Disclaimer: Naruto no me pertenece, es del gran Masashi Kishimoto, yo sólo hago esto para llevar a cabo mis perversiones con sus personajes.
Advertencias del fic: yaoi, incesto, shota, lime, lemon, muerte de personajes, intento de violación y un poco de gore. Por supuesto todo ésto se irá sucediendo a lo largo de los capítulos.
He tardado un poco más en actualizar ya que mi portátil ha decido morir y aún no lo he podido resucitar, por lo que había perdido todo lo escrito de Crush y de otros proyectos. Pero gracias a mi hermana Ares Sasuke y a mi amiga Sakuya_Uchiha_Mitsukai, mis betas por así decirlo, no he perdido nada importante. Me habéis salvado la vida y os estaré eternamente agradecida ^-^
Por eso, este capítulo se lo quiero dedicar a ellas, a mis salvadoras. Ares Sasuke, Sakuya, espero que os guste este capítulo. Va por vosotras ^o^
Capítulo VIII
Ya llevábamos tres años viviendo los dos juntos y todo parecía ir perfectamente. Yo había terminado finalmente los estudios. Tres maravillosos años en los que pude estar solo junto a ti, sin miedo a que nadie me viese mirarte, sin miedo a que nadie me viese tocarte. Y aproveché esa nueva libertad que me fue otorgada.
Durante aquellos tres años terminé mi adorada carrera, la que me ayudaba a encontrar la paz por mis actos impuros hacia ti y gracias a mis excelentes notas encontré trabajo en lo que quería casi de inmediato. Y tú continuaste con tus estudios hasta terminar el instituto, llevándolos a la par que el violín y las nociones de piano que Orochimaru te empezó a dar.
Sin embargo no todo fue tan perfecto, pues empecé a ver en los ojos de Naruto un brillo que me atemorizó. Y entonces noté que con él no eras como con el resto, incluso permitías que se acercase más de lo que solías permitir con los demás, pero siempre estableciendo unos límites. Y empecé a ver en vuestra amistad el fin de mis esperanzas. Pero no hice nada por impedirlo, porque no sabía cómo hacerlo.
A veces estoy solo en casa, pues has salido con Naruto que casi te ha arrastrado con él a la calle. Y aunque suelo estar solo por su culpa, no le odio, ni se lo reprocho. No puedo hacer nada contra él, no tengo razones para odiarle, ni enfadarme, pues esta situación era algo a lo que me habíaestado preparando durante mucho tiempo.
Pero hubo algo que no cambió nunca y fue tu dependencia hacia mí para muchas cosas, seguías mirándome con ojos suplicantes cuando había que hablar delante de demasiada gente. Y cada vez que hacías eso yo me desvivía por alimentar esa dependencia.
Aquella tarde vinieron tus amigos, que como siempre te sacarían de la casa para dar una vuelta.
- Verás, hemos decidido raptar a tu hermano con tu permiso –me dijeron el primer día de vacaciones.
Los dos habían venido a recogerte, a pesar de que les habías dicho que no querías hacer nada.
- Decidimos celebrar que terminó nuestro último curso como estudiantes de instituto- añadió Sakura sonriendo- y también porque todos pasamos limpios –añadió mirando mal al rubio-. Cierta persona estuvo a punto de suspender Matemáticas por no presentar los trabajos.
Miré a Naruto, me habías comentado algo de eso. El profesor le había dado una última oportunidad para que le llevase todo los trabajos y los tres os habíais puesto a trabajar en eso, Naruto los había concluido todos con su toque personal para que no fuese muy obvio que había recibido ayuda. No me habías dicho qué era y creo que no quería saberlo.
- Además Sasuke ha sido el que mejor notas ha sacado en su clase –dijo Sakura sonriente-. Y yo también en la mía, y Naruto... ha sacado una buena media.
Sakura ya había pasado su etapa enamoradiza y ahora se había convertido en tu rival en las notas, aunque aquel año os había tocado en clases diferentes, por lo que no había podido continuar aquella competición. Pero Naruto si continuó en tu misma clase y se dedicaba a rivalizar contigo en aquellas materias que se le daban bien.
Te escuchamos bajar las escaleras.
Tu rostro mostró horror al verles allí.
- Dije que no quería quedar con vosotros –te limitaste a decir.
- Lo sabemos –habló Sakura-, pero ya sabes como somos.
- Que pasamos de lo que dices, así que te vienes al cine y a cenar con nosotros.
Sakura se adelantó y te cogió del brazo para conducirte hacia la puerta. El rubio te sonrió de manera zorruna sabiendo que lo habían conseguido otra vez.
- Al menos deja que me cambie y coja el dinero –dijiste sabiendo que no se irían sin ti.
Los dos sonrieron ampliamente al escucharte. Lo habían vuelto a lograr, arrastrarte a la calle con ellos.
- Te esperamos aquí abajo –canturrearon Sakura y Naruto.
En cuanto cerraste la puerta chocaron las manos. Después me miraron algo avergonzados, sobretodo ella. Suspiré al verles. Me parecía unos chicos encantadores, aunque me robasen tiempo contigo les apreciaba porque su compañía por más que me doliese era buena para ti. De todos modos, tampoco te raptaban, como solían decir, demasiado tiempo.
- Espero que no llegue muy tarde –advertí.
- No te preocupes, sólo al cine y a cenar –replicó Naruto-. Nosotros tampoco podemos tardar demasiado.
Asentí.
Pronto empezaron a hablar sobre la película que iban a ver, dudaban que fuese una obra maestra, pero al menos les daría material para criticar. Mientras estaban en esas bajaste.
Contuve el aliento al verte así.
Llevabas unos pantalones negros pegados de tela fina con los bordes de los bolsillos y de las patas en plateado, una camiseta también negra con adornos en un tono rojo escarlata que parecían formar unas alas, cuyas mangas eran de rejillas, y tus botas negras que no comprendía como podías llevarlas con el calor que hacía. Como adorno llevabas algunas pulseras.
Te veías tan inalcanzable con esas ropas, tan lejos de todo lo que te rodeaba.
Los dos se abalanzaron sobre ti y te arrastraron hacia la puerta. Antes de salir se despidieron amablemente de mí.
Al verme solo aquel día pensé en hacerle una visita a Kisame, necesitaba compañía en aquellos momentos.
Aquella escena se repitió varias veces aquel verano y yo sólo podía verte ir con ellos, alejándote de mí. Para mi desgracia. Porque sabía que no debía hacer nada, aunque muchas veces me inventaba mandados en los que te necesitaba, sólo para dar una vuelta juntos.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-
Una tarde de verano en la que habías vuelto a irte, llegó en otra de sus inesperadas visitas Orochimaru. Aquel día venía con el rostro más pálido de lo normal y algo sudoroso. Le dejé entrar, sabiendo de antemano que sería por algo importante. Le ofrecí té, como otras veces y, al servirlo, esperé a ver qué me quería decir.
- Verá, quería darle una noticia.
No dije nada y simplemente esperé.
- En unos meses no podré continuar ocupándome de su hermano.
Me sorprendí ante sus palabras, aunque mi rostro apenas se inmutó. Él te idolatraba y no entendía por qué me decía eso. Sin embargo le dejé hablar para ver si me explicaba algo. Con una sonrisa levemente descompuesta me dijo sin dar demasiados rodeos que era lo que le obligaba a alejarse de ti.
- Cáncer de pulmón -terminó de decir-. Sólo me dan unos meses de vida.
Asentí y me dispuse a darle mis condolencias por respeto.
- No se preocupe, he venido porque quiero que lo sepa para cuando llegue el momento y se lo diga a Sasuke. Además -añadió-, gracias a eso he conseguido una oportunidad para Sasuke.
Me explicó entonces el concierto que daría con algunas obras escritas por él mismo y con alguna que tú estabas preparando. Entendí de repente qué hacías todas las noches que parecías pelearte con tu violín.
Dudó unos segundos de si decir algo, pero yo le entendí a la perfección.
- No se preocupe, me aseguraré de que su nombre esté presente siempre.
Asintió complacido.
- Con respecto a sus clases de piano me aseguraré de que tenga al profesor adecuado para ello.
Estuvo poco más, para aclararme cualquier duda sobre tu próximo concierto. Y se fue con una sonrisa cansada, dejándome a mí con la tediosa tarea de darte la buena y la mala noticia. Sin embargo vi en aquello una oportunidad de acercarnos más. De que te apoyases una vez más en mí.
Sonreí ampliamente al pensar que estaba destinado a estar contigo cuando algo ocurría, en lo bueno y en lo malo, sobretodo en lo malo, para alzarte sobre tus penas y mostrarte el camino a seguir.
Y durante el resto de la tarde pensé en cómo darte las noticias. Unas noticias que no te esperabas.
Al rato llegaste y te sentaste a mi lado. Yo te miré y con suaves y bien escogidas palabras te di la noticia. Te acogí en mis brazos y te acuné con amor en ellos, explicándote lo feliz que era Orochimaru al decir que tendrías un concierto sólo para ti.
Aceptaste su muerte con pena, pero con tranquilidad y me escuchaste hablar de tu presentación en solitario en el mundo musical.
Te tumbaste y utilizaste mis rodillas como almohada. Acaricié tus cabellos mientras hablaba y te animaba a continuar con tus sueños, pese a que ya no estuviese Orochimaru a tu lado. Y así te dormiste.
Y sentí que estaba más cerca de ti y que te alejaba, una vez más, del resto del mundo.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-
Aquel día al llegar a casa noté que no estabas. Habías dejado una nota diciéndome que habías salido con Naruto y Sakura. Empezaba a ver que pasabas demasiado tiempo con ellos sin oponerte tanto, sobretodo con él. Y cada día temía más que quizás tú, mi amado Sasuke, le correspondieses para mi desesperación. Y no quería aceptar esa posibilidad. Al menos, no aún.
Aunque seguramente nunca estaría preparado para aceptarla.
Me dejé caer en el sofá, estaba agotado después del día que había llevado. Trabajar era agotador, pero muy reconfortante. Definitivamente no podría existir un trabajo mejor para alguien como yo.
Escuchar a los presos.
Escuchar a los sospechosos.
Escuchar a los criminales para informar si podían utilizar todas las facultades de su cerebro.
Era tan reconfortante para mí.
Porque escuchar a gente que no tenían escrúpulos, ni se arrepentían de lo que hacían me hacía sentir mejor persona de lo que realmente era.
Asesinos.
Ladrones.
Violadores.
Todos ellos, que no se arrepentían de nada, me alzaban sobre mis pecados y me gritaban con su mirada lo bueno que era al ser capaz de sentir la culpa de mis actos, convirtiéndome en alguien mejor.
En alguien que merecía la pena.
Suspiré.
No importaba lo cansado que fuese mi trabajo, me reconfortaba más de lo que nunca habría imaginado.
Cerré en los ojos y pensé en ti, en lo que estarías haciendo con Naruto.
No quería perderte, pero lo estaba haciendo.
Debía aprovecharme de los años que me quedaban contigo, del tiempo en el que todavía yo sería lo único, antes de que te dieras cuenta del mundo aparte de nosotros que te esperaba con o brazos abiertos.
Debía empezar a plantearme mi vida sin ti.
Comí en soledad lo que me habías dejado preparado aquel día.
Me sentí tan solo en aquel momento.
Me entraron ganas de llorar al darme cuenta que este sería mi futuro. Pues algún día me dejarías por alguien más, seguramente por él. Era una buena elección. Era lo contrario a mí en todo. Significaba que estabas consiguiendo avanzar sin mi ayuda.
De repente escuché la llave de la puerta, estabas llegando.
- Hola –saludé extrañado al verte en la casa.
- Buenas.
- Pensé que tardarías más en llegar –comenté.
- Es que al final hemos tardado menos de lo que pensábamos en encontrar el regalo para Sai, y habríamos llegado antes de no ser por Sakura –explicaste sentándote en el sofá.
- Bueno, me alegro entonces de que ya estés en casa.
Me levanté y me senté a tu lado. Sabía que estabas cansado, pues anoche estuviste hasta tarde haciendo no sé qué cosas, lo más seguro leyendo o peleándote con las partituras para mostrárselas a tu profesor y que le diese el visto bueno. Te estaba preparando para hacer un debut como profesional. Y no estaba dispuesto a que hubiese ningún fallo.
Ninguno de los dos lo ibais a consentir.
Uno por sus propios deseos.
El otro en conmemoración a las personas que confiaban en él.
Por lo que había escuchado, era una melodía lenta, en la que te deslizabas por las cuerdas de tu instrumento con maestría.
Me daban ganas de llorar porque en esa hermosa melodía sentía tu dolor, el que no era capaz de arrancarte por más que lo intentase.
- Menos mal que mañana no tengo que ir a trabajar –murmuré cansadamente-. Estoy un poco harto esta semana. Ha sido más cansada de lo habitual.
- Ya te he visto estos días… se ha notado que has tenido mucho trabajo.
Debías estar agotado.
Poco a poco te dejaste caer sobre mí, hasta que tu cabeza acabó descansando sobre mis rodillas.
Tus ojos se cerraron lentamente. Luchabas arduamente por permanecer despierto. No querías cerrar tus ojos aún.
Pero sucumbiste ante el cansancio.
Cerré mis ojos al ver que aún te quedaba mucho tiempo junto a mí.
Te dejaría ir llegado el momento, pero lo retrasaría todo lo posible.
Fueron unos pensamientos muy irónicos teniendo en cuenta lo que iba a pasar a continuación entre nosotros. Y fui yo quien lo provocó.
Estábamos en el sofá yo sentado y tú mi bien amado Sasuke tumbado, con tu cabeza sobre mis rodillas que te servían de almohada. Tenías los ojos cerrados. Yo me dedicaba a acariciar tus largos cabellos azabaches.
Tu rostro siempre que dormías me transmitía la paz que no eras capaz de encontrar cuando volvías a abrir tus ojos negros a la vida. Porque veía en ellos la tristeza que habías acumulado por los años y que yo, pese a todo, no te dejaba abandonar por miedo a que te alejases de mí.
Te observé detenidamente.
¿Quién habitaba en tus sueños capaz de tranquilizarte?
Tus labios estaban entreabiertos.
Pensé en besarte. Quería entrar en tus sueños y quitarle el protagonismo a esa persona que conseguía lo que yo me mataba por hacer.
Coloqué una de mis manos sobre tu frente y la otra en tu mentón. Acerqué mi rostro dispuesto a robarte otro beso más sin que lo supieses.
Pero algo fue mal aquella vez, pues tus labios se movieron y tus mano se alzaron para colocarse en mi pecho y empujarme lejos de ti.
Estabas despierto.
Te tiraste del sofá y caíste sobre el suelo con las manos y los pies para luego alzarte con majestuosidad.
Y en mi mente sólo pudo resonar una maldición.
Maldito impulso que me obligó a no pensar.
Maldito impulso que me obligó a no cerciorarme.
Maldito impulso que me obligó a besarte.
Me miraste asustado. Horrorizado ante lo que acababa de ocurrir. Te limpiaste los labios con fuerza, dejándolos completamente colorados y más apetecibles aún para mí.
- Sasuke… -intenté buscar algo que decir.
Me acerqué a ti pensando en cualquier cosa que decirte con la que pudieses perdonarme este deplorable acto por mi parte. Pero tú te alejaste y entornaste tus hermosos ojos negros, que me miraron entonces con sospecha y miedo.
- Yo… no…
No supe que decirte que pudiese tranquilizarte y que pudiese disculpar ese beso robado como tantos otros.
Tu mente debió estar repasando ese hecho y comparándolo con muchos otros.
- Eres igual que él –dijiste asustado.
Aquella acusación me sorprendió por con quien me comparabas.
No, yo no era igual que él. Yo nunca habría hecho las mismas cosas que él. Tío Madara intentó violarte y yo sólo te había besado en aquella ocasión.
Estabas muy asustado, y pensé que quizás había similitudes con lo ocurrido años atrás con tío Madara. Recordé su cuerpo inerte en el salón, cerca del sofá. Sí, dijiste en tu declaración que estabas en el sofá cuando él te agarró de los hombros para besarte a la fuerza. Quizás por eso me comparabas con él y no eras capaz de ver que lo que había hecho no tenía que ver con lo que él hizo. Pero no podía pedirte eso y lo sabía porque aún tío Madara poblaba tus sueños y te atemorizaba con volver.
Tú reacción estaba justificada, por más que me doliesen tus palabras.
- No… yo no… -empecé a decir-. Yo nunca… me he aprovechado de ti como lo hizo él, nunca hice nada, no te obligué a nada…
Todo era mentira, pero tras tantos años engañándome, me creía todo lo que decía.
- Él te tocó con sus sucias manos y casi te viola –continué-. Él te quería forzar. Yo sólo te he observado y cuidado sin pedir nada más.
Me miraste con suspicacia, seguramente pensarías que, en más de una ocasión, yo me planteé esa posibilidad. Pero yo nuca pensé en forzarte, en mis sueños siempre era consentido todo.
- Él sólo te deseaba… y yo te amo y deseo por igual. Daría mi vida por ti. Pídeme lo que quieras –dije desesperado ante la posibilidad de perderte-. Pídeme lo que desees y lo cumpliré hasta la muerte
Durante unos segundos ninguno dijo nada, ni nos movimos si quiera.
- No vuelvas a tocarme –dijiste finalmente.
Tu voz sonó fría y sibilante. Me dolió más el tono empleado que la petición en sí. Tu voz me decía que me odiabas y despreciabas.
Asentí lentamente.
- Haré siempre lo que tú quieras.
No volvería a tocarte nunca más. Aquel pensamiento retumbó en mi cabeza. Pero al menos no te irías. Si me habías pedido eso era porque continuarías expuesto a mí.
De repente, vi como te volteabas, dispuesto a irte.
- No te vayas –dije-. No te tocaré nunca más… Lo prometo –añadí.
No te detuviste a mirarme y anduviste hacia la puerta.
- No por favor, no me dejes –supliqué.
Una solitaria lágrima se deslizó por mi mejilla.
Fui hacia ti y alargué mis manos. No te cogí las ropas ni nada. Te había prometido que nunca más volvería a tocarte y lo cumpliría por más que doliese.
No tenerte cerca dolía mucho más y, cumpliendo esa promesa, quizás pudiese tener esa oportunidad.
- No me dejes –dije desesperado al ver que caminabas hacia la puerta.
Y me dejé caer de rodillas.
No, por favor Dioses, no permitáis que se vaya.
Pero los Dioses no escucharon mis ruegos, quizás estuviese pidiendo a los seres equivocados.
Te fuiste sin mirar atrás.
¿Tan horrible fue?
¿Tan repulsivo te pareció?
Maldito beso. Lo había perdido todo por un simple beso que, al final, sólo me dejaba el sabor amargo de la culpa.
- Sasuke –te llamé justo antes de escuchar un portazo.
Te habías ido y no sabía cuando volverías. Si es que lo hacías para otra cosa que no fuera recoger tus cosas.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-
Esa ha sido mi vida, la que me condujo a esa situación en la que no sé dónde ir para buscarte y decirte las palabras que puedan tranquilizarte.
Así fue como terminé solo, tirado sobre el suelo sin saber que otra cosa hacer que no sea llamarte. Ya ni siquiera me quedan lágrimas que echar por ti. Mis ojos están resecos…
- ¡Oh! Sasuke, Sasuke, Sasuke… -repito tu nombre como una letanía-. Sasuke… No me dejes, no me abandones –sollozo.
Te estoy perdiendo.
Lo sé.
Te estás yendo de mi lado.
Y no sé qué hacer.
Te vas a ir para siempre.
No sé cómo impedirlo.
Te fuiste sin mirarme si quiera.
Me dejaste llorando.
Me dejaste llorando de rodillas.
Y ahora estoy solo, después de tantos años, al fin ha llegado el día en el que me vas a abandonar para siempre.
¿Cómo se supone que debo afrontarlo, amor mío?
Me había preparado para muchas cosas, que encontrases un amor, que decidieses independizarte…
Pero no ésto.
No ésto.
No me había preparado para que me abandonases tras descubrir mi más oscuro secreto.
Eso no.
Eso nunca Sasuke.
Te necesito, más de lo que tú lo hiciste nunca, mi pequeño Sasuke.
- Vuelve –digo en un gemido-. Vuelve Sasuke –repito con más fuerza-. ¡Vuelve!
Pero no lo haces, la puerta continúa cerrada. No vas a volver, me digo; pero mi corazón todavía no lo acepta… Maldito idiota, todo había comenzado por su culpa.
Me dejo caer completamente sobre el frío suelo y me encojo sobre mí mismo.
Necesito sentirme miserable.
A mi mente vino una melodía que empiezo a tararear con desgano. Era la pieza que estabas escribiendo. Aquellas notas describían muy bien como me sentía en aquel momento, lo que estaba ocurriendo en mi miserable vida.
Y ahora sólo quiero dormir.
Quiero dormir y no despertar jamás, pues ya no lo haría en tus brazos nunca más…
Fin del Capítulo VIII
Pues hasta aquí el capítulo de hoy. No me maten por cómo lo he dejado… *Hawk decide esconderse por si acaso*
Bueno, espero que le haya gustado a todo el mundo. Como se puede observar ya queda poquito para el final de este fic. Durante un tiempo indefinido estaré fuera sin internet (excepto algún día suelto). De todos modos, intentaré subir el siguiente lo más pronto posible.
He abierto una encuesta, como la mayoría ya sabe, para saber si hago la historia desde el punto de vista de Sasuke. La mayoría ha votado que sí… Y ya estoy empezando a pensar en ella. Por eso acepto sugerencias para el título (que no se me ocurre nada -.-U), lo único que pido es que esté en ingles.
Y ya por último agradecimientos: Tsubaki. Uzumaki, hermychii, Ayumi Warui, Murtilla, Claressa, Akira Nishikawa, Ares Sasuke, Uchihas_love, Mireille, Alexa Hiwatari, junjou-midori-chan, Mikochan92, M. F. Sarath, Naoto-chan, Isabellatrix Black Swan, Yue, Hagane No Kiba, Karla.
Eso es todo, espero que les haya gustado y hasta el próximo ^o^
