¡Hola, hola! Nunca pensé en tener 38 reviews, gracias a todos en serio. Espero que disfrutéis este capitulo tanto como yo escribiéndolo.

Un viento gélido soplaba en el océano, el Sunny seguía su travesía sin dificultades, aparentemente, pues dentro del barco una masacre estaba a punto de comenzar.

¿La causa? muy sencilla, Sanji cebaba a sus camaradas para luego comérselos, por supuesto

esto ellos no lo sabían, pero, al darle tal cantidad de comida al desayuno, mediodía y cena, provocó la escasez de víveres en el barco.

Las tripas operadas de los tripulantes reunidos en cubierta (solo se reúnen en cubierta), rugían, pareciendo así una desagradable orquesta de zombis.

-Chicos, tengo que daros una mala noticia... nos hemos quedado sin comida, lo siento- anunció el cocinero al resto.- Lo sabía, tendría que haberlos matado antes, cuando estaban fofos, tiernos y no podían correr más allá de un centímetro por hora.

-Que mal...- dijo Zoro.

-Acabas de llegar a Burrolandia, felicitaciones- se burló la arqueóloga, haciendo uso de su "amplio" vocabulario.

-Dioooos...¿cómo tenemos este bicho aquí, en la tripulación?- se preguntó Franky.

-Tú no eres mejor, a saber de donde saliste- le espetó la navegante.

-Van a empezar a adelgazar y ha ponerse correudos, llegó la época de las vacas flacas- seguía pensando mentalmente el rubio, ajeno a los otros.- ¿Cuándo pasó la época de las vacas gordas?

-¿?- fue la única respuesta de los demás ante el comentario de éste.

-Bueno, ¿y qué hacemos?- preguntó Usopp.

-No lo sé- dijo Luffy.

-Entonces...¿recurrimos el canibalismo?- sugirió el reno, frotándose las pezuñas impregnadas de "gasofa".

-Sííííííííí, buena idea.

-Venga,1,2,3, canibalismo ¡Ya!- gritó el espadachín eufórico por empezar.

-Os voy a matar a tós- tronó la pelinegra loquísima, mientras cogía la macheta de cortar la leña (¿cuántas cosas hay en cubierta? Piedras, madera, hachas...).

De este modo, la veda se levantó y, los Sombrero de Paja empezaron a correr como bestias sarnosas y enfermas por todo el recinto.

Robin y Chopper fueron los únicos que se separaron, los otros aún mantenían la suficiente cordura para haberse unido entre ellos, con la intención de cazar y comer a la mujer y al animal.

-No puedo esperar a que aparezca Chopper por la puerta para darle con la sartén- susurraba el capitán.

-No falles, dale en todo el cerebro- le aconsejó el peliverde.

-Mmmmm, reno fricoado, que rico- soltó de repente el carpintero.

-Mmmmm, la "Mona" cocida, que rico- siguió Nami.

-Mmmmm, mis amigotes asados, que rico- pensó el cocinero.

No muy lejos de allí, en otra parte del barco, Robin salía a la cubierta del navío, cuando dirigió su mirada al horizonte, encontrándose con algo que alegró su monstruosa cara de orco.

-Amigos, una isla, estamos salvados- chilló la mujer.

-¡Viva!- celebró el resto de la banda.

El barco atracó en el puerto de dicha isla, los Sombrero de Paja no tardaron en bajar.

Después de abastecerse de alimentos etc, decidieron investigar un poco. Uno de ellos vio un cartel de un concurso de canto, el premio era un millón de uvas ( ¿uvas?), la parte "femenina" de la tripulación no dudó en participar.

-Estáis muy gallitas- les dijo Franky.

-Obviamente vamos a ganar- respondió la pelirroja, muy segura de sí misma.

-El millón de uvas- continuó su compañera.

Los participantes se dirigieron al escenario, mientras que los espectadores se situaron en las gradas. Luffy y compañía estaban en primera fila para poder observar bien a sus camaradas, cuando de pronto una chica se les acercó.

-Oh, que mono eres renito- dijo ella.

-Más que tú, desde luego- contestó Chopper sarcásticamente, mientras la chica se iba.

-Participantes número 20, adelante- se oyó.

Las dos piratas subieron por la escalera hacia el honor, o, en su caso hacia el deshonor. Sus vestidos rojo pasión con estampados de flores naranjas ( Robin) y rosa chillón con pegatinas del Actimel ( Nami) ,daban un buen ejemplo de algo ortero, pero, sin embargo, para bien o para mal estaban destacando como nunca lo había hecho.

-¿Estás lista?- le preguntó el presentador a la pelirroja.

-Kyahhhh, no puedo creer el estar aquí- berreó la navegante intentado poner la voz aguda- Cursilería, cursilería, cursi, cursi.

-Emmm ¿ Y tú?- siguió con la arqueóloga.

-Estoy contentísima de estar contigo, Rodolfo- chilló ésta- Amor, amor, amor, amor.

-No me llamo Rodolfo pero, adelante- dijo él dando así comienzo a la música.

-¡Canto de sirena, arriba el telón!- gorjearon las dos.

Desde las gradas sus camaradas miraban aterrados la escena que estaban proporcionado al público, Robin se movía desenfrenadamente por todo el escenario apenas cantaba pero, lo que hacía bastaba para tener suficientes ganas de lanzarle una piedra, Nami, por el contrario se encontraba estática en su sitio, chillaba, gritaba y gorjeaba todo tipo de cosas, maldiciones, blasfemias y bendiciones pero no una mísera letra de la canción.

-Y allá se va..- empezó a decir el chico de goma.

-Nuestra recompensa...- lo secundó el francotirador.

-Por el retrete- terminó Zoro.

-¡ Lluvia de amor!- finalizó el dúo.

-... ¡Un aplauso!... Por favor- rogó el presentador.

-Bueno, nos podemos ir, porque, ganar no van a ganar, y yo no estoy dispuesto a sufrir una vergüenza más- les aconsejó Sanji al resto.

-Por ahí vienen- exclamó el reno-doctor.

-¿ Qué.. tal ?- preguntó la navegante sin voz ( no me extraña).

-Bufff, genial, una pasada lo bordasteis- les elogiaron sus "amigos".

Y así termina el octavo capitulo, el final es abierto a vuestra imaginación, si queréis que Nami y Robin ganen adelante y si por el contrario queréis que pierdan también adelante, yo personalmente digo que ganen se esforzaron en hacerlo lo mejor posible, decidme que preferís en vuestros reviews los estoy esperando :D La votación está abierta ^^

Nos fictearemos