Tras discutirlo, se decidió que quien se cambiaría de cuarto serías tú
Disclaimer: Naruto no me pertenece, es del gran Masashi Kishimoto, yo sólo hago esto para llevar a cabo mis perversiones con sus personajes y hacerles sufrir.
Advertencias del fic: yaoi, incesto, shota, lime, lemon, muerte de personajes, intento de violación y un poco de gore. Por supuesto todo ésto se irá sucediendo a lo largo de los capítulos.
Bueno, ésto es un AU (Alternative Universe), visto todo desde la perspectiva de Itachi. La diferencia de edad entre los dos hermanos será de 7 años.
Y ya está aquí el segundo, perdonen la tardanza, pero es que la Universidad me ha tenido muy ocupada y para colmo no tengo internet T-T Bueno, no les entetendré más con tonterías. Les dejo con el capítulo, espero que les guste.
Título: Crush
Capítulo II:
Tras discutirlo, se decidió que quien se cambiaría de cuarto serías tú. Fui yo quien te convenció. Yo quería quedarme en nuestro cuarto, allí podría recordar todo el rato que pasamos juntos, tú y yo solos. Y también para crear otros nuevos recuerdos en tu nuevo cuarto.
Te ayudé a escoger los muebles, los más bonitos, y entre los dos amueblamos tu habitación. Quedó preciosa. Algunas veces, cuando no tenía nada más que hacer, me iba a verte. Tú solías estar dibujando. Yo me tumbaba en tu cama y te observaba, en silencio. Desde donde estaba sólo podía ver tu espalda. Era una de las cosas que más me relajaba. Observar tu espalda cuando estabas sentado. Me gustaba imaginar la expresión de tu rostro.
En ese momento me encontraba pensando que debías estar muy concentrado.
- Itachi –me llamaste volteando el rostro -. ¿Me acompañas hoy al conservatorio?
Si iba contigo tendría que ver a tu asqueroso profesor, pero no me importaba si con ello conseguía infundirle algo de miedo.
- Sí –asentí –te acompañaré y si puedo iré a recogerte.
Te levantaste de tu asiento y comenzaste a preparar tus cosas.
- Hoy Orochimaru me iba a dar una sorpresa –dijiste animadamente.
No me gustaba nada ese tipo, me parecía que tenía una manera de ser y de mirar desagradable, repulsiva.
No me gustaba.
En cuanto lo tuviste todo listo me levanté de tu cama y me acerqué a tu mesa. Estabas haciendo una manualidad de plástica.
- Pasado mañana lo recortaremos y empezaremos a pegarlo para hacer el kiosco.
Te estaba quedando precioso.
- Abrígate bien que está empezando a refrescar –te dije antes de salir para coger yo la cazadora.
Tras despedirnos de mamá nos fuimos hacia el conservatorio.
En cuanto llegamos nos encontramos con Orochimaru.
- Buenas tardes –saludó sonriendo de esa manera que yo odiaba tanto.
Ambos respondimos al saludo, yo algo desganado y con tono desagradable. Él me miró complacido. Ya no le hacía efecto nada.
Le maldije mentalmente por ser como era.
- Me alegra que hayas venido, Itachi.
Sabía que se tomaba esas libertades por fastidiarme. Quizá no debí ser tan desagradable con él desde el principio, pero no pude evitarlo al notar cómo te miraba. Le gustabas, Sasuke, pero yo no sabía si era por ser un genio en la música o si era porque era un asqueroso pederasta.
- Sasuke, ve para la clase que quiero hablar un segundo con tu hermano.
Tú asentiste y nos dejaste solos.
- Quería darle una buena noticia – empezó a decir -. Como ya debe de haber notado su hermano avanza muy bien, y es por eso que he decidido que en la actuación de fin de curso toque una pequeña pieza.
Yo sabía que eso no era muy común en primero.
- Es por eso que quizá deba dar más clases –añadió.
Fruncí el ceño, eso no me gustaba nada.
- Ya sabe que me interesa mucho Sasuke.
Entorné los ojos ante sus palabras. ¿Me estaba hablando abiertamente sobre lo que sentía por ti?
- Me interesa mucho que llegué a lo más alto como violinista.
Aquello, en cierto modo me tranquilizó, debo admitirlo.
- Es lo mejor que he tenido nunca en clase.
Yo asentí.
- Está destinado a ser un gran artista –dije pensando en tus aptitudes para el dibujo también.
- Debo decir que él será mi primer alumno en tocar el año que empieza.
Sonreí de medio lado, complacido. Este hombre no hacía nada más que alabarte, mi pequeño hermano.
- En la próxima clase empezará a ensayar y tendré el horario preparado para que venga él solo a la clase.
Me despedí cortésmente de él y fui a casa. No dije nada, te dejé a ti el gusto de hacerlo cuando llegases.
Me fui a mi cuarto a esperar a que llegase la hora para ir a recogerte. Hice la tarea y estudié y, en cada descanso, pensé en lo contento que te pondrás al enterarte. Yo siempre era el primero en enterarme de todo lo que te concernía y eso me gustaba porque significaba que estaba lo suficientemente cerca de ti y no levantaba sospechas de ningún tipo.
La verdad es que era un genio.
A la hora convenida volví a prepararme para ir a por ti. Al pasar por la cocina ví que nuestra madre no había empezado a hacer la comida. Me acerqué a ella. Debía decirle algo para que se esmerara.
- Hoy creo que deberías hacer algo especial para cenar –dije simplemente.
Ella me miró curiosa, pero no preguntó nada. Sabía que si para ese entonces yo no hbía dicho nada, no se lo diría hasta que yo quisiera.
Se limitó a asentir.
- Voy a recoger a Sasuke –me despedí.
En el conservatorio, sólo tuve que esperar unos minutos a que salieses.
Vino corriendo a mí, completamente excitado y con un suave sonrojo.
- Itachi, ¿a qué no sabes lo que me ha dicho Orochimaru? –dijiste con una sonrisa.
Yo me hice el que no sabía.
- Voy a tocar en la audición de fin de curso – casi gritaste.
Me puse de cuclillas frente a ti y te sonreí abiertamente. Cogí tus manos y junté nuestras frentes.
- Eso es genial, Sasuke – te felicité -. Ya verás cuando se entere papá.
Como recompensa te cargué sobre mi espalda y llevé tus cosas. Empezaste a hablar sobre lo que tocarías. De repente te quedaste mirando a un niño rubio que te sonrió de manera zorruna. Tu simplemente le miraste, pero él se dio por satisfecho porque te hizo un gesto con la mano antes de salir corriendo.
- ¿Y ese? –pregunté con verdadera curiosidad.
- Naruto –contestaste -, un compañero de clase.
- Parece simpático –le comenté.
- Es un gamberro –replicaste con tono mordaz.
Algo dentro de mí me dijo que vería más veces a Naruto.
- ¿Es tu amigo?
Ni siquiera nos hablamos –dijiste con sinceridad-. Yo no tengo nada que hablar con un gamberro.
Pese a tus palabras, yo no pude dejar de pensar en aquel chico rubio.
Al principio pensé que era porque realmente era un pederasta, pero al poco tiempo deseché la idea. Los niños, definitivamente, no me excitaban. Sólo eras tú.
Si no dejaba de pensar en él era porque había algo que me decía que aquel gamberro con el que no tenías nada de que hablar, acabaría siendo tu amigo.
Por el camino te aconsejé que dieses la noticia justo antes de la cena y te di algunas ideas para decirlo. Decidiste hacerme caso y esperaste a que estuviésemos todos juntos en la mesa.
- Esto… yo quería decir algo.
Madre me miró por un segundo antes de dirigir su atención hacia ti. Nuestro padre te observó extrañado, nunca antes habías sido tú el que había hecho un llamamiento para nada. Esas cosas las hacía yo por ti.
- A ver cielo, dimos.
- Hoy en clase mi profesor me ha dicho que… que voy bastante bien en clase y…
Suspiré al verte así. Siempre te ponías muy nervioso al hablar. Me miraste buscando apoyo. Te sonreí afablemente intentando transmitirte confianza.
Pero tú continuaste tartamudeando.
Mi pequeño Sasuke, siempre tan tímido y falto de confianza para todo. Sabía que no debía ayudarte, debía dejarte tartamudear un poco más hasta que lo dijeses.
Sin embargo tus ojos implorantes podían conmigo. Cualquier cosa que me pidieses, si me lo pedías con esos ojos lo acabaría haciendo, sin importarme nada más.
Intenté resistirme, pero no pude.
- Lo que Sasuke quiere decir es que… -empecé a decir.
Pude escuchar tu suspiro de alivio y sentí que era imprescindible para ti.
- Su profesor, al ver lo bien que avanza, ha decidido que prepare una pieza…
Quería ser necesario para ti y esta era una manera de serlo; hablar por ti.
- …para que la toque en la audición de fin de curso.
Nuestro padre se giró para mirarte, mientras que madre te abrazó entusiasta ante la noticia.
- Eso está muy bien, Sasuke. Estamos orgullosos de ti.
Y, aunque papá se limitó a sonreír complacido, tú te sentiste por primera vez digno de ser su hijo.
Me miraste agradecido por la ayuda y, en ese momento, supe que no sería lo único en tu vida, pero me encargaría de ser lo más importante, lo imprescindible. Quizás era un pensamiento egoísta, pero no me importó.
Nunca podría tener tu cuerpo.
Nunca corresponderías mi amor de la manera que yo quería.
Nunca sería el único en tu mente.
Pero sería lo único imprescindible para ti.
- Eso es un privilegio que muy pocos tienen –añadí devolviéndote la sonrisa.
En cuanto se supo la fecha, Fugaku se dedicó a llamar a unos cuantos familiares y amigos para que pudieran venir a verte. Por supuesto tú no te enteraste de nada. Papá quería darte una sorpresa.
Algunas tardes iba contigo al conservatorio, pero otras fue papá para enterarse como iba todo. Orochimaru siempre le complacía con los elogios que quería escuchar y que además, eran ciertos. Le tenías en una nube. Por supuesto yo también le di las alegrías acostumbradas con mis buenas calificaciones, de matrícula de honor.
El día antes de la actuación no tuviste ensayo y tu profesor te prohibió tocar siquiera el violín. El día de antes no te serviría de nada excepto para ponerte más nervioso.
- ¿Puedo dormir contigo esta noche? – me preguntaste en cuanto terminamos de cenar -. Es que estoy muy nervioso y no podría dormir nada – añadiste mirando al suelo.
- ¿Y si te acuestas conmigo sí?
Mala elección de palabras, pensé. Yo sabía muchas maneras de quitar los nervios y ninguna era apropiada para ti.
- Sí –contestaste empezando a jugar con tus manos-, siempre me ha tranquilizado dormir contigo.
Cuando mi mente se dispuso a analizar los pro y los contra de dormir juntos yo ya había aceptado tu proposición. Además dormir abrazado a mí te relajaba, y tenerte entre mis brazos me daba la paz y el sosiego que mi pobre alma pecaminosa y atormentada necesitaba.
- Coge el pijama y vente.
Antes de que yo terminase de cambiarme ya habías llegado y te habías metido en mi cama. Que eficiente eras para lo que realmente querías. En cuanto me acosté me abrazaste. Desde el invierno no habíamos vuelto a dormir juntos y la verdad es que se sentía muy bien, mejor de lo que recordaba. Eso podría deberse a que tus piernas desnudas rozaban las mías y tus brazos que no estaban cubiertos rodeaban mi pecho vestido con una fina camiseta de tirantes.
- Sasuke, si te pegas tanto tendremos calor.
- No me importa.
Pero a mí si me importaba. No sería agradable tener una erección contigo entre mis brazos. Te diste media vuelta provocando que ahora fuese tu espalda la que chocase contra mi pecho. Pensé en quitar mis brazos y separarme unos centímetros, pero tus manos me agarraron con más fuerza de la que creí que tendrías.
- Sigue abrazándome –pediste adormilado.
Yo no pude negarme y me pegué aún más a ti.
Tu respiración chocaba contra mi brazo, tus cabellos rozaban mi cuello y tu espalda, algo ya sudorosa por la cercanía, estaba pegada a mi torso. Todo eso acabó provocando que me excitase poco a poco.
Nunca llegarás a comprender lo culpable que me sentí.
Nunca llegarás a comprender por qué, pese a eso, no te solté.
Hundí mi rostro en el hueco entre tu hombro y tu cuello. Me volví loco y temerario. No pensé en las consecuencias de lo que estaba haciendo al acercarme más a ti para poder frotar mi entrepierna contigo. Aquel simple acto me llenó de placer como nunca antes había sentido en mi vida. Mi corazón bombeaba con fuerza y la adrenalina comenzó a correr por mis venas.
Te moviste en sueños e hiciste más presión en el bulto cada vez más notable de entre mis piernas.
Sólo un poco de tela evitaba la catástrofe.
Sólo un poco de tela mantenía la poca cordura que me quedaba.
Besé tu cuello repetidas veces mientras movía mis caderas restregando mi entrepierna con cuidado contra tus glúteos.
Gemí de placer.
Lloré de culpabilidad.
¿Me estaba convirtiendo en un monstruo?
No, me dije, sólo era un momento de debilidad.
Continué moviéndome. Mis manos viajaron por tu torso y levantaron tu camiseta para tocar tu pecho.
Gemiste… o tal vez gruñiste. No lo sé. Tampoco me importaba en aquellos momentos.
Me estaba masturbando contigo.
Sólo un poco de tela evitaba que llevase a cabo una de mis más repulsivas fantasías.
¿Cómo iba a preocuparme en distinguir un gemido de un gruñido?
Me obligué a pensar que estabas disfrutando tanto como yo.
Justo antes de eyacular paré y, con movimientos felinos, salí de la cama rumbo al baño, donde terminé el trabajo y me aseé.
Volví tembloroso a la habitación. Tú dormías sin ser consciente de nada. Me senté en una silla y te observé durante largo rato preguntándome por qué te había hecho eso.
Eras pequeño y puro.
No entendía por qué yo te mancillaba de esa forma.
Realmente era un monstruo. Pero no era culpa mía Sasuke. Tú me obligabas a hacer lo que no quería, a pensar lo que no debía. Tú me obligabas a ello cuando me decías o me pedías que te ayudase o que durmiese contigo.
Yo solamente era y sigo siendo un humano, un simple mortal cuya voluntad no es férrea y se acaba doblegando ante la tentación que has representado siempre para mí.
Cuando me sentí más tranquilo me acosté a tu lado. Rápidamente te acurrucaste junto a mí. Besé tu frente con infinito amor y te abracé.
Comencé a llorar otra vez. Por mucho que te culpase siempre había algo dentro de mí que me gritaba lo ruin que era.
Y como siempre ocurría cuando te tenía entre mis brazos encontré la paz que no merecía. Sobretodo después de lo que acababa de hacer.
Me aferré a ti con fuerza.
- Soy malo Sasuke –susurré mientras lloraba-, soy escoria Sasuke, pero te quiero y mientras lo que haga sea por amor, debes perdonarme.
Y poco a poco caí en un pesado sueño donde obtuve de tus manos el perdón de mis actos.
--
Por la mañana, al despertar, volvieron los recuerdos. Me sentí enfermo de mí mismo, pero en paz porque tú me habías perdonado Sasuke.
Te levantaste exaltado y nervioso. Ese día tenías tu audición. Estuviste todo el tiempo libre intentando acercarte al instrumento, pero mamá se encargó de esconderlo y yo de entretenerte. Fue un día muy divertido, hasta que llegó nuestro tío, antes de la hora convenida. Nuestro padre le saludó y le invitó a pasar.
- Mikoto, ha llegado mi hermano.
Mamá se levantó y fue a la entrada a saludar.
Me acordaba levemente de él. Había estado de visita unas cuatro veces. Las dos primeras ni yo las recuerdo, del resto no guardaba una buena impresión. Al parecer le encantaba viajar y en su trabajo siempre se ofrecía el primero para salir de Japón durante una buena temporada. Aparte, toda la familia pensaba que era raro en sus costumbres.
Se acercó a nosotros y nos saludó efusivamente y hubo algo en él que no me gustó, un gesto o un movimiento que provocó que se me erizase la piel.
- Es vuestro tío Madara –le presentó nuestro querido e ignorante padre-. Itachi, quizás tú sí le recuerdes…
Asentí con la cabeza.
- Bueno, ven a la cocina y te servimos un poco de té. Todavía hay tiempo.
Antes de salir nos miró y nos sonrió, sobretodo a ti. Definitivamente no me gustó.
En cuanto llegaron los abuelos nos fuimos al conservatorio, allí nos esperaban Izuna con su mujer e hijo. De él nos acordábamos más, solíamos verles en verano y navidades. Bastante simpáticos y agradables. Yo me llevaba muy bien con su hijo Shisui.
- Aquí está el pequeño artista –te dijo la tía Maki acercándose a ti para abrazarte.
Ella me caía bien, siempre supo darte ánimos y confianza. Te dio algunos consejos para calmar los nervios y se unió a la conersación que mantenía su esposo con nuestro padre.
- Estarás orgulloso… -comentó con una ancha sonrisa mirando a Fugaku.
Él sonrió levemente.
- No esperaba menos de mi hijo pequeño –contestó con la mirada brillante.
Sonreíste al escuchar sus palabras, finalmente habías escuchado el anhelado elogio de papá.
- Buenas tardes señor Uchiha –saludó tu profesor al llegar.
Todos le contestamos cortésmente.
- Ya pueden ir pasando si quieren –nos invitó y nos señaló el mejor sitio para verte-. Sasuke vendrá conmigo a la primera fila. Ya saben, vayan a las gradas, así Sasuke podrá situarles rápidamente con la mirada también.
Observé como te alejabas y te sentabas. Parecías muy nervioso y girabas la cabeza hacia atrás de vez en cuando. Cuando se cruzaban nuestras miradas yo te sonreía para darte ánimos. Algo que, sin duda, funcionó. Poco a poco el lugar se fue llenando hasta quedar abarrotado. Shisui me acercó uno de los pequeños itinerarios, casi hasta el final no tocarías, tendría tiempo de sobra para pensar sin interrupciones de ningún tipo.
Cuando por fin llegó tu turno pude escuchar algunos de los comentarios que hicieron los familiares.
- Sasuke está muy mono –comentó tío Madara sonriendo-. Deberías echarle una foto así cuando lleguéis a casa, saldrá muy gracioso.
Tenía razón, pero por alguna razón no me gustó lo que dijo.
De repente empezaste a tocar y me olvidé de todo durante unos instantes porque sólo era capaz de verte a ti, con expresión solemne tocar el violín. Ahí me cercioré del todo que no le gustabas a Orochimaru por tus dotes artísticas. Definitivamente me había quitado un problema. Pero había aparecido otro más grande y complicado a mi lado.
Alguien que se relamía los labios al verte.
Alguien cuya excitación era mínimamente notable.
Alguien cuyos ojos brillaban con deseo desmedido.
Alguien repulsivo.
Terminaste de tocar la pequeña pieza y saludaste al público con una reverencia y todos empezamos a aplaudir.
-Perdona Itachi, tengo que ir al baño.
Maldito cerdo, ¿qué haría allí?
- Claro, pasa tío Madara.
Asqueroso degenerado. Me dio tanto asco que me dio ganas de vomitar. Menos mal que desaparecería al día siguiente de nuestras vidas y no tendríamos que ver su horrorosa cara otra vez.
Lástima que no fue así.
Fin del capítulo II
Pues hasta aquí el capítulo, espero que no les haya defraudado y les siga gustando la historia. Ya saben espero sus comentarios, ya sean positivos o negativos sobre lo que acaban de leer.
Agradecimientos (espero no saltarme a nadie): Sora Keyblader, Taumaturga, akane 01, Hagane-chan, Akira Nishikawa, amoxapina, Ares Sasuke, UchihasForver, Nati-Hitachiin, elementalrosa, Cafe Amargo, MaliciadoUrden
Y ya hasta el siguiente que intentaré subirlo lo antes posible, todo dependerá del tiempo que me de la malvada facultad ¬¬
