Disclaimer: Naruto no me pertenece, es del gran Masashi Kishimoto, yo sólo hago esto para llevar a cabo mis perversiones con sus personajes y hacerles sufrir.
Advertencias del fic: yaoi, incesto, shota, lime, lemon, muerte de personajes, intento de violación y un poco de gore. Por supuesto todo ésto se irá sucediendo a lo largo de los capítulos.
Bueno, ésto es un AU (Alternative Universe), visto todo desde la perspectiva de Itachi. La diferencia de edad entre los dos hermanos será de 7 años.
Pues aquí está el primer capítulo de la historia.
Título: Crush
Capítulo I
- Lo siento Sasuke, la próxima vez –te dije dándote un golpecito en la frente.
- Siempre dices lo mismo y nunca lo haces –dijiste haciendo un gracioso mohín.
Yo te sonreí. El curso acababa de empezar y no tenía mucha tarea, pero no podía jugar contigo como antes pese a todo. Intentaba pasar poco tiempo porque tenía miedo de mostrar lo que sentía, lo que empezaba a comprender que sentía por ti. Aunque eras muy pequeño no quería darte ninguna pista para un futuro que llegaría poco a poco y te daría la capacidad de comprender ciertas cosas..
- Venga Sasuke, no molestes a tu hermano. Además tú también deberías empezar a hacer tu deberes –te regañó papá.
Vi como hacías un puchero, no te gustaba que nuestro padre te regañase porque sentías que le estabas decepcionando. Y, en realidad, eso está muy lejos de la realidad. Papá te adoraba, incluso más que a mí, lo que le pasaba es que se preocupaba en exceso y demostraba de forma poco acertada. Seguro que si te lo hubiese dicho me habrías asaltado a preguntas de por qué lo sabía. Lo sabía porque un día le descubrí mirando embobado a la nevera con una pequeña sonrisa de orgullo, a aquel dibujo que hiciste aquel fatídico día, al que tan poco caso le hizo, que criticó, pero que nunca quitó de ahí. Te adoraba, algún día te lo diré.
- Ve Sasuke –te llamó nuestra madre-. Vente a hacer tus deberes conmigo a la cocina y me haces compañía.
Sonreíste de nuevo y te fuiste con ella tranquilamente. Yo le dije a nuestro padre que iba a estudiar toda la tarde y el me miró complacido. Eso es lo que esperaba de mí, y me lo hizo saber.
El día que te dijo a ti esas palabras ten simpre por seguro que valieron mucho más Sasuke.
Al terminar mi tarea bajé. Ahora tocaba el entrenamiento de aikido.
- Fugaku, no seas muy duro con los niños.
- No te preocupes mamá, Itachi y yo podemos soportarlo todo –soltaste entusiasta, pero con un leve sonrojo.
Te acaricié la cabeza. Eras tan tímido y tan mono. Si te sonrojas así sólo conseguirías aparecer en mis sueños. Al pensar aquello retiré mi mano con rapidez. Era repulsivo.
Aún hoy me asaltan esos pensamientos tan repulsivos, sólo que ya no me afectan tanto. He aprendido a convivir con ellos.
Nada más llegar al lugar de entrenamiento, nos cambiamos y comenzamos con un calentamiento. Pronto yo me puse a hacer otra actividad distinta a la tuya de más dificultad. Papá se fue contigo a explicarte un movimiento nuevo bastante complicado, pero que yo a tu edad aprendí.
Pasó la hora y tu fracasaste.
- Supongo que estarás cansado. Vamos a casa –dijo algo decepcionado.
Yo todavía tenía que terminar con una tanda de cien estocadas con la espada de madera.
- No.
Tus ojos brillaron con determinación, aunque tu gesto fue de timidez y pena.
Cincuenta estocadas.
Estabas sudoroso y jadeante. Me recordaste a un sueño que tuve hace poco.
Cincuenta y cinco.
Te limpiaste el sudor que resbalaba de tu frente y relamiste tus labios.
Sesenta.
Incluso te quitaste la parte de arriba.
¿Por qué lo hiciste?
Perdí la cuenta y mi espada cuando te vi hacer el movimiento. Los músculos de tu espalda se tensaron, tu cara reflejó el esfuerzo que estabas haciendo, tu respiración jadeante… Todo eso era la ruina para mí. No debería entrenar contigo.
Te caíste al final, justo cuando la espada golpeó la pared y tiró una caja.
No debía entrenar contigo.
Debía proponerlo.
- Lo siento padre –me disculpé rápidamente por el estropicio-. He desconcentrado a Sasuke
Ese hubiese sido un buen momento para decirlo.
- Creo que Sasuke y yo deberíamos…
Pensé en ti sudoroso, acalorado y jadeante.
- Dejar el entrenamiento por hoy.
No pude Sasuke, no pude. Nunca serías mío excepto en mis sueños. No quería perder esos momentos a tu lado en los que me excitaba al verte así. En los que a culpabilidad de que tú estuvieses presente era lo único que evitaba que me empalmase y me corriese.
- Creo que será lo mejor. Haced unos estiramientos, yo me voy a adelantar.
Ambos asentimos e hicimos lo que dijo. Te sonreí con dulzura al verte tan concentrado. Como me hubiese gustado saber lo que pensabas en aquel instante. Seguramente querrías saber en qué habías fallado. Mi pequeño Sasuke, te preocupabas tanto por hacerlo todo bien que dejabas de lado las cosas básicas de la vida.
- ¿Tienes ya algún amigo? –pregunté rompiendo el silencio.
- No.
Suspiré cansadamente.
- Deberías hacer el esfuerzo –dije con una afable sonrisa.
Era un hipócrita.
Sigo siendo un bastardo hipócrita degenerado.
Porque cuando dije esas palabras sólo pude sentirme aliviado al pensar que para ti, en tu pequeño mundo, solamente existía yo.
- De todos modos son muy infantiles –añadiste mirándome fijamente-. No son como tú.
Me acerqué a ti y revolví tus cabellos negros. Acababas de decir unas palabras que sólo podían hacerme más feliz al pensar que, incluso en el colegio, me recordabas y me comparabas con el resto de compañeros que, al no parecerse a mí, no valían la pena.
- Es imposible que sean como yo, tienen 7 años menos –repliqué pese a lo que estaba pensando.
- Pues yo tengo su misma edad y mira…
No se me ocurrió nada que pudiese decirte el aquel momento. O quizás sí, pero no quise decirlo porque así te estaría obligando a hacer amigos y, por tanto, a dejar de ser lo único para ti. No lo recuerdo.
- Vámonos a casa Sasuke, seguro que tienes hambre.
Asentiste y te pusiste a mi lado para ir juntos. Estabas notablemente agotado. Sin pensarlo, te cogí y te llevé a cuestas sobre mi espalda.
- Hacía mucho tiempo que no íbamos así –comenté-. Lo echaba de menos.
Sí, lo echaba mucho de menos. Desde aquel día había procurado tocarte lo menos posible y la verdad es que lo echaba de menos. Entonces pensé que tocar tu piel no era pecado, no mientras no fantasease que te besaba. Si te rozaba la mejilla o te cogía la mano sin ningún tipo de pensamiento sexual, no era pecado. Eras mi hermano y el contacto físico era normal entre hermano.
Pasaste tus brazos alrededor de mi cuello.
Además, sino lo hacía te sentirías triste y yo no quería eso. Si yo era un depravado, tú no debías sufrir por ello. Yo haría el esfuerzo de abrazarte, de tocarte y besar tu frente sin desear nada más de ti.
Nada más llegar a casa te bajaste y fuiste corriendo a la cocina.
- ¿Por qué habéis tardado tanto? –me preguntó nada más llegar nuestro padre.
- Dimos un rodeo por toda la zona de entrenamiento, perdona si tardamos mucho –me disculpé.
La verdad es que le había dado dos vueltas por todo el lugar y a la casa para estar más tiempo a solas contigo sobre mi espalda. Quizás tardé más de lo conveniente, pero no importaba porque había estado contigo Sasuke.
Durante la cena se iba a dar dos noticias. Dos noticias que yo conocía. Una te haría muy feliz, la otra, que me implicaba a mí, desgraciadamente, no te gustaría.
- Sasuke cariño –empezó a decir nuestra madre-. He pensado que ya que te estás haciendo mayor, lo mejor sería cambiarte de habitación.
Tanto tú como papá mirasteis sorprendidos a Mikoto. El tampoco se esperaba la noticia, no esa. Posó su mirada sobre mí, confundido. Tú acababas de gritar que no querías el cambio. Yo no dije nada.
- ¿Y eso? –preguntó mirando a su esposa.
- Dentro de un par de años empezarán a querer privacidad y creo que lo mejor es que se vayan acostumbrando ahora.
- Yo creo que será lo mejor –dije para tu sorpresa y la de Fugaku -. Piénsalo bien Sasuke, así ya no te molestaré más cuando me quede hasta tarde leyendo añadí.
Me miraste con ojos suplicantes, no querías dormir alejado de mí, pero yo lo necesitaba. El miedo a ser descubierto no me dejaba descansar.
Tenía miedo de hablar en sueños.
Tenía miedo a que tú, mi querido hermano, me escuchases.
Y era ese miedo el que provocaba que me despertase en mitad de la noche asustado y me tuviese que cerciorar de que estabas dormido para cerrar los ojos y caer en un pesado sueño, en el que tú Sasuke, con tus 7 años de edad eras el protagonista.
Te sonreí tiernamente.
- Por mí no hay problema –rompió el silencio papá.
- Pero yo no quiero –murmuraste.
- Después te haré una lista con todas las ventajas de tener un cuarto propio-. te dije.
Ibas a decir algo más, pero mamá habló antes.
- Sasuke –te llamó para tener tu atención-. Fugaku y yo nos hemos dado cuenta de que coges sin permisos nuestros discos de música.
Bajaste la mirada avergonzado al verte descubierto. Seguramente si supieses que había sido yo quien te había delatado, te habrías enfadado conmigo. Pero es que era por tu bien.
- Si quieres te podríamos apuntar al conservatorio, al instrumento que tú quieras –continuó sonriéndote.
Alzaste tu rostro y asentiste feliz.
- Pero si te apuntamos, deberás ensayar todos los días y llevar tus clases al día –añadió severamente papá-. Y piensa bien que instrumento porque, cuando lo elijas, no habrá marcha atrás.
Siempre tan estricto nuestro padre. Sin embargo, estabas muy emocionado como para notar el tono tan duro que usó y casi gritaste al tomar tu elección.
- Violín, quiero aprender a tocar el violín.
Estabas tan contento que no te percataste de ver la sonrisa de orgullo que iluminó su rostro, ni la mía, pletórica, al ver acertado al decirles que te gustaría aprender a tocar algo. Me miraste radiante y creí que fue porque supusiste que todo ésto lo había orquestado yo.
Durante el resto de la cena te olvidaste del tema de la habitación y sólo fuiste capaz de pensar en que, dentro de poco, irías al conservatorio.
Nada más terminar de recoger nos mandaron a acostarnos.
- Itachi ve un momento, quiero hablar contigo.
Ya sé de lo que quiere hablar.
- Dime papá.
- ¿Cómo es eso de que quieres cambiarte de cuarto? –preguntó extrañado.
- Bueno, pensé que sería lo mejor para los dos –comencé a decir.
Después le di todas las explicaciones pertinentes, que parecieron convencerle. Él no se esperaba eso, siempre nos había visto muy unidos, por lo que no se le pasó que nos cambiásemos de cuarto. En cuanto me dejó ir, fui al baño a asearme y después a la habitación.
Tu cama estaba vacía, en la mía había un bulto.
- ¿Sasuke qué haces? –te pregunté sentándome en el borde.
- Quiero dormir contigo.
Suspiré y comencé a cambiarme. A continuación me metí en la cama, temeroso de lo que pudiese pasar. Te aferraste a mí con fuerza. Yo sabía por qué hacías eso, no querías que nos separásemos de habitación. Yo tampoco, pero era lo mejor y te iba a convencer de ello.
Te abracé con fuerza, hundí mi rostro entre tus cabellos y aspiré tu aroma.
Te echaría de menos.
- Vamos Sasuke, seguro que después te alegras.
- No –replicaste casi en un sollozo lastimero-. Nunca me alegraré.
Sólo íbamos a dormir unos metros más lejos, no era para tanto; pero para ti era un mundo. Me enternecías.
- Alguna noche, si quieres, podemos dormir juntos –dije aún sabiendo que no debía.
No debía hacer proposiciones así, pero no pude evitarlo. Yo también te iba a echar de menos. Ya no me hablarías medio dormido, ni escucharía tu respiración pausada al dormir, como tampoco sería tu rostro lo primero que vería al despertar.
Perder todo eso, era un precio muy alto por unas horas de sueño tranquilo.
No, en realidad no lo era.
El precio por mantener en secreto este abominable deseo, este amor prohibido por ti, no era nada, porque seguirías a mí lado.
Te iba a echar de menos en la noche, pero eso sería compensado por todas las veces que dormiríamos juntos porque tú te sentirías solo.
Besé tu frente con dulzura y te acomodé mejor entre mis brazos.
Aquella noche, abrazado a ti, pude dormir como nunca lo había hecho. Porque aquella noche no me asaltaron las dudas sobre lo que me hacía ser más escoria, si el hecho de desearte hermano mío; o el hecho de desearte con tan sólo 7 años.
No pensé en nada, porque aquella noche me sentí en paz con todo al tenerte entre mis brazos.
Fin del capítulo I
Pues hasta aquí llegó el primer capítulo, espero que les haya gustado. Como siempre pedirles que me dejen un review, son buenos para subir los ánimos a la autora que pone más empeño por mejorar gracias a ellos.
Aviso de que el siguiente tardará en llegar, ya que la Universidad me tendrá algo ocupada T-T
Por supuesto agradecer a todo el mundo que se molestó en leer, pero sobretodo a aquellas personas que me dejaron un review, me han hecho mucha ilusión y, además, una personita muy feliz.
