Hola, siento la demora, pero como dije anteriormente, no estaba en mi casa, hasta hoy llegue.

¡Gracias a todos por los comentarios!

Zacma-San: Hola, bueno, pera empezar, a mí también me encanta las historias de Writergleek. Si, lo se estoy completamente consciente de que la personalidad de las chicas es muy, MUY, diferente, la adapte, porque me gusto, me causo risa algunos capítulos, es una historia, ¿no? Cualquier cosa puede pasar. No, ni te preocupes ¿porque molestarme? Es tu opinión, eres libre de expresarte, antes debo de agradecerte por "decir" lo que piensas. Por cierto, me encantan tus historias. :)

Advertencia: Esta historia es clasificada T.

Esta vez, como Santana en la historia es nerd, Sam lo será; y como Rachel la popular, Carly lo será.

Sin Querer

No es que Carly hubiera querido ordenar una enorme lluvia de granizados en pleno casillero del equipo de football y hockey de la escuela, no. Si no, que sin querer se había enterado de lo que le habían hecho a Sam la última semana de clases y se había enojado. Y se había enojado tanto que incluso su propia entrenadora, Francine Briggs, le había dicho que le causaba miedo y que estaba orgullosa de ella.

Se sentó en historia y observó a su amiga rubia, ex amiga rubia, con tristeza. Sabía que quizás nunca volverían a ser como antes (y Carly esperaba que no porque si no cuando le confiese lo que siente por ella sería muy incómodo) pero Sam, era la única persona en todo Ridgeway que se atrevía a desafiarla. Decidió observarla detenidamente, antes de que llegara Frankiln a anunciar que, por fin, se terminaban las clases.

El cabello de Sam estaba claramente mojado, por lo tanto alguien iba a pagar por un granizado ("Averigua quien fue, lo quiero desnudo en el parque esta noche, atado" le dijo Carly a Wendy quien asintió, quizás eso frenara de una vez por todas los ataques a Sam y la peliroja amiga de la capitana de las porristas no iba a incumplir una orden)

Siguió bajando y vio los lentes de Sam, sucios y rotos. Para ser la última semana de clases, pensó, se estaban superando en idiotez. Dijo anotando en su agenda sacarle un turno con el oftalmólogo más caro de Seattle. O sea su tío.

Siguió bajando y se concentró en el pecho de Sam. ¿Qué escondería debajo de esa remera de Superchica? Carly suspiró y pensaba en los momentos que habían pasado juntas y siguió bajando la vista, porque recordó el día en que compraron esa remera en particular. Sam tenía puesto un jean, que le quedaba algo flojo, pero Carly se acordaba del color bronceado de esas piernas y como, a veces, brillaban con el sol. Volvió su mirada al rostro de Sam para encontrarla ruborizada y mirándola fijamente ("Mierda, fui descubierta" dijo en voz baja y a su derecha Wendy y Shelby estallaron en carcajadas, que fueron silenciadas con solo una mirada de Carly)

Nadie sabe qué fue lo que dijo Frankiln ese día, porque a nadie le importo.

Carly solo sabía que tenía que pensar en una excusa antes de que Sanm la alejara de su vida, ya lo había hecho dos años atrás, cuando entraron juntas al secundario.

Como Carly ya era popular y había sido elegida la capitana más joven de las porristas, desde la escuela media, Sam sintió algo así como celos (así se había explicado y Carly no era muy detallista en los recuerdos como para darse cuenta de que su superdotada y nerd amiga nunca había dicho "algo así como") y le dijo que sería mejor que no hablaran durante las horas de clases. Algo que a Carly le había molestado, y mucho. Pero, la porrista, inmediatamente puso orden en la escuela y cualquiera que tocara a Sam iba a recibir su castigo. Y así fue. Por lo menos durante el tiempo en que ellas fueron amigas. De pronto, un día, mientras Carly golpeaba la puerta de entrada de la casa de Sam, recibió la primera respuesta negativa de su amiga.

"No deberíamos ser más amigas" dijo la rubia sin mirarla a los ojos.

"¿Por qué?" preguntó Carly.

"Porque no. No hagas preguntas de las que sabes la respuesta, Miss Popular" respondió Sam enojada.

"Sam..." dijo la porrista tratando de controlar las lágrimas en sus ojos.

"No, no lo hagas. No voy a volver a caer en nuestra amistad sin sentido, Carly" dijo Sam.

"¿Sin sentido?" preguntó Carly mirándola incrédula.

"Si, sin sentido. Soy tu maldito secreto"

"Si no recuerdas bien, Sam, eres mi maldito secreto porque quisiste serlo. No porque yo quisiera." dijo Carly dejando la casa de su amiga.

Durante los dos días siguientes, Sam recibió granizados a cada hora, pero Carly no se veía en ningún lado.

Hasta que volvió y puso orden. Sin mirar a Sam por más de un año.

Pero por más que no la mirara, la reconocía en el pasillo. Algo que hasta antes de las palabras que se dijeron en casa de Sam no podían hacer.

El tiempo pasó hasta que Sam fundó con unos perdedores el club de coro, por pedido de Carly, Francine dejó que sus porristas se involucraran, aunque no le gustaba mucho la idea de que estén bajo las órdenes de Frankiln.

Pero Carly podía ver a Sam. Estar en una habitación con ella. Y eso era suficiente.

Pero, no solo para Carly eran estos pequeños momentos. Sam había llorado días después de que echó a su mejor amiga de su casa y temía por su seguridad en la escuela. Demasiada fue su sorpresa que no hubo ningún ataque por parte de la capitana de las porristas o algún miembro del equipo. Y si alguien osaba hacerle algo, esa persona siempre aparecía al día siguiente al frente de Sam, con una flor y un pedido de disculpas.

Sam, sabía que no podía esperar mucho tiempo más para recuperar a su amiga (a pesar que según su corazón, separarse de Carly dos años atrás había sido lo más sensato) porque ya solo les estaba quedando un año de secundaria.

Sus amigos en online, fieles asiduos de su Chat-Room, solían retarla cuando recordaban lo que ella había hecho.

Sam, solía enojarse cuando lo recordaba.

Pero, uno siempre se sacrifica por amor ¿verdad?

Recordaba haberle dicho esa frase a sus padres, y solo su mamá entendió que quería decir. Recordó escuchar las palabras que la calmaron cuando ella ya no aguantaba más esa separación de Carly y una vez, su mamá le dijo, que estaba segura que Carly sentía lo mismo.

Y si sus consultas en internet o con sus amigos eran ciertas, la capitana de las porristas sentía lo mismo.

Pero, cuando empezó a sospecharlo, no era tiempo. Primero, tenía que llegar el día que debía sacarse los aparatos. Maldición metálica que durante más de un año y medio la había acosado. Pero ahora ya estaba libre, vestida con la remera que compró en la última convención del cómic, a la que fue a Columbus, con Carly.

Y si la forma de mirarla de Carly el día de la fecha, significaba algo, las neuronas de Sam se estaban juntando y organizando un plan de ataque con el 100% de éxito o como peor escenario el 98% de éxito. Por supuesto.


Por ser el último día del coro, todos se amontonaron en la puerta para salir. Ni siquiera les importaba que Carly se había quedado al final esperando. Cuando, todos salieron y Carly se dirigió hacia la puerta, vio de reojo moverse algo en la sala del coro y se frenó para ver que en realidad era Sam. Miró a Wendy y a Shelby y les pidió que se adelanten. Hoy quizás era su oportunidad.

Sam, ocupada como estaba pensando en un plan de ataque, no se dio cuenta de que el salón del coro se vació, o de que por alguna razón las sillas se movían más fácilmente, o de que había quedado sola, con Carly Shay, en una habitación.

"Sam" escuchó tan lejos, que sabía que probablemente algo hubiera sucedido. Se dio vuelta y la vio, parada en el medio del salón, mirándola.

"Ho...hola" dijo la rubia cuando reaccionó.

"La clase ya terminó. Pero vi como te estabas moviendo y acomodando las sillas, que me di cuenta que seguramente ni lo notaste." dijo Carly.

"Quería...quería hablar con vos" dijo Sam poniéndose colorada.

"¿Si?" preguntó Carlyl demasiado emocionada, pero no le importaba.

"Mm. ¿Te acordas de cuando compramos esta remera?" le preguntó

"Sam...sabes que puedo llegar a acordarme, pero que vas a corregirme porque me estoy olvidando de algún detalle." dijo Carly dando un paso hacia su ex amiga.

"No quise usarla hasta ahora, porque antes me quedaba un poco chica, y ahora me ejercité" dijo la latina sacándose sus lentes, y detrás de ellos se sacó la remera. Solo se había quedado parada al frente de su amiga, en un corpiño negro.

"Sam, ¿qué haces?" preguntó Carly dando otro paso, con la vista clavada en los pechos de la rubia.

"Te deje ir porque te amo" dijo Sam logrando que Carly se frenara del todo y volviera a centrar su vista en sus ojos

"¿Y para decirme eso tenías que quedarte en corpiño?" preguntó la porrista entretenida.

"No, quería comprobar. ¿Por qué nunca tuviste novio?" preguntó Sam.

"Siempre odié esa forma que tienes de saber que era lo que me interesaba y ponerlo al frente mío para que respondas mis preguntas" dijo Carly "Nunca tuve novio porque solo me interesa mi mejor amiga, quien de pronto dejó de ser mi mejor amiga"

"¿En serio?" preguntó Sam dando pequeños saltitos, que no pasaron desapercibidos para Carly.

"Yo también te amo" dijo Rachel acortando las distancias y por fin, besando a su amiga.


Todos se sorprendieron, cuando tres meses después, Samantha Puckett entró a la escuela al lado de Carly Shay. De la mano.