La Era Oscura.
Capitulo 14: Prométeme que te volveré a ver, por favor.
El portal se abrió de golpe y de este surgió la balsa de Caronte con el barquero y los pasajeros aun en ella dando el último grito de susto que les provoco haber caído en picada justamente en el rio del Mundo Muerto 37. Por fortuna ya no se encontraban en peligro de muerte pues las aguas del rio eran más calmadas y Caronte remaba a un ritmo menos violento que el que uso cuando los rápidos y las monstruosas olas de lava estuvieron apunto de matarlos antes de poder cruzar el portal. Sus pasajeros tenían las caras pálidas, los pelos de punta, la mirada perdida, su cuerpo imitando a una maraca y los dientes bien apretados por el susto que se llevaron y por eso mismo Jake se mantenía fuertemente abrazado de la Dulce Princesa y Cake encajando sus uñas en la cabeza de Marshall, quien mantenía a Fionna abrazada en su pecho, y Finn y Marceline también estaban igual. Cuando sintieron que la turbulencia se suavizo y que ya nadie gritaba abrieron sus ojos encontrándose con que ya no estaban rodeados del mar de lava que intento matarlos, sino rodeados de un rio, un rio calmado y no como el asesino volcánico que pudo haberlos matado en la Nocheosfera. Abrieron sus ojos y dejaron escapar un suspiro profundo al darse cuenta de que ya estaban en el Mundo Muerto 37. Por la alegría de seguir vivos el aventurero y la vampiresa no se habían dado cuenta de que aun seguían abrazados y, cuando se percataron de eso, ambos se separaron con los rostros sonrojados y dejando escapar unas risas un poco tontas para luego desviar sus miradas hacia ambos lados de la balsa.
El ambiente era demasiado tétrico y hacia que la piel se erizara. Nadie podía ver una sola señal de vida en todo el alrededor debido a la espesa niebla que rodeaba el lugar y apenas si se podían ver algunos arboles viejos, con troncos inclinados y sin hojas. Incluso a Marshall y Marceline les llego una sensación de miedo al encontrarse en medio de ese lugar.
-Hasta aquí llego yo- Dijo Caronte deteniendo su balsa a la orilla del rio.
Algunos pasajeros tragaron en seco cuando se dieron cuenta de que debían pisar tierra muerta y buscar a La Muerte por cada rincón de esa misma tierra. No muy felices se bajaron de la balsa y a duras penas lograron que la Dulce Princesa pudiera bajarse porque tanto era el temor de esta que prefirió mil veces regresar al mar de lava en la Nocheosfera que caminar por los dominios de la Muerte, pero como siempre, Marceline tenia un plan B y, al ver que ni Marshall pudo convencerla de bajar, esta aprovecho también para bajarse de la balsa y tomo de los brazos a Bonnibel empezando a flotar en los aires y tratando de que la monarca no se le callera por culpa de los gritos y pataleadas que daba para que la soltara. Una idea entonces cruzo por la mente de la vampiresa cuando la monarca dijo que la soltara y, entonces, la dejo caer al suelo haciendo que estampara su cara en la tierra. Riendo, Marceline descendió y tuvo que taparse la boca con las manos para no reír cuando Bonnibel se levanto con el rostro cubierto de arena y su vestido igual. Pero sin tomarle mucha importancia, se giro para ver al barquero,
-Gracias por tu servicio, Caronte. Te llamare cuando sea necesario- Le dijo ella.
-Cualquier cosa por la Reina de los Vampiros- Tras decir eso último, el barquero impulso su balsa hacia el rio y desapareció remando entre la espesa niebla del Mundo Muerto 37.
-Bueno, ya estamos aquí ¿Qué hacemos ahora?- Pregunto Cake bajándose de la cabeza de Marshall.
-Creo que es obvio, ¿no?- Comento Fionna- Hay que buscar a La Muerte para que nos regrese a Aaa y salvar a Ooo también.
-¿Crees estar en condiciones de poder hacerlo, Marshall?- Le pregunto Marceline al vampiro, a quien ya solo le faltaba que se le cerrara uno que otro corte pequeñito.
-Claro que si- Respondió el decidido a salir de una vez de ese lugar que ya estaba empezando a asustarlo al igual que todos.
-Muy bien, pero desde ahorita te digo que si te desmayas no te hagas la ilusión de que te voy a levantar o cargar tu trasero hasta encontrar a La Muerte ¿Captaste?- Marshall asintió, y antes de que Marceline ordenara que caminaran de una vez, Jake tomo la palabra.
-Eh, una pregunta antes de adentrarnos al que podría ser nuestra última aventura.
-Te escuchamos, pulguiento- Dijo el Rey Vampiro.
-Si… este… ¿Cómo están tan seguros de que vamos a encontrar aquí a La Muerte? Vive en los cincuenta Mundos Muertos y no creo que se le ocurra visitar a este en especificó.
-¿Dudas de mi, Jake? ¿Cuántas veces te eh fallado, perro elástico?- Dijo indignada Marceline.
-No, pos no me acuerdo pero… Bueno, ¿y si la encontramos que? Ya todos sabemos como es ese tipo. Te debe un favor, pero no me extrañaría que quisiera una de nuestras almas.
-La Muerte tiene en cuenta de que nunca debes provocar a un heredero de la Nocheosfera y por eso mismo no hay probabilidades de que nos tienda una trampa- Dijo ella.
-Técnicamente, Marceline, por lo que mi mayordomo Mentita me ha contado, con La Muerte nunca se sabe si querrá o no quedarse con algo a cambio de algo. Si mi conocimiento no me falla, de todos los que han viajado a la Tierra de los Muertos a desafiar a su gobernante muy pocos han triunfado, no en vencerlo porque todos aquí presentes sabemos que La Muerte es uno de los seres mas poderosos existentes, sino en salir vivos de la Tierra de los Muertos- Informo la Dulce Princesa.
-¿Cuántas probabilidades hay de La Muerte no nos pida nada a cambio?- Pregunto Fionna.
-Dos de diez- Respondió- Una porque no puede engañar a un soberano de la Nocheosfera y otra porque le debe un favor a Marceline. Las otras ocho no sabría como explicarlas, pero tratándose de La Muerte… no creo que sean muy buenas.
-¿O sea que estamos entre la espalda y la pared?- Pregunto Cake.
-Al parecer es lo que trata de insinuar la Dulce Princesa- Dijo Finn- ¿Ustedes que creen?
-Ay, no lo se jovencito, con las matemáticas no me llevo muy bien- Comento Jake, quien estaba de acuerdo con la teoría de Bonnibel.
-Aunque me duela aceptarlo, yo apoyo la idea del perro- Dijo la gata de Fionna.
-Ok, tenemos dos pesimistas en la familia. ¿Hay alguien aquí que sea optimista?- Pregunto Marceline y Marshall, Finn y Fionna levantaron la mano- Cuatro contra tres, ganan los que quieren ver a La Muerte.
-Marceline- La Dulce Princesa se acercó a ella y en susurro empezó a decirle:- En verdad no creo que sea buena idea, estamos hablando de La Muerte y sabes tan bien como yo que ese tipo no se deja engañar tan fácil ¿O es que ya no recuerdas lo que te paso la última vez que intentaste burlarlo?
-Pero aquí estoy, ¿Qué no?- Contradijo ella- Vivita y coleando.
-Siempre te comportas así ¡No sabes medir el peligro cuando se te presenta!- Grito por lo bajo.
-Claro que se medirlo y créeme, cuando digo que no es peligroso, entonces no tienes porqué andar lloriqueando sobre lo "peligroso que puede ser" cuando en realidad no hay peligro.
-No me gustaría recordarte lo que paso con Caronte. Nunca nos dijiste que transportarse con él era peligroso.
-Si… eh… Hay una parte muy graciosa respecto a eso.
-¡Chicas! ¿Qué tanto están hablando ahí?- Les llamo Marshall.
-Nada importante- Dijo Marceline dando por terminada la charla con la princesa- A ver chicos, el Mundo Muerto 37 es un lugar enorme y no vamos a encontrar a La Muerte tan facil, así que yo sugiero que...
-No hace falta, Marceline Abadeer.
El reconocimiento de esa voz hizo callar a Marceline y, para asegurarse de que era quien pensaba, dio media vuelta y termino por toparse con la mismisima Muerte. Ese ser de craneo deforme como de animal y vestido como agricultor al que todos le temian y respetaban por lo mismo estaba frente a ellos en uno de sus cincuenta dominios y, tal vez el gobernante de la Tierra de los Muertos queria una explicacion de que demonios estaban haciendo en sus tierras. Nadie mas que Marceline podia darle esa explicacion, y eso se debia a que todos los demas quedaron paralizados cuando notaron la presencia de La Muerte.
-¿Qué los trae al Mundo Muerto 37?- Pregunto la Muerte.
-Si… eh… Muerte, no se si lo recuerdes, pero tu me debes un favor por haberte ayudado a cepillar tu jardin zen- Empezo a decir la vampira.
-Si, eso ya lo se, pero no es una respuesta a mi pregunta.
-Mira, el caso es que tenemos muchos problemas en el mundo de los vivos y tenemos que subir para que no sea destruido. Por ahora tu eres nuestra unica opcion y nos preguntabamos si podias teletransportarnos hasta alla- Explico.
-¿Y porque no lo hace el Rey de los Vampiros? Tengo entendido que el cuenta con la misma habilidad.
-Mi primo por ahora esta recuperando energia perdida y no le es posible llevarnos a Aaa en el estado en el que esta.
-¿No puede llevarlos a su dimension?- Marceline asintio- ¿Y como llegaron hasta el Mundo Muerto 37? Quisiera saber.
-El barquero de las dimensiones nos trajo hasta aquí, y no nos iremos hasta que tu nos lleves a la Tierra de Aaa.
Interesado, la Muerte se quedo pensando un rato en lo que Marceline acababa de decirle. Personalmente la Reina de los Vampiros le estaba pidiendo que les hiciera un favor que de igual manera el debia, y aunque a la Muerte no le gustaba hacer favores sin obtener algo valioso a cambio esta vez no podia tenderle una trampa a su presa. No era cualquier criatura la que le pedia aquello, era Marceline Abadeer, hija del Señor de la Oscurida, Reina de los Vampiros y soberana de la Nocheosfera, tratar de engañarla seria el peor crimen que en todo el tiempo que llevaba como el rey supremo de la Tierra de los Muertos pudiera cometer. No podia quedarse con las almas de sus compañeros, pues Marceline se negaria. Tampoco podria pedir la inmortalidad de Marshall, pues esta mismo tambien le daria un no como respuesta.
Pero habia una opcion mas; La Muerte tambien estaba enterado de que el Lich, el General Dorian y Satnam, el caballero del terror habian destruido todo el continente de Ooo y ahora iban a por Aaa, y si transportaba a la vampiresa y a sus acompañantes muchos de ellos moririan, entre ellos los Reyes Vampiro, pero… si llegaban a triunfar, la Muerte solo podia pedirle una sola cosa: el alma de Satnam. Era una propuesta justa, no le estaba pidiendo que matara a alguno de sus amigos o que le vendiera su alma, solo la estaba invitando a deshacerse de uno de los peores seres existentes por toda la eternidad, eso no tenia nada de malo.
-Esta bien, Marceline Abadeer, tu y tus amigos seran llevado a la Tierra de Aaa- Todo el mundo suspiro aliviado cuando escucharon esas palabras pues el silencio en el que se mantuvo el monarca los habia dejado a todos en suspenso- Pero, con una condicion.
-¿Qué?- Soltó Marceline- Óyeme, amigo, no te me emociones tanto y desde ahorita te advierto que no vas a robarle el alma a ninguno de los que estamos aquí ¿¡Me entiendes!?
-Ten paciencia, Marceline, yo nunca dije que queria el alma de tus amigos. Solo quiero proponerte una oferta que a muchos de los que estab aquí presentes les gustara.
-¿Cuál es tu oferta?- Pregunto Finn desde lejos que, al igual que los demas, escuchaba con claridad la charla que Marceline estaba llevando a cabo con la Muerte.
-Quiero el alma de Satnam, si es que triunfan en su intento por derrotarlo- Concluyo.
-Muy bien, es un trato- Dijo Marceline extendiendole la mano a la Muerte, quien sonriendo la tomo y cuando la mano huesuda y la fria piel de Marceline hicieron contacto, una especie de aura amarilla salio del apreton de manos de la vampiresa y el esqueleto vestido de agricultor para después dividirse en dos y enrollarse tanto en el brazo de la Muerte como en el de Marceline, quienes apartaron sus manos cuando el aura desaparecio.
-Si te preguntas que fue eso solo te eh de decir que si no cumples con el trato tu inmortalidad, la de Marshall Lee y el alma de tus amigos sera transportada al Mundo Muerto 49- La vampiresa ni se inmuto, solo permanecio mirando y escuchando a la Muerte con seriedad- Que se diviertan.
Dicho eso dio un par de aplausos e instanteamente aparecio un tipo de agujero negro sobre todos y, como una aspiradora, absorvio a los siete para luego cerrarse y desaparecer en un destello.
La escena cambio y ahora en lugar de un ambiente tetrico y muerto, ahora veiamos un continente entero y a todos sus reinos y aldeas destruidos. De repente, entre todo el silencio sepulcral que hacia ahí, volvio a aparecer el agujero en el que La Muerte transporto a los chicos y el primero en estrellarse fue Marshall, que al intentar levantarse fue nuevamente derriabado por Marceline, quien le cayo encima, después Bonnibel tambíen se unío a la fiesta seguida de Finn, Jake, Cake y por último a Fionna, que no estaba enterada de que estaba sacandole las tripas a su novio. Con algo de esfuerzo bajo de la "montaña humana" que formaron y cayo sentada en el suelo, y lo mismo paso con los demás, solo que Finn y Jake calleron de espalda en lugar de hacerlo sentados. Bonnibel y Marceline no tuvieron problemas en bajar puesto que ya eran las últimas y, cuando Fionna noto la ausencia de Marshall este emitio un quejido que llego a los oídos de la aventurera y al ver el cuerpo del vampiro tirado en suelo fue corriendo hacía el y lo sacudío para ver si reaccionaba. Grata fue su sorpresa cuando Marshall abrió los ojos y le sonrió dándole a entender que estaba bien.
-¿Esto es Aaa?- Se pregunto Cake- Yo la recordaba más limpia.
-Dorian ya debió haberle ordenado al ejército de Satnam que destruyeran todo. No me extrañaria que todavía siguieran aquí- Comento Marceline.
-Hey, Marceline, ¿y como le vamos a hacer para pelear contra el ejército si nada mas somos siete?- Pregunto su primo.
-El hermano de Bonnibel debe saber como solucionar eso. Por ahora solo nos queda ir al Dulce Reino y tener una pequeña charla con Gumball- Dijo y entonces comenzo a flotar en direccion al Dulce Reino de Aaa, que al igual que el que existio en Ooo, se podia ver desde un punto lejano.
-Ya estuvon que lo va a golpear… ¡Esto no me lo pierdo!- Exclamo el Rey Vampiro para luego seguirle el paso a la vampiresa seguido por todos los demás.
…
El castillo estaba en sus peores momentos. Por todos lados había soldados de Satnam atacandolos con piedras enormes impulsadas por catapultas, vampiros y demonios asesinando ciudadanos y no podia faltar el general demente que daba las peores ordenes de destrucción posibles. Gumball, al que todos conocian por el nombre de Dulce Principe, estaba más asustado que un niño al escuchar el sonido de un trueno y solo caminaba de un lado para otro esperando alguna señal del Rey de los Vampiros. El y Marshall habían quedado unos dias atrás que usarian el gas cuando se encontraran en momentos criticos, y valla que eso estaba pasando, pero Gumball era tan gallina que no se atrevia a mandar a Lord Monochromicorn a que soltara el gas por el continente sin primero recibir las ordenes de Marshall Lee. Su sirvienta Mentita ya había intentado tranquilizarlo de todas las formas posibles, pero Gumball estaba más histérico que una madre al ver a sus hijos bañados en lodo.
-Porfavor, su alteza, debe calmarse o se pondra peor- Le dijo Mentita intentando hacer que el joven se sentara, pero este caminaba de un lado a otro con los ojos desorbitados y mordiendose las uñas de puro nerviosismo.
-¡No puedo calmarme, Mentita! ¡Marshall ya deberia de estar aquí pero no lo veo por ningun lado!
-El joven Lee debe estar tratando asuntos importantes en los reinos de la Nocheosfera.
-¡Oh, porfavor! Todo el mundo sabe que Marshall Lee no es mas que un bago, un desobligado, un pesado y…
-Si, yo tambien te quiero mucho, Gumball- Interrumpio el Rey Vampiro y el Dulce Principe volteo para llevarse la sorpresa de que Lee tambien venia acompañado de su hermana y otros habitantes de Ooo.
-¿Bonnibel? ¿Bonni, eres tu?- Preguntaba el chico con alegria.
-¡Hermano, pero que gusto me da verte!- Dijo la princesa y corrio a abrazar a su hermano mayor que desde hace tiempo no veia.
-Ah, entonces si es cierto eso de que eran hermanos- Comento Jake.
-Si- Dijo Finn y miro a Fionna, quien al sentir la mirada del chico tambien volteo a verlo- Creo que tu y yo vamos a tener una larga charla después de esto, ¿no lo crees?
-Pienso lo mismo, Finn. Yo no me entere hasta después de convertirme en la novia de Marshall- Respondió ella sonrientemente.
-Marshall, ¿entonces que hacemos? ¿Soltamos el gas ya?- Pregunto el monarca. El vampiro miro a Marceline y con un movimiento de cabeza esta dijo que si. Marshall volvio a dirigirse a Gumball y ordeno:
-Llama a tu mascota monocromica y que libere el gas en el ejército- Dijo con firmeza.
-¿Pero y si no funciona?- Pregunto Fionna.
-No nos va a quedar otra más que salir a enfrentarlos- Dijo Finn- ¿Tienen algun plan B?
Todos se quedaron callados. Era verdad, el ejército de Dorian era muy grande y ellos solo eran unos cuantos. No había nada que hacer y su unica esperanza era el gas que Lord Monochromicorn esparceria en todo el perimetro en el que atacaban los soldados. Si el gas no funcionaba, ya no habria nada que pudieran hacer.
-Mentita, dile a Lord Monochromicorn que se valla preparando. O hacemos esto ya, o permitimos que Satnam consiga lo que quiere- Ordeno Marshall y la menta gigante emprendió la busqueda del unicornio negro.
-Marshall, ¿pero que pasara con mi reino?- Pregunto Gumball.
-La mayoria de tus pequeños seguidores escaparon antes de que todo empezara, ¿no? No creo que la muerte de unas cuantas gomitas azucaradas te afecte- Dijo el Rey Vampiro.
-¿Alguna vez te han dicho que eres demasiado sadico?- Pregunto el principe esperando que Marshall le diera una respuesta aceptable, pero solo recibio un monosilabo por parte del chico.
Antes de que alguien pudiera responder a la pregunta del Dulce Principe, una gigantesca roca atraveso una de las paredes del castillo haciendo que todos se arrojaran por si mismos al suelo cubiendose la cabeza con las manos para no resultar heridos. A sus oídos llegaron varias risas y gritos de batalla provenientes del exterior, por lo que cuando estuvieron seguros de que ya habia pasado el peligro se levantaron y asomaron sus cabezas por el agujero que formo la piedra solo para encontrar que otra de igual tamaño, pero encendida en llamas, iba a volver a atacarlos. Corrieron lo más rápido que pudieron en direcciones diferentes y en el momento en que la roca atraveso el techo del castillo todos se protegieron unos a otros por si las partes afectadas terminaban por caerles encima, pero afortunadamente no fue así.
Agitada llego corriendo la sirvienta Mentita con varias mascaras de gas en sus pequeños brazos y le dio a Gumball la información de que Lord Monochromicorn ya estaba apunto de soltar el gas. El monarca y la menta les dieron entonces una mascara de gas a cada uno de los que estaban presentes, incluso a Marshall y a Marceline, porque a pesar de que ambos eran vampiros los toxicos que contenia el gas serian mortales hasta para un vampiro. Una vez que todos estuvieron listos volvieron a asomar su vista por el agujero, se asustaron un poco cuando vieron que los soldados ya estaban por lanzar un par de piedras más pero poco antes de que la catastrofe sucediera, Lord Monochromicorn aparecio volando en los aires con dos enormes tanques de metal amarrados a los costados y una mascara de gas cubriendole la cara.
Los vampiros y demonios se distrajeron al ver al largo cuerpo del unicornio negro volando entre el viento y, de pronto, de ambos tanques empezó a salir un tipo de humo gris que en poco tiempo fue callendó a tierra justo donde se encontraba el ejército de Satnam. Al aspirar el aire contaminado, los reclutas empezaron a sufrir de asfixia y algunos se arrodillaron tomando desesperados su garganta mientras que de sus ojos escurria sangre. El aire quedo tan contaminado que afecto a todos los que se encontraban en las afueras del castillo, incluidos unos pocos ciudadanos, y aunque a Gumball le dólia ver a su gente morir y el sin poder hacer nada, simplemente debía tomar en cuenta lo que Marshall le dijo: "No creo que la muerte de unas cuantas gomitas azucaradas te afecte" Pues si, como no era su reino el que se estaba callendo a pedazos, el no tenia nada de que preocuparse.
Poco a poco el gas se hizo mas espeso y el ejército de Satnam fue desapareciendo de la vista de Marceline, Marshall y los demás, pero el tiempo en el cual vieron la muerte de varios de los soldados fue suficiente para que se alegraran y se abrazaran como si de Año Nuevo se tratara. Sin embargo, entre las risas y la alegria que les provoco ver el espectaculo ignoraron por completo que entre los vampiros y los demonios que atacaron el reino nunca se vio por ningun lado al General Dorian, al Lich o a Satnam, que era la presa importante. Y eso fue muy raro, pues Dorian había estado presente en el campo de batalla cuando Marshall y los otros llegaron a salvarle el trasero al reino de Gumball.
-Oigan, ¿Qué es eso?- Pregunto Finn, quien estaba empezandó a notar una silueta extraña entre el gas lanzado.
Interesados, los otros también se acercaron a ver lo que vio Finn y su impresión fue tanta que llego al punto en que sus ojos se ensancharon como platos y Jake, Cake, Bonnibel y Gumball se dejaron caer de espaldas en el momento en que supieron de que se trataba. El gas aun no desaparecia, pero claramente en el se pudo ver como de repente un par de luces rojas aparecieron así de la nada, cosa que al principio fue solo una sombra que por casualidad Finn noto. Y como si el viento les hubiera querido dar una advertencia, este dio un fuerte soplido llevandose con sigo el gas que presuntamente tenía y tuvo que funcionar. Pero con la más desgraciada de las suertes, este no funciono del todo. Los cuerpos muertos de los soldados ya no estaban, desaparecieron, y es que el gas, ese gas con el que tanto habían trabajado, era un des integrador peligrosamente fabricado y la razón por la cual los cuerpos no se veían ni aquí ni allá, era porque el viento ya se los había llevado, se desintegraron. Pero lo que al principio fue la alegria reflejada en los ojos de todos, después se conviertio en temor debido a lo que debía ser una mala broma. Que fuera una broma, una broma de mal gusto, ¡porfavor que eso sea!
La maldita suerte y el destino ya habían hecho de las suyas. El aire estuvo apunto de escaparse de la boca del humano cuando sus ojos y su cerebro captaron que no era la nariz de Rodolfo, el Reno la lucecilla roja que se mostro entre la niebla. Cualquier cosa excepto eso hubieran querido, desde un dragón sediento de sangre hasta un demonio de ojos rojos fosforecentes que con solo verlo sabias que queria matarte ¡Todo! ¡Cualquier cosa!... Pero… no fue así…
La Muerte una vez mas había tenido razón, la inmortalidad de Marshall y Marceline y las almas de los que estaban a su lado eran desde ese momento propiedad de él. Ah, pero la batalla todavia no daba fin. Satnam estaba parado al frente del castillo con su capa carmesí ondeando al ritmo del viento, el Lich y el General Dorian estaban parados a su lado, uno en el costado derecho y otro en el costado izquierdo. Por un momento Finn pudo jurar que los ojos de Marceline se convirtieron en el mar de lava en el que casi mueren cuando fueron transportados por Caronte al Mundo Muerto 37, y el aventurero ni ninguno de los que no tenían la espalda contra el suelo podían creer que el Lich, Dorian y Satnam, sobre todo Satnam, aun siguieran de pie y aun con el objeto que desde antes del principio traían en mente y que por siglos escondieron, guardaron y mantuvieron ocultos en su mente. El gas fue de muerte, pero al parecer el alma de esos tres lo fue desde el principio.
Los chicos se quitaron las mascaras de gas, pues este ya no estaba presente en el ambiente.
-¿Qué hacemos ahora?- Pregunto Fionna desesperada.
Nadie pudo decir una sola palabra, solo cerraron los ojos y miraron el piso con la tristeza presente en sus rostros. Hicieron de todo, atravesaron un pasaje oculto; se convirtieron en prisioneros; viajaron por la Nocheosfera entera y por la desconocida Tierra de los Desterrados; se transportaron por un mar de lava con Caronte, el barquero de las dimensiones y casi mueren por eso; convencieron a la Muerte misma de que los trajera a Aaa ¿¡Y TODO PARA QUE!? Confiaban en que el des integrador seria su salvación, y por un instante lo fue, pero al siguiente resulto que no.
Bueno, había un lado bueno que ver… Por lo menos los enemigos a tratar solo eran tres.
-Son solo tres, los superamos en numero. Yo digo que es hora de poner la basura en su lugar- Dijo Marceline rompiendo todo el incomodo silencio.
-¿Pero quien se encargara de Satnam? Él es el problema aquí- Dijo Marshall- ¿O es que me vas a decir que tu quieres hacerlo?
-No- Interrumpio Finn y voltearon a verlo- Yo peleare con Satnam.
-¿¡QUE!?- Lo dicho por el humano hizo que los desmayados se levantaran y lo miraran como si hubiera perdido la cabeza, incluso Jake lo había hecho y miraba a su hermano como si ya en serio hubiera perdido lo último que le quedaba de razonamiento.
-Finn, tu no puedes darle cara a Satnam. Ya viste lo que paso en tu Sueño de Muerte, personalmente me dijiste si había alguna forma de cambiar el destino por esa misma razon y yo te dije que no. Pero dime una cosa, ¿en verdad quieres hacer esto?- Dijo Marceline, quien claramente estaba en total desacuerdo con la decision del aventurero.
-Si no lo hago yo, ¿Quién lo hara?- Contradijo el humano.
-¡Yo y Marshall podemos! ¡Somos inmortales, por Glob, Satnam no nos puede matar tan facil! En cambio tu…- Marceline hizo una pequeña pausa tratando de encontrar las palabras adecuadas, y al parecer las encontro- Los humanos solo tienen una vida, Finn. Algunos la llevan larga, pero muchos la pierden a temprana edad.
-Marcy, yo se que puedo hacer esto. Confía en mi por favor ¿Cuándo te he fallado? Ademas, tu tampoco puedes enfrentarlo.
-¿Por qué dices eso, Finn el humano? Estas hablando de la Reina de los Vampiros, por si no lo recuerdas- Le regaño la vampiresa.
-No estoy diciendo que no lo puedas vencer. Digo que tu tienes un pendiente con el General Dorian, y quiero que lo arregles.
-¡Aja! ¿¡Y que voy a hacer si mueres, eh!? ¡No la voy a hacer de Magdalena llorando sobre tu tumba! ¡Que ni te cruze por esa cabeza hueca que tienes que me voy a dignar a hacer eso!- Le grito al tiempo en que un par de lagrimas intentaban salir de sus ojos, pero como era tipico de Marceline se las limpio antes de que resbalaran por sus mejillas.
-Voy a estar bien, te lo prometo- La vampiresa ni parecio escucharlo, solo se quedo mirando el suelo reprimiendo el llanto- ¿Es que tanto desconfias de mi?
-No es eso, es solo que… es que… si te pierdo yo… yo…
Finn ya no lo soporto más, Marceline estaba apunto de llorar y ver sus ojos repletos de lágrimas era lo último que Finn desearía ver antes de que el destino dictara sentencia. Sin aviso ni nada, el humano la tomo de los brazos y, como desde hace tiempo el era un poco más alto que ella, se inclino con suavidad hacia su rostro y besó los labios de Marceline sorprendiendo y sonrojando por completo a esta última. La chica, por vergüenza, quiso separarse del chico, pero no pudo y siguío a ritmo los labios de Finn, quien nunca en su vida se había sonrojado tanto, ni siquiera cuando besó por primera a la Princesa Flama, y es que su fuego en llamas también contaba, ¿no? Con la Reina Vampiro era… diferente… su cara no se quemaba cuando entraba en contacto con la de ella, y desde que la conoció pensó que su piel pálida seria fría como las montañas del Reino Helado, pero resulto ser un frió de lo más acogedor que Finn jamás en su vida sintio. Llego el punto en que se vieron obligados a separarse y Finn sonrió cuando vio el rostro ligeramente sonrojado de Marceline y su cara de vergüenza que no miraba otro punto que no fuera el suelo. El chico río no por burla, sino porque le gustaba verla así de bella cuando se sonrojaba.
-Te aseguro que me volveras a ver- Le dijo y le dio un último beso- Te amo- Agregó y después se fue directamente al campo de batalla dejando a Marceline confundida.
-¿Marceline?- Le llamo Marshall para asegurarse de que estaba bien.
-Marshall, tu y los demás encarguense del Lich y tengan mucho cuidado. Como dije antes, es hora de poner la basura en su lugar.
-¿P-pero y tu? ¿No iras a cometer una locura, verdad?- Le pregunto Marshall con algo de nerviosismo.
-Finn tenía razón; tengo un asunto a tratar con el General Dorian y eso es lo que voy a hacer- Habló ella decididamente.
-¿Segura? No tienes tu Bajo-Hacha, no podras ganarle tan facil- Le dijo Fionna, a quien no se le hacía buena idea que Marceline se enfrentara contra la mano derecha del Lich y Satnam armada unicamente con sus manos y piernas.
-Finn me ah enseñado que no es necesaria una espada para ganar una pelea. Y creo que no necesito un arma para patearle el trasero a ese pedazo de imbecil. Vienen conmigo, ¿o se van a quedar aquí?
Marshall, Jake, Fionna y Cake intercambiaron miradas para llegar a una conclusión razonable de si o no, y luego de pensarlo un poco, los chicos asintieron y Marceline les sonrió. Gumball y Bonnibel, por otra parte, quisieron quedarse en el castillo para "idear una manera de deshacerse de Satnam" porque los muy cobardes no se iban a dignar a salir y arriesgar a muerte su rídicula cabeza rosada –hermanos tenían que ser-. En fin, antes de salir a enfrentar al destino dieron una última mirada por el agujero que formo la roca que le lanzaron al castillo por la catapulta. Ahí abajo estaba el héroe al que todos en Ooo querían y le pedían favores, hablando con el peor de los seres que desde un principio existieron y poniendo en peligro su vida para salvar las de los demás, una de las razones por las cuales Marceline siempre se sintío atraída por Finn, simple y sencillamente porque hacia cosas por los demás. Quien sabe lo que el chico estaba haciendo ahí abajo con Satnam escuchándolo y al parecer interesado, pero fuera lo que fuera, tratándose de Finn, debía ser bueno…
¡Hola mundo! Riux ha regresado de nuevo después de varios dias de ausencia – MIL PERDONES POR ESO- y ademas traigo aqui conmigo el penultimo capitulo de La Era Oscura. Si, mis chavos, leyeron bien, este es el penultimo capitulo de mi primer fanfic de Adventure Time, La Era Oscura ¡Hey, pero no lloren! La cosa aun no se acaba aquí, todavia falta el ultimo capitulo y tal vez les haga otra historia de Hora de Aventura, pero en lugar de Finnceline, veremos mas el Fiolee, y es que como no hay muchos fics de esta parejita que tanto me gusta, pues quise entrarle a la cosa, ¿no? Lamento mucho que se enteren de esto, pero tarde o temprano tenia que acabarla.
Mando un saludoton a mi fan numero uno Paqs, que lamentablemente fue el unico que me dejo Review en el capi anterior T.T Pero eso no significa que no me haya gustado el Review, al contrario, me guto mucho pero hubiera querido ver otro numero que no fuera 26 en toda esta semana. Bueno, aprovechare para responder a algunas de tus preguntas, Paqs:
No#1- Según recuerdo, me preguntaste si Finn era el hermano mayor de Fionna, ¿y que crees? ¡Si lo es! Finn –en mi fic- es un año mayor que Fionna, o sea que tiene dieciocho.
No#2- Me dijiste tambien que si Finn y Fionna vivieron durante la Guerra de los Champiñones significaria que tambien tienen la misma edad que Marshall y Marceline, pero eso no te lo puedo responder aquí, pues lo veras en el ultimo capitulo.
No#3- No recuerdo cuando me lo preguntaste, pero la razon por la que Cake no le gusta que Fionna salga con Marshy es porque una noche lo vieron chupandole la sangre a un caballo e, inconsciente, las ataco y casi le chupa la sangre a Fi, pero al final se pudo controlar. Sin embargo, Cake todavia le tiene rencor.
Bueno, eso fue todo. Nos vemos en el siguiente y ultimo capitulo. Adios.
Riux, Chaitooo.
