Disclaimer: Naruto no me pertenece, es del gran Masashi Kishimoto, yo sólo hago esto para llevar a cabo mis perversiones con sus personajes.

Advertencias del fic: yaoi, incesto, shota, lime, lemon, muerte de personajes, intento de violación y un poco de gore. Por supuesto todo ésto se irá sucediendo a lo largo de los capítulos.

Como ya saben, ésto es un AU (Alternative Universe), visto todo desde la perspectiva de Itachi. Y la diferencia de edad entre los dos hermanos será de 7 años.

Y ya está aquí la continuación, quería subirla antes de los exámenes T-T Aviso en este capítulo hay gore, sino te gusta no lo leas, avisaré cuando empieza y termina para aquellas personas que no lo quieran leer.

Espero que disfruten este capitulo y les guste^-^

Capítulo VI

Nada más entrar, noté que algo no iba bien en la casa.

Demasiado silencio.

No se escuchaba la tele, ni al tío hablar, ni forcejeos, ni gemidos ahogados.

Nada.

Sólo el silencio.

Y eso no me gustó. Madara no tenía la capacidad suficiente para hacer reinar semejante silencio.

Algo no marchaba bien. Con pasos cautelosos me asomé al salón y vi una escena que nunca esperé ver. Tú estabas de rodillas sobre un charco de sangre, con la camiseta rota mostrando parte de tu torso. Tu rostro estaba manchado de sangre. Tus manos en tu regazo temblaban llenas del líquido carmesí. Y tus ojos, completamente abiertos las enfocaban aterrados. A tu lado descansaba el cuerpo del tío Madara, boca abajo.

Estaba muerto.

Al ver aquello sólo dos preguntas vinieron a mi cabeza.

¿Qué íbamos a hacer con el cadáver?

¿Qué podríamos hacer con tío Madara?

Debíamos deshacernos de él a como diese lugar.

Sabía que había sido en defensa propia y que, por lo tanto, no te tratarían como a un asesino, pero no estaba seguro de si te llevarían a cualquier sitio lejos de mí. Y lo que no había conseguido tío Madara, no lo iba a conseguir la justicia.

Me acerqué despacio a ti. De repente, al colocarme junto a ti, al rozarte, me miraste unos instantes.

Y vi tus ojos aterrorizados, llenos de un miedo genuino que no te dejaba pensar en nada.

Y buscaste en los míos algo que te tranquilizase.

Sin embargo mis ojos no te dieron paz porque aún estaba asimilando lo ocurrido. No podía transmitirte la tranquilidad que necesitabas.

Volviste a mirar su cuerpo inerte. Aún no te creías lo que habías hecho. Pero yo ya estaba pensando en lo qué había que hacer.

Miré el cuchillo que descansaba a tu lado, no tenía muy claro lo que iba a hacer, pero empezaría por descuartizarle, así sería más fácil esconder su cuerpo, pensé escondiendo el real y macabro deseo que me movía a ello, le tenía tantas ganas a ese capullo. Me levanté y te cogí en brazos para llevarte hasta la bañera de la planta de arriba. Mientras subíamos las escaleras me miraste durante un segundo aterrorizado y balbuceaste cosas sin sentido. No entendí nada, ni tan si quiera Nporque mi mente se encontraba maquinando el cómo deshacerme del cuerpo del asqueroso tío Madara.

En cuanto te dejé, bajé y me hice con la fregona para limpiar la sangre del suelo. Debía hacer algo para que pareciese que él se iba, para que no se barajase la posibilidad de su asesinato.

- ¿Qué crees que haces imbécil? –grité sin ni siquiera pararme a pensar en lo que estaba a punto de decir-. ¡Aléjate!

No pude evitar sonreír al decir eso. Siempre quise hacer eso.

- ¿Quién te crees que eres para gritarme? –grité con fuerza imitando su voz.

Aquello iba a ser divertido.

- Itachi, su hermano, por lo que tengo todo el derecho a gritarte si veo que le haces algo. ¡Monstruo!

Iba a gritarte todas las cosas que siempre quise decirte, pero que no se me permitió.

- ¡No me toques a mí y mucho menos a él!

Siempre quise dejar eso bien claro.

- ¿Así me pagas el que haya cuidado de vosotros? Bastardos desagradecidos.

Y empecé a insultarle como siempre quise hacerlo en vida. Maldito pederasta, ser aberrante, cabrón, todo aquello y más, salió de mi boca. Me sentí tan condenadamente bien. Y mientras gritaba y limpiaba su asquerosa sangre, le daba alguna que otra patada, por mera diversión, teniendo cuidado de no mancharme demasiado.

Al final las malas costumbres de tío Madara iban a servir para algo.

Me desordené el cabello, como él siempre solía llevarlo, me puse su abrigo y subí a por su bolsa de viaje Salí hecho una furia de la casa y pude ver que algunos vecinos habían asomado la cabeza por la ventana, más por el morbo que porque estuviesen realmente preocupados. Farfullé algunas cosas y continué andando.

En cuanto doblé la esquina me puse a correr como loco y di un rodeo para volver a la casa. Tuve extremado cuidado de esperar unos minutos y fijarme en si todavía quedaba algún curioso que pudiese verme volver a la casa.

Ya dentro otra vez subí al cuarto de baño, donde estabas tumbado en la bañera, aún mirando tus manos sin ver. Estabas perdido en otro mundo, como aquella noche en el hospital.

Debía encargarme de ti primero y luego del cuerpo.

Abrí el grifo y regulé la temperatura del agua. Cuando el líquido te tocó, pareciste reaccionar levemente, pero no mucho, porque seguías sin ser capaz de enfocar en ningún sitio. Empecé a quitarte la ropa. Al terminar esa tarea y, mientras se terminaba de llenar la bañera, fui corriendo por mi equipaje, de donde cogí unas pastillas para que te durmieses, recetadas por el médico allí en Londres, también me hice con un vaso de agua. Al volver te la di, junto con el agua para que te la tragases.

- Venga Sasuke, abre la boca –te pedí con voz suave-. Y trágatela.

No abriste mucho la boca, pero fue suficiente para que te la pudiese dar. Cuando terminaste con el vaso, me cercioré de que te la hubieses tomado. Tardaría aún un rato hasta que te hiciese efecto del todo.

Aquella noche estuviste desnudo ante mí y totalmente asequible para mi disfrute, sin embargo aquella idea ni se me paso por la mente. Mi amor era enfermizo, pero era puro y eso nunca lo habría podido hacer porque, aunque no lo pareciese en algunas ocasiones, te respetaba y no podía aprovecharme de ti en ese estado. Pero el tío sí se habría aprovechado de tu estado de shock para hacerte suyo, porque él era un monstruo sin escrúpulos.

Y yo sólo era un enfermo en estado terminal que esperaba su momento de morir a causa de su amor.

Con suma delicadeza empecé a lavarte. Recorrí todo tu cuerpo deslizándome con la ayuda de la esponja por tu nívea piel. Quité los restos de sangre de tus brazos y piernas, la que tenías en tus manos no salió del todo bien, por ello, la dejé, ya me encargaría de ella más tarde. Al sacarte de la bañera pude ver algunos hematomas que empezaban a tomar un color más morado.

Que asqueroso cerdo pederasta era nuestro tío al haber puesto una de sus horrendas manos sobre ti para forzarte.

Que repulsión sentí hacia él.

Te dejé sobre mi cama y te tapé sin vestirte, pero es que aquello era una carrera contrarreloj y no tenía tiempo. Tenía un cadáver en el salón que requería mi atención.

- Duerme Sasuke –susurré besándote en la frente-. Descansa mi baby brother.

Antes de salir para encargarme de nuestro tío, te di una última mirada de soslayo, cargada de pena y amor, y bajé corriendo las escaleras.

Asesinado por su propio deseo, pensé al verle tumbado boca abajo.

- Nunca lo habrías imaginado –susurré acercándome.

Ahora tocaba la parte divertida, pensé sonriendo.

Ahora tocaba descuartizar a tío Madara.

-_-_-_- Aquí empieza el gore -_-_-_-

Lo primero que hice fue poner periódicos alrededor de su cuerpo, a ver si así evitaba que el suelo se ensuciase más de lo que ya estaba.

Le quité su ropa y me puse su camiseta ya ensangrentada. No quería manchar mucho mi ropa con su ponzoñosa sangre. Mi rostro debió adquirir en aquel instante una expresión siniestra y macabra. Cogí el cuchillo, preparé su brazo y me dispuse a hacer el corte de prueba. Alcé el cuchillo y, con la ayuda de la adrenalina que recorría mi cuerpo, bajé el brazo con una fuerza que no me esperaba tener. Traspasé la carne y el hueso, que hizo un pequeño crujido.

Un poco de sangre me salpicó el rostro, pero no la limpié. No tenía tiempo que perder.

Volví a alzar el brazo e hice otro corte.

Temblé de placer al pensar en lo que estaba haciendo.

Dios, aquello pudo resultar incluso mejor que tener sexo con Asuka.

Corté otra parte del brazo de mi tío.

El ruido que hacía el hueso al ser perforado era más o menos como embestir a Asuka por detrás.

Levanté otra vez el brazo y cerré los ojos preparándome para el placer que me produciría aquel acto.

Creo que en ese instante incluso me llegué a excitar.

Cortar a nuestro asqueroso y aberrante tío Madara me puso cachondo.

Corte. Embestida.

Corte. Embestida.

Corte. Y otra deliciosa embestida.

Era casi como el sexo.

Quizás incluso gemí alguna que otra vez mientras lo hacía.

Su sangre resbalando por mi rostro y cuello me pareció como las dulces caricias de Asuka.

Continué con el otro brazo y después siguieron las piernas su mismo camino.

Quedaba entonces la parte más complicada. El torso. Pero antes miré su asqueroso miembro flácido.

¿Cuántas veces quería haber hecho aquello?

Cada vez que te miraba.

Cada vez que nos interrumpía.

Cada vez que te alejaba de mí.

Cada vez que te tocaba.

Lo había querido hacer durante mucho tiempo.

Y finalmente se presentó la ocasión.

Cogí su miembro junto con sus huevos y sonreí con oscuro placer al sentir como el cuchillo traspasaba la piel y la carne y aquello se quedaba colgando de mi mano.

Aquella experiencia fue una de las mejores de mi vida, exceptuando aquellas en las que tú habías sido partícipe.

Lo dejé a un lado, aun debía acabar con eso.

Tocaba lo más difícil. Me levanté y me dejé caer sobre él. Escuché como sus huesos se rompían por mi peso. Eso debería facilitar la tarea que me tocaba entonces.

Comencé a intentar cortarlo.

Las extremidades me habían costado bastante, pero el torso fue aún más pesado. No sé cuánto tiempo estuve ahí, arrodillado frente al cuerpo del tío, cortándolo en pedacitos, creo que sólo un par de horas porque, pese al esfuerzo, no me detuve ni un segundo para descansar y el cansancio no apareció. Eso sí, tuve que cambiar los periódicos que había esparcido por todo el suelo alguna vez más, a causa de la sangre que salía a borbotones de su cuerpo. Menos mal que conforme pasaba el tiempo salía menos.

Miré su cabeza al terminar.

- Jódete capullo –dije con voz sibilante-. Nunca habrías imaginado que un niño de doce años te mataría y otro de diecinueve te descuartizase, ¿eh?

Cogí su cabeza y la puse sobre mi regazo.

- Maldito bastardo. Seguro que cuando desaparecías ibas a follarte a cualquier niño de familia pobre que necesitase tu asqueroso dinero… Eres basura –le dije a la cabeza.

Cogí su miembro y lo puse ante sus ojos.

- Ésto no volverá a hacer ningún mal a nadie.

Lo tiré contra el suelo y comencé a acuchillarlo con cuidado de no dejar ninguna marca en el suelo.

- Estás muerto y siendo humillado por mí –dije sonriendo macabramente-. Para que vuelvas a intentar algo contra mí… Bueno, ahora ya nunca podrás relamerte los labios.

Arranqué su lengua con una de mis manos.

- Ni podrás volver a intentar oler sus cabellos.

Rompí su nariz estampando la cara contra el suelo.

- ¡Oh! Y tampoco volverás a posar tus asquerosos ojos en mi adorado hermano.

Rematé la faena arrancándole los ojos con mis propias manos y tirándolos junto con su lengua y su troceado miembro.

- Ni tan siquiera muerto podrás hacerlo –concluí sin borrar mi sonrisa.

Después de eso, me tuve que poner a limpiar.

Y al ver mi obra supe que era un ser salido del averno, porque sólo un demonio sería capaz de hacer lo que yo hice esa noche.

Metí a nuestro troceado tío en varias bolsas y una, pequeña, la metí en la basura y el resto en el congelador, de donde tuve que sacar muchas cosas. Menos mal que era bastante grande. A continuación apilé los periódicos y los puse en el fregadero, donde empecé a echar agua para que se deshiciesen. Fregué el salón varias veces con lejía y amoniaco, pero sabía que debía conseguir algo aún más fuerte. Le di también a los muebles que estaban cerca por si les había caído algo. A continuación me duché y metí la ropa en la lavadora, sin saber que hacer aún con ella.

Y al ver la escena que dejaba tras de mí lo único que pude sentir fue paz. La paz que se consigue cuando has acabado con tu más fiero enemigo.

La paz que te da la tranquilidad de saber que a partir de ese momento todo estará bien.

-_-_-_- Termina aquí -_-_-_-

Y por fin me pude encargar de ti. Fui a por el botiquín y volví corriendo a la habitación en la que estabas. Al entrar te vi dormir plácidamente en la cama. Te retiré las sábanas por completo y me dispuse a inspeccionar tu cuerpo desnudo.

No era igual que él, pensé al mirarte.

Suspiré aliviado porque eso quería decir que no me parecía a él en ningún aspecto, yo nunca intentaría forzarte a nada, ni me aprovecharía de ti.

Aquella noche me quité el último peso que quedaba en mi consciencia que me obligaba a compararme con él por más pruebas que tuviese de lo poco que nos asemejábamos.

Volví a centrarme solamente en ti.

Tus piernas no tenían ningún rastro de heridas, ni sangre. Fui a por algo de ropa para ti y te vestí y cubrí hasta la cintura con las sábanas. Examiné tu torso, tenías un pequeño moretón, que no me preocupó en absoluto, pues un arañazo cruzaba parte de tu pecho, supuse que te lo había hecho al romperte la camiseta. Me dediqué a aplicarte algún ungüento, ya te llevaría mañana a la comisaría y te la tratarían allí como era debido. Por fin llegué a tu rostro, ese maldito cabrón te había partido el labio y te había hecho un corte superficial en la mejilla. Menos mal no te hizo nada más.

Te terminé de vestir y me metí contigo en la cama para abrazarte. Antes de dormir puse la alarma de mi móvil temprano, debíamos ir a la comisaría a poner una demanda sobre el desaparecido tío Madara.

Nos pondrían cientos de pegas por no haber ido esa misma noche, pero yo ya tenía preparadas las respuestas.

-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-

En cuanto sonó la alarma del despertador, me vi en la triste obligación de despertarte. Me habría gustado que siguieses descansando, pero el tiempo apremiaba.

- Sasuke –te llamé zarandeándote con cuidado.

Pareciste reaccionar, yo repetí la acción un par de veces, hasta que finalmente abriste los ojos. Estabas despierto, pero no me ibas a atender, aún estabas ido. Todavía estabas asimilando lo que había ocurrido la noche anterior. Te erguiste y quedaste sentado sobre la cama.

- Sasuke, escúchame bien –te pedí zarandeándote levemente para sacarte de tu ensimismamiento-. A mis ojos Sasuke, mírame a los ojos.

Tu mirada iba y venía sin enfocarse en ningún sitio. Cogí tu rostro con cuidado y te obligué a dirigirlo a mí. Necesitaba hablar contigo, que me escuchases.

- Es muy importante que me atiendas Sasuke –murmuré con un deje de desesperación-. Si no quieres que nos separen otra vez, debes escucharme.

Aquellas palabras te hicieron despertar de tu letargo y finalmente tus ojos negros enfocaron los míos de igual color.

- Bien… El tío no está muerto, ¿vale?

- Pe… pero yo… -balbuceaste.

- No, no le has clavado un cuchillo.

- Yo lo… hice… yo…

- Sasuke, escucha mis palabras porque son las que debes decir si no quieres que nos separen –dije seriamente y despacio para que no te perdieses-. No le has matado.

Negaste con la cabeza, parecía que empezabas a entender lo que debías hacer.

- El tío se ha ido. Te intentó violar, pero yo llegué y le detuve, discutimos y se fue. No le has matado.

Te repetí lo mismo varias veces, cada vez añadía algo nuevo a la declaración que ibas a dar. Estuvimos horas así, hasta que te vi preparado para ir a la comisaría.

Te ayudé a cambiarte y nos fuimos en taxi a ponerle una denuncia al huidizo tío Madara.

Allí todo ocurrió muy rápido. En cuanto dijimos lo que veníamos a denunciar, se centraron en nosotros y nos llevaron a una sala para que diésemos nuestra declaración. Nos hicieron cientos de preguntas que contestamos correctamente y tú mostraste las heridas que tenías por el cuerpo, siempre con miedo, y siempre aferrándote a mí para ello. Todo fue perfecto, tal y como había previsto. Lo hiciste tan bien.

Llamaron a los tíos, que vinieron completamente lívidos ante la noticia. Se quisieron culpar por lo ocurrido, pero yo evité que semejantes pensamientos evolucionasen demasiado, a ver si ahora ellos iban a querer hacerse cargo de nosotros por lo ocurrido. Y yo ya no quería que nadie más se hiciese cargo de nosotros, bastante tuvimos con el tío Madara.

- ¿No saben a dónde puede haber ido? –les preguntó uno de los policías.

- No –negaron-. Sabíamos que, a veces, se iba durante unos días de viaje, pero nunca dijo a dónde.

Y al escuchar aquello no pude sentirme más feliz de sus salidas, porque fue eso lo que terminó por convencer a la policía de que se había ido de motu propio de la casa.

Pronto aparecería en algún periódico la noticia de su desaparición y de sus denigrantes costumbres.

-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-

Los abuelos reaccionaron sumamente mal ante la noticia sobre los gustos de tío Madara. Sintiéndose tremendamente culpables al no haber podido ver nunca que su hijo mayor tenía esos gustos. Yo les intenté consolar lo mejor posible con palabras que sabía que funcionarían. No necesitaba a familiares llenos de culpa intentando remendar sus errores...

Necesitaba familiares capaces de ver que yo estaba preparado para hacerme cargo de ambos.

Pero antes de poder vivir losdos solos, durante unos días nos vimos obligados a ir pasar un tiempo en la casa de los tíos. Yo me encargaría de no estar más del tiempo suficiente. Quería huir de allí. Necesitaba estar a solas contigo. No quería volver a tener miedo a nada, a ser descubierto, a tener que mirar por ti. Deseaba poder finalmente vivir junto a ti. Solamente contigo.

- ¿Qué tal está? –me preguntó Shisui.

- Mal, tiene bastante miedo y creo que no quiere que nadie le toque.

- Me dijiste que le iban a poner una terapia, así que supongo que algo mejorará con eso.

Asentí con una sonrisa algo triste.

- Seguro que sí.

- Oye... Itachi... Si necesitas algo... lo que sea... cuenta conmigo -dijo con voz dudosa.

Le miré fijamente unos segundos. Y en sus ojos vi un brillo extraño, me estaba diciendo que sabía algo, que intuía algo.

- Tío Madara no... me caía bien... y...

- Gracias.

Durante unos instantes dudé de si debía insinuar algo más.

- Ya no es necesario nada más -dije con una media sonrisa-. Dudo que tío Madara vuelva a molestar a Sasuke.

Tras decir aquello, durante una décima de segundo me permití sonreír libremente, fue una sonrisa macabra y oscura. La sonrisa de un demonio. Y pronto volví a recobrar mi expresión habitual, seria y templada. Shisui tragó duro.

- No sé lo que ha pasado, ni quiero saberlo… pero si necesitas ayuda con lo que sea, que sepas que puedes contar conmigo. Al fin y al cabo, sea lo que sea que le ha pasado, se lo merecía, incluso la muerte –añadió.

Era un chico muy noble.

De repente entró la tía Maki. Su expresión era aun triste, sintiéndose mal, como todos, por no haber sido capaz de ver nada de lo que ocurría.

- Toma Itachi, un té –me ofreció la tía Maki.

- Muchas gracias –le agradecí al cogerla-. Y tía, no te preocupes demasiado, gracias a Dios, no ha pasado nada irreparable.

Ella me sonrió tristemente.

- No sé como puedes estar así después de lo que acaba de pasar…

Di un sorbo largo de la bebida antes de hablar.

- Supongo que estoy demasiado contento por haber llegado a tiempo para evitarlo como para pensar en lo que podría haber ocurrido en caso de no haberlo conseguido –contesté con una levísima sonrisa-. No quiero pensar en lo que podría haber pasado de no haber venido… Debo darle las gracias a Shisui por ello, siempre me dijo que había algo extraño.

Ella asintió mirando a su hijo.

- Él nos dijo algo parecido, pero no pensamos que fuese por algo así. Lo siento mucho –se disculpó otra vez.

Entonces vinieron los abuelos junto con el tío. Parecía que iba a decir algo importante. Intuí que se trataría de alguna tontería.

- Nos quedaremos una temporada –comunicó el abuelo-. Incluso podríamos hacernos cargo de la custodia.

Mi rostro permaneció sereno. Era el momento de decir lo que realmente quería.

- No abuelo –repliqué con suavidad-. Creo que lo mejor sería que yo me encargase de Sasuke a partir de ahora.

Todos me miraron extrañados.

- Sé perfectamente cual es vuestro deseo de permanecer en Okinawa hasta el último momento –dije sabiendo perfectamente las palabras que debía utilizar-. Yo ya soy mayor de edad y en Londres he aprendido mucho sobre la vida sin padres, ni nadie que se le parezca, además que siempre me he encargado de Sasuke, incluso en la distancia.

Debía parecer maduro y responsable. Capacitado para la tarea. Y si para ello debía hacer un poco de daño no me importaba demasiado.

- Creo que hasta el momento he cuidado de él mejor que nadie.

Era un golpe bajo hacer ese comentario, todo el mundo supo que me refería a lo que acababa de pasar con tío Madara en cierto modo. Había que ser malo para hacer eso. Pero eso era lo bueno de no tener demasiados escrúpulos. Cosas así carecían de real importancia comparado con otros actos de mayor crueldad.

Esperé a que alguien dijese algo ante mis palabras, pero permanecieron callados durante unos segundos, sopesando mi propuesta.

- ¿Tú estás seguro de que eso es lo que quieres? –me preguntó el abuelo.

Asentí tranquilamente y sin apartar la mirada.

- Por nosotros bien –asintieron los abuelos-. Ya es mayor para tomar sus decisiones y ha demostrado estar capacitado.

- Estoy de acuerdo, si se quedan una temporada con los chicos le vendrá muy bien para que pregunten por cualquier cosa que necesiten –dijo el tío Izuna con el consentimiento de su mujer.

Al escuchar aquello me sentí claro vencedor. Lo había logrado después de tanto tiempo. Quise correr hacia el cuarto donde te encontrabas descansando para abrazarte y besar todo tu rostro. Por fin estaríamos juntos, sin ninguna barrera de por medio. Nada.

- Muchas gracias por la oportunidad -me limité a decir.

Ya no me tendría que preocupar de mantener mis ojos lejos de ti todo el tiempo.

Ya no importaría si estábamos a solas en la misma habitación.

Y tocarías sólo para mí.

Sólo la alegría podía embargarme en aquel instante.

Con tranquilidad me levanté de mi sitio y me dispuse ir a verte. Fui a tu cuarto más animado de lo que habría imaginado, había sido más fácil de lo que había creído. Entré tras dar unos golpes a la puerta para avisarte de mi llegada. Alzaste tu mirada de un libro que estabas leyendo. No hiciste ningún gesto ante mi llegada, sólo me miraste.

- ¿Qué tal estás? –te pregunté sentándome junto a la cama.

- Bien –contestaste sin cambiar el tono de voz.

Sabía que no era verdad. Sólo habían pasado unos días desde lo de tío Madara, no podías estar bien. Pero tú te habías empeñado en que sí lo estabas. Querías ser fuerte.

- Hemos hablado muy poco sobre el tema, pero ya hemos arreglado el tema de tu custodia.

Me miraste con más interés y con un deje de miedo de no ser yo quien estuviese contigo. Ya no querías a nadie que no fuese yo para cuidar de ti. Casi me permití pensar que me deseabas sólo para ti.

- Seré yo quien me encargue de todo.

Tu expresión no varió demasiado, pero en tus ojos pude notar un brillo. Te gustaba la decisión que se había tomado. En otros tiempos me habrías abrazado sonriente, pero aquellos maravillosos años nos los había arrancado tío Madara.

- Los abuelos sólo se quedarán hasta que vean que podemos arreglárnoslas por nosotros mismos –continué.

Te gustó la noticia.

- No lo hemos hablado formalmente, pero ya es definitivo. Dentro de poco…

- ¿Qué hiciste con el tío? –me interrumpiste, sorprendiéndome.

- Él se fue Sasuke. La policía se está encargando de ello.

Te miré de forma que comprendiste que nunca te iba a decir que fue de él, eso era algo a lo que tú no tendrías nunca acceso. Lo hacía por tu bien. No creo que el saber que estaba cortado en pedacitos, esparcido por la basura. No te haría ningún bien y no tenía ganas de inventarme ninguna historia para él. Lo más fácil era que ignorases aquella información.

- Hay cosas mi pequeño Sasuke que nunca podrás saber y una de ellas será su paradero.

Acerqué mi mano a acariciar tus cabellos. Hiciste el amago de apartarte, pero no lo hiciste. Yo intenté disimular una mueca de dolor ante aquello.

Maldije al tío Madara, ni muerto te dejaba en paz.

Se había encargado de dejar su huella personal en ti.

Ahora tenías miedo del contacto físico, incluso del mío.

Debía hacer algo.

Debía encargarme de sanar las heridas que había provocado en ti ese monstruo.

Paseé mis dedos por tu mejilla, rozándola con cuidado y ternura. No dijiste nada, no hiciste nada. Tan solamente me miraste, anhelando algo. Me acerqué a tu rostro y besé con delicadeza tu frente.

- Descansa Sasuke -te susurré con voz calma.

Yo te sanaría.

El pobre y cruel diablo que yo era te sanaría, mi bello ángel de alas rotas. Y volverías a volar sobre mí, elegante y hermoso. Y yo podría seguir suspirando por tu amor tranquilo, sin miedo a que nadie te mancillase, reservándome ese oscuro placer para mí mismo.

- Duerme Sasuke -te dije con voz tenue.

Pero tú no querías, me lo dijeron tus ojos que brillaban con miedo de volver a verle.

- Yo te velaré -añadí.

Tus ojos negros me miraron fijamente. Y yo te abracé.

Y me pregunté en ese instante en el que mis brazos rodearon tu cintura, cómo permití durante tanto tiempo a tío Madara estar cerca tuya. Cómo pude ser tan egoísta de anteponer mi secreto a tu sufrimiento. Y sólo ante tu presencia pude ver el horror que era.

Pero tuve la certeza de que, como cuando éramos pequeños, entre tus brazos, encontraría un perdón que no merecía por mis actos.

Fin del Capítulo VI

Espero que no les haya decepcionado u.u Tuve muchas dudas con respecto a este capítulo, pero finalmente quedó así, espero que les haya gustado...

No me maten T-T

El próximo saldrá tan pronto como los exámenes terminen, por lo que, como siempre, pido paciencia para mi lentitud.

Y como siempre los agradecimientos: Akira Nishikawa, Shukaku of Gaara, Naoto-chan, hermychii, Vampirika, Ayumi Warui, Claressa, Quiaesivi. Esset, Kalluz, Murtilla, Samara Chan0-0, Ares Sasuke, Rika De Hiwatari, M. F. Sarath, Necromancer_Doll, edison, asuka uzumaki, Mireille (x2 veces), Izumiu, Tsubaki. Uzumaki, GummyBear. Murderer. Chibiichigo, junjou-midori-chan, Mikochan92.

Muchas gracias por todos sus reviews que me ayudan a continuar con esta historia.

Hasta el próximo ^-^