Regocijo
Esperar más horas no era una opción.
Se sentía culpable por las diferentes circunstancias que estaban sucediendo. Ella ni siquiera le había pedido su opinión, simplemente lo dijo como un hecho a ocurrir; no se tomó la molestia en saber sobre sus ocupaciones. Lo único que le había interesado en ese momento fue ella, ella y su arraigado egoísmo.
El haber quedado plantada el día de su cumpleaños había sido obra suya. Touya nada de culpa tenía en ese sentido… pero siendo así ¿Por qué seguía sintiendo ese vacío en el pecho?
Tenía los pies hinchados de tanto correr con los tacones de aguja; sus cabellos terminaron desordenados luego de las arremetidas del viento; el vestido se rasgó por la pretina al atravesar las ramas del parque. En todo lo que había puesto su mayor empeño esa mañana, de un momento a otro había acabado en lo mundano
—Es cierto eso de que mientras más amas, más duele cuando pierdes —Sentada sobre uno de los columpios empezó a llorar desconsoladamente en medio de la oscuridad— ¿Es que algún día me daré por vencida?
Miró por su reloj de mano casi adivinando la hora.
Suspiró cansada emprendiendo su camino hacia su hogar
—Feliz cumpleaños Nakuru —Vociferó burlándose de sí misma
Sintió nuevamente las lágrimas descender por su piel. Apresuró su paso antes de sentirse ridícula. Estuvo a punto de empezar a correr cuando una fuerza cálida la aprisionó contra sus brazos. Incapaz de resistirse, se dejó acorralar en medio de una exquisita fragancia conocida para ella.
—Debo estar imaginando cosas —Murmuró cerrando los párpados suavemente
—Si eso crees, entonces asumiré que te molesta mi presencia
—¿Touya? —Dejó la pregunta al aire cuando sus fornidos brazos la liberaron— ¿No tenías una exposición en la universidad?
—Decidí posponerla —Dijo restándole importancia— No quería… fallarte… uhm, supongo que… feliz cumpleaños
La joven lo observó maravillada sin caber en la emoción
—Ten, quizás te guste —Le tendió una especie de cuadro cubierto por una manta blanca— No encontré las flores que querías, así que…
—¿Tú lo pintaste? —Preguntó temblando al desvelar el lienzo
Unas bellas flores en diferentes tonalidades de azulejos vibraban en el dibujo. Por cada detalle plasmado en ese cuadro evocaba un suspiro. Una pieza de inigualable valor artístico reposaba en sus manos
—Tan mal lo habré hecho que Yuki pensó que era para la ponencia de hoy —Musitó reprimiendo una risita— Perdona la espera, no pensé que… demoraría
Su corazón palpitaba emocionado mientras su alma se llenaba de profundo regocijo. La felicidad no era nada ajeno. Quizás él no podía expresar en palabras lo que muchas veces ella decía a viva voz, pero sus acciones delataban un interés nada diferente.
—Muchas gracias Touya —Abrazó con ternura al joven mientras las lágrimas de alegría la invadían. Esa caricia debilitó a Kinomoto quien no dudó en responder a su acción— Nunca nadie se tomó esta clase de molestias por mí
—Blue Ginger, ese es el nombre de esas flores… ahora son todas tuyas
N/A: 500 palabras sin contar notas de autora
Ohhh por fin, sufrí en el último capítulo porque se me iban a más palabras xD me faltó detallar más eso... me quedé con... quiero más jajaja espero que les haya gustado, para mí fue lindo, esta es una de mis parejas favoritas, los amo
Cuídense mucho, Hime ojala que haya sido de tu agrado
Un beso, take care!
