Despues de mi pequeña gran desaparición, todo el mundo me miraba raro, no muy diferente a como miran siempre, pero era como si esperaran a que yo de repente quisiera huir de nuevo, era simplemente raro.

Y Edward me cuidaba mas de la cuenta, y mis amigas también. Se sentía lindo, elevaban mi ego un poco mas.

Camine por la cafetería con Max llevando mi almuerzo, y mis amigas a los lados diciéndome las nuevas tendencias desde sus ipads.

La "relación" entre Max y yo había terminado apenas empezó de nuevo la mia con Edward, pero èl aun se ofrecia a hacerme favores… algunas personas nacen para seguir a otras. Max, por ejemplo, es una de ellas.

vi hacia la mesa de Edward, el cual estaba charlando muy animadamente con Emmett, después de mi desaparición de un dia, decidi, por primera vez desde que pise esta academia, disculparme, y lo hice con las Alice y Rosalie, y ellas hicieron lo mismo conmigo, luego les pedi que no le contaran a nadie que me disculpe.

Edward de alguna manera, al estar conmigo, se había convertido en alguien muy popular, y todas las zorras de esta academia se le acercaban con miserables escusas durante y fuera de las clases, le decían cosas como: "oh Edward ¿tienes un lápiz?" o "oh Edward ¿me prestas tus notas de la clase de biología?". Y se lo decían mientras sus ojos lo miraban diciendo "tomame aquí y ahora". Y hasta Max pensaba que Edward ahora era cool, lo descubri tratando de entablar conversación con èl, como si fueran viejos amigos.

Bree se paro de nuestra mesa y se fue a pelear con la cocinera de cafetería porque consiguió un cabello en sus papas o algo asi fue lo que escuche.

-Bella-me llamo Valery-mañana es el cumpleaños de nuestra querida Bree-me comento.

-si, lo sé. ¿Qué tienes pensado?-le pregunte mirando su Ipad, viendo como seleccionaba diferentes tortas de cumpleaños.

-hacerle una mini fiesta sorpresa en la sala del edificio de las chicas, con un sorprendente pastel de cumpleaños. ¿Qué dices? ¿muy cliché?

-para nada, es perfecto. Como es sorpresa, mañana actuaremos muy normal con ella. Ya sabes como: "ah si, es tu cumpleaños"-le dije cuando sentí una respiración en mi hombro.

Me gire para ver a Edward sonriéndome.

-¿Qué tal va tu día?-dijo sentándose en una silla libre.

-perfecto.-dije sonriéndole también- ¿y el tuyo?

-magnifico. ¿Por qué Max te sigue siguiendo como si fueras su dueña?-dijo rodando los ojos.

-no lo sé-dije despreocupada,-y no me molesta, me ahorra el arduo trabajo de cargas mis libros, y mi almuerzo y desayuno-y alze los hombros.

-yo puedo hacer eso por ti-me dijo sonriendo de forma egocéntrica-eso y mucho mas.

-si, pero tu eres mi rey, querido. Y el es… un peon, un soldadito, es su trabajo servirme-y me reí.

-claro, el rey y la reina-y sonrio mostrando sus dientes.

-oh mi dios-se sento Bree con ese tono de que traia un nuevo chisme.

-¿Qué pasa?-la mire con una ceja alzada.

-hay tres chicas nuevas. Son, aff, las odiaras como o mas de lo que yo ya las odio. No se sus nombres aun, pero son tres plásticas, altas, operadas, dos rubias, y una morena.

Y en ese momento entraron a la cafetería, con sus zapatos de tacon de la temporada pasada.

-oh mi dios, vi ese conjunto en la Teen vogue del mes pasado. Esta tan fuera de moda, por dios, estamos en otoño, y eso es tan…

-primavera-verano-dijo Valery completando mi frase.

-absolutamente-complemento Bree.

-¿quieres darle la bienvenida?-pregunto Valery mirándome con una sonrisa maliciosa.

-creo que luego-dije mirando a Edward.

-claro-dijo bree terminando de tomar su agua.

En los minutos siguientes una de ellas, la morena, se acerco a nuestra mesa.

-hola-y sonrio directo hacia Edward-¿eres del comité de bienvenida? Mis hermanas y yo llegamos unas semanas tarde a la academia-y toco su hombro.

-no, no lo es-dije acercándome mas a mi novio-en el comité de bienvenida estoy yo, y las dos chicas que me acompañan-dije señalando a mis amigas.

-que decepcion-y miro de nuevo a Edward haciéndome sentir algo incomoda.

-¿buscaron sus horarios?-pregunte.

-si-me sonrio.

-¿vieron sus cuartos?-pregunto Bree.

-no, aun no.

-pues vayan a hacer eso-dije chocante con una sonrisa-en este momento no tenemos tiempo de atenderlas, ni yo, ni mi novio aquí presente. –dije tocando la pierna de Edward.

-¿disculpa?-dijo un poco ofendida pero aun sonriendo.

-estas disculpada. Puedes irte, gracias.-se volteo algo malhumorada y se fue a su mesa.

-fuiste algo ruda-dijo Edward.

-no es cierto-dije yo-ella te miraba como esperando a que la llevaras a tu cuarto. "¿eres del comité de bienvenida?"-imite su voz gangosa.

Y Edward se rio y beso mi frente.

-eres una celosa-susurro en mi oído.

-tal vez sea cierto.-le susurre de regreso.

Mas tarde ese dia, estaba practicando con mis porristas para el próximo partido de futball.

-vamos, leones. Vamos ya, a ganar, sin importar nuestro rival, vamos leones-hicimos nuestra porra junto con la parte final de nuestra coreografia.

-eso fue hermoso, chicas-dijo la entrenadora.

-gracias-dije yo.

Edward estaba en las gradas observando la practica, se veía diferente en ese momento, me di cuenta de que no me estaba mirando a mi… estaba mirando mi cuerpo. Frunci el ceño, mirando hacia mi abdomen tratando de ver si tenia algo pegado al uniforme de porrista o algo asi. Pero nada. Corri hacia las gradas indicándoles a las chicas que descansaran 10 minutos.

-¿te gusta mi uniforme?-le pregunte mientras me paraba frente a èl.

-es muy bonito-dijo acariciando mi cintura desnuda.-sexy también-y me sonrio de lado, mientras me empujaba hacia su regazo y me besaba tiernamente haciéndome reir.-por cierto, una de las nuevas metió su numero en mi casillero-y el se rio sacando el pequeño papel de su mochila.

Tome y ley las palabras "Llamame cuando te canses de tu novio la odiosa".

-esa perra.-murmure.

-tranquila, no pienso llamarla. Nunca me cansare de ti-y me volvió a besar.

-aun asi, Edward. Esa estúpida no tiene que andar poniendo cosas en tu casillero, o coqueteándote. Aff.

-te amo-susurro Edward en mi oído de una forma sensual que hizo que mi piel se erizara y que el sonriera mas.-yo también me pongo celoso a veces, sabes lo que es oir los pensamientos de toda la población masculina. La mayoría demasiado graficos para mi gusto, la mayoría fantasiando una noche contigo, yo también quisiera levantarme y patearles el trasero hasta que se les salgan los ojos.-me dijo en mi hombro.

-de acuerdo-y me rei volviendo a la practica.

Aunque auna si, me vengaría de la perra que trata de engatusar a mi Edward.

Despues de cambiarnos, Bree y yo caminábamos por el campus cuando vi a la morena estúpida sentada con Max. Camine hacia allà.

-Max, me dejarías un momento a solas con… la nueva compañera-le pedi.

-por supuesto, Bella. Por cierto, luces muy linda hoy.

-todos los días lusco linda, querido-le dije mientras se alejaba.

-¿Qué quieres?-dijo ella de mala gana mientras Bree y yo nos sentábamos.

-quiero que dejes en paz a mi novio-le dije de mala gana también-y te recomiendo no meterte conmigo, no sabes de lo que soy capaz de hacer. Asi que manten tu estúpido, e inyectado culo lejos de mi, de mis amigas, y de mi novio. ¿te queda claro? ¿o primero debo darte una pequeña pero dulce demostración de lo que soy capaz de hacer si te le acercas?-dije viendo la bebida de parchita de Bree, tan amarilla como la orina.

-no te tengo miedo-me dijo ella retándome-ademas, se nota que no eres lo suficientemente buena para Edward, el es demasiado hombre para ti, querida.

-repite eso-le ordene-solo una vez mas-y sonreí.

-dije-me dijo chocante-que no eres suficientemente buen…-no la deje terminar ya que le derrame la bebida en el pantalón, sus ojos se abrieron y su boca formo un "o"-¿Qué carajo?

-ups-dije alto-alguien tiene problemas en la vejiga ¿verdad? Querida, creo que el baño estaba suficientemente cerca-segui hablando alto, mientras Bree reia sin piedad alguna, y asi, las personas que estaban en el campus se rieron con nosotras-adios, un gusto hablar contigo.

Pero algo en su mirada me dijo que no iba a rendirse.