-Sammy, ya te dije que vayas aunque sea de lunes a jueves, te va a gustar mucho.-dijo Serena dejando las bolsas del supermercado sobre la mesa.
-Es que también tengo que hacer mi tarea y muchas cosas más.
-No seas tonto, tendrás tiempo suficiente para todo y además vas a aprender muchísimo, créeme.
-Ok, está bien Serena, pero te advierto que si no me gusta ya no iré, ¿de acuerdo?
Serena sonrió y le dio un beso en la mejilla.
-De acuerdo, porque sé que te va a encantar y no vas a querer salir de ahí.
Mientras acomodaban la despensa en la alacena, Serena le platicaba qué difícil había sido adaptarse al ritmo de trabajo y el conocer a los empleados. Ya habían transcurrido dos semanas desde su llegada pero al fin había logrado poner todo en orden.
-Me da gusto, papá siempre alardeaba de tener a los mejores compañeros.
-No se equivocaba, son excelentes personas y profesionales, además de ser buenos amigos.
-Bueno, ya me voy, quedé de ir con mis amigos al Crown.
-Yo te llevo si quieres, también voy para allá.
Ambos salieron del departamento hacia el automóvil. En diez minutos estaban afuera del Crown estacionando el coche. Sammy encontró a sus amigos en el fondo de la cafetería, los cuales prácticamente se comieron a Serena con la mirada mientras Sammy se moría de la rabia. Mina, Lita y Amy se encontraban en una mesa junto al ventanal cuando Serena llegó.
-Hola chicas, disculpen la tardansa, estaba con Sammy.
-No teníamos idea de que tuvieras un hermanito.-dijo Lita sonriendo.
-Oh sí, es el bebé, estoy feliz porque acabo de convencerlo de que vaya a trabajar con nosotros a Brightness, así que probablemente trabaje con Mina o contigo Lita, ya que también le gusta mucha la fotografía.
-No te preocupes.-dijo Mina.-Nosotras lo pondremos en su lugar.-rieron.
Cenaron unos sándwiches especiales que preparaban en el lugar con un par de bebidas. Como era Jueves no tenían que entrar temprano al siguiente día, pues los viernes la empresa se abría a las diez, por lo que decidieron ir al MUG, un famoso bar en el centro de Tokio. Llegaron a eso de las diez para darse cuenta de que el lugar estaba abarrotado. Los guardias las dejaron pasar rápidamente a pesar de la fila que esperaba por pasar. Dentro también había mucha gente, algunos bailaban, otros trataban de conquistar a jóvenes, mientras que otros solamente se dedicaban a emborracharse. Mina notó entre la multitud a los hermanos Kou, por lo que las chicas y ella se dirigieron a la mesa a pesar del disgusto que Serena sentía por Seiya. Yaten y Taiki se emocionaron al verlas y les hicieron espacio, pero no estaban solos. En la mesa también se encontraba Diamante Blackmoon, el contador de Brightness Magazine. Era un hombre muy apuesto y elegante, aunque serio, pero las mujeres lo codiciaban mucho. Desde que vio a Serena hace dos semanas, sabía perfectamente que tendría que conquistarla, no sería difícil por supuesto, pero no eran las únicas intenciones que tenía. Le hizo un espacio junto a él para que se sentara, pues era la oportunidad perfecta de empezarla a conocer. También se encontraban Andrew y Reika, junto con Nicolas Kumada, quien trabaja en recursos humanos con Reika.
Un par de horas después, todos ellos traían copas de más. Reían, bailaban y charlaban, todos se sentían muy bien, se la estaban pasando divertidamente a pesar de los frecuentes enfrentamientos entre Seiya y Serena. Diamante aprovechó para nunca dejar de hablar con ella, pues además de todo le encantaba todas las cosas que tenía para decir. Minutos después, Diamante de disculpó porque tenía que ir al tocador de hombres, por lo que Seiya aprovechó para burlarse de Serena.
-Tenga usted cuidado con esa clase de hombres, jefa, alguien como usted no podría soportar tanto.
Serena fulminó con la mirada a Seiya antes de hablar.
-Perfectamente puedo cuidarme sola, Kou, tus "consejos" no te servirán de nada conmigo.
-Si lo que quieres es que se burlen de ti, que te utilicen entonces adelante, habla con Blackmoon.
-No puedo creer que digas tantas estupideces en una sola oración. Todo lo que dices es por envidia.
-Oh, claro, Blackmoon es muy guapo, sí, por eso tiene a montones de mujeres tras él, qué extraño que de entre todas ellas te haya elegido a ti, la presidenta ejecutivda de Brightness Magazine.
-Será porque yo, de entre todas esas mujeres.-dijo señalando a su alrededor.-Soy la más atratactiva.
Seiya rió ante tal comentario.
-No tenía idea de que fueras tan ególatra. Eres una creída.
-Mira, Seiya Kou, ahorita no estamos en la oficina y no tengo por qué soportar tus comentarios, yo decido a quién hablarle y a quién no, ¿de acuerdo?, y en este momento decido no hablarte a ti.
Serena se giró para charlar con Amy, no soportaba sostener una sola conversación con alguien tan engreído como él. Seiya disfrutaba de molestar a su jefa, pues no descansaría hasta hartarla. Todavía no aceptaba que llegara a imponer sus órdenes en la empresa y su única manera de vengarse era esa.
Cuando Diamante regresó, invitó a Serena a bailar, en la pista ya se encontraban Mina y Yaten cuando se les unieron. Bailaron varias canciones mientras Seiya los observaba desde la mesa. Notó que Serena llevaba puesto un vestido que se ajustaba perfectamente a su cuerpo. Le pesó aceptar que tenía un mejor cuerpo que Rei, y eso lo mataba. Se levantó porque no podía resistirse a la idea de bailar con ella. Con una habilidad hizo a un lado a Diamante y la tomó en sus brazos. Serena estuvo a punto de golpearlo pero Seiya le sostuvo el brazo fuertemente mientras bailaban.
-No pude resistirme, tenía que bailar contigo.
-Resulta que nunca me preguntaste y yo no quiero bailar contigo.
Seiya tenía su rostro muy cerca del ella, tanto que Serena pudo sentir su respiración. No permitiría que Seiya la pusiera nerviosa, porque a pesar de ser un idiota era muy guapo. Tenía unas facciones casi perfectas y su cabellera negra y espesa la mataba, pero todo se arruinaba cuando abría la boca. Por lo que Serena decidió seguirle el juego sin mostrarse débil ni una sola vez. Sin darse cuenta, tanto el uno como el otro se sentían extrañamente cómodos en esa situación, resultaba más fácil de lo que creían estar juntos.
-Déjame ir a la mesa.
-Baila conmigo, Serena, ¿me tienes miedo?
-Por favor, a ti ni la chica más ingenua y tonta del mundo te tendría miedo.
Seiya soltó a Serena y regresaron a la mesa. Serena se disculpó, pues ya era hora de irse, no quería seguir bebiendo o tendría jaqueca en la mañana, al notarlo, Diamante la siguió hasta la salida para despedirse.
-Disculpa que haya dejado que Seiya…
-Olvídalo, es un idiota. ¿Ya te vas tú también?
-No, dejé mi carro en casa y me iré con Taiki, pero ya me quiero ir.
-Te llevo.-dijo Serena sonriendo.
Diamante aceptó y se fueron juntos al coche. Rato después llegaron a la casa de Diamante después de haber platicado durante todo el camino. Antes de despedirse, Diamante le dio un beso en la mejilla a Serena para después bajarse del coche. Ella se quedó pensativa durante el camino de regreso a casa. A decir verdad había muchos hombres que le parecían apuestos, y uno de ellos era Diamante Blackmoon, sin embargo por más que trataba de verlos de otra manera, todos le parecían lo mismo. Ninguno hasta ahora la hacía sentir algo como lo que "Sailor Star Fighter", el apodo que ellos mismos se habían puesto, la había hecho sentir durante tres años. Moría de ganas de verlo en persona, de besarlo y de dormir entre sus brazos. Era el hombre que siempre había esperado y ni siquiera sabía su verdadero nombre.
Se recostó en su cama mientras leía las cartas de su amor. Algunas lágrimas resbalaron por su rostro al recordar que tenía varios meses sin saber nada de él. ¿Acaso ya no la quería?, ¿La olvidó?, ¿Tiene una novia?, ¿se habrá casado?... miles de preguntas la herían profundamente. Lo único que deseaba era saber de él, encontrarse por primera vez, sentirlo… se sentía realmente triste y al mismo tiempo enojada. Depositó toda su confianza y esperanzas en él, poco a poco se fue enamorando de un papel con palabras hermosas.
Abrió su agenda y buscó el teléfono que tanto ansiaba marcar. Después de un largo día de lágrimas, risas y enojo por culpa del estúpido de Kou, tenía que hacerlo para descargarse y dormir tranquila. 890 789 567 09. Tres veces era lo que siempre dejaba sonar la línea para contestar después. Cuando escuchó su voz, gritó lo que siempre gritaba.
-¡Eres un perfecto idiotaaaaaaaaa!
Y colgó.
A la mañana siguiente se levantó a la misma hora a pesar de que su hora de entrada era más tarde. Quería llegar antes que los demás para terminar unos pendientes. Los guardias le abrieron la puerta y se dirigió hasta su oficina. Estuvo trabajando durante dos horas haciendo cuentas y firmando cheques pendientes para la quincena. Había muchas cosas que aún no comprendía bien de contabilidad, pero que trataría de aprenderlo lo antes posible para que nadie se burlara de ella.
Luego se dedicó a leer algunos artículos pendientes que Yaten le había dado a revisar, ya que Mina había estado ocupada y no los había podido ver. Le gustaba mucho la forma de escribir de Yaten, era entretenida pero seductora, seguramente así se ganaba a todas las mujeres y se aprovechaba de su trabajo. Había solo un par de cosas que corregir y se las indicó con una nota al final de la hoja. Faltaba una hora para que los demás llegaran, por lo que decidió ir al taller de redacción, pues todavía no pedía que le instalaran una Mac en su oficina.
Se sentó frente a la computadora de Mina y comenzó a escribir unas cuantas cosas, no se dio cuenta del tiempo que pasó, por lo que cuando Yaten entró al taller, Serena gritó tan fuerte que casi se queda sordo.
-Serena, disculpa, no tenía idea de que estuvieras aquí.
-No, Yaten, discúlpame tú a mí.-rió.-Creo que no estaba atenta a lo que pasaba a mí alrededor.
-Qué haces por estos rumbos. ¿Quieres que te enseñe algo?
-En realidad sí, estaba escribiendo unas cosas porque aún no pido que me instalen una Mac en la oficina.
-No te preocupes, hoy mismo me encargo de eso, si quieres yo te la puedo instalar, en una hora voy a tu oficina.
Después de estar un par de horas con Yaten aprendiendo a usar la Mac, ya era tiempo de desayunar, por lo que Serena invitó a Yaten y ambos salieron del taller. Iban riendo mientras recordaban algunas cosas de la noche anterior, Serena miraba hacia el frente cuando vio algo que no le gustó nada. Seiya y Rei se besaban apasionadamente detrás de la máquina de refrescos, Serena no supo si reír o llorar, por supuesto no iba a aplaudirles pues ese era un comportamiento inaudito en su empresa. Comenzó a aplaudir tan fuerte como pudo mientras Yaten, a su lado, reía intensamente por la actitud de Serena. Seiya se separó de Rei y se giró lentamente, cuando vio a Serena y su hermano soltó a Rei y se arregló el cabello.
-Si quieren podemos quedarnos aquí, Yaten, ¿por qué no traes las palomitas?, esta película PORNOGRÁFICA se está poniendo muy buena. Ahora que si quieren les seguimos aplaudiendo.
-No tienes que…-intentó decir Rei, pero Serena no la dejó hablar.
-Quiero que les quede bien claro que en esta empresa no se va a permitir esta clase de espectáculos, si quieren tener relaciones, besarse, tocarse o hacer lo que quieran, cruzando unas cuantas manzanas hay un motel. Las relaciones interpersonales dentro de la empresa no están permitidas, si quieren que vuelva a leerles sus contratos lo haré con todo gusto, fuera de aquí pueden hacer lo que les venga en gana, mientras estén en MI empresa no quiero verlos hacer esas cochinadas.
Serena se dio la vuelta sin dejarlos abrir la boca con Yaten siguiéndola. Yaten quedó impresionado de la actitud de Serena, no creyó que fuera tan dura para esas cosas. Se sentaron en el comedor y esperaron a que les trajeran sus desayunos.
-Desde hace cuánto tiempo son novios tu hermano y Rei.-le preguntó sutilmente.
-No sabría decirte, sinceramente, tienen un rato saliendo y esas cosas… no me importa mucho, Rei no es de mi agrado total.
-En eso estamos de acuerdo. Pues espero que ya no vuelvan a hacer eso porque soy capaz de correrlos, a ambos. No toleraré esas actitudes tan vulgares.
-Serena… espero que no te moleste que yo y Mina…
-Descuida, Yaten, sé la relación que hay entre tú y Mina, pero espero que sepan ser maduros y que no hagan esos espectáculos aquí.
Yaten sonrió.
-Claro que no, lo que sucede es que mi hermano siempre ha sido un gigoló. Le es difícil aguantarse hacer esas cosas, pero ten paciencia que estoy seguro de que ya no lo volverá a hacer.
-Si desea conservar su trabajo…
-Sé que no debo de entrometerme, y mucho más porque es mi hermano, pero quiero que sepas que Seiya trabaja muy bien, es testarudo, molesto, antipático y volado con las mujeres, pero es un profesional en su trabajo, que sus actitudes no te engañen.
-No eres la primera persona que me lo dice, aunque sinceramente no he visto nada de eso.
Yaten rió con el comentario.
-¿Qué te parece tan gracioso, Yaten?
-Es que tú y él son tan parecidos, tienen el mismo carácter fuerte y testarudo, quieren todo perfecto y si no es así se molestan.
Serena miró a Yaten con cara de reprobación.
-¡Yaten! Eso no… puede ser verdad.
-Bueno, si no me crees entonces explícame cómo es que cada vez que hablan están a punto de golpearse mutuamente. Bueno.-dijo Yaten levantándose.-Me voy para hacer lo de tu Mac antes de que me ocupe haciendo otra cosa, te veo en un rato.
Serena se quedó unos minutos más para terminar su comida cuando vio entrar a Seiya al área del comedor. Sus miradas se cruzaron durante unos instantes hasta que Seiya dio indicios de acercarse, por lo que Serena rápidamente se puso de pie, dejó su plato y salió tan pronto como pudo del lugar.
De regreso a su oficina, Luna la bombardeó con preguntas y papeles por firmar. Había que firmarle a los proveedores de papel y tinta que llegaban cada mes. Además tenía junta con Andrew Furuhata para discutir ofertas de nuevos patrocinadores para la revista. Yaten entró a su oficina con las cosas necesarias para la instalación, por lo que Serena lo dejó hacer su trabajo mientras iba a reunirse con Andrew.
En la sala de juntas, Andrew le mostró toda la información que Coca-Cola le ofrecía a Brightness Magazine. Estuvieron discutiendo un rato sobre las propuestas, aunque no convencían mucho a Serena.
-Vamos, Serena, sé que te parece poco o casi inútil, pero te aseguro que es la mejor opción. La Coca-Cola es muy famosa en todo el mundo, tendrá un gran impacto en Brightness Magazine.
-No lo sé, Andrew, pero confío en ti, así que espero que no me decepciones.
-Te lo aseguro que no, los beneficios pueden no notarse en la contabilidad de éste o el siguiente mes, pero no pasarán ni seis meses cuando veas incrementos en los números.
-Bien, creo en ti.-sonrió.-Si eso era todo lo que teníamos que discutir, tengo que regresar a la oficina a seguir trabajando en mi primera "carta del director".
-Me parece perfecto, por cierto Serena… ¿qué harás esta noche?, es viernes.
-La verdad no tengo planeado nada.
-Los chicos quieren ir a Time Machine, un pequeño bar al sur de la ciudad, te gustará, es algo sencillo muy diferente al de anoche.
-¿Irán Mina y las demás?
-Claro.
-Nos vemos ahí entonces.-dijo Serena saliendo de la sala de juntas.
Yaten seguía en su oficina instalando la Mac, pero parecía que aún tardaría un buen rato, por lo que prefirió regresar al taller de redacción. Setsuna Meiou, la co-impresora de Brightness Magazine la interceptó en el camino, rogándole que bajara a la imprenta, pues había un problema y Taiki la necesitaba urgente. Cuando llegaron, Taiki estaba lleno de tinta hasta en el rostro y luchaba contra una máquina que Serena supuso servía para copiar.
-¿Cuál es el problema, Taiki?
-Serena.-dijo con voz entrecortada.-Se descompuso. Traté de arreglarla pero fue inútil, esto ya no me corresponde, creo que debemos llamar a un técnico urgentemente porque si no se arregla lo más pronto posible, no podremos usarla para la impresión de la revista, esta máquina es la más importante, sin ellas no tenemos nada.
-En este mismo momento arreglamos eso. Setsuna, supongo que tú tienes a quién llamarle, ¿verdad?
-Claro que sí, Serena, ahora mismo le llamo.
-No importa lo que se tenga que pagar, lo importante es que vengan cuanto antes, que no pase de hoy.-Serena miró a Taiki y sonrió divertida.-Taiki, será mejor que vayas a cambiarte y regreses, no querrás recibir al técnico en esas condiciones.
-¿No hay problema?
-Claro que no, ¡Vete ahora mismos!, te quiero de vuelta en menos de una hora de ser posible, es probable que el técnico venga pronto.
Después del pequeño incidente, Serena regresó a su oficina. No podía dejar que esa clase de cosas sucedieran todo el tiempo, por lo que tenía que hacer algo al respecto. No sabía nada de máquinas, pero lo que sí sabía es que si algo comenzaba a descomponerse tanto, había que reemplazarse, pues era más viable que pagarle a un técnico en cada momento. Luna se encontraba atendiendo una llamada telefónica.
-Luna, necesito el teléfono de proveedores de impresoras en cinco minutos.
-Sere…
Pero Serena no prestó atención y siguió su camino. Cuando abrió la puerta de su oficina encontró a Sammy riendo divertidamente junto a Seiya, al parecer viendo un video en su Mac nueva. La sangre se le fue a la cabeza, llena de furia.
-Se puede saber qué están haciendo aquí, viendo videos en MI computadora.-gritó.
Sammy la miró extrañamente, como si no la conociera, mientras que Seiya solo hizo una mueca.
-Serena, te estábamos esperando, es todo.-dijo Sammy.
-¡Sammy! Por qué no me dijiste que vendrías, y qué haces con este… de dónde lo conoces.
-Pero si ha trabajado aquí desde siempre, supongo que ya lo sabías. Lo habrías conocido tú también si te hubiera gustado venir cuando papá aún…
-Si, si, si… ya entiendo, ya entiendo, lo que no entiendo es qué haces en mi oficina sin que yo te haya llamado, Kou, y además sentado en MI silla.
-Tranquilízate, ¿puedes?, vine porque necesitamos ver unas cosas, Mina me ha mandado y son importantes, me encontré que con Sammy y decidimos esperarte juntos.
-Mira nada más, qué bien.
Luna entró con el teléfono que Serena le pidió y se lo entregó.
-Luna, ¿me puedes decir de qué sirve que tenga yo una asistente si no me va a avisar que mi hermano está aquí?
-Te lo iba a decir pero no estabas y Seiya…
-Ya, ya, ya, ya. Regresa a tu lugar de trabajo.
Serena quitó a Seiya de su silla y marcó inmediatamente el teléfono.
-Buenas tardes, señorita, soy Serena Tsukino, presidenta ejectuvia de Brightness Magazine, me urge hablar con un proveedor.-Serena esperó unos segundos y cuando al fin tuvo en la línea a uno continuó hablando.-Entonces me asegura que tendré aquí esa máquina a más tardar en dos semanas, ¿cierto?... Muy bien, entonces el pago será efectuado el 21 a la cuenta que me dio, muchísimas gracias.
-¿Taiki te pidió una impresa nueva?
-No. Fui yo quien tomó la decisión.
-Debiste haber esperado a que…
-Mira, Kou, no sabes lo que sucedió, así que limítate a hacer tus cosas. Sammy, dime de una vez qué haces aquí.
-Vine porque al fin te haré caso y quería hablar con Mina, y también porque compré entradas para el partido de los Japan Team para esta tarde, sé que los ama, ¡tienes que ir conmigo!
-Pero Sammy, es que…
-Es a las siete, a esa hora ya estarás disponible.
-Está bien, está bien… con la condición de que el lunes estés aquí, ¿me escuchaste?
-¡Capicci! Ya me voy, nos vemos a las siete en la entrada del estadio.
Sammy salió de la oficina dejando solos a Seiya y Serena.
-Muy bien, dime qué es lo que tenemos que revisar.
Duraron aproximadamente una hora tratando de ponerse de acuerdo sobre lo que trataría el artículo de la próxima edición, ninguno de los dos lograba aceptar las condiciones del otro hasta que al fin eligieron el nuevo libro de Chuck Palahniuk. Comenzaron a escribir una lluvia de ideas en la que, sorpresivamente no tuvieron tantos desacuerdos. Incluso escribieron más ideas de las que Seiya hubiera escrito por su cuenta, aunque no se lo dijo a Serena. Solo se dedicó a observarla de reojo, se fijó en cómo su rostro cambiaba de rojo intenso por la furia a un suave tono rosado en sus mejillas, por supuesto que también se fijó en el fino escote que lucía, aunque hizo todo lo posible para ocultarlo.
El resto del día transcurrió lentamente, pues los pendientes nunca se terminaban y Serena no dejaba de recibir visitas. La máquina al fin se arregló, Taiki aceptó la nueva máquina que Serena ordenó, Mina estuvo de acuerdo con el tema que Seiya y ella eligieron, terminó de firmar los cheques, mandó un par de e-mails y a las cinco de la tarde logró terminar la carta que publicaría en la próxima edición anunciando la toma del control de la empresa. Apagó su nueva Mac y mientras guardaba sus cosas, Luna entró para esperarla y salir juntas. Se despidieron en el estacionamiento y también se encontró con Mina, quien se había estacionado junto a ella. Quedaron de verse en el Time Machine a eso de las nueve, cuando el juego terminara y cada quien se fue a su casa.
Serena comió una ensalada que ella misma preparó mientras veía la televisión. Después eligió el atuendo que se pondría para esa noche, unos jeans, tacones grises y un blusón del mismo color que los tacones. Se cepilló el cabello y se lo recogió en una coleta. Cuando llegó al estadio, apenas logró encontrar estacionamiento. Llegó cinco minutos antes de lo acordado y cuando al fin el reloj marcó las siete, Sammy no aparecía por ningún lado. Serena comenzó a marcarle a su celular cuando algo llamó su atención. Un chico caminaba hacia ella de lado izquierdo y cuando se giró para ver de quién se trataba, abrió los ojos como platos. Seiya Kou había cambiado su traje por un pantalón de mezclilla y una playera que se ceñía a su torso, la miraba directamente mientras caminaba hacia ella y Serena deseó haber podido correr.
-¿Me puedes explicar qué haces aquí?
-Lo siento, Serena, Sammy me dijo que le había salido una emergencia de la escuela y que no podría venir, me lo dijo cuando salimos de Brightness, me dio los boletos y me rogó a que viniera contigo.-dijo mientras reía.
-No es gracioso, para nada, ¿es una broma?, si Sammy no viene no entraré al partido.
-No seas payasa, Tsukino, te encanta esto y a mí también, de hecho le tengo que agradecer a Sammy por el regalo.
Seiya comenzó a caminar hacia la entrada sin decir más. Serena estaba por explotar, ¿cómo era que había terminado ahí con ese tipo? Soltó unos cuantos gritos y pataletas antes de seguirlo y entrar al estadio. Sus asientos estaban muy adelante y al centro, eran los lugares perfectos. Ambos trataron de ignorarse el uno al otro mientras duró el partido para no tener un mal rato. Japan Team iba ganando tres carreras a una, todos estaban muy emocionados al respecto por lo que Serena comenzó a gritarle al ampáyer cuando no marcó un faul. Seiya la miró divertido, pues no podía creer que Serena fuera tan leal al baseball. El partido continuó lentamente hasta las nueve, estaba muy reñido pues solo faltaba una carrera para obtener la victoria. Serena y Seiya comían del mismo bote de palomitas cuando de pronto Hirochi Tena anotó la última carrera. Ninguno de los dos se dio cuenta que las palomitas cayeron al suelo y que de pronto ambos estaban de pie saltando y gritando, se abrazaron por la euforia de haber ganado el partido hasta que Serena notó los brazos de Seiya alrededor de su cintura, separándose instantáneamente de él.
-Por Dios, qué estoy haciendo, por favor no me toques.
-Señorita Enojo, estaba usted tardándose en salir.
-Basta ya, salgamos de aquí que ya no hay nada más que ver.
Salieron junto con el montón de gente que se encontraba aglomerada. Tardaron casi media hora en salir.
-Bueno, Serena, hay algo que tienes que admitir. Hoy comprobamos que podemos estar dos horas perfectamente sin discutir.
-Por favor, Seiya, fue tan solo porque decidí ignorarte.
-Bueno, yo también te ignoré, fue más fácil de lo que pensé, quizá deba hacerlo de ahora en adelante.
-Haz lo que quieras pero a mí me tienes tus reportes en mi escritorio cuando te los pida.
-¡Serena! Tan solo jugaba, y ahorita no estamos en el trabajo, deja de hablar de eso señorita "no me importa nada más que mi querida empresa".
-Si para ti Brightness Magazine es un juego entonces…
Seiya le puso dos dedos en los labios a Serena para callarla. Cuando lo logró, notó cómo Serena estaba enrojeciendo de nuevo.
-Mira, Serena, ya me voy, dejé el coche en casa y los chicos me están esperando.
-¿Te irás caminando?
-Bueno pues vivo muy cerca.
-Dices que los chicos te esperan, ¿vas a Time Machine?
-No me digas que tú también.
-¿Te molesta? O es que todos los bares de la ciudad son tuyos.
-Si me estás diciendo que puedo irme contigo, acepto. Por qué te es tan difícil preguntarme.-rió.
Serena ignoró su comentario y comenzó a caminar hasta su carro. Ya dentro, ambos se pusieron el cinturón y el carro comenzó su movimiento.
-Solo quiero advertirte una cosa, Kou, no quiero problemitas ni dramitas de tu amada Rei reclamándome que estuve contigo en el partido, ¿oíste?, no pienso soportarla.
-Descuida, Serena, ella odia estas cosas, y no tendría por qué enfadarse.
-Como sea…
Llegaron a Time Machine veinte minutos después. En el bar ya se encontraban todos menos ellos dos, por lo que cuando llegaron juntos todos se sorprendieron mucho. Rei los observó con más furia de lo que se imaginó, ¿qué rayos hacían Serena y él juntos? Se odian. Serena tomó asiento junto a Hotaru, una fotógrafa al mando de Lita, mientras que Seiya no tuvo de otra que sentarse junto a Rei.
-¿Ya hicimos las paces con la jefa?-dijo Rei con algo de sarcasmo.
-Nos encontramos en el partido de Japan Team.
-¿Ah, enserio? ¡Qué coincidencias!
-Por Dios, Rei, qué flojera me das, esos cuentos a otro lado.
La noche transcurrió tranquilamente sin ningún altercado, aunque Seiya no dejaba de mirar en dirección a Serena. Cada movimiento que hacía, cada cosa que gritaba, cada vez que enredaba su cabello entre sus dedos, Seiya lo notaba. Amy se levantó a elegir una canción en la rockola, y cuando volvió, "By the way" de los Red Hot Chilli Peppers sonaba a todo volumen. Serena sonrió, pues era una de sus canciones favoritas.
-¡Es mi canción favorita, Amy!-gritó Serena. Amy se encontraba del otro lado de la mesa junto a Rei, por lo que Seiya pudo escuchar esto.
-No puedo creer que a la señorita presidenta le gusten los Red hot.
Serena miró a Seiya con enojo.
-Por supuesto que me gustan, Kou, acabo de decir que es mi canción favorita.
-No cabe duda que en esta vida hay muchas coincidencias.
-No te entiendo.
-La mía también.-sonrió antes de dar un largo trago a su bebida.
Rei echaba chispas por las orejas, notó que durante toda la noche, Seiya no dejaba de observarla y que además tenían demasiadas cosas en común. Poco a poco sentía una extraña sensación de celos y envidia dentro de sí. La vio ponerse de pie y despedirse, por lo que aprovechó para seguirla y detenerla fuera del bar antes de entrar a su coche.
-¿Qué sucede, Rei?
Rei le dio una ligera cachetada a Serena, que aunque fue ligera, fue cachetada después de todo. Serena se sorprendió, pero al mismo tiempo se enojó muchísimo, por lo que le devolvió la cachetada.
-Te pido que jamás vuelvas a ponerme una mano encima. Y da gracias que esto no sucedió en la empresa, porque ten por seguro que te hubiera corrido.
-Solo quiero advertirte que Seiya…
-Sí, sí… no me importa Seiya en lo más mínimo, sal de mi vista que no quiero estar más cerca de ti.
Serena manejó hecha una furia, no podía creer que le hubieran dado una cachetada por culpa del estúpido de Seiya Kou. Quién se creía él y su tonta novia, cómo era posible que ella tuviera que soportar esas cosas de niños. Ansiaba llegar a su casa para liberar el estrés que sentía, pero mucho más el enojo, porque tan solo recordar a Rei se le revolvía el estómago. Al llegar a su departamento, tomó el teléfono con urgencia y marcó su número favorito en todo Tokio. Tres veces. Contesta.
-¡Patán, infeliz, !
Cuelga. Serena se recostó sobre la cama mientras se sobaba la mejilla. Tenía que ser muy paciente, pues de ahora en adelante no podría soportar ver a Rei por más de tres minutos. Por supuesto tampoco el estúpido de su novio. Decidió que tomarse una pastilla para dormir sería la solución a sus problemas, dolor de cabeza, enojo y cansancio. Al fin de cuentas no tenía que trabajar al siguiente día por ser sábado y planeaba dormir todo el día. Por lo que no se preocupó sobre cuántas horas una simple pastilla la haría dormir. No supo en qué momento se quedó dormida porque no despertó hasta catorce horas después.
