le dijo que no había tenido una pelea como la que tuvieron cuando le regalaron la cueva en la que ahora vivía, posiblemente porque tuvo una batalla épica durante la guerra. Después estaba aquella vez en la que Ash los engaño a él y Jake para destruir el recuerdo de su rompimiento, fue ahí donde la encontraron a ella de pequeña en medio de una ciudad en ruinas con su oso de peluche favorito como su "único amigo". Luego estaba el hecho de que la relación con su padre no era un helecho de rosas, tal vez por la muerte de su madre o algo. Y no podía faltar la parte en la que entra la sangre regada por todos lados y los cadáveres de personas muertas frente a sus ojos, siendo ella una niña inocente de seis o quien sabe cuantos años. El punto aquí era que si te pones a reflexionar, veraz que la vida de una persona tan simpática y alegre como Marceline tenía una pequeña parte oscura, como lo era la historia de esta misma.
Caminaron un cierto tiempo entre el túnel oscuro raspando las palmas de sus manos con la pared de roca. El supuesto lugar seguro al que iban en verdad estaba lejos, ya llevaban mas de quince minutos caminando y aun no encontraban nada, lo que estaba empezando a desesperar un poco a los muchachos. Pero no fue hasta que al fin Marceline les ordeno que se detuvieran y el perro y el humano obedecieron parándose de golpe en algún punto del camino. Poco después escucharon los pasos de Marceline subiendo por otros escalones de piedra con los que Finn seguramente se hubiera tropezado y cuando los pasos de la vampiro se dejaron de oír, de repente un tipo de compuerta se abrió y dejo entrar un poco de luz, pero no la necesaria como para que Marceline se desintegrara.
-Ya llegamos, chicos- Informo ella. Finn y Jake subieron los escalones y el pasar tanto tiempo sumidos entre la oscuridad del túnel provoco que la luz los cegara un poco y cuando su vista se aclaró, lo siguiente que vieron no fue nada bonito.
El lugar era horriblemente parecido a Ooo, incluso parecía que estaban ahí porque… todo estaba igual que en Ooo. El ambiente nublado y frio, los bosques, aldeas y reinos destruidos, la sensación de que alguien te saldría por sorpresa y te rebanaría el cuello de un tajo y todo lo demás que vieron en Ooo. Ese lugar no tenia nada de seguro, y hasta un niño de pre-escolar podía decirlo, todo estaba en ruinas, perdido, tal y como paso con Ooo.
-Oye, dientona, yo no le veo lo seguro a este lugar- Reprocho el perro- ¡Me hiciste quitar arboles en vano!
-Esto no tiene ningún sentido. Se suponía que Aaa debía resistir más- Murmuro Marceline mirando con horror todo lo que la Tierra de Aaa había sufrido- Marshall debió haber preparado todo.
-¿Qué es este lugar, Marcy? ¿Por qué se parece tanto a la Tierra de Ooo?- Pregunto el humano, quien le entrego a Jake a la Dulce Princesa porque estaba empezando a cansarlo.
-Chicos, esto es Aaa. Aquí vive mi primo, el hermano de Bonnibel y tu hermana también, Finn- El chico abrió los ojos de par en par. ¿Había escuchado bien? ¿Él tenía una hermana?
-¿Hermana? ¿Tengo una hermana?- Pregunto incrédulo el muchacho- ¿Es humana como yo?
-Miren chicos, es una larga histo…
La chica corto sus palabras de golpe confundiendo a Finn y a Jake, entonces Marceline llevo su mano a la parte de atrás de su cuello e hizo un movimiento como si estuviera jalando algo y después lo puso a frente de sus ojos encontrándose con un cartucho de color rojo que usaban para cazar. Dejo caer el objeto al suelo y poco tiempo después ella también cayo desplomada a la tierra preocupando a Finn. Sin embargo, antes de que el humano o el can pudieran hacer algo para ayudar a la Reina de los Vampiros, a estos también les encajaron en el cuello un cartucho a cada uno haciendo que azotaran como reces igual que Marceline.
Lo ultimo que vio Finn fue un par de botas negras acercándose y la risa malévola de alguien…
¡Y eso fue todo amigos mios! Lamento si los hize esperar mucho, pero es que habia estado estudiando para un examen de Artes Visuales en mi escuela y pues estaba un poquito estresada (Mentira, estaba paranoica) pero aquí me tienen y al decimo primer capitulo. Un saludo y un abrazo a Paqs, que nunca me falla y a Gumball Lee por sus excelentes comentarios. Muchas gracias y nos veremos en el siguiente capitulo. Adios.
Riux, Chaitooo.
