La Era Oscura.

Capitulo 13: Siete gotas de sangre para el barquero.

Doblaron a toda velocidad la esquina de un pasillo tratando de seguir a la muchacha al mismo ritmo al que ella flotaba con prisa a donde fuera que los estuviera guiando. Nadie, ni la Dulce Princesa que era la hermana del Dulce Príncipe, estaban enterados de que este y Marshall Lee acordaron esa presunta estrategia de la que la vampiresa acababa de hablarles. Marceline se entero del plan poco después de la última vez en la que ella y su primo se volvieron a encontrar, Marshall le había hablado sobre un ataque sorpresa y algo sobre un gas que el y Gumball acordaron crear para mantener la seguridad de Aaa y que posiblemente también lo instalarían en Ooo cuando estuviera listo, pero al parecer eso aun no pasaba. Según entendió Marceline, el gas era una especie de veneno que afectaría a todo el ejercito de Satnam y a este mismo también y se supone que estaba hecho de una combinación de varios tipos de desintegradores y ácidos bastante fuertes. Por el momento no sabían que forma tenia exactamente y como funcionaba y aunque se suponía que Marshall si lo sabia, considerando que Gumball era igual de nerd que su hermana y que el y Marceline se parecían bastante en su forma de ser, esta dudaba que al vampiro le hubiera quedado grabado algo en el cerebro. Como sea, esa arma por el momento era la única esperanza que tenían para deshacerse de Satnam y pobre de Lee que le haya mentido a la Reina Vampiro.

Marceline freno de golpe al haber perdido el olor de Marshall y se detuvo un par de segundos para localizarlo de nuevo y cuando lo logro volvió a apresurar a los que venían detrás de ella. De los tres Finn era el único que seguía a ritmo a Marceline, pero Jake y Bonnibel parecían que estaban apunto de sufrir de un paro cardiaco y apenas si podían respirar, entonces Finn se vio obligado a empujarlos a ambos por la espalda para que por lo menos Marceline no se enojara con ellos por no aguantar nada. Una vez que el muchacho llevo al perro y a la monarca casi en brazos a donde estaba la vampiro este se topo con la reja de un calabozo abierta y se lograba escuchar la voz de la soberana como si estuviera dándole indicaciones a alguien. Por seguridad Finn le pidió a la Dulce Princesa y a Jake que los esperaran en el pasillo y estos, jadeando, aceptaron y el humano se adentro al calabozo.

-¿Pero que...?- Espero encontrarse con todo, ¡con todo menos con lo que vio!

Ahí, al lado de Marceline y de su primo –que por cierto no se veía muy bien- estaba una chica horriblemente parecida a él, y cualquiera se podía dar cuenta; cabello rubio, ojos azules, un extraño gorro blanco en la cabeza, la misma combinación de colores en sus vestimentas y no podía faltar la mochila verde con la espada. Lo único que ambos tenían de diferencia era que él era hombre y ella mujer, la espada de Finn era de Sangre de Demonio y la de ella era de un cristal muy raro. El primo de Marceline debía ser el novio o un amigo de ella, pues esta escuchaba con atención todas las instrucciones que le daba la vampiresa para poder sacarlos a todos de ahí. Ahí fue cuando volvió a sacar las llaves que le robo al guardia, le quito las cadenas a ella, a Marshall y liberaron a una gata blanca con manchas cafés de una jaula colgada en el techo que al parecer hacia llamarse Cake, lo cual se le hizo demasiada coincidencia a Finn, pues su mejor amigo también era un animal domestico y el parecido de él y su "replica femenina" ya lo estaba empezando a asustar.

Sacaron a Marshall a como pudieron intentando no lastimarlo más de lo que ya estaba, por fortuna estaba algo despierto y podía caminar un poco pero perdía el equilibrio y se mareaba mucho. Con el Rey Vampiro en ese estado no podrían salir tan rápido como lo planearon desde el principio y Marceline tuvo que ordenarle a Jake que los sacara de la Nocheosfera montados en su lomo. El perro al ver las circunstancias en las que se hallaba Marshall al momento incremento de tamaño y Marceline ayudo a todos a subir al lomo del perro, a excepción de Cake, quien solo tuvo que estirar sus piernas hasta subir encima del perro. Finn aun seguía sin quitar la vista de encima de la joven que al parecer se llamaba Fionna ya que escucho a Marceline decir su nombre y esta acudió al llamado. No se separaba ni un solo minuto de Marshall y todavía no se daba cuenta de la presencia de Finn por lo mismo. Si, las heridas ya se estaban cerrando, la piel regenerando y Marshall diciéndole a cada rato que todo estaría bien y que no tenia por nada de que preocuparse ¡Pero por Glob, hasta el estaría así de mal si Marceline estuvieran en ese estado! Gracias al cielo el primo de Marceline era un vampiro porque de no serlo el chico ya estaría muerto para entonces.

-¿Y ahora que, Marceline?- Pregunto Jake una vez que todos se montaron en su lomo.

-Usa tu cabeza hueca y atraviesa el techo hasta que salgamos a la superficie de Nocheosfera- Ordeno ella.

-¿Pero y si alguien nos ve?- Tomo la palabra Finn.

-Esa es la idea, que todos sepan que Satnam no vivirá un segundo más después de esto- Volteo a ver a Marshall- ¿Crees tener el aire suficiente para explicarnos a detalle que estaban planeando tu y Gumball?

-Creo que si, pero hay que esperar a que estemos en Aaa. El príncipe de los gays sabrá como explicarles mejor- Dijo Marshall y la Reina Vampiro entendió.

-Bien, Jake, sácanos de aquí y prometo no comerme a tus hijos cuando nazcan- El perro se alteró.

-¿¡Que cosa!?- Complacida por el logro que tuvo su broma, Marceline se hecho a reír provocando que Jake se enojara por haberlo asustado así; si ya se le hacia raro que no los hubiera hecho correr miles de kilómetros por haberlos asustado poniendo una de sus muchas caras raras, como lo hacia antes.

Una vez que Marceline dejo de ahogarse en sus propias carcajadas, esta le ordeno al perro que se moviera y, de un salto, Jake atravesó el techo rocoso de los calabozos de la Nocheosfera derribando varias rocas y levantando así mucho polvo. Una gran variedad de guardias y soldados comenzó a atacarlos cuando vieron al can y a los otros prisioneros atravesar el piso seguramente para escapar y aunque atacaron muchos al mismo tiempo, Jake los mandaba a volar contra la primera pared con la que se topaba su espalda golpeándolos con su enorme pata. La alarma sonó en ese instante y Marceline le ordeno al perro mágico que siguiera atravesando las superficies de los calabozos hasta que llegara a la terraza. Le tomo a Jake dos golpes de cabeza más para poder llegar a donde Marceline le ordeno que llegara y no vieron ningún tipo de cambio, Nocheosfera seguía siendo el mismo lugar envuelto en llamas que desde un principio fue. La única diferencia que había era que habían cambiado las estatuas de Hunson por las de Satnam y en lugar de solo demonios había también vampiros, lo que le dio una idea a Marceline de que también tenían planeado dominar el Inframundo, pero sobre su cadáver permitiría que los reinos del negocio de su padre se destruyeran como lo que les paso a los reinos y aldeas de Ooo.

-Oh, genial, ¿y ahora como se supone que vamos a salir de esta?- Se quejo Jake.

-Marshall podría abrir un portal a Aaa pero…- Miro una vez mas a su primo, quien ya se veía un poco mejor- no creo que este en condiciones.

-Mira, niña, tú nos metiste en este lio y ahora vas a tener que sacarnos- Exigió el perro.

-Cálmate, Jake. Marcy seguramente tiene un plan, ¿verdad?- La vampiresa se quedo pensando unos momentos sobre si tenia un plan o no. Prácticamente todos los que estaban a su alrededor, Fionna, Marshall, Finn, Jake y Bonnibel dependían de ella, y si no se le ocurría algo para salvar al mundo de ser consumido por niebla eterna , entonces en ningún momento ella pudo haberse llamado la Reina de los Vampiros-… ¿Marcy?... Sabes como sacarnos de esta… ¿cierto?

Por un momento Marceline estuvo por decirle que no, aceptar la dura y cruel realidad y decir que no, pero de repente a su memoria llego que hace algunos días –antes de que empezara todo el rollo de la guerra- La Muerte le pidió que lo ayudara a cepillar su jardín de arena en el Mundo Muerto 37 y como era de esperarse Marceline acepto con la condición de que La Muerte le debiera un favor, y todavía se lo debía. Perfecto, ya tenían como cruzar a la Tierra de Aaa, ahora solo tenían un pequeño pero importante problema; no sabían como llegar al Mundo Muerto 37. Nocheosfera era un lugar enorme y era algo así como otro tipo de dimensión, La Muerte visitaba a su padre a veces para jugar golf o discutir sobre sus "emocionantes negocios". El mayordomo de Cara de Chicle también lo conocía y al parecer eran buenos amigos también, pero Marceline dudaba mucho que la Dulce Princesa cargara con ella un silbato especial con el que podría llamar a Mentita cuantas veces se le diera la regalada gana.

-Chicos, creo que ya se como salir de aquí- Les informo a todos y Finn salto de la alegría.

-¡Si! ¡Les dije que ella siempre tenía un plan B!- Dijo, señalando a todos con el dedo.

-El problema es que para eso tenemos que hacerle una visita a La Muerte- Ahora si a Jake no le gusto.

-¡Ah, no! ¡No, no, no! La última vez que estuve con La Muerte me besó y no pienso volver ahí. Prefiero pasar el resto de mi vida en la Nocheosfera; muchas gracias.

-De acuerdo, perro, si no quieres llevarnos al Mundo Muerto 37, esta bien. Pero yo que tu la pensaría dos veces.

-No vas a lograr convencerme, dientona. Yo me quedo aquí- Sentencio el can recostándose en el la terraza.

-Marceline, tienes que convencerlo, los guardias no van a tardar en llegar y quien sabe que nos hagan- Advirtió Marshall.

-Ya lo se, solo dame un poco mas de tiempo- Dijo ella- A ver, Jake, déjame decirte una cosa; si tu no nos llevas al Reino de los Muertos piensa en lo que le pasara a todos los que quieres. La Muerte es nuestra esperanza ahora y su vida esta en nuestras manos, literalmente hablando.

-Vallan ustedes. Yo de aquí soy- Volvió a decir. Bien, ahora si Jake le estaba poniendo las cosas muy difíciles a la vampira, Finn muchas veces le conto que era muy miedoso y un flojo que solo pasaba el rato con su… ¡novia! Eso es, usaría a Arcoiris para que el pulguiento moviera su enorme trasero.

-Ok, viejo, si eso quieres aquí quédate. Pero no sé que le diré a Arcoiris cuando me pregunte por ti, tal vez le diga que ya no la querías y quisiste quedarte en el Inframundo porque… no se… ¿era más acogedor que estar con ella?

-Óyeme, colmilluda, te estas sobre pasando de la raya- Dijo el perro volviéndose a levantar- De mi chiquita mas vale que nunca hables.

-Pero si yo no estoy diciendo nada, solo estoy pensando en como consolar a la pobre Arcoiris cuando se entere que la dejaste- Jake comenzó a gruñir- Me pregunto si se conseguirá a un novio mas guapo. Y quien sabe, tal vez tenga hijos muy bonitos…

-¡Muy bien, ustedes ganan! ¿Dónde queda ese Mundo Muerto 37?- Grito el perro levantándose para echarle ganas a la aventura que estaban por vivir. Nadie más que él podía hablar así de su novia y mucho menos podían decirle que era un cobarde.

-Sigue derecho a la Tierra de los Desterrados, cruzando esa cosa está alguien que nos llevara a ver a La Muerte- Indico la vampira señalando unas montañas al otro lado de sus gobiernos.

-¿Patitas para que las quiero? Llegaremos cuando menos lo piensen- Y como un caballo indomable, Jake empezó a correr con sus cuatro patas a toda velocidad directamente a donde Marceline le indico.

-Marcy, ¿estas segura que La Muerte nos ayudara?- Pregunto Finn. La soberana suspiro, claramente se notaba que en ningún momento había pensado en eso, sabía que aunque el mejor amigo de su padre le debía un favor no dudaba que quisiera tenderle una trampa para quedarse con su alma o algo así. La Muerte era uno de los seres más poderosos que existían y era muy engañoso, a Marceline le costó mucho intentar despistarlo la última vez que lo vio, pero al final lo logro.

-Haremos el intento, Finn. Ya veras que lo que paso en tu Sueño de Muerte era puro teatro- Le animo colocando una mano en su hombro. Finn entonces le sonrió, al parecer Marceline siempre estaría ahí para el en las buenas y en las malas pasara lo que pasara- Seguramente te estas preguntando quien es la novia de mi primo, ¿no?

-¿Cómo lo supiste?- Pregunto Finn sin quitar la sonrisa de su rostro.

-Eres muy obvio, Finn, y bueno… tenias que enterarte algún día ¿Estas listo para saber cual es tu origen?- Y con la emoción en sus ojos, Finn asintió con la cabeza y la Reina de los Vampiros volvió a sonreír.

-Ella es tu hermana Fionna, de la que te hable cuando llegamos a Aaa…

Satnam caminaba de un lado para otro dentro de las ruinas del Dulce Reino de Ooo impaciente, hace algunos momentos le dieron la información de que el Lich y el General Dorian le tenían noticias con respecto a la hija de Abadeer y a los dos últimos humanos. La criatura tenia en cuenta de que la ventaja la llevaban sus hombres y el, pero con la Reina de los Vampiros en su contra, el General Dorian distraído y una supuesta arma que lo afectaría a él y a su ejército la ventaja no duraría para siempre. Primero que nada debía deshacerse de Finn, el humano por lo "peligroso" que lo consideraba el Lich, y después de Marceline y Marshall, los Reyes Vampiros, pero de eso se encargarían Dorian y el Lich. Los soberanos y soberanas de los reinos de Ooo y Aaa no serian tocados si no participaban en la guerra, porque para ser gobernante, necesitaba algo que gobernar y en el momento en el que desaparecieran los Reyes Vampiro, el seria el señor supremo de Ooo y Aaa, y también de Nocheosfera, porque tenia planeado sacar a Hunson Abadeer del juego también.

De repente el portó medio destruido del castillo se abrió de par en par dejando entrar a quienes ya le estaba urgiendo ver. El Lich y el General Dorian se acercaron a él con el debido respeto con el que debían tratarlo. Su leal mano derecha – El Lich- se arrodillo ante el cuando lo tuvieron al frente, a excepción de Dorian, quien solo le hizo una reverencia sin ganas, lo que llamo mucho la atención del caballero del terror.

-Mi señor, lamentamos mucho la tardanza pero el señor Dorian ha estado teniendo problemas insignificantes- Dijo el Lich volviéndose a poner de pie. Satnam miro a su general y este supo que su amo quería una explicación sobre lo sucedido, pero no se la daría, no le diría nada y si quería cortarle la cabeza por eso, que se la cortara, a él le valdría churro si seguía viviendo o no.

-Amo Satnam, Señor Lich, creo que no podre estar presente en esta reunión por ahora. Tengo algunas cosas que aclarar y tener preparado al ejército de los Desterrados para conquistar Aaa…. Con su permiso- Se dio media vuelta y entonces se retiro.

Satnam miro al Lich exigiendo claramente una explicación de lo que acababa de pasar. El Lich no podía decir que Dorian estaba pasando momentos difíciles, se oiría como su mamá o como si le estuviera defendiendo, y aunque se lo dijera el caballero del terror no consideraría en absoluto el que su general aun no pudiera quitarse esos malditos sentimientos humanos de la cabeza y ser el dictador sanguinario en el que estaba por convertirse. Le valió un pepino bien verde que Dorian estuviera como estuviera, el Lich podía hacer todo ese trabajo solo y ya dependía del vampiro si quería o no guiar al ejército de Satnam y a este mismo a la gloria de las glorias.

-Va a disculpar al General Dorian, señor, mi compañero a estado un poco distraído con quien sabe que cosas y tiene mucho que hacer con el ejército de los Desterrados- Satnam no dijo nada- Bueno, cambiando de tema, no creo que esto le guste mucho, pero me acaban de informar que los Reyes Vampiro y los que los acompañaban acaban de escapar de los calabozos de la Nocheosfera.

Los ojos de Satnam se prendieron en llamas cuando de la boca del Lich escucho que Lee y Abadeer escaparon de sus prisiones sin que nadie pudiera hacer nada para detenerlos. Le pudo haber dicho millones de cosas al Lich en esos instantes, pero al no poder hablar y carecer de esa habilidad no pudo hacer nada más que lanzar una bola de energía negra contra el demonio, este empezó a ser rodeado y apretujado por la magia negra de su amo como si de una anaconda se tratara. El caballero del terror estaba enojado, el Lich lo sabía, y si no hacia algo para que se calmara moriría antes de que la Nueva Guerra empezara, y con gran esfuerzo, el Lich logro decir:

-Pero el Rey Vampiro esta débil y él es el único que puede sacarlos de los dominios de Hunson Abadeer, así que todavía deben de seguir en la Nocheosfera- De repente la fuerza mágica de Satnam desapareció y dejo caer de rodillas al Lich, quien apenas toco el suelo trago una bocanada de aire.

Sin embargo, el Lich fue nuevamente sorprendido, pues Satnam lo tomo bruscamente del cuello de los harapos que llevaba puestos como ropa y en sus manos aparecieron dos flamas negras que tomaron la forma del Rey y la Reina de los vampiros para después ser apretadas por la mano de Satnam eliminándolas al momento. La mano derecha del caballero del terror entendió perfectamente lo que quiso decir con eso y le asintió con la cabeza dándole a entender ala criatura que todo estaba claro. Este entonces lo soltó y desenvaino su espada dejándola justo a unos milímetros del cuello del Lich, lo cual la calavera supuso que era una especie de amenaza y salió a toda velocidad a las afueras del castillo para encontrar a algún soldado que quisiera acompañarlo para buscar a los prisioneros. Estaba seguro que Satnam ya estaba decidido a matarlo si no los encontraba, y el caballero del terror cumplía con lo que prometía.

Marceline le ordeno a Jake que se detuviera y este freno frente a un enorme mar de lava ardiente que a simple vista no parecía tener fin, pues la lava se esparcía y esparcía pero sin ningún punto de tierra a la vista. Bajaron del lomo del perro y este regreso a su tamaño normal una vez que vio a todos pisando el suelo. Marshall ya era capaz de flotar un poco pero su energía aun no se regeneraba por completo, todavía estaban pendientes de cerrar unas cuantas heridas y que desparecieran uno que otro mal golpe. Pero Finn, por otra parte, aun estaba mudo gracias a lo que Marceline le dijo momentos atrás y la verdad en ningún momento lo dudo. La tal Fionna era idéntica a él, eso ya lo había dicho como cien veces, y el que fuera su hermana tenia un sentido bastante lógico como diría la Dulce Princesa, y según lo que la vampiresa le conto, el y su hermana fueron separados durante la Gran Guerra de los Champiñones en los continentes hermanos. Al principio pensaron en dejarlos a ambos en Aaa, pues ahí todavía no empezaba la masacre, pero desgraciadamente solo pudieron transportar a Fionna porque Finn se perdió en un bosque poco antes de que las bombas estallaran.

El resto de la historia ya no estuvo en las manos de Marceline cuando termino de relatarle la razón por la cual nunca había sabido nada de la existencia de su hermana. Fionna ya lo sabía y con gusto hubiera saludado a su hermano mayor si su novio no hubiera estado en peligro de muerte, pero gracias a Glob Marshall ya estaba mejor que cuando Marceline y los demás los encontraron.

-¿En donde estamos?- Pregunto Fionna al no saber porque razón viajar hasta un mar cubierto de lava sin ningún chiste.

-Este, mis queridos amigos, es la división de los dos reinos de la Nocheosfera, o sea, mi parte y la de Marshall. Justo en el medio de toda este montón de roca fundida esta el Mundo Muerto 37.

-Pero si este lugar no es más que puro fuego, no tenemos como cruzarlo. Además no se ve ni jota de nada, solo lava, lava, lava y más lava- Se quejo Jake.

-Hay alguien que puedo llevarnos, ¿no, Marcy?- Dijo Marshall y la chica asintió- Pulguiento, el que no veas al Mundo Muerto 37, no significa que no esta ahí. El reino de La Muerte esta oculto en alguna parte de todo este roca fundida y solo hay una persona que puede llevarnos hasta ahí.

-¿Y que estamos esperando? ¡Que venga de una vez!- Exclamo Finn, a quien ya le urgía llegar al continente de Aaa.

-Ya esta aquí, pero necesitaremos una ofrenda para que salga y nos lleve a todos- Informo Marceline.

-¿Qué clase de ofrenda?- Pregunto la Dulce Princesa un poco temerosa.

-Una gota de sangre por cada persona que quiera ser transportada, que en este caso serian siete.

-Ay, por favor ¿Quién estaría tan loco como para quitarse siete gotas de sangre?- Dijo Jake.

-Yo lo hare- Se ofreció Finn y todos, excepto Marshall y Marceline, lo miraron con sorpresa.

-¿Estas seguro, Finn? Podemos sacárselas a Jake aunque no quiera- Le dijo Marceline y a Jake le entro el pánico en esos momentos. Sin embargo, Finn no cedió y todos los presentes tuvieron que respetar su decisión.

Del suelo Marceline tomo en sus manos un hueso con punta filosa de los muchos que se encontraban regados por todos lados en la Tierra de los Desterrados, camino hacia la orilla y Finn la siguió hasta quedar cerca del caluroso mar de lava que tenían al frente. Se hincaron en la roca medio caliente que era el suelo de la llamada Tierra de los Desterrados y la Reina de los Vampiros tomo el brazo del humano y coloco el filo del hueso en la piel de este. Le advirtió que le dolería un poco, pero que el dolor pasaría después de sacar el hueso, y como era típico de Finn, este no espero más y le dijo a Marceline que empezara ya, pero a pesar de que le complacía el valor del humano, no quería lastimarlo y derramar su sangre para ver a un sujeto que seguramente les pondría una trampa al momento en que le pidieran que los llevara a la Tierra de Aaa. Pero era la decisión de Finn, no la suya, y el humano ya estaba bastante grandecito para tomar sus propias decisiones, y tomando en cuenta de que le dolería mas a ella que a Finn, con lentitud fue deslizando el filo del hueso por el brazo del humano hasta que una cortada empezando a sangrar se formo en el brazo del humano. Al chico le dolió al principio tener que aguantarse eso, pero rápidamente tomo su brazo y lo puso boca abajo en la orilla del mar de lava.

Una. Dos. Tres. Hasta seis gotas de sangre se deslizaron por su brazo hasta vaporizarse en el sofocante mar de fuego y roca fundida al momento en que esta lo toco. Batallo un poco para que la séptima gota de sangre saliera y se dejara caer, pero luego de mucho agitar su brazo esta por fin se digno a caer y tal y como le paso a las otras seis, esa gota de sangre se evaporizo justo en el momento en que toco la lava. Finn y Marceline se levantaron retrocediendo un paso para esperar a que pasara lo que tuviera que pasar. Todos los presentes miraban con atención el mar de lava y sorpresivamente, en la lava de repente empezaron a salir una que otra burbuja de la misma materia que desaparecía unos dos segundos después, pero luego comenzaron a salir muchas más al punto en que Finn y Marceline tuvieron que retroceder más por miedo a que les callera el liquido encima y todo terminara peor.

Las burbujas seguían saliendo descontroladamente y parecía una manada de lobos salvajes, pero lo que menos se esperaron fue que, por debajo del mar de lava, saliera un hombre o… bueno, mas bien un esqueleto con una larga y sucia barba blanca con una capucha negra puesta llevando un remo en una de sus huesudas y muertas manos. A sus pies estaba una balsa o canoa que también apareció junto con el cuando hicieron esa entrada tan rara por debajo del mar de lava. De todas las criaturas y monstruos horribles que Finn conocía, esa cosa definitivamente les ganaba, pues de su cráneo viejo salían animalejos como arañas, gusanos o cucarachas; la capucha negra que llevaba encima estaba rota, desgastada y manchada con lo que parecía ser sangre; la balsa en la que la cosa esa se encontraba parada no parecía de ninguna madera o metal que Finn haya visto jamás debido a que la balsa era negra y el material parecido a la madera, pero no era madera, y en las orillas había grabados muy raros, como escenas de guerra, bestias colosales o el sufrimiento de alguien. Se parecía mucho al Lich, pero hasta el Lich era un bonito helecho de rosas comparado con la horrible criatura que estaba frente a él.

-Chicos, él es Caronte, el barquero de las dimensiones. Él nos llevara a ver a La Muerte- Dijo Marceline.

-¿Tenemos que ir junto con esa cosa?- Pregunto Finn señalando a la criatura.

-Pues si, él es el único que conoce en donde se mueven las dimensiones.

-¿Las dimensiones se mueven?- Le pregunto Fionna a Marshall.

-Es un poco complicado de entender, pero imagina que hay un desfile de portales invisibles en medio del mar. Caronte puede verlos y nos llevara a donde nosotros le pidamos ir- Dijo Marshall.

-Ay, mamacita, este sujeto en verdad esta feo- Comento Jake- ¿Segura que no hay otra forma de llegar con La Muerte, Marcy?

-Si quieres puedes quedarte aquí y averiguarlo- Respondió ella.

-Eh… No, mejor yo me voy con ustedes y con el feo- Dijo el perro limitando las consecuencias de quedarse en la Nocheosfera.

-Ya suban todos antes de que Caronte no quiera llevarnos a ver a La Muerte- La orden de Marceline fue muy clara y los siete pasajeros subieron a la balsa del barquero, con el miedo bien notable, pero tuvieron el valor suficiente para subir y sentarse en los asientos de madera de la balsa negra.

No era difícil percibir quienes eran los más asustados del grupo, que obviamente eran la Dulce Princesa, Jake y Cake, quienes mantenían su mirada en Caronte por si intentaba hacerles algo o hacia algún movimiento con sus manos huesudas y viejas. Daba miedo… mucho miedo.

-¿A dónde los llevo?- Pregunto Caronte. Su voz macabra y profunda le erizo la piel a todos, excepto a Marceline y Marshall porque ellos conocían al barquero desde que tomaron el lugar de sus padres en la Nocheosfera.

-Al Mundo Muerto 37, Caronte. Queremos ver a La Muerte- Dijo Marceline.

Sin más que decir el barquero introdujo la cabeza del remo en la lava y con la poca potencia que había en sus manos de esqueleto la balsa se empezó a mover con el impulso que ejercía Caronte. La balsa se movía tan lento que Finn por un momento pensó que ya lucirían como el barquero para cuando apenas llegaran a la mitad del mar de lava. Pero con lo que Finn no conto, fue que de repente la velocidad de la balsa fue aumentando poco a poco conforme Caronte impulsaba la balsa hacia adelante con cada pasada que daba el remo. Primero fueron unos empujones muy fuertes los que movían la balsa, luego la velocidad se hizo más notable y, al final, lo que primero fue un transporte sin chiste con un terrorífico barquero encima, se convirtió en una carrera de botes a motor. El mar de lava pareció haberse vuelto un animal salvaje y varias olas atacaron violentamente la parte de atrás de la balsa dándole más velocidad a esta.

Todos estaban asustados y nerviosos al ver la lava golpeando su transporte y a Caronte simplemente pasando una y otra vez el remo por la lava sin nada que temer mientras los demás se estaban muriendo de miedo solo por pensar en que una ola de lava podría caerles encima si no se cuidaban. Los Reyes Vampiro también estaban igual, era la primera vez que viajaban con el barquero de las dimensiones y habían oído que no muchos llegaban completos a su destino cuando Caronte los llevaba hasta donde querían.

El miedo aumento cuando las violentas olas se transformaron en unos rápidos de fuego que mecían la balsa de un lado a otro provocando que unos chocaran con otros dentro del bote. Sin embargo el barquero controlaba la balsa y el mar de lava como si de un dios se tratara, la balsa se movía al ritmo en que impulsaba el remo a donde él quería llevarlo, y a pesar de que los rápidos eran difíciles de manejar, Caronte seguía remando por el mar de lava simplemente para llevarlos a todos a ver a La Muerte. Finn pudo ver a lo lejos un punto azul brilloso que se movía por encima del mar a una cierta velocidad. El barquero se dio cuenta también de la presencia del portal y acelero el ritmo que llevaban hasta ahora aumentando también el riesgo de que la balsa se pudiera volcar con todos en ella.

-¡Oye, Marceline! ¿¡Todos los que viajan con Caronte llegan vivos a donde quieren!?- Pregunto gritando el chico ya que el ruido de las olas y el viento que resoplaba en los oídos de todos no permitían oír con claridad.

-¡Define llegar vivos!- Y esa fue la respuesta de Marceline.

-¿¡Eso fue un si o un no!?

Estando el portal en movimiento seria muy difícil poder atravesarlo, y fue por eso que Caronte tuvo que desviar el rumbo de la balsa hacia la derecha de modo que parecía que el y el portal estaban jugando carreras, y en el instante en que el barquero logro que su balsa rebasara el portal volvió a dar vuelta, pero esta vez hacia el lado izquierdo. Los gritos paranoicos de todos impedían que Caronte pudiera concentrarse, y a consecuencia de ello el barquero no pudo hacer que su balsa atravesara el portal al Mundo Muerto 37, pues esta apenas le paso por un lado. Por otra parte, Caronte debía cumplir con el pago y el destino que le dieron, por lo que giro una vez más la balsa quedando nuevamente frente al portal y volviendo a poner en riesgo la vida de sus pasajeros. La lava entonces se puso en contra de ellos y los rápidos sin piedad atacaron los costados de la balsa hasta que esta casi termina por volcarse y derribarlos a todos en la roca fundida. Afortunadamente Caronte supo como revertir ese trágico destino y tomo el control de su balsa una vez más para después seguir remando con la corriente en su contra hacia el portal.

El tiempo pareció haberse detenido para Finn en aquellos momentos, solo escuchaba los latidos de su corazón y veía los rostros de pánico de sus compañeros y apenas si podía percibir uno que otro grito de miedo. Miro hacia el frente y poco a poco el pequeño punto azul que vio a lo lejos se había transformado en una gran mancha azul brillante que poco a poco se topo con la cabeza de la balsa del barquero.

No supo como, pero lo ultimo que vio fue una luz brillosa y el grito de sus amigos resonando en sus oídos…

¡Hola a todos los que acaban de leer estas quien sabe cuantas palabras! Riux a regresado y con ella un nuevo capitulo de La Era Oscura, que por cierto espero que hayan disfrutado. Solo si se lo están preguntando, la idea de Caronte, el barquero de las dimensiones, no fue mi idea… bueno… en parte. Caronte es un personaje de la Mitologia Griega que yo perfeccione para este fic, y es que no se me ocurria otro nombre para el barquero.

Bueno, en fin, mil gracias a todos los que leyeron el capitulo, y les mando un saludo y un abrazo a Paqs (luego pensare si hago o no un especial de Navidad), a Gumball Lee y a Stephano05, por sus magnificos Reviews. Y bueno, eso fue todo por un capi, nos veremos en el próximo. Adios.

Riux, Chaitooo.